ESTUDIOS DE CASO SOBRE BUENAS PRÁCTICAS DE GERENCIA SOCIAL
Una guía práctica para la elaboración
de estudios de caso sobre buenas prácticas
en gerencia social
Estudio de Caso No. 1
Michael Barzelay
Una guía práctica para la elaboración de
estudios de caso sobre buenas prácticas en
gerencia social
Michael Barzelay
Reader in Public Management, London School of Economics and Political Science
Juan Carlos Cortázar Velarde
Especialista Social Docente, Instituto Interamericano para el Desarrollo Social (INDES)
Instituto Interamericano para el Desarrollo Social (INDES) Banco Interamericano de Desarrollo
ÍNDICE
Introducción 4
I. El punto de partida: motivaciones, hábitos e intereses del investigador
7
De los estudios intrínsecos a los instrumentales 8
Del discurso oficial a la perspectiva de los actores 10 De la evaluación del impacto al análisis de las prácticas gerenciales 13
¿Valdrá la pena seguir este camino? 14
¿Qué viene por delante? 17
II. Elaborando un relato sobre la experiencia que queremos estudiar
19
¿Por qué un método narrativo? 20
Los elementos básicos del relato: los eventos y la trama 22
Una herramienta sencilla: la estructura narrativa 25
Generando buenas preguntas de investigación 33
Generando información relevante 37
Escribiendo el relato 41
III. Analizando las prácticas en gerencia social 44
Las funciones gerenciales como terreno de análisis 46
Explicando la trayectoria y operación de las prácticas gerenciales 50
Elaborando conclusiones y proponiendo lecciones 57
Anexo. Criterios de calidad científica para la investigación sobre las prácticas en gerencia social
61
Índice de temas 67
Índice de Cuadros
Cuadro 1: Motivaciones, hábitos e intereses del investigador: una transición 15 Cuadro 2: Diferencias entre el método fundamentado en variables y el método
narrativo
21
Cuadro 3: Criterios para evaluar la calidad de las investigaciones sobre prácticas en gerencia social
64
Índice de Gráficos
Gráfico 1: Estructura narrativa 27
Gráfico 2: Tipos de preguntas de investigación 34
Gráfico 3: Una visión funcional del proceso de gerencia 47
Gráfico 4: Análisis funcional de las prácticas gerenciales 55
Índice de Recuadros
Recuadro 1: Las preocupaciones tras el estudio del presupuesto participativo de Villa
El Salvador 12
Recuadro 2: La estructura narrativa del estudio sobre el presupuesto participativo de Villa El Salvador
28
Recuadro 3: Eventos y sub-eventos del episodio del estudio sobre el presupuesto
participativo de Villa El Salvador 30
Recuadro 4: Relaciones entre eventos en la estructura narrativa del estudio del presupuesto participativo de Villa El Salvador
31
Recuadro 5: La trama del estudio del presupuesto participativo de Villa El Salvador 32 Recuadro 6: Las preguntas del estudio del presupuesto participativo de Villa El
Salvador 36
Recuadro 7: Guía de entrevista para el estudio del presupuesto participativo de Villa
El Salvador (parcial) 40
Recuadro 8: Cuadro de organización del relato para el estudio del presupuesto
participativo de Villa El Salvador 43
Recuadro 9: Funciones gerenciales desempeñadas mediante el presupuesto
participativo de Villa El Salvador 48
Recuadro 10: Análisis del diseño de la práctica del presupuesto participativo de Villa
El Salvador 53
Recuadro 11: Análisis del contexto de la práctica del presupuesto participativo de
Villa El Salvador 54
Recuadro 12: Conclusiones del estudio del presupuesto participativo de Villa El
Salvador 58
Introducción
Esta guía se enmarca en la iniciativa que el INDES viene desarrollando desde el año 2003, la cual está orientada a la promoción del estudio de buenas prácticas en gerencia social en la región. Desde el año 2003 el INDES ofrece el Taller de Elaboración de Estudio de Casos, como un espacio de formación en la metodología de este tipo de estudios abierto a investigadores de la región.1 El taller presenta a investigadores latinoamericanos avances teóricos y metodológicos referidos al estudio de las prácticas de gerencia social, tomando como referencia central el diseño metodológico desarrollado por Michael Barzelay, profesor de Gerencia Pública del Interdisciplinary Institute of Management de London School of Economics and Political Science (Barzelay et al, 2002).
Esta guía está dirigida de manera general a los investigadores interesados en el estudio de las prácticas gerenciales en el sector social, y les ofrece una mirada global sobre el marco metodológico y de análisis al que hemos hecho referencia. De manera más específica, la guía está dirigida también a quienes hayan participado o vayan a participar en el Taller de Elaboración de Estudio de Casos del INDES, con el propósito de: a) reforzar las habilidades metodológicas y los contenidos conceptuales ofrecidos en el Taller de manera que se progrese en su empleo; y b) facilitar la realización de actividades de formación que repliquen la propuesta formativa del Taller en los países de la región.
Esperamos que la guía permita al lector:
• Identificar con claridad un conjunto de conceptos, opciones metodológicas y procedimientos de trabajo que creemos apropiadas para el estudio de las prácticas gerenciales en el campo de los programas sociales. Al respecto, asumiendo el principio básico de que ciertos métodos de investigación son más adecuados para el estudio de determinadas realidades que otros (Gaskell y Bauer, 2000: 337) proponemos un tipo específico de estudio de casos como método apropiado para el estudio de los procesos gerenciales.
• Dar cuenta del proceso de análisis de las prácticas gerenciales ante otros investigadores de la comunidad académica, haciendo así explícitas las opciones metodológicas que orientan la investigación. De esta manera, la guía facilita el
1 El INDES realizó un taller en el año 2003 y dos en el 2004, con un total de 35 participantes
escrutinio público del trabajo científico por parte de la comunidad académica, proceso fundamental para asegurar la calidad de la investigación científica en cualquier campo del conocimiento y particularmente importante en relación con el uso de metodologías cualitativas que aún se hallan en un momento de desarrollo y validación (Gaskell y Bauer, 2000: 344).
• Contribuir a la construcción de la gerencia social como campo de conocimiento sobre la gestión del desarrollo social en la región, al mismo tiempo que extraer lecciones prácticas para la gestión de los programas y proyectos sociales a partir del estudio de experiencias singulares. El camino metodológico que proponemos permite al investigador generar y analizar evidencia sobre las prácticas de gerencia social, así como formular argumentos que expliquen los procesos gerenciales estudiados (contribuyendo a la construcción del campo de la gerencia social) como argumentos que propongan caminos de acción para mejorar el desempeño de las funciones gerenciales en el sector social. Así, el método que ofrecemos resulta relevante tanto para quienes están interesados en la gerencia social como campo de conocimiento como para quienes están interesados en el ejercicio práctico de los roles y funciones del gerente social.
A lo largo de las siguientes páginas presentaremos una propuesta metodológica para el estudio de las prácticas de gerencia social atendiendo al proceso real que, según hemos observado, muchos investigadores siguen al acercarse a esta temática. En consecuencia, no comenzaremos con una exposición general de los principios del diseño de investigación propuesto, para luego derivar lógicamente el conjunto de actividades que son necesarias para realizarlo. Siguiendo una ruta más cercana a la práctica de los investigadores, comenzaremos discutiendo las inquietudes, motivaciones y hábitos que usualmente muestran los investigadores interesados en el campo de las prácticas gerenciales (sección I). A partir de ello introduciremos progresivamente las opciones metodológicas y las actividades que componen la propuesta de investigación (secciones II y III). Adicionalmente, ofreceremos una breve reflexión complementaria sobre los criterios de calidad científica a partir de los cuales es posible establecer estándares para el tipo de investigación que proponemos y evaluar sus resultados (Anexo I). Así concebida, esperamos que ésta sea realmente una guía práctica que oriente la toma de decisiones metodológicas de los investigadores, más que un manual que proponga un conjunto de pasos estrictamente ordenados.
