3. Intervención ante el alumnado con TDAH
3.4 Tratamientos complementarios
Teniendo en cuenta que la mayoría de investigadores expertos en TDAH ponen en duda la eficacia y la seguridad en el tratamiento (Soutullo y Díez, 2007), existe un gran interés, remitiéndose a la última década, por estudiar los efectos de los tratamientos o intervenciones complementarias también conocidas como «terapias alternativas para el TDAH» (Rojas y Chan, 2005).
La Cochrane Collaboration (CAM) define el tratamiento complementario o medicina alternativa como un amplio campo de recursos de curación paralelo a los sistemas de salud, sus modalidades y sus prácticas. Las terapias alternativas y complementarias son diferentes a las que establece el sistema de salud convencional (Chan, 2002).
Se diferencian varios tipos de terapias alternativas o complementarias para el TDAH, entre otras, destacan: los tratamientos dietéticos, la medicina herbaria, la homeopatía, los tratamientos de optometría, la estimulación auditiva, el neurofeedback, la terapia de juego, el yoga, la meditación, etc. A continuación, se procede a describir algunas de ellas, así como su impacto respecto a la eficiencia que manifiestan.
Los tratamientos dietéticos consisten en incluir en la dieta sustancias suplementarias a las que se atribuye propiedades beneficiosas para paliar el déficit o bien, excluir sustancias dañinas para el organismo (Amado, 2011). Se destaca, entre las intervenciones suplementarias más destacadas, la utilización de ácidos grasos (National Institute for Health and Clinical Excellence,
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2009). Por otro lado, también se ha encontrado el Pycnogenol3, producto derivado de la corteza del árbol de pino, que pretende tratar los problemas de circulación, alergias, hipertensión, hiperactividad, inatención y problemas de coordinación visomotriz (Trebaticka et al., 2006). Contrariamente, la Natural Medicines Comprehensive Database (considerada como la base de datos de medicamentos naturales más exclusiva) los considera posiblemente ineficaces para el tratamiento del TDAH.
También aparece la medicina herbaria, considerada como suplemento dietético derivado de fuentes botánicas de las que se utilizan sus propiedades terapéuticas. Aunque se considera que algunos tratamientos relacionados pueden causar problemas de salud, algunas no se muestran efectivas o incluso pueden interactuar con otras medicaciones (Grupo de trabajo de la Guía de Práctica Clínica sobre el Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad [TDAH] Adolescentes, 2010).
Otra alternativa es la homeopatía, fundada por Samuel Hahnemann (1755-1843). En esta pseudociencia, se utilizan sustancias altamente diluidas para su tratamiento. Además, se centra en las características únicas de cada paciente, su experiencia y sintomatología (Coulter y Dean, 2007). Diferentes estudios sugieren que existe poca evidencia científica de la eficacia de la homeopatía en el tratamiento del TDAH (Frei et al., 2005; Lamont, 1997; Strauss, 2000). El tratamiento de optometría consiste en realizar sesiones de adiestramiento visual con el objetivo de mejorar o desarrollar habilidades visuales o paliar diferencias que afecten al TDAH. Este tratamiento se lleva a cabo mediante ejercicios visuales y la utilización de colores, filtros, prismas, etc. En este caso tampoco se han encontrado estudios sobre su eficacia en el tratamiento del TDAH (Grupo de trabajo de la Guía de Práctica Clínica sobre el Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad [TDAH] Adolescentes, 2010).
La estimulación auditiva está basada en el supuesto efecto beneficioso de la utilización de diferentes tonos de música y sonidos sobre el niño con TDAH. En este caso, tampoco se han encontrado estudios que corroboren de forma eficaz los tratamientos de estimulación auditiva para el tratamiento del TDAH (Amado, 2011).
3 «Producto derivado de la corteza del árbol de pino conocido como Pinus pinaster. Se utiliza para el tratamiento de los problemas de circulación, para la alergia, el asma, el zumbido de oídos, la presión arterial alta, el dolor muscular, el dolor, la osteoartritis, la diabetes, el trastorno de déficit de atención e hiperactividad (TDAH), para una enfermedad del sistema reproductivo de las mujeres llamada endometriosis, para los síntomas de la menopausia, los periodos menstruales dolorosos, la disfunción eréctil (DE) y para una enfermedad ocular llamada retinopatía».
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El neurofeedback se considera una técnica neurofisiológica basada en la utilización de estímulos visuales y auditivos para proporcionar al sujeto información sobre sus propios procesos psicofisiológicos: la tasa cardíaca, la presión arterial, la temperatura corporal, etc., ya que estos a menudo se encuentran descontrolados en el caso del TDAH (Rojas y Chan, 2005). Autores como Willis, Weyandt, Lubiner y Schubart (2011) proporcionan una descripción de esta técnica y realizan una valoración de la evidencia científica del tratamiento positivo para el TDAH.
La terapia de juego utiliza el juego como instrumento de evaluación e intervención proporcionando al niño, de una forma adaptada, la posibilidad de comunicarse y crecer (Landreth, 2002). Se reconoce este tipo de terapia como modalidad terapéutica indicada a niños con dificultades en la evolución de sus funciones psíquicas con dificultades atencionales o, por el contrario, por su excesiva inhibición con dificultades para vincularse emocionalmente (Tarragó, 2007). Aunque este tipo de terapia no se ha reconocido como un tratamiento efectivo para el TDAH (DuPaul y Stoner, 2003), ha sido utilizada con gran éxito en niños con otros trastornos y problemas.
En la misma línea, Carriedo (2014) defiende que el ejercicio físico podría considerarse como una herramienta para compensar los posibles inconvenientes que produce la sintomatología del TDAH. Además, el mismo autor contempla la EF escolar como un área útil de intervención en el tratamiento del TDAH (Queizán Angell, García Gutiérrez y Sáez Rodríguez, 2015). Silva et al. (2015) también muestran en su estudio que el ejercicio intenso puede mejorar los síntomas del TDAH, así como su rendimiento escolar.
Paralelamente, Cerrillo-Urbina et al. (2015) sugieren que el ejercicio aeróbico también tiene un gran efecto sobre la sintomatología del TDAH. Destaca asimismo el yoga como una de las actividades que más contribuye a la mejora de dichos síntomas. El yoga es considerado como una de las terapias más emergentes en los últimos años. La utilización de esta técnica provoca mejoras significativas con base en los ítems contemplados en la escala de Conners: hiperactividad, timidez, ansiedad, etc. (Jensen y Kenny, 2004).
Tal y como se ha descrito, son muchas las técnicas o modelos terapéuticos que tratan de contribuir a la mejora de los síntomas del trastorno con TDAH de una forma alternativa, pero coincidiendo con Amado (2011), Rojas y Chan (2005) se manifiesta que el conjunto de las evidencias encontradas hasta el momento no apoyan su uso como terapias únicas.
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