Desarrollo y formación psíquico-emocional
TERMÓMETRO DE LAS PASIONES CONCUPISCIBLES
Amor Deseo Gozo Odio Fuga Tristeza 1 2 3 4 5 6 5 4 3 2 1 IRASCIBLES Audacia Esperanza Temor Desesperación Ira
¿Qué pasiones te caracterizan con más frecuencia a ti, a tus compañeros y subordinados?
Las pasiones rebajan; la pasión eleva.
(Mijail Eminescu)
• fuga: repulsa ante un mal eminente;
• tristeza: aflicción por un mal presente que hay que padecer, porque ya es irreparable.
suscitando las pasiones conocidas como irascibles:
• audacia: inclinación a buscar con valentía un bien difícil; • esperanza: inclinación a un bien posible;
• temor: inclinación a apartarnos de un mal difícil de evitar; • desesperación: inclinación a poseer un bien imposible;
• ira: rechazo violento de lo que nos causa un mal; mueve a venganza. Algunas personas tienen un umbral alto para el desbordamiento y soportan fácilmente la ira y el desdén, mientras que otras pueden dispararse con una leve crítica.
La perturbación emocional, el desbordamiento pasional hace que el líder no pueda oír sin distorsión ni responder con lucidez. En estas condiciones le resulta difícil reflexionar y organizar su pensamiento. Cae así en
reacciones primitivas, pasionales o instintivas.
Bajo pasiones intensas, el pensamiento es confuso y es muy difícil resolver las cosas de forma razonable. Las pasiones desbocadas sabotean cualquier intento de resolver razonablemente los problemas. Un episodio de ira u hostilidad razonable no es peligrosa para la salud. El problema surge cuando las emociones, sentimientos o pasiones desbordados se vuelven constantes. Y una pasión particularmente desbocada resulta especialmente letal en quienes tienen problemas cardiacos, así como en quien ha de tomar decisiones importantes o tratar con la gente.
Importancia de la educación de las pasiones Las pasiones no se curan por la razón sino por otras pasiones. (Anónimo)
Sólo las pasiones, las grandes pasiones, pueden elevar el alma a las grandes cosas. (Denis Diderot)
Las pasiones bien encauzadas provocan una inundación imparable y son la causa de las grandes obras, pero controladas, no como torbellinos o
huracanes que sólo causan destrucción. Los grandes líderes tienen grandes pasiones. Por eso mismo son capaces de grandes obras. Todo buen líder es apasionado, no pasional. Asume todos los riesgos y se compromete con su visión, con su proyecto como si fuera el último de su vida; se implica a fondo, da su mejor y mayor esfuerzo.
La pasión encauzada da sabor a la vida. Mueve todo, hasta la voluntad de las personas. Nos hace disfrutar de la vida, nos motiva a hacer las cosas. Sin pasión estaríamos muertos, seríamos cadáveres vivientes, robots y máquinas insensibles.
veloces, dominados y utilizados por la mano firme del auriga, o bien que corren de manera alocada, desbocada y destructiva, sin ninguna dirección. Dominado uno por ellas, provocan la ruina de los valores y de los ideales, cuando no de toda la vida. Por el contrario, bien dirigidas, son sabias: guían nuestro pensamiento, nuestros valores y metas... Pero es fácil que se descarrilen.
Los valores más elevados del corazón humano (amor, fe, esfuerzo...) se enriquecen con las pasiones. Aquellos no se pueden conseguir ni alimentar sólo desde el punto de vista cognoscitivo. Necesitan de una gran pasión. En la pasión está la motivación. Sin pasión, sólo autómatas y robots, máquinas sin sensibilidad. Sin pasiones, la vida de la persona sería raquítica.
El líder ejerce su liderazgo con pasión, transmite emociones, emociona sólo con verlo. Es maestro en el manejo de la pasión, la emoción, el temor, placer, dolor, gozo, amor, deseo, ira, desesperación, audacia... No se sigue a un líder hundido por el estrés, con los nervios crispados, inseguro por el temor, sin esperanza ni optimismo.
