Título del Trabajo:
TERRORI SMO I NTERNACI ONAL:
DI STI NTAS PERCEPCI ONES SOBRE UN MI SMO FENÓMENO
Autor:
Gabriela Duhalde
Viviana Gallardo
Sabrina Melidoni
Lorena Schiava
Ponencia presentada en el
I I Congreso en Relaciones I nternacionales del I RI
La Plata, Provincia de Buenos Aires, Argentina
1 . I n t r odu cción
En un escenario internacional caracterizado por la incertidum bre y la com plej idad, nos encontram os con la falta de consenso para definir el terrorism o, el cual cobró m ayor relevancia a partir del 11 de septiem bre del 2001. Consideram os que el escenario internacional es incierto “ dado que la inform ación es m ucha y no puede conocerse en su totalidad” , y com plej o “ dado los m últiples valores e intereses que entran en conflicto”1.
Entendem os el terrorism o com o un fenóm eno, el cual conform a una de las cuatro clases de hecho propuestas por Mario Bunge. Un hecho es “ cualquier cosa que sea, de que se trate, com o, por ej em plo, todo aquello de lo que se sepa o se suponga –con algún fundam ento que pertenece a la realidad”2. El fenóm eno es un hecho perceptible, “ un acaecim iento o un proceso tal com o aparece a un suj eto hum ano”3. Es im portante destacar el rol del suj eto observador puesto que sin él no puede haber fenóm eno. Por lo tanto, un acaecim iento puede ser interpretado de m aneras diferentes según la perspectiva científica con que se observe la realidad ( el m arco teórico referencial) y los supuesto m eta teóricos ( sistem a de creencias) desde los cuales se aborda la m ism a.
No existe en al actualidad un consenso sobre la definición del fenóm eno terrorista sino una m ultiplicidad de percepciones. Nos rem itim os al concepto de percepción de Voss y Dorsey: “ un proceso integrativo por el cual los estím ulos llegan a ser interpretados por el individuo, produciéndose dicho proceso com o resultado de la integración de los hechos que suponen un estím ulo con los conocim ientos previos y creencias del actor”4. Lo relevante de este proceso integrativo es que el suj eto otorga significado a los fenóm enos a través de representaciones m entales, en búsqueda de coherencia y estabilidad frente al com plej o contexto de la realidad.
El fenóm eno del terrorism o conform a un estím ulo que es percibido por los actores y filtrado a través del sistem a de creencias que cada uno de ellos tiene. Este sistem a de creencias está form ado por toda la inform ación que los actores “ tienen sobre otras m aterias generales y asuntos concretos”5 así com o tam bién por opiniones, im ágenes e intereses.
El sistem a de creencias cum ple con la función de procesar la inform ación con obj eto de organizar y dotar de sentido a los estím ulos, sim plificándolos y seleccionando a los que se prestará atención.
Com o los sistem as de creencias difieren según los actores, entonces es probable que puedan form arse diferentes percepciones sobre el terrorism o
1 Rubén David Herrera de Castro. “La Realidad Inventada: percepción, relaciones internacionales y toma
de decisión”, Sistema, Nº 163, 2003, págs. 57-58.
2 Mario Bunge. La investigación científica: su estrategia y su filosofía, Ariel, Barcelona, 1980, págs. 717. 3 I bidem, págs. 719.
que pueden corresponder a intereses contrapuestos, y que a su vez conducen a la form ación de m últiples concepciones del m ism o.
2 . Con ce pt u a liz a cion e s
A los efectos de ej em plificar este análisis, transcribim os a continuación diferentes abordaj es y conceptualizaciones de terrorism o con el fin de resaltar sus sim ilitudes y contrastes.
