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Trabajos personales con sueños

In document Texto Taller de Sueños (página 61-122)

Parte Activa

4.4 Trabajos personales con sueños

Los sueños que a continuación se exponen fueron tomados para ejemplificar el trabajo con sueños en terapia Gestalt. Se incluyen cuatro sueños provenientes de Gestalt Therapy Verbatim de Frederick S. Perls. Cabe mencionar que está obra fue escrita con el material extraído de cassettes grabados en sesiones correspondientes a talleres de sueños; cintas que fueron reproducidas durante el tiempo que Fritz Perls permaneció en el Instituto Esalen de Big Sur California, a su vez estos sueños fueron retomados del libro Sueños en Terapia Gestalt de Celedonio Castanedo y por otro lado se incluyen, dos sueños extraídos del libro de Los sueños en la terapia gestalt de Evelyn Lowenstern

El sueño de Ruth

T: ¿Cómo te llamas? P: Ruth

T: Yo soy Vera, vamos a trabajar esta noche con los sueños, tú llenaste una hojita donde pusiste un sueño, ¿recuerdas?

P: Sí

T: ¿Los vas a contar?

P: Yo tengo varios sueños, algunos se repiten muchas veces, especialmente uno donde yo siento que me persiguen, yo veo que se me hace de noche y me persiguen y me persiguen por una calle y no llego al final de la calle. Casi siempre son dos calles (pausa y con voz muy temblorosa), una donde yo pasaba mucho cuando estuve en el colegio de Hatillo y nunca llego al final; otra es en San Isidro, a la salida del colegio de monjas donde yo estaba cuando era chiquitilla. Después sueño también que se me persigue y puedo volar y entonces la gente se queda asustada al veme volando yo me siento feliz de estar ahí

arriba y siento bonito de estar ahí arriba, veo todo desde arriba lo mas bien.

T: vas a poner en primera persona uno de esos sueños el que elijas, por ejemplo así: (yo estoy en este momento… etc.).

P: ¿Cómo si estuviera sucediendo? T: exactamente, elije uno de los sueños.

P: disculpe es que estoy nerviosa, yo padezco de los nervios. T: ¿quieres contar el sueño ahora o después?

P: (silencio)

T: expresa lo que sientes.

P: (voz temblorosa) bueno, yo pienso que tal vez sea la cantidad de problemas que yo he tenido, o tal vez la falta de confianza o de no tener a una persona que yo pueda tenerle toda la confianza para contarle mis problemas desde pequeña, es decir, porque mi infancia… mis papas son muy buenos y siempre han tratado (pausa), todo lo que ellos puedan darme, pero de chiquita tuve muchos cambios de situación… T: te voy a interrumpir me dijiste que estabas nerviosa… ¿Qué es lo que sientes?

P: me da un susto grande en el pecho (quiebra la voz) y me sudan las manos, me tiembla el pulso y el cuerpo y sudo.

T: trata de sentir ese temblor y ese miedo aún más. P: (tiembla todo el cuerpo)

T: ¿Dónde lo sientes más? P: en el pecho (señala).

T: ¿Qué sientes en el pecho?

P: Como una opresión, como los latidos del corazón muy fuertes, no me gusta sentirlo.

T: Trata de hablar con eso que te oprime en el pecho. P: No le entiendo.

T: Eso que estas sintiendo es una parte tuya, ¿verdad? Es un sentimiento tuyo, así es que vas hablar con eso que sientes.

P: Si es algo mío, es por mis problemas, por eso me siento así. T: ¿Qué sientes ahora que dices eso?

P: Yo siento que esos nervios ahí están pero no me encuentro en capacidad de decir hasta aquí. Los problemas están pero no puedo dejar de sentirme así, por mis problemas.

T: Después vamos a tratar los problemas, ahora vamos a ver cómo estás tú en este momento. Dices que sientes una opresión, yo veo que también estas temblando.

P: También siento frio.

T: ¿De todo lo que sientes que es lo más fuerte? P: Eso del pecho.

T: Siéntelo más. P: Lo siento más.

T: siéntelo más fuerte, ¿logras sentirlo más fuerte?, ¿Cómo? P: (Pausa) mucho más fuerte

P: Ahí está (silla vacía con la opresión)

T: Ahí está la opresión, trata de conversarle, ¿Qué tienes ganas de decirle en este momento a la opresión?

P: (Pausa) no se T: ¿Quieres hablarle?