Un verdadero líder procura sonreír siempre, transmite buenas emociones, es cálido, con equilibrio interior, entusiasma y alegra, irradia alegría y nunca inspira temor. Cuando un líder no tiene capacidad para manejar sus propias emociones y pasiones, es incapaz de manejar y encauzar a los demás. Pero cuando lo hace, ¡tiembla tierra! moverá a todas las masas. Todas las pasiones son buenas cuando uno es dueño de ellas, y todas son malas cuando nos esclavizan. (Jean
Jacques Rousseau)
El hombre depende en gran manera de la idea que tiene de sí mismo. Esta idea no puede degradarse sin ser al mismo tiempo
degradante.
(Gabriel Marcel)
1. ¿Qué pasiones te dominan: amor, deseo, gozo, odio, fuga, tristeza, audacia, esperanza, temor,
desesperación, ira...? ¿Las tienes encauzadas?
2. ¿Eres una persona apasionada o pasional?
3. ¿Has perdido o sueles perder la capacidad de análisis y reflexión por estar cegado por una pasión:
amor, odio, ira, tristeza, desesperación...? ¿En casa? ¿En el trabajo? ¿Con tu pareja? ¿Con tus
hijos? ¿Con tus subordinados?
4. ¿De qué tienes complejos: de superioridad, inferioridad, de persecución, de Edipo, Electra,
Casandra...? ¿Te sientes superior, inferior, perseguido, asustado, frustrado, fracasado? ¿Cuál es su
origen?
juntas?
l) Los complejos
Son un conjunto de ideas, tendencias, percepciones, sensaciones,
sentimientos y emociones que permanecen en el subconsciente del sujeto No se puede llevar consigo a todos los sitios el cadáver del padre. (Guillermo Apollinaire)
Todos los pecados tienen su origen en el complejo de inferioridad, que otras veces se llama ambición. (Cesare Pavese)
El rostro humano es una muda recomendación. (Francis Bacon)
y a veces determinan su conducta. Entre ellos destacan los siguientes complejos de:
• Edipo: inclinación sexual del hijo hacia la madre, acompañada de la hostilidad hacia el padre.
• Electra: inclinación sexual de la hija hacia el padre, seguida de la hostilidad hacia la madre.
• Casandra: preferencia por dar siempre noticias negativas; por poner “peros” y dificultades a todo; por ver siempre el lado negativo de las cosas, por avinagrar la fiesta.
• De superioridad: me veo y me siento superior a los demás por mi origen, color, estatura, estudios, puesto, título...
• De inferioridad: me veo y me siento inferior por las mismas razones. • De persecución: me siento objeto de la “mala voluntad”; es decir, de la tirria u ojeriza de una o varias personas.
Elimina tus complejos. No se sigue a un líder apocado, con complejos de inferioridad, superioridad, agresividad o persecución. ¿Quieres anular tus complejos? Cambia tu forma de verte a ti y de mirar las cosas: cambiarás la forma de sentir, de reaccionar y de ser. A veces, el hacer consciente el complejo puede resolver la tensión interna que produce y la perturbación afectiva o perceptiva que existe.
Todo este bagaje que llevamos estudiado hasta ahora —constitución físico-biológica, manera de percibir, recordar, imaginar, reaccionar
(reflejos, conductas aprendidas), sentir (emociones, sentimientos, pasiones, humor, complejos)— da como resultado el temperamento.
m) El temperamento
Es la manera espontánea que tiene tu constitución fisiológica, tu
los demás. Te es dado en el nacimiento. Forma parte de tu herencia genética.
Tal vez no lo puedas cambiar de raíz, pero sí enriquecerlo. Conócelo para que lo eduques. Conoce bien cómo opera para que lo formes también en tus colaboradores y subordinados. Del temperamento parten muchas emociones, deseos, anhelos, ideales, pasiones, sentimientos...
Tiene bases embrionarias, endocrinas, antropológicas. Se basa en la manera de ser de la sangre, bilis, aparato respiratorio, digestivo, muscular, sexo, sistema glandular...
Según sea el punto de vista, así es la clasificación. Repasemos rápidamente algunas de ellas:
• Según las bases endocrinas o sistema glandular, tenemos el temperamento endomórfico, mesomórfico, ectomórfico.
• Según la complexión física: viscerotónico, somatotónico, cerebrotónico. • Según la figura geométrica: redondo, cuadrado, triangular.