Walt er Laqueur , Presidente del Consej o de I nvestigación I nternacional del
Centro de Estudios Estratégicos I nternacionales, ha definido al terrorism o: “ Com o el em pleo sistem ático de la violencia o la am enaza de usarla por parte de entidades m enores que un Estado, con la finalidad de sem brar el terror en la sociedad para debilitar e incluso derrocar a quienes detentan el gobierno y así, producir un cam bio político”6
Al conceptualizar al fenóm eno de esta form a, el autor da lugar a que en ella se integren distintas form as de terrorism o que responden a m otivaciones y obj etivos diferentes. Así, distingue entre un terrorism o antiguo que estaba caracterizado por grupos m ilitares que actuaban j unto a brazos políticos y que, con variaciones ideológicas que iban desde a izquierda a la extrem a derecha, hacían reivindicaciones políticas, com o por ej em plo el Ej ército republicano I rlandés ( I RA) o Patria Vasca y Libertad ( ETA) ; y el terrorism o de las últim as décadas que se basa m ás en el separatism o étnico y que tiene elem entos nacionalistas, fundam entalistas y apocalípticos com o por ej em plo la Secta Davidiana de Waco, Texas; los extrem istas kurdos de Turquía o la Secta Aum Shim rikyo de Japón. Adem ás, Laqueur distingue entre el terrorism o unitario, el unabom ber y el terrorism o patrocinado por el Estado ( com o en algunos países de Medio Oriente y África del Norte) .
Estos ej em plos ilustran que para el autor el terrorism o no es un fenóm eno hom ogéneo ni m onocausal y que es una de las form as posibles de violencia política, pero dadas las m últiples facetas con las que se presenta “podr ía ser necesar io invent ar definiciones y t ér m inos nuevos par a las nuevas r ealidades” .
Thér ese Delpech, Especialista en cuestiones nucleares y de seguridad
internacional, dice que:
“ Sobre las ruinas de las ideologías políticas del siglo XX aparecieron m ovim ientos radicales de orientación seudo religiosa, que no se conducen com o los m ovim ientos terroristas de los años 70 ( …) desde hace una decena de años este m odelo evoluciona y adopta form as m ás tem ibles para la policía
y los servicios de inform ación. Estructura en red “ am orfa” , m uy m óviles, hacen su aparición en m uchos países con una gran autonom ía de decisión en el nivel local y poco contacto entre ellas”7
Com o ej em plos de grupos terroristas la autora m enciona a la secta Aum y Al qaeda. Señala al fracaso del prim er at aque cont ra el World Trade Cent er de 1993 y los atentados de 1998 a las em baj adas estadounidenses en Tanzania y Kenya, com o acontecim ientos que dem uestran la existencia de un fenóm eno nuevo en la historia del terrorism o, tanto desde el punto de vista cualitativo com o cuantitativo; novedad que afecta las estructuras, los m étodos y los blancos de esta generación.
Se desprende de este enfoque la idea de evolución de un m ism o fenóm eno a lo largo del tiem po. Evolución cuantitativa por el grado de aparición del m ism o, y cualitativa en cuanto su form a, es decir su organización y form as de operar. Pero nos encontram os frente a la falta de un hilo conductor entre este viej o y nuevo terrorism o en el cam po de las m otivaciones. La autora plantea que los m ovim ientos terroristas de los años 70 buscaban la publicidad y el estrépito, a diferencia de los nuevos terroristas cuyo obj etivo es el crim en m asivo. No distingue entre fines y m edios. La publicidad puede ser un m edio para alcanzar los obj etivos, que en el caso del terrorism o del ´ 70 tenía fines políticos, pero en cuanto a este nuevo terrorism o, no aclara si el crim en m asivo es un fin en sí m ism o o si es un m edio para alcanzar otros obj etivos. Generando un vacío de contenido en el análisis, que ignora las causas últim as que dan aparición a este fenóm eno, que podrían explicar la correlación existente entre el “ viej o” y “ nuevo” terrorism o.
Fernando Reinares, Catedrático español de Ciencias Políticas de la
Universidad de Burgos y de la Universidad Rey Juan Carlos I de Madrid, nos propone correlacionar acción y efectos, de m odo que:
“ Cuando una acción de violencia genera efectos psíquicos desproporcionados respecto a sus consecuencias m ateriales adquiere peculiaridades propias de lo que se denom ina terrorism o”8
En su análisis Reinares presenta diferentes hechos terroristas a lo largo del tiem po, por ej em plo, 1969, atentado a una sucursal bancaria sita en la Piazza Fontana de Milán; 1976, el secuestro de una aeronave com ercial francesa en vuelo desde Tel Aviv a Paris; 1984, el asesinato en Madrid de dos agentes de la Policía Nacional; 1986 asesinato de un em presario en Greencast le y 1993, el est allido en los sót anos del World Trade Cent er. Com o característica com ún a todos estos hechos podem os encontrar que ocasionan un im pacto psíquico generando incertidum bre y condicionando el
com portam iento de las personas, conllevando a generar m edidas de seguridad en todo el m undo, distintas a las vigentes.
