1.1 Antecedentes del Problema
2.1.6 Teoría del tradeoff
Rivera (2011, p 78) plantea que la teoría del tradeoff, “resume todos aquellos modelos que sostienen que existe una combinación deuda capital óptima, maximizadora del valor de la empresa, que se genera una vez se equilibran los beneficios y los costos de la deuda”.
La teoría del tradeoff “toma en consideración el riesgo que asume la empresa de sufrir dificultades financieras si solamente se contempla la ventaja impositiva de la deuda y la empresa se endeuda sin límite, es decir, si se endeuda al máximo nivel posible que defiende el trabajo de Modigliani y Miller (1963)” (Vendrell, 2007).
La teoría del Tradeoff reflexiona sobre la importancia de las imperfecciones del mercado en la estructura de capital prediciendo que al considerar las imperfecciones del mercado en las decisiones de financiación, las empresas pueden maximizar su valor, estableciendo una tasa de deuda óptima que considere un equilibrio entre los costos de deuda y los beneficios generados por ellas como son; el ahorro en el pago de intereses debido al escudo fiscal de la deuda y, la disminución de los costos de agencia generados entre los directivos y accionistas de la empresa
otra de las ineficiencias o imperfecciones del mercado: la posibilidad de que la empresa tenga dificultades financieras derivadas del endeudamiento. “El uso excesivo del endeudamiento puede llevar a la empresa a una situación de dificultad financiera en la que surgirán problemas para hacer frente a los pagos a los que se ha comprometido con sus acreedores en el plazo de tiempo estipulado” (Vendrell, 2007, p. 34).
Por tanto, el aumento del endeudamiento genera ventajas y desventajas, se ha expuesto que la deuda ahorra impuestos, pero también se manifestó que un endeudamiento elevado puede generar dificultades financieras. En niveles de endeudamiento relativamente bajos, la probabilidad de tener dificultades financieras es baja y los beneficios de la deuda superan sus costos. Sin embargo, cuando el endeudamiento es elevado, los costos derivados de las dificultades financieras pueden superar ampliamente los beneficios fiscales y terminar destruyendo valor (L. Dumrauf, 2012)
El punto de partida de la teoría del tradeoff de acuerdo con Tenjo, Martínez, y López (2007, p. 4), es la idea de que: “un óptimo implica la igualdad en el margen de los costos y beneficios que se pueden derivar de distintos niveles de apalancamiento o estructuras de capital (o de un peso adicional de deuda). Estos costos y beneficios se miden en términos de su efecto sobre el valor de mercados de las empresas, o su función objetivo”. Por tanto, una estructura de capital óptima se alcanza con aquel nivel de endeudamiento donde se compensen el valor del ahorro fiscales esperado con el valor de las dificultades esperadas (L. Dumrauf, 2012).
El término de dificultad financiera, se refiere a cualquier debilitación en la condición financiera de una empresa. En el caso extremo, la empresa falla en sus obligaciones derivadas de la deuda y entra en una situación de insolvencia financiera o quiebra. Se examina la dimensión o aspecto negativo del uso de la deuda y se reconoce que los costes derivados de la debilitación financiera de la empresa puedan llegar a desaconsejar la utilización de la deuda al máximo nivel (Shapiro, 1991 citado por Vendrell, 2007).
Los costes de las dificultades financieras pueden ser de dos tipos: directos e indirectos. Los costes directos de las dificultades financieras incluyen gastos de tipo legal, contable y administrativos de liquidación o reorganización en los procedimientos formales de suspensión de pagos o quiebra. Los costes indirectos de las dificultades financieras, son aquellos que aparecen
como consecuencia del deterioro de la capacidad de la empresa para gestionar adecuadamente su actividad y se manifiestan a través de una pérdida de confianza o mayores exigencias de los proveedores y clientes, unos mayores costes de financiación, unos mayores pagos a los trabajadores, una pérdida de directivos clave, entre otros. La estructura financiera corporativa queda así ligada a las ventajas fiscales y al riesgo financiero. A medida que la empresa va aumentando el uso de la deuda, incrementan los beneficios procedentes de la deducción impositiva de los intereses, pero van aumentando, también, las obligaciones de pago de la deuda y, con ello, los costes de las dificultades financieras. El efecto de dichos costes tiene sentido opuesto al efecto de la deuda en el impuesto de sociedades (Vendrell, 2007).
En relación con el tradeoff, Herazo y Merchán, (2008, p. 27) resaltan los siguientes hallazgos:
Swinnen, Voordecker y Vandemaele (1999) explican que Titman y Wessels (1988), Rajan y Zingales (1995) y Graham (1996) encontraron que en mercados perfectos las empresas ajustan inmediatamente su tasa de deuda óptima; sin embargo, cuando se presentan imperfecciones en el mercado tales como costos de transacción, ajustes y restricciones del Estado, las empresas no alcanzan una tasa de deuda óptima de forma inmediata, sino en un intervalo de tiempo. Spies (1974), Taggart (1977), Jalilvand y Harris (1984) y Ozcan (2001) mostraron que el comportamiento financiero de las empresas se explica mejor por un modelo parcial de ajustes integrado por dos etapas. La primera consiste en la obtención de la información para alcanzar la tasa de deuda óptima, y la segunda se refiere a un ajuste gradual de la estructura de capital de las empresas para alcanzar la tasa de deuda objetiva.
En resumen, el modelo de tradeoff, sugiere la existencia de factores que desmotivan el endeudamiento y con base en ello, plantea que las empresas propenden por “un nivel de endeudamiento óptimo que se consigue con la compensación de las ventajas e inconvenientes del uso de la deuda. Concretamente, la estructura de capital óptima se obtiene cuando se produce la compensación de las ventajas impositivas de la deuda con los inconvenientes de la misma: los costes de dificultades financieras y los costes de agencia” (Vendrell, 2007, p. 33).