• Según la forma de reaccionar y de comportarse: colérico o biliar (es el típico de las personas enojonas y con reglas muy rígidas. Padecen
principalmente de la bilis, del hígado y con frecuencia tienen mal aliento); el sanguíneo o adrenalínico (se desespera con la impuntualidad y la
informalidad. Sufre alteraciones gastrointestinales como gastritis, úlceras o colitis); el melancólico o endorfínico (sufre por todo, porque es muy
sensible, reflexivo e idealista, enamorado del amor y de la espiritualidad. Puede reflejarlo mediante problemas pulmonares y respiratorios, de corazón y garganta), y finalmente, el flemático o gonádico (practica el culto al cuerpo, a la pereza, a la sensualidad y sexualidad. Suele sufrir disfunciones urinarias y sexuales, además de problemas cardiovasculares). Endomórfico Mesomórfico Ectomórfico Viscerotónico Somatotónico Cerebrotónico
A los cincuenta cada uno tiene la cara que se merece.
(George Orwell)
Cuello grueso, corto; piel blanda y lisa. Es afectivo, extrovertido, social, alegre. Glotón. Busca el placer. Ama y le gustan los niños. Busca el grupo, la sociedad y el afecto.
Cuadrado
Es muscular, robusto. Impulsivo, dominante, enérgico, activo, con fuerte voluntad. Ansía dominio y poder. Es agresivo, competitivo. Decide y pasa rápido a la acción. Destaca. Le gusta imponer y dirigir.
Triangular
Es cerebral, delgado, con cuello alargado. Pensador y analítico. Despierto y reflexivo. Con
inteligencia lógica y agudeza mental. No le gusta mucho el grupo: sólo amigos y pocos. Conversa a gusto con los adultos. Le gusta el orden, la lógica y los sistemas. Muy sensible. Se aísla y encierra.
Pero el temperamento no es el destino. Esta estructura genética
determinada biológicamente se puede modificar con la formación. Los genes por sí solos no determinan de por vida la conducta. Lo hace también la educación, la cultura, el entorno, la situación... Nuestro temperamento no es fijo. Se puede mejorar o empeorar con la educación y la experiencia. Tú tienes la elección.
No sólo lo congénito, sino también lo adquirido
forma al hombre. (Johann W. Goethe) n) El carácter
La vida es una extraña mezcla de azar, destino y carácter. (Wilhelm Dilthey)
El carácter es la mitad del destino.
(Raoult de la Grasserie)
Prefiero la comodidad del “yo soy así”, a la valentía de la constante superación.
El hombre es aquello en lo que piensa todo el día. (Proverbios)
Es la forma consciente y voluntaria de ser o de reaccionar ante los
estímulos que nos llegan del mundo y de los demás. Éste sí es adquirido; éste sí se educa, y puede modificar profundamente el temperamento de una persona para bien o para mal.
Con frecuencia se alude a una supuesta “integridad” de carácter para comportarse como energúmeno, abusando o haciendo sentir mal a los demás, con el fin de que él pueda sentirse bien. Sencillamente esto no es “integridad” ni es carácter. Sólo es dar rienda suelta a lo más primario y salvaje que existe en la persona.
Tu temperamento puede ser colérico, pero la educación de tu carácter te puede hacer actuar con amabilidad, comprensión y cortesía. San Francisco de Asís hoy es conocido por su dulzura, humildad y sencillez. Sin
embargo, de joven todo el mundo lo catalogaba en Asís como arrogante, engreído y déspota. Una buena pasión le justificó el enriquecer su
personalidad. Y así ha pasado con incontables personas a lo largo de la historia: con el tímido Demóstenes, con la inhibida Madre Teresa de Calcuta...
¿Qué puedes hacer para formarlo? Primero conocerte; segundo, aceptarte; tercero, estimarte, así como eres, y cuarto, mejorarte. En un líder no vale el “yo soy así”: es la salida cómoda y cobarde. Si ya sabes que eres así, tienes el cincuenta por ciento del trabajo conseguido. Te falta el otro cincuenta: mejorarte. Te va a costar, sobre todo si ya tienes hábitos muy arraigados, pero es factible. Es verdad, sólo es posible formarlo mediante un esfuerzo continuo, programado y constante, y a la luz de una gran pasión que lo justifique.
