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El terreno común de la interpretación: la noción de mutuamente manifiesto

II. EL CONTEXTO DE INTERPRETACIÓN Introducción

II.1.3 El terreno común de la interpretación: la noción de mutuamente manifiesto

Todo acto de comunicación tiene lugar en el trasfondo de un entorno cognitivo común a los interlocutores. Si el objetivo de la interpretación de la comunicación ostensiva es derivar el significado que la emisora quiere comunicar, un aspecto fundamental del contexto de interpretación del discurso es la representación de información mutuamente manifiesta. Para que una información se considere como mutuamente manifiesta, no necesita albergarse exactamente de la misma forma por hablante y escucha: lo que se necesita es que las representaciones mentales que cada interlocutor alberga estén entre sí en una relación de semejanza interpretativa58 suficiente para los objetivos de la comunicación.

Si bien es evidente –y está estipulado en la caracterización de “manifiesto”- que nuestro entorno cognitivo se compone también de representaciones sin contenido proposicional, relacionadas con la percepción, lo que es menos evidente es cómo dichas representaciones se pueden considerar como mutuamente manifiestas. En el siguiente capítulo veremos en qué sentido, y con base en qué, información perceptual e imagística se puede considerar como terreno común para la comunicación: por el momento presento una caracterización general, que se refiere típicamente a información con contenido proposicional, para después argumentar en favor de la existencia y relevancia de información cuasiperceptual en la comunicación, en particular en la comunicación expresiva.

La información mutuamente manifiesta es la que cada interlocutor representa como recíprocamente manifiesta para todos los interlocutores en el momento de la comunicación. Esto implica que cada uno de los interlocutores alberga determinada información que representa como algo que todos los interlocutores son capaces de percibir o inferir y representar, aceptando dicha representación como verdadera o plausible.

El de manifiesto es un concepto puramente potencial: se refiere únicamente a la posibilidad de representar una información, a su “representabilidad” en una situación dada. El de mutuamente manifiesto es un concepto inherentemente gradual: se trata de información que en efecto se representa, con cierto grado de certidumbre, como premisa para la interpretación, en cuanto se considera como

58 Dos enunciados (o un enunciado y un pensamiento) mantienen una relación de semejanza interpretativa entre sí si

comparten un número suficiente de implicaturas analíticas y sintéticas. Se trata de una semejanza basada en el contenido proposicional de un enunciado, y no en su forma.

(suficientemente) compartida entre los interlocutores. Se trata de atribuir a nuestros interlocutores representaciones mentales suficientemente similares a las nuestras para los objetivos de la comunicación. Para que una información se considere como mutuamente manifiesta tiene que ser suficientemente prominente para todos los interlocutores, y suficientemente accesible para todos de forma espontánea en el proceso de interpretación59.

Todo el proceso es falible: se lleva a cabo de forma inferencial no demostrativa, y/o por medio de procesos analógico-asociativos aún menos rigurosos. Hay grados de manifestación mutua.

Si ha sido comunicada explícitamente, una información es mutuamente manifiesta de la forma más fuerte posible:

(i) Porque la emisora la hace mutuamente manifiesta de forma explícita, llamando la atención del escucha sobre determinada información en su enunciación60. Esto incluye la explicatura y las implicaturas fuertes, como las implicaturas-puente del enunciado actual61, que es información que la emisora presenta como mutuamente manifiesta y prominente en su enunciación.

(ii) Por formar parte del co-texto de la comunicación: la explicatura e implicaturas de los enunciados que preceden el enunciado actual62. La comunicación tiene lugar en el tiempo, y cada enunciado nuevo se procesa también en el trasfondo de los enunciados inmediatamente precedentes63.

59 Omar: “¡Ya salieron las Nochebuenas!”. Ignacia:“Destápame una”. La información mutuamente manifiesta es: (i) La

Nochebuena es una cerveza que se produce sólo en temporada navideña. (ii) Ignacia le pidió a Omar que trajera unas cervezas llegando a la casa.

60 Ignacia y Paul están contemplando el paisaje desde un mirador. Ignacia, indicándole a Paul un cerro en la lejanía, le dice:

“Una vez escalé ese volcán”. Paul no necesita creer de antemano que el cerro en la lejanía es un volcán, ya que ella, al referirse a él como tal, está haciendo mutuamente manifiesto el hecho de que se trata de un volcán, o por lo menos eso es lo que ella cree (ejemplo adaptado de Sperber y Wilson (1986/ 1995: 43).

61 Son las que Grice caracteriza como implicaturas conversacionales generalizadas (GCI). Por ejemplo: “Mario sacó la llave y

abrió la puerta” genera implicaturas-puente como: “Mario sacó la llave y después abrió la puerta con la llave.

62 Un problema evidente es cómo delimitar el co-texto. Por ejemplo, en una conversación oral se podría reducir en general al

trozo de conversación (aproximadamente) sobre el mismo tema; en un texto escrito, esto depende del co-texto global: en una novela el co-texto es todo lo que precede la enunciación actual; en una recopilación de cuentos sueltos, el co-texto es el del cuento actual (y eventualmente –en cierta medida- el del marco narrativo, en recopilaciones orgánicas como Las mil y una noches o El Decamerón). Éste y otros problemas hacen evidente la necesidad de una noción de contexto discursivo, fuertemente relacionada con una noción específica de género (Unger 2006) como la que presentaré infra.

