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Pasaporte al mundo de la obra periodística de un viajero incansable : Héctor Mora

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Academic year: 2017

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PASAPORTE AL MUNDO DE LA OBRA PERIODÍSTICA DE UN VIAJERO INCANSABLE: HÉCTOR MORA

Autor: Zalena Zapata Cure

Trabajo de grado para optar por el título de Comunicadora Social

Campo profesional: Periodismo

Director de tesis: Nelson Castellanos

Pontificia Universidad Javeriana Facultad de Comunicación y Lenguaje

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ARTÍCULO 23

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Bogotá D.C 30 de mayo de 2011

Doctor

JOSE VICENTE ARIZMENDI Decano Académico

Facultad de Comunicación y Lenguaje Pontificia Universidad Javeriana

Transversal 4 No. 42 – 00 Ed. 67 José Rafael Arboleda. Sexto piso.

Asunto: Presentación de trabajo de grado para optar por el título de Comunicadora Social.

Estimado doctor.

Presento ante usted formalmente mi trabajo de grado titulado: “Pasaporte al Mundo de la Obra Periodística de un Viajero Incansable: Héctor Mora”, para optar por el título de Comunicadora Social de la Pontificia Universidad Javeriana, como muestra de un arduo trabajo investigativo y como resultado de mi aprendizaje durante los cinco años de estudios en la Facultad de Comunicación y Lenguaje.

Gracias por su atención.

Cordial saludo.

Atentamente,

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AGRADECIMIENTOS

A Dios quien ha sido mi guía, mi fortaleza y mi mejor amigo.

A mis padres y a mi hermano quienes me han acompañado durante el camino que he emprendido a lo largo de estos años, quienes han sufrido mis pesares y festejado mis logros, a ellos los que incansablemente han sido incondicionales y me han apoyado en la consecución y realización de mis sueños: Leonor Cure, José Rafael Zapata y José Z. Cure.

A mis maestros de la Universidad Javeriana, quienes me aportaron saberes para llevar a cabo el desarrollo de esta investigación.

A Héctor Mora quien siempre estuvo dispuesto a compartir tardes enteras conmigo contándome historias y con quien construí no sólo este trabajo sino también, un legado de conocimiento.

A mi asesor quien creyó en mí hasta el último momento, quien piloteó esta investigación con la mejor disposición, quien fue un maestro, un tutor y un amigo: Nelson Castellanos.

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TABLA DE CONTENIDO

Pág.

INTRODUCCIÓN 8

CAPÍTULO I. Miradas a la televisión colombiana: las formas de contar a través de las imágenes, y la construcción de memoria. 10

1.1. Puntos de referencia en la televisión colombiana 11

1.2. Las formas de contar en televisión 15

1.3. La crónica de viaje, una tradición en el periodismo escrito 19

1.4. A modo de síntesis: entre la memoria televisiva y la entrevista a un pionero, un reportaje a Juan de la Matta Rodríguez 19

1.4.1. La primera cámara en manos de un colombiano 23

1.4.2. Los programas 24

1.4.3. La llegada de Pablo VI 25

CAPÍTULO II. Héctor Mora: la pasión de viajar y contar 27

1.1. Héctor Mora, el coleccionista 27

1.2. Héctor Mora, el hombre 29

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1.3.1 Los primeros pasos en la realización de sus programas 33

1.4. Héctor Mora, el cronista 36

1.5. Héctor Mora, el productor 39

1.6. Héctor Mora, el viajero 41

CAPÍTULO III. Héctor Mora y las formas de contar en televisión 47

3.1 Memoria de una competencia ciclística, el Tour de Francia parte I Programa: “Pasaporte al Mundo” 47

3.1.1. Los recuerdos: “Una tarde de película” 48

3.1.2. Una entrevista: los asuntos técnicos y de producción 50

3.1.3. Una mirada más profunda al programa 55

3.2. Memoria de un viaje al Oriente, Tesoros de China – Programa: El Mundo al Vuelo” 57

3.2.1. Los recuerdos: otra “tarde de película” 58

3.2.2. Una entrevista: los aspectos técnicos y de producción 59

3.2.3. Una mirada más profunda al programa 63

CAPÍTULO IV: Tres miradas a la vida y obra de Héctor Mora 65

4.1. Héctor Mora, el papá 65

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4.3. Héctor Mora, el jefe 84

CONCLUSIONES 88

BIBLIOGRAFÍA 91

ANEXOS 94

1.1. Libreto Tour de Francia parte I 94

1.2. Libreto Tesoros de China 107

1.3. Archivo fotográfico 115

1.3.1. Fotos Héctor Mora 115

1.3.2. Fotos Juan de la Matta 123

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8

INTRODUCCIÓN

En un principio, se pensó realizar una reconstrucción histórica de la crónica para televisión en Colombia en los años 80’s. El formato y proceso que se planeó para desarrollar ese trabajo se replanteó, y en el proceso de investigación surgieron problemas de fuentes, nuevos enfoques y un cambio en la metodología de modo que el lector, encontrará en las siguientes páginas, algunos elementos del proceso anterior y otros nuevos, que permitieron la realización de la exploración.

El presente trabajo es el resultado de una larga investigación que nació por el interés de explorar las formas de contar historias en uno de los medios de comunicación más importantes por su carácter masivo y familiar, la televisión. En efecto, la crónica y el reportaje fueron el punto de partida para indagar sobre la historia de estos géneros periodísticos en la televisión colombiana y por el camino apareció la necesidad de encontrar a los seres humanos que estuvieron detrás de estas historias y a través de la crónica, principalmente, dejaron una huella en la memoria televisiva de los colombianos. Se pensó en varios nombres y hubo uno que marcó el destino de este trabajo: Héctor Mora.

Fueron largas semanas de búsqueda y espera, hasta que finalmente fue posible hacer contacto con Héctor Mora y aprovechar su experiencia para construir un fragmento de la memoria de quien ha hecho parte de la historia de la televisión en nuestro país. De esta manera, la televisión, sus programas y parte de su vida, son los protagonistas de este esfuerzo investigativo que mezcla la lectura de fuentes teóricas, la entrevista a fuentes orales y la observación de los programas que mostraron el mundo a los colombianos antes de la era de la internet y la televisión por cable.

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CAPÍTULO I

Miradas a la televisión colombiana: las formas de contar a través de las imágenes, y la construcción de memoria

El objetivo de este capítulo es realizar un acercamiento a la televisión colombiana desde la historia y la memoria con el fin de mostrar un panorama de este medio de comunicación en el que un periodista colombiano, Héctor Mora, construyó una trayectoria profesional de más de treinta años divulgando sus experiencias como viajero y mostrando las imágenes de apartados lugares del mundo. Tal acercamiento pretende también resaltar las formas de contar en televisión y la construcción de memoria a partir de la entrevista como herramienta para mostrar la mirada personal de uno de los pioneros de la televisión, Juan de la Matta quien fue una fuente importante y cuyo testimonio permitió conocer una parte de los inicios de este medio de comunicación.

En la memoria de la televisión colombiana los programas de Héctor Mora; “Cámara viajera”, “Pasaporte al mundo” y “El mundo al vuelo”, fueron novedosos por sus temáticas, su estilo y por la imagen de este periodista que bien puede ser el colombiano que más viajó por el mundo en todo el siglo XX. Puede ser una exageración, claro, pero lo cierto es que esa fue su profesión por muchos años: ir a muchos rincones del planeta para contarle a los colombianos algunas historias asombrosas, otras no menos interesantes, tantas fueron, que quedaron en el recuerdo de Héctor Mora y de los televidentes de la segunda mitad del siglo XX colombiano. De modo pues, que gracias a la televisión estas historias abrieron una ventana al mundo y por tal razón este medio de comunicación es el protagonista de este capítulo.

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11 miradas, se intentará describir algunos aspectos de la crónica periodística en televisión y precisar el significado de la crónica de viajes. Este marco ayudará a construir en el segundo capítulo, la mirada a la obra de un hombre que, con su cámara, hizo que muchos colombianos conocieran otros países sin que tuvieran que tomar un avión.

