La valoración la abordaremos desde el planteamiento que realiza la autora Nieves Tapia (2008, pp. 48-49). Para ello, se analizan los criterios de calidad, consensuados desde el ámbito académico, para las prácticas de aprendizaje y servicio: duración suficiente como para producir impacto en la
comunidad y en los estudiantes, la presencia de rasgos programáticos bien definidos, así como, la influencia ejercida.
Respecto al tiempo de duración, al haber sido anual, se cumple con el criterio establecido por el aprendizaje servicio que marca entre seis meses y dos años. Durante el curso académico se han podido realizar dos de las etapas del ciclo de la intervención social: diagnóstico y planificación. Quedarían pendientes las etapas de ejecución y evaluación, posibilidad pendiente de desarrollo a través de la asignatura Trabajo Final de Grado, durante el siguiente curso.
Respecto a la intensidad dedicada a la actividad de servicio, se observa la descompensación en los tiempos de trabajo de reflexión interna y el dedicado al contacto con la comunidad, focalizándose más en el desarrollo de los propios trabajos (diagnóstico y proyecto) que en el contacto directo con el barrio. Aspecto que requiere autocrítica y gestión de tiempo, pues una prueba escrita es fundamental por otro lado.
Respecto a la presencia de rasgos programáticos bien definidos, se observa la necesidad de profundizar en la planificación para crear vínculos más sólidos entre la acción solidaria y el proyecto curricular. Unida a esto, es necesario readaptar la parte teórica de las asignaturas a las nuevas realidades, con el fin de que puedan cuadrar ambas acciones y, como consecuencia, la parte de
relación con la comunidad se compense con la parte de estancia en la Universidad. Pensamos que hay que realizar un giro epistemológico por parte de la Academia respecto a la organización del aprendizaje dentro y fuera del aula. El Plan Bolonia, aún con algunos aspectos positivos, genera una dinámica peligrosa y economicista entre el alumnado y la academia. Al haber añadido el factor de servicio social al aprendizaje se han tenido que adecuar los horarios de programación de las asignaturas para poder dar cabida a agentes externos con sus horarios. Esto ha generado malestar y conflictividad con el alumnado, quien ha vivido las solicitudes extraordinarias de presentación de resultados y la adecuación horaria como un plus.
Por otro lado, respecto a la influencia ejercida, siguiendo a la misma autora (Ibid. pp. 50-52) se analiza brevemente: los impactos del aprendizaje servicio en el aprendizaje; los impactos del
aprendizaje-servicio en el desarrollo de competencias para la inserción laboral; los impactos del aprendizaje-servicio en la formación ética; y el impacto del aprendizaje-servicio en la participación
social y política.
Aunque todavía no se ha cerrado el curso académico y por tanto no se pueden evaluar los resultados, se observa un impacto en el aprendizaje de este alumnado, conectado con el desarrollo de las competencias establecidas por las asignaturas, lo cual, influirá positivamente en el futuro laboral de los y las estudiantes. Desde el punto de vista ético, el acercamiento a la comunidad ha aportado un principio de realidad que ha generado actitudes de cuidado y prudencia respecto a la intervención social. Se ha observado la complejidad y dificultad de la transformación social de primera mano, lo cual ha generado dilemas y cautela, que de otra forma se viven artificialmente. En cuanto al fomento de la participación social y política, puede que haya tenido cierta influencia la experiencia, pero, en general, el alumnado tiene dificultades en conectar la realidad que vive en la universidad con las realidades que vive en su vida personal, focalizándose más en la elaboración de trabajos que en la vivencia profunda e intensa de las vivencias de la comunidad. Por otro lado, las dificultades para la participación social existentes en la sociedad en general se reflejan en el alumnado y aula, una micro sociedad no exenta de los problemas de falta de participación activa y compromiso social.
Bibliografía
Ander-Egg, Ezequiel (2000). Metodología y práctica del desarrollo de la comunidad. Buenos Aires, Argentina: Lumen.
(2000). “Pautas y orientaciones para elaborar un diagnóstico comunitario”. En Ezequiel Ander- Egg. (Ed.), Metodología y práctica del desarrollo de la comunidad (pp. 219-233). Buenos Aires, España: Lumen.
Barbero, Josep Manuel y Cortés, Ferrán (2005). Trabajo Comunitario, organización y desarrollo
social. Madrid, España: Alianza Editorial.
Berasaluze Correa, Ainhoa, Mendia Azkue, Irantzu y Aranguren Vigo, Edurne (2010). Komunitateko
gizarte langintzaren oinarri teorikoak. Recuperado de <file:///C:/Users/SAMSUNG1/Downloads/ komunitateko-gizarte-langintzarenoinarri-teorikoak.pdf>.
Freire, Paulo (2007). La educación como práctica de la libertad. Madrid, España: Siglo XXI.
Marchioni, Marco (2000). Comunidad, participación y desarrollo, teoría y metodología de la
intervención comunitaria. Madrid, España: Popular.
Martínez Hernández, Eva y Peña Martínez, Lucía (Coords.) (2010). REDefiniendo el trabajo
comunitario. Vitoria-Gasteiz, España: Escuela Universitaria de Trabajo Social de la UPV/EHU.
Tapia, María Nieves (2008). Calidad académica y responsabilidad social: el aprendizaje servicio como puente entre dos culturas universitarias. En Miquel Martínez (Ed.), Aprendizaje servicio y responsabilidad social de las universidades (pp.27-56). Barcelona, España: Octaedro/ICE-UB. Torres Díaz, Jorge (1987). Historia del Trabajo Social. Buenos Aires, Argentina: Humanitas.
Zamanillo, Teresa (1999). Apuntes sobre el objeto del trabajo social. Cuadernos de Trabajo Social, (12), pp. 12-32.
Zastrow, Charles (2004). Introduction of Social Work and Welfare State. Belmont, EEUU: Brooks/ Cole-Thomson Learning.