P: (Silencio) yo siento que me hace daño, que no se me acerque que necesito estar tranquila

T: Díselo ahí, dirígete a ella directamente, ahí está, díselo como sea, como te salga

P: Quiero tranquilizarme, me siento mal así, quiero que me dejes T: ¿Te responde algo la opresión?

P: Si

T: Cambia de lugar, ahora eres esa opresión, ¿Qué contesta esa opresión a Ruth?

P: Te voy a dejar tranquila (se ríe). T: ¡te estás riendo!

P: No sé, no me di cuenta T: ¿Qué contesta Ruth? P: Silencio, llora.

T: ¿Qué sientes? P: Llora.

T: ¿Ahora cómo te sientes? P: Me siento más desahogada

T: ¿Quieres continuar? P: Si, con el sueño.

T: Vas a contarlo en tiempo presente y en primera persona P: ¿Cómo lo he soñado?

T: Ajá

P: Yo estoy en un lugar (repite tres veces) que es una plaza donde hay mucha gente y la gente está (pausa), como que hay guerra y la gente (pausa), no sé por qué motivo me están persiguiendo (quiebra la voz) T: Un momento, ¿Ruth has notado el tono de tu voz?

P: No

T: Continua.

P: La gente me persigue y yo puedo entonces volar, en una plaza muy grande, hay algo rojo como un edificio, una iglesia, no se algo rojo, veo la gente y muchos chiquitos, muchos chiquitos y globos, muchos globos y veo todo desde lo alto y la gente me ve desde ahí arriba. Eso es todo mi sueño.

T: ¿caminas por una plaza? ¿Qué ves primero?

P: Es una plaza grande, después la gente, siento que ha habido guerra y no sé por qué se me persigue, después veo como un castillo, un castillo como de cuento, donde todo es lindo, exactamente un cuento. Otro sueño es…

T: (Interrumpe) vamos a dejarlo ahí… ¿Qué te dice la gente? P: no puedo recordar (Pausa), es algo feo.

P: siento miedo, que me van a coger, que me persiguen, pero al estar yo en el aire me tranquilizo de haber dejado todo ahí.

T: ahí en esa silla vas a ser Ruth la que está en la tierra, la que la gente puede atrapar, la persiguen, etc., y aquí (señala otra silla) eres Ruth la que va volando y estas a salvo. Vas a entablar un dialogo entre ambas. P: (Ruth en tierra) ¡que me ayude! Que me ayude a subir, que aquí me siento muy mal, que se me persigue y me quiere hacer daño.

T: cambia, ¿Qué dice Ruth, la que va volando?

P: (Ruth volando) Venga, trate de salir de ahí, aquí está muy bien, aquí nadie le puede tocar a uno, ni nada le pueden hacer, porque ellos no pueden volar.

T: ¿Qué sientes ahí? P: Me siento más tranquila T: Cambia.

P: (Ruth en tierra) deme la mano para poder subir (silencio).

T: ¿te gustaría que alguien ocupara el lugar de alguna de las dos Ruth? P: si, ahí (señala la silla de Ruth que vuela).

T: Tú eres la Ruth que esta frente a la plaza, que ves a la gente que quiere atraparte, que te persiguen, sientes miedo. Esa otra es Ruth la que vuela, ¿quieres decirle algo?

P: (Ruth en tierra) Ayúdeme a darle movimiento a mis pies y deme las manos para seguir y hacer lo que ella hace.

P: (Ruth que vuela), (Giselle) yo no te puedo ayudar porque para ayudarte tendría que bajar y no quiero bajar, lánzate tu sola y empieza tu sola.

P: (Ruth en tierra), (llora) No sé, que no podría, me costaría mucho hacerlo sola.

T: ¿Qué experimentas en este momento en tu cuerpo? P: temblor en las piernas y en el pecho.

T: ¿Qué dicen tus piernas?

P: que no pueden moverse (quiebra la voz), no pueden correr ni defenderse.

T: díselo como si fueras las piernas

P: no podemos movernos, no podemos saltar (pausa larga), ni sostenernos.

T: ponlas cada vez más tensas, mas, cada vez más, un poco más. ¿Qué sientes?

P: como que no son mías.

T: siente que si son tuyas. ¿Qué dicen ahora? P: estamos muy duras, queditas…

T: ¿Qué más sientes? P: mucho miedo.

T: ¿Dónde está ese miedo? P: en el pecho.

T: ¿Qué necesitas en este momento? ¿Qué dicen tus párpados? P: ¡Lástima! (llora).

T: habla a tus lágrimas. ¿Quieres hablarles? P: no (silencio)

T: trata de entrar dentro de ti, cierra los ojos. P: (lo hace y llora)

T: ¿Qué sientes? P: Me siento muy sola.

