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Umbral anaeróbico como indicador de resistencia aeróbica.

AERÓBICA DEL SOLDADO: ERGOESPIROMETRÍA DE ESFUERZO.

5.2.2. Umbral anaeróbico como indicador de resistencia aeróbica.

Tradicionalmente se ha utilizado como único indicador de la resistencia aeróbica el consumo máximo de oxígeno (VO2máx), hasta que en el año 1967 Wasserman definió el concepto de umbral anaeróbico (UAn) como “intensidad de ejercicio o trabajo físico por

encima de la cual empieza a aumentar de forma progresiva la concentración de lactato en sangre, a la vez que la ventilación se intensifica también de una manera desproporcionada con respecto al oxígeno consumido” (Wasserman, K. y cols., 1967).

Por otra parte, este parámetro ha sido bastante discutido y controvertido, pero muy utilizado en la valoración del rendimiento deportivo, y así lo reflejan diferentes autores, que independientemente del método usado para determinarlo, ratifican la importancia de su correcta valoración para delimitar las intensidades de entrenamiento (Terrados,1991; García Manso y cols., 1996), para dosificar las cargas de entrenamiento y para observar las adap- taciones del entrenamiento (García Manso y cols., 1996).

La aplicación del UAn en la fisiología del ejercicio viene dada porque es un pará- metro capaz de diferenciar a los atletas de resistencia respecto a individuos sedentarios o deportistas de potencia, siendo además sensible a los efectos del entrenamiento de resis- tencia, aproximándose a los valores del VO2máx, y prediciendo el rendimiento deportivo en

pruebas de larga duración (López, J. y cols., 1991).

Los deportistas presentan valores superiores a los sedentarios cuando éste se expresa en porcentaje del VO2máx, y diferentes estudios estiman que mientras los sedentarios tienen

su UAn a un 60-80% del VO2máx, los deportistas presentan valores entre el 80-95% del VO2máx (García Manso y cols., 1996; Gonzalez Gallego, 1992; Bompa, 1990; Kinderman, 1979; Platonov, 1991, citando a Kinderman y cols., 1979).

En los deportes de resistencia, el rendimiento deportivo ha presentado mejores rela- ciones con el UAn que con el VO2máx, habiéndose llegado a referir que el UAn ventilatorio puede explicar el 88% de la varianza del resultado de una competición (Chavarren y cols., 1997).

El UAn resulta un parámetro válido para valorar la capacidad de resistencia en aque- llos esfuerzos de mediana (10-30 minutos) y de larga duración (más de 30 minutos), mien- tras que el consumo máximo de oxígeno sólo permite una medición de carácter global sobre los factores cardiorrespiratorios y metabólicos que afectan a la máxima capacidad del orga- nismo para transportar y utilizar oxígeno, siendo válido únicamente para trabajos cortos (3- 10 minutos) (López, J. y cols., 1991).

Para demostrar este concepto sirven de ejemplo los estudios realizados con ciclistas de fondo en carretera, en los que el metabolismo aeróbico es la base para su rendimiento. Así, se ha comprobado que el VO2máx de los ciclistas de alto nivel es relativamente cons- tante, e incluso un entrenamiento para desarrollarlo no siempre conduce a un aumento notable del mismo, existiendo una mínima variabilidad cuando se determina en diferentes momentos de la vida deportiva (Platonov, 1991; López-Calbet y cols., 1993). Son varios los autores que han medido la evolución del VO2máx a lo largo de un período prolongado, coin-

cidiendo todos ellos en el mantenimiento o aumento no significativo de ese parámetro. En este sentido Sjogardy y cols., en 1981 (citados por Saltin, 1989), estudiaron el VO2máx de ciclistas profesionales en el mes de febrero (74 ml/kg/min) y después de cinco meses del inicio del Tour de Francia, constatando pequeños aumentos de un 5% solamente. Estos mismos autores describieron una gran adaptación local reflejada en un aumento de las enzimas oxidativas, y que no se acompañaba del correspondiente aumento en el VO2máx.

Para apoyar la teoría de que el VO2máx es poco entrenable, Norris y Petersen, en

1988, realizaron un entrenamiento de resistencia aeróbica en ciclistas, controlando al inicio, mitad y final del plan, la evolución de las variables VO2máx y VO2en el UAn. Estos autores observaron que el VO2máx sólo se incrementó en las 4 primeras semanas de entrenamiento,

mejorando mucho más el VO2 en el UAn. Por tanto, se puede concluir que el VO2máx es importante para competir con éxito en los deportes de resistencia, pero no es el principal factor determinante una vez que se alcanzan valores elevados (Navarro y Legaz, 1997).

Por otra parte, según los estudios de Bouchard y cols. (1986) con hermanos gemelos monocigóticos (de un mismo óvulo) y bicigóticos (de óvulos diferentes), el VO2máx, vendría determinado genéticamente, de forma independiente del nivel de entrenamiento y en una cuantía aproximada al 80%. Para Saltin (1989) el VO2máx, es genético en un 70- 80%, al igual que para otros autores como Terreros (1999), Pollock (citado por Navarro, 1998) y Platonov que estiman que genéticamente está determinado en un 70-85%. En el ámbito del entrenamiento físico los estudios de Gollnick y cols. (1982) afirman que el entre- namiento mejora, más que el VO2máx, la capacidad de trabajo a intensidades próximas al VO2máx (UAn).