63 En una tienda de ropa, Clara le muestra a Ignacia una blusa rosa mexicano. Ignacia dice que ella detesta este color. A partir

de este momento, esta información es explícita, mutuamente manifiesta y muy prominente: si diez minutos después Clara le muestra a Ignacia un pantalón rosa mexicano, Ignacia puede contestar sólo con una mueca de disgusto, o suspirar ostensivamente, confiando en que la información de que ella detesta el rosa mexicano sigue siendo prominente y accesible.

Éste el extremo más prominente y accesible del contexto de interpretación, que se asume como mutuamente manifiesto: el significado que se deriva se representa como significado que la emisora tiene la intención de comunicar explícitamente, y esto guía la derivación de información implícita.

La información implícita que se utiliza como trasfondo para interpretar un enunciado se deriva de la representación de elementos manifiestos y prominentes/ accesibles/ relevantes del contexto físico y/o discursivo inmediato, siempre con base en el conocimiento enciclopédico de quien interpreta.

Mientras que lo que se comunica explícitamente es mutuamente manifiesto por definición, la información implícita que se integra en el contexto de interpretación se puede representar como mutuamente manifiesta con mayor o menor certidumbre, con base en (i) la representación de conocimiento del mundo (suficientemente) estable, público, compartido por (un conjunto determinado de individuos al cual pertenecen) hablante y escucha64 y (ii) el reconocimiento de la intención informativa de la emisora65.

Como argumentaré más adelante en este capítulo, en la interpretación se puede utilizar también información que no se representa como mutuamente manifiesta, sino que forma parte únicamente del conocimiento enciclopédico de quien interpreta y es relevante sólo para él. Un primer caso –que parece bastante obvio- es el conocimiento previo que el escucha tiene de la emisora y vice versa. Hay conocimiento explícito e implícito del otro, que se representa como mutuamente compartido o no. Lo que creemos o sabemos de otra persona puede ser mutuamente manifiesto, al derivarse de experiencias comunes y conversaciones precedentes, de información pública sobre nuestro interlocutor, o de cualquier información que representamos como algo que nuestro interlocutor sabe que nosotros sabemos de él o ella. Pero no toda la información que tenemos de nuestro interlocutor es mutuamente manifiesta: las opiniones que tenemos sobre los demás se derivan de una historia común -de experiencias comunes-, pero también de inferencias que cada uno deriva observando indicios/

64 Ignacia (hablando con sus estudiantes de literatura del Renacimiento): “La idea de originalidad en el arte y en la literatura

estaba estríctamente relacionada con la de imitación, desde el mundo clásico hasta el primer Romanticismo”. Ignacia considera la noción de imitación, la de mundo clásico y la de Romanticismo como mutuamente manifiesta y prominente en este contexto.

65 Ignacia: “¿Cómo te fue en tu día?” Omar:- “El termóstato del circuito de ventilación de la incubadora no arrancaba, y me

pasé todo el día buscando el problema para finalmente darme cuenta que no había conectado el filtro.”. Ignacia deriva que Omar tuvo un día frustrante y poco productivo. Para el objetivo de la comunicación, Omar no necesita representar como mutuamente manifiesta la información sobre el funcionamiento del termóstato. A cambio, si la misma pregunta se la dirige su colega Alex, quien va a ensamblar el mismo modelo de incubadora, y Omar le da la misma respuesta, Alex deriva implicaturas muy distintas. Esto porque Omar interpreta de forma más específica la pregunta de Alex, llevando a cabo un enriquecimiento pragmático: “¿Cómo te fue en tu día con el armado de la nueva incubadora?” para contestarle asumiendo información mutuamente manifiesta y prominente sobre las partes de la incubadora, su función, etc. A su vez, Alex representa la intención informativa de Omar a partir de una expectativa de relevancia precisa. Así puede derivar las implicaturas correctas: “Antes de prender el sistema de ventilación, se tiene que conectar el filtro”.

evidencias del comportamiento de los demás. Esto nos sirve también para evaluar le credibilidad de nuestra fuente, su sinceridad o menos, y, por lo tanto, sus verdaderos objetivos comunicativos. En general, entonces, recurrir a nuestro propio conocimiento del mundo nos sirve para incrustar el significado de la emisora dentro de una explicatura de orden superior66.

En mi propuesta, un caso en el cual nos sentimos autorizados a integrar en la interpretación información privada, personal e idiosincrática, representándola como tal, es cuando reconocemos una intención informativa peculiar de la emisora: la intención expresiva, de la cual hablaré en la segunda parte de este capítulo.

Antes de pasar a la segunda parte del capítulo, me quedan por caracterizar algunas nociones importantes dentro del contexto de interpretación. En mi propuesta, una variable fundamental que determina el grado de manifestación mutua de información implícita y el reconocimiento de la intención informativa de la emisora es el reconocimiento de la situación comunicativa, cuyos rasgos son establecidos/constreñidos culturalmente. Su reconocimiento, que en ciertos casos resulta en el reconocimiento de un género discursivo más o menos determinado, guía la construcción del contexto de interpretación, al hacer prominente información proveniente del conocimiento enciclopédico individual y/o del contexto físico y discursivo. Esto es lo que discutiré en el siguiente apartado.