Las TIC como mediación en la construcción de aprendizajes significativos de la ERE
4. Valoración teológica de las TIC
4.1. Las TIC desde la Teología de la acción
“La teología de la acción tiene como intencionalidad ultima la transformación liberadora de la historia […] busca la renovación de la practica creyente de la comunidad cristiana dentro de la sociedad”194 y por ello centra su atención en la acción humana “la intervención consciente, libre y creadora del sujeto humano sobre el mundo y el mundo como respuesta a sus necesidades y aspiraciones vitales”195 tales acciones propias del ser humano en su camino evolutivo hacia el progreso y desarrollo social están permeadas por el actuar de Dios. “la historia y la vida del pueblo son lugares donde Dios acontece y se manifiesta y donde el ser humano actúa y se realiza en respuesta al llamado de Dios”196 en ese sentido la teología de la acción ubica los contextos sociales, históricos y culturales para leerlos a la luz de unos valores evangélicos y así promover compasivamente la justicia, la solidaridad y el amor en la humanidad.
Ahora bien, los granes avances sociales y culturales, son el fruto de esa intervención humana en el mundo y través del tiempo. Ese afán por progresar le ha conducido a alcanzar grandes adelantos en materia económica, política, científica etc. Cada paso dado aumenta su capacidad de tomar la creación en sus manos y moldearla según sus necesidades. Una muestra clara de ello es el actual auge de las TIC las cuales han tenido un gran impacto en las sociedad actual.
En efecto, la presencia de las TIC se ha constituido en un acontecimiento en las actuales culturas. Por ello se habla de en la sociedad de la información y del conocimiento. Su influencia permea las instituciones sociales: la economía, la política la iglesia, la educación,
194
Peresson, Mario L. “La Teología de la Acción” como ámbito o línea de la acción (una aproximación)” en
Investigar en Teología.
195
Peresson, Mario L. “Apuntes para la discusión sobre una teología de la acción a partir de las reflexiones
del Seminario de Teología de la acción”. Bogotá, Pontificia Universidad Javeriana, 2006, material multicopiado, 1, en Comunidad De Hermanos Maristas Provincia Norandina. “Horizontes y perspectivas de la ERE”. Primera parte, 23.
196
Peresson, Mario L. “La Teología de la Acción” como ámbito o línea de la acción (una aproximación)” en
etc. Los sectores económicos se lucran de las grandes posibilidades que ofrecen estos recursos teológicos, la industria tiene aumenta su producción, la facilidad a la información es cada vez mayor, las comunicaciones han roto con las barreras geográficas etc.
Pero, si bien cierto que las TIC están presentes en la actualidad como ese gran acontecimiento que permea los principales sectores de la sociedad; que son la expresión de una cultura nueva caracterizada por estar ampliamente relacionada a través de las redes tecnológicas, el panorama social en donde éstas se hallan presentes, es injusto desde el punto de vista evangélico. El desarrollo de estas tecnologías, que han marcado el avance y progreso de muchos sectores sociales, ha tenido una escasa aplicación en estrategias orientadas a la superación de la enorme desigualdad existente en la actual sociedad. La indigencia aumenta cada día, la pobreza esta en constante crecimiento, la desintegración familiar es notoria en las ciudades y los campos, la dominación de quienes son poderosos sobre quienes carecen de fuerza es colosal, la falta de oportunidades para el trabajo y la educación de buena calidad, es un estigma visible en los contextos actuales etc. En otras palabras, los beneficios de las TIC no siempre han incluido a todos sino a unos pocos sectores poblacionales. Asimismo, estos medios tecnológicos con su gran valor para la cultura actual, con mucha frecuencia han sido objeto de manipulaciones en favor de unos pocos intereses en detrimento de los derechos de gran parte de la población.
En el contexto actual hay sectores poblacionales con capacidad de acceso a los más sofisticados avances tecnológicos y de última generación en contraste con sectores poblacionales pobres cuya posibilidad de acceso a la tecnología a la información y a la comunicación es muy limitada y frecuentemente inexistente. Es la marginación digital197 que niega a los sectores populares el derecho al conocimiento, a la información y a la comunicación.
197
Zermeño Flores, Ana I, y otros. “El papel de las tecnologías de información y comunicación en la vida
cotidiana” Redalyc. Vol. XIII. Núm. 25 (junio 2007)
http://redalyc.uaemex.mx/redalyc/pdf/316/31602526.pdf (consultado el 2 de enero de 2012)
Lo anterior, teológicamente es una realidad que va en contra de los designios de Dios. Estos medios fruto del esfuerzo y capacidad de superación que Dios ha dado al hombre, deberían estar al servicio de la justicia encarnada en la realidad histórica social y cultural. Deben ser opciones para la promoción de contextos de vida basados en la vida digna como posibilidad para todos y para todas198.
