2. ARTETERAPIA Y EDUCACIÓN
2.5. LA ARTETERAPIA EN LA EDUCACIÓN
2.5.4. TEATRO Y DRAMATIZACIÓN
La teoría de la dramaterapia está basada primariamente en la obra teatral, teoría del juego, del rol y desarrollo dramático con sus tres componentes evolutivos (encarnación o personificación, proyección y rol), y también recibe aportes de la psicología del desarrollo, la psicología jungiana basada en los arquetipos, las relaciones objetuales y las dinámicas y procesos de grupo. Sue Jennings (1979) pionera y máxima figura dentro de la dramaterapia la define como la aplicación específica de las formas teatrales y procesos del drama, con fines terapéuticos. Posteriormente la British Association of Dramatherapists (1991) define esta disciplina como el uso intencionado de aspectos curativos del drama dentro de un proceso terapéutico. Además, Crimmons (2006) dice que la dramaterapia es el uso de la improvisación, juego de roles, pantomima, música, movimiento corporal, máscaras, rituales, títeres, juegos, narración de cuentos y lectura teatralizada, todo ello dentro de un proceso terapéutico y como objetivos generales señala que la dramaterapia busca ayudar a desarrollar la confianza en los participantes, aumentar la conciencia de sí mismos, aumentar su capacidad de autorregulación y relajación y el sentido de responsabilidad con su propia vida, incidiendo tanto en el nivel físico, como en el emocional, imaginativo y social. Por último, y para Torres, esta terapia se podría definir de la siguiente forma:
Dramaterapia es una terapia artística basada en el arte teatral y aplicada a contextos clínicos y sociales así como a individuos o a grupos. La dramaterapia asume que las personas son intrínsecamente dramáticas en su desarrollo. Las primeras manifestaciones de los principios dramáticos son observadas en los tres primeros meses (Slade, 1959)de vida. (Torres, 2001, pág. 311)
Muchos autores también hacen hincapié en el hecho de que dentro del teatro (y por lo tanto de la terapia en la que este es el protagonista), se trabaja de una forma global ya que se utilizan el lenguaje del cuerpo, del sonido, del ritmo, del color, del vestuario, de los decorados, de la iluminación,… y todos ellos aportan universos interesantes.
ÁMBITOS DE APLICACIÓN Y METODOLOGÍAS
La dramaterapia se ha utilizado especialmente en el mundo anglosajón, trabajado en el contexto educativo y partiendo del juego simbólico, con niños y niñas, adolescentes o estudiantes con necesidades educativas específicas, trastornos emocionales o de conducta, trastornos de personalidad, adicciones, necesidades específicas del lenguaje, así como en trastornos de lectoescritura y cálculo. Para todos estos estudiantes dramatizar una historia de lo vivido va a permitir múltiples oportunidades de expresión como canalizar tensiones y conflictos. También se aplican con mucho éxito en alumnos con dificultades de aprendizaje para ayudarles a la adquisición de medios comunicativos básicos, necesarios para la vida cotidiana. En los trastornos emocionales y de conducta intervienen eficazmente pues la dramaterapia permite que cada participante desarrolle estrategias personales de autoconocimiento y de afrontamiento. En la pérdida de memoria es muy benéfico pues estimula el cerebro al aprenderse los libretos, poesías, mejorando así significativamente su autopercepción y su bienestar socioemocional.
En cuanto a la metodología, existen variadas técnicas teatrales y dramaterapéuticas que se emplean en función de las necesidades de los participantes. A continuación enunciaremos algunas de las más utilizadas, como las elaboradas por autores como. Slade (1959), Chesner y Cattanch (2001), Jennings (1979) y que también fueron analizadas en el libro Terapias Artístico
Creativas de Mateos (2011):
Representar de forma simple sentimientos individuales como alegría, tristeza, enojo, preocupación, miedo, esperanza o paz.
Crear personajes de animales que interactúen en historias que involucran las emociones de los participantes.
Utilizar diferentes vestidos y disfraces que permitan que una historia dramatizada lleve a explorar diferentes roles, funciones sociales, o rasgos de la personalidad, aceptados u ocultos.
Definirse a sí mismo con una palabra y desempeñar el rol dramático contrario, interaccionando con otros participantes que también siguen en la misma consigna. El rol dramático permite explorar las conductas que tiene una persona en relación con las otras y, por tanto, el trabajar el rol dramático contrario permite explorar partes de la identidad de la persona a las cuales se tiene difícil acceso, porque no se emplean en el rol y/o no se aceptan. La dramatización de papeles antagónicos ha mostrado ser de gran eficacia para desarrollar la empatía y adoptar perspectivas para el conocimiento de nosotros mismos y de los demás, pedir a los actores que desempeñen papeles antagónicos al de su vida real. Siendo muy útil en aquellos alumnos que manifiestan dificultades en determinados comportamientos en su vida real.
