inicio de todo.
8.3. Toumaï: ¿El homínido más antiguo?
En julio del 2002, Michel Brunet, director de la Mission Paleoanthroplogique Franco-Tchadienne, MPFT, daba a conocer en la revista Nature el descubrimiento de unos restos fósiles que podían tener una antigüedad cercana a los 7 Millones de años (Ma) (Brunet et alt, 2002). Sus descubridores los atribuyeron a un nuevo género y a una nueva especie de homínidos:
Sahelanthropus tchadensis.
Todavía se debate sobre la antigüedad y el auténtico estatus de
Sahelanthropus, pero si se confirma que es un homínido estaríamos ante los
restos fósiles más antiguos de nuestra familia biológica; adentrándonos, por fin, en uno de los momentos más importantes de la historia de la evolución humana: el periodo de la divergencia de los chimpancés (pánidos) y los homínidos de su tronco común.
Los hallazgos se efectuaron en julio del 2001 y consisten en un cráneo casi completo, dos fragmentos de mandíbulas y tres dientes. Se cree que estos restos corresponden a un número mínimo de cinco individuos (nmi. 5).
Sin embargo, la datación de estos fósiles aún resulta controvertida. Comparando la fauna del área fosilífera de Toros-Menalla, al norte de Chad, con otros yacimientos que poseen una fauna similar, los investigadores han concluido que los restos de Sahelanthropus pueden tener una antigüedad comprendida entre los 6 y los 7 Ma. (Vignaud et alt., 2002).
El cráneo se conserva en bastante buen estado, aunque su lado derecho se halla casi totalmente aplastado. Lo que sorprendente de este cráneo es que su parte posterior recuerda a la de un chimpancé, pero la anterior se asemeja al rostro de un homínido de unos 2 Ma. Destaca también el hecho de que sus dientes sean pequeños. En opinión de algunos paleoantropólogos, este espécimen presenta una combinación de rasgos “no vista en ningún simio fósil [ni] en los homínidos posteriores” (Stringer y Andrews, 2005: 115).
Sus descubridores decidieron bautizar a este cráneo con el nombre de: Toumaï, que en la lengua gorán significa: “Esperanza de vida” y hace referencia a los bebés nacidos justo antes de la estación seca. El volumen endocraneal de Toumaï y, por extensión, de los Sahelanthropus, se calcula que debe oscilar entre los 320 y los 380 cc.; similar al de los actuales chimpancés. Empero, los investigadores afirman, que el aspecto global de la morfología de Toumaï no se asemejaría ni al de los chimpancés, ni al de los gorilas, ni al de ninguno de los
Para poder clasificar a Toumaï dentro de la familia homínida resulta de importancia capital el poder determinar si ya era bípedo. Como no se han encontrado huesos de ninguna de las partes del cuerpo que pueda dar pistas claras (pies, manos, brazos, piernas o cadera), resulta muy complicado poder demostrar la bipedia de Sahelanthropus sin dejar la menor sombra de duda sobre ello. Para colmo, la posición del foramen magnum (orificio en el cual se produce la inserción de la espina dorsal en el cráneo, que en los seres bípedos se halla en el basicráneo y en los cuadrúpedos en la parte posterior del cráneo) no despeja las incógnitas. Sin embargo, sus descubridores no descartan que S.
tchadensis ya fuera un ser bípedo.
Si se llega a confirmar que Toumaï ya caminaba sobre dos piernas, entonces se podría afirmar que: “la divergencia entre el linaje de los humanos y el de los
chimpancés se realizó más pronto de lo que indican la mayoría de los estudios de biología molecular” (Brunet et alt., 2002). La conclusión que extraen al
respecto sus descubridores es que: “Sahelanthropus es el miembro más
antiguo y primitivo del clado homínido, cercano al momento de divergencia de los homínidos y chimpancés” (Brunet et alt., 2002).
Sin embargo, no todo el mundo acepta que Toumaï represente inequívocamente a un homínido. A este respecto las opiniones están divididas. Milford Wolpoff, Brigitte Senut y Martin Pickford han afirmado que el cráneo TM 266 (nombre técnico con el que es conocido el fósil número 266 del área fosilífera de Toros Menalla) se parece más al de una hembra de gorila que al de un humano (Wolpoff et alt., 2002).
Para Brunet esto no es una objeción insalvable, pues considera lógico que Toumaï presente caracteres arcaicos y simiescos, no en vano estaríamos hablando del homínido más antiguo encontrado hasta la fecha (Brunet et alt., 2002b).
Para destacar la importancia de este descubrimiento Daniel Lieberman (de la Universidad de Harvard) declaró que en el campo de la paleontología humana este hallazgo: “tendría un impacto similar al de una pequeña bomba nuclear” (Gee, 2002). Por su parte Bernard Wood (del Departamento de Antropología de la Universidad de George Washington) afirmó que este descubrimiento ratificaba el hecho de que: “estamos reuniendo evidencias que indican que nuestros
orígenes son mucho más complejos y difíciles de trazar que cualquier otro grupo de organismos” (Wood, 2002). Y aunque reconoce que Sahelanthropus tchadensis es un candidato a la raíz de los homínidos, también afirma que
tchadensis es la punta del iceberg que representa la diversidad taxonómica que
se produjo durante la evolución humana comprendida entre los 5 y los 7 ma.” (Wood, 2002). Para acabar de complicar la polémica Tim D. White sostiene que los fósiles atribuidos a Sahelanthropus, así como los de Orrorin, tal vez pudieran pertenecer a Ardipithecus, dos géneros de homínidos de los que hablaremos a continuación.
Como puede apreciarse, un mismo hecho es interpretado de distintas maneras. Mientras Lieberman está convencido de que Toumaï es un homínido, Wood lo duda y White sostiene que pudiera ser un ardipiteco. Ante esta situación se impone la prudencia. Lo deseable sería poder encontrar más restos de