Victoria sostiene en sus escritos que desde pequeña fue el centro de atención de su familia. La preferida de sus tías abuelas y de sus padres. Sin embargo, este lugar de “centro” crucial a lo largo de su vida pública no parece corresponderse con el lugar de Victoria en el seno familiar. En el espacio público, Victoria sólo ocupó lugares de poder, lugares honorables, batallando contra todo aquel que se le abriera paso. Salvo en
el caso de la Unión Argentina de Mujeres206 donde por enemistad al comunismo
abandonó sus filas, en el resto de los casos apartó a quien pudiera desafiarla, o tuviera
un lugar más relevante que esta.207 Recordemos que fue directorade la revista Sur desde
1931 hasta su muerte, presidió la editorial del mismo nombre, estuvo al frente del Fondo Nacional de las Artes al cual contribuyó para su creación en 1958 hasta su renuncia en 1973, y fue la primera mujer en ingresar en la Academia Argentina de Letras en 1977, por solo nombrar algunos ejemplos a los que pueden sumarse además su trabajo para la UNESCO. Esto nos habla de lugares de poder, Victoria era centro precisamente porque se alejaba de las figuras que podían opacarla, o si realzaba a ciertos personajes lo hacía manifestando su relación de amistad con estos. Sus relaciones eran entendidas por esta, como también lo había entendido su familia como redes de relación. No haber optado por el lugar de escritora sino por el de mecenas fue precisamente el que le permitió articular esas redes de poder con ella como centro. Si tomamos el caso de su amistad con la escritora Delfina Bunge durante su adolescencia, la búsqueda de dicha amistad por parte de Victoria se da en un claro sentido estratégico, le interesan de Delfina sus contactos, su labor literaria:
“Delfina reunía, por consiguiente, mucho de lo que a mí me parecía más valioso: edad, afición a las letras, novio y hermanos escritores, inteligencia, sensibilidad, buena
voluntad.”208
Las amistades son tomadas por Victoria como redes. La intencionalidad de realzar su amistad con Delfina Bunge aparece cuando en su Autobiografía sostiene que las
206
Fundada en 1936, presidida por Victoria Ocampo. 207
El comunismo sin dudas fue el gran enemigo de Victoria y de varios integrantes de las filas de Sur, pero no es menos importante que Oliver y Bianco la hayan desafiado y asimismo tuvieran un mayor protagonismo que Victoria.
208
Victoria Ocampo, Autobiografía II, El Imperio Insular, Ediciones de la revista Sur, Buenos Aires, 1980, p 50.
cartas209 con ésta eran casi los únicos documentos de los que disponía de esa época.210 Los Bunge son parte de una elite europea, descendientes de alemanes, para Victoria una elite que tiene suma importancia y gran peso dado su prestigio. Sus ancestros españoles parecen generar una especie de vergüenza frente a este tipo de inmigración. Otra amistad que sirvió a sus propios intereses luego de la Segunda Guerra Mundial fue la de Gabriela Mistral. Con ella mantenía contacto desde los años veinte pero su salto a la fama con el Premio Nobel de Literatura en 1945 afianzó ese vínculo. Gabriela como el resto de los escritores con los que se codeó Victoria fue utilizada como un nexo para instalar su propio posicionamiento. En la correspondencia con sus hermanas señala:
“(…) (he visto que Gabriela sale hoy de New York para Washington y que la recibirá
Truman. Voy a telegrafiarle).”211
Por tanto, Victoria siempre se posicionó en lugares de relevancia frente al resto, actuando como mecenas de la alta cultura, fogoneando la carrera de varios escritores como su “alma mater” y trayendo a escritores extranjeros al país. Todas sus acciones y omisiones esconden la necesidad de sobresalir como esa niña mimada de la infancia que no fue y ocupando su lugar de primogénita que de manera natural y sin lugar a discusión le daban según su cosmovisión estos atributos. Asimismo, más allá de ocupar lugares manifiestamente centrales, es interesante pensar como es ella misma quien se adjudica estos lugares sobredimensionándolos. Hay una construcción del personaje detrás de su escritura que en otros escritores puede adjudicarse a la ficción. Victoria invirtió todas sus herramientas literarias en construir en torno a sí un personaje bien pensado, con cualidades positivas asociadas al altruismo, el apoliticismo, las relaciones de “amistad” con escritores y personajes encumbrados. Retomando a Bajtin es importante notar que:
“El autor-creador nos ayudará a entender al autor persona real, y sólo después de todo aquello cobraran una importancia vislumbradora y totalizadora sus opiniones acerca de su creación.” (Bajtin 1992:16)
209
También menciona las cartas con Keyserling y Ortega muchas de las cuales sostiene han sido destruidas.