1.1. Puntos de referencia en la televisión colombiana

Sobre la historia de la televisión colombiana aún no hay un estudio que muestre de manera completa su origen, desarrollo y evolución hasta nuestros días. Lo que se encuentra son estudios parciales acerca de la relación entre este medio, la política y la cultura. También algunas descripciones cronológicas que muestran los aspectos más relevantes por décadas. En la revisión bibliográfica llama la atención el poco interés en publicaciones de corte académico sobre la reconstrucción de historias de vida de quienes trabajaron en el campo periodístico televisivo. No olvidemos que el corte de los primeros libretistas, el ritmo de narración y la programación cultural y musical, era de influencia cubana de donde la importó Fernando Gómez Agudelo, el primer director de la televisión nacional. Luego esta iniciativa fue eminentemente criolla. Por tal razón, al final de este capítulo se pretende aportar el relato de uno de los primeros camarógrafos de la televisión colombiana, Juan de la Matta Rodriguez quien hoy, en el ocaso de su vida, gentilmente concedió una entrevista para contar algunos episodios de los primeros años de la televisión colombiana.

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12 cronológico que, como dicen las autoras de este balance, es la base de datos más grande que hay sobre la televisión colombiana. Adicional a esto, vienen trabajos sobre la televisión educativa, sobre aspectos legislativos y, finalmente, uno de los temas que más ha llamado la atención en los últimos años: las telenovelas. Su antecedente fue el teleteatro que a la vez se nutrió del radioteatro del que sacó actores y la experiencia en dramatizados. La telenovela ha sido estudiada por los vínculos con géneros anteriores, por sus temáticas y por la forma como puede reflejar los conflictos sociales y además generar reconocimiento de identidades culturales. (Zapata y Ospina, 2004, p. 105-117)

En términos generales, los relatos indican que fue el General Gustavo Rojas Pinilla quien, luego de suceder al presidente Laureano Gómez, en 1953 promete traer la televisión. No era una idea suelta. El General la había concebido 17 años antes, luego de haber estado en Alemania. Sin embargo, sólo hasta el 13 de junio de 1954 es inaugurado oficialmente el que sería uno de los medios de comunicación más influyentes de Colombia, destinado a servir con los propósitos de unidad nacional y cohesión social. Sin embargo, la radio inaugurada 24 años antes tenía un desarrollo y experiencia superior, lo que permitió un mayor alcance regional y nacional en el país, y la ubicó por encima la televisión.

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13 emitir comerciales en los que aparecían los actores de este seriado advirtiendo que el estilo de vida que ellos representaban en el programa no era un buen ejemplo y que “el crimen no paga”.

Uno de los temas más estudiados como punto de referencia de la televisión en Colombia, tiene que ver con la relación entre televisión y política. Hace ya varios años, la historia nos enseñó que en Colombia la actividad política ha sido un eje central de la vida social; lo dicen los libros, lo muestran los hechos, la cultura y la sociedad. Pero uno de los aspectos que no deja de sorprenderme como comunicadora social, es la influencia que en este proceso ha tenido un medio de comunicación tan importante como la televisión. Día a día, mes a mes, me vuelvo a encontrar con diferentes autores que escriben, estudian e investigan sobre este medio y todos reservan un capítulo, un título o un párrafo por pequeño que sea, para hablar de la relación que ha existido, desde su llegada en 1954, entre la televisión y la política. Pero, ¿Cuáles son los vínculos y conflictos que ha generado esa estrecha relación?

Para tratar de entender esta relación, Jesús Martín Barbero y German Rey nos explican en su libro Los ejercicios del ver, hegemonía audiovisual y ficción televisiva, la influencia de la política en la televisión de América Latina, de la siguiente manera:

La televisión se ha construido en actor decisivo de los cambios políticos, en protagonista de las nuevas maneras de hacer política, a la vez que es en ella donde el permanente simulacro de los sondeos suplanta la participación ciudadana, y donde el espectáculo truca hasta disolver el debate político. Pero espacio de poder estratégico en todo caso: por la democratización de esa <<esfera pública electrónica>>, que es la televisión, pasa en buena medida la democratización de las costumbres y de la cultura política. (Barbero y Rey, 1999, p.29)

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14 espectacularización de la información y de la política. Como se sabe, el lenguaje de la televisión ha hecho que la forma de hacer política y la forma de divulgar información noticiosa, tenga que hacerse de acuerdo a unas estéticas y modos de narrar cuyo impacto genera en el televidente una sensación de reconocimiento y participación.

Para concretar el vínculo entre televisión y poder político, el tema de los noticieros de televisión ha sido importante por la incidencia que estos han tenido en la formación de opinión pública y por la manera como históricamente se han constituido como elementos centrales de “la esfera pública electrónica” que mencionamos atrás. Un buen resumen de la forma como se ha mirado el género informativo es el siguiente:

El caso más evidente de presencia política en la televisión es sin duda el de los noticieros. Durante años y a través de los diferentes gobiernos, la asignación de los informativos se ha realizado con claros criterios políticos. Los noticieros han sido concedidos tanto a familias políticas (a los “delfines”, es decir a hijos de expresidentes) como a partidos políticos (El noticiero 24 horas pertenece a la familia del líder conservador asesinado Álvaro Gómez Hurtado, el noticiero de las 7 al hijo del expresidente Alfonso López Michelsen, propietario además de la revista Semana, el noticiero AMPM a un grupo de reinsertados del movimiento guerrillero M19, el noticiero Kryptón a la familia del expresidente Turbay Ayala, el noticiero TV HOY, a la familia del expresidente conservador Misael Pastrana Borrero). Sólo hasta hace poco han ingresado al espacio audiovisual grupos de periodistas que además han sido protagónicos en los acontecimientos políticos que han rodeado la crisis del gobierno Samper. (Rey,1998, p. 116)

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15 Como síntesis final de este apartado, nos llama la atención que en el estudio de la relación entre televisión y sociedad, los aspectos culturales y políticos han tenido un enorme peso, mientras que los aspectos tecnológicos y económicos han sido poco abordados. Quizás en parte por los problemas de fuentes o por el tardío desarrollo de la televisión como verdadera industria cultural. Basta mencionar que solo hasta 1998, hubo canales privados de televisión y que como se dijo al principio, para las primeras décadas de la televisión colombiana, otro medio de comunicación, la radio, tenía un mayor impacto por su carácter masivo.

Finalmente, la breve exploración hecha sobre los temas centrales que han caracterizado el estudio de la televisión, justifican el acercamiento a la recuperación de memoria mediante las entrevistas a quienes trabajaron directamente en este medio de comunicación por dos razones; en primer lugar, hay temas que tienen que ver con la parte técnica que al ser contados desde la experiencia pueden tener una mejor comprensión. En segundo lugar, muchos de los estudios no tienen en cuenta la forma inesperada como cientos de personas ingresaron a la televisión sin tener una idea de lo que era y por el camino fueron aprendiendo. De modo que a pesar de lo importante que son los enfoques reseñados en las anteriores páginas, consideramos pertinente tener en cuenta miradas que, desde lo empírico, pueden dar otros matices distintos a los puntos de referencia que ya registramos. Con esto cerraremos el capítulo, pero antes interesa definir algunos aspectos de las formas de contar en televisión y sobre la crónica de viajes.

1.2 Las formas de contar en televisión

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16 también como guía ilustrativa para analizar luego, algunos de los programas realizados por Héctor Mora.

De acuerdo a Juan Gutiérrez Palacio en su libro Periodismo de Opinión, las características que distinguen ambos géneros son: el Estilo; la crónica tiene un estilo indirecto aunque se intercalan fragmentos de directo. Si bien el cronista está sometido al hecho noticioso, el enfoque y las apreciaciones son personales. El reportaje es directo, tiene una libertad condicionada por la necesidad de informar, pero al mismo tiempo tiene mayor libertad expositiva que la noticia. La Forma; mientras que la crónica tiene una forma informativo-narrativa, el reportaje, narrativa-descendiente. La crónica participa del reportaje por los hechos, y del artículo por el juicio personal del cronista. Esta debe tener una visión clara de los hechos con detalles ilustrativos y su sentido es impresionista- expresionista. Por el contrario, en el reportaje el reportero empieza a narrar por donde crea conveniente pero es importante en el primer párrafo hacer una entrada periodística. El comienzo de un buen reportaje es importante, debe ser atractivo, el desarrollo interesante y un final concreto.

