3. CONFLICTO Y CONVIVENCIA EN EL AULA Y LA FAMILIA
3.6 VIOLENCIA INTRAFAMILIAR:DEFINICIÓN Y CAUSAS
Según la Asociación Americana de Psiquiatría:
La violencia intrafamiliar, se define como un patrón de comportamientos abusivos, incluyendo un gran parámetro de maltrato físico, sexual, y psicológico usado por una persona en una relación íntima contra otra para ganar poder injustamente o mantener el mal uso del poder, control y autoridad. (APA, 1994, pág.29).
Según Martínez (2009) la violencia intrafamiliar es un atentado a la integridad física y psicológica del individuo acompañado por un sentimiento de coerción y peligro. La violencia intrafamiliar es para María Claves (1991) una situación familiar disfuncional, un abuso de poder, que lesiona a otro física y psicológicamente, donde se ha agotado otra posibilidad de interacción y comunicación. Más recientemente, el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar ICBF (2000) definió la violencia intrafamiliar como todo acto realizado por los miembros de la familia y que maltrata las relaciones produciendo daño físico, emocional, psicológico, sexual, económico y social a alguno de los que le conforman o hace parte.
En el año 2002, el Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses de Colombia realizó 64.979 dictámenes de lesiones personales, de los cuales 22.555 de estos dictámenes fueron realizados en Bogotá12. En el año 2003 las 21 Comisarías de Familia de Bogotá atendieron 86.428 casos de violencia intrafamiliar que en su mayoría afectaron a mujeres y a niños. Las estadísticas de la Policía Metropolitana aseguran que en los tres primeros meses del año 2003 se atendieron 363 casos relacionados con violencia intrafamiliar, incluyendo maltrato infantil, y que para marzo de 2004 la cifra iba en 561, lo cual indica claramente un incremento del 54.5% en los casos de maltrato y violencia intrafamiliar denunciados (El espectador, Marzo 28 de 2004). En los últimos años, 2009 y 2010, el periódico regional Vanguardia Liberal, expone un comunicado titulado Maltrato infantil en alza en el que explica como la violencia intrafamiliar aumentó un 17% en el 2009, y como infinidad de episodios de violencia salen a descubierto.
Ante esta situación, varios organismos gubernamentales y no gubernamentales se han interesado por desarrollar diferentes actividades relacionadas con la investigación y prevención del maltrato infantil como fenómeno de interés social. Dentro de estas fundaciones se encuentra la Fundación Afecto, el Departamento Administrativo de Bienestar Social (DABS), el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF), el Observatorio sobre la Infancia y Juventud de la Universidad Nacional o La Casa de la Justicia en Floridablanca (Santander).
La ONU y la Federación Iberoamericana contra el Maltrato Infantil, son algunas organizaciones que han propuesto definiciones para el este fenómeno, centradas en las diferentes formas que éste puede tomar y las características de las víctimas. Tomando en cuenta esta información se puede decir que realizar una caracterización de las víctimas de maltrato infantil que involucre no sólo las diferentes categorías y definiciones de éste, sino que incluya a su vez la interacción de factores psicológicos y sociales, relacionales y adaptativos se hace cada vez más necesaria. La violencia intrafamiliar, una de las más comunes en los entornos de los niños participantes en el trabajo de campo, se puede presentar de varias maneras:
Violencia física, la cual es cualquier acción no accidental que ocasione o pueda ocasionar cualquier daño físico.
Violencia psicológica la cual es todo tipo de acción que pueda causar daño mental o emocional, y que puede afectar la dignidad y bienestar del agredido. Este es uno de los tipos más frecuentes de maltrato infantil, por lo general los niños y niñas son objeto de ridiculización, insultos, regaños y menosprecios, y en algunos casos deben presenciar actos de violencia física o verbal hacia otros miembros de su familia.
Violencia sexual, es decir los contactos o acciones en los que la persona está siendo usada para satisfacer los deseos sexuales del agresor y frente a los cuales no tiene derecho a dar un consentimiento, independientemente de si este emplear o no la fuerza.
