Horacio Luis Paulín
Serge Moscovici: El refundador del concepto
Moscovici publica “El psicoanálisis, su imagen y su público”f en 1961 dando comienzo a una corriente de investigación y conceptualización teórica que ha nutrido el campo de la Psicología Social en forma impensada. En el capítulo 1, Moscovici discute la noción de representaciones colectivas que planteó Durkheim y que para Moscovici guardaría distancias importantes con el concepto de representaciones sociales.
Este concepto tendría una posición mixta ya que se ubica en la encrucijada de conceptualizaciones psicológicas y sociológicas. Durkheim consideraba a las representaciones como conceptos de mayor generalidad que incluía lo que habitualmente se denomina Ciencia, Mito y Religión. Moscovici plantea en la década del ‘60 que el desafío era separarl de estas producciones y “singularizarla” como constructo teórico más que como categoría general. Por ello es que su planteo es no confundir a las representaciones sociales con producciones tales como el mito o el conocimiento científico, aunque reconoce que sí se acerca a nociones psicosociológicas como actitud, opinión, prejuicio e imagen. Esta postura implica considerar premisa tales como que no hay corte entre universo exterior y universo del individuo, y que, además, la actividad representativa posee un poder creador de objetos y no sólo reproductor de contenidos sociales.
“Si partimos de que una representación social es una “preparación para la acción”, no lo es sólo en la medida en que guía el comportamiento, sino sobre todo en la medida en que remodela y reconstituye los elementos del medio en que el comportamiento debe tener lugar. LLegar a dar sentido al comportamiento, a integrarlo en una red de relaciones donde está ligado a su objeto. Al mismo tiempo proporciona las nociones, las teorías y el fondo de observaciones que hace estables y eficaces a estas relaciones.”f
eMoscovici, Serge.
El psicoanálisis, su imagen y su público. (1961, 1976).
Ed. Huemul.
A partir de aquí es que Moscovici cuestiona el carácter estático que poseen los conceptos de actitud, opinión e imagen y su falta de vinculaciones con las interacciones y los sujetos, es decir, con los procesos y con los productores que los originan.
“Por el contrario las representaciones sociales son conjuntos dinámicos, su característica es la producción de comportamientos y relaciones con el medio, es una acción que modifica a ambos y no una reproducción de estos comportamientos o de estas relaciones, ni una reacción a un estímulo exterior dado.”e
Serían los rasgos de creatividad y de especificidad los que distinguirían a las re-presentaciones de otros conceptos. El supuesto de Moscovici es que concibiendo a las representaciones como una modalidad de conocimiento que se emplea en la vida cotidiana destinado a interpretar y construir lo real, estas formas estructuran y regulan el campo de las comunicaciones, valores e ideas posibles, condicionando, por consiguiente, las interacciones y comportamientos de los sujetos.
En cuanto a la relación entre la colectividad o grupo y la representación que producen, este autor plantea que existen universos de opiniones para cada sector o clase y que éstos poseen al menos tres dimensiones: actitud, información y el campo de la representación o imagen.
Por información se refiere al conjunto y organización de los conocimientos que el grupo posee sobre un objeto social. Por campo de representación designa a la imagen, modelo que subyace al objeto de representación y por actitud a la orientación global en relación al mismo.
Estas tres dimensiones son un intento de Moscovici de avanzar en la definición teórica de una representación social que permita el abordaje metodológico de los fenómenos que este concepto plantea explicar y describir.
Es de destacar la clarísima advertencia de Elejabarrietae que son dimensiones operativas para orientar la investigacion empírica y no deben tomarse como una modelización teórica de su estructura; es una alternativa operativa para el análisis que se ha confundido en muchas investigaciones con un análisis de la estructura representacional.
En este capítulo inicial de “El Psicoanálisis su imagen y su
público”, su autor ya se interroga por una cuestión fundamental en
este campo de investigación y que hasta hoy podemos decir que es la
Elejabarrieta, Francisco.f
Las Representaciones Socia- les. Psicología Social
Sociocognitiva. Ibídem anterior.f
que se hacen todos aquellos que debaten tanto la validez teórica como la rigurosidad de los emprendimientos en investigación de este concepto “¿Cuándo una representación es social? ¿Qué significaciones agrega el adjetivo social al sustantivo representación?”f
El autor prefiere cambiar el ángulo de la discusión tal como se venía sosteniendo, es decir, la pregunta por los límites para que una representación sea definida como social, y sostiene que hay que pensar por los procesos de producción como punto de partida para calificar de social a una representación, lo que implica admitir que su génesis es social.
