EFECTO DE LA TERAPIA CONDUCTUAL INTEGRATIVA DE PAREJA EN LA INSATISFACCIÓN, DE ACUERDO CON EL ORDEN DE PRESENTACIÓN
DE LAS ESTRATEGIAS DE INTERVENCIÓN
MÓNICA RIVA GUTIÉRREZ
*SONIA ZAMBRANO
PONTIFICIA UNIVERSIDAD JAVERIANA
FACULTAD DE PSICOLOGÍA
MAESTRÍA EN PSICOLOGÍA CLÍNICA COMPORTAMENTAL COGNOSCITIVA
Bogotá, Colombia
2012
TABLA DE CONTENIDO RESUMEN, 7
1 INTRODUCCIÓN, 9
2 JUSTIFICACIÓN Y PLANTEAMIENTO DEL PROBLEMA, 11 3 MARCO TEÓRICO Y EMPÍRICO, 18
3.1 Definición de Insatisfacción de Pareja, 18
3.1.1 Adquisición de la insatisafacción de pareja, 26
3.1.2 Mantenimiento de la insatisfacción de pareja, 30
3.2 Evaluación de la Insatisfacción de Pareja, 33
3.2.1 Cuestionarios de evaluación de la insatisfacción de pareja, 36
3.2.2Entrevista de evaluación de la insatisfacción de pareja, 39
3.3 Intervención Psicológica de la Insatisfacción de pareja, 41
3.3.1Aceptación, 46
3.3.2Cambio, 47
4 OBJETIVOS, 52
4.1 Objetivo General, 52
4.2 Objetivos Específicos, 52
5 MÉTODO, 53
5.1 Diseño, 53
5.2 Variables, 53
5.2.1Variable independiente, 53
5.2.2Variable dependiente, 55
5.3 Hipótesis terapeutica, 57
5.4 Instrumentos, 57
5.4.2Autorregistro,58
5.5 Procedimiento, 59
5.5.1Fase A, 59
5.5.2Fase B, 61
5.5.3Fase C, 62
5.5.4Fase D, 62
5.6 Participantes, 62
6 RESULTADOS, 65
6.1 Evaluación, 65
6.2 Autorregistros, 65
6.2.1Resultados pareja uno, 66
6.2.2Resultados pareja dos, 74
6.2.3Resultados pareja tres, 84
6.2.4Resultados pareja cuatro, 91
6.2.5Resultados pareja cinco, 100
6.2.6Resultados pareja seis, 110
6.2.7Resultados de la comparación entre las parejas, 121
Lista de Figuras
Figura 1. Promedio semanal del nivel de malestar, en la pareja número 1, 67
Figura 2. Frecuencia semanal de discusiones, en la pareja número 1, 68
Figura 3. Porcentaje de patrones de comportamientos negativos y positivos, en la pareja número 1, durante cada etapa de intervención, 71
Figura 4. Porcentaje de patrones de comportamientos de polarización, en la pareja número 1, durante todo el proceso de intervención, 74
Figura 5. Promedio semanal del nivel de malestar, en la pareja número 2,75
Figura 6. Frecuencia semanal de discusiones, en la pareja número 2, 77
Figura 7. Porcentaje de patrones de comportamientos negativos y positivos, en la pareja número 2, durante cada etapa de intervención, 80
Figura 8. Porcentaje de patrones de comportamientos de polarización, en la pareja número 2, durante todo el proceso de intervención, 83
Figura 9. Promedio semanal del nivel de malestar, en la pareja número 3, 84
Figura 10.Frecuencia semanal de discusiones, en la pareja número 3, 86
Figura 11. Porcentaje de patrones de comportamientos negativos y positivos, en la pareja número 3, durante cada etapa de intervención, 88
Figura 12. Porcentaje de patrones de comportamientos de polarización, en la pareja número 3, durante todo el proceso de intervención, 90
Figura 13. Promedio semanal del nivel de malestar, en la pareja número 4, 92
Figura 14. Frecuencia semanal de discusiones, en la pareja número 4, 93
Figura 15. Porcentaje de patrones de comportamientos negativos y positivos, en la pareja número 4, durante cada etapa de intervención, 96
Figura 16. Porcentaje de patrones de comportamientos de polarización, en la pareja número 4, durante todo el proceso de intervención, 100
Figura 17. Promedio semanal del nivel de malestar, en la pareja número5, 101
Figura 19. Porcentaje de patrones de comportamientos negativos y positivos, en la pareja número 5, durante cada etapa de intervención, 107
Figura 20. Porcentaje de patrones de comportamientos de polarización, en la pareja número 5, durante todo el proceso de intervención, 109
Figura 21. Promedio semanal del nivel de malestar, en la pareja número 6, 111
Figura 22. Frecuencia semanal de discusiones, en la pareja número 6, 112
Figura 23. Porcentaje de patrones de comportamientos negativos y positivos, en la pareja número 6, durante cada etapa de intervención, 117
Figura 24. Porcentaje de patrones de comportamientos de polarización, en la pareja número 6, durante todo el proceso de intervención, 120
Figura 25. Promedio del nivel de malestar en cada una de las etapas de las etapas de intervención en las 6 parejas 6, 121
Lista de Apéndices Apéndice A
Esquema General de la Terapia Comportamental Integrativa de Pareja
Apéndice B
Inventario de Interacción de la Pareja
Apéndice C
Autorregistro Diario
Apéndice D
Consentimiento Informado
Apéndice E
EFECTO DE LA TERAPIA CONDUCTUAL INTEGRATIVA DE PAREJA EN LA INSATISFACCIÓN SEIS DE PAREJAS
Resumen
Se analizó si existían o no diferencias en la insatisfacción de pareja, dependiendo del orden aleatorio de presentación de las estrategias empleadas por la intervención, basada en la guía de manejo de la terapia conductual integrativa (TCI) en pareja, en seis parejas en la ciudad de Bogotá. Se empleó un diseño experimental de caso único, con un método de series en el tiempo, con evaluación de elementos intraserie, entre elementos y entre sujetos; donde la presentación de cada uno de los elementos se realizó aleatoriamente. Se encontró que la TCI, afectó positivamente la insatisfacción en todas las parejas, donde se observó que aceptaban que las diferencias eran inevitables, pero el nivel de afectación ante estas se disminuyó, igualmente se aumentó el porcentaje en los patrones de comportamientos positivos y se determinaron los patrones de comportamiento de polarización. En cuanto a la estrategia que fue más efectiva, se observó que el intercambio de comportamientos positivos pudo reducir el nivel de malestar en un mayor número de personas, seguida por la estrategia de aceptación, por último la de entrenamiento en comunicación y solución de problemas. En cuanto a la estrategia, empleada al mismo tiempo en las parejas, que presentó una disminución en el nivel de malestar en ambas parejas, fue dada por la de intercambio de comportamientos positivos, siendo introducida como la primera estrategia; al igual que por la estrategia de aceptación, siendo introducida como la segunda estrategia. Estos hallazgos sugieren, que la guía de intervención de la TCI de pareja, es una herramienta adecuada para la intervención en los problemas de pareja y que el orden de presentación de las diferentes estrategias, no presenta una diferencia significativa.
Palabras clave: guía de intervención, terapia comportamental integrativa de pareja, aceptación, cambio, insatisfacción de pareja.
Abstract
In this investigation, we analyzed whether there were differences in partner dissatisfaction, depending on the random order of presentation of the strategies employed
decreased of discomfort for both partners, was given by the exchange of positive behaviors, being introduced as the first strategy; as well as the strategy of acceptance, being introduced as the second strategy. These findings suggest that the intervention guide of the IBT for couples is an appropriate tool for intervention in their problems and that the order of presentation of the different strategies showed no significant difference.