Como un elemento para facilitar la presentación del tipo de investigación propuesto, a lo largo del texto haremos referencia a un estudio de caso desarrollado de acuerdo con esta metodología. El estudio en cuestión aborda la trayectoria que siguió la puesta en
marcha del presupuesto participativo en el distrito de Villa El Salvador (Lima, Perú) entre los años 2000 y 2002 (Cortázar y Lecaros, 2003).
I. El punto de partida: motivaciones, hábitos e
intereses del investigador
En los talleres de elaboración de estudio de casos del INDES que hemos realizado observamos que quienes están interesados en estudiar las prácticas gerenciales a partir del análisis de experiencias de gestión social, tienen por lo general hábitos de investigación que incluyen cuatro elementos:
a) Gran interés por conocer las características del diseño y los resultados de un programa o experiencia de intervención social singular, que parece interesante en sí misma dado lo novedoso de su diseño, su relevancia dentro de un área específica de la política social o el importante impacto social logrado.2 Las inquietudes del investigador están así estrechamente vinculadas a una experiencia singular que parece relevante en sí misma, es decir, que se asume como intrínsecamente relevante. El interés investigativo suele estar centrado en las características del diseño del programa, asumiendo que ellas permitirían comprender y quizás replicar el desempeño del mismo y sus resultados.
b) Concentración del proceso de análisis de las políticas y programas sociales en el discurso oficial efectuado sobre el mismo. Así, se asume tácitamente que la evolución del programa y su gestión responde en gran medida al discurso oficial de quienes fueron responsables de su marcha, plasmado en las directivas, reglas y normas legales que orientaron su desarrollo. Como un ejemplo de esto podemos citar la gran cantidad de estudios sobre la práctica del presupuesto participativo que se centran en describir y analizar las fases que formalmente tiene el proceso. En el caso particular del presupuesto participativo de Villa El Salvador, estudios como el de Chambi y Marulanda (2001) presentan al lector el proceso de puesta en marcha de dicha práctica en función a las etapas que formalmente establecía la Ordenanza Municipal que regulaba el proceso. De esta manera, el proceso real de una práctica termina identificado con el proceso formalmente establecido para el mismo, por lo cual la fuente fundamental de información resulta ser el discurso oficial sobre el proceso.
c) Como parte del mismo conjunto de hábitos, los investigadores interesados en ir más allá del discurso oficial consideran como fuente de información a los actores directamente involucrados en la experiencia o programa bajo estudio. Usualmente buscan identificar los intereses que tales actores persiguen o defienden en función de su ubicación social o institucional en el proceso, analizando su capacidad para
2 De manera coincidente con este tipo de interés investigativo, Yin (1994: 44) señala que una de
actuar efectivamente en el logro de los mismos. El análisis se centra por lo general en la interacción entre actores que persiguen intereses identificados con cierto grado de objetividad por el investigador.
d) Finalmente, los investigadores suelen presentar un marcado interés por evaluar el impacto que los programas sociales tienen en la resolución de los problemas sociales. Consideran que el estudio de una experiencia singular de gestión social debe concentrarse en contrastar los objetivos del programa con los resultados obtenidos en términos de cambio de la situación problemática que se busca enfrentar. La literatura sobre las “buenas prácticas” en política y gerencia pública ha contribuido a fomentar este enfoque que se fundamenta en los impactos, en la medida en que se considera que una buena práctica es aquella que logra los resultados propuestos.
El camino que proponemos seguir para estudiar las prácticas de gerencia social es algo diferente. Aunque no es necesariamente contradictorio con el conjunto de preocupaciones y habilidades que hemos tratado de esbozar en los párrafos anteriores, su particular orientación requiere el desarrollo de intereses y habilidades algo distintas. Tres señalamientos iniciales permitirán al lector tener una idea general del camino metodológico que aquí proponemos.
De los estudios intrínsecos a los instrumentales
desarrollar un campo de conocimiento profesional, en nuestro caso, el campo de la gerencia social.
Si nuestra perspectiva es instrumental ¿cuál es la problemática dentro del campo de la gerencia social que nos interesa abordar mediante el estudio de experiencias singulares? El desarrollo y la operación de las prácticas de gerencia social. Entendemos estas prácticas como métodos específicos que utilizan los gerentes sociales para interactuar con situaciones problemáticas referidas al campo del desarrollo social y/o al desempeño de las organizaciones y programas sociales, y de las cuales se esperan determinados resultados valiosos.3 Hagamos tres precisiones sobre esta definición. En primer lugar, consideramos que las prácticas gerenciales interactúan con situaciones que son comprendidas por los actores involucrados como problemas y no como condiciones; es decir, como situaciones sociales u organizativas que no son satisfactorias, que exigen un cambio y en las que dicho cambio es posible mediante la política pública o la intervención gerencial (Kingdon, 1995; Barzelay, 1998: 143).4 En segundo lugar, consideramos que las prácticas gerenciales se orientan hacia la generación de resultados públicamente valiosos. Al respecto, asumimos la perspectiva de Moore (1998) según la cual los gerentes públicos crean valor público cuando generan soluciones que efectivamente resuelven problemas importantes para determinados usuarios directos, a la vez que responden a las aspiraciones y valoraciones de la ciudadanía, generalmente procesadas mediante un sistema de deliberación política.
En tercer lugar, consideramos las prácticas gerenciales como procesos. Un proceso es una secuencia de acciones que se desarrollan en el tiempo y en un contexto dado (Pettigrew, 1997: 338). La naturaleza procesual de las prácticas gerenciales exige que ellas sean estudiadas como un todo, es decir, holísticamente. Un proceso sólo se puede comprender como una configuración de eventos en estrecha interacción con el contexto dinámico en el cual tienen lugar. Un enfoque que sólo se concentre en el comportamiento de algunos aspectos (variables) del proceso sería, por el contrario, incapaz de reconstruir la complejidad de la interacción entre acciones, tiempo y contexto (Ragin, 1987). Es justamente por la necesidad de esta perspectiva holística que el estudio de casos resulta ser una estrategia de investigación adecuada para analizar las prácticas gerenciales, pues permite investigar fenómenos contemporáneos dentro de su contexto natural y considerar sus múltiples dimensiones y características (Yin, 1994: 13). De esta forma, la consideración de la naturaleza procesual de nuestro objeto de
3 Esta definición se inspira directamente en los conceptos de Bardach sobre las prácticas
gerenciales en general (1998: 36).
4 El texto de Kingdon (1995) introduce una sólida reflexión sobre cómo las situaciones sociales
estudio (las prácticas gerenciales) nos conduce a discernir la pertinencia del estudio de caso como método a utilizar.
Resumiendo, nuestro interés en analizar experiencias singulares de gerencia social es claramente instrumental. Esto se debe a que recurrimos al análisis de experiencias o programas singulares como un medio para generar conocimiento sistemático sobre el desarrollo y la operación de las prácticas de gerencia social, haciendo así posible identificar distintos tipos de prácticas gerenciales y extraer lecciones sobre su aplicabilidad en contextos diversos. No queremos con esto descalificar los estudios intrínsecos, pues los consideramos también valiosos y buena parte de lo que se propondrá en la sección III de esta guía es aplicable a ellos. Queremos sin embargo marcar esta clara diferencia desde el principio, pues implica orientaciones metodológicas distintas (Stakes, 1995: 4).