Esto, como bien señala Elejabarrieta e Ibañezf es un intento de diferenciarse del gestor original de un concepto muy parecido a primera lectura pero con diferencias importantes como habíamos visto: Durkheim y su concepto de representaciones colectivas. Como señalan estos autores, la diferencia pasa por lo que se entiende de “colectivo”, que hace referencia a lo compartido por un conjunto de miembros sea social o no. Lo social, desde la perspectiva que inaugura Moscovici, hace referencia “ ...al carácter significativo y funcional de que disponen ciertos elementos”, para los individuos.
Moscovici discutiendo con Durkheim, pone en juego un concepto que, además busca diferenciarse de la marca de origen que trae la noción de representaciones colectivas, una postura sociológica que marcando la división entre lo psicológico y lo social, se reserva para sí el estudio de los fenómenos de esto último, dejando para la psicología el estudio de representaciones individuales y todos aquellos elementos individuales “inestables” y poco propicios a la rigurosidad cientificista que postulaba en su momento histórico.
Esta disociación individuo-sociedad que trae el concepto de representaciones colectivas como marca de su contexto de producción, es la forma hegemónica de pensar en las Ciencias Sociales y Durkheim debe mucho a ello. Es también, tema obligado de la discusión inicial que abre cualquier psicólogo social cuando quiere explicitar su enfoque teórico.
Por ello es que es muy importante el intento de Moscovici al plantear su concepto como concepto “cruce”, intermediario entre lo social y lo individual de manera de dar otro status teórico a la Psicología Social, distinto a la tradición de la Psicología Social norteamericana, más cercana a los planteos estructural funcionalistas.
Además, Moscovici se pregunta más por el por qué de las representaciones, en términos de la función que cumplen para los sujetos, que por el quién las produce concretamente. En su perspectiva,
eMoscovici, Serge. Op. Cit.
eElejabarrieta, Francisco. Ibídem anterior.
la función exclusiva de estos sistemas de ideas es contribuír al proceso de formación de conductas y de orientación de las comunicaciones sociales.
Denise Jodelet: el esfuerzo por la definición conceptual y los mecanismos de formación de las representaciones sociales A principios de los ‘80 se publica un compendio de Psicología Social que reunía en dos volúmenes una serie de trabajos que ya daban cuenta de una prolífica producción de esta corriente de investigación, por lo menos en el continente europeoe. De allí recuperamos otro trabajo nodal en la teoría de las representaciones sociales, el de Denise Jodelet, porque es uno de los intentos teóricos (quizá el más logrado en la década del ‘80) que busca definir y precisar este concepto.
“En tanto que fenómenos, las representaciones sociales se presentan bajo formas variadas, más o menos complejas. Imágenes que condensan un conjunto de significados, sistemas de referencias que nos permiten interpretar lo que nos sucede e incluso, dar un sentido a lo inesperado; categorías que sirven para clasificar las circunstancias, los fenómenos y los individuos con quienes tenemos algo que ver; teorías que permiten establecer hechos sobre ellos.”e
Para esta autora, las representaciones sociales llegan a convertirse en “categorías del sentido común, instrumento para comprender al otro, para saber cómo conducirse frente a él, e incluso, para asignarle un lugar en la sociedad, “..una manera de pensar y de interpretar nuestra realidad cotidiana, una forma de conocimiento social”.
Esta noción nos sitúa en el punto donde se intersectan lo psicológico y lo social, constituyéndose como un conocimiento socialmente elaborado y compartido ya que se constituye a partir de experiencias propias (concierne a la manera en como nosotros, sujetos sociales, aprehendemos los acontecimientos de la vida diaria) y de las informaciones, conocimientos y modelos de pensamiento que se transmiten a través de la tradición, la educación y la comunicación social.
