La Deducción silenciosa
Irene Giovanni Aguilar
Pontificia Universidad Javeriana
Facultad de Filosofía
L A D E D U C C I Ó N S I L E N C I O S A
Trabajo de Grado presentado por Irene
Giovanni Aguilar, bajo la dirección del
Profesor Gonzalo Serrano Escallon,
como requisito parcial para optar al
título de Filósofa
Tabla de contenido
Introducción…..………12
1. La carta a Marcus Herz………...15
2. Las Reflexiones sobre metafísica……….21
3. Los manuscritos de Duisburg de 1775……….25
4. Fragmento conocido como B12………...50
5. Crítica de la razón pura………59
Conclusiones……….………81
Resumen
Después de la Dissertatio de 1770 se produce un paréntesis de casi once años en que
Kant no vuelve a publicar nada. Es la famosa década silenciosa de Kant durante la
cual se dedicó a la creación de su obra cumbre la Crítica de la razón pura que
aparece en 1781 cuando Kant ha cumplido 57 años.
Por fortuna contamos con varios de los manuscritos de este período de silencio, pero
de arduo trabajo de Kant, los cuales no sólo nos permiten ver a un gran filósofo en la
acción de pensar distintos problemas, sino que también nos permiten ver las distintas
modificaciones realizadas así como las dificultades a las que se enfrentó Kant
durante la elaboración de la Crítica.
De esta manera a través de distintos manuscritos de este período, busco ver el
proceso por el cual este filósofo llega a la consolidación de uno de los pasajes más
complejos de la filosofía moderna, a saber; la deducción trascendental de las
categorías que encontramos en la Crítica de la razón pura. En este orden de ideas el
propósito de este trabajo será dar cuenta de las distintas perspectivas desde las cuales
Kant enfocó los conceptos puros del entendimiento, así como de la manera como
intentó relacionarlas. Esto con el fin de poder ver la manera como Kant desarrolló en
el transcurso de su vida intelectual uno de los problemas más difíciles de su filosofía.
Introducción
Hace algunas décadas atrás, la escuela estructuralista francesa propuso un criterio de
verificabilidad de la interpretación filosófica en donde se debía buscar siempre la
conformidad con la organización demostrativa del discurso filosófico según lo había
propuesto el autor. En otras palabras, se trataba de comprender al autor como él
mismo quería que se le hubiese comprendido. De esta manera comentaristas como
Gueroult exigían que para poder comprender a Descartes, uno se debía informar
primero sobre el método prescripto por el autor para así lograr entender a cabalidad
su filosofía. En este sentido Gueroult nunca consideró relevantes las cartas de
Descartes, pues en ellas el orden de las razones no se dejaba reconocer. Este método
exegético, que si bien tuvo el mérito de recordar a los intérpretes la necesidad de
considerar la obra filosófica como un todo, tuvo a su vez muchas dificultades de
aplicación, pues, ¿podemos decir que la estructura final de la obra constituye
siempre su estructura efectiva? ¿El autor procede siempre como anuncia que lo hará?
si esto es así, ¿en qué lugar es aprehensible de la manera más fiel tal anuncio? ¿En
los textos publicados o en los textos marginales? más importante aun, ¿podemos
decir que el autor llega a sentirse plenamente satisfecho con las soluciones esbozadas
a los problemas abordados?
Interrogantes como estos, son los que me han llevado a escoger una vía de acceso al
pensamiento de Kant un poco diferente de la común; una vía en la que teniendo en
cuenta la estructura oficial de su obra,1 y con el apoyo de algunos de sus textos
marginales, busco ver el proceso por el cual Kant llega a la consolidación de uno de
los pasajes más complejos de la filosofía moderna, a saber; la deducción
trascendental de las categorías que encontramos en la Crítica de la razón pura.
Considero que al examinar los textos marginales de Kant no sólo podemos ver a un
gran filósofo en la acción de pensar un problema, sino que también podemos ver las
distintas dificultades a las que se enfrentó en su intento por demostrar la validez
objetiva de las categorías, así como ver las distintas soluciones que les propuso.
1
En este orden de ideas, (y debido a que de la deducción trascendental de las
categorías pende en gran medida el éxito del proyecto kantiano), el propósito de este
trabajo será entonces el poder dar cuenta de las distintas perspectivas desde las cuales
Kant enfocó los conceptos puros del entendimiento, así como de la manera como
intentó relacionarlas. Esto con el fin de poder ver la manera como Kant desarrolló en
el transcurso de su vida intelectual uno de los problemas más difíciles de su filosofía,
el cual, como él mismo lo reconoce en el prologo a la primera edición, fue el que más
trabajo le costo. "Para examinar a fondo la facultad que llamamos entendimiento y
para determinar, a la vez, las reglas y límites de su uso, no conozco investigaciones
más importantes que las presentadas por mí en el segundo capítulo de la analítica
trascendental bajo el titulo de Deducción de los conceptos puros del entendimiento.
Estas investigaciones son las que más trabajo me han costado, aunque espero no han
sido en vano."2
Pero, dado que Kant no publicó nada desde la Dissertatio hasta la Críticade la razón
pura, es sólo mediante las Reflexiones y las Cartas que podemos reconstruir su
pensamiento durante estos diez años. Por tal razón me basaré en los distintos
proyectos de la deducción trascendental de las categorías que Wolfgang Carl3
identifica en los manuscritos de Kant previos a la redacción de la Crítica de la razón
pura, para posteriormente pasar a ver las relaciones, semejanzas o conflictos de estos
proyectos en contraste con la deducción trascendental de las categorías que
encontramos en la primera edición de la Crítica.
Ahora, como todos bien sabemos esta decisiva parte de la Crítica nos ha sido
transmitida en dos versiones. Para efectos de este trabajo, centraré mi atención en la
primera edición, no obstante la versión de la segunda edición no será ignorada
totalmente, pero será usada básicamente para aclarar algunos aspectos que en los
manuscritos y en la primera edición de la Crítica no son del todo claros. La principal
razón de esta elección es metodológica, pues, ésta es la más cercana tanto temporal
como argumentativamente a los manuscritos. En este sentido esta edición es la que,
2
Kant, Immanuel. Crítica de la razón pura. Trad. Pedro Ribas. México: Editorial Taurus 2006. AXVI
3
en mí criterio, mejor nos permite ver la manera como finalmente Kant relacionó las
distintas maneras desde las que enfocó los conceptos puros del entendimiento en los
manuscritos.
A su vez debo señalar que, a pesar de que muchos comentaristas consideran que en la
primera edición de la Crítica el problema central de la deducción se encuentra
oscurecido por la manera en que Kant presenta el argumento, personalmente
considero que en ambas ediciones se puede rastrear el problema que Kant está
tratando de resolver: este es; demostrar cómo esta atrapada la información sensible
en nuestras estructuras conceptuales.
No sin mencionar que el propio Kant, en el prólogo de la segunda edición, después
de anunciar los cambios que introduce (según el por razones didácticas) agrega que
estos no afectan en nada la estructura de la obra y lamenta que la necesidad de
conservar el tamaño del libro dentro de ciertas proporciones le haya obligado dejar
fuera algunas cosas que más de un lector podría extrañar; no obstante, señala nuestro
filósofo, este defecto puede remediarse fácilmente consultando la primera edición.
Estas palabras del propio Kant consignan a la primera edición como una fuente
válida para conocer su pensamiento.