1 Introducción
Esta investigación se realizó con el objetivo principal de evaluar el efecto de la terapia
comportamental integrativa, sobre la insatisfacción de seis parejas, en la ciudad de Bogotá.
Fundamentándose, dentro del marco conceptual y metodológico de las intervenciones
psicológicas de tercera generación en la terapia de la conducta, en donde se emplean
intervenciones basadas en la aceptación, integrando las terapias comportamentales.
Hayes (2004), delimitó las terapias de tercera generación a aquellas terapias que se
fundamentan en el planteamiento contextual, donde se la da énfasis al análisis funcional de
la conducta, siendo la flexibilidad el criterio de adaptación ante los problemas, dejando de
lado la idea de la desaparición de los problemas.
La intervención realizada, fue planteada basándose en la guía de manejo de la terapia
comportamental integrativa de pareja, diseñada por Christensen & Jacobson (1998). Para la
evaluación, se realizó en primer lugar, un análisis funcional de los problemas presentados
por cada una de las parejas, en donde se evaluaban la historia individual de cada sujeto que
compone la pareja, como la historia de la interacción de la pareja; con el fin de poder
determinar la clase de respuesta, su adquisición y mantenimiento. Posteriormente, se
plantearon las hipótesis explicativas y de intervención de cada caso, lo cual llevó a plantear
una adecuada intervención sobre las conductas meta de cada pareja.
El diseño de la investigación, fue de tipo experimental de caso único, con un método de
series en el tiempo: evaluación de elementos intraserie, entre elementos y entre sujetos
(Hayes, Barlow & Nelson-Gray, 1999). El procedimiento, fue realizado a través de etapas,
la primera fue la etapa de evaluación, las siguientes etapas eran las de intervención, las
del análisis de los resultados obtenidos, se planteó la parte final de esta investigación, la
2 JUSTIFICACIÓN Y PLANTEAMIENTO DEL PROBLEMA
Desde que las personas nacen, la sociedad, los padres, el colegio y el medio enseñan
que las personas deben ser personas sociales, que se tienen que relacionar de diferentes
maneras con su entorno para poder desarrollarse, para poder crecer y ser parte activa de la
sociedad a la que pertenecen. Una de las formas en las que se relacionan con su medio, es a
través de las relaciones de pareja, las cuales son conformadas de acuerdo con los valores y
creencias individuales, pero que se conjugan para poder establecer una relación de
intimidad con otra persona que tiene sus propias creencias y valores.
La unión de dos personas para conformar una pareja, es el primer paso para poder llegar
a ser una familia. Es por esta razón, que es fundamental que esa pareja se forme y se
desarrolle de forma adecuada, positiva en donde se conjuguen y se generen nuevos valores,
que van a ser transmitidos a su nueva familia. Ya que, según la declaración de los derechos
humanos realizada en el año de 1948 y hasta la actualidad, la familia es la base fundamental
de la sociedad (Naciones Unidas, 2004), y que esta se compone de las relaciones de pareja,
se convierte en un eje principal de prevención y promoción de su salud, del bienestar de las
personas que la componen, porque ese bienestar se ve reflejado directamente en la
sociedad.
Actualmente, la sociedad Colombiana muestra una grave problemática al interior de sus
familias, en la cual prevalece la violencia intrafamiliar. Según el Instituto Nacional de
Medicina Legal en Colombia existen tres tipos de violencia intrafamiliar, la violencia
infantil, la violencia de pareja y la violencia entre otros familiares. Se registraron, en el año
2011, 76693 casos de violencia intrafamiliar, 49949 de esos casos fueron por violencia de
casos de violencia de pareja, en el año 2009, se registraron 83806 casos, siendo 55571
casos relacionados con la violencia entre la pareja (Instituto Nacional de Medicina Legal y
Ciencias Forenses, 2011; Carreño, 2010).
Durante los años 2005, 2006 y 2007, se registraron 35 muertes en circunstancias
contextualizadas en el marco de la violencia intrafamiliar; en relación específicamente a la
violencia de pareja, se presentaron 20 casos, lo cual sigue confirmando que la mayor
prevalencia de violencia intrafamiliar se relaciona con la de pareja. Además, se encontró
que una gran proporción de las víctimas fue agredida antes de la muerte en múltiples
oportunidades de manera física, verbal y psicológica (Carreño, 2008). En el año 2009, se
registraron 12 homicidios a causa de la violencia intrafamiliar, de los cuales 8 casos fueron
por violencia entre la pareja, continuando así con la mayor prevalencia (Carreño, 2011).
En congruencia con los datos presentados anteriormente, afirmó que la insatisfacción de
la pareja se relaciona con la violencia familiar, el alcoholismo, la farmacodependencia y los
divorcios; igualmente afecta diferentes esferas de la persona, como en las relaciones entre
la familia (hijos-padres), su satisfacción laboral, su salud y su calidad de vida (Arias, 2003;
Whisman, Snyder & Beach, 2009; Snyder, Heyman & Haynes, 2005; Lebow, Chambers,
Christensen &Johnson, 2012).
Al comprender que las terapias de pareja no solo han demostrado ser una ayuda para
mejorar la relación entre la pareja, sino también para el tratamiento de problemas
emocionales y comportamentales que se presentan en las personas que componen la diada
(Whisman, Snyder & Beach, 2009); lo cual demuestra aún más la relevancia que tiene la
terapia de pareja, sobre los problemas que se presentan en la pareja y a nivel individual,
necesidades de intervención en cuanto a la atención de la violencia intrafamiliar y los
demás problemas que se pueden derivar de la satisfacción o insatisfacción de la pareja,
permitirá realizar un mejor abordaje para la prevención de estos problemas, que no sólo
afectan al individuo, la pareja y al núcleo familiar sino también a su comunidad y sociedad
en general.
Como se observa que la violencia de pareja es la que tiene una mayor prevalencia sobre
las demás tipologías; lo cual, lleva a pensar que el mayor esfuerzo de prevención de la
violencia intrafamiliar sería en este nivel, ya que siendo el núcleo de la familia, se pueden
enseñar conductas saludables, las cuales serán enseñadas no sólo a los miembros de la
diada sino también a sus hijos y demás familiares. Al lograr que la pareja, se relacione de
forma adecuada, aprenda a superar sus diferencias y a aceptarlas, pueden enseñar a los
demás miembros de su familia estos comportamientos, ellos a su vez transmitirán estas
enseñanzas a otras personas y se formará entonces una cadena de aprendizaje dentro de la
sociedad en general.
Es importante aclarar, que estos datos epidemiológicos sobre la violencia en la pareja,
son solamente los datos que han sido registrados por Medicina Legal en el país; lo que
quiere decir, que estos solamente son los datos que han sido reportados ante esta unidad
legal cuando se hace la denuncia, teniendo entonces un sin número de casos sin reportar,
mostrando entonces estos datos una porción de la realidad de la violencia intrafamiliar en el
país.
Al encontrar homicidios con antecedentes de evaluación previa por lesiones personales
en el contexto de la violencia intrafamiliar, muestra las fallas del sistema legal y social, en
tanto, se ve la necesidad de generar métodos de evaluación e intervención tanto para la
familia, como para la pareja.
Adicionalmente, la problemática de pareja, no está dada solamente por la violencia
entre la pareja sino también por los problemas que tienen que afrontar en su cotidianidad y
la forma en la cual lo hacen. Generando diferentes tipos de sentimientos a su interior, que
desembocan en conflictos de pareja e incluso en la separación de la misma. Según la
Superintendencia de notariado y registro, se legalizaron 21617 divorcios en el año 2011,
5313 divorcios en el año 2010, 10618 en el 2009, 9436 en el 2008 y 8291 en el 2007. Lo
cual demuestra que es una cifra que va en ascenso cada año. Evidenciándose la importancia
de prevenir la disolución de la familia, la cual se da por la separación de la pareja.