Profundizando un poco, y en relación con la violencia recibida por los niños, podríamos decir que el maltrato físico se caracteriza por la acción de un adulto hacia un menor, provocándole a
12 Cabe aclarar que en la capital del país existen mejores métodos para la recolección de las estadísticas de
este último daño físico ya sea temporal o permanente (Cabrera, 1977). Los indicadores de este tipo de maltrato son cualquier evidencia física como heridas, golpes, quemaduras, fracturas, toda clase de torturas físicas, asfixia y homicidio infantil. Palacios y Cols (1995) destacan que el maltrato infantil existe cuando “se producen lesiones inusuales según la edad del niño y sus características”. Según la ley colombiana el maltrato físico puede dividirse agresiones leves o menores, moderadas y severas. Como agresiones leves, se considera el empujar, romper objetos contra el piso o las paredes, patear objetos, golpear al otro con la palma de la mano…, como agresiones moderadas, se toma los casos en los que el agresor deja morados u otras marcas temporales, dolor o molestia emocional por un periodo de 48 horas o más, y que requieren de tratamiento profesional, esto incluye patadas, mordiscos, puños o tirar objetos contra el otro; finalmente, como agresiones severas se encuentran las perturbaciones a largo término de las capacidades físicas, que necesitan de intervención o tratamiento médico, esto incluye las golpizas, el intento o el uso de objetos corto punzantes o de armas de fuego, las heridas abiertas y los huesos rotos. (Gobierno de Colombia, 2000)
Como maltrato psicológico o emocional, se considera el que atenta contra la integridad emocional del menor, dañando su autoestima, sus habilidades y aptitudes, su capacidad de relacionarse, de expresarse y sentir (Cabrera, 1977). Se caracteriza por la ridiculización y burla que el adulto hace de las habilidades del niño o de los errores que éste comete como parte de su desarrollo, también por la amenaza de abandono o castigo físico y por la exigencia y demandas inapropiadas que el adulto le hace al niño sin tener en cuenta sus capacidades de acuerdo a su edad y desarrollo. El maltrato emocional también incluye aislar físicamente a la persona o impedirle que se comunique con otros:
Quemar, esconder o destruir su ropa o sus objetos personales; amenazar con daño, abusar, torturar o matar a las mascotas de la casa para castigar a los niños; manipular con mentiras y contradicciones, asustar con miradas, gestos o acciones. Negligencia: Se habla de negligencia cuándo, dentro de un núcleo familiar, habiendo los recursos necesarios económicos y sociales, no se le provee al niño lo necesario para su sano desarrollo. (Cabrera, 1977, pág. 3-4).
En este tipo de maltrato se incluye falta de alimentación adecuada, falta de cuidados médicos, comportamientos discriminatorios, accidentes domésticos repetitivos, dejar al niño por periodos prolongados sin supervisión adulta, entre otros. Este tipo de violencia es el más frecuente en madres adolescentes y madres cabeza de familia y puede llegar a causar daño o tiene altas probabilidades de causar daño físico, mental, espiritual, moral o de desarrollo social al niño
Por último, el abuso sexual se define como la utilización que un adulto hace de un niño menor de 18 años, para su propia satisfacción sexual e incluye pedofilia, violación, incesto y explotación sexual (Cabrera, 1977). Cómo principal característica se observa la dificultad para sentarse o para caminar de los niños, así como conductas no correspondientes al nivel de desarrollo motor en que se halle el niño.
El abuso sexual se considera como la imposición o intento de tener relaciones sexuales o cualquier acto sexual contra la voluntad del otro. Incluye: los actos o prácticas sexuales contra la voluntad del otro, cuando el otro no está en sus cinco sentidos o cuando tiene miedo a negarse: lastimar físicamente a la pareja durante el acto sexual o forzarla a tener relaciones sexuales sin protección contra el embarazo y/o enfermedades de transmisión sexual; acusar falsamente a la pareja de actividades sexuales con otras personas; obligar a la pareja o a los niños a ver películas o revistas pornográficas; forzar a la pareja o a los niños a observar al agresor mientras éste tiene relaciones sexuales. (Gobierno de Colombia, 2000)
Además de los anteriores tipos de maltrato, Palacios y Cols (1995) describen otros:
Mendicidad: Se presenta cuando el niño es utilizado para mendigar o el mismo niño
inicia dicha actividad por iniciativa propia.
Corrupción: Cuando el adulto promueve en el niño comportamientos antisociales en el
ámbito de la agresividad, el robo, la sexualidad y el consumo y el tráfico de drogas.
Explotación Laboral: Cuando un niño es forzado a realizar trabajos para adultos
excediendo los límites de lo habitual e interfiriendo con las actividades escolares del menor.
Maltrato Prenatal: Se refiere a todas aquellas conductas que la madre gestante realiza
y que son perjudiciales para el desarrollo óptimo del feto, por ejemplo consumo de drogas y alcohol.