Lo social interviene a través del contexto concreto en que se sitúan los individuos y los grupos, de la comunicación que se establece entre ellos, de los marcos de aprehensión que proporciona su bagaje cultural, de los valores e ideologías relacionadas con las posiciones que los sujetos ocupan en la trama social.
Me refiero a los dos f volúmenes compilados por
Moscovici, Psicología So-
cial I y II, Paidós, 1986.
Jodelet, Denise.f
La representación social, fe- nómenos, concepto y teo- ría. Psicología Social II.
Pensamiento y Vida Social. Psicología Social y proble- mas sociales, Paidós, 1986.
“En otros términos se trata de un CONOCIMIENTO PRACTICO, al dar sentido, dentro de un incesante movimiento social, a acontecimientos y actos que terminan por sernos habituales, este conocimiento forja las evidencias de nuestra realidad consensual, participa en la construcción social de nuestra realidad.”f
Al convertirse en modalidades de pensamiento práctico se orienta hacia la comunicación, comprensión y dominio del entorno social.
La representación social se define por un contenido, relacionado éste con un objeto, no es el duplicado de lo real, ni la parte subjetiva del objeto, ni la parte objetiva del sujeto, sino que constituye al proceso por el cual se establece su relación (relación con el mundo y con las cosas)
Para analizarla, Jodelet dice, en un primer momento, que es un “acto de representar” (sustituir, estar en lugar de, representante mental de algo), un acto de pensamiento por el cual un sujeto se relaciona con un objeto. Es decir “...conlleva igualmente este carácter significante. No solamente restituye de modo simbólico algo ausente sino que puede sustituir lo que está presente (...) siempre significa algo para alguien (para uno mismo o para otra persona y hace que aparezca algo de quien la formula, su parte de interpretación (...) Debido a ello no es simple reproducción sino CONSTRUCCION y conlleva en la comunicación una parte de autonomía y de creación individual o colectiva.”f
Asimismo toda representación tiene dos caras, poco disociables, la cara figurativa (de imagen) y la cara simbólica (estructura de la representación, significado).
Las características fundamentales que resume Jodelet para definir a las representaciones son:
siempre es representación de un objeto
tiene un carácter de imagen y la propiedad de poder intercambiar lo sensible y las ideas, la percepción y el concepto
tiene un carácter simbólico y significante tiene un carácter constructivo
tiene un carácter autónomo y creativo
eJodelet, Denise. Op. Cit.
eJodelet, Denise. Ibídem anterior.
Al igual que para Moscovici, para Jodelet, la representación social posee funciones de integración social:
como función de integración de novedad como función de interpretación de la realidad
como función de orientación de las conductas y las relaciones sociales.
Otro aporte central de esta autora es que, a partir de interrogarse por la interrelación de los procesos social y psicológico en la formación de las representaciones sociales, formula un doble mecanismo: la objetivización y el anclaje.e
El primero consiste en la operación formadora de imagen, es una operación estructurante y da cuenta de lo social en la representación. Moscovici diría: “Objetivizar es reabsorber un exceso de significados materializándolos.”e
Analizando la representación de un objeto complejo, por ejemplo, como la teoría psicoanalítica, el proceso de objetivización puede implicar varias fases.
La selección y descontextualización de sus elementos, que es una fase de construcción selectiva.
La formación de un “núcleo figurativo”, una fase de esquematización estructurante que organiza espacialmente como imagen mental ciertos componentes del objeto representado.
Y una cierta “naturalización” de estos componentes esquematizados dotándolos de realidad, es decir de existencia concreta.
Este proceso de objetivización implica por ejemplo que esta esquematización sirve a fines de comunicación social ya que se entiende que las representaciones, como conocimiento social, sirven a fines e intereses de determinados grupos.
“Si se pasa de la sociedad general a grupos y situaciones socialmente definidos, el modelo de construcción o de reconstrucción de la realidad permite comprender la génesis de los contenidos representativos. La intervención de lo social como determinación interna de las operaciones de construcción de la representación puede especificarse ¿Cómo interviene lo social
en la elaboración psicoló- gica que constituye a las re- presentaciones sociales? ¿cómo interviene esta ela- boración en lo social?,
Jodelet, Denise.