En tercer lugar, el Sujeto o protagonista; en la crónica es el cronista el intérprete y los hechos deben ser noticiosos. Es importante el enfoque del cronista y un juicio breve que sea propio y que se encuentre implícito o explícito dentro de la misma. En cambio, en el reportaje importan los antecedentes y consecuencias de los hechos. El reportero no debe opinar, no es el protagonista, por lo que no se debe ver dentro del reportaje, son los hechos los que deben hablar por él. En cuarto lugar, el Autor; En la crónica importa el qué, el cómo y la visión personal del cronista. La audiencia busca la firma del buen cronista. En el reportaje importan los hechos, no el reportero. Al igual que en la crónica, el qué y el cómo son muy importantes. En quinto lugar, el Tema; lo importante en la crónica es la esencia, la radiografía de la noticia. El cronista debe conocer muy bien los hechos; mientras que en el reportaje el suceso es externo y el mundo el entorno.

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17 informativo a la vivencia personal que se debe hacer comunicativa. En séptimo lugar, el Propósito; Informar y orientar es el propósito de la crónica con la diferencia de que nos da a conocer los hechos de manera digerida, práctica, para asimilarlos mejor. En el reportaje se informa ampliamente y con detalles; sin embargo, fluye la historia del momento.

En octavo lugar, la Técnica; Las frases cortas, los párrafos concisos, el título llamativo, un buen uso del lenguaje; un vocabulario rico, personal y bien trabajado, la metáfora, y, lo noticioso son la mezcla perfecta para realizar una crónica. Los ingredientes para el reportaje son casi siempre la pirámide invertida (Qué, cómo, cuándo, dónde, por qué), el orden descendente. El título debe ser atractivo, un excelente comienzo, un desarrollo interesante y un final concreto son esenciales. Finalmente la investigación es de vital importancia con el ánimo de observar, reflexionar y ser objetivo. (Gutiérrez, 1984, pp. 114-119)

De acuerdo a Francisco Sanabria, la retórica de la imagen no solo tiene por objetivo contar o propiciar emociones en el televidente, sino que el uso narrativo de las imágenes requiere el conocimiento de los elementos formales (tomas, planos, panorámicas, filtros, enfoques, ángulos, composición, entre otros) de modo que definan un estilo y a diferencia del cine, que es un vehículo dramático, las limitaciones de la televisión la convierten en un vehículo narrativo perfecto parta contar historias. (Sanabria, 1994, p. 170)

Freddy Moros expone un panorama comparativo más amplio; la crónica para televisión y la crónica escrita son géneros discursivos que están ubicados entre el periodismo y la literatura. Con la diferencia que en el caso de la primera, el periodista debe acompañar y narrar por medio de imágenes la belleza y poesía que caracterizan a este género:

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18 Por otro lado, el periodista Rafael Lechuga afirma:

“En la medida que nosotros seamos capaces de cambiar con velocidad los escenarios que vienen a nuestras pupilas, la crónica será más interesante y más dinámica. La cámara toma vista, debe reflejar las escenas que contengan la mayor belleza o la mayor emoción, para que el periodista pueda llevar al televidente en pocas palabras, lo que la imagen recogida en la película quiere transmitirle”. (Moros, 1989, p.17)

En síntesis, la crónica para televisión es una narración en forma cronológica de un acontecimiento. Para contar la historia se puede empezar por el final o por el principio, sin alterar el orden de los sucesos. Depende del cronista, quien es la persona que tiene por oficio realizar crónicas.

Este género particularmente, posee elementos valorativos lo que conlleva a una cierta interpretación personal por parte del cronista, quien debe analizar, explicar y contextualizar a profundidad lo que está ocurriendo a su alrededor.

Por otro lado, toma elementos de la noticia, del análisis y del reportaje, pero lo que la distingue de los otros tres es que incluye la visión personal del cronista. Lo anterior quiere decir que el cronista debe trabajar conjuntamente con la información y el análisis que conlleva a la interpretación, hecho que lo puede llevar a correr el riesgo de manifestar su opinión personal. Se trata entonces de lograr una interpretación sin terminar lanzando juicios que no corresponden al trabajo que pretende este género.

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19 suficiente, debido a que ese trabajo de campo incurre en gastos bastante altos. Es una labor que requiere días e incluso semanas de preparación.

De otra parte, el cronista debe estar en un segundo plano, aunque aparezca en pantalla, sin dejar de darle un toque personal al hecho presentado. Quien realiza este tipo de trabajo no debe buscar la protagonización del hecho, sino por el contrario contar los acontecimientos dándole la importancia al suceso y al mismo tiempo aplicando un estilo propio. Es esa manera de narrar lo que hace que los espectadores se familiaricen con los cronistas puesto que reconocen su rostro y su estilo al relatar. (Bandrés, 2000, pp. 120-126)

1.3. La crónica de viaje, una tradición en el periodismo escrito

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20 1.4. A modo de síntesis: entre la memoria televisiva y la entrevista a un pionero, un

reportaje a Juan de la Matta Rodríguez

Muchos son los textos que cuentan la historia de la televisión en Colombia. Sin embargo, para poder hablar de sus inicios, es necesario citar a don Juan de la Matta Rodríguez. La historia de nuestra televisión, obligatoriamente, alude a Fernando Gómez “Pacheco”, Gloria Valencia de Castaño, Carlos Muñoz, Alfonso Lizarazo, Jimmy Salcedo, Rafael García Herreros “El Telepadre”, Jorge Barón, Amparo Grisales, Jaime Garzón, J. Mario Valencia, Rebeca López, María Eugenia Dávila, Raquel Ércole, Teresa Gutiérrez, Judy Henríquez, Consuelo Luzardo, Vicky Hernández, Margarita Rosa de Francisco, Alejandra Borrero, Danna García, Carlos Muñoz, Álvaro Ruíz, Guillermo Gálvez, Pepe Sánchez, Humberto Arango, Julio Medina, Jairo Camargo, Carlos Barbosa, Víctor Mallarino y Robinson Díaz. (Inravisión, 2004, p.42)

Pero, ¿quiénes hicieron que todos estos personajes se vieran a través de la pantalla? ¿Quiénes fueron pieza clave para la producción de los programas que veían y ven los colombianos?

La televisión es más allá de lo que se ve. Detrás de la realización de los programas y de los personajes en pantalla, existen protagonistas que hicieron posible la televisión en Colombia. Pieza clave son los camarógrafos, los sonidistas, los encargados de las luces, “el boom”, “el Dolly”. Los que están “detrás de cámaras”.

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21 Llegó a la televisión por accidente. Sí, es así como llegó a ser uno de los primeros camarógrafos colombiano. Y digo colombiano, porque quienes manejaban los equipos en esa época eran cubanos. En principio, se interesó por la radio. Tomó un curso en la National School en el año de 1949. No tuvo que viajar hasta California a estudiar porque en Bogotá había una sucursal en la Calle 22 con Carrera 8°. El curso se realizaba por correspondencia de acuerdo a como cada alumno avanzara. Ahí aprendió a construir aparatos de radio: “Me gustaba mucho la parte técnica, construir mi radio de tubos”. Desde Estados Unidos les enviaban elementos como rectificadores y chasises para montar un radio de 2 ó 3 bandas.

Luego de terminar su curso en 1950 empezó a trabajar en la emisora Nueva Granada. De ahí pasó a la emisora 1020, la cual afirma, llamaban “La zona feliz de la radio”, como dice él, en donde fue operador de sonido en las mañanas. En 1954, “inauguran la llegada de la televisión, frente a la emisora 1020 en la Carrera 7 con 24 donde quedaban las oficinas de Ramón Cuéllar y Compañía, quienes trajeron los equipos DuMont para Inravisión”.

Ahora quiero explicar por qué la casualidad lo llevó a la televisión, donde permaneció gran parte de su vida. Él veía llegar a las instalaciones de Ramón Cuéllar y Compañía los equipos, también los veía exhibidos en vitrinas. Un día pasó por donde estaban instalando los estudios de la radio, futuro estudio de la Radio Televisora Nacional de Colombia y pensó:

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22 – ¡Che, chico ayuda pa’ acá! ¿Qué pasa?

Le dije: -es que se cayó y yo lo ayudé a meter. - Dijo: ¡venga che, mejor ponlo aquí en la cabina!

