y LA CIUDAD MESTIZA
Como es común en las sociedades coloniales,los representantes de la metrópoli intentan construir un entorno similar al original. En este marco, los conquistadores tenían como dificultad la diversidad cultural de la península, la que exigió un esfuerzo de síntesis muy par- ticular que facilitó la inserción de elementos americanos. De esta manera, sus esfuerzos de reproducción material urbana y arquitectónica terminaban produciendo un entorno mestizo. En el caso de Santa Cruz, el resultado sería el mismo, con sus propias particularidades.
Como se vió en el capítulo precedente, los españoles lograron reproducir la cabaña rural peninsular a través del pahuichi, el que presenta características espaciales más españolas que indígenas, aunque la punilla parece haber sido un invento local.
aparato productivo regional, y establecido el comercio con la zona andina, los habitantes españoles y criollos de San Lorenzo tuvieron las condiciones para iniciar el reemplazo progresivo de la tipología sencilla de la cabaña o pahuichi, adoptando una tipología urbana, propia de una comunidad definitivamente asentada.
Con la llegada de más españoles, y la incoporación de mayor cantidad de mano de obra indígena, la tarea de reproducción del hábitat peninsular ganó mayor ímpetu durante el siglo XVII. De todas maneras, los esfuerzos eran aislados y su efecto espacial nunca llegó a crear una atmósfera urbana como la erigida entonces en Charcas, Lima, Santo Domingo o México.
ARQUITECTURA Una vez consolidado el territorio, constituído el
3.1. Colegio Seminario, Siglo XVIII (Detalle de óleo de Armando Jordán. 1940)
La segunda tipología colonial se caracteriza por la compacidad del cuerpo edilicio y su cubierta a dos aguas. Esta tipología de imagen maciza,
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3.2. Casa compacta. Centro Histórico
3.3. Casa compacta. Centro Histórico
sienta las bases tecnológicas y formales para nuevos modelos, aún más elaborados. Una vez asentada la población de San Lorenzo, los primeros ejemplos debieron construírse desde principios del Siglo XVII, reemplazando a los primeros pahuichis de los españoles.
Presenta dos soluciones poco diferenciadas tecnológicamente pero de imagen formal distinta cuando trata de una edificación de una planta o dos. En este último caso, los balcones contínuos se destacan del volumen, caracterizándolo.
Unidad compacta
Básicamente, la vivienda compacta o maciza está constituida por hileras de habitaciones
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contínuas que pueden o no conformar patios circunstanciales. Estas habitaciones pueden alcanzar dimensiones notables en comparación a las habitaciones contemporáneas, tanto en superficie como en volumen.
A nivel de planta, las unidades compactas se comportan de una manera muy diferente al pahuichi, pues todas las habitaciones se conectan con el exterior e interior de la vivienda, y también se comunican entre sí, mediante puertas internas. Este aparentemente exagerado énfasis en las circulaciones se fundamenta en que las puertas hacían las veces de ventanas, poco utilizadas en los primeros años, y por lo tanto, cumplían la importante función de facilitar el flujo de aire, necesario en el trópico.
Tecnológicamente, las unidades compactas se construyen con una estructura maderera portante, armada con piezas de sección cuadrada, y cubierta de troncos de palma en traslape a modo de capa y canal como la teja de barro, que sólo se usa a partir del siglo XIX. Viedma indica que la mayor parte tenía como cubierta a troncos de palma en traslape, y muy pocas estaban cubiertas con tejas.1
Su tecnología de cubierta mejor desarrollada permite articular ortogonalmente hileras perpendiculares, a través de limahoyas y limatesas, dando continuidad a la hilera de habitaciones, normalmente conectadas entre sí. y con la calle o el patio, mediante puertas cor arco rebajado. Las ventanas, reducidas presentan dos hojas practicables, que se abrer hacia el interior y con balaustres en el exterior.
