• No se han encontrado resultados

3.2. EL RUIDO Y LA FURIA

3.2.4. El silencio y la distancia

3.2.4.1. Vivir y dejar vivir

inspeccionaba las trincheras le pregunté a un hombre si había disparado contra algún alemán, me dijo que había un caballero de cierta edad calvo y con larga barba que con frecuencia asomaba la cabeza por la trinchera –por qué no le disparaste―- ¿dispararle? Que Dios lo bendiga señor, a mí no me ha hecho nada malo; un ejemplo terrible de vivir y dejar vivir’ (Strachan y Clements. La primera Guerra mundial [serie-documental de televisión] Producido por Jonathan Lewis, Gran Bretaña. 2004. DVD, 480 min., sonido, color.)

En este capítulo se ha resaltado el momentáneo punto muerto al que llegó la primera guerra mundial en ciertos flancos del enfrentamiento en trincheras. No se trata de las imágenes más resaltadas cuando se habla de la Gran Guerra. Abundan las referencias al terror del barro, el fuego y la sangre, la imagen de soldados con máscaras de gas en una marcha frenética hacia la muerte, alambradas con trozos de carne, se exageran las excentricidades que eran inventadas en la guerra para dar terror, se habla de batallones africanos de caníbales, de la brutalidad de los cosacos, se insiste en los momentos inhumanos de este conflicto, en la guerra química; las imágenes se centran en los cadáveres mimetizados con las trincheras. De dichas imágenes también se ha servido el presente trabajo con la intensión de resaltar la problemática que Girard ve en una escalada a los extremos que, lejos de ser solo una teoría, es la realidad de una aceleración de la violencia en la historia.

Una vez sacada del margen la ilustración de la Gran Guerra, es el momento de prestar atención a un cansancio del conflicto que permite ver la capacidad del hombre –aunque esté enfrascado en una batalla– de renunciar a la violencia. Lo único que resta valor a esa renuncia momentánea es la debilidad frente a la fuerza de la violencia. Girard insiste en que

62

esta salida del conflicto, en que ese cansancio y tedio hacia la guerra es demasiado débil para enfrentar la fuerza mimética interna de la indiferenciación:

Para las tropas de ambos bandos la vida no siempre era una guerra implacable; durante 1916 el soldado británico medio se pasaba cien días en el frente, el resto estaba en reserva, destacamentos de trabajo, descansando o de permiso y a lo largo de los setecientos cincuenta kilómetros de frente algunos sectores eran más cómodos que otros, incluso los más activos tenían sus momentos de tranquilidad. (…)Vivir y dejar vivir era un fenómeno generalizado en ambos lados de las trincheras, se daba porque en los momentos tranquilos y en los frentes así mismo tranquilos los hombres aprendían a adaptarse a la guerra así como a adaptar la guerra a sí mismos: “algunas veces salíamos de las trinchera y nos metíamos entre la hierba alta que estaba detrás de nosotros y que el sol había secado, y disfrutábamos de la indolente lectura de un libro y no precisamente sobre el entrenamiento de la infantería; parecía que la guerra se hubiera olvidado de nosotros en ese placido sector” (Strachan y Clements. La primera Guerra mundial [serie-documental de televisión] Producido por Jonathan Lewis, Gran Bretaña. 2004. DVD, 480 min., sonido, color).

En aquellos casos en donde el cansancio del combate permitía una tregua de lado a lado, los testimonios que daban las cartas de esa época eran también muestra de lo humano y no solo del dolor y la ausencia de lo querido, momentos placenteros que recordaban la vida lejos de la guerra:

[Habla un soldado alemán a su hermano] “Estoy con oficiales y sargentos que son muy divertidos, hay abundantes nabs y vino, y todos los días nos emborrachamos tanto que olvidamos que estamos en el frente”. [Habla A.L Raimes oficial británico] “En mi unidad teníamos un piano en la trinchera, en la línea del frente, y cantábamos muchas veces”. [Escrito en el diario de August Bader soldado alemán] “Estoy muy bien, nunca he vivido tan bien y probablemente nunca vuelva a hacerlo, acabo de apuntarme al club deportivo, esta tarde alguien ha conseguido un balón de futbol, ahora podemos jugar al futbol, hacer carreras de longitud, el premio es chocolate donado por el comandante de nuestra unidad”. [Habla un oficial británico] “La vida en este sector es completamente tranquila, el tiempo es perfecto, el enemigo muy pacífico y hay muy poco que hacer excepto fumar y escribir cartas imaginativas a casa” (Strachan y Clements. La primera Guerra mundial [serie-documental de televisión] Producido por Jonathan Lewis, Gran Bretaña. 2004. DVD, 480 min., sonido, color.).

Una de las cosas asombrosas de estos testimonios es que, desde la perspectiva mimética, renunciar a la violencia al preferir el juego que al combate es consecuencia del mismo principio que enfrasca a los contrincantes en una sangrienta lucha: es debido a la imitación implícita en el duelo. En la indiferenciación, cuando uno de los adversarios decide no atacar el otro lo imita, y esto conduce a una momentánea paz que depende de una indiferenciación en la que ninguno de los beligerantes se aferre y defienda una autonomía inexistente frente al otro:

[John H. Beith oficial británico] “Sería un juego de niños bombardear el camino que hay detrás de las trincheras del enemigo lleno de carretas, de provisiones y de pozos de aguas, y convertirlo en un desierto manchado de sangre, pero en su conjunto reina el silencio, si nosotros evitáramos que el enemigo recibiera sus raciones, su respuesta sería sencilla, evitarían que nosotros recibiéramos las nuestras”. [Un oficial británico] “Con frecuencia vemos el humo de los alemanes al comer, ascendiendo en espirales azules, es una norma de cortesía no interrumpirnos mutuamente la comida con intermitentes bombas de odio”. [Soldado alemán] “Un día, mientras nuestra infantería

63

estaba cocinando, se oyó un grito de la trinchera enemiga, preguntaba si él también podía comer con nosotros, le invitamos, el francés comió y se puso cómodo, a partir de ese día, cuando los franceses veían que en la trinchera alemana estábamos cocinando, el venía a comer con nosotros” (Strachan y Clements. La primera Guerra mundial [serie-documental de televisión] Producido por Jonathan Lewis, Gran Bretaña. 2004. DVD, 480 min., sonido, color.).

3.2.4.2. El silencio en la tierra de nadie. La relación mimética que vivían los bandos de la primera guerra mundial estaba