Un ejemplo de cómo este enfoque instrumental orienta el análisis de experiencias singulares proviene del estudio del presupuesto participativo en Villa El Salvador (véase el recuadro 1). Una opción intrínseca consideraría valioso dicho estudio en función, por ejemplo, de los niveles excepcionales de participación ciudadana que registra la historia de Villa El Salvador o porque es una de las primeras experiencias de aplicación del presupuesto participativo en el Perú. Un enfoque instrumental – como el que efectivamente guía el estudio en cuestión – considera que estudiar dicha experiencia es importante porque nos permite comprender un tipo específico de práctica gerencial: las prácticas participativas de gestión presupuestal. Así, los autores estudiaron dicha experiencia como un medio para comprender por qué determinadas prácticas presupuestales participativas pueden verse seriamente debilitadas (al riesgo de desaparecer) cuando no van acompañadas por procesos de cambio organizacional que conduzcan a una gestión más responsable por parte de las entidades públicas. De esta forma, en lugar de un estudio que se agota en la singularidad de una experiencia determinada, los autores ofrecen un estudio del proceso de desarrollo de la práctica del presupuesto participativo, buscando así mostrar cómo las prácticas de participación ciudadana pueden (o no) lograr viabilidad en los gobiernos locales. Utilizan una experiencia singular como instrumento para disparar una reflexión más amplia. Más adelante (Sección III) haremos referencia a las posibilidades que tienen los estudios de caso para proponer argumentos generales a partir de experiencias singulares mediante la comparación de experiencias.
Del discurso oficial a la perspectiva de los actores
que el investigador debe tener en cuenta. Basarse fundamentalmente en el discurso oficial conduce a una comprensión formal y exclusivamente racional de los procesos gerenciales, pues identifica el proceso real con el diseño del proceso, eludiendo la relación que dichos procesos tienen con factores contextuales (que “desvían” notablemente la trayectoria de los procesos respecto a la trayectoria prevista en el diseño). Basarse exclusivamente en el discurso oficial elude también la variabilidad que proviene de la interacción entre los actores involucrados, que no necesariamente guían su acción por lo previsto en el diseño de los procesos o que deben ir más allá del mismo para enfrentar situaciones imprevistas. En el estudio sobre el presupuesto participativo en Villa El Salvador, por ejemplo, confundir la evolución de la práctica bajo estudio con la secuencia de etapas establecida formalmente en las Ordenanzas Municipales conduciría a obviar el hecho de que la práctica entró en crisis y estuvo a punto de ser abandonada como resultado de múltiples problemas de implementación y al conflicto entre varios de los actores. Pero fueron justamente los procesos que desencadenaron dicha crisis (obviamente imprevistos en el diseño del proceso) los que atrajeron la atención de los investigadores, pues ellos abren la puerta a las inquietudes sobre la viabilidad de las prácticas de participación ciudadana.
Las fuentes de información sobre las prácticas gerenciales deben entonces proveer información, no sólo sobre el diseño del proceso, sino también sobre el contexto con el cual interactúan y sobre las interacciones entre los actores.5 En consecuencia, si bien la documentación oficial sobre el programa es una fuente a considerar, proponemos que el investigador tenga también en cuenta el discurso de los actores involucrados como una fuente ineludible de evidencia. Como se verá en la sección II, esta opción nos conduce a considerar la entrevista como un importante instrumento para la generación de información.
5 Volveremos sobre estos tres aspectos analíticos de las prácticas gerenciales en la sección III
Recuadro 1
Las preocupaciones tras el estudio del presupuesto participativo de Villa El Salvador
“La experiencia que estudiamos consiste en el diseño y puesta en marcha del presupuesto participativo en el distrito de Villa El Salvador (Perú), entre el año 2000 e inicios del 2002. Villa El Salvador es un distrito popular del sur de la ciudad de Lima, originado en 1971 a partir de la ocupación informal de tierras por parte de pobladores pobres sin vivienda y que actualmente cuenta con poco más de trescientos mil habitantes. La importancia que la participación vecinal ha tenido en el desarrollo económico y social del distrito ha sido puesta en relieve en diversas ocasiones, llegando así el distrito a ser una suerte de hito nacional y regional en términos de gestión local. La adopción del presupuesto participativo en un distrito tan identificado con la participación vecinal constituye así una oportunidad singular para estudiar los procesos de participación ciudadana.
La puesta en marcha del presupuesto participativo de Villa El Salvador tuvo un comienzo auspicioso durante el año 2000. El Alcalde y las principales autoridades políticas impulsaron esta iniciativa y le asignaron recursos financieros bajo el abrigo del nuevo Plan de Desarrollo Integral del distrito, aprobado a fines de 1999. Contando con el apoyo de un grupo de ONGs expertas en temas de participación ciudadana, se diseñó una metodología básica para el proceso. Según dicha metodología los vecinos debían organizarse para participar en talleres donde se debatiría y asignaría prioridad a las obras a ejecutar en un determinado espacio local. Luego, la administración municipal debería ejecutar las obras contando con la participación de los vecinos, rindiendo finalmente cuentas de lo realizado. Durante el año 2000 la participación de vecinos y dirigentes en la toma de decisiones sobre las obras fue creciente, pero se enfrentaron serias dificultades para la ejecución de las obras, originadas fundamentalmente en los procesos de planificación del gasto, adquisición de materiales y construcción de las obras. La evaluación del proceso convenció a los actores comprometidos de la necesidad de institucionalizar el proceso, que hasta entonces había funcionado de manera relativamente informal. Así a lo largo del año 2001 se elaboró, debatió y aprobó una Ordenanza Municipal que reglamentaba la participación vecinal en la toma de decisiones sobre las obras a realizar. La atención puesta en la discusión de la Ordenanza, sumado al hecho de que las autoridades municipales volcaron la mayor parte de los recursos financieros en grandes obras decididas al margen del mecanismo de presupuesto participativo, pospuso significativamente la identificación y ejecución de las obras para el año 2001. Esto melló gravemente la confianza que dirigentes, vecinos y ONGs tenían en el proceso, erosionando de tal manera la viabilidad del presupuesto participativo hasta el punto de poner en suspenso su ejecución durante el año 2002.
La pregunta central que este proceso nos sugiere es: ¿Por qué se vio seriamente amenazada la viabilidad de una práctica de participación ciudadana que contaba con los recursos necesarios y el respaldo de los actores involucrados? Creemos que respondiendo a esta pregunta podemos aportar elementos para un mejor conocimiento del tópico mencionado hace unas líneas, a saber, los procesos que hacen posible el desarrollo y la estabilización deaquellas prácticas de participación ciudadana que requieren una elevada interacción con las organizaciones y funcionarios públicos.”
(Cortázar y Lecaros, 2003)
Al considerar el discurso de los actores, prestamos atención a la manera en que los propios actores inmersos en los procesos de gestión social interpretaron el problema a enfrentar, sus propósitos y sus acciones, más que al intento por dilucidar a partir de su ubicación estructural en el proceso determinados intereses que habrían guiado su acción.6 Pero, dado que los procesos de gestión pública son particularmente
6 Esta opción teórica es coherente con una comprensión de los procesos sociales según la cual
controversiales al transarse en ellos recursos y autoridad, es necesario tener en cuenta que los actores involucrados tienen interpretaciones muy distintas de lo ocurrido. La selección de los informantes debe tener esto en consideración, buscando lograr una adecuada triangulación entre puntos de vista distintos y hasta contradictorios. 7
De la evaluación de impacto al análisis de las prácticas gerenciales
Al interior de la poco sistemática discusión sobre las “buenas prácticas” es posible argumentar sobre su “bondad” al menos desde dos puntos de vista. Uno consiste en preguntarse en qué medida la práctica logró los resultados propuestos o los logró en mayor medida que otros. Otro punto de vista consiste en preguntarse cómo funcionó la práctica y también por qué funcionó (o no). La respuesta a la primera pregunta es algo que claramente corresponde a la disciplina de la evaluación de impacto. La respuesta a las últimas corresponde, en cambio, al terreno del análisis de las prácticas. El camino metodológico que proponemos se sitúa claramente en el segundo terreno. No negamos la importancia que tiene el análisis de impactos o la verificación de la hipótesis del proyecto o programa, pero nuestro propósito es distinto
El lector puede pensar que dado que lo que interesa es aprender de las “buenas prácticas” que tuvieron lugar en un contexto específico para transferir luego sus aportes a otro, lo más importante sería la evaluación de los resultados que efectivamente se obtuvieron. Pero ¿es posible aplicar los aprendizajes sobre una práctica en otro contexto sin comprender previamente cómo y por qué la práctica logró desarrollarse y funcionar en su contexto original? Pensamos que no. Dado que los contextos no son iguales, el problema no consiste en replicar o copiar una práctica sino en extrapolarla, es decir, aplicar las conclusiones a las que llegamos sobre una práctica en su contexto original a otro distinto (Bardach, 2004). Para ello resulta indispensable comprender cómo y por qué se desarrolló y funcionó (o no) la práctica en su contexto original, para luego – considerando las diferencias del contexto receptor – dilucidar si es posible su funcionamiento en una situación distinta. El conocimiento de los factores que hicieron posible su buen (o mal) funcionamiento resulta indispensable para argumentar sobre su posible funcionamiento en un contexto donde dichos factores pueden estar o no presentes.