Por último debo precisar que para un periodo tan extenso abarcaré únicamente los
manuscritos que en mi criterio son los puntos de apoyo más sólidos (por no decir los
más relevantes) para esta investigación. En este orden de ideas la carta a Marcus
Herz será mi punto de partida y la primea edición de la Crítica será el punto de
llegada. Para este propósito utilizaré las traducciones inéditas de Pedro Stepanenko y
Gonzalo Serrano de las reflexiones publicadas por Erick Adickes en los tomos XVII
y XXIII de las obras completas de Kant editadas por la Akademie der
1. La carta a Marcus Herz
Sin duda alguna la articulación objetiva de las representaciones como una necesidad
interna a la propia subjetividad, representó para Kant uno de los retos más difíciles y
arduos -debido a la complejidad de la cuestión- pero el más importante según el propio
autor. Y es que no es para menos, pues es en este fundamento del idealismo
trascendental donde en últimas, se juega toda posibilidad de conocimiento científico.
Pero para que Kant pudiera llegar a sostener en la Crítica de la razón pura que los
mismos conceptos que garantizan la unidad de nuestra conciencia son los que nos
permiten estructurar nuestra experiencia en términos de objetos, fue necesario un largo
tiempo de trabajo y reflexión por parte de nuestro filósofo, el cual se ve plasmado en
sus escritos precedentes a la publicación de la Crítica.
La primera vez que Kant formuló este problema, el cual aborda la deducción
trascendental de las categorías fue en una carta que él le escribió a su discípulo Marcus
Herz. En esta carta, además de hacer un balance de trabajos anteriores4 y un bosquejo
general de lo que la totalidad de su obra comprendería, Kant se pregunta por cómo es
posible que los conceptos que no tiene su origen en la experiencia puedan ser aplicados
de manera legítima a ella. Ahora bien, lo interesante de esta carta (además mostrar un
esbozo general de los programas futuros de su sistema y de ser un testimonio del
descubrimiento crítico), es sin duda alguna, ver el proceso por el cual Kant llega a la
pregunta por la legitimidad de los conceptos puros del entendimiento y la respuesta -no
explícita- que sobre ésta pregunta se puede rastrear ya desde sus primeros trabajos; una
respuesta que como veremos a continuación, interpreta los conceptos puros del
entendimiento como condiciones de posibilidad del pensar objetos de la experiencia.
Debo precisar que la llamo una respuesta no explícita debido a que Kant propiamente
no responde a la pregunta en cuestión en la carta, no obstante, si seguimos fielmente
tanto la manera como Kant desarrolla y reformula continuamente su pregunta inicial en
4
la carta, así como algunos de los fragmentos de sus Reflexiones sobre metafísica5,
podemos llegar a la anunciación de una respuesta que comprenderá algunos elementos
de la compleja respuesta que Kant dará en la Crítica al problema acerca de la
objetividad de los conceptos puros del entendimiento.
1.1 La metafísica sólo según su naturaleza y método
La principal preocupación con respecto a la metafísica que encontramos en la carta a
Marcus Hertz consiste en explicar cómo es posible que conceptos no derivados de la
experiencia puedan valer objetivamente para los objetos de la experiencia. Esta
explicación debe, necesariamente, definir los límites de la metafísica, o sea; definir los
límites de la aplicación legítima de los conceptos puros del entendimiento, mediante
los cuales pensamos a priori objetos. Con este propósito en la mira, Kant comienza la
carta contándole a su discípulo acerca de un proyecto en el cual se encuentra
sumergido y el cual posiblemente "podría tener por titulo Los límites de la sensibilidad
y de la razón6". Este proyecto, lo divide en dos partes una práctica y una teórica.
Satisfecho en buena medida con el progreso de la parte práctica de su proyecto, Kant
nota con algo de preocupación que le falta algo esencial en la parte teórica sin lo cual
no podría explicar coherentemente la dependencia de la sensibilidad y el
entendimiento, a saber; "¿en que razón descansa la relación de aquello que nosotros
llamamos representación con el objeto [Gegenstand]?"7 Para dar respuesta a esta
compleja pregunta Kant comienza por hacer un detallado balance de lo que las
representaciones son y el papel que éstas juegan en el conocimiento8.
A partir de este análisis de las representaciones Kant pretende deducir la relación de
éstas con los objetos, pero lo que logrará, más allá de dar una respuesta clara sobre el
problema, será generar una serie de interrogantes que evidenciaran dos cosas; por un
lado la complejidad del problema en cuestión, y por el otro, el camino que irá tomando
5
Estas reflexiones fueron publicadas por Erich Adickes en el tomo XVII de las obras completas de Kant, editadas por la Akademie der Wissenschaften.
6
Kant, Immanuel. Carta a Marcus Hertz del 21 de Febrero de 1772. Traducción de Pedro Stepanenko.
7
Ibid.
8
la respuesta de Kant a este problema; camino en el que como lo señala Paul Guyer se
hará patente un giro radical del Kant de la Dissertatio (donde la sensibilidad y el
entendimiento son caracterizados como dos funciones independientes) al Kant de la
carta, en la cual la sensibilidad y el entendimiento trabajarán juntos en la producción
del conocimiento fenoménico.
As ordinarily understood, the inaugural dissertation posits the same two faculties which figure in Kant’s later model of empirical knowledge, namely, sensibility and understanding, but describes them not as working together for the production of empirical though merely phenomenal knowledge but rather as fulfilling two distinct functions, of different epistemic dignity.9
1.2 Sobre la naturaleza de las representaciones
En este punto de la investigación10 sobre la relación representación-objeto para Kant
ya es claro varias cosas; primero que las representaciones contienen sólo la forma en
que el sujeto es afectado por el objeto, y segundo, que el sujeto tiene de base una
estructura cognoscitiva que le permite representarse los objetos (aspecto que como
veremos más adelante será fundamental en la deducción subjetiva de la Crítica). A su
vez le resulta claro que las representaciones sensibles tiene de suyo una relación
(aunque no sepamos todavía qué tipo de relación) con su objeto y que además los
principios que surgen de la naturaleza de nuestra estructura cognoscitiva11 tienen una
validez comprensible para todas las cosas en tanto objetos de los sentidos. Sobre este
punto se podría decir que cuando Kant hace referencia a "los principios que se
desprenden de la naturaleza de nuestra alma"12 estos, podrían entenderse ya como las
condiciones de posibilidad de los objetos y así mismo justificar su validez para el
conocimiento de los mismos, pero sólo en la media en que determinan la forma en que
un sujeto es afectado por un objeto.
Ahora bien, retomando nuevamente la caracterización de las representaciones,
podemos ver que a Kant también le resulta claro que, si las representaciones fueran la
9
Guyer, Paul. Kant and the claims of knowledge. Cambridge press 1987. p. 14
10
Posterior a la dissertatio donde Kant había explica negativamente la naturaleza de las representaciones a saber: que no eran modificaciones del alma provocadas por los objetos.
11
Kant no emplea el término de estructura cognitiva sino el de alma.
12
causa del objeto "tal como nos representamos los conocimientos divinos en tanto
arquetipos de las cosas"13, entonces podría entenderse la concordancia de las
representaciones con las cosas. Por lo tanto, la posibilidad tanto del intelecto
arquetípico en cuya intuición se fundan las cosas, como del intelecto que toma los
datos de la intuición sensible de las cosas, son al menos hipotéticamente loables. Sin
embargo, Kant señalará enfáticamente que nuestro entendimiento no puede ser la causa
del objeto mediante sus representaciones14, ni el objeto causa de las representaciones
del entendimiento. Pero, si los conceptos puros del entendimiento no pueden ser
abstraídos a partir de sensaciones de los sentidos, ni explicar la receptividad de las
representaciones a través de los sentidos, ¿dónde tienen su origen? A esta pregunta
Kant, manejando ya de alguna manera la idea según la cual hay determinadas
condiciones subjetivas del conocimiento de los fenómenos, nos señalará que los
conceptos deben de tener su origen en nuestra estructura conceptual pero no en tanto
que crean al objeto, ni tampoco en tanto que son producidos por él.
