Los dos mundos, el divino y el humano son uno en realidad. El reino de los dioses es una dimensión olvidada del mundo que conocemos.
JOSEPH CAMPBELL, El héroe de las mil caras Imaginemos que vamos a trabajar en un día cualquiera. Acabamos de pasar una mala noche, llena de sueños muy vívidos en los que nos vimos morir. Sentimos un dolor agudo y un enorme miedo al ver la sangre escurrirse de nuestras heridas. Las caras de quienes nos rodeaban eran muy vívidas y amenazantes. Todo parecía tan real, como si realmente hubiera ocurrido. Nos despertamos sin aliento varias veces aliviados al encontrar que estábamos a salvo, sólo para volver a sumergirnos en sueños aún más torturantes. Al ir en el auto hacia el trabajo en un brillante día primaveral, llevamos a cuestas toda la tensión física y las tortuosas emociones de nuestros sueños. Pareciera que en el estado de vigilia continúa la actividad nocturna; es muy difícil distinguir un estado de otro. Aunque el contenido de los sueños siempre varía, ya hemos venido sintiendo el embrujo de estas aventuras de la mente de un tiempo a esta parte. Al fin del día estamos exhaustos, y hay un principio de depresión. Notamos que cuando nuestra resistencia es baja las experiencias se vuelven más fuertes; así ocurrió durante esa gripe que tuvimos la semana pasa da luego de varias noches de insomnio. A veces tenemos visiones de escenas de otros tiempos y lugares, o de seres mitológicos. Y hemos hecho lo imposible para contener las oleadas de rabia y de miedo que de pronto nos invaden. También nos han molestado extrañas sensaciones corporales; cuando es tamos tranquilos, nuestro cuerpo se sacude automáticamente y sentimos como si una energía eléctrica palpitara en nuestras extremidades, así como una ocasional presión en el pecho, y hemos empezado a sufrir frecuentes e inmovilizantes dolores de cabeza. Estamos ansiosos e inquietos, a pesar de que externamente parecemos manejarlo todo con eficacia. Es como si lleváramos una doble vida: la engañosa fachada de normalidad y alegría que presentamos ante el mundo y la realidad secreta llena de conflictos de la que nos cuesta hablar. Hemos empezado a huir de ciertas actividades sociales, ya que nunca podemos predecir cuándo comenzarán estas extrañas experiencias. Tenemos una importantísima presentación ante el consejo directivo de la compañía para la que trabajamos, y estamos preocupados: no sabernos cómo mantenernos en pie. Siguen viniendo pantallazos de lo que soñamos, y parece tan real como la actividad en la oficina; es muy difícil concentrarse. Ha vuelto el dolor de cabeza, y estamos llenos de temor, como si estuviéramos en una situación de vida o muerte. Así se siente estar en medio de una emergencia espiritual y tratar de funcionar en la vida cotidiana como si nada ocurriera. Así se siente realmente intentar vivir en dos mundos. Uno es el mundo común y familiar de la realidad en el tenemos ciertas expectativas que satisfacer, roles que cumplir, obligaciones que enfrentar. El otro es el que yace bajo la capa de lo cotidiano, el vasto abismo del inconsciente que contiene posibilidades desconocidas. Cuando el mundo interno se vuelve más accesible, irrumpe en la percepción normal, y la división entre estos dos dominios comienza a derrumbarse. Esta es el área gris que causa problemas en las personas que atraviesan una crisis de transformación. No se está ni en un mundo ni en el otro; ni del todo presente en la realidad exterior ni tampoco en las regiones internas, y la tensión que esto produce i provocar grandes molestias. Si usted se identifica con la situación que acabamos de describir, es probable que ya haya descubierto que el proceso interior desorganiza el funcionamiento cotidiano y que la preocupación por la eficiencia diaria se viene a sumar a la ansiedad va existente a causa del proceso de apertura espiritual. Si el despertar es relativamente suave, tal vez usted se conforme con soportar los inconvenientes pasajeros que surgen al intentar equilibrar estas realidades. Quizás, si está involucrado más activamente, sienta el impulso de hacer algo para aliviar su situación. Esta sección se concentrará en sugerir recursos prácticos para atravesar y trabajar con la emergencia espiritual. Muchas de