Consideram os que para el autor el terrorism o es un acto de violencia en sí, es un m étodo exclusivo de acción a cargo de los actores colectivos que lo em plean, entrando en esta categoría guerrilleros, organism os de liberación nacional y otros tipos de agrupam ientos com o el Ku Klux Klan, sin im portar su fin últim o, ya sea este político, económ ico, religioso, social o de lim pieza étnica. Vem os com o este concepto de terrorism o, centrándose en el acto de violencia en sí com o característica definitoria del fenóm eno, nos proporciona un alcance de m ayor am plitud, no cayendo en un reduccionism o que excluya variables de im portancia para el análisis del m ism o.
Ulrich Beck, en su conocido planteo de la sociedad- riesgo m undial, expresa:
“ ( …) las redes terroristas son en cierto m odo “ ONGs de la violencia” . Operan com o organizaciones no gubernam entales, desterritorializadam ente, descentralizadam ente, es decir, por un lado localm ente y, por otro, transnacionalm ente. ( …) las ONGs terroristas desbancan el m onopolio estatal de la violencia, cosa que significa, en prim er lugar, que esta clase de terrorism o transnacional no está ligado al terrorism o islám ico, sino que puede unirse con todos los obj etivos, ideologías y fundam entalism os posibles”9
El autor rem arca dos características del terrorism o que lo distingue de los actos de violencia perpetrados por los m ovim ientos de liberación nacional, y es que operan de form a descentralizada y desterritorializada, m odos de acción para los cuales las tácticas tradicionales de la m ilicia y de la guerra resultan obsoletas. Llevado a un nivel m ás generalizado, el autor pone en evidencia la falta de conceptos para nuevas realidades que, si son tratadas con conceptos inadecuados im plicarán resultados que pueden no ser los deseados. Si se responde a los atentados del 11 de Septiem bre con bom bardeos, el resultado será la creación de “nuevos Bin Laden” .
Al hacer un paralelism o entre las ONGs y el terrorism o, el autor está replanteando el tem a del rol del individuo com o posible actor en las relaciones internacionales, en sus palabras: “est am os en el um br al de una
individualización de la guer r a” , en la que se enfrentan individuos contra
Estados.
Sam uel Pinheir o Guim ar âes, Em baj ador, Secretario General de Relaciones
Exteriores del Palacio de I tam araty, Brasilia
“ El terrorism o tiene su origen en la existencia de com unidades étnicas o religiosas significativas dentro o fuera de su territorio nacional de origen y
que están baj o la opresión política, económ ica y social, de otras etnias o grupos religiosos que controlan el sistem a político al que están suj etas. ( …) Puede afirm arse que no está vinculado de form a excluyente al fundam entalism o islám ico ( …) El terrorism o solam ente puede ser clasificado com o am enaza cuando se transform a en un instrum ento de acción sistem ática de un m ovim iento político o de un estado y, com o tal, parte de una estrategia político- m ilitar m ás general que debe ser enfrentada y no tanto a través del com bate de cada uno de sus aspectos. ( …) El fundam entalism o islám ico, el terrorism o m usulm án, irlandés o hinduista, sim plem ente no existen en Am érica Latina o aparecen com o fenóm enos absolutam ente esporádicos, no presentando am enazas para las sociedades y los Estados de la región.”10
Guim arâes, com o ej em plo de terrorism o m enciona los casos de I rlanda, las com unidades m usulm anas en la I ndia, Sendero Lum inoso y dice que m uchas veces estos actos pueden estar vinculados al fundam entalism o pero no excluyentem ente al fundam entalism o islám ico. Para aclarar ese punto explica que el fundam entalism o no es un fenóm eno religioso- social que puede ser lim itado al islam ism o, o a los países árabes, sino que existen m ovim ientos fundam entalistas de origen no religioso, tales com o el m ovim iento hinduista y ciertas sectas protestantes, que tienen una creciente influencia en política interna y externa. Otro ej em plo de terrorism o m encionado es el caso de I srael el cual cataloga com o una práctica terrorista con un fin político y económ ico. De acuerdo con lo expuesto por el autor, el terrorism o planteado en térm inos de fundam entalism o, afecta la evolución de la econom ía internacional y los intereses de los países en los cuales actúa.
