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VISIONES ENCONTRADAS RESPECTO A LAS VACACIONES Y EL OCIO

DEL OCIO CULTURAL

3. VISIONES ENCONTRADAS RESPECTO A LAS VACACIONES Y EL OCIO

La visión de ambos sectores respecto a las vacaciones ha sido, y es todavía, muy diferente. Lo más significativo e importante es que, en ambos casos, el público nacional no estaba considerado.

Por el lado del sector cultural, no hubo asociación del tiempo de ocio de los mexicanos a la difusión, disfrute y recreación cultural. Por su parte, el sector turístico no se ocupó de estimular y organizar el viaje de los mexicanos por su propio país.

La idea tradicional respecto a los públicos para la cultura y el turismo, acuñada en la primera mitad del siglo XX, consideraba que –para la primera- se reducía a una pequeña elite de personas cultivadas y residentes principalmente en la ciudad de México y –para el segundo- un grupo de visitantes extranjeros, principalmente estadounidenses, de altos ingresos. Por lo tanto, la política pública en ambos casos, se

circunscribió a fomentar espectáculos de elite y resorts de lujo para estos públicos, políticas que dejaron de lado a la mayor parte de la población, a la cual el acceso a los espacios turísticos y culturales muchas veces estuvo restringido.

A pesar de no existir prácticamente ninguna política en este terreno para el mercado nacional, éste fue creciendo y demandando espacios de ocio para sí. Sin contar con estímulos gubernamentales, y prácticamente fuera de su control, se llegó a constituir en el principal público consumidor de cultura y de vacaciones en el país, algo que apenas se empieza a reconocer oficialmente gracias a una serie de indicadores obtenidos recientemente.

Es por ello muy reciente el reconocimiento, en ambos sectores, de que el público nacional constituye su principal mercado y de que es precisamente ese público el que debe ser el beneficiario principal de las políticas de desarrollo cultural y turístico del país, políticas que tienen un punto de encuentro en el tiempo de ocio, en el ocio cultural.

Dicho ocio cultural es justamente un tiempo libre, de esparcimiento, pero que tiene un contenido, una intención de descubrimiento del patrimonio –natural o cultural- y que es resultado de la curiosidad propia de los viajeros.

El ocio cultural sirve para conocer y disfrutar del patrimonio a través de las actividades del tiempo libre: descanso, diversión y desarrollo personal. Esto quiere decir que no es una actividad académica, aunque sí es educativa y está ligada al disfrute del ocio. Los vacacionistas no son eruditos ni especialistas pero el

ocio cultural les permite entender el significado del patrimonio que visitan, valorarlo, aprender a preservarlo y enriquecer su experiencia personal en ese campo. 4. CRISIS EN LOS MODELOS TRADICIONALES DE GESTIÓN DE AMBOS SECTORES: 1995-2010

La serie de cambios económicos, sociales y políticos –internos y externos- de los últimos quince años, ha ocasionado que los modelos tradicionales de gestión gubernamental de la cultura y el turismo en México entraran en crisis.

Internamente, ya no existe un estado central tan poderoso que pueda controlar todos los espacios de actuación de la sociedad mexicana como resultado de la democratización de la vida política, lo cual acarrea consigo una descentralización económica en el sector gubernamental y una participación social mayor.

Las instituciones comprometidas en la gestión del patrimonio, si bien siguen siendo federales, ahora tienen mayor presión que antes de parte de los actores sociales por generar servicios para la población, además de cumplir con las tradicionales tareas de preservación. Esto ha representado una amenaza para el antiguo funcionario de la cultura, que se contentaba con lamentarse de su falta de posibilidades para llevar a cabo su tarea y se cruzaba de brazos esperando que el gobierno central tomara una decisión sobre su futuro. Pero esto ha significado también una oportunidad para todos aquellos gestores de la cultura que desean realizar actividades más vinculadas con la población y que están dispuestos a tomar riesgos en la gestión patrimonial para alcanzar nuevas metas en el tema de preservación y uso

del patrimonio con fines de ocio cultural.

En el caso del turismo, el modelo de desarrollo inmobiliario de playa ha entrado en crisis por los cambios en los mercados del exterior, más propensos que nunca antes a dar contenido cultural y sentido a sus viajes de vacaciones. La epidemia de influenza de 2009, que trajo consigo la cancelación masiva de todas las reservaciones de viajes hacia nuestro país, puso de manifiesto las enormes debilidades del modelo y su limitada capacidad de reacción ante lo inesperado. Fue a raíz de ello que se hizo más evidente la necesidad de reorientar dicho modelo y poner al día la oferta turística nacional, amén de que quedó claro el peso específico que el turismo interno tuvo en la recuperación –y tiene en el mantenimiento- de la mayor parte de los destinos turísticos, especialmente los asociados a la cultura. 5. ALTERNATIVAS DE POLÍTICA PARA EL FUTURO INMEDIATO

Una vez que ambos sectores reconocieron en el otro la posibilidad de complementarse, en vez de competir, se inició una serie de acciones, más o menos articuladas para desarrollar el turismo y el ocio cultural en el país.

Lo primero que se ha reconocido es la necesidad de trabajar para atender las necesidades del gran público nacional, principal consumidor de cultura y vacaciones en el país. La cuenta satélite de turismo del INEGI ha determinado que, de cada peso que se gasta en turismo dentro de territorio nacional, más de 80 centavos corresponden al turismo doméstico. Si a ello se agrega que prácticamente la mitad de los turistas realiza

consumos culturales durante su viaje, se puede uno dar una idea de la magnitud de este público que, adicionalmente, está constituido por los contribuyentes, que pagan a los gobiernos para que trabajen en su beneficio.

