De lo irreal llevadme a lo real. De la oscuridad a la luz. De la muerte a la inmortalidad.
Brihad-Arankaya Upanishad El denominador común en todas las crisis de transformación es la manifestación de diversos aspectos de la psique que antes eran inconscientes. Sin embargo, cada emergencia espiritual representa una selección y una combinación única de elementos del inconsciente. Algunos de ellos son biográficos, otros perinatales y otros aun transpersonales. Estas tres categorías de experiencias fueron descritas brevemente con anterioridad y serán analizadas en el capítulo 7. No existen fronteras dentro de la psique, ya que todos sus contenidos forman un continuum con varios niveles y muchas dimensiones. Por lo tanto, uno no debe dar por sentado que las emergencias espirituales vienen en tipos o formas con fronteras bien delimitadas como para distinguirlas claramente. No obstante, es posible y útil definir ciertos tipos de emergencia espiritual que sí tienen suficientes rasgos específicos y característicos que las diferencian. La siguiente lista de tipos se basa en nuestros muchos años de experiencia con gente que ha atravesado tales crisis, en la información de colegas que realizan un trabajo similar y en el estudio de escritos relacionados con este tema. En la medida en que definamos, describamos y analicemos cada uno de ellos, es importante recordar que sus fronteras son borrosas y, en muchos casos, se superponen.
• Episodios de conciencia de la unidad (experiencias cumbre) • El despertar de Kundalini
• Experiencias cercanas a la muerte
• Surgimiento de “recuerdos de vidas pasadas” • Renovación psicológica por un retorno al centro • Crisis chamánicas
• Despertar de la percepción extrasensorial (apertura psíquica) • Comunicación con guías espirituales y la canalización • Encuentros cercanos con Ovnis
• Posesiones
EPISODIOS DE CONCIENCIA DE LA UNIDAD (EXPERIENCIAS CUMBRE)
En esta luz mi espíritu súbitamente vio a través de todo, dentro y acerca de todas las criaturas, aun las hierbas y el pasto, conoció a Dios, quién y cómo es El, y cuál es su voluntad; y de pronto en esa luz sentí el impulso poderoso de describir el ser de Dios. Pero como no podía en ese momento aprehender los nacimientos más profundos de Dios en su ser y comprenderlos con mi razón, pasaron casi doce años hasta que una comprensión perfecta me fuera entonces dada. Jacob Boheme, Aurora: Dawning of the Day in the East.
El psicólogo norteamericano Abraham Maslow describió una categoría de experiencias místicas caracterizadas por la disolución de las fronteras personales y la sensación de ser uno con otras personas, con la naturaleza, con todo el universo y con Dios; acuñó para ellas el término “experiencias cumbre”. En sus escritos, Maslow critica duramente a la posición tradicional de la psiquiatría occidental, la que sostiene que estas experiencias son síntoma de la enfermedad mental. Maslow demostró sin lugar a dudas que las experiencias cumbre ocurren en personas normales y bien adaptadas. También observó que si se les permite completarse natural mente es común que resulten en un mejor funcionamiento en el mundo y que conduzcan a lo que él llama “la autorrealización”: una mayor capacidad para expresar el propio potencial creativo. El psiquiatra e investigador de la conciencia Walter Pahnke desarrolló una lista de las características básicas de una experiencia cumbre, basándose en el trabajo de Abraham Maslow y W. T. Stace. Utilizó el siguiente criterio para describir este estado de la mente:
• Unidad (interna y externa) • Una fuerte emoción positiva
• La trascendencia a las categorías espacio y tiempo • Sentido de lo sagrado (numinosidad)
• Naturaleza paradójica
• Objetividad y realidad de las percepciones obtenidas • Inefabilidad