Volviendo al ejemplo del estudio sobre el presupuesto participativo en Villa El Salvador, el estudio no se centra en la evaluación del impacto que dicha práctica tuvo sobre los que establecen restricciones para la acción la hacen posible, y además, resultan modificadas por la acción misma (Giddens, 1993: 164; Pettigrew, 1997: 338).
7 La triangulación es un criterio de calidad para la investigación cualitativa, consistente en la
niveles de participación ciudadana o sobre la eficiencia del gasto municipal. Se centra en los procesos que condujeron a que una práctica que contaba con apoyo político, respaldo ciudadano y recursos dejara de funcionar adecuadamente, al punto de paralizarse. Creemos que si el lector estuviera interesado en promover este tipo de prácticas presupuestarias en su lugar de trabajo, hallaría útil saber por qué dejó de funcionar adecuadamente en Villa El Salvador. Si bien le resultaría también interesante saber qué impacto tuvo esta práctica en los niveles de participación de la población, ello no le permitiría por sí solo considerar si dicha práctica es o no viable en contexto particular en el cual trabaja.
No pensamos que la evaluación de resultados e impactos y el análisis de prácticas se opongan. Desde el punto de vista de la extrapolación de aprendizajes sobre las buenas prácticas de gerencia social, ambas son necesarias. No tiene sentido extrapolar aprendizajes de un contexto a otro si la práctica en cuestión no promete buenos resultados.8 Pero no es posible hacerlo sin comprender por qué y cómo logró desarrollarse y funcionar adecuadamente. En este sentido, los dos enfoques se complementan. El camino metodológico que aquí ofrecemos se limita al segundo enfoque, dejando el primero para el campo (mucho más desarrollado) de la evaluación de programas y proyectos sociales.
En síntesis, el propósito de la propuesta metodológica que aquí presentamos no es evaluar las prácticas gerenciales desde el punto de vista de su impacto en la resolución de los problemas sociales. Nuestro interés – complementario a aquél – es el de explicar la trayectoria y funcionamiento de dichas prácticas, con la finalidad de extraer lecciones relativas a la mejor manera de lograr que constituyan una respuesta efectiva a los problemas prácticos que enfrentan los gerentes sociales en su labor cotidiana.9
¿Valdrá la pena seguir este camino?
El camino metodológico que proponemos implica para el lector realizar una transición desde aquellos intereses y habilidades investigativos que usualmente traemos quienes nos acercamos al estudio de las experiencias de gestión social en la región, hacia un conjunto algo distinto de preocupaciones, opciones metodológicas y habilidades para la investigación. El cuadro 1 presenta resumidamente la transición que proponemos al lector:
8 Aunque estudiar una práctica que no tuvo buenos resultados, puede resultar interesante para
saber bajo qué condiciones dicha práctica no logró buenos resultados y evitar situaciones similares. Por ello resulta necesario aprender no sólo a partir de experiencias o prácticas exitosas, sino también de situaciones de fracaso (Oyen, 2002: 26).
9 Esta preocupación por el funcionamiento o desempeño de las prácticas es el que nos llevará en
Cuadro 1
Motivaciones, hábitos e intereses del investigador: una transición
Del... Al...
Interés por estudiar experiencias singulares como relevantes en sí mismas (interés intrínseco)
Interés por responder a inquietudes generales sobre las prácticas de gerencia social a partir del análisis de experiencias singulares (interés instrumental)
Análisis del discurso oficial como fuente principal de información sobre los procesos gerenciales
Análisis del discurso de los actores involucrados como fuente de información sobre los procesos gerenciales (sin abandonar el estudio del discurso oficial)
Análisis de la acción a partir de la identificación de los intereses que los actores persiguen en un contexto dado
Análisis de la acción a partir de las interpretaciones divergentes que los actores involucrados tienen del problema, las acciones y el contexto
Énfasis en la evaluación de los resultados
e impacto de los programas sociales Énfasis en el análisis de los procesos que explican el desarrollo y funcionamiento de las prácticas gerenciales
El lector se preguntará qué puede obtener si se anima a realizar el conjunto de transiciones que acabamos de proponer y adentrarse en la propuesta metodológica que esta guía contiene. Pensamos que siguiendo este camino el lector podrá desarrollar capacidades (o mejorar las que ya posee) para realizar investigación cualitativa sobre experiencias de gestión social y así generar conocimiento sobre el desarrollo de las prácticas de gerencia social y lecciones que orienten la práctica de los gerentes sociales. Profundicemos en estas ideas.
cualitativa.10 Pensamos, sin embargo, que el camino que ofrecemos no se opone radicalmente al uso de instrumentos y marcos cuantitativos. La complementariedad entre instrumentos y marcos analíticos es posible, siempre que se respete el objetivo fundamental de generar una comprensión holística de las prácticas gerenciales en su contexto real. 11
En segundo lugar, la propuesta metodológica que ofrecemos permitirá al investigador generar una mejor comprensión de las prácticas gerenciales que efectivamente utilizan los gerentes sociales de la región. En este sentido, creemos que el análisis narrativo y el análisis funcional que propondremos más adelante facilitan enormemente la generación de argumentos explicativos sobre el desarrollo y la operación de dichas prácticas. Los argumentos explicativos sobre el desarrollo de una práctica apuntan a comprender su trayectoria, es decir, cómo se originó, estabilizó y probablemente decayó a lo largo del tiempo. Este tipo de argumentos ofrecen, por ejemplo, explicaciones sobre los procesos de innovación en el campo gerencial, mostrando cómo determinadas prácticas nuevas logran ser puestas en marcha venciendo las resistencias al cambio.12 Los argumentos explicativos sobre la operación de una práctica buscan comprender su funcionamiento, revelando por ejemplo por qué una práctica pudo desempeñarse de manera efectiva y generar buenos resultados en un contexto dado.13 Una virtud no menor de la propuesta metodológica que presentamos es que permite que los argumentos explicativos se fundamenten de manera rigurosa y visible en evidencia empírica generada de manera sistemática sobre la experiencia bajo estudio. De esta manera, las explicaciones que ofrece el investigador deben basarse en relaciones evidentes entre acontecimientos que realmente ocurrieron y no sólo en intuiciones, ideas generales o referencias vagas a hechos. 14
10 Sobre los estándares de calidad científica aplicables a los estudios de caso en general y a
nuestra propuesta metodológica en particular, véase el Anexo I.