Pero la actitud egoísta de quienes ostentan el poder y por ende el dominio de casi todos los avances alcanzados a nivel tecnológico y comunicacional afecta a la mayoría del pueblo de Dios que es pobre y marginado. Desde la teología de acción es inadmisible aceptar esa realidad. Un don, otorgado por el Dios creador, como es la posibilidad de la comunicación enriquecida por en los avances tecnológicos debe ser para todos. El encuentro comunicativo encausado e impulsado por tales medios ha de ser una posibilidad universal incluyente y no excluyente. Debe ser una promesa de justicia y mejoramiento de la calidad de vida para todos y no solamente para unos pocos.
Sin embargo, por más desolador que parezca el panorama, no es opción encapsularse, huir, o aislarse para evadir el influjo de las TIC. Ante ese colosal mapa de posibilidades que ofrecen el mundo de la tecnología y la información, del cual sacan provecho los sectores más fuertes, en especial, la economía y la política, es preciso para buscar medidas alternativas que permitan encausar las posibilidades tecnológicas hacia el bien común. Teológicamente se puede ver alternativas para canalizar, desde unos valores evangélicos, todo ese potencial presente en las TIC. La toma de conciencia de una realidad en la cual se genera más pobreza y exclusión desde los medios tecnológicos, permite asumir posturas críticas que rechacen el egoísmo tecnológico y que reclame a la vez, el acceso a la participación de los sectores marginados, en los beneficios que ofrecen las TIC. Es decir que estos medios también sean promotores del Reino de Dios en donde se busque la promoción de “una humanidad transformada y renovada según la voluntad salvífica de Dios: una comunidad justa, fraterna, solidaria, equitativa y en paz.”199
198
Lara Corredor David E. “La cuestión del método en la pastoral”.
199
Peresson, Mario L. “La Teología de la Acción” como ámbito o línea de la acción (una aproximación)” en
En efecto, estos recursos pueden estar al servicio del anuncio de la buena noticia de Jesús; con las posibilidades comunicativas que ofrece el mundo virtual se podría denunciar los mecanismos de opresión que impiden transitar por los caminos de comunión, justicia y amor fraterno. Se podría brindar la oportunidad de expresarse e informarse a los sectores marginados e incomunicados tales como los bancos de población marginada de las periferias urbanas por ejemplo, y/o promover reflexiones críticas frente a tanta información manipulada y mal intencionado que se trasmite a través de estos medios virtuales.
En ese sentido, la teología de la acción presente en el cuerpo de la ERE de los colegios maristas debe y puede orientar evangélicamente el uso de las TIC. Eso implica que, a través de ellas, se promueva, en las y los estudiantes, procesos formativos que conduzcan al fomento actitudes de solidaridad, justicia, comunión, amor al prójimo etc., que se proyecten en los espacios sociales concretos tales como la familia, el barrio, los círculos juveniles y otros contextos más amplios.
Desde esa orientación teológica, las TIC pueden convertirse en dinamizadoras de la fe. Es decir que fomenten de actitudes comprometidas, a nivel individual y colectivo para que la experiencia de Dios no sólo sea una actitud intimista de piedad, sino el motor que impuse estilos de vida sensibles a las necesidades sociales, y conciencias críticas capaces de ver, denunciar y rechazar aquellas las realidades de exclusión y dominación indiscriminada presentes en la sociedad actual.
En esa medida, las TIC proyectadas en el contexto de los colegios maristas, bajo la mirada y orientación de la teología de la acción, son una posibilidad potencial para gestar acciones sociales y promover una educación desde una óptica evangélica. La población estudiantil, inmersa en los contextos culturales permeados por la cultura de las tecnologías, puede encontrar en los medios informáticos virtuales, posibilidades para configurar estilos propios de vivir de forma comprometida su relación con Dios. Los actos experienciales que ellos tienen de Dios, así como su creencia hacia unas verdades de fe, podrán compartirse desde las formas de comunicación informática, las cuales están en condiciones de propiciar unos nuevos espacios justos de creer y de ser.
La teología de la acción puede impulsar actitudes de compromiso a nivel individual y colectivo, para que la experiencia de Dios sea dinámica y comprometida en donde las TIC puedan convertirse en el mecanismo promotor de una praxis de fe. Éstas pueden posibilitar la expresión, difusión, en intercambio de ideas y proyectos surgidos de una orientación teológica dada en la ERE, para ser encaminados hacia acciones de carácter social.
Así pues, la teología de la acción en vínculo con las TIC, se articulan en función de una educación religiosa orientada a propiciar en los estudiantes procesos formativos nuevos y dinámicos en compromiso con la realidad social. La teología de la acción acompaña la formación de la fe con proyección evangélica en el ámbito social y las TIC pueden mediar esos procesos, facilitando su promoción desde posturas incluyentes, solidarias, promotoras de la dignidad humana acorde con la buena noticia en la cual se busca el bien y felicidad para todos los hijos de Dios.