• Efectos posteriores positivos
Como esta lista lo indica, un individuo que vive una experiencia cumbre tiene la sensación de sobreponerse a la fragmentación y división cuerpo/mente, y alcanza un estado de unidad y completud interna total que usualmente resulta muy curativo y benéfico. Trasciende también la distinción normal entre sujeto y objeto, y vive un estado extático de unión con la humanidad, la naturaleza, el cosmos y Dios. Está asociado a una fuerte alegría, felicidad, serenidad y paz. Las personas que experimentan una conciencia mística de este tipo tienen la sensación de dejar la realidad ordinaria, en donde el espacio es tridimensional y el tiempo lineal para entrar en una zona mítica y sin tiempo donde ya no caben esas categorías. En este estado, la eternidad e infinitud pueden experimentarse en segundos del tiempo del reloj. Otra cualidad vivencial de la conciencia de la unidad es el sentido de numinosidad, un término que C. G. Jung utilizaba para describir un profundo sentido de lo sagrado y lo santo que está asociado a ciertos procesos profundos de la psiquis. La experiencia de lo numinoso nada tiene que ver con creencias religiosas previas o programas: es una percepción directa e inmediata de que se está ante algo que tiene una naturaleza divina y es totalmente diferente de nuestra percepción común del mundo de todos los días. Las descripciones de estas experiencias están llenas de afirmaciones paradojales que violan las reglas básicas de la lógica. Es posible referirse a un estado místico diciendo que es como estar vacío de contenidos pero contenerlo todo. Ya que no presenta nada concreto, nada parece faltar, porque contiene a toda la existencia en potencia. La persona que lo des criba hablará de una completa ausencia del ego y dirá que su sentido de identidad estaba tan infinitamente expandido que contenía al universo entero. Otros podrán decir que se sintieron absolutamente insignificantes, sobrecogidos y humildes por la experiencia, pero guardan la sensación de un logro de dimensiones cósmicas, porque se sienten en cierta forma una nada, se perciben como conmensurables con Dios. Durante una experiencia mística tal vez se sienta que se accede al más alto conocimiento y sabiduría en cuestiones espirituales importantísimas. Por lo general esto no incluye información sobre el mundo material, aun que ciertos estados místicos han sido ocasionalmente una fuente de información válida que pudo utilizarse prácticamente. Es más usual tener una comprensión instantánea de la esencia de la existencia descrita por los Upanishads como “conocer Eso, el conocimiento que brinda el conocimiento de todo lo demás”. Este conocimiento de la verdadera naturaleza de la existencia se percibe en última instancia como mucho más real e importante que todas las teorías científicas o percepciones y conceptos de la vida cotidiana. La inefabilidad es un rasgo característico del estado místico. Es en verdad imposible describir a otros la naturaleza de estas experiencias, su profundo significado y su importancia, en especial a quienes nunca las han tenido. Casi todos los que relatan su experiencia mística se lamentan de la total ineficacia de las palabras para contarla. Quienes han tenido es te tipo de vivencia a menudo dicen que el lenguaje poético, aunque imperfecto, es el mejor vehículo para transmitir estos estados. Los versos in mortales de los grandes poetas trascendentales de Oriente, como Omar Khayyam, Rumi, Kabir, Mirabai, y Kahlil Gibrán, así como Hildegard von Bingen, William Blake, Rainer Maria Rilke y otros de nuestra tradición así lo atestiguan. Si se permite que estas experiencias sigan su curso, es probable que ejerzan una influencia profunda y duradera en el bienestar general