T: abre los ojos, ¿estás sola aquí? P: No.

T: Aun estando aquí acompañada, ¿te sientes sola? P: sí.

T: cierra los ojos de nuevo, siéntete sola, cada vez más sola, muy sola, ¿Qué sientes?

P: Me siento que no tengo a nadie, sola (llora). T: Abre los ojos, ¿ahora que sientes?

P: Siento más tranquilidad y acompañada.

T: vamos ahora a sentar en esa silla a Ruth completamente sola y triste y en la otra a Ruth tranquila; establece un dialogo entre ambas. ¿Qué conversan?

P: (Ruth triste) No puedo.

T: trata de sentirte sola, estás sola, triste, sin nadie, no tienes a nadie. P: (Ruth triste) (llora y no tiene nada que decir)

T: Vuelve a la silla, ahora vienes caminando por la plaza, sola, ¿Qué sientes?

P: (Ruth tranquila) Miedo. T: ¿Qué dice la plaza?

P: (Ruth tranquila) Que está muy sola también, ahí está ese lugar rojo. T: ¿te dice algo ese lugar?

P: (Ruth tranquila) Si, es un convento o cárcel roja, es una cárcel. T: Háblale a esa cárcel.

P: (Silencio).

T: Cuando la ves, ¿Qué quieres decirle? P: No sé.

T: al color rojo, ¿Quieres decirle algo? ¿Qué sientes cuando lo ves? P: No sé.

T: Al color rojo, ¿quieres decirle algo? ¿Qué sientes cuando lo ves? P: No sé.

T: Ahora ves la gente que se aproxima a ti, vas a poner a esa gente en la silla. ¿Qué le dices a esa gente?

P: ¿Por qué me persiguen?, ¿Qué quieren de mí?, ¿Qué les he hecho? T: ¿Qué responde la gente? Cambia de lugar.

P: Me gritan, pero no sé qué dicen. T: grítale a Ruth.

P: No puedo, me tiembla la voz. T: grítale.

P: es que no sé qué me gritan, no sé qué es. T: Lo que sea, no importa, trata de gritarles. P: (silencio) No puedo.

T: Pásate a la otra silla, ahí eres gente, no eres Ruth, eres gente nada mas (pausa), ¿Cómo te sientes?

P: no me gusta porque soy gente. T: Dile algo a Ruth.

P: No puedo, me siento mal aquí de no ser yo.

T: Siente que no eres tú, ahí no eres tú, eres gente, ¿Cómo te sientes no siendo tú?

P: mal.

T: siéntete aún más mal, porque ahí tú no eres Ruth, no existe Ruth, no eres tú, eres gente (pausa). ¿Qué sientes?

P: que soy yo, siento que prefiero ser algo, Ruth, aunque sea llena de problemas, pero soy yo, no me gusta estar allá porque no soy nadie. T: cambia de nuevo ahí, mejor dicho nadie, nunca nadie ha oído hablar de Ruth, ni ha existido nunca, no la conoce nadie porque no existe, ¿sientes?

P: deseo llorar, pero por eso que dice de no ser nadie, prefiero ser yo, Ruth.

T: Cambia ahí, ahora eres Ruth que va por una calle, frente a una plaza, se encuentra con un edificio rojo y también con gente, que no sabe quién es y le dicen cosas que no entiende, que sientes que te persiguen, pero vuelas y no te alcanzan, estas muy angustiada, pero eres Ruth y existes (pausa). ¿Qué sientes cuando te digo eso?

P: (silencio) Que soy yo y que me persiguen, me culpan de algo pero no sé qué es.

P: Que tengo problemas, angustias, tristezas, sentimientos y un montón de cosas, pero que existo y que así soy yo.

T: ¿y prefieres eso?

P: Si, por que tengo sentimientos, problemas y temores.

T: ¿Qué sientes siendo Ruth con sentimientos, problemas y temores? P: que lo prefiero, aunque no los puedo evitar, porque así soy yo sintiéndome mal.

T: ¿no prefieres ser gente? P: no.

T: ¿Cómo te sientes?

P: Mejor, un poco menos nerviosa, tranquila. T: ¿Y el pecho?

P: Casi ya no siento que palpita (sonríe).

T: Bueno, ahora vas a contar de nuevo el sueño.

P: Voy por una plaza desierta, hay como una tapia o edificio de color rojo, grande, aparece después un montón de gente que me persigue, me gritan, yo no sé por qué, logro volar y me salvo.

T: ¿Cómo te sientes ahora que contaste de nuevo el sueño? P: Más tranquila, ya no tiemblo.