Pero, si esto es así, y teniendo en cuenta que las representaciones sensibles representan
las cosas como aparecen y nos afectan, y las representaciones intelectuales (entendidas
como conceptos que obtenemos del propio entendimiento y mediante los cuales
pensamos en los objetos) representan las cosas como son, de dónde proviene entonces
la relación que necesariamente deben de tener con los objetos que no son producidos
por ella. Por otra parte, cómo pueden los principios de la razón concordar con los
objetos sin ayuda de la experiencia. Dicho en términos kantianos "cómo es posible
entonces una representación que se refiera a un objeto sin ser afectada de manera
alguna por el mismo"15. Para tratar de ilustrar mejor este nuevo interrogante, Kant
pone un ejemplo que más adelante aparecerá nuevamente en el prologo a la segunda
edición de la Crítica, me refiero al ejemplo de las matemáticas. En la carta Kant hace
alusión a ellas para mostrar cómo es posible que los axiomas de la razón pura
concuerden con los objetos sin pedirle ayuda a la experiencia; "en las matemática esto
es posible, porque los objetos ante nosotros son magnitudes y en tanto magnitudes
pueden ser representados sólo en la medida en que podemos producir su representación
13
Ibid.
14
Al menos en lo que a objetos en general se refiere. Distinto es el caso de la moral
15
[...] Por ello los conceptos de las magnitudes pueden ser autónomos y su principios
fijarse a priori"16. Si observamos este ejemplo podemos ver que para Kant ya es claro
cómo en geometría no importa tanto lo que vemos, sino las reglas por las que nosotros
nos regimos para construir figuras; reglas que bien cabe señalar, no surgen de la
experiencia sino que más bien es sobre la base de ellas que nosotros juzgamos la
experiencia.
Sin embargo, en cuanto a las cualidades de las cosas respecta, el interrogante sigue sin
resolverse pues, ¿de qué manera es posible que el entendimiento pueda formarse
conceptos que concuerden con las cosas?
Cómo debería mi entendimiento formarse por sí mismo conceptos de cosas completamente a priori, con los cuales deban concordar necesariamente; cómo debería formular principios reales acerca de su posibilidad, con los cuales tenga que concordar fielmente la experiencia y que sin embargo sean independientes de ella17.
Esta pregunta evidenciará lo oscuro que resulta el operar del entendimiento y su
concordancia con las cosas, sin embargo Kant nos señalará que, buscando las fuentes
del conocimiento intelectual y trayendo a colación las categorías (como funciones del
pensar deducidas sistemáticamente), podremos encontrar una salida a este problema,
salida en la que el entendimiento (en conjunto con la sensibilidad) tendrá la capacidad
de formular principios reales acerca de la posibilidad de las cosas que nos son dadas en
la experiencia.
Hasta este punto y teniendo ya un panorama general de lo que contiene la carta,
podemos ver varias cosas. En primer lugar podemos decir que ésta hace patente un
problema propio de la modernidad en el que se busca poder establecer los fundamentos
del conocimiento en la subjetividad más que en la realidad, y en este sentido se hará
necesario investigar las fuentes subjetivas que constituyen el fundamento a priori de la
posibilidad de la experiencia. Sobre este punto podríamos también decir que, al estarse
preocupando Kant por cuáles son las condiciones humanas que posibilitan el
conocimiento y que intervienen en la constitución de los objetos (distinguiendo lo que
pertenece al sujeto que conoce), estamos ante la anunciación de lo que más adelante
16
Ibid.
17
Kant comparará con la inversión realizada por Copérnico, no obstante no ahondare más
sobre este asunto ya que excede los límites del tema de este trabajo18.
Volviendo al tema que me concierne, podemos decir que para 1772 Kant ya tiene en
mente a las categorías como funciones del pensar que nos permiten construir los
objetos de nuestras percepciones, aún cuando todavía no nos diga ni cuales son, ni nos
explique de qué manera estas categorías (las cuales reducen la multiplicidad de la
intuición a la unidad del concepto) constituyen información a priori, válida sobre el
mundo. Por lo tanto, podemos afirmar que en la carta, Kant ya está ante la necesidad de
una deducción trascendental como demostración de la validez de nuestras categorías.
Por último me gustaría volver a resaltar la importancia que desde la carta, adquiere el
trabajo en conjunto del entendimiento y la sensibilidad en la producción del
conocimiento aún cuando todavía no sea claro el operar del entendimiento en la
producción de la experiencia.
18
Ver: Serrano, Gonzalo. Kant y La inversión copernicana; sentido de una analogía en: El trabajo filosófico de hoy en el continente. Memorias del XIII congreso Interamericano de filosofía. Bogotá 1995.
2. Reflexiones sobre metafísica
Recordemos nuevamente que el interrogante que Kant está buscando responder en la
carta es, cómo conceptos a priori pueden referirse a cosas asequibles por la experiencia
de manera tal que éstas correspondan necesariamente a esos conceptos. A esta
pregunta, que una deducción de las categorías debería responder, le podemos encontrar
una posible respuesta en las Reflexiones sobre metafísica, las cuales, según Carl19,
contiene lo que se pude denominar un primer bosquejo de la deducción de las
categorías que encontramos en la Crítica. No obstante, y parcialmente de acuerdo con
Carl, considero que específicamente más que un primer bosquejo de la deducción de la
categorías en su totalidad, lo que encontramos en estas reflexiones va más hacia una
caracterización de las categorías como condiciones de posibilidad del pensar objetos de
la experiencia, y en este sentido se asemeja más a lo que la deducción objetiva de la
Crítica de la razón pura contiene. Veamos pues con detenimiento en que consiste esta
respuesta.
Teniendo presente que lo que estamos buscando es explicar la correspondencia de las
intuiciones empíricas con las categorías, comencemos entonces con el fragmento 4629.
En éste Kant establece un paralelismo entre tiempo- espacio por un lado y la forma
lógica de los juicios por el otro. En mi criterio, lo crucial de este fragmento es que Kant
nos está señalando que tanto el espacio y el tiempo como la forma lógica de los juicios,
cumplen la función de ordenar el contenido de nuestro conocimiento. De esta manera
lo que ordenamos en el espacio y en el tiempo son sensaciones (siendo el resultado
fenómenos) y lo que ordenamos en el juicio son conceptos, los cuales al darles una
posición específica los convierte en representaciones de objetos: “La representación
mediante la cual indicamos a un objeto su peculiar lugar lógico es el concepto real y
puro del entendimiento.”20 La pregunta que inmediatamente uno se hace ante estas
afirmaciones es por el orden de las representaciones en los juicios, pues es evidente
que se necesita de ciertos criterios para poder organizar las representaciones de alguna
determinada manera. La respuesta que Kant nos da a esta evidente pregunta es que, en
19
Según W. Carl en Kant´s first drafts of the deduction of the categories en Föster, Eckarte: Kant´s Transcendental Deductions. Stanford 1989, pp. 3-20.
20
el caso específico de los juicios que se refieren a objetos, los criterios los proporcionan
los conceptos puros del entendimiento. Estos criterios, que podemos suponer, son las
categorías, tienen que atender a los datos de los fenómenos.
