Capítulo 5. USO ACTUAL DE LOS RECURSOS NATURALES Y SUS IMPACTOS AMBIENTALES
5.2 Uso actual de la tierra
5.2.1 Uso de la tierra en la Cordillera Oriental
El uso más importante en términos del área empleada de las montañas, serranías y mesetas de la Cordillera Oriental, que comprende las provincias Méndez, Aviléz, Cercado y la zona occidental
de la provincia Arce, es la ganadería extensiva y tradicional, mientras que la actividad agrícola se limita a los pisos altitudinales más bajos y a pequeños nichos ecológicos por las fuertes restricciones climáticas y edáficas existentes.
En pajonales y arbustales de las montañas y serranías de mayor altitud (mayor a 4.000 msnm) el pastoreo de ovinos (símbolo en el mapa de uso actual: 6) es libre y muy extensivo, en cambio en llanuras de piedemonte, mesetas y pendientes inferiores de las montañas, el pastoreo con ovinos y en menor proporción con vacunos y llamas (símbolo: 4) es más intensivo. El forraje proviene íntegramente de los pastizales, pajonales y herbazales puros o asociados con arbustos y algunos matorrales. Especialmente en planicies y laderas más alejadas del extremo sur existe también una cierta población de vicuñas. En los pequeños humedales y bofedales ubicados al este de las lagunas de Tajzara y al pie de las serranías, el pastoreo es más continuo e intenso, con hatos mixtos de ovinos y vacunos (símbolo: 5), además de algunos camélidos y porcinos, debido a la mayor oferta forrajera y presencia de agua; por la humedad edáfica, también se destinan pequeñas áreas al cultivo de productos andinos como haba, oca y papa, y a la cebada.
En las pendientes medias, superiores y cimas de las serranías del sector noreste del Valle Central, la actividad ganadera es de subsistencia y extensiva con rebaños compuestos por ovinos, caprinos (símbolo: 7) y pocos vacunos. En la época seca se lleva el ganado vacuno del sector norte de la provincia Cercado y zonas adyacentes a los matorrales y bosques de la zona aledaña al río Pilaya, proceso que se denomina trashumancia.
En las serranías y valles con abundante afloramiento rocoso al extremo occidental de la provincia Aviléz y noroeste de la provincia Méndez, existe ganadería extensiva sobre todo de caprinos (símbolo: 8) y algunos ovinos y vacunos, que ramonean y pastorean en matorrales de palqui (Acacia fedeeana), churqui amarillo (Prosopis ferox), pastizales y bosques ralos xerofíticos. Los productos de la ganadería, carne y queso, se destinan al autoconsumo y la venta, mientras que el abono es utilizado para el cultivo de papa en los valles templados.
El uso agrosilvopastoril en matorrales (símbolo: 18) se presenta en las pendientes de las serranías que circundan los valles templados. El uso agrícola es a secano y de subsistencia, sobre todo cse cultiva maíz, trigo, papa y oca. Las pequeñas parcelas de cultivos son dispersas, en muchos casos en suelo residual que asemejan a parches sobre la roca. Los caprinos, ovinos y algunos vacunos ramonean y pastorean en matorrales y pastizales, además aprovechan los rastrojos de los cultivos (como la chala) y las hierbas que crecen en terrenos en descanso en las áreas agrícolas. Este uso se extiende a algunas áreas de la llanura fluvio-lacustre en el Valle Central, piedemontes y terrazas de los valles con mayor presencia de cultivos anuales a secano y localmente a riego. En algunas áreas la extracción de leña es significativa (símbolo: 17).
El uso agrosilvopastoril también se presenta en el sector noreste de la Cordillera Oriental, donde la principal actividad es la ganadería extensiva con vacunos criollos, caprinos y ovinos que ramonean en bosques y matorrales (símbolo: 16). Además existe aprovechamiento forestal comercial,
pastoreo extensivo se generaliza en toda la unidad incluyendo el rastrojo de los cultivos. De los matorrales se extrae leña y algunos productos maderables de uso doméstico. Localmente se presentan cultivos agrícolas con riego. De esta zona los vacunos son llevados de mayo a noviembre a los bosques del Subandino donde hay una mayor oferta de forraje en esta época (trashumancia).