210
Victoria Ocampo, Autobiografía II, El Imperio Insular, Ediciones de la revista Sur, Buenos Aires, 1980, p 52.
211
Carta de Victoria Ocampo a sus hermanas, Carta N°1, en Cartas de Posguerra, Bs, As, Editorial Sur, 2009, p 25.
2-De escritora a mecenas
En el caso de su carrera literaria, Victoria considera que ésta empieza cuando niña su maestra de inglés Miss Ellis se quejó frente a sus padre de que no sólo no estudiaba sino que distraía a su hermana. Por la rabia del momento sostiene que ahí comenzó a escribir
a manera de descarga, descubriendo en esta acción un alivio.212 Es aquí donde vemos su
rol central pero a su vez la cuestión de la escritura como natural a la alta sociedad, era un don presente en esta desde pequeña. Ahora bien, en el plano de la escritura se necesitan varios elementos para triunfar, la directora de Sur consideraba crucial al talento, central en la concepción de una sociedad meritocrática. Dudando sobre su proyecto como escritora, Victoria escribía:
No sé si fracasará mi plan porque, como observa Aldous Huxley, en el arte (y para que la cosa escrita cobre vida ha de ser arte o será nonata) no bastan la verdad, la sinceridad,
la voluntad, la perseverancia, la honestidad intelectual: hace falta talento.213
Es interesante pensar que uno de los ídolos de Victoria, Domingo Faustino Sarmiento, quien fue recuperado en su Autobiografía, Testimonios e incluso en la Revista Sur, veía en la escritura la presencia de un arma. Asimismo la idea del talento fue central para él al igual que para Victoria. La recuperación de Sarmiento no es casual en ella quien busca legitimarse de cara al liberalismo. Dice Molloy “Al igual que Sarmiento, imita Ocampo el gesto de Hamlet: es el joven lector con el libro en la mano.” (Molloy 1996:79) Hay asimismo, una lectura aristocrática sobre el arte “que le permitía en parte colmar sus anhelos histriónicos, en un protagonismo mundano, que asumía como embajadora de la cultura argentina y americana en Europa, o a la inversa como
anfitriona de los eruditos y artistas extranjeros del momento, en Argentina.”(Vélez
2006:204) Como señala Irma Vélez incluso la relación con el idioma en Victoria Ocampo ésta marcada por el miedo hacia una cultura que no la reconoce como escritora. De aquí que siempre recurra a otros, varones de las letras y asimismo busque afinidades
electivas con lectores varones.214 Asimismo como afirmó Molloy (1996) Victoria se
representa con varones y como una mujer que los representa (Molloy 1996: 85). El talento se convierte en una cuestión central en Victoria ya que es consciente de su falta
212
Victoria Ocampo, Autobiografía I, El Archipiélago, Ediciones revista Sur, Buenos Aires, 1979, p 113. 213
Ibíd., p 59. 214
La autora menciona a Groussac y Estrada, podemos sumar a Ortega y Gasset. Vélez, I (2006), pp. 205- 206.
y se encamina por el lado del mecenazgo.215 Los efectos de su inseguridad marcan su ego y la necesidad de poder. El talento es para Victoria una cuestión central, considera en un sentido meritocrático que sólo es capaz de triunfar quien lo posee y ese mecanismo es una forma de cerrar filas frente a los otros. Como su admirado Sarmiento, Victoria le da al talento el peso del éxito o el fracaso en una sociedad que concibe como meritocrática. (Altamirano y Sarlo 1983: 46) Asimismo, manifiesta una profunda inseguridad que es la que le hace disputar lugares de poder y realzar sus aspectos relevantes- en extremo- , el talento es utilizado por Victoria como atributo de clase.
