2 B ENFOCAR IDEODINAMICO INDIRECTO
EL APPROACH DE LA UTILIZACION: INDUCCION AL TRANCE Y SUGESTION
3. UTILIZACIÓN DE LAS REALIDADES INTERNAS DEL PACIENTE
La utilización de las conductas externas manifiestas del paciente pueden gene- ralizarse en dirección a una aceptación y utilización de sus realidades internas -sus pensamientos, sentimientos y experiencias de la vida-. El mayor de los autores ilustra esto en lo que sigue.
Otro tipo de técnica de utilización es el empleo de la conducta interna del pa- ciente, como opuesta a su conducta externa; esto es, usar sus pensamientos y comprensiones como la base para el procedimiento de la inducción. Esta técnica ha sido empleada experimentalmente y también en situaciones terapéuticas donde el tipo de resistencias del paciente lo hizo aconsejable. También, es usada eficaz- mente en sujetos ingenuos. De ordinario, se requiere tanto una buena inteligencia y algún grado de sofisticación, como también seriedad de propósitos.
El procedimiento es relativamente simple. Se le solicita o se aprueba que el sujeto experimental o terapéutico exprese libremente sus pensamientos, compren- siones y opiniones. Después se lo anima a especular en voz alta extendiéndose más y más sobre cuál podría ser el posible curso de sus pensamientos y sentimien- tos si tuviera que desarrollar un estado de trance. Mientras el paciente hace esto, o, incluso, si él meramente protesta por la imposibilidad de tales especulaciones, sus expresiones son repetidas después de él, en su esencia, como si el operador buscara seriamente comprender o confirmar más las afirmaciones de aquél. De este modo, se sacan más comentarios adicionales por parte del sujeto, que, a su vez, vuelven a ser repetidos por el operador. En los sujetos más sofisticados, tiende a haber una mayor espontaneidad; pero, en ciertas ocasiones, el sujeto ingenuo - e incluso, el que no está muy educado- puede probarse que es notablemente capaz de respuesta.
Con esta técnica, las expresiones del paciente pueden variar en gran medida de un caso a otro, pero se da el siguiente ejemplo, con suficiente detalle, para ilustrar el método.
Esta paciente, en busca de ayuda psiquiátrica, declaró: ‘‘No hice ningún pro- greso después de tres años de psicoanálisis, y el año que gasté en hipnoterapia también fue una pérdida total. Todavía no entré en trance. Traté, hice lo posible... No llegué a ningún lado. Me dieron referencias de usted pero no le veo mucho sentido a esto. Probablemente fracase otra vez. Justamente, no puedo concebirme a mí misma entrando en trance. Todavía no sé lo que es un trance.’’ Estas obser- vaciones, junto con la información recibida en forma previa a partir del médico que la derivaba, sugerían la posibilidad de emplear la propia verbalización de la mujer como procedimiento de inducción.
Las expresiones del autor están en letras itálicas:
Usted realmente no puede concebir qué es el trance no, no puedo, ¿qué es? -sí, ¿qué es- un estado psicológico, supongo. Un estado psicológico, supone usted ¿qué más?. No sé -usted realmente no sabe -no, no sé- usted no sabe, se lo pregunta, piensa -pienso qué- sí, ¿qué piensa y siente, y qué sensaciones tiene? -(pausa)- No sé - pero usted puede preguntárselo -¿va a dormir? - no, agotada, relajada, con sueño -realmente agotada- así, verdaderamente ago- tada y relajada, ¿qué más? -Es un problema- Es un problema, se lo pregunta, piensa, siente, ¿qué siente? - mis ojos - Sí, sus ojos, ¿cómo? - parecen borrosos
- borrosos, cerrándose - (pausa) - están cerrándose - cerrándose, respirando
más hondo - (pausa) - agotada y relajada, ¿qué más? - (pausa) - ¿qué más?
- Estoy divertida - divertida, así, confortable, realmente aprendiendo - (pausa) - aprendiendo, si, aprendiendo más y más - (pausa) - los ojos cerrados, respi-
rando hondo, relajada, reconfortada, así, verdaderamente reconfortada, ¿qué más? - (pausa) - No sé - realmente no sabe, pero realmente aprendiendo a ir más y más hondo - (pausa) - demasiado agotada para hablar, sólo dormir - puede ser una palabra o dos - No sé (habla trabajosamente) - respirando más hondo y usted realmente no sabe, sólo ir más hondo, durmiendo profundamente, más y más profundamente, sin preocuparse, sólo aprendiendo y continúa siempre más y más hondo y aprendiendo más y más con su mente incons- ciente.
Desde este punto en más fue posible tratar con ella en forma simple y directa, sin ninguna sugestión especialmente elaborada. Los trances subsiguientes se ase- guraron a través del uso de sugestiones post – hipnóticas.
