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Uso de la tierra en el Subandino

Capítulo 5. USO ACTUAL DE LOS RECURSOS NATURALES Y SUS IMPACTOS AMBIENTALES

5.2 Uso actual de la tierra

5.2.2 Uso de la tierra en el Subandino

Por el tipo de vegetación y el clima, en esta provincia fisiográfica la actividad silvopastoril (símbolo: 12) es la que ocupa mayor extensión. La actividad principal es la ganadería extensiva con base en el ramoneo del bosque y de matorrales, pastoreo del estrato herbáceo y pequeños pastizales dentro del bosque así como en las cimas de serranías.

La composición de los hatos es variable: en la zona subhúmeda a húmeda hacia el sur son más abundantes los vacunos con relación a los ovinos y caprinos, mientras que hacia el norte en las áreas subhúmedas a semiáridas los vacunos y caprinos son los más importantes. Además se encuentran equinos y porcinos. El tamaño de los hatos varía de pequeño a mediano, la infraestructura es precaria, no se cuenta con asistencia técnica y sobre todo en las áreas más húmedas, la incidencia de plagas y enfermedades es alta. La producción de la ganadería de vacunos se destina para la venta y el consumo familiar, mientras la producción de los caprinos y ovinos se destina principalmente para el consumo familiar.

En el Subandino subhúmedo a húmedo, entre Emborozú, Cambarí, Tariquía, Guandacay y otras comunidades adyacentes, la práctica de trashumancia aumenta la carga animal temporalmente de mayo a noviembre en razón de ser una zona receptora de vacunos proveniente del Valle Central y alrededores.

La segunda actividad, de acuerdo a su importancia, es el aprovechamiento de productos maderables. Una gran parte de la producción se exporta a la República Argentina sin valor agregado. En esta actividad existen dos actores principales: las empresas forestales o aserraderos y

los denominados motosierristas o cuartoneros. La selección de las especies y la definición del tipo de producto que realizan los aserraderos está en función del mercado; las especies de mayor preferencia son cedro, nogal, quina colorada, roble y tipa blanca. Hasta el pasado reciente el aprovechamiento forestal se realizaba sin directrices técnicas y ecológicas, y sin una fiscalización mínima necesaria. Actualmente, las operaciones de aprovechamiento forestal (corta, extracción, rodeo y transporte, apertura de caminos y otras) paulatinamente se van ajustando a lo establecido en la Ley Forestal, es decir, a los respectivos planes de manejo, planes de ordenamiento predial y otros.

El segundo grupo de actores, los motosierristas, generalmente son pobladores locales que realizan un aprovechamiento selectivo, dirigido a las especies valiosas como cedro, nogal y quina colorada. El aserrado o cuartoneo se ejecuta en el mismo sitio de apeo. Generalmente se emplea motosierra, a veces hachas y azuelas, lo que conlleva un alto grado de desperdicio de materia prima. La madera se transporta usualmente empleando animales (asnos) y se vende a intermediarios y aserraderos.

Por otro lado, de los bosques subhúmedos y xerofíticos se elabora carbón, principalmente de algarrobo, orco quebracho y cebil, que se comercializa en el mercado local y la ciudad de Tarija. Estas formas de explotación han empobrecido todos los bosques, especialmente aquellos próximos a los valles, en algunos casos, hasta casi eliminar especies valiosas, como el cedro en la comunidad de San Josecito.

La actividad agrosilvopastoril (símbolo: 16) se presenta especialmente en los bosques con mayor accesibilidad. El ganado vacuno y caprino consume la hojarasca y pastorea en los pequeños pastizales y campos de cultivos dispersos dentro del bosque. Las especies forestales que más se aprovechan son cebil, perilla y urundel. Se resalta la presencia de la agricultura de tala y quema generalmente en laderas con fuertes pendientes para el cultivo principalmente de maíz.

Por su extensión sigue el uso agropecuario extensivo (símbolo: 9), que se localiza, entre otros, en los valles de Tariquía, Caraparí, Salinas y Timboy donde predomina la agricultura tradicional a secano principalmente de maíz, maní, papa y cítricos; en pocos casos, con maquinaria agrícola y el empleo de otros insumos. Localmente también existen pequeñas superficies con cultivos a riego. La actividad agrícola se combina con la ganadería mixta compuesta por vacunos, caprinos, ovinos y porcinos.

En la zona norte de la provincia O’Connor está asentado el pueblo Guaraní, distribuido en varias comunidades próximas al río Pilcomayo, donde el uso de la tierra se limita a pequeñas parcelas agrícolas de maíz y la ganadería extensiva, principalmente de caprinos y porcinos; también desarrollan actividades de recolección, caza y artesanías elaboradas con materia prima proveniente de plantas nativas, como la palma Trithrinx sp.

ingenios instalados en la zona. El azúcar se comercializa en el mercado nacional e internacional. En terrazas de los valles de La Moreta, Pajonal, Naranjos, Valle del Medio, Emborozú y Salado, se concentra el uso agrícola intensivo con cultivos anuales (símbolo: 1) a riego, entre otros maíz, maní y algunos cítricos. La producción se destina tanto al autoabastecimiento como para la venta. En algunas áreas pequeñas ubicadas en las partes más altas de las serranías con vegetación graminoide domina el uso ganadero extensivo principalmente con ovinos (símbolo: 4).

En esta provincia fisiográfica está formalmente establecida el área protegida más extensa e importante del departamento de Tarija, como es la Reserva Nacional de Flora y Fauna Tariquía, creada por Decreto Supremo Nº 22.277 en 1989, elevado a rango de Ley Nº 1.328 en 1992. Su creación tiene los siguientes objetivos: 1) Conservar una muestra representativa de la biodiversidad del ecosistema de Yungas Andinas; 2) Regular los caudales hídricos en las cuencas de los ríos Bermejo y Grande de Tarija. Con una superficie oficial de 246.870 ha y un rango altitudinal que oscila entre 900 y 3.400 msnm, abarca parte de los bosques transicionales de la formación Chaco Serrano y bosques húmedos submontanos y montanos nublados de la selva Tucumano-Boliviana. Se considera que la Reserva es una muestra geográfica muy representativa del ecosistema fisiográfico del Subandino y tiene una gran importancia estratégica en la conservación y protección de los recursos hídricos y de la biodiversidad departamental y nacional. En el último cordón montañoso antes de ingresar a la Llanura Chaqueña, se ubica otra área protegida, creada mediante la Ley Nº 22.083 en abril del 2000, denominada Parque Nacional y Área Natural de Manejo Integrado de la serranía del Aguaragüe, con una superficie estimada de 118.300 ha. Esta área protegida tiene los siguientes objetivos: 1) Conservar una muestra representativa de la biodiversidad existente en los ecosistemas de transición entre los bosques montanos y Chaco Serrano; 2) Proteger la serranía del Aguaragüe como regulador del régimen hídrico de la Llanura Chaqueña y como fuente de agua de las ciudades de Villa Montes, Yacuiba, Caraparí y comunidades de su área de influencia.