Su trunca carrera literaria comienza en 1920 con el ensayo Babel y prosigue con De
Francesca a Beatrice en 1924. Para 1926 publica La Laguna de los Nenúfares pero no
recibe una buena crítica. Groussac será recordado por Victoria rechazando a De
Francesca a Beatrice por tratarse de una lectura del Dante en clave femenina, acusándola de pedantería. Ángel de Estrada considerará que Victoria tomó esta obra a título personal. Tanto Groussac como de Estrada darán una crítica negativa a la obra de Victoria que ésta nunca olvidará. En el caso del primero dirá:
“Se burlaba de mi elección y me aseguraba que si realmente sentía picazón literaria (picazón que consideraba, a las claras, eminentemente masculina), más valía elegir temas ‘personales’. ¿Personales? Este buen señor no se percataba de que Dante era un tema personal para mí.”216
Por el contrario Ortega y Gasset será admirado por Victoria como patriarca intelectual
ya que más allá de su carrera, fue quien accedió a publicar De Francesca a Beatrice por
la Revista de Occidente. Por su parte sus padres tampoco verán con buenos ojos que se dedique a las letras como tampoco habían permitido que se ligara a su máxima aspiración: el teatro. El fracaso de Victoria hará que comience un proyecto más ambicioso, el de una revista literaria que redescubra América. Siguiendo la sugerencia
de Ortega ésta llevará el nombre de Sur y será la carta que Victoria jugará para dejar su
nombre para la posteridad junto con la editorial del mismo nombre.
El contexto de la Argentina del siglo XX oficio como un marco donde, a partir de las diferentes tradiciones políticas:
…asomaron intelectuales interesados en desarrollar una actividad que los legitimara en el campo específicamente cultural; una actividad que requería cierta autonomía de las estructuras partidarias y que significaba al mismo tiempo un modo singular de intervención en los asuntos
215
En Sarmiento será a la inversa, tapar por la escritura y el talento sus antepasados considerados deshonrosos para un hombre de sus características. Véase Altamirano y Sarlo (1983)
216
Victoria Ocampo, Autobiografía III, p 84 en Autobiografía II, Bs.As, Ediciones Fundación Victoria Ocampo,2013.
públicos. Estas iniciativas encontraron siempre en la publicación regular de una revista el modo más evidente de expresarse. (Quattrocchi-Woisson 1999:166)
Desde sus inicios en 1931, la Revista Sur formó parte de estas iniciativas y, asimismo,
reencarnó un claro rol civilizatorio anclado en la idea de una Argentina dirigida por una elite intelectual. Siguiendo a Raymond Williams, María Teresa Gramuglio entendió a la publicación como un proyecto de grupo, más específicamente de un grupo cultural
(Gramuglio 1983). Lo que puede observarse al interior de dicho grupo cultural es un
sistema de relaciones personales, de lazos de amistad y de parentesco. Detrás de la diversidad propia de un grupo, Gramuglio apreció un punto en común: la homogeneidad sociocultural. Es decir, un grupo minoritario y a la vez cerrado en el interior de la clase dominante que se define en relación a ella por pertenencia y diferenciación.(Gramuglio 1983:9) La autora sostuvo que la defensa de la aristocracia del espíritu no se explicaba por su carácter de grupo minoritario, sino por la adscripción a valores bien definidos. Así lo expresaba al afirmar que entre la clase y el sistema cultural, media el grupo. Retomando a Roger Chartier:
“Partir así de objetos, formas, códigos y no grupos nos lleva a considerar que la historia sociocultural vivió demasiado apoyada sobre una concepción mutilada de lo social.” (Chartier 1992: 54)
Siguiendo con los trabajos sobre la revista y tratando de problematizar algunas cuestiones referidas al posicionamiento social, Beatriz Sarlo expresó: “Se puede decir que Sur introduce una flexión elitista en una zona de problemas que preocupan también a otros sectores del campo intelectual, y que en Sur se cruzan discursos de marca ideológica diferente.” (Sarlo 1983:10) Por su parte, Emilia de Zuleta (1999) consideró