En definitiva en las actividades de resistencia (deportes cíclicos) el VO2máx y el UAn pudieran determinar el rendimiento deportivo (marca deportiva) y sobre todo el UAn parece bastante más definitivo en el mismo. Sin embargo, en las disciplinas de equipo (deportes acíclicos) los valores de VO2máx y UAn son mayores que los encontrados en la población sedentaria en general o en disciplinas de duración corta (disciplinas de potencia), pero no se describen niveles tan elevados como en las disciplinas de resistencia (Withers y cols., 1977; Novak, L.P. y cols., 1978; Reilly, T. y cols., 1990; Bangsbo, 1994).

Además, en las disciplinas de resistencia el UAn y el VO2máx pudieran servir para distinguir entre deportistas de mayor y menor nivel (nivel de rendimiento deportivo) y sin embargo en las disciplinas de equipo existe todavía controversia ya que ni Brewer y Davis (1992) ni Tokmakidis y cols. (1992) no observaron diferencias significativas en el VO2máx. Chatard y cols. (1991) comparando el VO2máx medido en tapiz rodante de 20 estudiantes de educación física, 21 jugadores profesionales de fútbol, 17 jugadores amateurs y 36 juga- dores de selecciones nacionales no apreciaban diferencias significativas entre ninguno de los grupos cuando se comparaban los valores absolutos (l/min) de VO2máx, pero sí al comparar los valores relativos (ml/kg/min) salvo entre profesionales y amateurs que obtu- vieron valores similares de VO2máx (61ml/kg/min). En cambio, Wilson y cols. (1993) sí encuentran diferencias significativas en el VO2máx dependiendo de la categoría y del nivel de práctica, independientemente de expresar el VO2máx en valores absolutos o relativos.

Teniendo en cuenta estos estudios, sería dudosa la relevancia del VO2máx y del UAn como indicadores de la resistencia aeróbica en esfuerzos que no sean cíclicos. Pero esta afir- mación no es del todo cierta, ya que muchos autores manifiestan también su trascendencia en aquellos esfuerzos acíclicos de naturaleza aeróbico-anaeróbica (Bangsbo, J., 1996a; Rodríguez, F. y cols., 1996a), destacándose la importancia del metabolismo aeróbico incluso en ejercicios supramáximos hasta el agotamiento y en ejercicios intermitentes que se repiten en el tiempo. (Medbo y Tabata, 1989, Gaitanos y cols.,1993, Bangsbo, J., 1996b).

Son muchas las referencias bibliográficas que resaltan la importancia de los procesos aeróbicos (metabolismo aeróbico) en el rendimiento deportivo en disciplinas indi- viduales de media o larga duración (más de 10 minutos), hasta el punto de afirmarse que los buenos deportistas que participan en deportes con un esfuerzo prolongado de más de 2 minutos requieren de un mayor metabolismo aeróbico: carrera, natación, ciclismo, remo, esquí, etc. (MacDougall, J.D. y cols., 1995; López, J.L. y col., 1991) así como en aquellas que combinan tanto las acciones físicas propias del metabolismo aeróbico como del anae- róbico (baja y alta intensidad, respectivamente) (Franco, L., 1998; Sanuy, X. y cols., 1995), acciones que requieren de una rápida aportación energética (potencia energética), depen- dientes inicialmente de los sistemas anaeróbicos: aláctico (ATP y PC) y láctico (glucosa y glucógeno) (Fox, E.L. y col., 1984), aunque desde hace tiempo se reconoce el papel del metabolismo aeróbico en sus periodos de recuperación (Astrand, P.O. y col., 1985), ya que la capacidad de estos sistemas es limitada para recuperar los substratos utilizados durante el esfuerzo y para contribuir a la homeostasis del medio interno (Gaitanos y cols., 1993).

Por lo tanto, quizás en este tipo de esfuerzos intermitentes el metabolismo aeróbico pueda tener mayor grado de importancia durante la recuperación que durante el propio esfuerzo (Bangsbo, J., 1996).

Los parámetros ergoespirométricos a nivel del umbral anaeróbico para el grupo de soldados de este estudio, demuestran unas cifras de consumo de oxígeno a nivel del umbral anaeróbico (VO2-UAn) en términos relativos al peso corporal de 45.4 ml/kg/min, el cual se identifica a un 88.2% del VO2máx. La frecuencia cardiaca alcanzada durante el umbral anaeróbico fue de 176.3 p.p.m., es decir un 88.5% de la FC máxima teórica. Finalmente otros parámetros estudiados como la ventilación alcanzada durante el umbral anaeróbico presentaba un valor de 109.5 l/min. Estos valores en el umbral anaeróbico son valores medios que corresponden a deportistas moderadamente entrenados si los comparamos con los obtenidos por Anderson y cols. en 1987, en una población de deportistas jóvenes.

Las pruebas submaximales son llamadas así porque partiendo de la realización de un ejercicio físico liviano llegan hasta un nivel de esfuerzo predeterminado o delimitado y que implica no superar el 85% de la frecuencia cardíaca máxima teórica o pronosticada (220- edad en años) (Villa, 1999), y permiten estimar el VO2máx basándose en la relación lineal entre frecuencia cardiaca, consumo de oxígeno e intensidad del esfuerzo (Skinner y cols., 1990).