Pero este tipo de terrorism o no esta presente ni afecta del m ism o m odo a todos los actores de la com unidad internacional. Consideram os que con el ej em plo de Am érica Latina, se puede apreciar que el fenóm eno no representa una am enaza para la región, y con esto se pone en tela de j uicio la hipótesis tan difundida de que existe un terrorism o global que tiene alcances ilim itados. Com o para concluir con este análisis vem os com o la percepción de este fenóm eno, está condicionada por el contexto en el cual esta situado e inm erso el autor.
St anley Hoffm ann, Director del I nstituto de Europa de la Universidad
Harvard
“ El terrorism o m undial no es la sim ple extensión de la guerra entre Estados a actores no estatales. Es la subversión de éstos, en la m edida en que incita a sus víctim as a tom ar m edidas que, en nom bre de la legítim a defensa, violentan alegrem ente la soberanía de los Estados acusados de alentar el terrorism o. ( …) El terrorism o es un fenóm eno global que tiene por efecto
10Samuel Pinheiro Guimarâes. “Esperanzas y Amenazas”, en Nuevas Amenazas en la Seguridad, Cespal,
fortalecer al enem igo —el Estado— al m ism o tiem po que busca derribarlo. Los Estados que son sus blancos o víctim as no tienen ningún interés en tratar a los terroristas com o com batientes ilegales som etidos al derecho de guerra, tienen todo el interés en tratarlos com o parias que están fuera de la ley al igual que los piratas o los culpables de genocidio”11
En su análisis encontram os la existencia de una correlación im plícita entre la el fenóm eno terrorista y la globalización, elem ento este de carácter estructural. La globalización, en su aspecto cultural y en cuanto a la uniform ización – o am ericanización- genera una reacción, según el autor, baj o la form a de un renacim iento de culturas y lenguas locales, pero tam bién de ataques contra la cultura occidental. Portadora ésta de una ideología y valores que son utilizados por Estados Unidos para ej ercer su hegem onía. Por otro lado, la globalización es una visión que crea sublevados e insatisfechos por todo tipos de razones, ya sea m iseria, inj usticia o hum illación.
Entendem os que estos factores surgidos dentro del m ism o proceso de globalización se fusionan y com plem entan, dando origen al fenóm eno de esta nueva violencia terrorista.
Est r a t e gia de Se gu r ida d N a cion a l de los Est a dos Un idos:
En este docum ento oficial de la Casa Blanca, que fue preparado en Septiem bre del 2002, los Estados Unidos ponen de m anifiesto lo que para ellos es el terrorism o:
“El t er r or ism o es violencia pr em edit ada y m ot ivada polít icam ent e
perpet r ada cont r a inocent es”. Para ellos, el com prom iso fundam ental del
gobierno Federal es defender la Nación de sus enem igos. Hacen una diferencia entre las am enazas del pasado y las actuales. “Los enem igos del pasado necesit aban grandes ej ér cit os y capacidades indust riales para hacer peligrar a Am érica. Act ualm ent e, esa t area la desem peñan redes de individuos que, desde las som br as, pueden causar gr an daño y caos y est án or ganizados par a penet r ar en sociedades abier t as y conver t ir el poder de la
t ecnología cont ra nosot ros”.
Los Estados Unidos consideran que deben defender la libertad y la j usticia porque “est os pr incipios son ver dader os par a t odas las per sonas y par a
t odos los lugares” . Dan el ej em plo de m uchas naciones que, con diferentes
historias y culturas, y enfrentando circunstancias diversas, han incorporado exitosam ente estos principios dentro de sus sistem as de gobierno. Com o perciben que los aliados del terror socavan principios que son de alcance generalizado, los califican com o enem igos de la civilización y de allí, que la lucha contra el terrorism o deba ser de alcance global y deba hacerse desde varios frentes en Norte Am érica, Sur Am érica, Europa, África, Medio Oriente y Asia.