Y estando en la cabina, vi una consola de sonido nueva. Modelo Altec de la que yo estaba trabajando en la 1020. Dije: yo opero una de estas aquí abajo en la emisora 1020.

Seguimos charlando ahí, cuando de pronto uno con pinta de árabe, grande, gordo él, bigotudo, en una escalera de luces, llamado Dionisio Camanel, dijo:

- ¡Quítense de ahí, no hagan estorbo, más bien, muévanme la escalera!

Le moví la escalera, casi no podía con él. Pesaba como 90 kilos. Entonces moví la escalera porque estaba limpiando las luces. Le dije: ¿Por qué no lo hacemos al revés, me da usted el plumero que tiene, yo le sacudo allá y usted me mueve la escalera? Se bajó, me dejó y comencé ahí. Le ayudé a limpiar todo.

¿Por qué no se queda a trabajar aquí? Me preguntó. Yo trabajo como operador de sonido.

Dionisio: camine, camine, vamos donde el ingeniero Sequeira. Cuando llegamos a la oficina del Ingeniero Sequeira:

- ¡Sigue, sigue!, ¿tú quieres trabajar aquí?

¡No!, yo estoy trabajando en una emisora (expliqué lo que hacía). Pero si hay trabajo aquí, mejorcito.

- ¿Puedes desde mañana?

Desde mañana no porque me tocaría ir a hablar con el gerente primero, porque eso de dejar botado el puesto no se puede.

-Pues ve, vuelves y me buscas.

En ese momento Sequeira le dijo a Camanel (el de luces): -¡Hoy parece que llegó el ayudante que me sirve!”

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23 Ariza le preguntó si tenía contrato, a lo que Matta respondió negativamente. Acto seguido le advirtió:

- Vamos hacer una cosa, ¡váyase y si no funciona eso allá, pues acá tiene su trabajo listo!

Cuando regresé, Camanel me dijo: - ven a las 7:30 ¿Para qué? Pregunté.

– Sí, sí. Me ayudas a mover esto, porque hay que limpiar los “spots”, las lámparas. Empecé a oír palabras raras, y comencé a trabajar sin saber cuánto iba a ganar.

Tenía 21 años cuando la suerte le llegó. Él sólo ayudó a levantar un trípode que le abrió las puertas al mundo de la televisión. Para vincularse a la empresa, lo enviaron a la Radio Nacional, que quedada en la Carrera 17 con Calle 26. Lo atendieron Francia Helena Aragón y doña Maca de Risso, quienes se encargaron de los documentos para contratarlo. A los cubanos les pagaban en dólares y pesos. A él le pagaban en pesos.

Yo supe, averiguando, que al doctor Fernando Gómez Agudelo le encargó el General Rojas Pinilla conseguir la gente, que buscara donde hubiera; Estados Unidos, Europa. En ese momento estaba el señor Gobar Mestre propietario de unos canales en la Habana. Acababa de liquidar el Canal 2 allá y se había quedado todo el personal libre. Acá estaban en el montaje del Canal de televisión, entonces decidieron traer personal cubano, quienes conocían perfectamente los equipos y sabían hacer las conexiones completas.

De los primeros colombianos que empezaron a trabajar antes que él en lo que sería la Radio Televisora Nacional de Colombia fueron: Ramón Gonzalo Pérez, electromecánico; y los auxiliares Guillermo Barriga y Héctor Rubiano.

1.4.1. La primera cámara en manos de un colombiano

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24 cámara podían ser manipulados. Los equipos eran muy cuidados. Trabajaba con el asistente de luces y, en los momentos en que no había nadie, él aprovechaba para tomar la cámara. Movía el timón, el enfoque, empezó a manejarla.

Para septiembre de 1954 se realizó la primera Feria de Exposición Internacional, por lo que debía ser transmitida. Llegaron dos operadores de sonido que venían de la radio; Álvaro Bello, de la Trasmisora Caldas y Alberto Molina (El famoso Ñato Molina de la Radio) de Caracol. Para el manejo del máster Ernesto Martínez. Durante la Feria, los cubanos tomaron cerveza, como cita Don Juan:

“De la Andina por un lado y de la Bavaria por el otro”. Mi compañero cubano Fernando Virgoz, camarógrafo, se enfermó del estómago. Le cayó mal la chichita. Buscaron que lo reemplazara alguien. También se enfermó el compañero que acababa de llegar: Carlos Martínez Mendivil, costeño. Él era estudiante de ingeniería en la Universidad Nacional, pero se quedó de auxiliar de cámara al comienzo. Ese día fue el primer chance que tuvo. Pero ese mismo día por la tarde se enfermó el otro compañero camarógrafo, el Bubón, Luis Álvarez Tavío. Entonces, tuve que hacer cámara. Ya sabía el cambio de torreta, cambio de lentes, dónde estaba cada uno, y me fue muy bien. Porque los cubanos le comentaron al ingeniero Segarra: - ¡salió perfecto! Y también le dijeron acerca de la maluquera de nuestros compañeros. El dolor de estómago de ellos nos sirvió a nosotros.

1.4.2. Los programas

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25 También participó en la producción del programa “El pan de cada día”, proyecto educativo del señor Jaime Quijano Caballero. Se contaban historias del proceso de cómo preparar un pan, se mostraba el trabajo que desempeñaba cada día una persona en determinada profesión. Sastres, panaderos, carpinteros, entre otros. Los programas eran realizados en interiores, no en exteriores.

Participó en “El musical Colseguros” dirigido por Otto Greiffenstein. Los programas eran de tipo cultural. Hacían televisión educativa en 1966. Se presentaban clases de matemáticas, geografía, ciencias sociales y ciencias naturales. A las 7 de la mañana era la primera clase.

Había tres programas de teatro a la semana, ballet, música folclórica, programas deportivos, género policiaco como el inspector Darly. Los programas infantiles también tenían un gran espacio. Telecirco, Pernito, Bebé. Programas de música colombiana, de humor. La importancia de llamarse Ernesto, entre otros, pero el género principal de aquella época era la noticia.

1. 4. 3. La llegada de Pablo VI

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26 Fueron 26 años de servicio, desde 1954 hasta 1980. Trabajó en TV 9, llamado Teletigre; en RCN e Inravisión. Recibió premios de Teletigre y de Acotv a su trabajo como camarógrafo. Actualmente vive en la Mesa Cundinamarca con su esposa. Es un hombre alegre, que amó su trabajo y fue una pieza clave para la historia de la Televisión en Colombia.

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27 CAPÍTULO II

Héctor Mora: la pasión de viajar y contar

No fue fácil encontrar a este periodista que hoy ocupa un lugar especial en la historia de la televisión colombiana. Pasaron nueve meses para encontrar a un hombre que reúne varias facetas; coleccionista, cronista, periodista, viajero, entre otras. Este coleccionista de “chucherías” como él mismo las llama, pero también de recuerdos, historias, aventuras, nombres de lugares, de personas, en fin, es un ser humano que expresa el legado cultural de quien realmente conoce el mundo.

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28 2.1. Héctor Mora, el coleccionista

Entre sus colecciones se pueden encontrar más de 400 llaveros de hoteles del mundo, 3000 estampillas; sombreros, monedas, licores, música, libros; obras de arte de pintores que, si bien, no son muy cotizados, sí son muy auténticos caso de varios artistas nativos de Siberia y Alaska. También hay más de 1000 postales que fue recolectando en cada uno de sus viajes para orientarse y las que usaba, en ocasiones, como apoyo fotográfico en sus programas. Tiene, además, una colección de 26 trenes eléctricos de Alemania, Francia, España, Estados Unidos, Italia, entre otros lugares del mundo.

Entre sus cuadros, tiene uno hecho a mano por las monjas de la Madre Teresa de Calcuta, quienes hacían parte de una comunidad llamada las Hermanas de la Santa Faz. Ellas recogían los hilos que sobraban en las sastrerías, los organizaban por colores y luego hacían representaciones que vendían para su propio sostenimiento. Otro cuadro plasma un pavo real símbolo del poder y la nobleza en la India; uno, tailandés hecho con lentejuelas de colores; otro, de Juan Antonio Frías, al que Héctor denomina: “Bolívar toma guarapo”. Uno más, hecho por mineros chilenos en cobre que representa un pájaro volando hacia el sol; un canguro australiano realizado por indígenas con unas bolitas de plástico mezcladas con caucho, las que sacan de plantas naturales y, se suma a su colección, un Agua clara China, hecha sobre tela.