Esa disolución de la pareja o de la familia, se presenta principalmente porque hay
insatisfacción por una parte o ambas partes de la pareja, lo cual los lleva a tornar la decisión
de separarse. Siendo entonces, un problema de relevancia en el cual el psicólogo puede
contribuir a que las parejas, a través de una ayuda terapéutica, transformen su relación y
puedan seguir estando juntas, manteniendo el núcleo de la familia y por lo tanto de la
sociedad.
Para responder ante la necesidad de evaluar e intervenir la problemática relacionada con
la pareja, se debe ofrecer por parte de la ciencia y de la disciplina, las mejores herramientas
de las cuales se disponen actualmente. Por lo tanto, esta investigación aporta tanto para la
Pontificia Universidad Javeriana como para la psicología, un sustento empírico que
corrobora los efectos de una intervención psicológica en las parejas, pero tratando de
efectos obtenido; siguiendo así la línea de interés por las terapias de tercera generación, en
donde la aceptación es un elemento fundamental de la misma.
Por lo tanto, esta investigación empleará la guía de intervención de la terapia
conductual integrativa (Christensen & Jacobson, 1998), para tratar las problemáticas de
pareja, primero porque la investigación va en congruencia con las líneas de investigación de
la Pontificia Universidad Javeriana, sobre las terapias de tercera generación; segundo,
porque esta terapia es de tipo comportamental, ya que el modelo le aporta a la terapia
integrativa el método del análisis funcional; por lo cual se demuestra que se empleó una
terapia que está dentro del enfoque empleado por la terapeuta y la Maestría de la Pontificia
Universidad Javeriana; tercero, porque la terapia comportamental integrativa de pareja, ha
demostrado tener un mayor nivel de efectividad sobre la terapia comportamental tradicional
(Baucom, Sevier, Eldridge, Doss & Christensen, 2011; Christensen, Atkins, Berns,
Wheeler, Baucom & Simpson, 2004; Christensen, Atkins, Baucom & Yi, 2010); lo cual
permite, ofrecerle a los consultantes la mejor alternativa de intervención, garantizando el
comportamiento ética de la investigación.
Adicionalmente, esta investigación aporta un estudio riguroso para el desarrollo de la
ciencia, ya que las investigaciones acerca de la insatisfacción de pareja, en el contexto
latinoamericano y principalmente en el colombiano, no han sido lo suficientemente
desarrolladas (Arias, 2003; Lundblada & Hansson, 2006). Aunque se han realizado
investigaciones, principalmente en Estados Unidos, en donde se ha afirmado que las terapia
comportamental integrativa es efectiva, es importante resaltar que no existe una evidencia
empírica que determine el orden de presentación de las estrategias de la intervención, que
componentes diferentes, el intercambio de comportamientos, el entrenamiento en
comunicación y solución de problemas y la aceptación (Christensen & Jacobson 1998;
Lebow, Chambers, Christensen & Johnson, 2012; Snyder, Castellani & Whisman, 2006).
Lebow, Chambers, Christensen &Johnson (2012) en una estudio acerca de las terapias
de pareja, desde el 2000 hasta el 2009. Encontraron que en los estudios realizados sobre la
efectividad de las terapias de pareja, tienen un cambio positivo en el 70%. Afirmaron, que
la terapia comportamental integrativa presenta mejores resultados a largo plazo que las
terapias comportamentales tradicionales e igualmente llegaron a la conclusión de que no se
han realizado estudios en donde se demuestre el porqué la terapia funciona; abriendo un
camino de investigación en diferentes vías, como por ejemplo, si la terapia funciona de
acuerdo al orden de introducción de las diferentes estrategias.
De acuerdo con el vacio sobre el por qué funcionan las terapias de pareja, Snyder,
Castellani & Whisman (2006), afirmaron que para investigar el proceso de cambio, se
podían emplear los métodos de investigación como los análisis de regresión, el análisis
linear de los modelos jerárquicos (criterio cambiante y entre sujetos) y el análisis de tareas
de resultados cercanos que suceden entre sesiones. Por lo tanto, plantean que las
investigaciones futuras se pueden beneficiar de estudios de caso único o de diseños de
replicación de casos, del análisis de los componentes de la intervención y de ensayos
clínicos abiertos; como de investigaciones que buscan disminuir o eliminar las recaídas,
estudiar enfoques integrativos, en la generalización de los resultados, en el costo beneficio
de las intervenciones, entre otros.
Es importante resaltar que la intervención, también debe tener un enfoque de
cualquier diada, a las parejas que convivan, que tengan una relación cercana o romántica y
en parejas homosexuales (Christensen, Jacobson & Babcock, 1995); lo cual va en
concordancia con la transformación que ha tenido tanto la familia como las parejas a través
del tiempo.
Demostrando entonces, la importancia de generar guías terapéuticas que sean
empíricamente validadas, que aporten al desarrollo de la sociedad, la ciencia, la disciplina y
la academia. Siendo entonces esta investigación, el pilotaje de un protocolo, el cual es un
paso fundamental para llegar al gran objetivo de la validación. Por tanto, el problema de
investigación planteado sería, ¿si existen o no diferencias en la insatisfacción de pareja,
dependiendo del orden aleatorio de presentación de las estrategias empleadas por la
intervención, basada en la guía de manejo de la terapia conductual integrativa en pareja, en
3 MARCO TEÓRICO Y EMPÍRICO
Para entender esta investigación, se hace necesario desarrollar los temas que se van a
tratar, enmarcándolos dentro de las teorías que se han desarrollado sobre los mismos, pero
principalmente mostrando lo que se está trabajando actualmente en relación con ellos. Por
lo tanto, se iniciará con el tema principal de la investigación, el comportamiento problema,
la insatisfacción de pareja.
3. 1 Definición de Insatisfacción de Pareja
Para comprender la problemática que se va a tratar dentro de esta investigación, es
necesario empezar a describir y analizar cómo se han definido y entendido las diferentes
formas de relacionarse en pareja.
Roach, Browdwn y Frazier (1981), definieron que la satisfacción o insatisfacción
marital era la forma en que la persona percibía su propio matrimonio respecto a un continuo
de mayor o menor favorabilidad en un punto en el tiempo (como se citó en Arias, 1989).
Pick y Andrade (1988), definieron la satisfacción marital como “el grado de favorabilidad
(actitud) hacia los aspectos del cónyuge y de la interacción conyugal” (como se citó en Acevedo, Restrepo & Tovar, 2007, p. 12)
Según Epstein y Baucom (2002), existen dos tipos de comportamientos entre una
pareja, los cuales han sido denominados comportamientos positivos y comportamientos
negativos. Los comportamientos negativos, son aquellos que se presenta cuando un
compañero presiona al otro a través de un patrón de interacción de demandas emocionales,
estas demandas suelen presentarse a medida del tiempo con una mayor intensidad y
conducen por lo tanto a la pareja al proceso de polarización (Sullaway & Christensen,
Por el otro lado, los comportamientos positivos, desarrollan la reciprocidad positiva,
esto se presenta cuando existe la tendencia de que uno de los miembros se comporte de
forma positiva con el fin de incrementar la probabilidad de que el otro responda de manera
positiva; mientras que por lo comportamientos negativos, se desarrolla la reciprocidad
negativa, la cual es cuando un miembro exhibe un comportamiento negativo, para evocar
un comportamiento negativo en la otra persona (Epstein & Baucom, 2002).