Lo de arriba es simplemente una condensación del tipo de expresiones que se utilizan para inducir al trance. En general, hay muchas más repeticiones, y lo usual es que se repitan únicamente ciertas ideas, que varían de paciente a paciente. A veces esta técnica prueba ser decididamente rápida. Frecuentemente, con pacien- tes ansiosos o temerosos, sirve para reconfortarlos con una convicción de que están seguros, de que no se les está haciendo nada ni se les está imponiendo nada, y ellos sienten que pueden ver (be aware), reconfortantemente, cada paso del procedimiento. Consecuentemente, son capaces de dar una plena colaboración que sería dificultoso asegurarse si fueran a sentir que se les está imponiendo por la fuerza un modelo de conducta.
Como puede verse a partir de lo de arriba, la experiencia de no saber, ‘‘No sé lo que es un trance’’ del paciente, puede ser un punto de partida ideal para iniciar el trance y la exploración de realidades internas. Lo que sigue es una ilustración más de cómo pueden usarse las experiencias de vida del paciente para facilitar la inducción al trance.
Un sujeto que se ofreció como voluntario, en una clase ante un grupo universi- tario, declaró: ‘‘Fui hipnotizado hace muchos años. Fue un trance ligero, no muy satisfactorio, y a la vez que querría cooperar con ustedes, estoy completamente seguro de que no puedo ser hipnotizado’’. ‘‘¿Recuerda el lugar físico de ese
trance?’’. ‘‘Sí, sí, era en el laboratorio de psicología de la universidad, yo estaba
asistiendo a una clase’’. ‘‘Podría, así, como está sentado acá, recordar y des-
cribirme el lugar físico de esa situación de trance?’’.
Le agradó la propuesta y procedió a describir en detalle la sala de laboratorio en la que había sido hipnotizado ligeramente, incluyendo la descripción de la silla en la que se había sentado y una descripción del profesor que lo había inducido al trance. Esto fue seguido por una respuesta comparable con lo anterior al requeri- miento del autor de que describa, en forma tan ordenada y comprehensiva como le fuera posible, su recuerdo de las sugestiones reales que le fueron dadas en ese momento y las respuestas que él les había dado.
Lentamente, en forma pensada, el sujeto describió una técnica de cierre de ojos, con sugestiones de relajación, fatiga y sueño. En la medida que iba progre- sando en la verbalización de sus recuerdos, sus ojos iban lentamente cerrándose, su cuerpo se iba relajando, su discurso se volvía más pausado y más vacilante; fue requiriendo que se le apronten crecientemente más ayudas para articular la con- versación, hasta que se volvió evidentemente que estaba en un estado de trance. De allí en más, se le solicitó establecer dónde estaba y quién estaba presente. Nombró la primera universidad y al profesor de la oportunidad anterior. Inmediata- mente, se le solicitó que oyera cuidadosamente lo que el autor tenía para decirle además de lo ya dicho, y que, después, aceptara ser empleado para demostrar los fenómenos del trance hondo.
El más joven de los autores ha encontrado que las preguntas que hacen foco sobre recuerdos pueden ser un medio confiable para evaluar la disposición válida para el trance del paciente y, frecuentemente, un afinado medio de facilitar el acto de la inducción al trance. Cuando se le preguntó a una mujer acerca de sus recuer- dos más tempranos, por ejemplo, ella primero respondió con uno que le era familiar desde hacía tiempo. Cuando se la animó a explorar más, hizo una pausa por unos momentos, manifestando ese foco interno que llamamos trance cotidiano común, y después hizo notar con tranquilidad cómo parecía estar con la vista dirigida arriba, hacia una luz brillante, sin ninguna cosa en foco. Un momento después, su pierna izquierda comenzó a levitar mientras que el resto de su cuerpo permanecía inmóvil pero notablemente relajado. Después, ella nos refirió que sentía un chillido prepa- rándose en su garganta. Dicho esto, repentinamente sacudió su cabeza, acomodó su cuerpo moviéndolo de un lado a otro y se orientó nuevamente hacia el estado de vigilia. En su búsqueda interna en procura de un recuerdo más temprano, ella había
caído espontáneamente en un trance y experimentó momentáneamente una genui- na regresión en la edad hacia la infancia, cuando su campo visual y su cuerpo aparentemente ya no estuvieron bajo control voluntario, y se sintió cerca de gritar como podría hacerlo un niño. Eso la asustó, así que, espontáneamente, reorientó su cuerpo hacia el estado de vigilia.
Aunque no es habitual que tengamos respuestas tan dramáticas como ésta, con frecuencia nos encontramos con que las preguntas que enfocan a los pacien- tes sobre una revisión interna de sus vidas y de sus actividades, facilitan esa bús- queda interna y los procesos inconscientes de una manera que conduce a un tran- ce reconociblemente terapéutico.