3../. Casa compacta. Centro Histórico
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3.5. Casa compacta. Centro Histórico
3.6. Casa compacta: detalle de la puerta y ventana.
El interior de las viviendas del Siglo XVII era excepcionalmente austero. García Recio ejemplifica la exigüidad de la vivienda cruceña en esa época, al enumerar el mobiliario de la casa de Francisco Hurtado de Mendoza y Catalina Polanco, que en 1623 contaba con "un escaño, cuatro baúles, tres cajas de meter ropa, tres cajas de madera labrada, dos escritorios labrados, dos bufetes, cuatro sillas de sentar y un espejo grande". . Un informe de 1690 indica que en toda la ciudad "...no se hallaron más de ocho o diez sillas en que sentarse..."2. Aunque invariablemente estos informes exageraban la situación, es evidente que la vida en el poblado colonial se desarrolló en medio de una pobreza material notable. Luego de su visita en 1787, Viedma reconoció que "..todas [las casas] son
reducidas, sin comodidad, ni los resguardos necesarios [para] resistir la intemperie".3 Existen algunos ejemplos tardíos de esta arquitectura compacta en el Centro Histórico, la mayor parte de ellos de un solo nivel, y probablemente construídos en el siglo XIX. Actualmente, su cubierta es de tejas musleras asentadas sobre plafones de chuchío o secciones de palma negra.
Unidad con balcones contínuos
Se conoce pocos ejemplos de esta variante de la tipología, bastante común en el resto del país y el continente, y que necesariamente cuenta con dos plantas. Eran especialmente dominantes en Charcas, Potosí y La Paz. En
1
3.7. Casa con balcón contíllllO (6leo de Carlos Cirbián) 3.8. Casa con balcón contínuo: corte transversal del volúmen.
(Relevamiellto del autor)
este sentido, es lícito entender que el bajo número de viviendas de dos plantas en Santa Cruz correspondía más que todo a las condiciones geográficas, que en esta ciudad permitían edificaciones amplias y generosas a nivel del terreno, y no necesariamente se debió a que el número de familias españolas era reducido.
En los ejemplos de dos niveles, coincidiendo con el nivel del piso superior, los maderos que sostienen los entrepisos de bovedilla salen en voladizo para sostener un balcón contínuo, cuya función principal es comunicar las habitaciones de la planta alta entre sí, y que caracteriza morfológicamente a la tipología.
3.9. Casa con balcón contínuo. Calle Junín esquina 21 de Mayo. Demolido en 1985 (Fragmento de óleo de Carlos Cirbián, 1995)
3.10. Casa con balcón contínuo. Calle Sucre esquina René Moreno. Modificada (6leo de Armando Jordán, 1942)
\7CJOR HUGO LIMPIAS ORT1Z
3.11. Casa con balcón contínuo. Familia Seoane (1789-1810). Calle Bolívar
esquina 24 de Septiembre. Modificada. (Foto de María R. Wright, 1906)
3.12. Casa con balcón comíllllO: plantas de la Casa Seoane (1789-1810). Modificada (Relevamiento del autor)
Este balcón contínuo actúa como una galería colgante, cuya balaustrada está apoyada en columnas con una sección de 15 cm por lado. Estas columnas debieron estar coronadas por capiteles de diseño barroco, similares a los que se encuentran en ejemplos andinos. Sólo restan tres ejemplos de dos plantas y balcones en voladizo: la esquina noreste de la Plaza 24 de Septiembre, la esquina sudeste de la misma plaza principal y una vivienda de la calle Libertad. El primero de ellos fué seriamente alterado al abrirse una galería cubierta en el interior del volúmen y en los otros dos los balcones en voladizo han sido seriamente modificados o eliminados. A principio de los años '80 fue demolido el Alojamiento Central, entonces el ejemplo mejor conservado de esta tipología.
El primer hospital de la ciudad, que funcionó entre 1620 y 1625, Y entre 1650 y 1996, debió haber desarrollado sus funciones en una edificación de esta naturaleza. Es muy probable que el local haya sido alquilado por el Obispado pues no se menciona ningún informe de construcción a pesar de los muchos requerimientos para hacerlo.4
Capilla del Sagrario
La desaparecida Capilla del Sagrario es el único ejemplo no residencial de esta tipología que se conoce, aunque es posible que la cárcel colonial y la primera sede del cabildo hayan respondido al modelo. El plano K6nig- Lascano, fotografías de la época y un óleo de Armando Jordán permiten identificar las características
3.13. Capilla del Sagrario, 1770 (Oleo de Annando Jordán. 1940)
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esenciales de este templo, uno de los primeros de la ciudad.