nuestras aproximaciones son el resultado de los conocimientos que obtuvimos durante la lucha diana de Christina por sobrellevar las manifestaciones del despertar de Kundalini, y la experiencia de Stan al convivir con ella y ayudarla. Otras fueron recogidas a lo largo de los años de investigación científica que Stan llevó a cabo sobre los estados alterados de conciencia como psiquiatra experiencial. También aprendimos muchísimo en nuestro trabajo conjunto con miles de personas en nuestros talleres y seminarios de preparación, y a través del contacto regular con la Red de Emergencias Espirituales. Hemos sostenido muchas charlas con personas que atravesaron algún tipo de emergencia espiritual, y al comparar sus estrategias con las nuestras descubrimos que nuestras soluciones eran las mismas, o muy parecidas. Mucho de lo que describimos puede realizarse en la propia casa en el transcurso de la vida cotidiana, con -ayuda de familiares, amigos y profesionales abiertos. (Hemos incluido algunas sugerencias Para profesionales, terapeutas y asistentes que se vean envueltos en un proceso de este tipo en el apéndice III.)
SU ACTITUD HACIA SU EMERGENCIA ESPIRITUAL
Es importante usted sepa que los muchos problemas que surgen en el curso de su emergencia espiritual, tales como los que se relacionan con sus seres queridos, su hogar, su vida profesional y su salud, se solucionarán como parte del proceso de transformación y no solamente gracias a los esfuerzos de su voluntad. Nos es imposible brindarle datos o soluciones para estas dificultades, pero en cambio sí podemos ofrecerle el consuelo de que si se permite que el proceso de apertura progrese, y el mundo interno que provoca estos problemas se exprese plenamente usted su reconectará con la vida cotidiana y, lo que es más, es muy probable que luego posea una mayor capacidad para funcionar con eficacia y perciba qué estos aparentes problemas fueron necesarios para su desarrollo. Tal vez sienta que su emergencia espiritual decide las cosas por si sola, llega a su vida cuando se le antoja y sigue su propio curso sin preocuparse por el momento o las conveniencias. A pesar de que la vida en estos períodos puede convertirse en un gran desafío que consume una enorme cantidad de tiempo y energía, todo resulta más fácil si se coopera y trabaja activamente con este proceso curativo. Su actitud hacia un acontecimiento de este tipo es de vital importancia: mientras se halle limitado por el miedo, la resistencia, la desconfianza la negación, la oportunidad de cambiar su vida se verá severamente afectada o hasta interrumpida. Por experiencia propia, una vez que el proceso se apertura se pone en movimiento, no se detendrá hasta que se haya completado. El intenso período del despertar tal vez tome cierto tiempo, desde unos pocos meses hasta un cierto numero de años. Habrá ocasiones en las que el proceso de transformación se volverá más conflictivo u obvio que en otras, Pero en general siempre continuará hasta que esté terminado. Aproximarse con miedo o intentar detenerlo prematuramente es contraproducente. Es más probable que usted descubra que una actitud de resistencia vuelve más difícil este proceso natural y, por lo tanto, más largo. Si uno es capaz de mantener un sentido de cooperación y aún de entusiasmo hacia su emergencia espiritual, todo el proceso resultará más fácil y probablemente, más corto. Se tiene así una buena oportunidad de terminar la travesía sintiéndose realizado y victorioso en vez de conflictuado y lleno de vergüenza. Por lo que, ¿cómo aprender a trabajar con este importante proceso? Quienes atraviesan una emergencia espiritual suelen saber intuitivamente qué es lo correcto, pero les resulta difícil llevar a cabo lo que perciben como tal. Nos ha sido de gran ayuda utilizar dos estrategias generales. La primera y preferible consiste en crear una situación en la que uno sea capaz de enfrentar plenamente las experiencias internas que intentan salir a la superficie, atravesarlas y aprender de sus contenidos. La segunda consiste en tomar medidas para inhibir el surgimiento del proceso y disminuir su impacto en la vida cotidiana temporariamente cuando las circunstancias lo requieran. Analizaremos estas dos estrategias respectivamente.