Esto significaría que los conceptos puros del entendimiento son funciones mediante las
cuales se les asignan a los conceptos correspondientes a las representaciones sensibles,
determinadas posiciones lógicas en los juicios, de acuerdo con el orden que tienen esas
representaciones en el espacio y el tiempo. “Mediante la determinación del lugar lógico
la representación obtiene una función entre los conceptos. Por ejemplo, antecedens,
consequens. Ciertamente la función sensitiva es el fundamento de la intelectual.” 21
Así las cosas, podemos decir que ya en este primer fragmento, y después de haber
hecho corresponder los conceptos (como funciones de síntesis de un múltiple) con las
formas lógicas de los juicios, Kant de alguna manera está tratando de justificar la
validez objetiva de los conceptos de los que se preguntaba en la carta, así como
tratando de garantizar su aprioricidad. Pero para poder garantizar con toda tranquilidad
la aprioriciadad de los conceptos (o sea que éstos no sean producidos por los objetos
sino que estén en mi mente de manera originaria), Kant nos introduce un nuevo
término que va a ser el fundamento de la posibilidad de las representaciones de las
cosas, y sin el cual no sería posible que las funciones lógicas se dieran. Este nuevo
término es el de la función real “la función real consiste en el modo como ponemos
una representación en y por sí misma; por tanto es una acción (a priori), la cual
corresponde al dato (a posteriori) de cada caso, por lo cual este deviene concepto.”22
Según Kant, va a ser de aquí de donde van a provenir todos nuestros conocimientos de
la naturaleza, pues si no fuera por lo que nosotros colocamos en la comprensión de ella
(la naturaleza), ninguna ley u objeto llegaría jamás a ser observada por nosotros, sino
simple y sencillamente percibiríamos algo confuso, caótico y sin sentido.
Este fragmento, además de mostrarnos la necesidad de Kant por garantizar la
aprioricidad de los conceptos nos permite ver con más claridad la importancia que los
factores subjetivos tienen en la constitución de los objetos del conocimiento.
21
Ibid.
22
En 4633 y 4634 Kant, además de enfatizar en la importancia del conocimiento a priori,
hace lo que podemos denominar un bosquejo de lo que en la actualidad el prologo de la
Crítica contiene, a saber: 1. Una crítica a la metafísica tradicional la cual por pretender
ser de origen puro, y no servirse de las condiciones de la sensibilidad, se ha sumergido
en incesantes contradicciones 2. Una apología a la matemática pura la cual emana
enteramente de las fuentes puras a priori sin tomar nada de la experiencia 3. Una
caracterización de los distintos tipos de juicios: analíticos (los cuales no son
extensivos, no aportan ningún tipo de conocimiento pero sirven para organizar),
sintéticos (los cuales aumentan el conocimiento) y los sintéticos a priori (añaden
conocimiento y son universales y necesarios).
Lo que me interesa resaltar de estos fragmentos y específicamente del 4634 es que
Kant, por un lado ya tiene claro que las condiciones de la sensibilidad van a ser el
apoyo de los juicios sintéticos a priori, y por el otro que en esta reflexión, los
conceptos del entendimiento son considerados como condiciones de posibilidad de la
experiencia y por ello también se consideran condiciones de posibilidad de las cosas
que nos son dadas en ella. A su vez podemos ver también cómo la función del
entendimiento en la experiencia además de tener un uso lógico, tiene la capacidad de
incorporar un uso real mediante el cual pensamos a priori en objetos.
Así las cosas, de estos fragmentos podemos concluir las siguientes cosas: por un lado
podemos afirmar que al Kant estar tratando de demostrar la validez de las categorías
con respecto al mundo (como una respuesta a la pregunta planteada en la carta) nos
encontramos evidentemente ante una deducción trascendental23interesada en justificar
el origen de las categorías y su uso. Para este propósito, Kant haciendo un paralelismo
entre tiempo y espacio por un lado y las categorías por el otro, mostrará como primera
medida, cómo espacio y tiempo son información previa de nuestra mente respecto del
mundo y en este sentido nos está señalando que el mundo se comporta
espacio-temporalmente para nosotros.
23
A su vez resulta claro a través de estos fragmentos que la experiencia es ya para Kant
experiencia de objetos y por esta razón en esta última reflexión Kant ya habla de
condiciones de posibilidad de la experiencia como equivalente a condiciones de
posibilidad de los objetos de la misma.
Por último podemos decir que en la medida en que estos conceptos son condiciones de
posibilidad de los objetos de la experiencia, su validez queda limitada única y
exclusivamente a esos objetos. En resumidas cuentas, podríamos afirmar que los
conceptos son: funciones que organizan lugares en el espacio y el tiempo con lugares
lógicos en los juicios, con la salvedad claro está, de que sólo los podemos usar
3. Los manuscritos de Duisburg
Tres años después de la carta a Marcus Herz, y como pudimos apreciar en las
Reflexiones sobre metafísica, Kant tuvo un intenso periodo de trabajo sobre el problema
de la validez objetiva de los conceptos puros del entendimiento24 y sus posibles
soluciones. De lo poco que se conserva de lo que Kant pudo haber escrito durante estos
tres años, encontramos también los manuscritos de Duisburg, los cuales han sido
asignados a los años de 1774 y 177525. Estos fragmentos, además de ser una evidencia
de los objetivos y los presupuestos fundamentales de lo que más adelante perseguirá la
deducción subjetiva26 que encontramos en la Crítica de la razón pura, son, sin duda
alguna, una evidencia reveladora, pero a la vez oscura, de una de las maneras como
Kant concibió los conceptos puros del entendimiento. Oscura porque, como veremos a
continuación, Kant nos ofrece una trama de pensamientos vinculados desde diversas
perspectivas, con frecuencia interrumpidos en donde la cuestión era más importante, y
expuestos en una terminología poco clara y muy distinta a la de la Crítica. Por tal razón
enfrentarse a estos manuscritos no es tarea fácil, pero no imposible, sobre todo si se
persigue un problema en concreto, en este caso, rastrear la manera cómo Kant enfocó
los conceptos puros del entendimiento en este periodo.
Dada la extensión de los manuscritos, este capítulo estará dividido en tres secciones. La
primera está dedicada al análisis de los requerimientos para llevar los fenómenos a
conceptos. Aquí mostraré cómo para Kant ya es claro que para poder lograr esto se
requiere subsumir los fenómenos bajo reglas generales de la síntesis de la multiplicidad
sensible, y que a su vez estas reglas sean reconocidas como una actividad que exige
24
Decir que los conceptos son objetivamente validos equivale a afirmar que ellos hacen posible, legitiman o fundamentan la validez objetiva de una síntesis de representaciones, es decir, de un juicio. Pero en tanto que es solamente en y a través de los juicios como nos representamos objetos, puede decirse que la validez objetiva de las categorías o conceptos consiste en el hecho de que son condiciones necesarias para la representación.
25
El manuscrito de Duisburg cubre las reflexiones 4674 a 4684 de la edición de la Academia, volumen XVII, pp. 643-673. Hay acuerdo sobre el año de 1775 como fecha de composición del manuscrito. Según Erich Adickes, citado por Stepanenko en: Categorías y autoconciencia en Kant, Antecedentes y objetivos de la deducción trascendental de las categorías. Ed. UNAM, México 2002 p. 54. “Cuando Kant utilizaba las cartas y los oficios que le enviaban para escribir, tenia la costumbre de hacerlo poco después de haberlos recibido.”