Op. Cit.f
Moscovici, Serge.f
derivando los procesos cognitivos movilizados por las condiciones normativas o de vital interés para la colectividad o el individuo.”f
En el anclaje, pasamos de pensar en la constitución formal de un pensamiento a la integración de éste en sistemas de pensamiento preexistentes.
Este segundo proceso se descompone en modalidades como: la asignación de sentido al objeto representado, la utilización de la representación como marco e instrumento de interpretación social y su integración en un sistema de recepción con la correspondiente conversión de elementos de este último en relación al objeto representado.
En el proceso de anclaje se construyen redes de significados alrededor del objeto representado que dependerá y se relacionará con el sistema de valores y pautas culturales de un grupo. Por ello es que Jodelet habla de un “enraizamiento” de la representación en la vida social de los grupos.
Luego, cada “núcleo figurativo” se convierte en una “guía de lectura”, es decir, se instrumentaliza este saber para comprender la realidad.
La articulación entre objetivización y anclaje nos habla de una relación dialéctica entre la cristalización de una representación en torno a un núcleo figurativo, dice Jodelet, y de un sistema de interpretación de la realidad y de orientación de los comportamientos.
Abric y Flament: La perspectiva estructuralista en la teoría de las representaciones sociales
En la discusión sobre los procesos involucrados en la formación de las representaciones sociales existen dos líneas de investigación que intentan diferenciarse teóricamente.
Una de ellas es la que retoma la tradición original de Moscovici, desde la concepción de los mecanismos de anclaje y objetivización (Jodelet, Farr, Echebarría, Páez).
Como señala Elejabarrietaf, la hipótesis central de esta corriente es la que Moscovici sostiene, la “polifasia cognitiva”: las representaciones se inscriben en sistemas de representaciones preexistentes, sistemas que en ocasiones se enfrentan a una novedad chocante y opuesta, en ocasiones “...la novedad por extensión y contagio con otros sistemas de pensamiento logra transformar la representación; mientras que otras veces la ‘familiarización’ de lo extraño conduce al mantenimiento rígido de
eJodelet, Denise. Op. Cit.
eElejabarrieta, Francisco. Op. Cit.
las representaciones sometiendo la novedad a las categorías y al cuadro de referencia anterior.”e
La otra perspectiva, es la denominada “estructuralista” y que se origina en los trabajos de corte experimental llevados a cabo por Abric (1987), Flament (1987) y Moliner (1988) interesados en la relación entre representaciones sociales y comportamientos.
Esta concepción estructural parte de la base de que una representación se organiza alrededor de un núcleo central o principio generador que les proporciona coherencia y significación.
Este núcleo tendría por funciones principales una generadora que construye y crea a los demás elementos de la representación; y otra organizadora de las relaciones entre el núcleo mismo y los demás elementos.
El núcleo, la parte más rígida y estable, está anclado en la memoria colectiva del grupo que lo elabora, “...tiene una función consensual y define la homogeneidad compartida por el grupo, estableciendo un carácter normativo de las significaciones que comporta.”e
La noción de núcleo tiene similitudes con lo que Jodelet denomina esquema figurativo al referirse al proceso de objetivación, pero como señala Elejabarrieta, el primero hace referencia al aspecto estructural que adquieren los contenidos de la representación mientras que el segundo se refiere al aspecto icónico que van a adquirir los contenidos objetivados.
Los elementos periféricos serían la primera barrera ante las novedades que se presentan a la representación, ya que buscan proteger al núcleo central, pero además, tienen funciones adaptativas a situaciones específicas que les permiten a los grupos y a los individuos dar modelaciones particulares a determinados contenidos representacionales según los contextos.
La discusión por el fenómeno de cambio de las representaciones, desde esta perspectiva, pasaría por la modificación del núcleo, la parte más estable, ya que cualquier alteración que perturbe a los elementos periféricos puede neutralizarse en función de la significación del núcleo central.
Sin embargo, esta concepción no guarda grandes diferencias con la de los procesos de objetivación y anclaje. La concepción de Flament y Abric organiza la de Moscovici para el estudio empírico, pero las funciones y los procesos que describen una y otra son prácticamente los mismos.e
Elejabarrieta, F. Op. Cit.f Elejabarrieta, Francisco.f Op. Cit. Elejabarrieta, Francisco y Wagner, Wolfgang.f “Representaciones Sociales”.