erróneo tildar a Sur como portadora de un estilo extranjerizante y burgués, elitista,
frívolo y esteticista y prefiere quedarse con una visión de pluralismo, diversidad y
apertura. Sur nace, según esta autora, como respuesta a la crisis del treinta y se
constituye en un sistema organizado en torno a Victoria Ocampo como núcleo en el que
convergen diferentes figuras. En este último caso, De Zuleta considera que Sur responde
a las diversas circunstancias culturales, políticas y sociales por las que atraviesa el país
y el mundo con la certeza de que opinar es actuar. Luis Gregorich (1983) también ubica
a Sur como una reacción frente a la crisis política y social de 1930, que estaría
marcando el desinterés de los escritores y los intelectuales por la cosa pública y la retroversión a la intimidad de su oficio. Sin embargo, cuando se entra de lleno en el
análisis de la revista, puede notarse una clara postura política frente a los acontecimientos de Argentina y el mundo.
Desde sus comienzos la revista siguió a dos personajes importantes a la hora de la
separación entre política y actividad intelectual: el Ortega y Gasset de La rebelión de las
masas y el Benda de La traición de los intelectuales:
Julien Benda declara que el intelectual-el clerc,217 opuesto al laïc, el profano-no debe ceder a las ‘pasiones políticas’, sino practicar una actitud crítica, adoptar el ‘sentimiento generalizador’ frente a todos los problemas, adherir a los puntos de vista más abstractos posibles y, sobre todo, desdeñar la realidad inmediata. (Pasternac 2002:92)
Según Nora Pasternac, durante los años formativos de Sur (1931-1944) los temas recurrentes provenían de la metafísica y de la ontología, los intelectuales debían servir a la estética y a las verdades universales. El interés por la política solo se daba según lo
manifestaban sus integrantes cuando estaba vinculado con lo espiritual.218 Sur nace en
1931 frente a la crisis de los ideales liberales y luego del desplazamiento del que fueron objeto las elites dirigentes en nuestro país y esto no es casual. Se enmarcó asimismo en el antifascismo. A pesar de la visita de Victoria al Duce en 1934, devendrá en antifascista frente al peronismo. En relación al peronismo Luis Gregorich afirmó:
…Sur que en cierto modo había surgido como una reacción frente al autoritarismo de un gobierno profascista, que había reivindicado la independencia del escritor, se convertía casi sin querer, implícitamente en la clásica revista literaria “neutral” de los regímenes autoritarios: aquí la literatura, allá los asuntos del Estado y de la sociedad (Gregorich 1983: 365)
Sin embargo contamos con evidencia suficiente para postular la hipótesis contraria que
nos lleva a señalar que Sur no se ubicó como una revista neutral ni siquiera desde sus
orígenes y mucho menos frente al peronismo. Hay en Sur una toma de posición política
frente a un gobierno que considera la encarnación del fascismo en nuestro país.219
Desde sus inicios y luego a partir de la Guerra Civil Española y con más fuerza a partir de la Segunda Guerra Mundial, la política hizo su irrupción en la revista. La postura de
los integrantes de Sur se enmarcó en torno a la oposición al fascismo y a la política
cultural de la URSS, puntos que relacionaran tenazmente con el peronismo (Pasternac 2002) Según Flavia Fiorucci (2009) a partir del 17 de octubre de 1945 comienza a darse
217
El “clerc” (clérigo) es un término de Benda que se liga a una función social asociada a lo moral no a lo político ni a lo sociológico. Dicha función no tiene fines prácticos y se convierte en una misión. En Altamirano (2006), p 35.