ENFRENTANDO SU EMERGENCIA ESPIRITUAL
Cuando aparecen emociones y experiencias del inconsciente, el cuerpo y la mente están en proceso de ser limpiados y liberados de éstas. Si un hombre que ha soportado toda la vida el miedo a los sitios cerrados revive su nacimiento durante una emergencia espiritual, incluyendo la in tensa sensación de ahogo y las visiones muy vívidas de canales angostos, quizás su claustrofobia desaparezca después de esto y él comprenda que se trataba de un recuerdo del nacimiento que durante años había permanecido justo bajo la superficie de su percepción cotidiana y lo hacía evitar ascensores y aviones. Al enfrentar plenamente este recuerdo en toda su complejidad, lo purga del inconsciente. Una vez eliminado en su totalidad, ya no retorna. Es más que probable que a usted le resulte válido y necesario trabajar con la amplia gama de emociones, experiencias y energías que salen a la superficie en una emergencia espiritual. En ocasiones no tendrá otra opción más que enfrentarlas así como aparecen; se sentirá consumido por ellas e incapaz de controlar sus fluctuaciones, o quizás descubra que, cuando este proceso no es demasiado avasallante, es muy útil encontrar un método no agresivo que lo ayude a enfrentar las experiencias y a expresar las energías y emociones que traen aparejadas. Existen muchas maneras en las que se puede trabajar activamente con los elementos de la emergencia espiritual a medida que éstos surgen. Algunos de estos acercamientos incluyen la asistencia de una terapia eficaz, de un grupo de apoyo, la práctica regular con un maestro sabio o el trabajo con un terapeuta corporal experimentado. Este tipo de ayuda es extremadamente importante y suele resultar muy necesaria, por lo que le aconsejaremos como encontrar y elegir tal ayuda en el capítulo 10. Por ahora nos concentraremos en lo que usted puede hacer por su propia cuenta. Las siguientes sugerencias son particularmente útiles cuando proceso no es demasiado desbordante como para impedirle arreglárselas so1o. Si usted se encuentra a merced de emociones y experiencias muy intensas, le recomendamos que busque a una persona comprensiva que lo ayude.
Escuche música armónica y exprese sus emociones y experiencias a través de sonidos y movimientos. Elija música que esté de acuerdo con las experiencias que vive. Acuéstese en la cama o en el suelo y permítase expresar sus sentimientos. Tal vez comience a llorar o a gritar, a temblar, cantar o a moverse de diversas maneras. Esto suele producir un gran alivio por un tiempo. Quizás usted también descubra que el mismo efecto se obtiene con el yoga o la danza; lo importante es concentrarse interiormente durante el movimiento para no confundir las experiencias internas con el mundo exterior.
Trabaje activamente con sus sueños. Así obtendrá percepciones de su mundo interior, de cómo funciona y qué contiene. Sigmund Freud, el padre del psicoanálisis llamaba a los Sueños “el regio canino hacia el inconsciente”. En una emergencia espiritual, los sueños suelen ser una continuación o consumación de las experiencias que se viven en las horas de vigilia. Respuestas que usted ha luchado por encontrar aparecen al dormir; muchas veces los sueños son instructivos o predictivos. Intente tener siempre a mano junto a su cama
una libreta y anote en ella sus sueños regularmente al despertar por la mañana o en medio de la noche; luego reserve un momento de tranquilidad en el día para jugar con las imágenes de sus sueños, y quizás hasta para dibujarlos. Pregúntese sobre las imágenes, o lleve a cabo un diálogo imaginario con los personajes del sueño. Trate de descubrir en su interior el significado y el origen de los sentimientos que aparecieron y observe qué respuestas surgen. Tal vez encuentre a otra persona con quien compartir regularmente sus sueños; esto funcionará mejor si a la persona le importa y tiene una perspectiva objetiva. Hay varios libros muy buenos con instrucciones sobre el trabajo con los sueños, entre ellos el de Patricia Garfield, Creative Dreaming.
