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Variaciones sobre el Realismo

Cuestiones de géneros

Capítulo 3: La pasión de lo real

3.3.1. Variaciones sobre el Realismo

En este capítulo pretendemos esbozar algunas hipótesis sobre el concepto de realismo en relación con la escritura de Rivera. Sin dejar de considerar los obstáculos teóricos y metodológicos que entraña un acercamiento a este amplio y escurridizo término, intentaremos establecer conexiones entre esta noción y la posición o actitud que adopta Rivera, desde la literatura, frente a la historia, o frente a la realidad. Indagar, en este sentido, en qué medida su poética participa o

155 La hipótesis de Svampa es que la imagen “civilización o barbarie” atraviesa cinco tradiciones políticas: la tradición política democrática (iniciada por Hipólito Yrigoyen); una tradición política populista-democrática (Juan D. Perón); una tradición política de izquierda; una tradición política liberal (desde el nacimiento de la Argentina como república moderna) y una tradición política autoritaria (su inicio es en 1930). Si a esta clasificación la cotejamos con la de nuestro trabajo, puede observarse que coinciden plenamente. Maristella Svampa. El dilema argentino: civilización o

barbarie. Buenos Aires, Taurus, 2006, pág. 9.

156 La frase “pasión de lo real” le pertenece al filósofo Alain Badiou. El término “pasión”, para Badiou, alude tanto a la idea del sentimiento de pasión como de sufrimiento, de padecimiento. Alain Badiou, El siglo, Buenos Aires, Manantial, 2005.

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anticipa un cambio de paradigma, una nueva concepción o definición de la literatura, o bien, lo que podría denominarse un nuevo realismo, o en todo caso, como lo define Joan Oleza, un realismo posmoderno.157

Si se piensa el concepto en sentido excesivamente amplio, es decir como evidencia artística de rasgos que permiten describir una sociedad, todas las obras serían realistas. Si lo pensamos en su sentido restringido, como lo plantea Bertolt Brecht, como método o instrumento de exploración de lo real158, el realismo se aleja de la corriente artística del siglo XIX que propugnaba la ilusión mimética y se convierte en un fenómeno que está siempre presente –como acto cuestionador del conocimiento- en la indagación poética del mundo exterior.159

El debate sobre la cuestión del realismo en la literatura argentina, que en diversas épocas ha reaparecido y se ha agotado supuestamente, retorna en los primeros años del presente siglo. Noé Jitrik, desde la colección que dirige, Historia

Crítica de la Literatura Argentina, impulsa la compilación en un volumen de

diversos estudios sobre el realismo en el año 2002. El prólogo del volumen “El imperio realista”, a cargo de María Teresa Gramuglio, es el disparador de una serie de artículos que discutirán esta categoría artística y literaria.160

Desde una relectura de la teoría lukacsiana en diálogo con los presupuestos de Brecht, Martín Kohan intenta precisar el concepto y señala el riesgo de

157 Joan Oleza. “Un realismo posmoderno”, en Ínsula, núm. 589-590. El espejo fragmentario, 1996, págs. 39-42.

158 Bertolt Brecht, El compromiso en literatura y arte, Barcelona, Península, 1984.

159 No es el propósito de este trabajo indagar en la génesis de los estudios sobre el Realismo. Desde luego, sería un propósito infructuoso debido a la profusión de obras teóricas dedicadas al tema. Lo abordamos desde textos producidos casi todos recientemente y que plantean hipótesis que promueven la discusión que nos resulta válida para este aspecto del análisis. En el recorrido de lecturas, dos nos parecen fundamentales: el artículo de Jaime Rest, “Actualidad del realismo”, en

Tres autores prohibidos y otros ensayos. Buenos Aires, Galerna, 1968, págs.105-161. (Rest reconoce

cinco enfoques diferentes que intentan delimitar el significado del realismo: 1) movimiento literario de mediados del XIX; 2) estrategia crítica; 3) método creativo de esclarecimiento; 4) constante histórica y 5) rasgos intrínsecoS de todo discurso auténticamente poético que pone al descubierto su impronta histórico-social); y el libro de Juan Carlos Portantiero, Realismo y realidad

en la narrativa argentina, Buenos Aires, Eudeba, [1961] 2011. En este libro, Portantiero rescata la

definición del término como “intento de aprehensión consciente de tendencias reales en la profundidad de la esencia de la realidad”, para la que habría que plantearse más que una interrogación estética, una interrogación gnoseológica, pág.55. Ambos textos, por sus fechas de producción, remarcan la idea del resurgimiento constante de la cuestión del Realismo, idea encabezada por Erich Auerbach, en su célebre Mímesis.

160 En diciembre de 2005, en la ciudad de Rosario, de Santa Fe, en la Facultad de Humanidades y Artes se organizan las Jornadas de discusión “Problemas del realismo en la narrativa argentina contemporánea”, en la que participan destacados críticos como Sandra Contreras, Miguel Dalmaroni, Martín Kohan, Analía Capdevila, Nora Domínguez, Graciela Speranza, Sergio Delgado, Nora Avaro, entre otros investigadores destacados.

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considerarlo en su sentido amplio, no por la diversidad de obras disímiles que podrían incluirse dentro de una misma categoría, sino para tratar de desentrañar si se trata de un retorno consciente al realismo. Discute, asimismo, la posibilidad de una definición rígida, ya que esgrime el argumento que la categoría no puede ser rígida, cuando la realidad es cambiante.

Sandra Contreras, confrontando con Kohan, de esa relectura de Lukács, extrae la siguiente idea:

Si quisiéramos ser lukacsianos hoy, […] y si de adoptar criterios de definición se trata, creo que éste sería […] el concepto: el que postula la

captación de las fuerzas latentes de una sociedad y su expresión a través de

la invención de una forma que crea sus propios paradigmas. Que esa forma suponga, en su composición, una superación, una turbación, un alejamiento del verosímil no es más que la exigencia formal de la exigencia artística de desenvolver, al máximo, las posibilidades de la expresión.161

Por este modelo de realismo se decanta Contreras. Frente al realismo cuyos modos de representación fundados en la pretensión de imitar y reflejar la realidad, se impone el que se basa en la creación de formas que cuestionan el fundamento mismo de la percepción, del acceso posible al conocimiento. Este último realismo es, para Contreras, el que inaugura Roberto Arlt en la literatura argentina, y que retoman –después de un gran salto- Juan José Saer o César Aira, y nosotros agregamos, indudablemente, a Andrés Rivera.