La pasión se ve, se siente, se comunica y se contagia. Las personas exitosas y aquellos en el camino al éxito, irradian la pasión por lo que hacen, tanto que motivan a otros a ayudarlos o lograrlo junto con ellos. Cuando alguien siente tanta pasión por algo otros le creen y la confianza de otros hacia ti te permite atraer no sólo sus buenos deseos sino sus apoyos.
La pasión se nutre todos los días, minuto a minuto, cuando las personas se dan cuenta que van en la dirección correcta, que se acercan día a día a los ob- jetivos planteados y que incluso los superarán. Las emociones sostenidas en el tiempo, como la alegría, la esperanza y la certidumbre, alimentan el círculo provechoso de la pasión por lo que se hace. Las personas en el camino al éxito disfrutan mucho el flujo de dopaminas (la hormona del triunfo o el logro) por su cuerpo, lo que los vuelve adictos a lograr algo, acercarse a sus metas, es- tablecerlas aún más altas. Los neurocientíficos explican que hormonalmente, el humano tiene una alta capacidad de secretar de dopaminas, las cuales son hormonas adictivas y que una vez que logras algo, tu cerebro las desea más y más, por lo que esta pasión interna podría ser también interpretada como la adicción a las dopaminas por lograr algo más en el campo propuesto.
Extracto entrevista Coach Frank, entrenador de los Borregos del Tec Campus Monterrey, quien obtuvo 17 campeonatos en 27 tempo- radas.
… era medio tiempo del campeonato, los muchachos habían jugado muy flojos la primera mitad, algo estaba pasando, me di cuenta que para estos muchachos que habían ganado algunos 2 o 3 campeona- tos, un campeonato más ya no significaba tanto. De los 20 minutos del medio tiempo tomé 10 para hacer ajustes técnicos y los otros 10 minutos para hablar con ellos. Mandé traer el póster de un chavo que
había sido Borrego y que había subido el Cerro de la Silla escalando y, estando en plena cima, había levantado el casco de los Borregos en señal de triunfo, alguien de sus compañeros le había tomado una foto y me la había enviado. Se las mostré a todos y les pregunté: ¿qué ven en esta foto?, algunos respondieron que a un campeón, otros que a alguien orgulloso del equipo, otros que a alguien que ya había llegado a la cima. Les dije: yo veo algo diferente a lo que ustedes ven, veo a alguien mirando al cielo, alguien que no se conforma con estar en la cima, alguien que dirige su mirada a la trascendencia, a la eter- nidad, ustedes han sido campeones 2 o 3 veces, pero no han trascen- dido, lo harán cuando rompan su propio récord, cuando la historia hable de ustedes como aquellos que más campeonatos consiguieron,
vayan por todo, trasciendan, apúntenle a la eternidad… Salieron a darlo todo, ganamos el campeonato ese año nuevamente
Sin embargo, hay que ser cuidadosos. Muchos exitosos viven en el umbral de la pasión y la esquizofrenia, ya que la pasión desmedida puede provocar una irracionalidad que te impida planear, pensar y ejecutar correctamente. Andy Grove, fundador y ex-CEO de Intel tituló uno de sus libros “Sólo los paranoides sobreviven”, haciendo referencia a que es vital moverse continuamente, se- guir cada paso del consumidor en busca de tendencias, observar a la compe- tencia, sentir una pasión desmedida por lo que se hace y por sacar lo último al mercado. Considero que todo esto es importante, siempre y cuando la pasión no te lleve a la paranoia que eventualmente te haría olvidar tu lado personal, tu felicidad familiar y tu estabilidad emocional.
La pasión en algo te permite estar alerta, despierto, con los ojos abiertos todo el tiempo, absorbiendo y aprendiendo de todas las variables que se mueven mientras ejecutas y actúas. La pasión detona la segregación de serotonina (hormona del estado alerta) y a su vez endorfina (hormona de la felicidad). La pasión es eso que hace que desde muy tempranito salgas disparado de la cama lleno de energía, porque ya quieres estar haciendo lo que disfrutarás y sabes que te ayuda a avanzar en el logro de tus intenciones.
La pasión impide la complacencia y la comodidad, no existe desidia cuando hay pasión. Recordemos que la desidia es miedo disfrazado de comodidad. La comodidad es una máscara que impide ver a otros y a ti mismo, que no estás feliz haciendo lo que haces, que no estás luchando por lograr tus intenciones, que no hay pasión en ti. La pasión te enfoca, mientras que la falta de ésta te desenfoca.
Cuando hay pasión, siempre habrá miedo; pasión y miedo son como el ying y el yang, coexisten, se atraen, no pueden vivir el uno sin el otro. En el camino al éxito habrá miedos a no estar enfocado en los objetivos correctos, a que haya otros mejores para el logro de tus intenciones; miedos a estar perdiendo tanto tiempo y que los que te critican tengan razón; miedo a no estar tra- bajando en la solución correcta del problema; miedo a que haya otros que lo logren primero que tú; miedo a que el tiempo de vida, o la capacidad de esfuerzo físico o mental no te dé suficiente para llegar a la meta. El miedo en el camino al éxito es común, aprender a vivir con él, comprenderlo, aceptarlo y en la medida de lo posible calmarlo, es también parte de disfrutar el camino y los avances.