Varias son las réplicas de esculturas que se pueden observar: el león chino característico de esta cultura que acostumbraba tener dos en la puerta de sus mansiones para proteger a los habitantes del mal y procurar el bien. Una de las carrozas de los Guerreros de Terracota en la ciudad china de Xian del Emperador Qin Shi Huang, la original es del año 227 a.C; un reloj del siglo XVI que compró en el Mercado de las Pulgas en París; La batalla de Héctor y Aquiles en Grecia, hecha en bronce y un cráneo procedente de Zimbabwe.

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29 Perú, del sur de Asia, de Camboya, de Tailandia y de Indonesia; el Corán escrito en árabe, un Mantra tibetano, un Papiro del sur de Egipto entre otras cosas.

Lo anterior es sólo una muestra de lo que para mí es realmente un hombre de mundo. También quiero decir que hablar con Héctor Mora produce hambre. Así es como defino los encuentros con él desde que estoy realizando mi trabajo de grado. Pero no es un hambre común. No es un hambre que el pan pueda calmar, es un hambre de saber, de aprender y vivir lo aprendido. Escuchar a este hombre hablar de su experiencia personal y profesional no tiene igual. Pero no seré yo la que les cuente quién es él. Serán los hechos, narrados por uno de los caballeros que marcó un hito en la televisión colombiana y especialmente en el género crónica de viajes, quienes hablen por sí mismos.

2. 2. Héctor Mora, el hombre

Héctor Mora es un hombre simpatiquísimo, con buen sentido del humor, al que no le tiembla la mano cuando escribe ni los labios cuando habla. De un pensamiento ideológico claro y un gran bagaje cultural, que odia la cebolla larga y al que le encanta la “pega” o “cucayo” como lo llaman los costeños. Tiene como lugares favoritos el Tíbet, la Polinesia Francesa, Bora Bora, Moorea, Rangiroa, Huaine. A pesar de haber sido seminarista y haber estado con la Madre Teresa de Calcuta no es ningún santo, pero sí el periodista que más ha viajado en Colombia, además es abogado y escritor.

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30 La vida de viajante comienza desde su infancia cuando su padre lo llevaba cada seis meses a la Costa Atlántica. Partían del Huila pasando por Neiva y Bogotá en tren para luego, por carretera, transitar por Cambao, Ambalema, Armero y Honda. De honda salían para el puerto caldense de La Dorada y tomaban un barco a vapor que navegaba por el río Magdalena y finalizaban en Bocas de Ceniza en Barranquilla, donde continuaban por el Canal del Dique unas veces, otras por tierra hasta llegar a Cartagena. Su amor por la lectura permitía que durante esos viajes los acompañara Julio Verne, Emilio Salgari, Pierre Loti, Dick Tracy y una serie de autores que se dedicaban a narrar viajes y lugares exóticos. Esas aventuras sembraron en su vida un espíritu de viajero que lo llevó por los cinco continentes, encontrando en la crónica de viajes la forma de trabajo que desempeñó por más de 24 años.

En 1960 ingresó a la Facultad de Derecho de la Universidad Libre de Colombia la que, inspirada por la libertad de pensamiento, hacía congresos, seminarios y foros de carácter político en el exterior. La discusión y la polémica se vivía diariamente en la Libre, un centro librepensador donde tuvo de compañeros de pupitre al actor Héctor “Chinche” Ulloa y a Manuel Vásquez Castaño fundador del ELN. También asistió a festivales mundiales de la juventud en Helsinki, Bulgaria, Praga, México, Cuba, Turquía y Moscú. “Y eso de todas maneras le da a uno una formación mental, le mejora la puntería en las manifestaciones y le infunde el terror por la policía”. Su carrera tuvo una duración de 5 años y un ejercicio de apenas 18 meses en Girardot. En 1964 viajó al Festival de Helsinki donde su vida como veremos más adelante dio un vuelco profesional.

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31 En 1962 siendo estudiante fue elegido diputado de Cundinamarca como suplente de Alfonso López Michelsen en el MRL – Movimiento Revolucionario Liberal. Esta militancia política lo marcó de por vida asimilando el análisis irónico de López y el desconcierto por la injusticia social. En 1965 fue nombrado Juez de ejecuciones fiscales en Girardot. En 1966 reportero del semanario “La Calle” hasta 1967.

En 1968 al producirse la Unión Liberal entre Alfonso López y Carlos Lleras Restrepo lo designan como jefe de redacción radial de “Impacto Liberal”, informativo de la dirección del partido, donde estuvo por 2 años. En julio de ese mismo año asistió como delegado al IX Festival de la Juventud en Bulgaria, el que tenía como slogan: “Por la solidaridad, la paz y la amistad”. Congreso que contó con la participación de demócratas, izquierdistas y jóvenes librepensadores de 168 países.

Para 1970 empezó a escribir columnas en el periódico “El Espacio” durante tres años, y en 1972 en el diario “El País” de Cali, donde firmaba con el seudónimo de “Espartaco”. Fue Director de Prensa de la Cámara de Representantes desde 1972 hasta 1974 y en ese último año lo nombraron director del diario “El Bogotano”, también fue cronista de la revista Cromos en 1975.

Dirigió y produjo los programas: “Cámara viajera” en Caracol Televisión desde 1976 hasta 1978; “Pasaporte al mundo” en Coltevisión de 1978 a 1986; “El Mundo al vuelo” desde 1987 a 1999 y “Así es el mundo” en Audiovisuales Televisión en 2001, durante un año.

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32 libros “Haciendo maletas”, “Leyendas para viajeros”, “A dónde ir” y “Guía de China” publicados por la editorial Planeta.

Realizó en el año 2008 el programa “De viaje con Héctor Mora” durante dos años en Caracol Radio los domingos de 12:30 a 1:30 pm. De este dice: “era más complicado porque no había imágenes que apoyaran la narración”.

Vivió en el tiempo de la Revolución de Praga, la Masacre en Tlatelolco en México, el Toque de queda del General Augusto Pinochet, conoció los estadios de la Pampa; el Palacio Luna Park de Buenos Aires donde combatían Ringo Bonavena y Carlos Monzón, en medio de la dictadura militar que derrocó al gobierno de María Estela de Perón. Recorrió durante dos días los salones protegidos por el Buda Viviente del Monasterio Tashilumpo en Xigatze en 1992. Caminó paso a paso el Palacio Potala en Lhasa en 1997. Se sentó en las filas de los alumnos del monasterio budista de la secta Amarilla de Se-ra en Lhasa en 1999, para comer maní con el llamado “Buda Viviente”, el sucesor interino del Dalai Lama.

Durmió en un iglú en el Polo Norte y padeció la nieve. Vivió los horrores de la guerra Irán- Irak. Durmió en un gallinero en Belice. Viajó durante nueve horas en globo de Kenia a Tanzania. Presenció la celebración de los 50 años de la República de China. Se asombró con la belleza de Samarkanda. Ha sido el periodista occidental que después de tramitar durante 12 años en Beijing el permiso para ingresar a los monasterios del Tíbet, fue aprobado gracias al reconocimiento por su trabajo televisivo.

2. 3. Héctor Mora, el periodista

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33 de turismo social que eran de tipo sindical, ahí estuvo por 2 meses y obtuvo una capacitación en Turismo, que le sirvió posteriormente para ser Director de Turismo de Girardot y de Cundinamarca, y para escribir sobre la materia en diarios y revistas.

Empezó a hacer televisión cuando lo nombraron jefe de prensa en la Cámara de Representantes, en 1974. Hacían un programa semanal de media hora llamado “La Cámara Informa” (Un sábado el Senado y el siguiente la Cámara). “Como a los tres meses me di cuenta de que era muy aburridor hacer entrevistas en un escritorio a los parlamentarios, entonces propuse ir a los lugares de donde eran oriundos los parlamentarios para grabarlo en exteriores”, precisa. Esta experiencia no sólo lo llevó a recorrer todo el país, sino que le concedió la oportunidad de viajar a Francia y de asistir a cursos de Producción Documental en la Escuela de la IORTVE – Instituto Oficial de Radio y Televisión Española, en Madrid.

