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TABLA 7.1 RENDIMIENTO DE LOS CULTIVOS INGLESES EN LOS CERCAMIENTOS

De nuevo en el camino con Arthur Young: las agriculturas…

TABLA 7.1 RENDIMIENTO DE LOS CULTIVOS INGLESES EN LOS CERCAMIENTOS

(Bushels por acre)*

Cultivo Abierto Cercamiento Parcialmente abierto Todos Trigo 22,6 [54] 24,4 [137] 22,7 [19] 23,8 [210] Centeno 23,3   [9] 27,2   [33] 19,5    [2] 26,0   [44] Cebada 31,0 [55] 33,2 [129] 28,6 [19] 32,2 [203] Avena 34,5 [41] 38,7 [126] 32,5 [16] 37,2 [183] Guisantes 21,1 [34] 22,7   [81] 20,9 [15] 22,1 [130] Judías 27,6 [39] 29,5   [67] 25,1 [12] 28,4 [118] *  Las cifras entre corchetes indican el número de observaciones. Las villas «parcialmente

abiertas» contenían cantidades considerables de tierras tanto cercadas como abiertas. FUENTES:  Los rendimientos por villas se pueden encontrar en Young (1771a) y

agrícolas más conocido de su generación, la reputación de Young como experto siempre ha sido cuestionada. Para un contemporáneo altivo, Young era «particularmente interesante para aquellos que estudian agricultura por diversión y recreo»; para el historiador agrícola Eric Kerridge, «un saltim- banqui, un charlatán y un escritorzuelo»18. Pero el crítico contemporáneo

más mordaz fue William Marshall, un escritor sobre temas agrícolas. En su obra Review and Abstract, los métodos de Young para acumular y valorar la información son ridiculizados continuamente. Para Marshall, Young actuaba como «un turista preguntón», confiando

no tanto [en] los resultados de los análisis intencionados del autor, en el lugar, como en las observaciones de otros en conversación, muchas veces, sin duda, simples valoraciones de personas cautelosas o, por ventura, intrigantes; otras, meras opiniones de los interesados, nunca imparciales; incoherencias de tontos; o, posiblemente, improvisadas respuestas de gente que a duras penas hubiera sabido indicarle el camino hacia el mercado más próximo19.

Hay dos formas de valorar un crítica como ésta. La primera es exa- minar el procedimiento adoptado para realizar el estudio. La fiabilidad de cualquier estudio depende de la competencia de quien lo elabora y los conocimientos de los encuestados. ¿Era Young un reportero tan descui- dado y sus informadores tan ignorantes como pretende Marshall?

La descripción de Young de su propio método no confirma las acu- saciones de Marshall. Young trabajó duramente para distinguir lo que eran observaciones basadas en la información de las meras especulaciones vacías. Era muy consciente de la necesidad de interrogar a sus informa- dores para obtener información precisa y fiable.

Durante muchas millas no he obtenido nada más que pesos y medidas locales, totalmente desconocidos en el sur. Todas han sido reducidas al están- dar común; la información que he ido recibiendo sobre las cosas más habituales estaba en una terminología tan extraña que, de no haber obtenido las explica- ciones necesarias, mi trabajo hubiera sido un cúmulo de contradicciones. Un requisito para poder realizar esta tarea ha sido un conocimiento práctico de la agricultura, así como armarme de paciencia. Después de muchas explicaciones, obtenía información que hubiera sido normal para personas no expertas en agri-

De nuevo en el camino con Arthur Young: las agriculturas…

cultura, pero que a mí me forzaba a prestar una atención especial para descu- brir dónde podía estar el error. Mi tarea era asimismo muy inusual, debía utilizar artimañas para obtener información de muchos granjeros, que se espantaban ante el primer ataque. Descubrí que incluso debía gastar dinero para conseguir los fines que me proponía: me vi obligado a medio emborrachar a más de un honesto granjero para obtener información imparcial y juiciosa. Éstas no fueron mis únicas dificultades; conocí a varios granjeros que me contaban cosas difíci- les de creer, no sé si por ignorancia o con intención de engañar, pero en esos casos yo siempre repetía mis preguntas hasta obtener la verdad20.