218
La referencia a lo “espíritual” se asocia a un posicionamiento de superioridad por parte de los intelectuales con respecto a otros grupos sociales. Véase dicho análisis en Altamirano (2006).
219
una apreciación por parte de la intelectualidad argentina del gran impacto de esa movilización de masas que sería presentada como el hito fundacional del peronismo.
Sur y su directora rechazaran al peronismo asociándolo al fascismo y al comunismo
precisamente porque éste los desplazaba de su lugar de elite rectora y ampliaba la ciudadanía y el bienestar a sectores antes postergados.
Lo analizado hasta aquí, nos permite señalar que el resquemor de Sur frente a la política
se pone en evidencia desde sus comienzos, en la década del 30, para convertirse en una constante durante las décadas siguientes. Durante los años peronistas la revista levantó fuertes consignas de abierta crítica hacia un gobierno que consideraban la encarnación del fascismo en Argentina. Ahora bien este posicionamiento se dio ya que Sur vio en el peronismo el desplazamiento que sufría como elite y asimismo porque rechazaba la pérdida de jerarquías y la democratización social, política y cultural que significaba. El
grupos de jóvenes intelectuales que se nuclearon en la revista Contorno220 repudiaron la
actitud de Sur hacia el peronismo criticando la incomprensión hacia el mismo. Luego de la Revolución Cubana los intelectuales de Sur fueron fuertemente criticados por su
marcado liberalismo en un contexto de cambios profundos para América Latina.221
Asimismo el periodo de fines de los cincuenta y comienzos de los sesenta está marcado en nuestro país por la renovación en el campo artístico en clave modernizadora donde el Instituto Di Tella tuvo un lugar central, disputando con las relaciones de mecenazgo anteriores tales como las de Victoria Ocampo en Sur (Longoni y Mestman 2013: 43).
220
La RevistaContorno, publicada en el periodo 1953-1959 bajo la dirección de Ismael y David Viñas y constituida por figuras provenientes de la Revista Verbum (vocero del Centro de Estudiantes de Filosofía y Letras de la UBA). Este grupo de jóvenes se nucleó en torno al Centro de Estudiantes de la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA y entabló una fuerte crítica a los tradicionales sectores intelectuales de nuestro país, entre los cuales ubicaron a Sur. Los jóvenes intelectuales aquí nucleados elaboraron un proyecto cultural propio enfrentado a la llamada generación del 25, institucionalizado en la década del 30 en la Revista Sur. Asimismo confrontaron con el peronismo, el comunismo y a la figura de Jorge Abelardo Ramos más específicamente. En un interesante pasaje de la correspondencia de Victoria Ocampo con Gabriela Mistral, esta última le pide que le recomiende revistas argentinas de trascendencia en ese momento. Salteando a Contorno, Victoria Ocampo le sugiere revistas literarias posicionando a Sur como central: “…Aunque parezca jactancioso, no veo ninguna de verdadera importancia literaria que se publique en este momento. Pero te mandaré una lista de las que son serias o tratan de serlo. Esta Criterio, la revista católica (que se publica desde hace años también). Tiene los defectos del catolicismo hispanoamericano, aunque es lo mejor que tenemos dentro de esa corriente. Creo que otra revista más bien filosófica (de José Luis Romero), Imago Mundi, no sale ya.” (Carta de Victoria Ocampo a Gabriela Mistral, 26 de febrero de 1956, en E. Horan y D. Meyer (2007), Esta América nuestra…, Op. cit., p 282.)
221
Un análisis completo de la Revolución Cubana y su impacto en la intelectualidad se encuentra en Gilman (2003)
En un contexto de cimbronazos para nuestro país y América Latina, Sur seguirá anclada en el antiguo mecenazgo de su directora. La revista había nacido durante el gobierno militar que derrocó al gobierno popular de Yrigoyen. Victoria vería coronada su carrera literaria en 1977 con la incorporación como primera mujer en la Academia Argentina de Letras. Su ascenso y florecimiento sólo pudo darse en una Argentina liberal y antidemocrática con la exclusión, el aniquilamiento y la desigualdad como bandera.