Regresó a Colombia con la idea de realizar crónica de viajes, que persistía en su cabeza, cuando lo invitaron en una oportunidad para ver en directo desde Chocontá el partido de fútbol Colombia vs. Perú, por la final de la Copa América en la que perdió Colombia 2 – 1 en octubre de 1975. El anfitrión del evento era el presidente de Caracol Televisión, Jesús Álvarez Botero a quien le comentó a grandes rasgos su idea viajera y concertaron una cita para la semana siguiente. Álvarez le solicitó una propuesta y a partir de ese momento Mora se dedicó a prepararla, en compañía de Juan Harvey Caicedo, quien ya falleció. Caracol aprobó el programa con el nombre de “Cámara Viajera”, serie documental hecha en el exterior desde 1976.

2.3.1. Los primeros pasos en la realización de sus programas

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34 (400 pies cada uno) para la realización del programa que era de 25 minutos. Se filmaba en cine a blanco y negro y con sonido magnético.

La primera vez que viajó para filmar el programa, junto con el camarógrafo Gustavo Barrera, duró 3 meses y medio en Europa y África. Realizaron 20 programas. Visitó España donde encontró al periodista colombiano Antonio José Caballero que trabajaba con la televisión española, y quien fue el asistente de dirección, “Todos cargábamos maletas. Todos hacíamos todo” Mora.

La primera crónica para televisión que filmó fue la de unos sacerdotes disidentes en Palmar de Troya al sur de España, apoyados por Monseñor Lefebvre, un Cardenal Francés que estaba en contra de que la celebración de la eucaristía se hiciera en español y no en latín. Pero la primera crónica que fue transmitida al aire en Colombia, la realizaron en el desierto del Sahara en Mauritania, sin Antonio José Caballero porque sus vacaciones se habían terminado.

Esa crónica contaba la vida de un Antioqueño que vendía camellos; en Colombia se llamaba Abraham Orozco y allá era llamado Ibrahim. Se fue a vivir a Gulimine y allí montó una clínica de recuperación para Camellos. Inventó un método con palos envueltos en telas para curarlos de las piedras que se les metían debajo de los labios y los dientes cuando buscaban alimento. También les curaba los cascos de las patas y les hacía limpieza. Vendía camellos y hacía intercambios: le entregaba al comprador uno sano y curaba al enfermo. El cliente al regresar, reclamaba la bestia que había dejado en tratamiento y devolvía la prestada. Ibrahim, cobraba por la curación y alquiler de los dos.

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35 la atención por ser joven y por ser el hijo y sobrino del Director y del Jefe de Redacción del periódico El Tiempo. “Le dieron todo el Boom a la entrevista”, dice con sorna Héctor.

El tercer programa fue una entrevista que realizó a los guerrilleros de la ETA. Cuenta que al regreso del primer corte de comerciales comenzó un concierto de tiple en una iglesia en Tunja. Terminó la primera canción y continuó la segunda. En ese momento pensó que algo había sucedido en Inravisión. Llamó a preguntar y le dijeron que la Ministra de Comunicaciones había ordenado sacar del aire el programa por quejas del Embajador de España, quien se había comunicado porque en la crónica Héctor decía que en España había más guerrilleros que en Colombia (refiriéndose a la ETA). Además mostraba una toma en la que al llegar a Colombia sacaba del bolsillo una fotografía y expresaba: “esta fotografía tomada de la prensa, es de un guerrillero muerto, el mismo que acabo de entrevistar”. Se había encontrado con ellos en Biarritz (Francia), entrando camuflado en un carro por la frontera hasta llegar a la zona vasca donde les hizo la entrevista, momento en el que logró tomar la foto. Por eso la Ministra de Comunicaciones, en esa época, Sara Londoño ordenó sacar el programa del aire.

Como es lógico, esto generó un escándalo periodístico que sumado a lo insólito de los programas anteriores lo puso en los comentarios del país y le subió la sintonía al programa. No se había terminado el año cuando la APE (Asociación de Periodistas del Espectáculo) presidida por Gustavo Castro Caycedo, otorgó un premio al programa “Cámara Viajera” por la labor desarrollada durante el año 1977. El premio fue entregado durante el show de shows realizado en el salón Rojo del Hotel Tequendama, espectáculo animado por Fernando González Pacheco y Gloria Valencia de Castaño. (Inravisión, 1994, 239)

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36 programa de mayor sintonía que tuviera la compañía. Eso se llamó bono de reposición cultural.

2. 4. Héctor Mora, el cronista

El objetivo según Héctor era “viajar y hacer el programa”. Sin embargo, la idea de crónica para televisión surge porque en principio quería hacer una emisión televisiva con contenido noticioso, pero por la competencia que agilizó el satélite y por la temporalidad no le funcionaba, dado que tenía que regresar al país y editar los programas, “lo que trasnochaba la noticia”; ponerla al aire 15 días después, no tendría vigencia ni actualidad. Entonces se dedicó a hacer crónica.

A pesar de que aprendió la técnica cuando estudió periodismo, lo hacía por vocación. Sin embargo “el género noticia prevalecía, luego vino el reportaje y finalmente apareció la crónica”. Cuando estudió dirección documental en Madrid, asistió a unos seminarios en los que hacían hincapié en la utilización del lenguaje y la visión como realizador. Las crónicas de viaje las vio por primera vez en el exterior, pero para ese entonces “la crónica no era un género utilizado fácilmente dentro de la televisión. En esa época había mucha crónica escrita, un método heredado del periodismo europeo. Siempre traté de que mis programas fueran crónicas, porque era una manera de coger de la mano al televidente y llevarlo de paseo, contrario a la noticia que lo sienta a escuchar, mientras el reportaje hace la entrevista del personaje y lo pone en el camino de la historia. De los 1240 documentales que hice no creo haber hecho más de 10 o 15 reportajes. La noticia es exacta, no puede tener interpretación, la crónica necesita los testimonios, un relato y mucha investigación”.

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37 sobre el control de la natalidad, si cuando asiste a un agonizante o personas enfermas terminales estaba tratando de convertirlas al catolicismo, o por ejemplo, si había recibido colaboración del gobierno Indio y de los hinduistas. Este tipo de preguntas estaban prohibidas. Héctor asegura que “aunque no lo dejaba notar era psicorígida y metódica”.

Aunque en ocasiones han denominado su trabajo como programas de turismo, explica: “A mí me enfurecía que me dijeran que hacía programas de turismo. Programas de turismo es tener como un noticiero, una información de precios, de tarifas y rebajas, de cambios de hoteles, de ofertas, de nombramientos de funcionarios y de inauguración de circuitos turísticos, yo lo que hacía era un trabajo sociológico, donde le digo al televidente: llegamos, estamos en un país que se llama Colombia y estamos en su capital Bogotá. Cuento la historia, parte de sus líos y su actualidad”.

Ciertamente Héctor recorrió el mundo. Se sumergió en distintas culturas, tradiciones, idiomas, monedas, costumbres. Entrevistó a cientos de personajes y visitó decenas de ciudades. Fue testigo de la historia, la contó y la hizo en la televisión colombiana acompañado de una cámara, una agenda donde tomaba sus apuntes y un micrófono, el que al principio era de cable, luego inalámbrico y finalmente de solapa. Se puede decir que fue el pionero de “Travel Chanel” que nació en 1994 y de “People and Arts”, en 1997. Bajo esta perspectiva quiero contarles cómo era el detrás de cámaras de las crónicas televisivas que realizaba nuestro personaje central.

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38 tiempo no existía la Internet, Héctor se quedaba uno o dos días más en el exterior para visitar bibliotecas, librerías y lugares donde conseguir información para poderla traer a Colombia y que sirviera como referencia en sus indagaciones.

En los viajes siempre iban entre dos y cuatro personas. El Director y presentador que era él, el asistente de cámara y sonido, el camarógrafo y el productor. Trabajaba cuatro días de campo por cada programa de los cuales gastaban uno tramitando los permisos para poder filmar. Les pagaban viáticos (Se retiró de Caracol porque no se los aumentaron) y repetían dos programas al año, autorizados por Inravisión para tomar 15 días de vacaciones. El programa era hecho en dólares, pero el sueldo se lo pagaban en pesos. En todos los países les exigían permisos, aunque no existía la visa Schenguen que hoy limita la entrada a lo que era Europa Occidental.