Exprésese artísticamente. Esto lo ayudará a comprender y procesar sus experiencias al exteriorizarlas. El dibujo, la pintura y la escritura también le permitirán canalizar las fuertes energías físicas y emocionales, y, al hacerlo, descubrir nuevos aspectos suyos. El gran pintor español Francisco Goya hablaba de lo mucho que lo ayudaba trasladar a imágenes su dramático mundo interior para sentirse capaz de manejarlo. En este contexto, la expresión artística no requiere ningún talento personal. Es sencillamente una poderosa herramienta para comprender procesos que suelen ser dinámicos y confusos. Ya que las vívidas imágenes visuales a menudo juegan mi papel muy importante en la emergencia espiritual, es probable que resulte muy valioso externalizar sus visiones a través del dibujo o la pintura. No importa que las imágenes sean representaciones figurativas, formas abstractas o juegos de color. En ocasiones, sus creaciones parecerán no tener ningún sentido en ese momento, pero luego de un tiempo pueden resultar de gran ayuda para comprender su experiencia. Algunas personas llevan un diario en imágenes; otras lo escriben y agregan un dibujo o una pintura al Principio y al final de cada día. Trabajar con arcilla puede resultar una manera muy satisfactoria de expresar algo del movimiento emocional y físico del proceso. Este material maleable y táctil se convertirá así en un excelente vehículo para exteriorizar sentimientos y energías intensas, y Su tridimensionalidad le dará una perspectiva adicional a sus imágenes interiores. Como con cualquier otro recurso expresivo, al trabajar con arcilla durante una emergencia espiritual concéntrese en utilizar el material y lo que éste le permita percibir del proceso en vez de preocuparse por el producto final. Una buena idea sería tener siempre a mano témperas, pinceles, fibras de colores (incluyendo plateadas y doradas utilizadas muchas veces para transmitir el brillo de los estados místicos), pasteles, papel y arcilla.
Practique la meditación. Concentrarse en las experiencias que se han estado viviendo lo ayudará a comprender aspectos específicos de su pro ceso. Muchos meditadores se concentran en la respiración, en la llama de una vela, o en una frase sagrada o mantra para aquietar su mente y abrirse a zonas interiores más profundas. Nuestro enfoque, aunque similar, es un tanto diferente: la relajación mental y física se utilizaría para profundizar, ampliar o refinar la comprensión de un tema, imagen. Emoción o problema en particular que haya surgido como parte de la emergencia espiritual, o para dejar atrás un sitio en el que uno se ha quedado detenido. También sería de mucha ayuda para completar una experiencia que no se ha podido terminar del todo. A la mañana, en la cama después de despertar, o acostado en el suelo, ponga música tranquila, relájese y permítase recorrer mentalmente las imágenes visuales, sensaciones corporales y estados emocionales más prominentes de su proceso interno. Si desea aclarar algún tema o aspecto de éste, condúzcase suavemente hasta esa parte de su experiencia, diciéndose mientras la atraviesa: “¿Que veo a mi alrededor? ¿Cómo reacciono física y emocionalmente? ¿Qué me está transmitiendo?”. Al fluir la información, permita que lo lleve a una nueva percepción y comprensión de lo que le ocurre. Cuando llegue el momento de finalizar su meditación, guíese gradualmente de vuelta a la realidad cotidiana, dándose el tiempo suficiente como para completar la experiencia. Al comenzar a sentir la habitación en la que se encuentre, mueva su cuerpo con suavidad y estírese. Luego de abrir los ojos, tal vez pueda intentar escribir o dibujar lo que acaba de ver o sentir. Esta práctica se basa en principios similares a los de la “imaginación activa”, Un acercamiento al trabajo con los sueños desarrollado por C. G. Jung. Al trabajar con la imaginación activa, se intenta volver al sueño y continuar su vivencia; el contenido de este proceso luego se analiza con la ayuda de un terapeuta. Un muy buen libro que describe este método se llama Encounters with the Souk: Active Imagination, por Barbara Hannah.
