Textos publicados (1972-2010) sobre la producción textil en Ur
5.2. Selección de 100 textos en transliteración y traducción
5.2.1. Las transliteraciones y el sistema de pesos y medidas
Para unificar la transliteración de los textos se ha partido mayoritariamente de las propuestas publicadas en una de las bases de datos de textos con que hemos trabajado: BDTNS. Pese a seguir el criterio de esta base, para todos los casos hemos contrastado esta versión con la ofrecida en CDLI y en las ediciones en papel, es decir las publicaciones convencionales, de cada uno de los textos. En algunos casos en que la copia no era accesible o bien, pese a serlo, había claras discrepancias entre las distintas fuentes, hemos gestionado con los museos la obtención de fotografías de las tablillas. De este modo, se ha intentado ofrecer versiones contrastadas para la transliteración de cada uno de los textos.
En el caso de discrepancia entre las fuentes para la lectura de algún signo, habitualmente en nota al pie se explicita por qué se ha tomado una u otra opción o, al menos, cuáles son las distintas opciones en debate y cuál es la argumentación a favor o en contra de cada una de ellas. En cualquier caso, el criterio ha sido ofrecer las transliteraciones y las opciones de lecturas de los signos de manera coherente, tomando una decisión para igualar las transliteraciones pero conservando varias de estas opciones en algunos casos. Teniendo en cuenta que muchos asuntos están todavía en discusión, creemos que es importante compatibilizar la recogida de todas las posibilidades pero sin
102 Cuando un término aparece en más de un texto, sólo se comenta en nota al pie asociada al primer texto
de la selección en el que este término aparece. Para facilitar la búsqueda de textos y términos comentados, ver en los índices finales el de términos sumerios discutidos (1.6.).
dejar de lado la estandarizarización de la transliteración. No en vano desde CDLI, la otra base de datos de textos a la que aquí aludimos, se explicita que el hecho de no transliterar siguiendo los mismos criterios genera serios problemas cuando se pretende crear una base de datos (Englund 2011). Como sugiere Robert K. Englund, uno de sus responsables, la discusión debería estar en un plano distinto a la publicación masiva de textos, que no debería incorporar aspectos en discusión hasta que estos no fueran admitidos por buena parte de la comunidad científica. Con ello no queremos decir que no sea enriquecedor el debate sobre la lectura de los signos o las propuestas de su transcripción, pero está claro que esta falta de uniformidad dificulta el tratamiento masivo de los datos y su estudio.
Esto es una paradoja para unos textos que, en origen, están muy estandarizados. En este sentido hay algunas propuestas de tratamiento informático de los textos que exploran vías para facilitar traducciones automáticas y también herramientas para identificar tipologías y facilitar la comparación entre textos y el hallazgo de paralelos (buenos ejemplos serían las propuestas de Jaworski 2008 y Stepien 2008). Desde CDLI hay el proyecto de, en unos pocos años, poder ofrecer traducciones automáticas de los textos neosumerios al inglés. Si bien es obvio que este tipo de traducción tiene sus limitaciones y estaría carente de matices, también es cierto que sería un buen modo de acercar a no especialistas el contenido aproximado de los textos a la vez que para los especialistas podría ser un modo de tener un primer paso ya resuelto a partir del que trabajar. De momento, no obstante, todavía no es posible y es necesario acabar de perfeccionar las herramientas.
Un aspecto particular que suele ser polémico cuando se quieren unificar modos de transliterar suele ser el caso de los pesos y medidas. En este aspecto seguimos también la propuesta de BDTNS, que translitera con las equivalencias de números y unidad separadas por puntos siempre con tres dígitos. Así, cuando en la transliteración
encontramos, por ejemplo, 0.1.2 referido a capacidad, equivale a 0 gur, 1 barig y 2
ban2. Estas medidas, según el sistema estándar, se traducirían del siguiente modo:
1 gur = 300 silas // 1 barig = 60 silas
1 ban2= 10 silas
Si bien en la transliteración se respeta este sistema que refleja cómo están escritas las medidas, en la traducción optamos por la conversión del total a silas para facilitar la interpretación de los datos. Para los pesos nos encontramos con talentos y minas en la traducción. 1 talento equivale a 60 minas y cada mina equivale aproximadamente a medio quilo en nuestro sistema de pesos actual. En este caso respetamos en la traducción los talentos y las minas.
Hemos decidido no convertir a litros y quilos los pesos y medidas de los textos ya que, pese a ser orientativas estas equivalencias, hay pequeñas diferencias que en una conversión de cantidades grandes podría dar resultados erróneos. Además, aquí estos pesos y medidas nos interesan sólo a modo orientativo y para proponer comparaciones entre las recompensas que reciben unos u otros trabajadores, así que no entraremos en el detalle de las correspondencias con los actuales. Para ampliar esta información, una buena referencia reciente sobre las convenciones en la notación, transliteración y traducción sería el capítulo introductorio del estudio sobre la comida en los textos sumerios, de Hagan Brunke (2011: 1-8).
Finalmente, aunque como hemos visto partimos de los criterios de transliteración seguidos por BDTNS, hemos tomado algunas decisiones para unificar ya que en algunos detalles no todos los textos se presentan igual. Estos criterios afectan a la numeración de las líneas de los textos, de modo que es posible que los números de línea de muchos de los textos aquí presentados no coincidan con su registro en BDTNS. La unificación ha supuesto, en primer lugar, no contar como línea las líneas en blanco ni los espacios también en blanco. En segundo lugar, la numeración de líneas de un texto es correlativa en anverso y reverso, de modo que en todos los casos podemos saber siempre viendo el número de la última línea, cuál es el número total de líneas del texto. Sólo las líneas de los sellos se numeran a parte. Lo mismo sucede cuando contamos con sobre y tablilla, teniendo cada uno de ellos su propia numeración.
5.2.2. Estructura y presentación de los textos: algunas consideraciones generales