Avianca era el patrocinador exclusivo del programa con un valor superior a 100 millones de pesos en tiquetes para viajar durante el año. Héctor siempre llevaba exceso de equipaje, motivo por el cual era reconocido en los aeropuertos.

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39 Cabe resaltar que Héctor también dirigía la edición. Ésta se hacía en Colombia y revelaba en Estados Unidos al principio por ser cine. Cuando llegó el video, se revelaba en Colombia. Entre las personas que trabajaron con él, recuerda un editor muy bueno llamado Andrés Escobar, que tenía una gran memoria visual, como también tuvo un camarógrafo que le preguntaba hasta el desayuno inglés por lo que decidió no llevar a nadie que no hablara o se defendiera con el inglés a Europa, en América sí.

El día de trabajo era muy pesado. Las jornadas laborales dependían del clima y la estación. La luz era de gran importancia, por lo que grabar en invierno era muy diferente que en verano. Sólo comían en la noche porque el almuerzo daba sueño y hacía pesado el trabajo de campo, la mayoría de veces hacían sándwiches. Dormir afuera era distinto que dormir en casa. Pero a pesar de todo logró acumular 7800 horas de vuelo internacional.

2.5. Héctor Mora, el productor

Para Héctor la televisión actual merece un profundo respeto por el avance técnico y tecnológico. Comenzó con la CP de Cine en 1976. Eran cámaras compradas en Estados Unidos y propiedad de Héctor. Sólo hasta 1982 empieza a trabajar sus programas en video y a color, es decir 5 años después de que “Cámara Viajera” empezó en cine. El revelado a color en Colombia era costoso por lo que lo hacían en Miami o Nueva York. Tenían convenio con Avianca que se encargaba de llevar y traer el material.

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40 A pesar de que para 1982 se grababa “Cámara viajera” en video y a color y la televisión a color había llegado en el 78, un año después de iniciado el programa, muchos de los televisores en el país eran a blanco y negro, por lo que Héctor todavía en el 82 no salía a color, aunque por efecto del contrabando comenzaron aparecer televisores a color donde aparecía Héctor Mora.

Hechas estas salvedades aclaratorias de la televisión en color, bien podemos, sin equívoco seguir. En 1982 el sonido y el video se grababan aparte y luego se montaban: “Uno necesitaba un asistente que, debía tener además buena salud, para ponerse en el hombro una casetera, por ejemplo, la Sony 4600, que pesaba fácilmente 6 kilos”.

Cuenta Mora que en el 85 comienzan aparecer las cámaras que incluían el casete en una play recorder, lo que mejoró la producción y el sonido. En la era de las películas había dos clases de sonido: el sonido óptico, que era como con unas rayitas que iban en la base de la película, y el magnético que usaban que tenía el sonido por separado, en donde montaban las imágenes. Tal como se hace hoy en día, pero entonces, era con un material que se podía tocar. Se veía que editor pasaba con las manos abiertas llevando una tira de película, y le preguntaban: ¿qué llevas ahí?, a lo que él respondía: una pregunta que necesitan en edición.

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41 2. 6. Héctor Mora, el viajero

Hay millones de normas de comportamiento en el mundo, por lo que se deben saber manejar y además conocerlas para no cometer errores y ofender a los demás. Por ejemplo, en Tailandia, cuenta Héctor, no se puede cruzar la pierna al hacer una visita, porque el pie que queda encima hacia donde muestra con la punta del zapato equivale a una maldición para el que está enfrente. Tampoco se puede poner la mano en la cabeza de un niño menor de 12 años, como en Colombia que los despelucan, porque en su cabeza reside la divinidad hasta los 12. Si al bajarse una mujer del carro o del bus, el hombre le extiende la mano para recibirla le está diciendo inútil, inepta. Es una ofensa.

Si una persona sale de Israel a un país musulmán no la dejan entrar porque tiene el sello de Israel y viceversa. Hay países del mundo donde no se puede entrar, como Malí, Togo, Benín, Chad, pues son animistas fundamentalistas, quedan en el centro del África, y piensan que si los filman o los retratan, pierden el alma. “A mí me tiraron piedra en el sur de Kenia por el temor a perder las almas”, recuerda Héctor.

Afirma que hay países que no dan visa de turista como Arabia, Libia, Yemen, es más, para poder ingresar hay que ser invitado por el gobierno. En Arabia Saudita no permiten el ingreso de mujeres solteras menores de 33 años de edad. “A Libia es muy difícil entrar a menos que sea invitado por Gadafi”.

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42 Realizó un programa el primero de mayo con motivo del día del trabajo en Moscú, en la Plaza Roja. Y en la editorial del periódico El Tiempo le dijeron idiota útil por promocionar el comunismo. Le quitaron cuatro patrocinios comerciales por un tiempo.

Lo multaron cuando fue a Hong Kong en el año 1979 porque al finalizar el programa, hizo un paneo que terminaba en un edificio donde estaba el logotipo de Coca-Cola escrito en Chino. Lo multó Inravisión con el argumento de que estaba haciéndole un comercial a Coca-Cola.

Hizo un programa a la fábrica de la Boeing en Seattle, Estados Unidos, explicando cómo se hacía un Jumbo y le notificaron una multa muy alta argumentando que era una promoción de la Boeing: la defensa que tuvieron que presentar y que la apoyó Avianca, fue que si los aviones Jumbo los alquila Avianca, quién iba a comprar en Colombia un Jumbo para decir que era la promoción de un producto para que lo compraran aquí. Algunos funcionarios llamaron y dijeron: “si nos dan un par de tiquetes gratis a Estados Unidos o a España, nosotros revocamos la medida”. Cita textual Nelson

A pesar de lo que le sucedió, tenía claro que ciertas situaciones no se debían mostrar porque eran amarillistas: “Es una autocensura que uno se implica como por estética y respeto por ese ser humano”. Evitaba mostrar personas en estados terminales como SIDA. Cuando estuvo en la guerra de Irán-Irak, mostró los hospitales a donde llevaban los soldados víctimas de los bombardeos con químicos, jóvenes de 21 – 22 años, que quedaban ciegos, pero no hizo primeros planos de los rostros porque merecían respeto. En Tailandia hizo un informe en Bangkok sobre prostitución infantil de turismo pero no mostró a la niña de nueve años, que estaba esperando con una muñeca debajo del brazo a que llegaran los marinos de los barcos.

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43 Algunos de los recuerdos más significativos en su vida de viajero son los siguientes:

• El Antioqueño del Sahara. La Madre Teresa de Calcuta. La niñera del ex Papa Juan Pablo II en Polonia, la señora Helena Zchepanska.

Cualquiera pensaría que el Papa Juan Pablo II provenía de una familia adinerada por tener niñera, pero lo cierto es que vivía en un lugar donde había varios apartamentos y asignaban niñeras por pisos, las que cuidaban varios niños al tiempo. Héctor hizo una entrevista en francés con ella, una señora de 85 años, enferma de artritis. A quien le preguntó:

¿Cómo recuerda al Papa?

- Era un gordito que a toda hora tenía este dedo (Dedo índice) dentro de la nariz. Pero además lo sacaba y se lo metía a la boca.

Doña Helena, ¿verdad que el Papa tuvo novia?

¡No! Él mantenía mucho con una actriz juvenil y hacían obras de teatro contra el nacismo. Entonces decían que era novia, se llamaba Margotzata y andaban juntos para arriba y para abajo. Pero aquí entre nos, (frente a la cámara) ella lo ha ido a ver tres veces al Vaticano.

“Ese es un personaje que yo no olvido”. Afirma.

• Otro personaje que Héctor no olvida es a Fidel Castro:

Fidel da la mano y uno siente que se le descargó la corriente encima. Es una “cosa” inmensa que te da la mano. Es alto, por ahí 1.90. Yo he estado tres veces con Fidel Castro.

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44 Mora respondió afirmativamente. La amiga se lo pidió prestado con el argumento de que estaba invitada a cenar en la casa de Gabriel García Márquez. Héctor se ofreció llevarla, pero en el fondo su intención era conocer la casa de “Gabo”.