11 Mucho se ha insistido en la literatura científico social sobre las aparentemente insalvables
diferencias entre las metodologías cualitativas y cuantitativas. Al respecto, nos sentimos mas cercanos a la posición de Bauer et al (2000) que insiste en que las diferencias entre ambas perspectivas se encuentran en la elección de instrumentos de generación y análisis de la información, siendo que ambas opciones comparten los principios del diseño de investigación científica y los intereses propios del conocimiento científico. Semejanzas y diferencias mediante, la opción por una mayor complementariedad entre ambas perspectivas metodológicas aparece como un camino aún por explorar en el terreno del análisis de las prácticas gerenciales.
12 Los estudios de Barzelay y Thompson (2003) y Barzelay y Campbell (2003) son un buen
ejemplo de análisis de prácticas gerenciales innovadoras, aunque no están referidas al ámbito de la gestión social.
13 El estudio de Bardach (1998) es un buen ejemplo de análisis del funcionamiento de prácticas
gerenciales. Los dos estudios mencionados en la nota anterior también profundizan en el funcionamiento de prácticas, en este caso innovadoras también.
14 Como se refiere en el Anexo I, la evidencia de las relaciones causales entre eventos que
En tercer lugar y por último, el camino propuesto permitirá al investigador generar un conocimiento útil no sólo para el ámbito académico (como puede ocurrir con los argumentos explicativos) sino también para el ámbito de la práctica efectiva de la gerencia social. En forma de lecciones, el investigador podrá ofrecer argumentos propositivos respecto a qué pueden hacer los gerentes sociales para lograr que una práctica gerencial específica funcione de manera efectiva en su contexto de trabajo. Los argumentos propositivos deben fundarse en los explicativos, siendo esta la mejor manera de lograr aprender de una experiencia para extrapolar enseñanzas de un contexto a otro distinto, evitando así la simple (y usualmente ineficaz) réplica de prácticas gerenciales consideradas “exitosas” o “buenas.” 15
Resumiendo, el camino propuesto ofrece un conjunto de conceptos, actividades e instrumentos que permitirán al lector comprender los aspectos prácticos de la evolución y funcionamiento de las prácticas de gerencia social, para así sugerir a los gerentes sociales qué hacer para incorporar prácticas innovadoras a su gestión y/o para lograr que determinadas prácticas logren un desempeño efectivo. Como es evidente, ni el conocimiento que se genere ni las lecciones que se sugieran tendrán un carácter infalible o de aplicabilidad universal. Por el contrario, estarán sometidas a todas las limitaciones que afectan al campo del conocimiento científico en general y al de la investigación cualitativa en particular. Más aún, las lecciones estarán sometidas a todas las vicisitudes y complejidades que implica la extrapolación de aprendizajes de una experiencia a otra (Bardach, 2004).
¿Qué viene por delante?
Hemos dicho que para estudiar las prácticas gerenciales vamos a concentrarnos en el carácter procesual, más que en los actores, las instituciones, las características y los resultados de las políticas (aunque, como veremos, estos aspectos también son considerados en el enfoque de los procesos). Por lo tanto, el investigador deberá desarrollar habilidades y dominar herramientas algo distintas a las que usualmente exigen la evaluación de programas, el análisis institucional o el análisis de actores. La sección II de esta guía introduce al lector al método narrativo, mostrando su utilidad para el estudio de las prácticas de gerencia social. Como resultado de la realización de las actividades sugeridas en dicha sección, el lector podrá elaborar un relato que de cuenta de la experiencia singular que le interesa estudiar. No es esta la única manera de afrontar el estudio de tales prácticas, pero creemos que al interior del conjunto de métodos cualitativos desarrollados por las Ciencias Sociales este método hace más
15 Para obtener conceptos sobre cómo la argumentación doctrinal en el campo de la gerencia
eficiente la generación, presentación y análisis de evidencia de las prácticas gerenciales.
II. Elaborando un relato sobre la experiencia
que queremos estudiar
Comencemos esta sección planteándonos un ejemplo sencillo. Supongamos que un investigador se pregunta por qué los responsables del sistema de salud de un determinado gobierno provincial no logran que la oferta de servicios de salud llegue efectivamente a los ciudadanos más pobres de su jurisdicción. El investigador puede tratar de responder a esta inquietud acudiendo a estudios que muestran de manera estadística que en muchos países la falta de interés de los políticos por orientar las políticas públicas hacia los pobres, sumado a la tendencia a concentrar los recursos de los servicios públicos en áreas distintas a los puntos de atención a los usuarios, conduce a que los servicios atiendan en buena medida a los no pobres y releguen a los más necesitados.16 Así el investigador podría ofrecer la siguiente explicación: “Dado que las decisiones políticas no se han orientado vigorosamente hacia los más pobres y que los recursos se han concentrado en operaciones y áreas distintas a los centros de salud de primer nivel de atención, la oferta de salud en esta provincia no llega a atender a los más pobres.” Esta respuesta se basa en la observación de dos variables – la orientación de las políticas hacia los no pobres y la falta de concentración de recursos en los puntos de atención – y ofrece una explicación mediante la correlación de ambas.
Pero esta respuesta, que probablemente sería también aplicable a los servicios de salud de otras provincias, países o regiones del mundo, no da cuenta de cuáles fueron las acciones y decisiones que efectivamente se tomaron en la provincia que interesa al investigador, ni explica directamente cuáles fueron sus efectos en cuanto a la acción de los proveedores de salud o a la distribución efectiva de los recursos públicos. Para poder dar cuenta de estos hechos, el investigador tendría acudir a quienes tomaron las decisiones y realizaron las acciones, o a los registros que hubiera de ellas, para así comenzar a hilvanar la secuencia de las decisiones que se tomaron efectivamente en dicha provincia en un momento dado, de las acciones realizadas y de sus efectos en la atención de la salud de los pobres. El resultado de este esfuerzo probablemente resultará en un relato que presenta dichas decisiones, acciones y resultados considerando el escenario general de los acontecimientos sociales y políticos en la provincia en cuestión.17
16 Estamos inspirándonos en los resultados de investigación presentados por el reciente Informe
del Desarrollo Mundial del Banco Mundial (2004).
17 La primera respuesta del investigador (“Dado que las decisiones políticas no se han orientado
El primer tipo de explicación es resultado de una aproximación categórica a la realidad, es decir, de la consideración de determinadas categorías de análisis (a las que usualmente denominamos variables en las Ciencias Sociales) y de su mutua asociación o correlación. El segundo tipo de explicación es en cambio resultante de una aproximación narrativa, en la cual la explicación no consiste en hallar alguna asociación entre variables sino en conectar coherentemente acontecimientos que tuvieron lugar en un momento y lugar dados. ¿Cuál de estas aproximaciones será adecuada para estudiar las prácticas gerenciales? Sin negar que el enfoque del análisis de variables contribuye al estudio del campo gerencial, queremos explorar el camino del método narrativo.
¿Por qué un método narrativo?
Proponemos el uso del método narrativo porque es el que más se adecua a la naturaleza procesual de las prácticas gerenciales y en consecuencia, sirve a nuestro propósito central: comprender el desarrollo y operación de las prácticas de gerencia social. En la sección I definimos dichas prácticas como “métodos específicos que utilizan los gerentes sociales para interactuar con situaciones problemáticas referidas al campo del desarrollo social o al desempeño de las organizaciones y programas sociales, de los cuales se esperan determinados resultados valiosos.” A partir de esta definición consideramos tales prácticas como procesos, es decir, como una secuencia de acciones que se desarrollan en un tiempo y en un contexto dado (Pettigrew, 1997: 338).
En comparación a la aproximación centrada en variables, el método narrativo muestra notables ventajas para estudiar los procesos.18 Para comprender tales ventajas consideremos la distinción que Abbott (2001) establece entre una metodología analítica centrada en variables y una metodología narrativa. El cuadro 2 muestra las diferencias sustantivas entre ambos enfoques.