El uso agropecuario extensivo (símbolos: 9 y 10) se localiza en valles, mesetas y llanuras con una distribución dispersa. La agricultura es a secano, con cultivos de maíz, trigo, cebada, papa y otros, básicamente para el autoconsumo. La ganadería es mixta, compuesta por ovinos, caprinos y vacunos que pastorean en pastizales y arbustales próximos a la zona agrícola. En invierno el pastoreo se extiende a toda la unidad, incluyendo las áreas agrícolas para consumir el rastrojo. Localmente existen pequeñas superficies con cultivos a riego, especialmente en la llanura aluvial de Iscayachi, donde se cultiva ajo para la exportación y la venta en el mercado nacional; también se cultiva papa para semilla que se destina a la venta en el mercado de la ciudad de Tarija y para el autoconsumo. Entre los otros cultivos se tiene haba, cebada y maíz para el autoconsumo; en el valle del río Pilaya se cultiva ajipa, caña de azúcar y cítricos. Existe una importante superficie con mucho afloramiento rocoso sin uso.
En el Valle Central de Tarija y sus alrededores con llanuras fluvio-lacustres muy afectadas por procesos de erosión hídrica, existe ganadería con pastoreo y ramoneo extensivo en los pocos pastizales y matorrales secundarios por caprinos, ovinos y algunos vacunos; en los interfluvios se cultiva maíz y trigo para el autoconsumo (símbolo: 11).
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El uso silvopastoril (símbolos: 12 y 13) se presenta en el oriente de la Cordillera Oriental y en el valle del río Pilaya, con ganadería extensiva de vacunos además de caprinos y ovinos en menor grado, con aprovechamiento forestal tradicional, comercial y selectivo especialmente de cedro. También se presenta en los pequeños bosques de pino del cerro y aliso, matorrales de aliso chico, guaranguay y otras, donde ramonea y pastorea el ganado. El ganado se alimenta a través del ramoneo extensivo, consumo de hojarasca y el pastoreo del estrato herbáceo y pastizales dentro del bosque. Existe muy poca introducción de especies forrajeras y siembra de pastos.
De los pequeños bosques implantados con fines de producción y conservación, sobre todo en el Valle Central de Tarija y sus alrededores, se extrae postes y madera de construcción, también se presenta el pastoreo de vacunos y ovinos (símbolo: 19).
En gran parte de los piedemontes y terrazas aluviales en el Valle Central de Tarija y el valle del río San Juan de Oro domina el uso agrícola intensivo, con cultivos anuales (símbolo: 1) a riego como papa, maíz, arveja, maní y hortalizas para la venta y el autoconsumo; en algunos sectores de las terrazas aluviales y fluvio-lacustres del Valle Central de Tarija, dominan los cultivos perennes (símbolo: 2) como la vid, durazno, manzana, pera y nogal, asociados con cultivos anuales. El cultivo de la vid se destaca por la producción de vinos y singanis, además por la uva fresca de mesa para el mercado nacional e internacional. El cultivo de vid se remonta a la época colonial, sin embargo, fue estimulada recientemente con la creación del Centro Nacional Vitivinícola en 1988. En algunos valles pequeños que no se indican en el Mapa 11 por razones de escala, como los valles de Paicho y Tomayapo, se cultiva durazno y vid. El durazno fresco y deshidratado se vende casi en su totalidad, en cambio, el producto de la vid se destina tanto al autoconsumo coma a la venta.
En algunos sectores del Valle Central de Tarija, existe uso agropecuario intensivo (símbolo: 3), con cultivos anuales a riego y secano, algunos frutales y ganadería intensiva de leche y avicultura cuyos productos se comercializan en el mercado local. El ganado se alimenta principalmente de forrajes introducidos y cultivados como la alfalfa, trébol rojo, trébol de carretilla, gramíneas anuales como avena forrajera, maíz forrajero y cebada forrajera; también los barbechos, campos en descanso y rastrojo son fuentes de forraje.
Dentro de la Cordillera Oriental existen dos áreas protegidas: La Reserva Biológica de la Cordillera de Sama con una superficie oficial de 108.500 ha, creada por el Decreto Supremo 22.721 de 1991, cuyos objetivos son: 1) Conservar una muestra representativa de valles y puna que forman parte de la Cordillera Oriental y 2) Proteger las cabeceras de la cuenca del río Guadalquivir que provee de agua a la ciudad de Tarija y otras poblaciones. Dicha área protegida tiene mucha importancia regional y nacional, por sus valores biológicos y los servicios ecológicos que ofrece a la ciudad de Tarija.
Además, existe el área de protección del Pino del Cerro, que actualmente no se halla bajo gestión del SERNAP, con una extensión de 4.758 ha y ubicada en la serranía de Huacanqui. Fue creada mediante la Resolución Ministerial Nº 182/91 del 04-07-91, con el propósito de proteger y conservar el pino del cerro que está en proceso de extinción.