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TESHUVÁ: ARREPENTIMIENTO, DEJAR PARA SIEMPRE NUESTRA MALA VIDA

PREPARANDO LA CASA PARA RECIBIR LA VISITA

TESHUVÁ: ARREPENTIMIENTO, DEJAR PARA SIEMPRE NUESTRA MALA VIDA

Como decíamos anteriormente, la interacción con los ángeles no se puede lograr mientras como seres humanos persistamos en continuar con nuestra mala vida.

Seguramente muchos dirán “pero yo no he matado a nadie, no robo, no le hago mal a nadie, qué pecados puedo tener yo?”… una minuciosa revisión de nuestra situación interna revelará que aunque no matemos ni robemos, aun así estamos demasiado mal ante los ojos del Padre Celestial.

A lo largo de mi rabinato he tenido que lidiar con personas que se jactan de ser sant@s en vida y que no rompen ni un plato, pero se dedican a hablar mal de los demás, a odiar, a guardar rencores que acaban destruyendo su salud física, a entregarse a toda clase de adicciones creyendo que eso no les hace daño, a pensar siempre en sí mismas (la dinámica del Recibir Sólo Para Sí de la que hablan los kabalistas), a no compartir sus riquezas con l@s más necesitad@s, a dejarse llevar por sus ataques de ira, a creerse más que los demás, a tratar a las demás personas como menos que cosas porque son de una creencia religiosa, raza, nacionalidad, género, condición económica o social diferente, a esconder sus frustraciones y perversiones detrás de un sistema de creencias y de prácticas religiosas que en lugar de ayudarlas a cambiar de vida y convertirse en mejores personas, lo que hacen es agravar aún más el estado emocional y espiritual de esas personas; a desentenderse de los problemas de sus comunidades ciudad o país… en fin, la lista puede ser interminable! Dios dice por medio del profeta Malaquías: “shuvu elai v‟ashuváh aleijem” (volved a mí y volveré a vosotros)131. Teshuvá en hebreo tiene connotaciones de retomar el camino abandonado, de dar vuelta y regresar. Es lo que todos los seres humanos tenemos que hacer si queremos tener una relación íntima con el Padre Celestial: abandonar aquel camino de pensamientos, acciones y palabras malas a las que nos acostumbramos andar, y regresar al Padre Celestial retomando el camino del amor, de la justicia, de la corrección de nuestras faltas.

Tenemos que comprender, nos guste o no, que nadie se va a ir al Cielo por estar matriculado en un grupo religioso en especial, y que nadie se va a ir al Infierno por no hacerlo. Existe mucha gente demasiado piadosa, rezandera y que sabe demasiado acerca de su propia religión, pero su corazón está completamente alejado del amor de Dios porque maltrata a las personas que le rodean a diario. Ese tipo de personas deben hacer teshuvá, es

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decir, arrepentirse de lo malo que están haciendo, admitir con humildad sus errores y sin necesidad de que abandonen la religión que están practicando, se corrijan a sí mismas y se comporten como personas que realmente aman a Dios.

El que ama verdaderamente a Dios ama a la Humanidad, solía decirnos en clase el reverendo Sun Myung Moon (de bendita memoria). El Nuevo Testamento refuerza esta enseñanza en nombre del apóstol Juan: “si alguno dice „yo amo a Dios‟ pero aborrece a su

hermano, es mentiroso; pues el que no ama a su hermano a quien sí ha visto, cómo puede amar a Dios a quien no ha visto?”132

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El Santo Corán confirma esta enseñanza de una manera aún mucho más radical: “Dios no

cambia la condición de un pueblo hasta que ese pueblo decida cambiar primero por sí mismo”133

. Teshuvá es cambiar nuestra conducta mala por una buena, abandonar nuestros egoísmos y dejar de aferrarnos a nuestras supuestas “buenas ideas” que es lo que nos lleva a cometer errores fatales.

Los ángeles no pueden hablar con ningún ser humano que tenga su conciencia apagada y que persista en encerrarse en el Lado Oscuro creyendo que está caminando en la Luz. Cómo pretenden muchas personas tener hermosas experiencias de interacción con estos seres celestiales si están alejadas de Aquel que es la Luz misma?

Esta es la primera condición para poder interactuar con los ángeles: que nos alejemos para siempre de la vida de pecado, de maldad y de egoísmo que estábamos llevando, y que regresemos a los brazos del Padre Celestial. La mejor manera de demostrarle al Hacedor del Universo que en verdad le amamos, es amando a todas las personas sin distinción alguna de raza, amando de manera preferencial a todas las personas en estado de vulnerabilidad y que son discriminadas por el Sistema: l@s pobres, l@s oprimid@s, las madres cabeza de hogar, l@s jóvenes, las minorías étnicas y religiosas, l@s LGBTI134, l@s que difieren de las ideologías políticas imperantes y plantean un nuevo modelo de sociedad justa, l@s que no están de acuerdo con el Sistema… no hay que seguir ni mucho menos escuchar ninguna enseñanza religiosa que, haciendo lecturas descontextualizadas y medievalistas de los textos sagrados, exijan a sus feligresías la discriminación, la agresión o exterminio contra estas personas.

Así que si alguna vez tú llegas a tener una experiencia en donde un ángel te dice que tienes que matar o agredir verbal o físicamente a alguna persona o grupo de personas en especial, sea cual fuere la razón para ello y sin importar el modo y medios de agresión, y aunque te

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Juan 4, 20.

133 Koran Ar-Rad 13:11. 134

Independientemente de si estamos de acuerdo o no con su conducta, son seres humanos, personas e Hij@s de Dios que están en igualdad de derechos y oportunidades que la Comunidad Héterosexual. En ese respecto mi maestra Lorna Byrne enseña: “Dios me dice que esto hace parte de su Creación. Él ya sabe cuáles de sus

hijos serán homosexuales desde su concepción. Esto hace parte de su camino de vida y Dios les ama tanto como a los demás”. BYRNE, Lorna. Un camino al cielo. Bogotá: Sefirá 2011, p. 117.

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diga que es orden de parte de Dios, ya sabes que quien te está hablando no es realmente un ángel de Dios sino un ángel negativo. No seas tont@: ignora el mensaje. Dios Bendito no desea que ningún ser humano sufra ni muera a manos de otro ser humano. Una persona que verdaderamente ama al Padre Celestial jamás clamará por el derramamiento de sangre humana, no predicará ni aprobará ningún tipo de agresiones contra absolutamente nadie por ninguna razón, sino que hará todo lo bueno que esté a su alcance sin usar la violencia para evitar que estas personas continúen siendo maltratadas. Esa es una Teshuvá que agrada mucho a Dios.

Sin teshuvá nuestra vida seguirá siendo oscuridad, tinieblas, toda una película de terror que jamás terminará… a menos que volvamos seriamente a Dios. Lorna Byrne agrega: “jamás

es demasiado tarde para cambiar de idea y tomar la decisión correcta. Los ángeles nos pueden ayudar a tomar las decisiones correctas si nosotros optamos por escucharlos”135

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