Se com prom et en a trabaj ar “act ivam ent e par a llevar la esper anza de la dem ocr acia, el desar r ollo y el com er cio libr e a cada r incón del m undo”
porque piensan que si bien la “pobr eza no convier t e a los pobr es en t er r or ist as y asesinos; la pobr eza, las inst it uciones débiles y la cor r upción
pueden hacer a los est ados débiles vulner ables a las redes t errorist as” .
Debido a esta vulnerabilidad, los estados débiles exponen a sus intereses nacionales a un gran peligro. Un ej em plo de esto lo constituye Afganistán y los eventos del 11 de Septiem bre.
Las políticas de defensa y las estrategias ideadas por los actores sirven para que estos preserven aquellos valores e intereses que, resguardados, procurarán la continuación de su desarrollo y progreso. El planteam iento y la puesta en práctica de dichas estrategias tienen com o fin la concreción de los intereses vitales y deseables previam ente definidos por ellos. Los actores identifican las am enazas a su seguridad a través de un proceso de percepción que, al integrar estím ulos con sistem as de creencias, ordena la realidad y ayudan a la conceptualización y abordaj e de los fenóm enos y acontecim ientos.
Del análisis de la estrategia de seguridad de Estados Unidos, encontram os que la conceptualización de terrorism o basada en la idea de que este es una am enaza global a la civilización y a las sociedades abiertas, im plica tener com o supuestos que los principios de una sociedad abierta, entre los que m encionan las dem ocracias, la j usticia y el com ercio libre, son deseables por todos los actores y, adem ás, que pueden ser exportables y adaptables en contextos culturales diferentes al estadounidense.
Com o dentro del sistem a de creencias se encuentran los procesos de aprendizaj e, las experiencias, las m otivaciones y los intereses de los actores, estos direccionan la im agen del terrorism o que los decidores de Estados Unidos crean del fenóm eno. Al identificar el ataque del 11 de Septiem bre com o perpetrado contra toda la OTAN, están haciendo extensivos los valores que dicen que fueron atacados a toda una organización y, adem ás, hace responsables a todos los estados am antes de esos valores en la lucha contra ese m al. A su vez, al transferir su concepto del fenóm eno a la com unidad internacional, intentan adquirir legitim idad para la j ustificación de sus políticas generadas para contrarrestarlo.
Or ga n iz a ción de N a cion e s Un ida s
Naciones Unidas, en la resolución de la Asam blea General, / RES/ 49/ 60 del 17 de febrero de 1995 en el Cuadragésim o noveno período de sesiones, declara que:
t ipo de act os de violencia, poniendo así en peligr o el or den const it ucional de los Est ados y violando los derechos hum anos fundam ent ales.
( …) Los Est ados Miem bros de las Naciones Unidas reafirm an solem nem ent e
que condenan en t érm inos inequívocos t odos los act os, m ét odos y práct icas t er r or ist as por consider ar los cr im inales e inj ust ificables, dondequier a y quienquier a los com et a, incluidos los que ponen en peligr o las r elaciones de am ist ad ent r e los Est ados y los pueblos y am enazan la int egr idad t er r it or ial y la segur idad de los Est ados.
Los act os, m ét odos y práct icas t errorist as const it uyen una grave
violación de los pr opósit os y pr incipios de las Naciones Unidas, y pueden r epr esent ar una am enaza par a la paz y la segur idad int er nacionales, poner en peligr o las r elaciones de am ist ad ent r e los Est ados, obst aculizar la cooper ación int er nacional y llevar a la dest r ucción de los der echos hum anos, las liber t ades fundam ent ales y las bases dem ocrát icas de la sociedad”
De esta declaración acerca del terrorism o, podem os identificar con claridad, que diferencia por un lado, entre los m otivos latentes que consisten en fines políticos; los m edios que se basan en actos, m étodos y prácticas destinadas a generar un estado de terror; y por otro, los m otivos m anifiestos que im plican j ustificativos de distintas índoles. Plantean una am enaza a la paz y seguridad m undial, cuyos efectos repercutirán necesariam ente en todos los estados m iem bros.