Utilizar la idea de escribir un guion de televisión juntos, y luego analizar las ideas que se han generado a través de este juego proyectivo.
Otra de las técnicas utilizadas es la de generar distancia dramática, empleándose para poder tomar perspectiva en aquellos aspectos vitales que se viven con gran implicación emocional, por ejemplo utilizando una máscara como punto de partida para crear una historia, analizando posteriormente el discurso proyectivo. Curiosamente, esta distancia dramática favorece la conciencia de aquellas partes del sí mismo a las que los participantes en las sesiones de dramaterapia tienen dificultades para acceder.
El cuento es también muy utilizado para activar la concentración, la visualización, la creatividad, la expresión personal, y la proyección emocional. Puede ser creado y recreado y se puede trabajar con movimiento, con gestos, imágenes, movimiento, con frases encadenadas. (Mateos, 2011, pág. 312)
El clown o pantomima destacan por ser expresión corporal pura, ya que en ellas se prescinde de las palabras para expresar sentimientos, contar historias o construir personajes, por lo que es una manera muy interesante de trabajar emociones. Para ello se pueden realizar ejercicios como, por ejemplo, representar los oficios o acciones cotidianas con el alumnado, ya que por un lado, trabajamos la expresividad corporal y facial y, por otro, desarrollamos la capacidad de abstracción, que es una de las capacidades superiores del ser humano.
Los métodos de la dramaterapia también incluyen trabajo de expresión corporal, movimiento, mímica, rítmica, trabajo de voz, juego dramático, tomar, jugar y crear roles, guiones, poesía, declamación poética, improvisación, trabajo actoral, monólogos, escenas y representaciones, psicodrama, máscaras, esculturas, efigies, mitos, relato oral, historias, metáforas, y rituales. En cualquier caso, independientemente de la técnica utilizada, es necesario tener en cuenta unas condiciones básicas para su desarrollo:
1. Crear un clima de confianza y seguridad.
2. Que los alumnos que van hacer de actores tengan la información necesaria. 3. Crear un escenario adecuado para la representación.
Imagen 8. TORRES, Y. (2011). Niños dramatizando un cuento [Fotografía de la autora]
BENEFICIOS DE LA DRAMATERAPIA Y PROPUESTAS PRÁCTICAS
La dramaterapia es beneficiosa, en principio, porque ayuda a personas a resolver situaciones de conflicto, de riesgo y personales, introduciendo cambios importantes en la vida. En esta terapia, como hemos visto en sus definiciones, se integran múltiples disciplinas como la música, las artes plásticas, la danza y la escritura, y por ello es un recurso útil en la creatividad terapéutica relacional, desarrollando habilidades y actitudes terapéuticas en cualquier ámbito. Además, favorece la autoestima, libera tensiones y ayuda a asimilar los sentimientos y superar conflictos
personales, externalizando emociones para poder revivirlas y aprender de ellas. Para defender esta postura, Arnaiz argumenta:
El niño cuando juega al “como sí” representando a un personaje, un objeto o un animal, “actúa”, hace cosas que sólo está simulando hacer. Este tipo de actividades desarrolla en él, la comunicación, la capacidad creativa, la imaginación y por tanto, el acceso al pensamiento operatorio. (Arnaiz, 1988, pág. 69)
Igual que, como hemos visto, el teatro gestual nos sirve para desarrollar la madurez emocional, trabajar las capacidades de expresión, abstracción, creatividad, imaginación y comunicación, dramatizar situaciones conflictivas es aprender habilidades para saber qué hacer en la vida real, permitiendo la exploración, la innovación. Este poder revivir una situación problemática a través del juego, coincide con la función reconocida por Piaget (1946) del juego simbólico de los niños, y puede, entre otras cosas, optimizar la educación en valores. Esto, en un contexto de violencia, de rechazo afectivo, de pobreza, dónde prima la escasez en sus comunas, con niños heridos en su parte afectiva desde su nacimiento… propicia un mundo de fantasía, de magia, de comunicación,… Aquí los títeres, el teatro y el drama son un recurso de llegar a esta niñez, nutrirles de vivencias. Si el teatro, además de contemplado es representado, se convierte en un proceso grupal que exige actos sincrónicos y de equilibrio entre todo el equipo, y ese criterio permite la implicación de un proceso creativo.