Se construyó flanqueando la esquina noroeste de la plaza principal, y pudo tratarse de una nave salón con tres naves sugeridas por delgadas columnas madereras en el centro. Una sola puerta hacia la calle permitía el ingreso de los fieles, mientras que algún otro acceso, en el área del presbiterio, debió conectarla con el vecino Seminario. En 1767, se informó que el edificio amenazaba "ruina al punto de exigir una inmediata y seria refacción".5 Es posible que haya sido refaccionado en 1770, en forma paralela al Colegio Seminario.6 I I I I L
3.14. Esquema de la división original del damero y del proceso de consolidación espacial del lote y el manzano (Dibujo del autor)
URBANISMO
El carácter originalmente urbano del volúmen compacto y los balcones continuos en voladizo permite que las viviendas se aproximen a la calle, delimitando volumétricamente el manzano. También, por primera vez, en las esquinas se construyen las limatesas y limahoyas, coincidiendo con el ángulo recto de las esquinas. Al respecto, es importante señalar que estas edificaciones se construyeron siguiendo una línea de construcción que después coincidiría con las columnas de las edificaciones con galerías. Cuando contaban con balcones en voladizo hacia la calle, éstos cubrían una estrecha vereda de menos de un metro. Como la primera tipología realmente urbana, su uso masivo contribuyó a la consolidación del damero español, anteriormente apenas sugerido por los cercos de cuguchi. Coincidiendo con el
crecimiento de las familias, también permitió la consolidación de los lotes, al establecer los límites medianeros mediante nuevas construcciones.
Aunque es posible que los manzanos cruceños hayan sido divididos entre los vecinos en cuatro solares cada uno, el análisis de las divisiones actuales permite dudar de un uso consistente, siendo muy posible una distribución en medios manzanos o manzanos enteros para cada vecino.
Las características de la tipología permitieron su uso combinado con la más elaborada casa con galería, a ser estudiada en el capítulo siguiente. En el casco viejo es posible encontrar varias de estas viviendas de bajo pie derecho, que caracterizó en la colonia a los tambos o alojamientos de obreros y sus familias y a algunos barrios en el Siglo XIX.
No existen documentos que indiquen cuando se eliminó el cerco protector existente alrededor de San Lorenzo, pero es lícito estimar que en algún momento del siglo XVII debió ser abandonado y finalmente, eliminado, una vez que estaba construído con material vegetal. Desde entonces, la ciudad se expandió libremente, con cabañas construídas en coincidencia con los senderos hacia las fuentes naturales de agua y los tres caminos principales: hacia los valles y Charcas al sudoeste, a las estancias del norte, y al este hacia Cotoca y el río Grande, de donde se partía a Moxos y Chiquitos.
Durante el siglo XVII, mientras el poblado consolidaba su carácter de urbe española capitana del vasto territorio conquistado, a través de la tipología del volúmen compacto que definía sus manzanos fundacionales, también surgieron los primeros asentamientos irregulares, en donde se asentaron libremente los pobladores indígenas. Mientras los españoles adoptaron el volúmen compacto para sus viviendas, el pahuichi se consolidaba como la opción indígena. De esta manera, la ciudad adquiría su carácter "mestizo", el que no habría de perder jamás.
NOTAS Y BIBLIOGRAFIA
1 Viedma, Francisco de. Descripción geografica y estadística
de la provincia de Santa Cruz de la Sierra. Cochabamba: Los Amigos del Libro, 1969.
2 Ver García Recio, José María. Análisis de una sociedad de frontera. Santa Cruz de la Sierra en los siglos XVI y XVII.
Sevilla: 1988. pág. 449. 3 Viedma. op. cit. pág. 117. 4 García Recio, op. cit. pág. 449-50.
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5 Ver: Vásquez Machicado, Humberto. Orígenes de la Instrucción Pública en Santa Cruz de la Sierra. Santa Cruz: 1950 [Separata de los números 31 y 32 del Boletín de la Sociedad de Estudios Geográficos e Históricos de Santa Cruz de la Sierra] pp.16.
6 Vásquez M, ibid. pp.25.