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El vetoEl vetoEl veto

In document La Patria Fue Un Libro (página 120-126)

El vetoEl veto

El vetoEl veto

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sa generación no podría ingresar a la Tierra de Israel y, en un drama especialmente desgarrador, tampoco podría hacerlo su líder, la persona que más se había sacrificado para que el pueblo hebreo llegara a destino. En paralelo histórico, el pueblo tampoco pudo entrar a Éretz Israel, durante dos mil años.

Aunque se han escrito miles de páginas tratando de interpretar del texto bíblico cuál es la naturaleza de la transgresión de Moisés que impidió su entrada a la Tierra de Israel, el tema no está exento de un misterio que pervive.

El libro de Números ofrece dos motivos por los cuales se niega a aquella generación el ingreso a la Tierra Prometida: "...porque no creísteis en Mí para santificarme a los ojos de los israelitas..." (20:13-13), y "...porque os rebelasteis contra Mí en las aguas de Merivá..." (20:23-24). Algunos capítulos después (27:12-13) se combinan las dos razones.

Cuando la muerte de Moisés es inminente, casi al final del Pentateuco, la combinación es más compleja (Deuteronomio 32:47-51)1.

Si nos atenemos estrictamente a la Biblia, lo antedicho alcanzaría para explicar que todos los pedidos de Moisés de ingresar hubieran sido

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rechazados (Deuteronomio 3:25) y que ergo muriera en Moab, más allá de los límites de la tierra que anhelaba.

Uno de los modos de entender la vastedad y riqueza de la exégesis bíblica es aplicar sus distintas posibilidades a un caso específico. El veto impuesto a Moisés es un ejemplo paradigmático de la pluralidad de explicaciones y búsquedas. A los exégetas, les queda claro que Moisés ha golpeado la piedra para extraer agua de ella, en lugar de simplemente hablarle, según la indicación divina (Números 20:11). Pero para la mayoría de ellos, no obstante, tal desvío menor no llega a justificar la descripción de Dios de que Moisés "se ha rebelado contra Él" o que "no ha santificado Su Nombre", y por lo tanto buscaron significados adicionales al hecho de golpear la piedra.

Una forma que tienen de resolver su duda es circunscribirse a la deslealtad de los espías que aconsejaron no continuar viaje a la Tierra Prometida. Por culpa de su pesimismo, Dios impide ingresar a la tierra a toda la generación del desierto, en la cual, por supuesto, Moisés y Aarón estaban incluidos (Deuteronomio 1:37; 4:21).

Hay un tercer dato de la misma fuente: Dios había decidido hacía mucho que Moisés no entraría en la Tierra Prometida. La supuesta ofensa de Moisés en Kadesh fue una mera excusa para que Dios no pareciera arbitrario. Una pregunta adicional se refiere a cómo Moisés solicita que se anule el decreto contra su ingreso. Entre los motivos de Moisés para requerirlo estaba su deseo de compartir la alegría del pueblo, después de haber compartido su tristeza. Se le habría denegado el perdón por dos razones por lo menos: 1) el líder de una generación debía permanecer con sus seguidores, y la generación de Moisés fue enterrada en el desierto; 2) había llegado el momento de que Josué ejerciera sus dotes de líder, y no podía privárselo de la oportunidad.

La manera de Moisés de pedir la anulación del decreto también llama la atención de los exégetas. Dice Moisés: "Y Le rogué a Dios en ese momento... He de pasar el Jordán y veré la Tierra buena" (Deuteronomio 3:23-25). El Midrash se pregunta por el significado de "en ese momento", qué tenía de especial, y cuándo el momento es adecuado para pedir la revocación de una sentencia.

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los hijos de Israel contra los reyes de la Ribera Oriental. Moisés ha conducido a los israelitas a la victoria frente los dos reyes de la Margen Oriental: Sijón de los amorreos y Og de Bashán. Gracias al triunfo, supone que el veto ha sido anulado.

Ahora la pregunta se complica, porque si Moisés sabía que su sentencia merecía ser anulada no había motivo para "rogar": bastaba con anunciar. La respuesta de la exégesis es que en rigor hubo dos "vetos". El primero, de cuando Moisés le reprocha a Dios "por qué trata mal a Su pueblo" y recibe por toda respuesta: "ahora verás lo que le haré al Faraón".

Rashi explica que como el reproche de Moisés indica que había dudado de las virtudes divinas, entonces se lo castiga con la respuesta: "ahora verás", es decir: verás, sí, lo que le haré ahora al faraón, pero no lo que haré en el futuro a los cananeos.

El segundo momento es el conocido episodio que se produce en Kadesh con las "aguas de la discordia": "Por ello no traerás a esta comunidad a la Tierra que les adjudiqué".

Es decir, habría dos motivos: la duda mosaica acerca de la bondad divina, y la desobediencia al golpear la piedra.