26
como condición la propia unidad de la subjetividad. En la segunda sección me ocupo de
la manera como Kant describe los conceptos puros del entendimiento, y mostraré que el
problema central radicará en demostrar cómo dos predicados lógicamente
independientes pueden a priori ser juzgados como conectados en un objeto, cuando ni la
forma de la intuición, ni la sola forma lógica del juicio pueden lograr tal conexión. La
tercera sección aborda el argumento de la apercepción. En éste sostendré que el objetivo
principal de Kant en estos manuscritos será el de demostrar cómo las reglas que
gobiernan nuestras representaciones de objetos están conectadas con la apercepción de
modo tal que todas las representaciones de objetos pertenecen a la unidad de la
apercepción. A su vez mostraré cómo hay una mezcla entre los distintos objetivos que
una deducción trascendental de las categorías debe perseguir. Esta mezcla de los
argumentos se refleja en que no hay una clara distinción de una deducción objetiva, en
la cual se limita a caracterizar las categorías como condiciones de posibilidad del pensar
objetos de la experiencia, de una subjetiva en donde se señala la interdependencia de la
unidad de la conciencia y los conceptos que nos permiten articular objetivamente sus
contenidos. Distinción que como bien sabemos será fundamental para Kant en la
Crítica27. No obstante y a pesar de esta mezcla de argumentos que hacen muy difícil la
lectura de estos manuscritos, es clara la inclinación de estos por una deducción
subjetiva.
2.1 Del fenómeno al concepto
Uno de los aspectos más interesantes de estos manuscritos es que Kant introduce el
término "mente" lo cual nos indica que, cuando se haga alusión a ésta, no se hará
referencia al sujeto lógico de un juicio, sino que se hará referencia al sujeto
cognoscente. De esta manera Kant comienza el primer fragmento de estos manuscritos
con las siguientes dos afirmaciones: "Los principios del fenómeno son apenas de la
forma, a saber, el tiempo y el principio de la exposición de los fenómenos es el
fundamento de la exposición en general de lo que está dado."28 Seguidamente afirma
que la exposición de aquello que es dado descansa en el fundamento de toda relación y
de la concatenación de las representaciones. Si observamos, acá ya hay una distinción
27
Véase prólogo a la primera edición AXVI- AXVII.
28
entre los principios que regulan al fenómeno internamente y los que regulan al
fenómeno en su relación con otros fenómenos, que sería el asunto propio de la
exposición. Seguidamente señala que la concatenación interna del fenómeno se funda en
los principios internos de la forma, la cual nos permite una representación mental de lo
dado. Sin embargo, Kant señala que, cuando yo tengo relaciones entre fenómenos, la
forma no me la da la relación del fenómeno con otros, y por tanto se hace indispensable
indagar por el fundamento según el cual yo puedo conectar esos fenómenos. Según
Kant el fundamento de dicha exposición se origina en:
Una representación de la acción interna de la mente de conectar representaciones, no meramente de yuxtaponerlas en la intuición sino de constituirlas en un todo según la materia. Aquí hay, por tanto unidad, no en virtud de aquello en lo cual, sino por lo cual lo múltiple es reducido a uno, por consiguiente hay validez universal.29
De acuerdo con este apartado, podemos decir que el fundamento de la relación de los
fenómenos seria dicha acción interna de la mente de unificar lo múltiple de la intuición,
y el principio de la exposición sería la representación de esa acción. Aclarado este
punto, Kant procede a remarcar nuevamente que las relaciones entre fenómenos
descansan sobre funciones30 y no sobre formas, pues aun cuando la forma permitiría el
establecimiento de una representación31 dado su carácter estructural, no nos diría nada
sobre su relación con otras representaciones, mientras que la función si nos permitiría
establecer dichas relaciones entre los datos de dos conjuntos ya estructurados
internamente.Por lo tanto para que yo pueda conectar fenómenos de los cuales la forma
ya está dada en el espacio y en el tiempo, (y teniendo en cuenta que en la sensibilidad no
me viene dada la conexión con otros fenómenos), tendrá que ser la mente la que
relacione los fenómenos y sus elementos.
Ahora bien, como vimos en el apartado anteriormente citado, puede verse que la
relación de las representaciones establecidas mediante una acción de la mente no
29
R4674
30
Para hacer más comprensible este problema es muy útil remitirnos a la definición de "función", que encontramos en B93 de la Crítica la cual dice:"entiendo por función la unidad del acto de ordenar diversas representaciones bajo una sola común. Los conceptos se fundan, pues, en la espontaneidad del pensamiento, del mismo modo que las intuiciones sensibles lo hacen en la receptividad de las impresiones"30 Podemos observar que esta actividad mental no es univoca, sino que descansa en diversas funciones, y de estas funciones aparece la representación.
31
consiste sólo en yuxtaponer las representaciones en la intuición sino que además las
constituye como un todo según la materia, pero ¿Qué significa que la acción de la mente
constituye mis representaciones y las constituye como un todo según la materia?
Siguiendo a Kant, esto significaría que mí mente puede con unos elementos dados
asociar otros elementos, en donde son las representaciones que yo me hago de los
fenómenos lo que me permite asociarlos como un todo. Si yo logro una representación
de la relación de conjuntos puedo hacer un solo conjunto, siguiendo la asociación, puede
ser posible que mi asociación se convierta casi en un fundamento de concatenación de
los fenómenos y no que los fenómenos sean concatenados de maneras diversas y
aisladas. Pero ¿por qué tal acción tiene validez universal? podemos decir que Kant está
pensando que si yo puedo por medio de una función asociar fenómenos, muy
posiblemente la función puede valer para muchos más casos. Por lo tanto si hay
fenómenos, y hay una conexión de elementos, ese mismo tipo de elementos, puede
conectar los otros elementos y así sucesivamente.
En la reflexión 4477, Kant comienza afirmando que el fenómeno hace referencia a un
objeto, pues, de no ser así, el fenómeno sería una afección interna de la mente. Sin
embargo surge la pregunta por cómo es que los fenómenos refieren objetos y no son
simplemente unas afecciones internas del sujeto. Kant teje su respuesta a partir de la
exposición de la naturaleza de los fenómenos, en donde nos señala que los fenómenos
refieren a un objeto cuando se da la relación de lo que es puesto conforme a las
condiciones de la intuición. Esto quiere decir que lo que hace a un fenómeno objetivo es
que sea pensado por la percepción de sí, esto quiere decir que el fenómeno sea
determinado a partir de lo universal y que sea representado objetivamente. En
consecuencia las relaciones originarias de la aprehensión son las condiciones para
percibir las relaciones reales del fenómeno. Acá nos encontramos con la intención de
Kant por mostrar que la mente tiene la facultad de aprehender y sus funciones son
necesarias para la percepción y para la receptividad de los fenómenos, pues si la mente
sólo intuyera intelectualmente, no necesitaría que la aprehensión se representara algún
objeto, ya que él mismo no aparecería. Pero, dado que la intuición es objetiva, la mente
posee una función que subordina y dispone del fenómeno, a su vez, la mente posee una
significa que "todo fenómeno refiere al concepto de un objeto."32 Para hacer esto más
claro, Kant señala cómo el concepto de cuadrado está bajo unas reglas que permiten que
un fenómeno las cumpla, o sea, que sea determinado como cuadrado. Esto significa que
al cumplir las reglas del concepto un fenómeno es identificado con el concepto de un
objeto. En otras palabras, podemos decir que estas reglas que se derivan del sujeto y que
gobiernan las relaciones de los pensamientos como realidades formales, también van a
gobernar relaciones inherentes en la realidad objetiva de esos pensamientos, esto es, en
lo que representan.