Según la descripción de Héctor, es una casa muy bonita en la Habana. Cuando llegaron los dejaron pasar, pero les advirtieron que “Gabo” no estaba. Mientras conversaban y se tomaban un café en la sala, escucharon un ruido, un carro había llegado. Era Fidel, que entró directamente a la cocina sin saludarlos. Levantó su brazo para estrechar a la cocinera mientras metía una cuchara en la olla y la llevaba a su boca. Después de comer se dirigió a la sala y preguntó si eran los invitados de “Gabo”. Héctor respondió diciendo que sólo estaba acompañando a la señorita y unos minutos después se marchó.

Dos años después estaba Mora en Sierra Maestra grabando, cuando llegó Fidel. Héctor lo saludó:

¡Comandante!

– yo te he visto, tu eres de la televisión colombiana, te vi en la casa de Gabo. Afirmó.

La última vez que lo vio fue hace cuatro años en un Congreso de Periodistas Latinoamericanos y del Caribe en la Habana, en el que Fidel habló por tres horas y media. El segundo día Héctor habló de la radio y específicamente del programa “Las voces del secuestro”, aunque continuó su intervención, para sus adentros estaba pensando que a Fidel le iba a molestar porque tocaba a las FARC. Cuando terminó de hablar, un escolta le informó que el “comandante” quería hablar con él. Luego de saludarlo le entregó un bolígrafo y le solicitó escribirle el nombre y emisora del programa en mención: Caracol, Herbin Hoyos. Se tomaron una fotografía y le regaló el bolígrafo marcado con una F y una C el cual conserva.

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45 • Una paisa en Estocolmo en 1991, que tenía una tienda en la que vendía hojas de plátano verdes para hacer tamales. Las mandaban con la flota mercantil empacadas al vacío y ella de ahí las vendía a Noruega, Dinamarca y Finlandia. Las vendía a los ecuatorianos para hacer tamales, a los venezolanos para hacer hayacas y había convencido a algunos suecos de que era el mejor envoltorio para los peces frescos que sacaban en invierno dentro de los lagos congelados, que poniéndolos ahí se conservaban. Una vieja simpatiquísima, muy agradable. Extraordinaria.

Finalmente, Héctor Mora recuerda algunas de las anécdotas que son difíciles de olvidar en tantos años de viajes y de crónicas.

• En el Polo Norte en 1978 pusieron la cámara de cine en el piso, mientras se calaba los guantes el camarógrafo. Se puso los guantes, se alistó para grabar y cuando fue a grabar, se reventó la cinta. “Estaba congelada, se reventó y no pudimos grabar. Nosotros estuvimos durante un día perdidos en el Polo Norte. Las baterías de las cámaras por el frío se dañaron instantáneamente. Uno no sabía que al grabar 25, 30 grados bajo cero, podían suceder esas cosas. No teníamos la experiencia. Fueron muchas las aventuras que nos pasaron a nosotros”.

• En Chile lo tuvo que sacar en el baúl del carro el Embajador Colombiano. Le retuvieron materiales en la época de Pinochet. Allí se debía entregar el material filmado con dos días de anterioridad para revisar lo que se grababa. Sin embargo, Héctor llevaba en su agenda notas donde escribía cuántos muertos, asaltos y prohibiciones había.

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46 nosotros, utilizar los cordones de los zapatos y le funcionó. Entonces el cordón del zapato que era de cuero, permitió reemplazar la cinta transportadora, el cablecito que le daba movimiento a la película”.

• De Marruecos 1977, lo deportaron para España por no tener permiso para buscar entrevistas con los guerrilleros polisarios.

• En 1981 viajó a Berlín y entrevistó a los alcaldes de las dos Berlín: la comunista y la occidental y los unió en un solo programa. Cuando estaba al aire el programa, en el otro canal pusieron un concierto de Elenita Vargas. Su programa sacó cuatro puntos de rating y Elenita 60.

• En 1992 estaba en el Templo antiguo en Luxor y pasó un Egipcio sentado en un burro, Héctor estaba realizando la toma, y de repente el funcionario del Ministerio de Cultura, el cual había puesto a disposición el gobierno para orientarlos y ayudarles con el idioma, le puso la mano en el lente y le explicó, después de discutir, que tenía que entender que su obligación era no permitir que el país se viera como un país tercermundista pobre. Después de esto, Mora entendió que el burro para ellos era símbolo de pobreza y no podía ser filmado.

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47 CAPÍTULO III

Héctor Mora y las formas de contar en televisión

El objetivo de este capítulo es recordar algunos de los programas que Héctor Mora realizó a lo largo de su extensa carrera periodística y mediante un diálogo con él se intentará proponer un análisis que tenga en cuenta el proceso de investigación, las formas de contar las historias y el significado de sus experiencias de viaje.

3.1. Memoria de una competencia ciclística, el Tour de Francia Parte I – Programa: “Pasaporte al Mundo”.

Este trabajo fue emitido el 10 de agosto de 1.984 a las 9:00 de la noche con una duración de 30 minutos por la Cadena Uno. La post-producción fue realizada por Cromavisión y el programa por Héctor Mora.

El Tour de Francia, en español Vuelta a Francia, es una de las competiciones ciclísticas más importantes del mundo, realizada por etapas alrededor de éste y otros países cercanos durante el mes de julio por tres semanas.

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48 Presidente de la Liga de Ciclismo Colombiano; Saulo Barrera, financista; Luis “Lucho” Herrera, ciclista colombiano; Samuel Cabrera, ciclista colombiano; Ruben Darío Gómez, Director Técnico; Santiado Revueltas, Director ADTIVO “Teka”; Jorge Tenjo, Preparador Físico y Martín Emilio Rodríguez.

El encargado de la cámara fue Producciones J.J.V; la edición estuvo a cargo de Milton Cañón; como asistente del director Janet Maldonado Giraldo y, el director general Héctor Mora.

3.1.1. Los recuerdos: “una tarde de película”

“A veces me da nostalgia cuando hacen la vuelta Francia desde helicópteros, veo a todos esos pueblitos”.

Hace más de 20 años que Héctor Mora no veía este programa. Ni siquiera recordaba la camisa terracota con la que estaba presentándolo.

En una tarde se sol, de esas que poco se ven en estos tiempos de lluvia, nos sentamos en un sofá blanco de tres puestos que tiene en la sala de su oficina y como tarde de película vimos juntos el programa. Entre risas y recuerdos, me contó la historia que no pueden ver los televidentes: El “detrás de cámaras”.

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49 Ocho fueron los ciclistas participantes por Colombia en esta carrera, aunque había aproximadamente 9 colombianos más participando en otros equipos. La primera vez que fueron a la Vuelta a Francia les afectó el cambio de horario y se trataban de quedar dormidos en la competencia. Por otro lado, como en esta época, había una fuerte presencia del narcotráfico, cuenta Mora que cuando los deportistas subían la montaña y dejaban atrás a los franceses, éstos les gritaban coqueros, narcotraficantes, marihuaneros, de todo lo que se les ocurría para ofenderlos.

En el minuto 9.53” Héctor pregunta a Saulo Barrera acerca de los dientes de “Lucho” Herrera, porque días antes, lo que no mencionan en el programa, al parecer puso debajo de la almohada el puente de seis dientes y se le perdió. No hay explicación, pero consiguieron un odontólogo que en 24 horas, le devolvió la sonrisa al ciclista.

Exigía que sus camarógrafos tuvieran una estatura mínimo de 1.75 y muy buen pulso para grabar al hombro, como prácticamente se realizó este programa, en su mayoría, sin trípode. También debían ser bilingües. En ese momento no existía la evolución tecnológica que hay ahora, por lo que tuvo que realizarlo “a pulso”. Las imágenes que se ven durante el reportaje cerca de los ciclistas corriendo, son tomadas encima de un carro que alquilaron. “Yo le decía al camarógrafo cómo hacer las tomas, lo encuadres. Hacía una sola toma, una sola presentación, no repetía”.

En el programa obligatoriamente debía dejar tres espacios en negro de 10 segundos cada uno aproximadamente para que el canal pudiera meter los comerciales. Héctor vendió la lata a Cromavisión. Él era quien pagaba por la edición, producción, la gente que lo acompañaba y luego lo vendía a la programadora. Su relato comienza de esta manera:

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