LA MOVILIDAD INTERNACIONAL 1 Mónica Djian Charbit
1. Una experiencia de movilidad virtual en educación infantil
El CEIP Miralbueno es un colegio bilingüe de Zaragoza, desde 2007. En él la profesora Patricia de Blas Boira está realizando un proyecto de in- troducción precoz de la enseñanza del francés en el marco de la enseñanza infantil y de movilidad virtual, extrapolable también a enseñanza primaria.
El mundo infantil es un mundo de niños «muy bajitos», es un mundo de «mocos, cacas y pipís», de «no sé expresarlo y por eso me enfado»; aun- que la verdad es que esto último ocurre también con los adultos, que no siempre saben gestionar bien sus carencias de expresión. La enseñanza in- fantil es además, a menudo, la primera ocasión en que un niño tiene con- tacto habitual con otros compañeros, en aulas que en estos momentos es- tán en el entorno de 25 niños y niñas, desgraciadamente demasiado numerosos sobre todo para acciones que tienen que ver con el aprendizaje precoz de una lengua extranjera, en nuestro caso el francés.
3 El SEPIE es el organismo sucesor, desde el 1 de enero de 2015, del anterior OAPEE (Organismo Autónomo de Programas Educativos Europeos).
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Así, nuestro alumno de infantil se encuentra en un aula con muchos otros niños y niñas, con una señora —la profesora— que les habla en cas- tellano y tres colaboradores, en el periodo de adaptación, que entran con la guitarra, hacen «cosas raras», cantando, y les hablan en francés. Esto les resulta bastante natural, no encuentran mucha diferencia. Para ellos el francés es algo que descubren a la vez que descubren otras cosas.
Se realizan ocho sesiones semanales en primero y en segundo cursos. Es un tiempo muy importante, porque permite estar presente en todo lo que se hace en infantil: las rutinas, el presentarse, cuántos somos, el al- muerzo, etc. Los objetivos de enseñanza son los mismos en francés que en castellano. No se multiplican las cosas, es decir no se habla dos veces, en francés y en castellano, del ciclo del agua o de otras cosas. Se trabaja en francés en las mismas áreas en las que se hace en castellano.
Todo parte de un libro, de una historia; una historia que se lee en francés y que se va analizando en todas sus partes: el título, el autor, los personajes, la problemática que hay en el libro, cómo se puede resolver…, siempre enfocándolo desde el punto de vista del conocimiento del mundo. Se parte del conocimiento del mundo, lo que podríamos llamar «la cien- cia», para pasar después a utilizar la tectología, para conseguir que el niño construya su puzle mental y analice las cosas a su nivel.
La historia les parece muy interesante. Entramos en contacto con un colegio en Francia, Mathilde, con el que queremos hacer un intercambio. Y tenemos una gran suerte: uno de nuestros colaboradores tiene una her- mana profesora de infantil en Francia. Ella nos envía una carta y un libro, y a partir de ahí conocemos a unos nuevos amigos: intercambio de fotos, intercambio de cartas… El paso siguiente consiste en iniciar el contacto con ellos. Pero un niño de infantil no se desplaza fácilmente; no podemos coger la mochila con 4 o 5 años (2.º de infantil) para irnos a Francia. Por ello, creamos un nuevo compañero, un compañero más de clase, imagina- rio, para que pueda viajar. La creación de este compañero implica que te- nemos que decidir si es un chico una chica, qué nombre se le da. Ahí se entra en un debate muy «democrático».
Finalmente el compañero que nace se llama Mariano. Aprovechando la gran imaginación de los niños en esta edad (la luna está en el cielo por- que papá la ha colgado…), pensamos en cómo Mariano puede realizar el
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¡La clase está ya completa! Mariano se integra en la clase como un alumno más. Hace psicomotricidad y todo lo que los demás niños hacen, porque es un representante de la clase. Mariano hace la relajación de mara- villa… El paso posterior es la creación de un libro entre todos. Un libro que permitirá a Mariano explicar Zaragoza a sus amigos franceses. Los ni- ños tienen que traer fotografías de Zaragoza e incorporar dibujos que ellos mismos han realizado. Y entre todos van a redactar la historia de Mariano.
Hay que destacar la importancia de la participación de los padres en el proyecto. Algunos ya habían colaborado anteriormente en actividades de teatro en francés, con participación de niños y padres.
Con las fotografías y dibujos aportados, Mariano hace un viaje por Zaragoza, que luego mostrará a los niños franceses. El libro va tomando forma. Se hace una versión en castellano y otra versión en francés, con lo que los niños quieren contar. Son los niños los que hacen la versión en castellano y la versión en francés. Son los niños los que escriben, natural- mente a su manera. Es muy gracioso.
Mathilde también está virtualmente presente. Hay una fotografía, se habla con ella, con frases pequeñas y corrientes, que permiten distinguir elementos como los verbos avoir y être.
Mariano ya está preparado para viajar. Ya está preparado para irse a Francia. Se inicia el viaje. Mariano sube al autobús, se pone su elevador, su cinturón… resulta emocionante. Para los niños es como si ellos mismos se fueran. Llega al pueblo francés en Normandie, y allí llega a la clase de los niños franceses, les enseña la foto de los niños de Zaragoza, les explica lo que se hace en clase, y poco a poco se convierte en un alumno más de la clase francesa y realiza todas las actividades que hacen los demás niños.
El colegio francés nos devuelve después otro libro: un libro que los niños franceses han hecho con Mariano, y en el que él es protagonista de las frases que aparecen: «Où est le fromage de Mariano? Il est en bas à la bibliothèque… Il est sur la table de la dinette…». Se trata necesariamente
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de un trabajo en equipo, con un buen entendimiento. Se trata de un tra- bajo que exige esfuerzo y en el que se involucran niños, maestras y padres. Las posibilidades de actuación con Mariano transcienden el ámbito de lo francés. Hablamos del ámbito de la francofonía, la cultura de la fran- cofonía. Pero también es posible integrar otras culturas que pueden estar presentes en el aula. Y así, aprovechando la presencia de una niña japonesa, Mariano se va también a Japón. Los niños hacen de nuevo un libro que se envía a un colegio de Japón, al que los niños japoneses corresponden des- pués con un libro sobre Mariano en Japón. Luna, la niña japonesa de la clase, y también su madre, explican igualmente en persona cosas de su cultura. Los niños españoles están emocionados de haber podido viajar tan lejos sin haberse movido de su colegio.
Este proyecto se hizo en dos años. Este año se ha retomado el proyecto y el contacto con Mathilde. Los niños de «la petite section», con tres años, han intercambiado correos y han realizado videos en los que le van contan- do a Mathilde, en francés, lo que hacen. Este año Mathilde ha venido al colegio. Los niños han conocido físicamente a la profesora, lo que para ellos ha sido bonito y emocionante. Han hecho actividades con Mathilde.
A todo lo que se hace se le intenta poner una cara detrás, para que aunque la movilidad de los niños sea virtual todo ello se base en realidades concretas. Mariano ha ido acompañando a los niños desde infantil hasta primaria y se ha ido haciendo mayor con los niños.