Esto ha permitido que los responsables de ambos sectores vean a los ciudadanos como el público beneficiario de sus acciones y no solamente como fuerza laboral o como amenaza.

El primer estudio sobre turismo cultural en México, pionero en el mundo, se llevó a cabo en 2002 y permitió corroborar lo antes mencionado. Entre otros hallazgos, arrojó que el turismo se ve atraído a viajar por conocer el patrimonio material pero que su fuente de satisfacción mayor proviene del contacto que tiene con el patrimonio inmaterial. Esto permite ver lo íntimamente ligados que están el patrimonio y las vacaciones.

Dejó claro también que existe una necesidad insatisfecha en los servicios culturales y turísticos de aproximación al patrimonio ya que la gente acude naturalmente al patrimonio para aprender algo de él. No obstante, la carencia de servicios de interpretación de un patrimonio -cuyo lenguaje es ajeno a la mayoría de las personas- impide que la experiencia sea satisfactoria y que induzca a los curiosos a convertirse en aficionados o apasionados de la cultura. Este es un tema sobre el que queda largo camino por recorrer si queremos hacer del ocio cultural una realidad al alcance de todos. La falta de profesionalización de los sistemas de interpretación en todo el país es un área de oportunidad muy interesante para el futuro.

federales en los que se pretende desarrollar destinos de ocio cultural para el turismo nacional como es el caso de Pueblos Mágicos y Ciudades Patrimonio, algo que ya recibe tratamiento oficial desde ambos sectores.

En el caso de Pueblos Mágicos, México cuenta ya con 40 localidades dentro del programa. Si bien la intención original fue el desarrollo de una marca de promoción, el programa ha tenido tal aceptación que se ha convertido en objeto de atención de otros sectores gubernamentales ya que las localidades involucradas se han vuelto ejemplo de desarrollo urbano, gestión ambiental, promoción económica y acción social para las poblaciones cercanas; se han convertido, a través del ocio cultural, en comunidades modelo para sus regiones.

En cuanto a las ciudades patrimonio, ambos sectores intervienen de manera conjunta en proyectos de mejora y de manejo de las localidades, proponiendo soluciones satisfactorias de gestión para ambos propósitos y buscando preservar a través de la puesta en valor de los recursos del patrimonio para el gran público.

En 2010 se llevó a cabo en Morelia la primera feria mundial de turismo cultural, auspiciada tanto por el CONACULTA como por la Secretaría de Turismo, en un esfuerzo conjunto por generar oferta y mercados para este tipo de turismo. Este proyecto conjunto es algo que en el pasado no sucedía.

En el futuro se espera que las propias marcas culturales, como la denominación de patrimonio de la humanidad de la UNESCO, se conviertan en motores de desarrollo del ocio cultural de manera concertada entre ambos sectores, especialmente en caso de los llamados bienes mixtos como el Camino Real de Tierra Adentro,

los monumentos y el patrimonio intangible. México suma ya más de 30 denominaciones de UNESCO, lo que lo ha puesto a la cabeza del los países del continente americano.

6. GESTIÓN DE UN TURISMO CULTURAL

COMPETITIVO

La gestión de un turismo cultural competitivo tiene que partir de la colaboración entre los especialistas de ambos sectores. Intentar hacerlo desde uno sólo de ellos es un error pues se trata de una actividad multidisciplinaria en la que entran, además, especialistas de otros sectores.

Es menester que, desde el diseño de proyectos, se considere una serie de elementos que permitan a los destinos recibir y atender adecuadamente a los turistas culturales, como son la provisión de servicios de información sobre los temas de contenido del destino, servicios suficientes y profesionales de interpretación del patrimonio, legislación y normatividad consecuentes con la preservación y buen uso de los sitios patrimoniales, desarrollo de una oferta de ocio cultural competitiva que considere que las vacaciones no son una maestría en arte pero tampoco tiempo libre insulso, un esquema de inversión inteligente en servicios e infraestructura cultural y turística básicas, y un plan de participación social que permita la apropiación del patrimonio por parte de la comunidad.

La buena planeación y adecuada gestión de estos elementos es lo que genera la diferencia entre el éxito y el fracaso comercial de un destino turístico- cultural pero, más allá de ello, permite generar

ciudadanos mejores en lo social, cultural y personal, desde una perspectiva de desarrollo humano, que es la que un gobierno responsable debe considerar antes que cualquiera otra.

7. CONCLUSIÓN

El turismo cultural está basado en el ocio cultural, el cual no se puede desarrollar eficazmente sin la colaboración de los sectores de la cultura y del turismo. Si bien esto no fue una prioridad en el pasado para las instituciones, el avance previsible de la democratización en el país, obligará a trabajar en mayor medida en temas como el acceso a la cultura y a las vacaciones de manera conjunta.

El horizonte es esperanzador. Trabajar en la creación de una oferta nacional de ocio cultural es una tarea necesaria para el país y promisoria para empresarios y especialistas de todo tipo.

En la medida en que dicha oferta se vaya construyendo, ello significará que el turismo deje de ser, para la cultura, una industria cultural más y se convierta en una herramienta de democratización de la cultura. De igual manera, significará que la cultura deje de ser un atractivo más, para transformarse en el contenido y sentido de unas vacaciones que permitan acceder a la población a niveles superiores de bienestar, como protagonistas y no como espectadores del fenómeno turístico.

El desafío que hay enfrente es enorme pero las posibilidades también lo son.

LA COCINA MEXICANA, PATRIMONIO CULTURAL DE

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