De la revisión del cuadro resulta claro que el método narrativo es más sensible a los elementos constitutivos de un proceso, a saber, la secuencia de acciones que se desarrollan en un tiempo y contexto dados. El método centrado en variables no puede ofrecer una reconstrucción holística de secuencias singulares de acciones porque: a) su manera de explicar la realidad considera relaciones entre categorías analíticas (variables) referidas a dimensiones específicas de la realidad y no encadenamientos de acciones y b) porque se abstrae del contexto natural en que dichas dimensiones tienen categorías analíticas (variables) de tal forma que pareciera que son las variables mismas las que interactúan entre sí. Al respecto ver Abbott (1992).
18 Abbott (2001: 183) señala que el método narrativo ha cobrado mayor fuerza en el análisis
lugar. Mientras que su capacidad explicativa reside justamente en aislar las variables de los contextos singulares y buscar relaciones universales entre ellas, el método narrativo explica el flujo de acciones recurriendo al contexto singular en el cual ellas ocurrieron.19
Evidentemente, el método centrado en variables tiene grandes ventajas en cuanto a las posibilidades de generalizar sobre muchas unidades de estudio. Sin embargo, como veremos más adelante, el método narrativo ofrece también algunas posibilidades de generalización, aunque no tan poderosas como las que ofrece el otro método.
Cuadro 2
Diferencias entre el método fundamentado en variables y el método narrativo 20
Método analítico centrado en
variables Método narrativo
Foco de estudio Variables (categorías analíticas
observables independientemente en las unidades de estudio)
Eventos (conjunto de acciones
encadenadas coherentemente en función a su significado al interior de una experiencia global)
Procedimiento para explicar
Asociación de variables en función a la relación causa–efecto (correlación entre variables independientes y dependientes)
Se busca explicar relaciones de aplicación universal a la población bajo estudio
Encadenamiento narrativo de los eventos (acciones) de manera que constituyan un proceso con sentido
Se busca explicar conexiones particulares entre eventos singulares
Consideración del
contexto El proceso de explicación se abstrae de los contextos particulares de las unidades de estudio, pues sólo considera las variables bajo estudio
El proceso de explicación considera el contexto, pues sólo así es posible reconstruir el sentido global de las acciones al interior de una experiencia situada en tiempo y lugar
El método narrativo consiste entonces en una aproximación procesual y centrada en la acción a la realidad social centrada en la acción, que organiza el flujo de ocurrencias en función del sentido global del proceso bajo estudio (Abbott, 2001: 185). El producto del esfuerzo narrativo es el relato. El relato es una forma de representar una experiencia, que conecta los acontecimientos que la conforman en función del efecto que tienen
19 No quiere decir esto que el método analítico centrado en variables no pueda contribuir al
estudio de los procesos sociales. Así, es posible seguir y estudiar la trayectoria de procesos de largo plazo mediante el seguimiento transversal de determinadas variables relativas a dichos procesos, como hacen por ejemplo Baumgartner y Jones (1993) con los procesos de establecimiento de agenda en las políticas públicas norteamericanas. Pero lo que dicho método no puede hacer es reconstruir globalmente el encadenamiento de acciones que explica el desarrollo que tuvieron procesos singulares de establecimiento de agenda.
sobre la experiencia global. En otras palabras, un relato organiza en una secuencia coherente los acontecimientos que forman parte de un proceso, en función de su contribución al desarrollo global del mismo (Polkinghorne, 1988: 18). El relato es claramente distinto a una cronología, en la cual las acciones y ocurrencias se organizan atendiendo exclusivamente a su posición dentro de la línea del tiempo. Es también distinto al reporte, que ofrece una visión estática de acontecimientos específicos sin incluirlos dentro de un todo coherente.
Un importante punto de convergencia entre el método narrativo y el método de estudio de casos consiste en que ambos buscan reconstruir global u holísticamente una experiencia, considerándola como un todo (Ragin, 1987; Yin, 1994: 13). Como señalamos en la sección I, el estudio de casos es una estrategia de investigación adecuada para analizar las prácticas gerenciales justamente por su capacidad para permitir una reconstrucción holística de los procesos.
Al proponer el método narrativo para el estudio de las prácticas de gerencia social, invitamos al lector a elaborar un relato sobre la experiencia que le interesa estudiar. Creemos – como veremos en las páginas que siguen – que mediante el esfuerzo narrativo el investigador será capaz de generar, organizar y analizar evidencia empírica sobre las prácticas gerenciales, explicando su desarrollo y funcionamiento.
Los elementos básicos del relato: los eventos y la trama
pobres, o al establecimiento de nuevos procedimientos de atención para los ciudadanos pobres. El investigador debe entonces organizar todos estos eventos, tratando de que la historia que relata tenga una secuencia coherente y logre dar cuenta de lo que finalmente ocurrió (el escaso acceso de los pobres a los servicios). Esta organización secuencial de los eventos constituye la trama del relato, que viene a ser así el hilo conductor que da sentido a los acontecimientos. Volviendo a nuestro ejemplo, el investigador debe organizar lo ocurrido con el sistema de salud provincial en una secuencia o trama que muestre cómo los acontecimientos condujeron a que los esfuerzos de los responsables del sistema de salud no pudieran elevar el acceso de los pobres a los servicios.
Los eventos y la trama son los instrumentos fundamentales con los que podemos elaborar un relato. Como se indica en el cuadro 2, un evento es un conjunto de acciones u ocurrencias organizadas en función a su significado al interior de una experiencia considerada en su totalidad. Podemos estructurar un evento a partir de dos puntos de referencia: el resultado o estado final al cual conducen los acontecimientos considerados (como el aumento del presupuesto del sector salud en el ejemplo del párrafo anterior) o la trayectoria que siguen dichos acontecimientos (si en lugar de organizar los acontecimientos en función a la decisión de aumentar el presupuesto se consideran acontecimientos diversos desde el punto de vista de un aumento en la tensión entre los responsables del sistema de salud y las autoridades políticas, tendremos entonces un evento definido en función de una trayectoria: el escalamiento del conflicto). Es claro que los eventos no son realidades objetivas que el investigador registra. Se trata de construcciones conceptuales mediante las cuales el investigador organiza el flujo de acontecimientos según las inquietudes investigativas que le guían. En nuestro ejemplo, el investigador podrá optar entre organizar los acontecimientos en función de un evento denominado “aumentando los recursos del sistema de salud” o en función de otro que podríamos denominar “escalamiento del conflicto entre autoridades y funcionarios.” ¿De qué depende esta decisión? Pues del sentido que el investigador conceda a los acontecimientos dentro del relato global (así, si el relato de nuestro ejemplo fuera a concentrarse en explicar cómo el conflicto exacerbado bloqueó la oportunidad para una mejor atención de los pobres, la segunda opción podría ser la mejor). La comprensión que el investigador tenga de la trama general del relato le sirve de guía para establecer los eventos necesarios y las relaciones entre ellos.
acontecimientos en un relato, al destacar y reconocer el aporte que ciertos eventos hacen al desarrollo y resultado del proceso. Sin el significado que otorga la trama, los eventos aparecen discontinuos y separados entre sí (Polkinghorne, 1988: 18).