Síndrome del bebé zarandeado: El síndrome de bebé zarandeado se define como una
forma de maltrato infantil que se refiere al conjunto de daños no accidentales que aparecen en los niños como consecuencia de haber sufrido sacudidas violentas (Diccionario Ilustrado de Términos Médicos, 2004). Debido a que en sus 12 primeros meses el cerebro se encuentra prácticamente en formación, las consecuencias de un fuerte meneo pueden ser devastadoras; los vasos sanguíneos se rompen, se generan hemorragias, y la sangre se acumula en la zona que envuelve el cerebro creando más presión y posiblemente generando mayor daño cerebral (Martínez, 2003). Como consecuencia de este hecho se encuentran “hemorragias retínales en uno o ambos ojos, magulladuras en el cuerpo, fractura de los huesos largos y las costillas, trastornos leves del aprendizaje, dificultades de coordinación, cambios de conducta, discapacidades cognitivas, dificultades para alimentarse, disturbios visuales… discapacidades mentales profundas y de desarrollo, trastornos epilépticos, parálisis, ceguera, hidrocefalia o algún estado vegetativo permanente” (Bauza, 2004).
Síndrome de Munchausen: Se caracteriza por la necesidad de hospitalización y/o
tratamientos médicos debido a sintomatología que no puede atribuirse médicamente a ninguna enfermedad; estos síntomas físicos patológicos son causados por los adultos responsables del niño y desaparecen cuando el menor es alejado de su familia.
Maltrato institucional: Son todas aquellas situaciones que se dan en centros de atención
y cuidado de los niños, en los que por acción u omisión no se respetan los derechos básicos de los menores.
Factores de Riesgo para el Maltrato Infantil. Los factores que se consideran de riesgo para el maltrato infantil son muy diversos, al igual que los diferentes criterios que se combinan para su definición. (Palacios y Cols, 1995, págs. 179-183).
Este tipo de violencia ocasionado en el seno de la familia, puede ser causada por varios factores, y según Herrera (2001) se pueden dividir en cuatro grupos:
Las causas psicológicas. Entre ellas encontramos los celos, ya sean dentro de la pareja de progenitores por terceras personas, entre padres e hijos, entre hermanos,… pero principalmente sufridos por los hombres. Estos suelen imponer su autoridad sin importarle respetar o no los derechos de la mujer o de los hijos. El alcoholismo también es una de estas causas psicológicas, generalmente en el padre de familia que cambia comportamiento al estar ebrio, agudizándose las respuestas violentas. El inicio del consumo de drogas por parte de los hijos, que culpan a sus padres de su situación, también puede provocar violencia entre los progenitores. Contraer matrimonio muy jóvenes, dificulta el completo desarrollo físico y psicológico de la pareja, y se traduce, en muchas ocasiones en una baja capacidad de autocontrol y de tolerancia, además de en la evasión de las responsabilidades familiares.
Las causas psico-sociales se ocasionan por la falta de canales de comunicación entre la familia y, por ello, de estrategias para la resolución de problemas. Esto lleva a, como ya vimos, la resolución violenta de los mismos a través de agresiones verbales o el maltrato físico. Si además añadimos el hecho de que existe la posibilidad de que haya miembros de la unidad familiar que no saben expresar sus ideas de una forma educada, utilizando un lenguaje agresivo y acusatorio, nos encontramos con otra fuente de peleas, tanto verbales como físicas. La falta de tolerancia y de interés o capacidad de comprender los comportamientos de los demás también produce situaciones tensas en las familias.
Una de las causas fisio-biológicas más habitual es la falta de dinero la alimentación de la familia, que ocasiona discusiones y tensiones entre los progenitores, desestabilizando el ambiente familiar y propiciando maltrato entre ellos y/o hacia los hijos.
Por último, las causas a nivel socio-cultural tienen su principal origen en las diferencias sociales, por ejemplo entre los miembros de la pareja, ocasionando malentendidos, sumisión, sentimientos de inferioridad/superioridad,…
Otras causas que pueden propiciar la violencia intrafamiliar es la presencia de padres con antecedentes de privación psico-afectiva y/o maltrato:
Hijos percibidos como indignos de amor.
Existencia de crisis familiar.
Familia nuclear aislada de los recursos básicos de apoyo.
En cualquier caso, todas las causas de violencia tienen efectos dentro del núcleo familiar y fuera de él, cómo la desintegración de la familia, el esparcimiento de los miembros que la componen o cambios en los comportamientos y actitudes de éstos. Estos efectos, se pueden clasificar en psicofísicos y psicosociales:
Los efectos psicofísicos son aquellos que producen cambios psíquicos o físicos, entre los primeros podemos encontrar la desvaloración, la baja autoestima o estrés emocional, producido por las tensiones que produce el maltrato; y entre los segundos moretones, heridas, fracturas y quemaduras entre otras.
Los efectos psicosociales son todos los que producen algún tipo de exclusión y violan los derechos fundamentales del adulto o del menor. Estos, a su vez se dividen en internos, que generan la marginación, la exclusión y la violación de los derechos fundamentales de la mujer y de los niños; y externos, que se manifiestan a través de hechos cuyo ámbito es diferente al de la familia afectada como las relaciones maritales tempranas, la prostitución, la drogadicción, la delincuencia juvenil y el gaminismo.