Por otra parte, Kant también nos señala que toda percepción es una especie de
representación de los fenómenos que a su vez da cuenta de la existencia de ellos "las
percepciones no son sólo fenómenos, es decir representaciones de fenómenos, sino la
existencia de los mismos."33 Por lo tanto, la percepción es producto de un existente que
es ajeno o externo a la capacidad de representar, en palabras de Kant la sensación es una
percepción particular distinta de la auto-sensación, y por ello, se puede distinguir a
priori la percepción y sus funciones de lo objetivo; es decir, hay que distinguir el medio
por el que se percibe de lo que se percibe. En este orden de ideas no es posible objetar
que los fenómenos son productos de afecciones internas de la mente y no de objetos,
aunque, si no hubiera mente unida a la sensación, el reconocimiento de objetos (y de su
existencia) no sería posible.
Hasta este punto de las reflexiones hemos visto que "en el alma yace un principio de la
disposición así como de la afección"34; a su vez se ha esbozado cómo por medio de la
afección se producen los fenómenos, pero ¿cómo se disponen? Siguiendo a Kant en el
fragmento 4678, podemos decir que los fenómenos obedecen a un principio de
disposición de la mente que impide que tengan otro orden o que pertenezcan de otra
manera a la facultad representativa. El principio rector de esa unidad obedece a las
condiciones objetivas de espacio y tiempo, en donde la unidad es un enlace conceptual
de múltiples representaciones que han sido sintetizadas es una unidad que se llama
aprehensión. Los fenómenos están constituidos por intuiciones, una construcción de dos
32
R4677
33
Ibid.
34
componentes, las sensaciones (perceptio positiva) y los conceptos (comprehensión).35 Si
un fenómeno no tiene concepto es una mera sensación. Para exponer los conceptos hay
que, primero, determinar por un lado las leyes para la construcción de fenómenos o sus
elementos internos que surgen por el análisis de las condiciones o leyes de la
aprehensión.
Esas leyes se desprenden del principio que enuncia qué es un objeto del pensamiento de
manera general, a saber: "todo lo que es pensado se halla bajo una regla, pues sólo
mediante la regla es un objeto de pensamiento."36
De esta manera ya podemos ver cómo Kant se está planteando que el poder llevar los
fenómenos a conceptos requiere, indudablemente, el subsumirlos bajo reglas generales
de la síntesis de la multiplicidad sensible, y que a su vez estas reglas sean reconocidas
como una única actividad que exige como condición la propia unidad de la subjetividad
o del Yo.
Es importante tener en cuenta que, aun cuando en los fragmentos citados hasta ahora
Kant explícitamente utiliza el término "mente" para indicarnos que se está refiriendo al
sujeto cognoscente, esto no será tan claro en todos los fragmentos, pues, Kant tiene
momentos en los que no es claro si se está refiriendo al sujeto lógico de un juicio o a el
sujeto cognoscente, lo cual representa una verdadera ambigüedad de estos manuscritos.
Sin embargo, a lo largo de este capítulo trataré de mostrar cómo, a pesar de esta
ambigüedad, para Kant ya es clara la necesidad de indagar por las fuentes subjetivas que
constituyen los fundamentos a priori de posibilidad de la experiencia. En otras palabras,
podemos decir que Kant ya se está comenzando a plantear los propósitos fundamentales
de una deducción subjetiva en la que se ha de poder explicar cómo tenemos que
concebir el funcionamiento de la mente, en particular la relación entre el entendimiento
y la sensibilidad, para de esta manera hacer comprensible que sin conceptos a priori del
entendimiento no podemos referir representaciones sensibles a objetos.
35
Ibid.
36
2.2 Los conceptos puros del entendimiento
Para poder comprender la caracterización que en estos manuscritos Kant hace de los
conceptos puros del entendimiento debemos tener claro que él parte del presupuesto de
que el conocimiento de un objeto no consiste en la mera ocurrencia de una
representación de éste, sino que nosotros sólo conocemos un objeto cuando pensamos o
decimos que dos predicados se conectan. Esto quiere decir que el conocimiento de
cualquier objeto x requiere que nosotros le agreguemos algún predicado a (o sujeto
lógico) al cual le designamos alguna propiedad de x y por el cual nosotros nos referimos
a x. De esta manera Kant nos señala a través de 4674 que, bajo un concepto universal de
un dato sensible, debemos entender la acción de determinar un objeto según la
condición sensible en general, esto es, según la realidad del dato dado. Entiéndase por
determinar la acción de conectar la síntesis general que los conceptos reales representan
en un modo de darse los objetos. "Los conceptos reales contienen, en sí mismos, la
representación de un objeto en general en cuanto conjunción de todas las funciones
sintéticas de los mismos."37
Así las cosas, nosotros podemos figurarnos un x, que es la condición sensible, y su
concepto a, que es un concepto puro el cual sólo puede ser determinado por una acción
general. Ahora, si aceptamos que a significa la acción de determinar, debemos aceptar
que en x (refriéndonos a lo dado) puede estar contenido algo más que la determinación
lograda en a, que sería b, esto quiere decir que b sería la nota sintética que se añade al
concepto a. Ahora bien, si a es el concepto de x, y todas las condiciones de x se
encuentran en a, observamos que la intuición de x está completamente determinada en a
por medio de la construcción misma de a. Sin embargo, en el caso del concepto real, las
condiciones se encuentran en x, en la intuición, por medio de lo concreto del sujeto en
que está puesta la representación. Esto quiere decir que las condiciones no están puestas
todas en x, pues hay condiciones que se escapan a la sola acción de determinar.
Entonces la relación pensada mediante a ha de determinarse sólo por medio de la
condición real del sujeto, que consiste en "la función del poner relativo en general y
respecto del dato a en especial; porque la condición subjetiva x debe satisfacer todas las
37
posiciones, por eso la determinación de a, es decir b, tiene que ser una acción universal,
mediante la cual el fenómeno de a se expone {interrupción}."38 En pocas palabras,
podemos decir que todo está en relación con, y del poner relativo respecto del dato en
especial. Así Kant supone que los conceptos universales de datos sensibles (o sea a), se
determinan como representación de algo dado en donde a queda determinado a su vez
por b, que ha de ser una acción universal que consiste precisamente en la condición real
del sujeto.
Por lo tanto en el caso de los conceptos reales, el concepto a contiene algo más que lo
que estrictamente le pertenece, pues, quedan en él las condiciones posibles que surgen
del hecho de que el dato se presente como relacionado con otros datos. Por lo tanto el
dato puede no estar sólo condicionado por lo formal de la intuición, sino que, si está en
una determinada relación conmigo, está en relación con otros. En síntesis podemos decir
que tenemos un concepto puro al que le es añadido algo que se fundamenta en la
condición subjetiva y sensible por medio de la cual el concepto a puede tener valor para
organizar aquello que se da sometido a la condición determinante.