Teniendo en cuenta los dos, podemos entender por qué Moisés rogó que se le permitiera entrar, a pesar de que una de las dos sentencias hubiera sido anulada.

Un dato más. El Midrash especifica que el modo de Moisés de quejarse fue el siguiente: "Aun los restos de José pueden entrar a la Tierra Prometida... ¡y yo no!". La respuesta bíblica es: "Quien reconoce cuál es su patria es enterrado en ella; no quien no lo hace. José admitió su origen cuando dijo a los egipcios ‘fui secuestrado de la tierra de los hebreos’2. Tú no, porque

cuando las hijas de Midián dijeron que "nos salvó un hombre egipcio"3

no las corregiste; por ello no serás enterrado en tu tierra".

CAPÍTULO 2

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Génesis 40:15. Por ello José fue enterrado en Éretz Israel, en Shejem, según Josué 24:32. 3

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Diez posturas

Diez posturasDiez posturas

Diez posturasDiez posturas

1) Maimónides sostiene que el error de Moisés fue su enojo contra el pueblo hebreo, al que le reconviene con "¡oigan, eh rebeldes!". Un hombre de su estatura no debía de mostrar ira públicamente y debería haber sido un ejemplo. Además, y principalmente, se trataba de una profanación de Dios, puesto que la gente iría a creer que Dios se enojaba con ellos porque demandaban agua, y ello no podía ser cierto.

2) Najmánides lo refuta. Reitera que Dios sí estaba airado, y no Moisés ni Aarón. Para explicar la esencia de la transgresión mosaica, Najmánides cita el clásico medieval que sigue:

3) Rabenu Jananel de Kairouan (m. 1056), expone que Moisés y Aarón habían dicho: "Traeremos nosotros agua" en vez de "Traerá Dios agua". Que no "santificaron" a Dios significa que no Le atribuyeron a Él el poder, e insinuaron que éste provenía de ellos mismos.

4) Por su parte, para Abraham Ibn-Ezra de Tudela (1081-1164) la transgresión radica en la indigna actitud de Moisés y Arón con respecto al pueblo mismo. "Se acercaron como fugitivos y no como verdaderos líderes frente a la asamblea reunida" (versículo 6).

Para ser verdaderos líderes, ellos dos debieron haber tomado la iniciativa, y no esperar la orden divina.

5) Parecida es la opinión de José Albo (1360-1444) quien considera que la falta de fe de Moisés consistió en que no obró de inmediato, haciendo perder la fe del pueblo. Lo contrasta con las dotes de Josué, quien en circunstancias similares actuó de modo mucho más categórico, deteniendo el sol en Gibón. Josué no aguardó que Dios se lo indicara, y obró el milagro para impresionar al pueblo. Es lo que Moisés debería haber hecho.

6) Isaac Arama (1420-1494), uno de los gigantes expulsados de España, indica explícitamente que del texto bíblico "no emerge explicación satisfactoria por el enojo de Dios" y rechaza la explicación de Albo. Después de todo, lo que Rabenu Jananel había explicado como rebelión contra Dios, Albo lo presenta como muy meritorio. Su conclusión es que en todos los casos (también en éste) Moisés se abstuvo de actuar por propia iniciativa;

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siempre obraba lo que Dios le comandaba y así debía ser4.

7) Jaim Ibn Atar5 (Marruecos, 1696-1743) vuelve al simple Midrash:

golpearon la piedra pues, y no le hablaron. No habría que buscar faltas adicionales en el castigado Moisés.

8) Precisamente, Shmuel David Luzzatto (Italia,1860-1865) objeta que se le atribuyan tantos defectos a Moisés, y retoma la simple explicación de Rashi: debió hablarle a la piedra y no pegarle.

9) Jacob Zvi Mecklenburg (1786-1865)6 explica que Moisés y Aarón

debieron haber apelado al entendimiento del pueblo para que se convencieran de la providencia. El mensaje era: "Si hasta la roca puede escuchar al profeta, pues mucho más deberíamos hacerlo nosotros..."

10) El padre de la ortodoxia moderna, Shimshon Rafael Hirsch (1800-1888) rescata el hecho de que pegarle a la piedra (y no hablarle) implica medios violentos, que Moisés debería haber rechazado de plano. Además, Moisés ya había cumplido una misión y debía aceptar el fin de la misma. Ya era suficiente.

Moisés no ingresó a la tierra. El pueblo hebreo sí y, con el libro y su interpretación en mano, comenzó a desarrollar un vínculo único con ese país. El libro interpretado, que los guiara a Éretz Israel, hacía ósmosis con ella. Pasaba a ser el libro-patria.

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Aun en el caso extremo de la rebelión de Coré o Kóraj. 5

Jaim Ibn Atar lideró una inmigración de rabinos a Jerusalem en 1741. 6 En su obra Haketav Vehakabalá (Leipzig, 1839).

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