A pesar de que los dos tipos de reciprocidad se den tanto en parejas sin conflicto como
en conflicto, se observa que en las parejas en conflicto se presenta un aumento en la
reciprocidad negativa. Es así, como desde la perspectiva del aprendizaje social, varios
estudios han demostrado que las conductas negativas están asociadas con una disminución
en la satisfacción de la pareja y/o una mayor probabilidad de divorcio (Bradbury, Campbell
& Fincham, 1995; Carrere & Gottman, 1999; Gill, Christensen & Fincham, 1999; Gottman,
Coan, Carrere & Swanson, 1998; Gottman & Levenson, 1999; Kiecolt, Katz & Gottman,
1993; Pascua & Bradbury , 1998; Rogge & Bradbury, 1999, como se citaron en McNulty &
Russell, 2010). Sin embargo, McNulty & Russell (2010), afirmaron que los
comportamientos negativos pueden ser adaptativos, si ayudan a la pareja a resolver
problemas en el futuro, aunque disminuyan la satisfacción de la pareja en el presente.
Es así, que el comportamiento negativo puede ser de dos tipos, directo o indirecto. El
comportamiento negativo directo se clasifica en: 1. La culpabilización entre la pareja, la
cual es entendida como una crítica directa del compañero acerca de su comportamiento
negativo; ya sea por un comportamiento del pasado, de la actualidad o del futuro (por
ejemplo “tú nunca me escuchas”). O también una señalización directa del papel que jugó el
futuro (por ejemplo “Eso es tu culpa”). 2. Dar una orden al compañero, el cual es dar una
instrucción directa al compañero para que realice un comportamiento para solucionar un
problema (por ejemplo “no hagas eso nunca más”). 3. Rechazar al compañero, o
descalificar directamente su punto de vista, lo cual implica insultar o señalar directamente
los defectos personales del compañero (por ejemplo “eres tan inmaduro o no me importa lo
que pienses”) (McNulty & Russell, 2010).
El comportamiento negativo indirecto se clasifica en: 1. Presuntas atribuciones, por
ejemplo “Se cómo te sientes realmente”. 2. Preguntas hostiles, por ejemplo “Qué te dije?”.
3. Evitación de la responsabilidad, por ejemplo “No puedo parar”. 4. El sarcasmo, por
ejemplo “Si… esa es una buena idea” (McNulty & Russell, 2010).
Sin embargo, hay que insistir que el comportamiento negativo, no siempre genera
insatisfacción en las parejas, ya que esos comportamientos pueden ser adaptativos en la
medida en que motivan el cambio en el compañero, ayudando así a la pareja a resolver los
problemas. En contraste, los comportamientos negativos no son adaptativos cuando no
existe la necesidad de un cambio, lo cual en vez de generar cambios en función de
solucionar problemas, generan resentimientos en la pareja. Tendiendo entonces a ser
adaptativo cuando el problema que se enfrenta es de gran importancia y relevancia para la
pareja, caso contrario cuando los problemas no son tan importantes y por eso el empleo de
conductas negativas tiende a ser innecesario y por lo tanto poco adaptativo, generando
conflictos en la pareja y disminuyendo su satisfacción (McNulty & Russell, 2010). Esta
diferencia es importante, ya que aclara cuales son los comportamientos negativos que
necesitan ser modificados y cuáles no, evaluando así el comportamiento de acuerdo con la
Gottman (1993), basándose en las teorías del aprendizaje social, afirmó que cuando
existe un desbalance entre los comportamientos positivos y los negativos al interior de la
pareja, en donde se intercambian comportamientos más aversivos en comparación de
comportamientos más placenteros, es probable que la pareja esté insatisfecha e inestable
(como se citó en Berns, Jacobson & Christensen, 2000). No sólo corroborando lo
anteriormente mencionado, sino explicando a la vez que la insatisfacción en una pareja se
define de acuerdo con el aumento en el intercambio de estímulos aversivos y a la
deprivación de reforzadores en comparación de los estímulos placenteros. Entendiéndose,
que los comportamientos negativos cumplen una función aversiva mientras que los
comportamientos positivos están relacionados con la estimulación placentera.
Continuando con la teoría del aprendizaje social, se puede afirmar que los juicios acerca
de la relación, se basan en el intercambio de recompensas o costos dados por un
comportamiento determinado, de lo cual depende el tipo de evaluación que cada uno de los
miembros realice acerca de su relación; es así, que si se presenta un mayor intercambio de
recompensas, la evaluación de la relación será más positiva; mientras que si existe un
mayor intercambio de costos, la evaluación tenderá a ser más negativa (McNulty & Russell,
2010; Christensen & Jacobson 1998).
En conclusión, se podría afirmar que las conductas negativas tienden a ser
problemáticas cuando al presentarse acarrean mayor costos que beneficios para la relación,
lo cual incide directamente en el nivel de satisfacción. Según McNulty y Russell (2010), las
conductas negativas que acarrearían mayor costo para la relación serían los
comportamientos que involucran declaraciones indirectas, las cuales implican tácticas
tienen un mayor costo porque son vagos y ambiguos en cuanto a lo que pretenden lograr en
el compañero; es decir, que no cumplen con su función de cambio sino que generan
resentimientos en la pareja. Es así, como las conductas negativas que tienden a generar
beneficios, son aquellas que son directas como la culpa, las ordenes y el rechazo, ya que
estos comportamientos dicen de forma explícita el cambio que se desea del compañero;
aumentando la probabilidad de generar un cambio.
Desde la perspectiva de las terapias de tercera generación, la insatisfacción de la pareja
ha sido entendida como la consecuencia de las incompatibilidades que se presentan entre la
pareja, las cuales se generan de las similitudes y diferencias que en un momento fueron
atractivas, pero al pasar del tiempo se volvieron una fuente de incompatibilidad
(Christensen & Jacobson 1998).
Cuando se empiezan a presentar las diferencias entre la pareja, al inicio los compañeros
la aceptan, pero cuando esas incompatibilidades se vuelven costosas, se presenta la
frustración y con ella comportamientos de demanda y de retirada; esto, conduce a
comportamientos coercitivos, de vilipendio y de polarización (Christensen & Jacobson
1998). Por lo tanto, las interacciones de las parejas incrementan la probabilidad del
conflicto, generando una sobreevaluación del conflicto y se subestima el comportamiento
de apoyo que se presente (Cutrona, 1996; Bradbury, Rogge & Lawrence, 2001; como se
citaron en Herrington, Mitchell, Castellani, Joseph, Snyder & Gleaves, 2008).
Las incompatibilidades en las parejas, se presentan de acuerdo con unos temas
centrales, como lo son el de cercanía vs. la distancia, el control vs. la responsabilidad, tú no
me amas vs. yo sí te amo, eres tú la que no me ama, y el artista vs. el científico. Debido a
pareja se encuentran deprivados de reforzamiento o expuestos a situaciones aversivas,
generando interacciones negativas y conflictivas (Christensen & Jacobson 1998).
Por lo tanto, esas incompatibilidades o diferencias van a afectar la evaluación que cada
uno de los miembros realiza en cuanto a su nivel de satisfacción con la pareja, en un
momento determinado. Es así, que según Eldridge & Christensen (2002), la disminución en
la satisfacción de la pareja, se relaciona con la presentación de niveles elevados de
comportamientos de demandas y de retiradas.