La trama –al igual que el evento– es una construcción conceptual que elabora el investigador a partir de sus inquietudes y el marco teórico que utilice. El proceso de elaboración de la trama es similar al de las hipótesis: el investigador propone una conjetura que es contrastada con los eventos, observando si logra o no dar cuenta de ellos. Se produce así una interacción entre las conjeturas del investigador y la evidencia relativa a los eventos, mediante la cual la trama es refinada constantemente hasta que logra dar cuenta de los hechos bajo estudio. Una organización apropiada de los eventos en el relato emerge sólo luego de varias idas y venidas entre los eventos y la trama, a lo largo de las cuales el investigador busca el ajuste de ambos elementos (Polkinghorne, 1988: 19). No se trata de imponer una trama previamente establecida a los acontecimientos. Por el contrario, este es un proceso dialéctico entre los eventos y el tema organizador del relato, que es el que revela su significado y les permite formar parte de un solo relato. 21
A estas alturas se preguntará el lector si es posible explicar el desarrollo y funcionamiento de los procesos gerenciales acudiendo al tipo de esfuerzo narrativo que proponemos. Si lo que el lector espera es una explicación al estilo del enfoque de variables (estableciendo asociaciones universales entre categorías analíticas) la respuesta es negativa. El método narrativo se propone explicar los procesos de una manera distinta. Como se indica en el cuadro 2, el método narrativo explica mediante el establecimiento de encadenamientos significativos entre los eventos, reconstruyendo así el sentido global de la experiencia bajo estudio. Mediante este procedimiento no se establecen asociaciones universales entre variables abstractas, sino conexiones significativas entre eventos singulares (Polkinghorne, 1988: 21; Abbott, 2001: 143 y 190).22 Volviendo al ejemplo del sistema de salud provincial, si el relato del investigador pretende explicar por qué los pobres no lograron mayor acceso a los servicios de salud en dicha provincia y momento particular, deberá establecer vínculos entre las decisiones de los políticos y los funcionarios (aumentar los recursos), las acciones que se establecieron (cambiar a los directivos y reelaborar los procedimientos operativos) y la reacción que los pobres tuvieron ante ellas (no se sintieron convocados a los servicios). Es claro que una explicación típica del enfoque de variables (del estilo “Dado que las decisiones políticas no se han orientado vigorosamente hacia los más pobres y
21 Es importante tener en cuenta que un mismo conjunto de acontecimientos puede ser narrado
considerando distintas tramas o, en otras palabras, distintas tramas pueden dar cuenta de una misma experiencia. La opción por una u otra trama responde a cuál es más capaz de dar cuenta del proceso bajo estudio, pero también a las inquietudes teóricas que guíen la investigación.
22 Abbott considera que este procedimiento es análogo al del establecimiento de relaciones
que los recursos se han concentrado en operaciones y áreas distintas a los centros de salud de primer nivel de atención, la oferta de salud en esta provincia no llega a atender a los más pobres” ) no es capaz de dar cuenta de estos vínculos.
La explicación narrativa consiste entonces en establecer conexiones entre eventos singulares, de manera tal que sea empíricamente evidente cómo unos tuvieron efecto sobre otros (de manera análoga a como en el enfoque de variables se establecen relaciones causa- efecto). La consistencia y coherencia interna del relato (es decir, la posibilidad de “seguirlo”) es para Abbott la manifestación de que estamos frente a una representación plausible de la experiencia bajo estudio (2001: 147). Es evidente el importante papel que la trama tiene en brindar coherencia y consistencia al relato y por lo tanto en el proceso de explicación narrativa. Sin una trama bien desarrollada el investigador no puede establecer vínculos significativos entre los eventos, quedando estos inconexos y dispersos. En esta situación el resultado es una crónica o un reporte, más no un relato ni mucho menos una explicación narrativa. Veamos a continuación una herramienta cuyo uso ayuda al investigador a establecer y refinar constantemente la formulación de los eventos y de la trama del relato, permitiéndole así arribar a explicaciones narrativas sobre el desarrollo y operación de las prácticas gerenciales.
Una herramienta sencilla: la estructura narrativa
Puede que la tarea de elaborar un relato parezca relativamente sencilla. La experiencia nos muestra, sin embargo, que no es fácil narrar una experiencia de gerencia social con la pretensión de explicar el proceso que ella sigue. El flujo de acontecimientos a considerar suele ser enorme y dinámico, lo que usualmente conduce a que el investigador se pierda en una maraña de acontecimientos, fechas y actores. Es fácil también perder de vista qué es lo que se quiere explicar, generándose gran confusión respecto a cuáles acontecimientos son realmente relevantes para la investigación y cuáles no. Es frecuente también que los relatos terminen concentrándose más en el contexto social o político de los procesos gerenciales que en el proceso gerencial mismo.
En relación con la primera tarea, ésta consiste básicamente en descomponer la complejidad de la experiencia bajo estudio, organizando el flujo dinámico de acontecimientos que la componen en eventos de distinto tipo.23 Un primer paso es identificar aquellos eventos que están directamente referidos al proceso o práctica gerencial bajo estudio. Llamemos a este conjunto de eventos el episodio bajo estudio (ver gráfico 1). El episodio está entonces compuesto por un conjunto de eventos cuyo desarrollo y encadenamiento es justamente lo que el investigador quiere explicar. Hemos señalado anteriormente, sin embargo, que para explicar un proceso es necesario recurrir al contexto en el cual este tuvo lugar. No nos interesa explicar el contexto sino el episodio, pero para hacerlo tenemos que tener en cuenta el primero. Un segundo paso consiste entonces en identificar aquellos eventos que, no siendo parte del episodio, tuvieron una influencia significativa en él o se vieron influidos por éste. Denominamos eventos anteriores (EA) a aquellos eventos que habiendo ocurrido antes que el episodio ejercieron influencia significativa sobre éste. Los eventos contemporáneos (EC) son aquellos que también ejercieron influencia sobre el episodio, pero que temporalmente ocurrieron de manera paralela a éste. Denominamos eventos relacionados (ER) a aquellos que fueron influidos por el episodio y ocurrieron al mismo tiempo que éste. Finalmente, los eventos posteriores (EP) son aquellos que fueron influidos por el episodio pero ocurrieron después que éste tuvo lugar. El gráfico 13 muestra los distintos tipos de eventos que proponemos formular, ordenados en una línea de tiempo. Las flechas indican el sentido de la influencia entre ellos. 24
23 Abbott señala que el método narrativo parte de la complejidad de la experiencia para
descomponerla mediante un proceso de simplificación, mientras que el método centrado en variables procede de manera contraria (2001: 141).
24 Abbott indica que la tarea de delimitación de la temática bajo estudio enfrenta la particular
Gráfico 1 Estructura Narrativa
EPISODIO
(eventos a explicar)
Eventos contemporáneos
Eventos relacionados
Eventos anteriores
Eventos posteriores
TIEMPO .
Para ilustrar el proceso de elaboración de la estructura narrativa, pasemos revista a la manera como se construyó este esquema en el estudio sobre el presupuesto participativo en Villa El Salvador (ver Recuadro 2).
Caja 2
La estructura narrativa del estudio sobre el presupuesto participativo en Villa El Salvador
“Dado que nuestro interés era analizar una práctica gerencial entendida com o un proceso, la forma narrativa fue elegida como la mejor alternativa para organizar y presentar la evidencia (Abbot 2001). Siguiendo la propuesta metodológica de Barzelay (2002) se estructuró la narración identificando en el proceso bajo estudio los distintos eventos que suceden en el tiempo. El grupo de eventos relacionados directamente al desarrollo y operación de la práctica del presupuesto participativo se consideraron com o eventos del episodio central. La narración del episodio requería sin embargo recurrir a eventos que no formaban estrictamente parte del mism o pero que constituían el contexto en el cual este tuvo lugar. Parte de estos eventos podían ser caracterizados como fuente (causal) de los eventos del episodio. Ellos podían ocurrir antes del episodio o durante el m ismo. Aquellos eventos que fueron fuente de ocurrencias y tuvieron lugar antes del episodio fueron así caracterizados com o eventos anteriores (EA). Aquellos que siendo también fuente de ocurrencias sucedieron de manera simultánea a los eventos del episodio, fueron caracterizados como eventos contemporáneos (EC). Otro tipo de eventos del contexto a considerar fueron aquellos que eran consecuencia de los eventos del episodio. Aquellos que ocurrieron de manera simultánea al episodio fueron así denom inados eventos relacionados (ER), mientras que los que ocurrieron después del episodio, eventos posteriores (EP). El siguiente gráfico muestra la estructura narrativa utilizada para organizar la evidencia del caso y que por lo tanto guió tanto el trabajo de campo, la elaboración de la narración del caso y el análisis de la evidencia.”