Desarrolle rituales personales simples. Muchas personas 1o hacen como una forma de ayudarse durante los procesos difíciles de transformación, con acercamientos que se practican en distintas tradiciones espirituales. Suelen ser muy personales y tal vez no funcionen para toda la gente. Un ejemplo seria darse una larga ducha y probar esta meditación simple de limpieza: bajo el chorro de agua, imaginar que el agua atraviesa su mente y su cuerpo, limpiando todo desecho emocional negativo, llevándoselo consigo. Esto también se podría realizar con la imagen del fuego. Al mirar las llamas en la chimenea, imaginar el calor y la potencia del fuego vertiéndose sobre usted, mientras consumen todas las obstrucciones interiores. Quizás le resulte útil aliviar sus dificultades ofreciéndolas a algún tipo de poder superior, o pidiendo ayuda a una fuerza superior. Tal vez usted sea capaz de visualizar, por ejemplo, cómo les ofrece sus problemas a regiones vastas y primarias como el desierto, el océano, la tierra o el espacio infinito del universo. Imagínese de pie en un acantilado, frente a una vasta extensión oceánica, mientras sostiene un paquete grande que representa todo su dolor y todos sus obstáculos; luego véase arrojándolo con fuerza al mar, mientras dice: “Por favor, toma esto por mí”. Otra posibilidad sería intentar verse rodeado de tina luz blanca o de un azul profundo a manera de escudo como protección de la intrusión de elementos indeseados. Es importante no olvidar la creatividad al buscar formas de hacer la situación más fácil. No importa qué aparezca; si uno cree con fuerza que va a funcionar, funcionará. Tal vez esto ocurra porque uno llega a sentir que maneja o coopera activamente con un proceso que se percibe como avasallante o inmanejable por momentos.
CÓMO REFRENAR TEMPORARIAMENTE UNA EMERGENCIA ESPIRITUAL
Poder concentrarse en la propia emergencia espiritual sin tener que hacer nada más seria lo ideal, pero la realidad es que para la mayoría de la gente existen relaciones que mantener, trabajos que realizar, gente con la que encontrarse y aviones que tomar. Por esto, el trabajo sobre las cuestiones, temas y sensaciones que surgen durante la emergencia espiritual debe verse limitado a períodos especiales de tiempo. La cuestión entonces es: ¿cómo disminuir mi actividad interna para llegar a equilibrarla con mis quehaceres diarios? En las páginas que siguen proponemos algunas ideas que funcionaron para nosotros y para otras personas. Es necesario que insistamos en que desacelerar el proceso de apertura no es la estrategia ideal, y por cierto no es la solución. Estas son medidas temporales que sirven para aliviar y proporcionar períodos de equilibrio por un cierto tiempo. Mientras se eviten intervenciones extremas, como el uso continuo de tranquilizantes u otros acercamientos represivos, estas medidas no son dañinas. Tal vez prolonguen la duración del período de crisis, pero no detendrán completamente un impulso de transformación ya activado.
Interrumpa por un tiempo la exploración interior activa. Tal vez se desee abandonar la terapia experiencial o el trabajo con los sueños por un tiempo si se siente que ya ocurren muchas cosas de por sí. Quizás no quiera revolver más en su inconsciente si no se siente lo suficientemente fuerte Si en este punto usted llevaba a cabo