Según Christensen y Pasch (1993), esas interacciones negativas y conflictivas, generan
tres patrones de comportamientos: 1. Una eviatación mutua, en donde las parejas no
discuten esas diferencias de forma abierta; 2. Una interacción negativa mutua, en donde los
dos compañeros emplean ataque aversivo; y 3. Un patrón de retirada, en donde un
compañero emplea la interacción negativa, mientras el otro evita y se retira (como se citó
en Christensen & Jacobson 1998).
Por lo tanto, desde la perspectiva conductual-cognoscitiva, cuando se quiere definir un
problema, la conceptualización se hace desde dos puntos de vista: Primero, de la existencia
de un exceso en el comportamiento o porque existe un déficit del mismo; segundo, de
acuerdo a la funcionalidad que cumple ese comportamiento dentro del contexto específico.
Según Epstein y Baucom (2002), las parejas que presentan algún tipo de conflicto o
problema, su relación gira entorno principalmente de excesos y déficits de conductas tanto
positivas como negativas entre ellos. Estos comportamientos, se pueden categorizar en tres
tipos de patrones: Primero, las parejas se pueden presentar con un exceso de conductas
negativas y con un déficit de conductas positivas. Segundo, parejas con déficits tanto de
estado juntas por muchos años, siendo definida la relación por ellos mismos como una
“pareja que ha perdido vitalidad”. Finalmente, algunas parejas demuestran tener un alto
nivel tanto de conductas positivas como negativas; estas relaciones son definidas por ellos
mismos como “tormentosas”, ya que es probable que tengan períodos de profundas crisis
para luego experimentar períodos de reconciliación y cuidado.
Para poder tener una mejor comprensión del funcionamiento de las parejas en relación
con su satisfacción o no con la relación, se hace necesario categorizar tanto los
comportamientos positivos como los negativos. A pesar de que no hay un acuerdo en esta
tipología, parecieran encontrarse dos grandes categorías de comportamientos que están
relacionadas con el ajuste de la pareja. Primero, las parejas pueden vincularse o no en
comportamientos expresivos que implican cuidado, preocupación, afecto y amor; se
enfocan en los aspectos emocionales de la relación, en ayudar o no a que la pareja se sienta
protegida y valorada. Segundo, las parejas se pueden involucrar o no en acciones
instrumentales, las cuales son las que ayudan a mantener la relación, como el obtener
dinero, preparar la comida, realizar las tareas de la casa, tomar decisiones, etc. (Epstein &
Baucom, 2002).
Algunas investigaciones han encontrado que la reducción en los comportamientos
negativos y el incremento de los comportamientos positivos, juegan un papel importante en
el bienestar o insatisfacción de la pareja (Sayers, Baucom, Sher, Weis & Heyman, 1991;
Sevier, Eldridge, Jones, Doss & Christensen, 2008; como se citó en Baucom, Sevier,
Eldridge, Doss & Christensen, 2011). Sin embargo, es importante resaltar que las personas
tienden a dar valores diferentes a estos comportamientos; algunos hacen más énfasis en las
pueden surgir conflictos, ya que cuando uno de los dos considera que la otra va a apreciar
un gesto específico y se esfuerza por demostrarle a su compañero(a) cuánto lo (la) aprecia y
no necesariamente éste lo va a valorar de manera positiva (Epstein & Baucom, 2002).
Las conductas negativas inciden sobre el significado de la relación y por lo tanto
afectan el grado de satisfacción que cada pareja tiene de la misma. Un exceso de
comportamientos negativos caracteriza a muchas parejas en conflicto, de hecho se ha
encontrado que estos comportamientos negativos tienen un impacto mayor en el compañero
que los mismos gestos positivos. Es así que las parejas en conflicto presentan una
frecuencia mayor de comunicación negativa tal como culpabilizar al otro, no asumir
responsabilidades, etc. (Epstein & Baucom, 2002).
Por otro lado, cuando se habla del aspecto emocional en la interacción de la pareja, se
observa que las parejas que presentan una regulación emocional, son parejas que
demuestran una mayor satisfacción con su pareja; mientras que en las parejas que presentan
una regulación emocional negativa, demuestran una menor satisfacción (Yuan, McCarthy,
Holley & Levenson, 2010).
Epstein & Baucom (2002), afirmaron que las diferentes formas de comportamiento
negativo hacia el compañero, que hacen disminuir el nivel de satisfacción con la pareja se
deben principalmente porque son comportamientos negativos frecuentes en las
interacciones, los cuales conllevan a un sentimiento negativo general y continuo en la
relación y porque se emplean formas displicentes de comunicación tales como la crítica y la
hostilidad, lo cual perjudican el autoestima del compañero.
Generalmente, cuando la tasa de comportamientos negativos se ha vuelto intolerable
momento en que piden ayuda terapéutica, estas dificultades se han vuelto bastante
aversivas.
Concluyendo entonces, que la insatisfacción de pareja, es la forma en que la persona
percibe su propio matrimonio respecto a un continuo de mayor o menor favorabilidad en un
punto en el tiempo (Roach, Browdwn y Frazier, 1981; como se citó en Arias, 1989), donde
evalúa los comportamientos del cónyuge y de la interacción (Pick y Andrade, 1988; como
se citó en Acevedo, Restrepo & Tovar, 2007), dependiendo de la presentación de
incompatibilidades en diferentes temas (Christensen, & Jacobson, 1998), como la
cercanía/distancia, el control/responsabilidad, el tú no me amas/yo sí te amo, eres tú la que
no me ama y el artista/el científico. Estos temas de diferencias, son los generadores de
conflicto entre la pareja. Adicionalmente, la insatisfacción de pareja, está determinada por
la presentación de patrones de comportamientos que tienen la intención de modificar el
comportamiento del compañero como los patrones de comportamientos negativos, y los
patrones de comportamientos de polarización.
3.1.1 Adquisición de la insatisfacción de pareja
Cuando se habla de la adquisición del comportamiento problema, se hace referencia
a la forma en la cual la persona, en este caso la pareja, aprendió o adquirió el
comportamiento. Es importante, que la/el psicóloga/o evalúe dentro del análisis funcional,
la forma en que se adquirió el comportamiento.
En la adquisición de la insatisfacción de pareja, se debe entender que es un
comportamiento que se puede aprender tanto por las historias individuales de cada uno de
los miembros que conforman la pareja, como por los patrones de interacción que se
presentan en la pareja, son producto de sus patrones de interacción (como se citó en
Rehman & Holtzworth-Munroe, 2006). McNulty, O’Mara & Karney (2008), afirmaron que el cambio en la severidad de los problemas entre la pareja, dados sus patrones de
interacción, se encuentran igualmente relacionados negativamente con los cambios en la
satisfacción marital. Esto fue confirmado en dos estudios longitudinales realizados por
McNulty & Russell (2010), en donde encontraron que la relación entre la presentación de
los comportamientos negativos y la satisfacción de la pareja, depende de si estos
comportamientos negativos se presentan en los problemas irrelevantes, haciendo que estos
problemas se vuelvan relevantes; mientras que si los comportamientos negativos se
presentan en los problemas severos, estos se mejoran.
En el estudio realizado por Rehman y Holtzworth-Munroe (2006), en donde realizaron
un estudio a través de diferentes culturas, llegaron a la conclusión de que se puede
generalizar universalmente la relación negativa entre el patrón de interacción de demanda y
retirada con la satisfacción marital. En cuanto a la influencia del generó sobre al patrón de
interacción, afirmaron que este patrón de interacción no depende del género sino de cuál
compañero quiere el cambio, es decir que el patrón varía acorde a su función en el
contexto; pero sin embargo, se debe tener en cuenta la cultura a la que pertenece la pareja,
ya que la cultura determina la estructura de la pareja (patriarcado, matriarcado o
igualitaria), en donde si se encuentran diferencias de género. Esta investigación presentó
una limitación importante que puede influir directamente sobre estas conclusiones, ya que
es necesario tener medidas acerca de las creencias de acuerdo a los roles de género.
