Históricamente, la psicología clínica se ha levantado en respuesta a las presiones del mercado. Cuando se hizo obvia una necesidad por servicios clínicos en los ini- cios de la psicología organizada, Witmer y otros res- pondieron desarrollando una nueva profesión. Después de la Segunda guerra mundial, animados por el gobier- no y apoyados por la Administración de veteranos, los programas de titulación empezaron a educar y capaci- tar a psicólogos clínicos dentro de un modelo científi- co/practicante. En los años sesenta, cuando era notable una mayor necesidad de profesionales, se establecieron escuelas para tal fin. Sin embargo, esto significa que el crecimiento y desarrollo de la psicología clínica no siempre ha seguido una trayectoria cuidadosamente planeada. Por ejemplo, el número de estudiantes en pro- gramas de titulación clínica en este momento es proble- mático. Las pasantías predoctorales requeridas para la titulación y autorización no están disponibles para to- dos los estudiantes que las merecen. La demanda de horas de práctica clínica impuestas a estudiantes ansio- sos por encontrar pasantías también, quizás, ha dejado atrás nuestros requisitos igualmente importantes de otros aspectos de educación clínica y capacitación, ta- les como el conocimiento sobre la psicología general y la investigación. El advenimiento del cuidado adminis- trado significa que menos plazas están disponibles pa-
ra los nuevos graduados y la posibilidad de empezar una práctica privada con éxito es prácticamente inexis- tente. Las plazas en la academia también son cada vez más difíciles de obtener. Sin embargo, como era cierto en nuestro inicio, los trabajos permanecen disponibles en áreas poco urbanas y con poblaciones marginadas. Puede asegurarse a los graduados en psicología clínica que su compromiso con los intereses públicos les per- mitirá oportunidades excepcionales. Además, es la úni- ca profesión para todos aquellos que realmente deseen combinar sus intereses científicos con los prácticos.
Las tendencias futuras siempre son difíciles de pre- decir, particularmente en un área de tal volatilidad co- mo el enorme trastorno en demografía y cuidado de la salud que ocurren ahora en Estados Unidos. Esto tam- bién está acompañado por presiones económicas, ya que se hacen correcciones para asegurar el futuro fi- nanciero de la nación. Los políticos y creadores de po- lítica han determinado que el alto costo de los espe- cialistas en la medicina y los campos relacionados con la salud, como la psicología clínica, debe refrenarse. Las personas que necesitan cuidados médicos se envia- rán a médicos generales y es poco probable que lleguen a los psicólogos clínicos, sobre todo aquellos que se han dedicado a proporcionar tratamiento a largo plazo. La provisión de psicoterapia, que la mayoría de los psi- cólogos señala como su actividad más predominante, será ofrecida cada vez más por otros profesionales de la salud mental durante tiempos más cortos y a los costos más bajos. Los psicólogos clínicos pueden continuar siendo una parte de este armazón pero probablemente serán canalizados hacia la investigación y evaluación de la psicoterapia, una habilidad para la que muchos otros profesionales de la salud mental no están especia- lizados. También los psicólogos clínicos se capacitan es- pecialmente en evaluación y examinación psicológica, una especialidad que puede usarse cada vez más en áreas que van más allá de la evaluación de la salud mental. Es- pecialmente con una población que envejece, la evalua- ción neuropsicológica se volverá una función aún más importante de los psicólogos clínicos, tanto para la in- vestigación como para el tratamiento. La examinación psicológica también es el principal sostén de la psicolo- gía forense, ya que cubre casi todos los aspectos de la ley, desde las batallas por custodia hasta la competencia para sostener un juicio. Dentro del sistema legal, los psi- cólogos también podrían hacer bien en volver su aten- ción a entender y tratar poblaciones especiales. De nue- vo, el rango de oportunidades es amplio, extendiéndose
desde víctimas como los niños que padecieron abuso hasta los perpetradores de crímenes violentos.
Algunos esperan que el más grande crecimiento de la psicología clínica ocurrirá dentro del reino de la sa- lud física. Esta predicción no sólo se basa en el hecho de que el dolor emocional y los desórdenes acompañan a muchos procesos de enfermedad y de respuesta a tal enfermedad, sino también en el conocimiento de que el tratamiento psicológico puede mejorar el funciona- miento a través de un espectro de enfermedades, pade- cimientos y problemas de salud a través de actividades como retroalimentación biológica, condicionamien- to, conformidad, relajación y reducción de la tensión. Los psicólogos clínicos pueden encontrarse trabajando más estrechamente con médicos en hospitales, y con el enfermo crónico mientras traen su conocimiento y habilidades tanto para la salud física como la mental. Estas actividades también pueden extenderse a la pre- vención y sobre todo al trabajo con niños.
No hay duda de que los psicólogos clínicos conti- nuarán extendiendo sus alcances de la práctica y "ree- xaminarán la pregunta de cuál debe ser la actividad o actividades centrales de un campo en el que el propósi- to es usar el conocimiento psicológico para promover el bienestar humano" (Humphreys, 1996, p. 191). Se espera que regresemos y continuemos esos altos obje- tivos de Witmer y otros que inspiraron a psicólogos pa- ra intentar aliviar nuestros problemas sociales crónicos y para mejorar las instituciones sociales que afectan las vidas de todos nosotros. Hacemos esto a través del avance del conocimiento y la aplicación de ese conoci- miento para el bien público.
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