de la persona, su escala de valores y sus estrategias de vida. Suelen producir una mejora de la salud emocional y física, una mayor apreciación de la vida y una acritud más amorosa, tolerante y honesta hacia los demás seres humanos. Son capaces de reducir drásticamente la agresividad, la intolerancia, los impulsos irracionales y las ambiciones poco realistas. Hay ciertas situaciones en la vida que son especialmente capaces de producir una experiencia cumbre. En muchos casos, la disolución del ego se da cuando uno se ve sobrepasado por la percepción de algo exquisita mente bello. Esto suele ocurrir con la naturaleza: al bucear en jardines de coral, navegar en el océano o en una balsa por los rápidos de un río, acampar en el desierto, escalar montañas elevadas, andar en globo o practicar el aladeltismo. Varios astronautas han tenido experiencias de este tipo durante los vuelos a la luna y al orbitar la tierra. Otra fuente importante de experiencias cumbre la constituye el arte inspirado; en este caso, el arrobamiento místico puede ser experimentado tanto por el artista que crea o interpreta, como por el admirador sensible. Muchas
experiencias de conciencia de la unidad han sido inspiradas por el esplendor de las pirámides egipcias, los templos hindúes, las catedrales góticas, las mezquitas musulmanas y el Taj Mahal; así como por música, pinturas o esculturas. El amor, el romance y el éxtasis erótico también disparan con frecuencia poderosas sensaciones de unidad con el todo. Quizás resulte asombroso que las experiencias cumbres también se den en entrenamientos rigurosos y encuentros competitivos. Michael Murphy y Rhea White han brindado ejemplos sorprendentes de tales estados en su libro The Phychic Side of Sports. Considerando que las experiencias cumbres son positivas y están llenas de posibilidades, puede resultar desconcertante que se conviertan en un motivo de crisis espiritual. La razón principal para tales complicaciones es que la cultura occidental en realidad no tiene una comprensión cabal de los estados alterados de conciencia. Como consecuencia, somos incapaces de reconocer el valor de estas experiencias, de aceptarlas y de contener a quienes las viven. La actitud que predomina en la psiquiatría tradicional y en el público en general es que cualquier desviación de la percepción y la comprensión común de la realidad es patológica. En estas circunstancias, un occidental promedio que atraviesa un estado místico tenderá a cuestionar su salud mental y a resistir lo que experimenta. Los parientes y amigos probablemente apoyarán tal actitud y sugerirán que se recurra a la ayuda psiquiátrica. Mucha gente en el medio de una experiencia cumbre ha sido enviada a un psiquiatra, que le diagnosticó una patología, interrumpió la experiencia con medicación supresiva y tranquilizantes y le adjudicó el rol de paciente psiquiátrico de por vida.
EL DESPERTAR DE KUNDALLNI
En ocasiones la Corriente Espiritual se eleva por la columna vertebral, arrastrándose como una hormiga. Otras veces, en samadhi, el alma nada gozosamente en el océano del éxtasis divino como un pez. Y en otras, cuando me acuesto de costado, siento cómo la Corriente Espiritual me empuja, como un mono, jugando conmigo alegremente. Me quedo quieto. Esa Corriente, como un mono, de un salto súbito llega al Sahasrara (centro de la coronilla). Es por eso que me ven dar un respingo. Y en otras oportunidades, de nuevo, la Comente se eleva como un pájaro que salta de rama en rama. El lugar en donde se asienta parece de fuego... A veces se mueve como una serpiente. Va en zig-zag hasta alcanzar la cabeza y entro en samadhi. La conciencia espiritual de un ser humano no ha despertado a menos que surja Kundalini. Del santo hindú Ramakrishna.