T: ¿Quieres que terminemos aquí? P: Sí (sonríe).

Se vuelve hacia todas las personas del grupo y dice: “es que yo tengo muchos problemas, por eso soy así”.

T: ¿Cómo te sientes? P: Más cómoda.

T: ¿necesitas algo más? P: No, nada, gracias.

Análisis del sueño de Ruth

Durante la intervención gestáltica Ruth presenta múltiples resistencias, que la mantienen fuera del presente. La terapeuta facilita el contacto de Ruth con sus resistencias en el aquí y ahora. Así se le pide que preste atención a lo que siente con el objeto de hacerla consciente de sus tensiones, como por ejemplo su voz temblorosa. Veamos como proceden cliente y terapeuta en el siguiente extracto:

T: exactamente, elije uno de los sueños.

P: disculpe es que estoy nerviosa, yo padezco de los nervios. T: ¿quieres contar el sueño ahora o después?

P: (silencio)

T: expresa lo que sientes.

P: (voz temblorosa) bueno, yo pienso que tal vez sea la cantidad de problemas que yo he tenido, o tal vez la falta de confianza o de no tener a una persona que yo pueda tenerle toda la confianza para contarle mis problemas desde pequeña, es decir, porque mi infancia… mis papas son muy buenos y siempre han tratado (pausa), todo lo que ellos puedan darme, pero de chiquita tuve muchos cambios de situación… T: te voy a interrumpir me dijiste que estabas nerviosa… ¿Qué es lo que sientes?

La terapeuta después de escuchar lo que ella misma ha desencadenado logra interrumpir el relato del cliente, en el cual se notan sus variadas proyecciones. Con la última pregunta la terapeuta logra centrar de nuevo al paciente en el aquí y el ahora y además, en su propio cuerpo.

Además de ser un nuevo aprendizaje para Ruth, en cuanto a reubicarse en sí misma, se le invita a que sienta su nerviosismo, que “exagere” al máximo su sensación. Se logra penetrar en el nerviosismo mencionado y nos revela una problemática opresor-oprimido (top dog-under dog). En ese momento se recurre a la técnica de la silla vacía, estableciéndose una pugna entre esos dos aspectos opuestos de su personalidad, integrándoles por el momento.

Luego, de manera voluntaria retorna al relato de su sueño, en el que también vemos aspectos alienados de Ruth. Logra aclarar e integrar varios objetos, así como su identidad. Un ejemplo de lo anterior lo vemos en el siguiente extracto:

T: Pásate a la otra silla, ahí eres gente, no eres Ruth, eres gente nada mas (pausa), ¿Cómo te sientes?

P: no me gusta porque soy gente. T: Dile algo a Ruth.

P: No puedo, me siento mal aquí de no ser yo.

T: Siente que no eres tú, ahí no eres tú, eres gente, ¿Cómo te sientes no siendo tú?

P: mal. Después:

P: que soy yo, siento que prefiero ser algo, Ruth, aunque sea llena de problemas, pero soy yo, no me gusta estar allá porque no soy nadie. Al finalizar la sesión:

T: ¿Cómo te sientes ahora que contaste de nuevo el sueño? P: Más tranquila, ya no tiemblo.

T: ¿Quieres que terminemos aquí? P: Sí (sonríe).

Se vuelve hacia todas las personas del grupo y dice: “es que yo tengo muchos problemas, por eso soy así”.

T: ¿Cómo te sientes? P: Más cómoda.

T: ¿necesitas algo más? P: No, nada, gracias.

En este momento se ha producido un importante cambio en Ruth, ya que se reconoce como una persona llena de problemas, aunque se siente más cómoda. Reafirma una vez más su personalidad. Con ello, creemos que hemos facilitado el cierre de una de sus situaciones inconclusas: aceptarse como es.

El sueño de Rodrigo

T: Hola Rodrigo. ¿Cómo estás? Vamos a trabajar con el sueño que nos habías relatado cuando te vimos la última vez.

P: Recuerdo: sueño que me sale un toro, me da miedo y trato de huir. T: Cuéntalo ahora en presente. Como si lo estuvieras viviendo en este preciso momento.

P: La situación no es exacta, ni el lugar, es algo que me persigue. Ahora estoy soñando que voy por un cañaveral, está lloviendo, siento que algo me persigue, veo un toro que me persigue.

T: ¿Qué piensa ese toro?

P: Quiere levantarme, lo veo con cara de malo y ojos de odio. T: concéntrate en esos ojos, ¿Qué expresan, que te dicen? P: ojos de indiferencia.