(Cortázar y Lecaros 2004)
EC1.Desarrollo de Comités Territoriales
EC2.Conflictos del Alcalde con oposición
EC3.La realización de obras prometidas
EA1.Campaña y elección de M. Pumar
EA2.Desarrollo y aprobación del PID
EP1.Nueva
gestión municipal retoma PP
ER1.Seminario Internacional PP
E1.Adopción PP como instrumento PID E2.Identificación prioridades 2000 E3.Ejecución de proyectos 2000 E4.Evaluación e institucionalización PP E5.Proceso PP 2001
01/99 12/99 02/02 06/03
Recuadro 2
explicar el desarrollo y funcionamiento del presupuesto participativo. Mediante este proceso de delimitación, los autores logran construir el episodio central bajo estudio, que de esta manera tiene un momento claro de inicio (diciembre de 1999, cuando ocurre E1) y de fin (febrero de 2002, cuando concluye E5). Observe el lector que todas estas decisiones son discutibles y dependen del interés investigativo de los autores. Lo importante es que hayan sido tomadas con rigurosidad y coherencia, de manera que el investigador pueda dar cuenta ante sus pares y lectores de la manera como delimitó la experiencia bajo estudio.
Un segundo aspecto a considerar es cómo fueron formulados los eventos. Todos los eventos del episodio fueron formulados a partir de los resultados o estados finales a que los acontecimientos considerados condujeron y no de la trayectoria de los mismos. Así E1 reúne un conjunto de acontecimientos que condujeron a que la Municipalidad de Villa El Salvador decidiera formalmente adoptar el presupuesto participativo como metodología de gestión presupuestal. De igual manera E2 reúne un conjunto de acontecimientos (una sucesión de reuniones de pobladores, el desarrollo de una metodología de asignación de prioridad por parte de las ONGs, la acción de los ingenieros de la municipalidad, etc.) que condujeron a que se diera prioridad a unas obras y no otras. La experiencia muestra que a veces es más fácil formular eventos atendiendo a los estados finales que a la trayectoria de los acontecimientos.
Ca
Recuadro 3 ja 3
Eventos y sub eventos del episodio del estudio sobre el presupuesto participativo en Villa El Salvador
E1: Adoptando y lanzando el PP como instrumento del PID
E2: Identificando las priroridades para el PP 2000 E2-1: Diseñando la metodología del PP E2-2: Realizando los Talleres Territoriales
E2-3: Obteniendo el préstamo del Banco de la Nación
E3: Ejecutando las obras del PP 2000
E3-1: Elaborando los expedientes técnicos de los proyectos E3-2: Adquriendo y distribuyendo los materiales
E3-3: Realizando las obras en los territorios E3-4: Rindiendo cuentas en los territorios
E4: Institucionalizando el PP
E4-1: Evaluación de medio término
E4-3: Redefiniendo el Comité Técnico (III Cónclave Distrital) E4-4: Elaborando y aprobando las Ordenanzas 30 y 31 MVES
E5: El devenir del PP 2001
E5-1: Realizando los Talleres Territoriales
E5-2: Ejecutando lentamente las obras (o no ejecutándolas) E5-3: Reaccionando adversamente al PP
Recuadro 4
Relaciones entre eventos en la estructura narrativa del estudio sobre el presupuesto participativo de Villa El Salvador
EC1.Desarrollo de los Comités Territoriales
EC2.Conflictos del Alcalde con oposición
EC3.La realización de obras prometidas
EA1.Campaña y
elección de M. Pumar
EA2.Desarrollo y
aprobación del PID
EP1.Nueva
gestión municipal retoma PP
ER1. Seminario Internacional PP
E1.Adopción PP como instrumento PID
E2. Identificación prioridades 2000
E3.Ejecución de proyectos 2000
E4.Evaluación e institucionalización PP
E5.Proceso PP 2001
01/99 12/99 02/02 06/03
.
Los autores consideraron que para explicar E1 era necesario establecer un vínculo “hacia atrás” con EA2. Por otra parte, explicar E2 suponía establecer empíricamente un vínculo con EC2 (los conflictos por el control del poder en el territorio distrital estuvieron en todo momento tras la primera ronda de establecimiento de las prioridades de las obras en el 2000, expresándose en los problemas de representatividad que manifestaron dirigentes de distintas organizaciones de base). Para explicar por ejemplo por qué el proceso del presupuesto participativo 2001 fue tan lento y accidentado y se llegó a poner en cuestión su viabilidad (E5), los autores recurren a un vínculo con EC3 (la realización de grandes obras como el Estadio Municipal, que eran importantes para los proyectos de reelección del alcalde, compitieron por los recursos y el esfuerzo necesario para ejecutar las obras del presupuesto participativo 2001). Es la trama del relato la que permite a los autores identificar estas relaciones como significativas. Así, en el estudio en cuestión, las relaciones que muestra el recuadro 4 son significativas dado que sin ellas no es posible comprender cómo el presupuesto participativo fue adoptado contando con apoyo político y recursos para terminar luego puesto en tela de juicio por pobladores, políticos y ONGs.25
25 La relación entre EC3 y E5 tiene así gran poder explicativo para los autores, pues permite dar
Recuadro 5
La trama del estudio sobre el presupuesto participativo de Villa El Salvador
“La puesta en marcha del presupuesto participativo de Villa El Salvador tuvo un comienzo auspicioso durante el año 2000. El Alcalde y las principales autoridades políticas impulsaron esta iniciativa y le asignaron recursos financieros bajo el abrigo del nuevo Plan de Desarrollo Integral del distrito, aprobado a fines de 1999. Contando con el apoyo de un grupo de ONGs expertas en temas de participación ciudadana, se diseñó una metodología básica para el proceso. Según dicha metodología los vecinos debían organizarse para participar en talleres donde se debatiría y asignaría prioridad a las obras a ejecutar en un determinado espacio local. Luego, la administración municipal debía ejecutar las obras contando con la participación de los vecinos, rindiendo finalmente cuentas de lo realizado. Durante el año 2000 la participación de vecinos y dirigentes en la toma de decisiones sobre las obras fue creciente, pero se enfrentaron serias dificultades para la ejecución de las obras, originadas fundamentalmente en los procesos de planificación del gasto, adquisición de materiales y construcción de las obras. La evaluación del proceso convenció a los actores comprometidos de la necesidad de institucionalizar el proceso, que hasta entonces había funcionado de manera relativamente informal. Así a lo largo del año 2001 se elaboró, debatió y aprobó una Ordenanza Municipal que reglamentaba la participación vecinal en la toma de decisiones sobre las obras a realizar. La atención puesta en la discusión de la Ordenanza, sumado al hecho de que las autoridades municipales volcaron la mayor parte de los recursos financieros en grandes obras decididas al margen del mecanismo de presupuesto participativo, pospuso significativamente la identificación y ejecución de las obras para el año 2001. Esto melló gravemente la confianza que dirigentes, vecinos y ONGs tenían en el proceso, erosionando de tal manera la viabilidad del presupuesto participativo hasta el punto de poner en suspenso su ejecución durante el año 2002.”
(Cortázar y Lecaros, 2003)
El lector se preguntará si desde un inicio los autores del estudio mencionado tuvieron tan clara la estructura narrativa y trama del estudio. La respuesta es claramente no. La estructura narrativa mostrada en las páginas anteriores fue fruto de un largo proceso de refinamiento en el cual, como hemos señalado anteriormente, la trama fue constantemente contrastada con los eventos tratando de lograr un ajuste mutuo. A lo largo de este proceso muchos eventos cambiaron de forma o pasaron de ser parte del episodio a ser un elemento del contexto. La trama pasó por muchas versiones antes de emerger en su estado actual. Por otra parte, el trabajo de campo permitió identificar