Se hallan descripciones de esta variante de emergencia espiritual en la antigua literatura de la India; sus manifestaciones se atribuyen a la activación o al despertar de una forma sutil de energía llamada “el poder de la serpiente”, o Kundalini. De acuerdo a los yoguis, Kundalini (literalmente “el que se enrosca”) es la energía que crea y sustenta al cosmos. En el cuerpo humano, reside en forma latente en la base de la espina dorsal. Tiene el potencial para purificar y curar a la mente y al cuerpo mediante la apertura espiritual y así elevarnos a un nivel más alto de conciencia. La Kundalini durmiente es tradicionalmente representada como una serpiente enroscada tres veces y media alrededor del lingam, el símbolo fálico del poder masculino regenerador. Entre las situaciones que pueden producir el despertar de Kundalini se hallan la meditación intensa, la intervención de un maestro espiritual o gurú avanzado, y ciertos movimientos o ejercicios del yoga Kundalini. Ocasionalmente, dar a luz y mantener relaciones sexuales apasionadas jugarán un papel igualmente motivador. En algunos casos, se da el despertar espontáneo de Kundalini: ocurre inesperadamente, en medio de las tareas cotidianas, sin un factor desencadenante claro. La energía Kundalini, activada, adquiere su forma ígnea, o Shakti, y sube por la columna, fluyendo a través de los conductos del cuerpo sutil, un campo incorpóreo de energía que, los yoguis dicen, penetra y rodea al cuerpo físico. Al limpiar los efectos de viejos traumas, abre los siete centros espirituales llamados chakras, que se localizan en el cuerpo sutil a lo largo de un eje que se corresponde con la espina dorsal. Además de varias experiencias difíciles asociadas a este proceso de limpieza, quienes viven el despertar de Kundalini suelen hablar de estados extáticos relacionados con alcanzar un nivel más alto de conciencia. Entre éstos, merece ser mencionado el samadhi, o unión con lo Divino, que ocurre cuando el proceso llega al séptimo centro, el de la “corona” (Sahasrara). Este pro ceso, aunque los yoguis lo consideren deseable y benéfico, no deja de tener sus peligros. Lo ideal seria que aquellos que atraviesan un despertar intenso de Kundalini contaran con la guía de un maestro espiritual con experiencia. La energía Shakti que se mueve a través del cuerpo trae a la conciencia una amplia gama de elementos anteriormente inconscientes: recuerdos de traumas psicológicos y físicos, secuencias perinatales y distintas imágenes arquetípicas. Cuando esto ocurre, la gente que atraviesa este tipo de crisis experimenta un rico muestrario de manifestaciones emocionales o corporales llamadas kriyas. Sienten una intensa energía y un calor que les recorre la columna en dirección ascendente, y a menudo sus cuerpos se sacuden y hacen movimientos espasmódicos y torsiones. Es probable que su psique se vea inundada por profundas oleadas de emociones tales como la ansiedad, la ira, la tristeza, y también la alegría y el éxtasis. Un desbordante miedo a la muerte, a la pérdida del control y a la locura son formas concomitantes de las manifestaciones más extremas del despertar de Kundalini. Tal vez estas personas encuentren difícil controlar su comportamiento; durante las oleadas de la energía Kundalini puede que emitan sonidos involuntarios y que sus cuerpos se muevan de forma extraña e inesperada. Las manifestaciones más comunes en este caso son llorar o reír sin motivo, hablar en lenguas extrañas, cantar canciones antes desconocidas y cánticos espirituales, tomar posturas y gestos del yoga, e imitar una variedad de sonidos y movimientos de animales. Las manifestaciones sensoriales de Kundalini son de una gran variedad y riqueza. Suelen describirse visiones coloridas de hermosos diseños geométricos, luces brillantes de una belleza sobrenatural y complejas escenas de deidades, demonios y