ñ) El subconsciente
Es difícil combatir a un enemigo que tiene puntos de avanzada en tu cabeza.
(Sally Kempton)
La vida del hombre es lo que de ella hacen sus pensamientos. (Marco Aurelio)
El subconsciente también es un trozo de tu persona. Es cierto que no se puede reducir sólo a lo sexual, como pretendió Freud; pero es importante. En efecto, tras analizar diversas disfunciones psíquicas, Sigmund Freud (1859-1939) concluyó que en la vida psíquica de los seres humanos hay dos partes claramente diferenciadas:
— La consciente, que es pequeña, y que abarca lo que una persona sabe de sus propios motivos y de su conducta, la cual sirve poco para explicar la personalidad total.
— Y la inconsciente, oculta bajo el yo consciente, que es la fuente de las fuerzas ocultas y, según él, constituyen el verdadero motor de las acciones humanas.
Para Freud, pues, el subconsciente es un conjunto de impulsos reprimidos o sublimados con un origen único: la libido sexual. Sus estratos son: • el súper yo sádico, con su censura;
• el yo masoquista, que se regodea en el dolor;
• el inconsciente individual o mundo de los instintos, más el inconsciente colectivo. En términos mitológicos, sería el Aqueronte o infierno de cada uno.
Entre el consciente y el inconsciente —siempre según Freud— hay una lucha continua. El yo consciente desarrolla la “conciencia moral”,
haciendo una labor de censor, el cual, interiorizando las normas sociales, colabora en la represión y ocultamiento en el inconsciente de los deseos que se oponen a ellas. Esta actitud represiva se desarrolla desde etapas muy tempranas.
Independientemente de su interpretación, Freud tuvo la intuición de dar importancia al subconsciente, considerándolo como un elemento
constitutivo de la personalidad, y también de subrayar la edad infantil como decisiva en la conformación integral de la personalidad.
El sentido común indica que los niños que desde temprana edad contemplan la inmoralidad o las brutalidades como algo cotidiano no pueden desarrollar una vida psíquica y emocional equilibrada. Muchos expertos están convencidos de que la marea de sexo en la televisión, en el cine, en la literatura y en otros espectáculos ha contribuido decisivamente al aumento de las violaciones, uno de los delitos más habituales entre la población juvenil. Lo mismo puede decirse respecto de la violencia extrema en todas sus manifestaciones. Al final, los niños repiten,
sencillamente, lo que ven hacer. A ello hay que añadir el hecho de que las amistades y los medios de diversión constituyen una segunda educación, además o en lugar de la que aportan la familia y la escuela. Y, a veces, el contenido de esta enseñanza “informal” es verdaderamente destructivo.
La ola de violencia y de degradación juvenil que hoy padecemos es hija de la cultura dominante, que pone el acento en las emociones fuertes, en el éxito material y en la gratificación inmediata, más que en el servicio a los demás y en la prosecución de valores sublimes.
La mente es como un iceberg: sólo deja ver una mínima parte de su
calibre. Tú estás más consciente de la parte visible, pero la de mayor peso es la parte oculta. Sin embargo, todos tus pensamientos conscientes
contribuyen a la formación de tu subconsciente.
Así, podríamos definir el subconsciente como el total de los pensamientos conscientes que has generado hasta la fecha, hasta el grado de crear una especie de programa inconsciente de conducta. Sucede con él algo parecido a lo que hoy ocurre con la mayoría de los mantos freáti Cada alma es y se convierte en lo que contempla. (Plotino)
Todo lo que somos es resultado de lo que hemos pensado. (Dhammpada)
Los padres deberían mirarse en el espejo. Los valores de la juventud de hoy son simplemente una
imagen ampliada de los valores de los mayores.
Frente a la tácita pero inoperante sentencia “Mis amigos son los mejores”, mejor esta aspiración permanente: “Que los mejores
sean mis amigos”.
(Pedro Laín Entralgo)
Quien anda entre lobos, a aullar se enseña.
(Refrán popular)
Ni tus peores enemigos te pueden hacer tanto daño como tus propios pensamientos. (Buda)
Los buenos recuerdos duran mucho tiempo; los malos, más.
