La Angioscopia Coronaria
2.4.1.3 La Tomografía por haz de electrones
En las últimas décadas han ido surgiendo diversos métodos diagnósticos no invasivos como la resonancia magnética, la tomografía helicoidal computerizada o la tomografía por haz de electrones (electron beam computed tomography).
Se trata de un método no invasivo, puesto que no precisa de un cateterismo. La diferencia con un escáner computerizado convencional está en la distancia del ánodo al colimador del haz de rayos X, que es de 3 m. Para la toma de la imagen, no girará un colimador de rayos X alrededor del paciente, sino que un haz de electrones será proyectado a un hemianillo colimador de 210º, en la parte inferior del paciente, el cual proyectará los rayos X a través del paciente a un hemianillo detector de 216º, en la parte superior del paciente. Será pues un sistema de captura de imagen mucho más rápido que el escáner convencional, lo cual lo hará compatible con la toma de imágenes cardíacas.
Permite la realización de cortes de 3 mm de espesor, realizándose comúnmente de 35-40 cortes en sentido cráneo-caudal, una vez localizada e identificada la arteria pulmonar. Se realizan los cortes en un 80% del intervalo RR, evaluándose la presencia de posibles calcificaciones coronarias, durando el examen de 3 a 4 min.
La calcificación será visualizada como una zona de alta densidad (mayor sustracción de rayo X). Se ha establecido un umbral de 1304 HU (unidades de Hounsfield, que cuantifican el grado de atenuación de radiación) para la calcificación coronaria significativa. Para poder cuantificar la extensión de una calcificación, se determina la máxima densidad de calcificación de cada lesión, clasificándose en cuatro categorías (clasificación de Agaston et al.5) según el rango de unidades HU. Este “factor de densidad” se multiplica por el área de la lesión, obteniéndose el denominado score de Agaston. Este score nos dará una idea del grado de calcificación parietal coronaria.
Como todo método diagnóstico tendrá sus ventajas y desventajas. Dada la preponderancia del cateterismo, cualquier comparación pasará por el mismo. Entre sus pros, cuenta con un estudio no invasivo de la totalidad del corazón, sin
necesidad pues de localizar y cateterizar los vasos uno por uno, y, por otra parte, es un método de radiodiagnóstico más avanzado y depurado técnicamente que la angiografía, por lo que su definición será muy superior. Dado que este método sólo visualiza placas calcificadas, incluso no las detectables por coronariografía, es por lo tanto un método superior a la angiografía en cuanto que nos permite un estudio más detallado de la enfermedad arteriosclerosa. Nos informará de la presencia de lesiones calcificadas antes de que éstas sean obstructivas lo suficientemente como para ser detectadas indirectamente. Otra de las ventajas que posee, esta vez en comparación con el IVUS, será que además de no tratarse de un método invasivo, se realiza un estudio completo, cosa que este último no asegura ya que sólo podrá estudiar aquellos vasos cateterizados. No obstante es un método inferior al IVUS, tanto en cuanto no detectará las placas no calcificadas, grasas o fibróticas.
Podemos concluir que se trata de un método no invasivo, aplicable a pacientes jóvenes, con factores de riesgo a fin de detectar estados ateroscleróticos precoces. Servirá pues en la prevención secundaria de la enfermedad coronaria, además de en el asesoramiento del grado de afectación y extensión en pacientes con enfermedad declarada. No obstante aún se trata de un método en vías de desarrollo.
2.4.1.4 La Angiorresonancia
Como ya hemos adelantado previamente se trata, o más bien dicho se tratará, del método más específico a la hora de estudiar el estado no tan sólo del lumen intracoronárico, sino también del estado de la pared vascular. Actualmente en fase de desarrollo, se trata de un método no invasivo, capaz de darnos información de la pared arterial, siempre que ésta sea de un grosor superior a los 0.4 mm. Será así posible ver lesiones ateroscleróticas en sus diferentes estadios evolutivos y su misma composición, como la placa fibrótica, zonas necróticas, fisuras,... En estudio está también su posible utilidad en el diagnóstico precoz de lesiones de alto riesgo, o de lesiones inestables, una vez conocidos los diferentes componentes de la placa, lo cual nos permitirá prever, y no predecir, la evolución más probable de una placa de ateroma.
Otra de las grandes ventajas de este método será la total fiabilidad del método, puesto que no se verá artefactado por problemas inherentes a la radioscopia, como son el ángulo de la toma, los movimientos vasculares, el tono vascular, el solapamiento de otras ramas, la mezcla inadecuada del contraste con la sangre, la distancia entre el foco y el objeto a filmar, y problemas técnicos como el resplandor o distorsiones de imagen. Así la objetividad será total puesto que no dependerá de una interpretación subjetiva. Se tratará de unos datos exactos que podrán ser analizados desde cualquier perspectiva.
Su utilidad, pues, no se limitará el mero estudio de la luz intravascular, imprescindible para la toma de decisiones terapéuticas, o de la pared vascular, en caso de dudas sobre lesiones complicadas, también nos permitirá el estudio de flujos y del estado contráctil de la pared miocárdica. Dicha técnica, dada su no agresividad, también permitirá el estudio y seguimiento de las lesiones, evolutivas por definición, hacia su progresión o regresión. Podremos modificar la terapia empleada, en base a la evolución de la placa. Será pues no sólo un método diagnóstico, sino también una herramienta para el control de calidad y estudio en sí de la terapéutica antiaterosclerosa.