Seguidamente Kant pasa a señalar cómo las proposiciones analíticas estarían
consagradas a la representación de la relación inmediata que hay bajo los conceptos, con
lo que se mantendrían en la actividad de determinar objetos. Son por tanto puras
deducciones de la forma, y por tanto no pretenden exponer nada, simplemente ampliar
los datos de la estructura misma de un conjunto. Por su parte, las proposiciones
sintéticas son las relaciones que se dan entre conceptos que valen para todo lo que caiga
en esa categoría, representan al concepto en las condiciones de su concreta
representación en el sujeto, es decir, hablan de aquello que está contenido en el concepto
a, que no le pertenece y que, no obstante, está en relación como contenido en a por x,
cuando x se representa concretamente en el sujeto. Ahora, como bien sabemos, el sujeto
puede hacer ambos tipos de proposiciones pues, por una parte contiene las condiciones
de la representación de todo aquello de lo que tenemos concepto, y por otra, tiene una
sensibilidad en la que determina lo objetivo de los mismos. Gracias a esto, podemos
intuir el objeto representado ya sea de una manera pura o empírica. En el caso del intuir
38
puro, la representación del objeto en el espacio, nos permite unir a con b en x, de
manera a priori, en virtud de la representación concreta de a en el sujeto. En el caso del
segundo, el concepto a tiene su representación concreta en el objeto x dado por los
sentidos o en la definición de las condiciones de la sensibilidad que tendría que cumplir
un objeto x que pudiera ser conocido como objeto del concepto mismo de a. Es
importante resaltar que la unión de a con b en x, en el caso de las intuiciones empíricas,
es siempre a posteriori, pues la unión viene dada en el objeto que en una experiencia
posible se nos da con todas las determinaciones anticipadas en la representación del
objeto.
Por otra parte, Kant plantea el problema de la posibilidad de un conocimiento a priori
sobre las determinaciones del concepto a, que estando contenidas en a no pertenecen a
éste. Hasta este momento el objeto x es lo determinable que yo pienso mediante el
concepto a, a su vez vimos que b es la determinación de a en virtud de la condición real
del sujeto. Si volvemos a mirar al objeto x nos encontramos con que es posible verlo
desde una tercera perspectiva. Si tomo a x como una representación puedo definir a x
como la función del pensar en general en el sujeto. Por lo tanto x es el objeto dado a
priori en la construcción, dado a posteriori en la observación y en el caso de la
exposición encontramos que x puede ser dado a priori como el conjunto completo de las
condiciones bajo las cuales un concepto a puede referirse en general a un objeto real.
Esta nueva forma de conocer a priori x resulta de que el objeto, en tanto representación,
ha de tener la misma estructura de la representación subjetiva. Dicho de otro modo, para
que a llegue a ser concepto real de un objeto x, la estructura de a como representación
de x debe contemplar los tres elementos de la representación que el sujeto tiene de sí
mismo. Estos elementos son: substancialidad, relación en el tiempo y coexistencia. De
cada uno de ellos es posible realizar síntesis a priori entre conceptos como sustancia y
accidente, causa y efecto, multitud y unidad, síntesis que descansa sobre la acción de
convertir la representación del sujeto que éste hace de sí en una representación general
de lo real expresado como x.
Este acto de percepción de sí mismo como sujeto pensante en general llamado
objeto real: existir como uno, existir en el espacio y existir en el tiempo. De esta
manera, todo concepto a que pretenda ser concepto real ha de estar sometido a una regla
que es enunciada como b, y a determinará objetivamente aquello determinable siempre
que cumpla con la triple síntesis de la apercepción. Sin embargo, más adelante ahondare
sobre el problema de la apercepción y su función en la configuración de conceptos.
Por ahora me interesa señalar que, en lo que respecta a la caracterización de los
conceptos puros del entendimiento, podemos decir que el problema central radica en
cómo lograr que dos predicados lógicamente independientes a y b pueden a priori ser
juzgados como conectados en un objeto x, cuando ni la forma de la intuición, ni la sola
forma lógica del juicio pueden lograr tal conexión. Específicamente podemos decir que
lo que Kant se está preguntando es ¿qué determina que un concepto a pueda funcionar
como sujeto, y b como predicado cuando esta tarea no puede ser determinada por el
puro requerimiento lógico de que haya tanto un sujeto como un predicado en cada
juicio? Ante este interrogante podemos ver cómo Kant comienza a sugerir que, la
necesidad de determinar el orden temporal de los objetos puede implicar cierto tipo de
reglas las cuales permiten tales conexiones. En este sentido pareciera que Kant sugiere
algún contenido extra lógico en la unidad del sujeto de donde la necesidad de las reglas
para pensar objetos puede ser derivada.
x es por tanto lo determinable (objeto) que yo pienso mediante el concepto a y b es su determinación (o la manera de determinarlo). En la matemática x es la construcción de a, en la experiencia es lo concreto, en consideración de una representación o pensamiento inherente x
es la función del pensar en general en el sujeto, ya que así el concepto (real) a es determinado junto con todo: 1. mediante el sujeto, 2. respecto de la sucesión mediante el fundamento. 3. respecto de la coexistencia mediante la composición.39
Aun cuando esta cita evidencia uno de los casos en los que Kant no es claro en cuanto a
qué sujeto se está refiriendo, pues no sabemos si está haciendo referencia al sujeto
gramatical o al sujeto cognitivo quien hace el juicio, sí es claro que lo que Kant nos
quiere sugerir en esta cita es que hay ciertas reglas para el ordenamiento de las
percepciones en el sujeto cognoscente en las que las reglas de los objetos presentados en
las percepciones deben acordar de alguna u otra manera.
39
Por último y antes de pasar a la manera como Kant describe la apercepción en estos
manuscritos, me gustaría señalar cómo después de esta caracterización de los conceptos
puros del entendimiento, Kant procede, por vez primera, a distinguir claramente entre el
entendimiento y la razón, en donde además de denominar "lógica trascendental" a la
disciplina que versa sobre el entendimiento, señala cómo la razón sería la facultad del
pensar a priori sin que esté dado el objeto. Esta afirmación ya nos sugiere que: si la
razón es la habilidad de pensar a priori sin ningún objeto dado, por lo tanto esta será la
facultad que nos conducirá a lo que más adelante Kant denominará como la ilusión
trascendental en donde tendemos a sobrepasar el uso empírico de las categorías y nos
embrujamos con el espejismo de una ampliación del entendimiento puro.40 En contraste
con esta afirmación, uno puede fácilmente deducir que el entendimiento será entonces la
facultad del pensar a priori sobre los objetos que nos son dados en la experiencia. Todas
estas precisiones serán fundamentales en la Crítica.
Volviendo al fragmento, también podemos observar que Kant señala que el
entendimiento tendría una función asociativa que haría posible tener conocimiento de lo
real al poner en relación elementos materiales bajo condiciones ideales y que la
sensibilidad es la que nos permite intuir ya sea pura o empíricamente el objeto
representado.
La distinción de todos nuestros conocimientos es según la materia (contenido, objeto) o según la forma. Lo que concierne a la última, ella es intuición o concepto. Aquélla es del objeto en tanto él es dado, ésta, en tanto él es pensado. La facultad de la intuición es la sensibilidad, la del pensar es el entendimiento (del pensar a priori, sin que esté dado el objeto, es la razón). El entendimiento se opone por tanto a la sensibilidad y a la razón. La perfección del conocimiento según la intuición es estético, según los conceptos es lógico. La intuición es o bien del objeto (aprehensio) o bien de nosotros mismos; la última (apperceptio) se dirige a todos los conocimientos, también a los del entendimiento y de la razón. La lógica trascendental trata de conocimientos del entendimiento según el contenido, pero indeterminados respecto del modo como son dados objetos.41
Si observamos esta reflexión en la que Kant señala que la "lógica trascendental" tiene
algo que ver con el contenido del conocimiento, pero no con el aspecto intuitivo del
conocimiento, o sea, con la manera como los objetos nos son dados (estética
40
Véase la introducción a la Dialéctica trascendental A293- B350.