(Proverbio checo)
El subconsciente determina también lo que cosechamos en la vida.
cos: a fuerza de estar sistemáticamente expuestos a la lluvia ácida y a los basureros al aire libre, están contaminados. Parafraseando el lenguaje informático, el “subconsciente contiene los programas para caminar, hablar, resolver problemas, afrontar la vida de forma espontánea”.
¿Se puede adiestrar el subconsciente? Sí. Realizando y repitiendo tareas y lemas hasta hacerlos inconscientes, al grado de que ni siquiera notes que los estás realizando. ¿Cómo? A través de las imágenes y de la
visualización, con el ensayo mental (por ejemplo: los campeones de natación han descubierto que nadan a mayor velocidad si imaginan que tienen manos del doble de su tamaño y pies con membranas parecidas a las de los patos).
¡Cuidado con lo que piensas cotidianamente! ¡Cuidado con lo que lees, ves, haces y hablas a diario! Estás alimentando y forjando tu
subconsciente. Si con frecuencia piensas en la enfermedad y hablas sobre tus dolencias, tu subconsciente elaborará patrones de enfermedad y estás expuesto a la mala salud. Si piensas en el fracaso, el temor, la inseguridad, estarás creando patrones de fracaso, miedo e inseguridad.
La mente es como un imán: atrae lo que piensa. Piensa, pues, en lo que deseas y lo conseguirás. El consejo es el siguiente: “Piensa en algo, y
hacia ello te dirigirás”. ¡Cuántas veces piensas: “No voy a hacer esto”, y
zas, lo haces. Sería mejor pensar en positivo, pensar en el éxito, en los resultados, en las metas como si ya estuvieran alcanzadas, para que crees patrones positivos, un subconsciente de éxito.
Disciplina tus pensamientos para determinar los resultados que obtendrás en la vida. Disciplina también tus palabras, pues también educan el
subconsciente. “No puedo, yo soy así, veré si puedo...” y otras expresiones parecidas se filtran constantemente en nuestro subconsciente y se
convierten en parte de nuestro carácter y personalidad. Al final
terminaremos convencidos de que “no podemos” y de que “yo soy así”. Desecha, pues, las palabras “a ver si puedo, espero, quizás”, y sustitúyelas por “sí puedo, voy a hacerlo, tengo que hacerlo...”Disciplina también tus lecturas y los programas que ves y oyes en la TV; cine, internet y prensa. La TV y el internet son un buen siervo pero un mal amo. Hay programas positivos y enriquecedores, de alta calidad tanto educativos como de entretenimiento, y ellos pueden enriquecernos mucho, pero hay otros negativos y nefastos. No pierdas el tiempo y la vida en ellos. Apártate de los pensamientos tóxicos. Cambia tu software y paquetería mental. Busca la compañía de quienes alimentan pensamientos y objetivos positivos.
(Andrew Mattheus) o) La personalidad
La personalidad
Es la “diferencia individual que constituye a cada persona y la distingue de otra”. La personalidad, la conducta global de una persona es resultado de sus percepciones, impulsos y necesidades, expectativas y deseos,
sentimientos y emociones, valores y creencias, roles sociales, decisiones y tomas de posición.
Las personas somos diferentes porque vemos, percibimos, recordamos, reaccionamos y nos sentimos diferentes. Y en el reconocimiento de estas diferencias reside el punto de partida para el éxito personal. A estas diferencias debes añadir otros factores como los genéticos, sociales, el aprendizaje, los laborales...
La forma de percibir, de sentir y de reaccionar; la propensión natural de ser y actuar constituyen la personalidad psíquica de una persona. Ésta puede ser sana o desequilibrada, según se haya realizado el proceso psíquico- emocional no una vez, sino una y mil veces a lo largo de toda la vida. Y lo determinante es que la salud psíquica condiciona la vida intelectual, la volitiva, la ética y hasta la religiosa. ¿Valdrá la pena cuidar y enriquecer la vida psíquica y emocional?
Las enfermedades psíquicas
En algunos casos tienen su asiento en deficiencias neurológicas. En muchos, son resultado de un abandono prolongado en el cuidado de los