Mérida Yuc.- Reportan que en la entidad el 63.2% de la población mayor de 14 años cuenta con un empleo, el segundo índice más alto del sur-sureste
Miércoles, 17 Nov. 2010 MILENIO NOVEDADES Mérida, Yuc.- Las raíces de la lucha contra el comercio ‘pirata’ en el estado, incluyendo los vendedores ambulantes, están registradas en la encuesta del INEGI, pues según el reporte julio-septiembre de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo de la Institución, en el sector informal de la economía figuran 308 mil yucatecos, lo que equivale al 34.3 por ciento de la población…
bastaron para que paulatinamente los pocos derechos que se habían conservado para los indígenas fueran desapareciendo. Durante el último cuarto del siglo XIX y las primeras décadas del XX, ya en el México independiente y en plena conformación como Estado Nación, ocurrió una redistribución de la población indígena en la región provocada por la conformación de haciendas henequeneras que ocuparon las zonas aledañas a la ciudad de Mérida, la rodearon. Hubo una importante movilidad de los indígenas hacia el interior de las haciendas para trabajar bajo un régimen de peonaje asalariado. El régimen daba continuidad a la construcción de una identidad de los indígenas mayas yucatecos relacionada con la explotación y el sometimiento. También se forjó una forma de relación campo-ciudad presente todavía en la región. De acuerdo con Baños, la hacienda henequenera dio pie a una nueva ruralidad, distinta a la de las comunidades indígenas donde la organización giraba en torno al cultivo del maíz (la milpa) y un sistema de jerarquías locales. En las haciendas, las relaciones de producción fueron comparables a las del régimen feudal. Entre sus características destacan la monopolización de los activos productivos por una pequeña elite; la monoproducción dirigida a la exportación; la utilización de un sistema de trabajo forzado; la inexistencia de opciones laborales ni de mercado fuera de la propia hacienda y una distribución del ingreso muy desigual manifestada en una sistema de clases agudamente asimétrico (Baños, 1993).
A diferencia de la relativa libertad que tuvieron los indígenas en el sistema tributario respecto a las decisiones sobre la producción y el consumo en su territorio, el régimen hacendario despojó a los campesinos de su iniciativa, su autonomía y su movilidad territorial, haciéndose dependientes de las decisiones de los terratenientes. La industria del henequén fue una de las más prósperas del país en la transición de los siglos y aunque su inercia continuó por lo menos hasta la década de 1960, sufrió una crisis fulminante a partir de 1920 provocada por diversos factores relacionados en su mayoría con cambios en el mercado internacional.
por la cual el territorio maya se dividió en ejidos, reconfiguró nuevamente la distribución de los grupos indígenas de los alrededores de Mérida. Como mencionamos antes, el ejido fue una forma de reparto nacional colectivo de tierra para su uso comunal subsidiado y controlado por el Estado. Tras un proceso complejo que no cabe describir aquí, el ejido como forma de organización no logró instaurarse en el campo de todo el territorio mexicano y no representó una plataforma de oportunidad para el desarrollo económico como se había esperado.
La pobreza que había caracterizado a la población indígena yucateca no hizo más que agudizarse y hacia las décadas 1960 y 1970 la ciudad recibió de las zonas cercanas grandes contingentes de migrantes en busca de trabajo. En Mérida y otras poblaciones cercanas se diversificaron las actividades no agrícolas y el sustento de los campesinos dejó de depender directamente del campo complementarse con ocupaciones en los centros urbanos. Para entonces Mérida se consolidaba como ciudad turística y de servicios (Baños, 1993).
Las migraciones urbanas que fueron comunes alrededor de la década de 1970 en Latinoamérica, tomaron formas particulares en Mérida donde muchos de los migrantes conservaron su lugar de residencia en el campo, cercano a la ciudad, para convertirse en migrantes pendulares, es decir, de ida y vuelta. La ciudad fue saturándose como en otros casos y una proporción de los migrantes comenzaron a quedarse ocupando la zona sur de la ciudad. De acuerdo con algunos estudios, la pobreza del campo guarda una íntima relación con la pobreza urbana de la zona metropolitana de Mérida, ya que la gran oferta de mano de obra barata crea un círculo vicioso que reproduce la marginación y la pobreza de campo y ciudad. Subjetivamente, opina Baños (1993), los pobres rurales, también los urbanos, perciben el trabajo en la ciudad como una forma más digna de vida, tras muchísimos años de fracaso como campesinos.
Generaciones de pobres rurales han ocupado el sur de la ciudad de Mérida contribuyendo con el crecimiento expandido de la mancha urbana. Nuevas generaciones descendientes de los migrantes rurales
continúan ubicándose en el sur de la ciudad bajo esquemas de ocupación informal parecida a la que emprendieron sus padres. El sur es una localización específica que en el norte, oriente, poniente y el propio sur urbano tiene una connotación nítida: zona de alcoholismo, vandalismo, analfabetismo y en general, pobreza (García y Ruiz, 2011). En general, los sujetos pobres de Mérida se trasladan al centro o al norte donde se emplean de manera informal en el servicio doméstico (limpiadores, jardineros, choferes, niñeras, cocineros) o en el comercio y los servicios, especialmente los turísticos (despachadores, cargadores, garroteros, cocineros, maleteros) y en el ramo de la construcción (albañiles, eléctricos, plomeros, herreros, carpinteros). Sobre todo con respecto al norte de la ciudad, las relaciones entre pobres y ricos mantienen en mucho la línea del servilismo asumido por siglos, que incluye una fuerte carga de la discriminación étnica.
Con todo lo dicho ¿quién es el autoproductor de una casa urbana?... las estadísticas presentan un panorama general del fenómeno de la pobreza y su lugar de asentamiento; los análisis muestran la complejidad conceptual del pobre urbano y las contradicciones de un sistema que produce aquello que pretende erradicar, pero ¿en dónde se encuentra el sujeto que decide construir una casa urbana por medios informales? ¿En qué momento entre la exclusión del mundo del trabajo formal y el reclamo violento que culmina la represión, el pobre urbano decide hacerse una casa? ¿para qué? ¿en cuál es el motor?