T: ¿Dónde sientes esa indiferencia? P: No sé dónde la siento. Sé que es algo.

T: trata de hablar con ese algo. En esta silla esta Rodrigo con el algo y en esta otra Rodrigo sin el algo. ¿Qué dice Rodrigo con el algo?

P: (Rodrigo con el algo) Bueno, es que yo me sobrepongo y trato de sacarlo mentalmente y trato de liberarme.

T: (Hacia los compañeros) ¿Quién quiere hacer el papel de ser algo? F.A.: Yo puedo hacerlo.

T: entabla un dialogo con ese algo, Rodrigo.

P: ¿De dónde salió, como es que estas dentro de mí a veces y a veces no?

Algo: ¿Qué te molesta? Yo entro y salgo.

C: ¿Por dónde entra? ¿Por dónde se mete y en qué momento? Ya lo siento adentro.

T: ¿En qué parte?

P: En la Cabeza, en el Cerebro. T: ¿Qué sientes?

P: Como un dolor en la cabeza. Algo: Yo estoy en tu cabeza.

P: ¿Qué es lo que quieres? Algo debe ser o simplemente debo tratar de sacarlo o si hay algo mas ¿Para qué? ¡No tiene remedio!

Algo: Soy un algo que te hace dudar.

P: Ahora sé que te puedo sacar; estas fuera, ¿en qué momento vas a entrar?

Algo: cuando tú me lo permitas.

P: para que vas a estar esperando, si me descuido entras y tal vez adentro se hace más difícil sacarte, pero si te puedo sacar.

Algo: ¡Sácame! P: ahora estas fuera.

T: cambien ahora. Aquí esta Rodrigo, sin ese algo y ahí Rodrigo con el algo que va a estar dentro de ti. ¿Qué dice Rodrigo con ese algo? C con algo: Yo soy Rodrigo.

C sin algo: Me sobrepongo y trato de librarme mentalmente. C con algo: ¿Cómo?

C sin algo: Lo puedo sacar de mi mente, yo puedo ser Rodrigo sin el algo; lo puedo sacar.

Algo: Soy el algo, estoy dentro de ti molestándote. T: ¿Cómo harás para Sacarlo?

P: Yo soy y tu estas afuera. T: ¿Cómo te sientes?

Algo: Yo soy el algo que cuando quieres me metes, cuando quieres me sacas.

P: Si, soy consciente de donde estas y puedo librarme de ti. T: ¿Qué sientes en este momento? (sentado en silla intermedia). P: Más seguridad, estoy más consciente.

T: ¿Quieres seguir?

P: No me imaginaba que fuera a llegar tan adentro, creo que lo más importante es estar consciente de ese algo.

T: ¿Quieres continuar?

P: creo que así está bien. Gracias.

Análisis del sueño de Rodrigo

Este sueño de Rodrigo conserva una particularidad que nos interesa hacer resaltar. En él se comprueban las partes del sueño como portadoras de aspectos alienados del sujeto. Partes alienadas que no tienen más significación que la que el soñante desea darle. Esto es lo que nos interesa y no una generalización que nos llevaría a perdernos y olvidarnos de la calidad existencial e individual de Rodrigo, en este caso. A su sueño, “el toro que lo persigue”, se le puede dar muchas interpretaciones. El joven se preocupa por su cara y ojos sin restarle importancia al demás contenido del sueño. Dejemos por un lado la interpretación como una actividad intelectual y nos orientamos a vivenciar esta parte alienada de Rodrigo. En este sueño el terapeuta logra centrar e identificar la expresión vista en el toro; es así como esta expresión que se transmite con una sensación en la cara del propio Rodrigo; nos lleva por lo tanto, a la confrontación con algo más profundo, que el propio individuo, identifica como “de adentro y que ahora es consciente”. Así como, del sueño pasamos hacia

algo que él siente, lo que demuestra que el terapeuta gestáltico tiene que adaptarse a las necesidades de la persona con la que trabaja.

Veamos ahora, algunas partes del sueño que nos ayudan a comprender mejor lo anterior.

T: ¿Qué piensa ese toro?

P: Quiere levantarme, lo veo con cara de malo y ojos de odio. T: concéntrate en esos ojos, ¿Qué expresan, que te dicen? P: ojos de indiferencia.

T: ¿Dónde sientes esa indiferencia? P: No sé dónde la siento. Sé que es algo. En otra intervención:

P: Si, soy consiente de donde estas y puedo librarme de ti.

In document Texto Taller de Sueños (página 61-122)

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