Los patrones de interacción negativo entre las parejas, se pueden presentar por
2. Los individuos aprenden conductas negativas como una estrategias para promover el
cambio de comportamiento, para que sus necesidades sean suplidas o para poner fin a los
gestos negativos de su pareja; 3. Uno de los dos actúa de manera destructiva para crear
distancia entre la pareja; 4. El comportamiento negativo de la pareja puede ser el resultado
de psicopatología individual; y 5. Los comportamientos negativos surgen de necesidades
frustradas y desembocan en reciprocidad negativa, por lo que el patrón de interacción causa
conflicto (Epstein & Baucom, 2002).
Es así, que cuando se habla de insatisfacción de pareja, relacionada principalmente con
la disminución de los comportamientos positivos, como los gestos pequeños entre la pareja,
existen al menos tres factores que hace que se presente esa disminución en el
comportamiento, como: 1. Las diferencias individuales, que podrían ser como el haber
crecido en familias en las que estos comportamientos fueron muy poco frecuentes; por lo
tanto, no son parte importante de la cotidianidad de la persona; es decir, que se aprendió por
modelamiento. 2. Patrones de comportamientos que se desarrollan al interior de la pareja,
en donde las personas refieren que al comienzo de la relación eran más románticos y
cariñosos con sus parejas, pero que debido a las múltiples demandas y actividades diarias,
estos gestos pasaron a un segundo plano y 3. Continuando con los patrones que se
desarrollan al interior de la pareja, algunas parejas comentan que los comportamientos
pequeños de afecto y cariño todavía se presentan, pero que no tienen el mismo impacto que
alguna vez tuvieron, posiblemente debido a lo que Jacobson y Margolin (1979)
denominaron erosión del refuerzo; es decir, si un comportamiento se repite durante un largo
período de tiempo, su calidad de reforzamiento disminuye o pierde valor (como se citó en
Según Patterson (1982), la insatisfacción de pareja también puede ser el resultado por el
inicio de comportamientos que emplean técnicas coercitivas como la deprivación de un
reforzamiento o la exposición a un aversivo (como se citó en Christensen, Jacobson &
Babcock, 1995), los cuales son considerados patrones de comportamientos negativos.
Esos patrones de interacción negativos que conducen a la insatisfacción de pareja,
pueden ser desarrollados a través del tiempo de la relación, donde la exposición a las
diferencias o incompatibilidades se reconocen a medida que la pareja tiene un mayor
contacto y se conocen mejor o se generan más diferencias por las experiencias que
comparten juntos o por la experiencia individual (Christensen, Jacobson & Babcock, 1995).
Soportando la idea anterior, Osterhout, Frame y Johnson (2011), en un estudio realizado
observaron que las parejas que se encuentran comprometidas, presentan antes del
matrimonio, comportamientos negativos de interacción; por lo tanto, afirman que durante la
etapa del compromiso, las terapias psicológicas pueden ser de gran ayuda para prevenir los
conflictos y sus consecuencias.
Al estar relacionada la adquisición de la insatisfacción de pareja con la historia de vida
de la persona, inevitablemente se deben hablar de problemas que presentan las personas
antes y durante su relación; esos problemas individuales, pueden ser denominados como
psicopatologías previas (ansiedad, depresión, consumo de sustancias psicoactivas, etc.),
también afectan la evaluación sobre la satisfacción de pareja. South, Krueger y Iacono
(2011), en su estudio pudieron demostrar una correlación negativa entre la presentación de
alguna psicopatología con el ajuste a las relaciones de pareja. Concluyendo, que las
diferencias en las experiencias de cada individuo, sus problemas individuales y sus
ciertos momentos. Demostrando, que no se necesita estar casado para presentar
insatisfacción en la pareja, considerando entonces que no solamente la etapa anterior al
matrimonio, sino también en relaciones de pareja que inician o llevan años juntas, se puede
emplear la intervención no solo para ayudar a la pareja que presenta actualmente
insatisfacción, sino también para prevenir la posible presentación de la insatisfacción, a
través del desarrollo de habilidades en diferentes etapas de la pareja para que aprendan a
afrontar posibles problemas en el futuro.
Por lo tanto, cuando se habla de cómo afecta cada uno de estos antecedentes a la
conducta de insatisfacción de pareja, Johnson, Davila, Rogge, Cohan, Lawrence, Karney &
Bradbury (2005), en su investigación de tipo correlacional, afirmaron que las habilidades
negativas al igual que el afecto negativo, están relacionados con el nivel de insatisfacción
de pareja, mientras que los patrones de interacción están relacionados con el cambio en la
insatisfacción.
Esto lleva a concluir que tanto la teoría, como las investigaciones, han demostrado que
las diferencias individuales, posibles psicopatologías individuales, la historia de aprendizaje
y principalmente los patrones de interacción en la pareja tienen una relación negativa con la
satisfacción de la pareja.
3.1.2 Mantenimiento de la insatisfacción de pareja
Es común que las parejas en conflicto tiendan a responder a los comportamientos
negativos de sus parejas con otros comportamientos negativos. Cada individuo tiende a
considerar que la cadena de conductas negativas fue iniciada por su compañero,
hacer; una simple conducta negativa puede comenzar una cadena de comportamientos
destructivo (Epstein & Baucom, 2002).
Esa cadena de comportamientos negativos se mantiene, debido a que cuando un
miembro de la pareja cede, se presenta un reforzamiento positivo y negativo; por parte de la
persona que está empleando el método coercitivo, se refuerza el comportamiento
positivamente ya que obtiene lo que buscaba, mientras que por parte de la persona que
estaba recibiendo la conducta coercitiva, se refuerza su comportamiento negativamente ya
que deja de recibir la estimulación aversiva. Por lo tanto, al ser reforzados los dos
miembros de la pareja, se espera que esta cadena de comportamientos destructivos se siga
presentando (Christensen, Jacobson & Babcock, 1995). Por lo tanto, el comportamiento de
la pareja se mantiene por un condicionamiento directo.
Es así, que cuando la persona es sometida a estados de privación de una consecuencia o
si se le expone a una estimulación aversiva, la consecución de la consecuencia, o el escape
o evitación de la estimulación aversiva, se convierten en reforzadores, alterando el
comportamiento de acuerdo a su historia individual de aprendizaje (Valdivia Y Luciano,
2006), pero teniendo en cuenta su contexto actual entre la pareja.
En cuanto al mantenimiento de la insatisfacción de pareja que se presenta por el
reforzamiento negativo debido a que la persona escapa o evita la exposición a una
estimulación aversiva, desde la teoría de los marcos relacionales, se denomina como la
evitación experiencial destructiva, donde el sujeto hace todo lo necesario para mantenerse
alejado de la experiencia de malestar y dolor en el cual vive, convirtiéndose esta en un
Es así, que la evitación experiencial, es la estrategia para alterar o controlar la forma,
frecuencia o sensibilidad situacional de las experiencias internas. Esas experiencias internas
son los pensamientos, sentimientos, sensaciones o recuerdos; realizando la evitación
experiencial de forma natural, debido a la capacidad que se tiene de evaluar, predecir y
evitar eventos (Luoma, Hayes & Walser, 2007). Cuando se habla del trastorno de evitación
experiencial, se hace referencia a que la persona evita lo que le produce malestar o dolor, de
forma constante y generalizada, lo cual lo lleva a que viva una vida limitada, debido a que
este patrón evitativo extiende el sufrimiento a diferentes áreas de funcionamiento. Siendo
entonces, la evitación experiencial perjudicial, ya que la persona no resuelve sus conflictos,
ya que la evitación se interpone entre lo que la persona desea para su vida (Wilson &
Luciano 2002).