Estas observaciones sugieren que su método de recopilar infor - mación no era descuidado o despreocupado; parecen más un manual para un estudio sobre agricultura en un país del tercer mundo de nuestros días.

Si Young era fiable como entrevistador, ¿qué pasa con la gente a la que entrevistó? Sabemos mucho sobre ellos. El modesto éxito de Six Weeks Tourincitó a Young y a sus editores a acometer algo más ambicio- so. Con esta intención Young, que entonces aún era relativamente desco- nocido y no había cumplido los treinta años, publicó anuncios en la pren- sa del norte anunciando que el autor de Six Weeks Tour iba a visitar la región y

solicitaba que le permitieran encuestar a la nobleza, burguesía, terratenientes, granjeros y otros que posean o conozcan cualquier detalle de los avances, expe- rimentos, costumbres, herramientas, etc., en [esos] condados […], para infor- marle de tales circunstancias, de las direcciones exactas donde esos avances, etc., se estaban llevando a cabo21.

Esta llamada no provocó ninguna respuesta, pero Young continuó hacia el norte. En la primera parte de su registro, hay omisiones que «no son de [su] responsabilidad, sino de aquellos que me podrían haber pro- porcionado información pero descuidaron o hicieron caso omiso del asun- to». Sin embargo, la suerte de Young cambió en York, donde se había con- gregado la mayor parte de la gentry para la carrera semanal. Fue invitado a visitar muchas haciendas. La propia gentry le proporcionó abundante información, pero lo que resultó especialmente valioso fue que sus admi- nistradores concertaran entrevistas con los arrendatarios. Estas circuns- tancias hicieron que los granjeros tuvieran una actitud más colaboradora

20 Young (1771a: vol. 1, xii-xiii). 21 Young (1771a: vol. 1, iV).

que la de los granjeros con los que había contactado Young directamente al principio de su viaje. Por lo tanto, la información fue mucho más com- pleta a partir de York.

A Six Months Tour constituyó un éxito inmediato y enseguida se sacó una segunda edición. La fama de Young creció espectacularmente, con lo que se aseguró la bienvenida en su siguiente viaje. Como resultado, pudo continuar con las técnicas de entrevista que había desarrollado en el norte y, así, The Farmer’s Tour contiene un material comparable.

Si Young sólo hubiera confiado en la opinión que los terratenientes tenían de sus propios métodos, sus viajes no hubieran servido de mucho para valorar la productividad media. Pero él siempre fue consciente de la dife rencia entre el método mejor y el método que se adoptaba por regla ge neral, y siempre se preocupaba de preguntar específicamente por el último. Centró su máxima atención en «la agricultura general», los cam- pesinos normales y corrientes a los que se refería a lo largo de todos sus es critos como «ellos». «Ellos araban cuatro veces para sembrar el trigo»; «ellos normalmente llevaban a pastar juntos a las vacas y a los terne- ros»; «ellos siembran siete bushels y ganan con ello ocho cuartos»22. El

hecho de entrevistar a campesinos comunes garantizaba obtener infor- mación sobre métodos y resultados habituales. Por lo tanto, los informa- dores de Young, en conjunto, parecen una fuente fiable para valorar la productividad inglesa. El «sin duda» de Marshall suena como la respues- ta agria de un hombre ofendido por la hospitalidad que ofrecieron a su rival.

Una segunda forma de juzgar la fiabilidad de la información de Young es compararla con otra, con información coetánea. Entre los viajes de Young y mediados del siglo xix disponemos de cinco encuestas que pro- porcionan una amplia información sobre los rendimientos de los cereales en inglaterra. Son encuestas oficiales realizadas en 1795, 1800 y 1801, informes llevados a cabo bajo la dirección del Consejo de Agricultura entre 1790 y 1810 y los resultados de James Caird derivados de su viaje por los distritos agrícolas británicos23. El primer conjunto de datos ha sido coteja-

do de una manera muy útil por Michael Turner. Extrajimos el segundo del resumen de los estudios del Consejo de Agricultura efectuado por William

Marshall y, donde fue necesario, de los informes originales. Caird elaboró una tabla resumen sólo para el trigo, pero los datos sobre cebada y avena están presentes a lo largo de su libro.