Por la naturaleza de Naciones Unidas, organism o de carácter universal, presenta un abordaj e del fenóm eno con un alcance global, sin revelar ni identificar concretam ente a los suj etos - ya sean individuos, grupos u organizaciones - que lo conform an, para no generar confrontaciones en el ám bito de la Asam blea General, que es donde se busca crear consenso sobre un tem a que genera posturas disím iles entre los m iem bros.
Diecisiete días después de los acontecim ientos del 11 de septiem bre de 2001, actuando en virtud del Capítulo VI I de la Carta de las Naciones Unidas se estableció el Com ité contra el Terrorism o, constituido por los 15 m iem bros del Consej o de Seguridad. El CCT no es un com ité de sanciones y no tiene una lista de organizaciones terroristas ni de terroristas. En estos m om entos la Sexta Com isión de la Asam blea General está exam inando un proyecto de convenio general sobre el terrorism o internacional, que, en caso de que fuera aprobado, incluiría una definición de terrorism o. Es decir que en la actualidad, la Organización no posee un concepto de terrorism o delim itado, y esto dem uestra los cam bios que puede sufrir un concepto en el transcurso del tiem po.
Estas diferentes conceptualizaciones grafican que “ las int erpret aciones no son univer sales ni anacr ónicas. Es decir , var ían de una cult ur a a ot r a y
t am bién cam bian, a lo lar go del t iem po, en el seno de una m ism a cult ur a”12.
De los autores m encionados anteriorm ente, extraem os que hay diferentes intereses que m otivan la conceptualización. Algunos son funcionales a intereses específicos de estados u organizaciones y otras, son de un carácter interpretativo del fenóm eno, en el plano académ ico, y con intereses m eram ente cognitivos.
I dentificam os ventaj as y desventaj as en los conceptos que tienen alcances lim itados y generales.
En cuanto a los alcances lim itados, entendem os que son reduccionistas, por explicar un fenóm eno que es com plej o y que reviste distintas form as, tanto en sus m otivaciones, m étodos y fines, m ediante dicotom ías sim plificadoras que no dej en lugar a posiciones interm edias. Otra form a de reduccionism o es la m ono causalidad, pretender que el fenóm eno se reduce a los m ovim ientos radícales de orientación pseudos religiosos, es obviar a hechos terrositas que anda tiene que ver con la religión, com o aquellos de tinte nacionalistas com o ETA y el Frente de Liberación Nacional Argeliano. La ventaj a del alcance lim itado, es que al circunscribir el fenóm eno a características específicas, torna m ás fácil su identificación para los fines de un actor dado.
Por otro lado, las ventaj as de un alcance general, com o pueden ser las que conceptualizan al terrorism o com o un acto de violencia, es que ayudan a consensuar posturas disím iles, aunque no interpreten el fenóm eno acabadam ente. Un ej em plo de esto es el de las Naciones Unidas, que siendo la organización internacional prim ordial de carácter universal, tiende m ás a una definición de este tipo, a fines lograr el consenso.
4 . Con clu sión : Pe r ce pcion e s y pr oce sos de con ce pt u a liz a ción
En el ám bito de las relaciones internacionales la identificación de problem as por parte de los actores im plica la adopción de políticas específicas para solucionarlos. Es en este m om ento en el que las percepciones cum plen un papel fundam ental en la form ación de las im ágenes sobre el terrorism o, derivadas de los hechos, e integradas al m arco teórico referencial y a los supuestos m eta teóricos de los actores. Encontram os una relación dialéctica entre las im ágenes y el sistem a de creencias puesto que las im ágenes que los actores se form an de la realidad se incorporan al sistem a de creencias pero a su vez han sido anteriorm ente influenciadas por este.
Algunos de estos problem as, en este caso el terrorism o, por sus características transfronterizas, requieren la cooperación de los actores involucrados. Esto los obliga a consensuar una conceptualización del
12 Miguel Rodrigo Alsina. “Elementos para una comunicación intercultural”, revista CI DOB de A´ ffers
fenóm eno a la cual es difícil de arribar debido, j ustam ente a las diferentes percepciones que dichos actores han desarrollado y esto dificulta la coordinación de políticas y estrategias conj untas.
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