Por lo tanto, cuando se presentan cambios continuos en los patrones de comportamiento
de la pareja, tienden a existir cambios sobre la percepción del compañero (Gottman, 1994;
como se citó en Beach, Fincham, Amir & Leonard, 2005), llevando a la pareja a presentar
de forma constante las cadenas de comportamientos negativos y a evitar experiencialmente
sus emociones para evitar el dolor, lo que conlleva a un cambio en los patrones de
interacción cotidianos, la percepción de bienestar acerca de la relación y del compañero,
confirmando así la insatisfacción que sienten con su pareja, manteniendo el proceso de
polarización.
Cuando la pareja, entra en ese proceso de polarización, según Christensen y Jacobson
(1998), los compañeros tienden a comportarse más coercitivamente, convirtiendo sus
diferencias en deficiencias; por lo tanto, cada vez las personas se polarizan más en su
de comportamientos negativos y la evitación experiencial, lo que resulta en un aumento en
la deprivación y en la forma en que perciben sus diferencias.
Esos comportamientos negativos, los cuales están relacionados con la forma de
comunicación inadecuada que se presenta en las parejas, exacerban o impiden la solución
de los conflictos, principalmente porque no permiten la articulación entre los pensamientos
y sentimientos sobre los problemas y porque la pareja presenta un déficit en la toma de
decisiones para afrontar, reducir ese problema (Snyder, Heyman & Haynes, 2005; Johnson,
Davila, Rogge, Cohan, Lawrence, Karney & Bradbury 2005).
Concluyendo, que no sólo las contingencias directas mantienen el comportamiento,
igualmente sucede con las operaciones o eventos cuyas funciones provienen de situarlos
según sus marcos relacionales, trabajando por lo tanto sobre las contingencias directas y
sobre la historia del individuo derivada de las circunstancias presentes (Valdivia y Luciano,
2006), lo cual lleva a las personas a evitar experiencialmente, para dejar de sentir el dolor
que les genera ese conflicto.
Por lo tanto, la intervención debe estar enfocada en los diferentes aspectos que
mantienen la insatisfacción de la pareja, los cuales son: 1. La afectación o reactividad
emocional ante las discusiones o problemas, 2. La cadena de interacción negativa o los
patrones de interacción de la pareja, 3. El déficit de habilidades de comunicación y solución
de problemas y 4. La evitación experiencial.
3.2 Evaluación de la Insatisfacción de Pareja
La cultura y la subcultura, influyen en la manera en que los individuos o la pareja se
comportan y en cómo interpretan sus acciones. Entre una cultura y otra, pueden haber
verbal) y en la manera de expresar los sentimientos, actitudes y emociones. Los
investigadores y clínicos deben ser sensibles a las diferencias culturales (entre culturas,
entre la misma nacionalidad y entre las relaciones no tradicionales como las parejas de gays
y lesbianas) para poder comprender el funcionamiento de las parejas (Epstein & Baucom,
2002; Snyder, Heyman & Haynes, 2005). Es por esta razón, que la evaluación de una pareja
debe ser a través de análisis funcional, el cual debe ser realizado ideográficamente (Cone,
1998; Haynes, Leisen & Blaine, 1997; Haynes & O´Brien, 2000; como se citaron en
Snyder, Heyman & Haynes, 2005).
La conducta problema, al igual que cualquier otra, se evalúa a través de entrevistas,
cuestionarios y protocolos de observación conductual, lo que se podría denominar una
evaluación multimetódica. Se realiza tanto una evaluación individual (cada uno de los
miembros de la pareja), como a la pareja y a los factores medioambientales que contribuyen
a las preocupaciones de la pareja sobre su relación (Epstein & Baucom, 2002; Christensen
& Jacobson, 1998).
La evaluación debe estar orientada a identificar los diferentes factores que afectan en el
funcionamiento de la pareja, al igual que el contexto en donde se desarrolla la relación.
Tanto la historia personal de cada uno de los miembros de la pareja, como la historia de la
propia de la relación, aportan información valiosa sobre las experiencias pasadas que
pueden continuar teniendo un efecto negativo en la pareja. Adicionalmente, se deben
indagar sobre los recursos que ellos han usado tanto en el presente como en el pasado, para
identificar aquellos que les han funcionado para solucionar los problemas, en comparación
de los que no han sido útiles o que han incrementado la problemática (Epstein & Baucom,
Por lo tanto, la terapia conductual cognoscitiva realiza una serie de pasos para la
evaluación de una pareja, los cuales son: 1. Identifica inicialmente los problemas
presentados y establece las reglas del proceso terapéutico, lo anterior puede basarse en el
uso de cuestionarios de autorreporte y la entrevista de la primera sesión. 2. Evalúa la
historia de la relación, así como del funcionamiento actual de la pareja, incluye la
observación conductual de la interacción de la pareja. 3. Evalúa la historia individual y el
funcionamiento actual de cada miembro por separado. 4. Retroalimenta a la pareja sobre los
resultados del proceso de evaluación (Epstein & Baucom, 2002).
Según Christensen y Jacobson (1998), al igual que la terapia conductual cognoscitiva, la
terapia conductual integrativa se organiza alrededor de la formulación, teniendo como
objetivo el análisis funcional que permitirá entender cuál es el comportamiento problema,
cómo se aprendió y como se ha mantenido; de tal manera, que se pueda generar el plan de
tratamiento de una forma más eficaz. Para esto, la evaluación que realiza el terapeuta debe
apuntar a resolver seis preguntas principales, ¿Qué tan conflictualizada está la pareja?,
¿Qué tan comprometida está la pareja con la relación?, ¿Cuáles son los aspectos que los
dividen?, ¿Por qué estos aspectos son un problema para ellos?, ¿Cuáles son las fortalezas
que los mantienen juntos? y ¿Qué puede hacer el tratamiento para ayudarles?.
En la terapia comportamental integrativa, se analizan los temas en los cuales la pareja
presenta diferencias, ya que estos con frecuencia son las clases de respuestas, donde se
entiende que son comportamientos que cumplen con la misma función (Christensen,
Jacobson & Babcock, 1995; Christensen y Jacobson, 1998); es importante tener claro las
clases de respuestas, ya que permite un mejor entendimientos de la problemática que
Realizar una adecuada definición de las clases de respuestas, permite por lo tanto al
terapeuta detectar áreas de importancia que el mismo consultante no había mencionado,
pero que son relevantes; igualmente permite ver la universalidad de los problemas y es útil
para los consultantes, clasificar los comportamientos de acuerdo a los temas (Christensen,
Jacobson & Babcock, 1995).
Unas de las limitaciones para evaluar la interacción de pareja son que el psicólogo no
está presente en la mayor parte de la interacción entre la pareja, la naturaleza idiosincrática
de la historia de aprendizaje, se tiene un nivel limitado para influenciar directamente las
condiciones en sus vidas y que las parejas describen no sólo las variables controladores sino
también las variables derivadas (Christensen, Jacobson & Babcock, 1995; Christensen y
Jacobson, 1998). Si se analizan estas limitaciones, son las limitaciones que se presentan en
cualquier proceso de evaluación psicológica, las cuales han sido manejadas a través de
diferentes formas, como por ejemplo los autorregistros, la observación de los
comportamientos durante las terapias, las tareas para la casa que permiten la generalización
del comportamiento.
