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CAPITULO V DIAGNOSTICO SITUACIONAL

VI. A.2 Las tareas de gestión administrativa

En relación a la gestión administrativa, -considerando las propias interpretaciones de las entrevistadas- todas las mujeres concluyen en definirse como

las responsables absolutas del control de gastos y pago de servicios en el hogar, mientras que en lo referido a la toma de decisión en cuanto a inversiones productivas solo participan si consultan al cónyuge.

Se observa claramente en la figura 23, que la responsabilidad de los gastos y el pago de todo lo concerniente al hogar corresponde a las mujeres y por lo tanto ellas conocen todo lo referido a la administración en detalle. Sin embargo, se rescata de los discursos de las entrevistadas que al momento de tomar decisiones en cuanto a gastos de inversión, es mayor la participación de los hombres.

FIGURA 23. Resumen de las horas dedicadas semanalmente a las tareas domésticas por las mujeres entrevistadas

Cocina Compras Limpieza de la casa

Lavar/ Planchar Gestión (trámites,

banco)

Total

12 hs 5 hs 4 hs 5 hs 4 hs 30 hs

Fuente: Elaboración propia, Nieto M. Belén, 2014, sobre trabajo de campo y tabulación de

datos de entrevistas realizadas.

En el caso de Betiana (B), ella se encarga generalmente -según su propia expresión- de pagar los impuestos y de realizar trámites. Y también es quien lleva las cuentas de la casa:

Yo soy la que ordeno el dinero y ahorro. Soy más ordenada con la plata, sé qué hay que pagar y cuándo, pero después al momento de ver en qué lo invertimos, ahí ya se encarga más mi marido”.

Se considera a Daniela (D) como la responsable absoluta de la gestión administrativa tanto del hogar como de gastos relacionados a la producción. Le concierne a ella, todo lo referente al pago de servicios de la casa y es quien compra los insumos para el invernáculo. Incluso viaja a Buenos Aires cada tres meses aproximadamente a realizar compras en la feria conocida como “La Salada”. Cuando comienza a ir a la feria lo hace en un tour de compras en omnibús, pero con el tiempo y al tomar mayor confianza y conocimiento del lugar decide viajar en tren debido a ser un medio de transporte más económico.

Cuenta que cuando llegaron con su familia a Cerri, provenientes de Jujuy, es ella quien sale a vender las verduras por las casas en bicicleta y desde hacía dos años el marido compra un camión llevando directamente la producción al mercado, logrando una mejor capitalización y por lo tanto una movilidad social ascendente (concepto que se describiera en capítulos anteriores).

Si bien el acceso a un vehículo mayor reviste la posibilidad de transportar volúmenes mayores de mercaderías y a la vez que un puesto en el mercado es una salida económica que permite mejores ingresos económicos, la entrevistada refiere “mi marido se compró el camión”, resultando por lo tanto un logro del esposo y propiedad de él. En tal sentido, la entrevistada destaca las mejores posibilidades económicas que genera la adquisición del vehículo -insertarse en el mercado y llevar su producción para comercializar de manera directa sin intermediarios- y sin embargo en otra parte de la entrevista se percibe:

“Yo soy muy ahorrativa, todo lo que va entrando lo guardo, y así pudimos comprar la computadora para los chicos, así no tienen que gastar tanta plata en fotocopias”.

Este fragmento refleja un aspecto recurrente en otras entrevistas, gran parte de las ganancias son invertidas en el bienestar familiar, sobre todo en mejoras en la calidad de vida de los hijos. Al indagar en Daniela sobre la compra del camión, ella no le presta demasiada importancia al tema y la raíz de ello se debe a que la compra del camión tiene que ver con las gestiones productivas y financieras del esposo, o lo que es igual a considerarse como una cuestión del patriarcado referida a los aspectos productivos en la que las cuestiones de género tienen vinculación en la diferenciación sexual acentuando las obligaciones y deberes de cada uno en la esfera reproductiva. Sin embargo, la decisión de comprar la computadora en pos de brindar alivio a la economía del hogar y ayudar a los hijos en lo que refiere a estudios, se torna prioritario para ella “yo ahorré para comprar la computadora, veía que los chicos la necesitaban, entonces fui y la compré”, expresa. Es aquí donde le confiere un lugar central a los cuestiones de género por cuanto construcción socialmente adquirida. El cuidado de los hijos y el velar por mejores condiciones a futuro de ellos se configura en acto prioritario, teniendo bajo su cargo el control de las decisiones de la esfera doméstica.

Opuesto a la experiencia anterior, es el caso de Herminia, ella es quien se encarga básicamente de todas las gestiones vinculadas a la administración de la quinta y los gastos en el hogar. Desde el año 1985 junto a su esposo toman a su cargo la explotación y la comercialización de los productos, quedando Herminia al frente de todas las actividades, incluso flexibilizando su trabajo y creando un microemprendimiento de reparto de verdura a domicilio en el año 1993, brindándole buenos resultados y del cual ella era la responsable absoluta. Al respecto comenta:

“Generé una mini pyme en el ‘93, llegué a tener un reparto semanal de 150 cajones de verdura a domicilio. Comencé con un cajón de verdura a una chica del banco y se engancharon varios y dije, esto es rentable, tres veces a la semana, ¡un servicio puerta a puerta! Y llegué a tener un distribuidor, porque mi marido estaba en el mercado”.

En la actualidad y debido a problemas de salud de sus padres y esposo, Herminia se traduce en el sostén de la familia. Las decisiones en cuanto a inversión en la producción si bien son consultadas con su esposo, ella afirma:

“Hoy te diría que todo pasa por mis manos, la salud de mi familia, los costos de producción, las ventas…es una mochila pesada, pero la voy llevando”.

Al analizar las entrevistas, se advierte el alto grado de involucramiento de las mujeres en relación a la contabilidad, a los gastos vinculados a la casa o los hijos, no así en cuanto a los gastos para inversión en semillas o maquinarias para la explotación. Tampoco se observa que ellas tomen decisiones en lo referente a la producción, solo en tres casos específicos, se destaca la participación de estas mujeres en las decisiones productivas24.

Se puede concluir que el trabajo administrativo si bien es realizado por las mujeres quienes conocen y asumen plena responsabilidad en el control de gastos especialmente los vinculados al mantenimiento del hogar, al momento de tomar decisiones en relación a inversiones para la explotación, estas son consultadas con el esposo y en su mayoría, quien toma la decisión final es el hombre.

24

En palabras de las entrevistadas, la subordinación de las decisiones a las de los conyugues quedaba más que explicitada cuando Irma al ser consultada sobre la compra de semillas y la posibilidad de alquilar más hectáreas para aumentar la producción refería: “…de eso se encarga mi esposo, a mí me toca pagar los impuestos, pero no me des más, ya con eso suficiente”. O al respecto afirmaba Juana cuando se le preguntaba sobre el trabajo en el puesto del mercado: “…mi marido es el que sabe y maneja los precios y a mí no me gusta lidiar con esos problemas”.