santos. Se experimentan sonidos internos que van desde zumbidos y cantos de grillos hasta música celestial y coros de voces humanas. En ocasiones se huelen perfumes y bálsamos exquisitos; hay quienes hablan de la fragancia increíblemente dulce de un néctar divino. Son especialmente comunes la excitación sexual y la sensación del orgasmo, que pueden ser tanto placenteras como dolorosas. La profunda conexión entre Kundalini y la energía sexual es la base de una práctica yogui llamada Tantra, donde la unión sexual ritual es utilizada como un vehículo para inducir experiencias espirituales. Un estudio cuidadoso de las manifestaciones del despertar de Kundalini confirma que, aunque intenso y devastador, este proceso es en esencia curativo. En conexión con experiencias de este tipo, hemos observado en repetidas ocasiones el alivio o la limpieza total de un amplio espectro de problemas físicos, incluyendo la depresión, distintas fobias, jaquecas y asma. No obstante, en el curso del despertar de Kundalini, distintos síntomas antiguos pueden intensificarse temporariamente, y también manifestarse los que estaban latentes. En ocasiones parecerán problemas médicos y psiquiátricos y hasta serán mal diagnosticados como tales. A pesar de que en las escrituras de la India se encuentra la expresión más sofisticada y elaborada de la idea de Kundalini, existen importantes paralelos en muchas culturas y religiones en todo el mundo. Uno de los ejemplos más interesantes es la danza de trance de los habitantes kung, del desierto de Kalahari, en África. Llevan a cabo regularmente rituales que duran toda la noche, en los cuales las mujeres se sientan en el suelo tocando los tambores y los hombres se mueven en un círculo ejecutando movimientos rítmicos y monótonos. Uno tras otro, los participantes en trance un profundo estado alterado de la conciencia, en donde se liberan emociones fuertes como la ira, la ansiedad y el miedo. Muchas veces no son capaces de mantenerse derechos, y comienzan a sacudirse violenta mente. Luego de esta experiencia dramática, es muy común que entren en éxtasis. De acuerdo a la tradición de esta gente, la danza libera, desde la base de la columna vertebral, una fuerza cósmica curativa llamada ntum o “medicina”. Con posterioridad, se pasa por medio del contacto físico de una persona a otra. Ideas similares a la de Kundalini y a la del sistema de los chakras también existen entre las tribus de Norteamérica. Los hopis conocen centros de energía psíquica que se parecen mucho a los chakras. Joseph Campbell solía señalar elementos similares en las pinturas sobre arena de los indios navajo. Sistemas semejantes se encuentran en el budismo tibetano, el yoga taoísta, el zen coreano y el sufismo. Sin embargo, la activación de Kundalini no es un fenómeno privativo de las tradiciones orientales. En la tradición cristiana, manifestaciones que se asemejan a Kundalini han sido descritas durante la llamada oración de Jesús o Hesicasmo. Signos inequívocos del despertar de Kundalini han sido observados últimamente en miles de occidentales modernos. Gopi Krishna, un maestro de fama mundial de Kashmir, quien experimentó personalmente una profunda y dramática crisis Kundalini, dedicó muchos años de su vida a alertar al mundo occidental sobre la existencia e importancia de este fenómeno. El mérito de haber atraído la atención de los círculos profesionales de Occidente hacia la idea de Kundalini es del psiquiatra y oculista californiano Lee Sanella. En su libro precursor en la materia, The Kundalini Experience: Psychosis or Trascendence, describe la forma en que se da el despertar de Kundalini en nuestra cultura, desde el punto de vista de la medicina occidental. Sandia enfatizó la importancia médica del síndrome Kundalini. Señala que puede estimular muchos problemas psiquiátricos y aun médicos, tales como psicosis, histerias, desórdenes de la vista, ataques cardíacos, enfermedades gastrointestinales, infecciones pelvianas, epilepsia y hasta esclerosis múltiple. Por estas razones, Sandia considera que un examen médico a cargo de un clínico informado es particularmente importante en este tipo de emergencia espiritual.
EXPERIENCIAS CERCANAS A LA MUERTE
Entonces vi toda mi vida en varias imágenes, como en un escenario, a cierta distancia de mí. Me vi como el personaje principal de la obra. Todo estaba transfigurado como por una luz celestial, todo era hermoso, sin ninguna pena ni ansiedad ni dolor. Los recuerdos de experiencias muy trágicas que había tenido eran claros pero no me causaban tristeza. No sentía ni conflictos ni ansiedad, los conflictos se habían transfigurado en amor. Pensamientos elevados y armonio SOS dominaban y unían cada imagen, y una música como celestial, una calma divina, llenó mi alma. Me vi rodeado por un cielo azul con delicadas nubecillas rosadas y violetas. Me sumergí en todo esto suavemente, sin dolor alguno, y vi que caía libremente y bajo mío había un campo nevado... Luego escuché un golpe sordo y terminé de caer. Albert Heim describe así su caída casi fatal en los