3.2.1 Cuestionarios de evaluación de la insatisfacción de pareja
El terapeuta puede escoger el administrar un cuestionario de auto reporte a los
miembros de la pareja, se le deben entregar al terapeuta antes de la sesión inicial. Se
realizan con el objetivo de que el terapeuta pueda revisarlos, para poder incluir algunos
aspectos específicos de la relación, dentro de la entrevista inicial de la primera sesión. Una
excepción a este procedimiento, se da en los casos en que se ha reportado en el contacto
telefónico sobre un caso de abuso o violencia, en este caso los cuestionarios sobre abuso
Christensen, Atkins, Baucom y Yi (2010), en su investigación, emplearon autorreportes
para evaluar el nivel de malestar presentado por las parejas. Whisman, Snyder & Beach
(2009), en su investigación, desarrollaron un screening para evaluar el desacuerdo de
pareja, pero igualmente resaltan la importancia emplear los autorregistros. Christensen y
Eldrige (2005), igualmente emplearon autorregistros para demostrar la relación entre los
patrones de comportamiento de demanda-retirada y la satisfacción marital (como se citó en
Rehman, & Holtzworth, 2006). Snyder, Heyman y Haynes (2005), afirmaron que los
autorreportes, sirven para obtener información importante acerca de la tasa de frecuencia y
la intensidad de las interacciones negativas, al igual que de los patrones de interacción de la
pareja. Demostrando así, que existen infinidad de investigaciones, que apoyan el empleo de
los autorregistros, dada su eficacia y efectividad en recoger información relevante para la
evaluación del comportamiento.
Pero, no se pueden evitar mencionar la existencia de un sin número de cuestionarios,
escalas, test que pueden ser empleados, como lo son: La escala de ajuste diádico (Spanier,
1976), el inventario de satisfacción marital (Snyder, 1979), Inventario de Cumplimiento de
necesidades (Prager & Buhrmester, 1998), el inventario de interacción sexual (Rust &
Golombok, 1986), el inventario familiar de eventos y cambios de vida (McCubbin,
Patterson & Wilson, 1991), el cuestionario de áreas de cambio (Weiss, Hops & Patterson,
1973), el cuestionario de modelos de comunicación (Christensen & Sul- laway, 1984), el
estudio de la actitud matrimonial (Pretzer, Epstein & Fleming, 1991), el inventario de
creencias en la relación (Eidelson & Epstein, 1982), el inventario de normas especificas de
relación (Baucom, 1996), entre otros (como se citaron en Epstein & Baucom, 2002). Estos
Existen un sin número de escalas, inventarios, pruebas, test que tienen el objetivo de
evaluar la interacción entre la pareja, la gran mayoría surgió como una medida
principalmente de la insatisfacción marital, dejando de lado a las parejas que no estaban
casadas, posteriormente se iniciaron a construir o validar estas pruebas tanto para parejas
como para matrimonios.
La validación de estas pruebas, también se basan en su aplicación en diferentes
comunidades e idiomas. Unos ejemplos de esto, son la validación de la escala de
satisfacción marital desarrollada por Roach, Bowden y Frazier, (1981), la cual fue traducida
y aplicada por Estrella (1985) en una comunidad Mexicana y Puerto Riqueña (como se citó
en Arias, 1989); posteriormente Arias (1989) y Arias (2003), evaluaron la confiabilidad y
validez, de la versión en español, aplicándola en México. En estas investigaciones, se
encontró una alta validez interna de la versión en español, siendo un instrumento valiosos
en la investigación y diagnóstico.
Otro ejemplo de validación de una escala, es la investigación realizada por Santos,
Vallejo & Sierra (2009), en donde validaron la escala de ajuste diádico (Spanier, 1976;
como se citó en Santos, Vallejo & Sierra, 2009) en una muestra española, encontrando que
esta escala, en su versión corta mostró una adecuada fiabilidad y validez.
Siendo importante el uso de estas pruebas para la evaluación de la insatisfacción de
pareja, donde muchos autores e investigadores se han esforzado para su validación, es
importante resaltar que los autorregistros pueden ser más flexibles, se diseñan de acuerdo
con los requerimientos y aportan una información valiosa sobre el comportamiento, motivo
por el cual fueron seleccionados en esta investigación como el método para evaluar el
Para esta investigación, se desarrolló un autorregistro, que permitiera obtener los datos
de evaluación acerca del nivel de malestar, de la frecuencia de discusiones o problemas y
de los patrones de comportamiento negativos y de polarización, ya que ningún cuestionario,
escala o inventario, permite obtener esta información a través de un solo formato.
3.2.2 Entrevista de evaluación de la insatisfacción de pareja
La entrevista para evaluar la problemática de la pareja, tiene como objetivo básico el
poder realizar la formulación del caso clínico, esta formulación será la base y la guía para la
intervención. Incluye adicionalmente otro objetivo, el cual consiste en lograr un impacto
terapéutico durante la fase de evaluación, de tal manera que las parejas se comprometen en
su propio proceso (Christensen & Jacobson, 1998). Por lo tanto, esta entrevista se
fundamentará en indagar la historia general de la pareja y el funcionamiento actual de la
relación, además el terapeuta deberá realizar la observación conductual de la interacción de
la pareja (Epstein & Baucom, 2002; Christensen & Jacobson, 1998).
Es así, como independiente de si la intervención es conductual cognoscitiva o
integrativa, la entrevista debe apuntar siempre a la realización de la formulación del caso;
lo cual, implica conocer los antecedentes de la relación y los individuales, conocer su
funcionamiento actual y los recursos con que cuentan, teniendo en cuenta el contexto en
donde se desenvuelve la pareja. Es decir, esto va a permitir definir y entender cuál es el
comportamiento problema de la pareja en particular, saber cómo se adquirió o aprendió el
mismo y cómo se está mantenido. Con esta información, se puede establecer la
intervención adecuada a esta problemática en esa pareja particular.
Es importante, que el terapeuta pueda generar un vínculo con la pareja durante la
debe procurar ser imparcial. En la medida en que el terapeuta escuche y valide las quejas de
cada uno, genera una alianza o vínculo con cada uno y con la pareja (Christensen &
Jacobson, 1998). Se debe dar una sensación de igualdad al interior de la relación, que cada
uno de los miembros de la pareja no piense que el terapeuta tome postura, sino que sea
neutral.
Los propósitos principales de evaluar la historia son: primero poder comprender como
se ha desarrollado la relación de pareja a lo largo del tiempo; segundo, tener en cuenta los
aspectos positivos de la relación en contraste con el conflicto actual y tercero, observar el
estilo afectivo de cada miembro y el grado actual de vinculación con la relación, mientras
se indagan los momentos significativos en su historia (Epstein & Baucom, 2002).
Cuando se evalúa el funcionamiento actual de la relación, es importante enfocarse en
las preocupaciones actuales y las fortalezas de la relación, incluyendo: las demandas que
están experimentando, los recursos disponibles y los que utilizan y cualquier característica
individual o de la pareja que reduzca la habilidad para que se adapten a las circunstancias
(Epstein & Baucom, 2002; Christensen & Jacobson, 1998).
En cuanto a la observación conductual de la interacción de la pareja, el terapeuta debe
observar el comportamiento de cada individuo y su interacción, para poder identificar la
frecuencia de las acciones positivas, negativas y de los diferentes tipos de secuencias de
comportamientos entre las parejas. Una forma para poder realizar esta observación, durante
la entrevista, es crear situaciones simuladas de interacción (Epstein & Baucom, 2002).
La entrevista, es empleada a la vez como una herramienta para que la pareja al salir de
la sesión, se sienta mejor de como entraron, sintiendo alivio al comprender el proceso que