Estas fuentes presentan algunos problemas de interpretación. Las encuestas oficiales recopilaban los ingresos para algunos años específi- cos (incluyendo los de las cosechas muy buenas y muy malas), así como las estimaciones de los rendimientos medios. Por lo que nos interesa, limi- tamos nuestro estudio a los rendimientos de 1795 como un año medio y a los rendimientos de 1800 (que estaban alrededor de la media). Muchos comentaristas sobre los rendimientos del grano en inglaterra han confiado en una supuesta extracción de datos de los informes del Consejo de Agri- cultura que hizo J. R. McCulloch, pero ha sido imposible reproducir su tabla24. Por ejemplo, ¿dónde encontró McCulloch todos esos datos sobre

rendimientos de las patatas? Por ello, hemos construido nuevas medias confiando sobre todo en la obra de Marshall titulada Review and Abstract y consultando los informes originales en caso de ambigüedad. Nuestras medias a nivel nacional no son muy diferentes de las de McCulloch, pero las nuestras son más acordes con el resto de las fuentes. Con todo esto, disponemos de cinco estimaciones de la producción de grano en inglate- rra desde 1770 hasta 1850, aproximadamente.

Comparemos los datos de Young con estas últimas. Si comenzamos con el dato de la media para la década de 1790, los ingresos de 1800 y la media del Consejo de Agricultura, Young no está demasiado lejos. De hecho, el dato discordante es siempre la media para la década de 1790, que es consecuentemente menor que las demás. A Turner le preocupa- ba que esta media fuera menor que el dato de 180025. Apuntaba que algu-

nos buenos observadores pensaban que los agricultores habían subesti- mado sus rendimientos. Nuestros resultados refuerzan esa preocupación y sugieren que el dato medio para la década de 1790 es el menos fiable. Sin embargo, no hay mucho que hacer al respecto, ya que los errores están- dares, con respecto a todas las medias, son varios bushels por acre, con lo que no podemos rechazar la hipótesis de que las medias para cada cultivo son iguales en las cuatro muestras. Los elevados niveles de error estándar demuestran la debilidad de todos los datos y nos advierten de que no pode- mos decir mucho si observamos unas diferencias de unos pocos bushels.

24 McCulloch (1837: 482); Fussell (1929: 109, n. 35). 25 Turner (1982: 502-503, 494).

La tabla 7.2 supone un correctivo eficaz a los miedos persistentes de que los rendimientos apuntados por Young eran muy elevados26. Si des-

cartamos la media de los años setenta por ser un dato que está subvalo- rado, vemos que para el trigo el dato de Young es un 5 % mayor que la media del Consejo de Agricultura y está un 10 % por encima de la media de 1800. Para la cebada, la media de Young es menor que la del Conse- jo de Agricultura y casi idéntica al dato de 1800. En cuanto a la avena, Young está de nuevo un poco por encima de las medias para 1800 del Con - sejo de Agricultura, pero la diferencia es menor que en el caso del trigo. Dados los elevados errores estándares de estas cifras, la conclusión más razonable es que los rendimientos del grano en inglaterra no cambiaron mucho entre la época de los viajes de Young y la de los informes del Con- sejo de Agricultura.

La tabla 7.2 también nos muestra que los rendimientos de Caird para 1850 son consecuentemente mayores que los datos anteriores para todo tipo de cultivos. La conclusión de que los rendimientos crecieron en la pri- mera mitad del siglo xixqueda confirmada por las series sobre rendimien- tos del trigo entre 1815 y 1859 de Healy-Jones27. Por su construcción, la

serie de Healy-Jones sobreestima los rendimientos que realmente se alcanzaron, pero sí es fiable al establecer una tendencia creciente.

De nuevo en el camino con Arthur Young: las agriculturas…

TABLA 7.2. ESTIMACIONES DE LOS RENDIMIENTOS DEL CEREAL