41
trascendental), podemos apreciar cómo nuestro filósofo ya está de alguna u otra manera
contemplando una nueva disciplina.
2.3 La apercepción
Un aspecto de gran importancia de estos manuscritos, por no decir el más importante, es
que por vez primera, Kant introduce uno de los conceptos más importantes de la
deducción trascendental que encontramos en la Crítica, a saber, el de la apercepción.
Podemos decir que ya desde sus comienzos, esta noción empleada por Kant, tiene una
acepción muy particular y distinta de lo que en su época se entendía por apercepción.
Kant casually introduces a conception of apperception which represents a radical departure from the concept associated with the same name by his predecessors, although it will take him years to clarify the significance of this new concept. In Leibniz and even in the
Philosophische Versuche of J.N Tetens, published a year after the composition of the present note, the French word appercepcion, and the German Apperzeption mean only an explicit perception, a representation of an objective state of affairs or stimulus which sufficiently clear and distinct to come to consciousness. But there is no suggestion that a reference to the self which has such a perception is any part of the intentional content of such an apperception.42
Ahora bien, es importante notar que, como el mismo Guyer lo señala, la definición que
encontramos en los manuscritos de Duisburg de la apercepción, dista mucho de la que
se halla en la Crítica, pues como veremos a continuación, todavía no es muy clara la
conexión de ésta con el entendimiento; conexión que obviamente es crucial para la
totalidad del argumento de la deducción. A su vez no es muy claro cómo se reconocen
las funciones puras del pensar ni por qué son independientes de la sensibilidad. Según
Villacañas esto es así porque "el "Yo" que se da a conocer en la Apercepción, tal y
conforme se enseña en 1775, no es todavía el "Yo" Trascendental de 1781."43 Sin
embargo, de las distintas afirmaciones que el principio de apercepción implica, en estos
fragmentos podemos apreciar una de las más importantes, esta es, la caracterización de
la apercepción no como un simple concepto del yo, sino como la conciencia de un "yo
pienso" idéntico el cual necesariamente debe de acompañar mis representaciones. De
esta manera, podemos decir que el yo ya se presenta en estos manuscritos como el
42
Guyer Paul. Kant and the claims of knowledge. Cambridge Press 1987. p. 32.
43
objeto intencional de la apercepción, o sea, como la presentación del yo. "We shall
soon see that for Kant at that time this unity is the unity of a mental substance, of a res
cogitans in the sense of a Rational Psychology"44.
Pero más allá de la manera como Kant caracterizó la apercepción para este entonces, en
mi juicio, el problema central de estos manuscritos, es la clara intención de Kant por
tratar de establecer una conexión entre la unidad trascendental de la apercepción y la
representación de objetos, que como bien sabemos, es uno de los objetivos esenciales de
la Deducción que encontramos en la Crítica. La pregunta que surge entonces es por
cómo Kant hace tal conexión en estos fragmentos. A esta pregunta debemos comenzar
por señalar que, aun cuando la demostración de tal conexión es bastante oscura para este
momento, pues las respuestas no son siempre igualmente definidas, sí se puede rastrear
un claro intento de Kant por probar que: las reglas que gobiernan nuestras
representaciones de objetos están conectadas con la apercepción de modo tal que todas
las representaciones de objetos pertenecen a la unidad de la apercepción. A su vez será
claro el intento de Kant por demostrar que todo lo que capta la apercepción es
necesariamente una multiplicidad de representaciones ordenadas de acuerdo a reglas,
esto quiere decir gobernadas por categorías.
Ahora bien, para poder ver la manera como Kant hace esto debemos comenzar por
señalar que los argumentos más generales en los que Kant deriva las reglas para pensar
objetos de las reglas para pensar el Yo están contenidas en el fragmento 4675 del cual ya
he mencionado algunas cosas en el primer apartado. En este fragmento Kant nos dice
que "La condición de toda apercepción es la unidad del sujeto pensante. De ahí fluye la
conexión de lo múltiple según una regla y en un todo, porque la unidad de la función
tiene que ser suficiente tanto para la subordinación como para la coordinación."45 Y
concluye el fragmento señalando "Todo lo que es dado es pensado bajo las condiciones
universales de la aprehensión. Por tanto, lo universal subjetivo de la aprehensión es la
condición de lo universal objetivo de la intelección."46 Estas dos precisiones tomadas en
44
W. Carl en Kant´s first drafts of the deduction of the categories, Föster, E., 1989, pp. 3-20. Ed. Fóster, Eckarte: Kant´s Transcendental Deductions. Stanford 1989.
45
R4675
46
conjunto sugieren que: el reconocimiento de la unidad del Yo es la condición de la
autoconciencia (apercepción) y que esto requiere que la multiplicad (la cual es
aparentemente los múltiples estados del yo) sea gobernada por reglas tanto para la
subordinación como para la coordinación, en donde estas reglas para la organización en
lo que respecta al punto de vista subjetivo (como los estados representacionales del yo),
también tienen que estar involucrados de alguna u otra manera en la intelección de
objetos representados por estos estados. En otras palabras, la unidad del sujeto es la
unidad de una determinada y única manera de ordenar los contendidos del sentido
interno, los cuales son temporales.
En este sentido podemos inferir que la subordinación y coordinación de la que habla
Kant, así como también las reglas de las que ellas dependen, tienen algo que ver con el
ordenamiento temporal de los distintos estados del yo. Por lo tanto van a ser reglas por
las cuales la subordinación y coordinación de estos contenidos en el tiempo pueden ser
realizadas, lo cual aplica a los objetos de la intuición así como a las representaciones.
Esta idea la podemos apreciar en el final de la reflexión 4674 en donde Kant señala que
hay una triple dimensión de la síntesis:
Son las tres funciones de la apercepción, las que son encontradas al pensar nuestro estado en general y bajo las cuales tiene que adecuarse por eso todo fenómeno porque en éste, en sí mismo no hay síntesis alguna si la mente no la añade o la hace a partir de los datos del mismo. La mente es, por tanto ella misma el modelo original de una tal síntesis mediante el pensar original y no derivado.47
Esto quiere decir que hay tres dimensiones para el pensamiento sintético de los objetos
porque hay tres dimensiones básicas para la autoconciencia. La razón por la cual hay
tres dimensiones de la autoconciencia es porque "la apercepción es la conciencia del
pensar, es decir, de las representaciones tal como ellas están puestas en la mente. Aquí
hay tres exponentes: 1. de la relación con el sujeto, 2. de la relación de sucesión de una
tras otra, 3. de la conjunción."48
47
R4674
48
Esto parece surgir de la idea de ser autoconscientes de ser un único sujeto con una
multiplicidad de estados, cuando la forma de esa multiplicidad es la sucesión temporal.
Esto es mucho más claro en el siguiente apartado:
Cuando algo es aprehendido entonces es asumido en la función de la apercepción. Yo soy, yo pienso, pensamientos están en mí. Estos son en conjunto relaciones, que ciertamente no brindan reglas del fenómeno, pero que todo fenómeno sea representado como contenido bajo reglas. El yo constituye el sustrato para una regla en general, y al cual la aprehensión refiere cada fenómeno.
Para el surgimiento de una regla se requiere tres piezas: 1. x como el datum para una regla (objeto de la sensibilidad o más bien representación sensible real) 2. a. la aptitudo a la regla o la condición por la cual ella es referida a una regla. 3. b. el exponente de la regla. Ahora, si es el caso de surgir una norma para la regla de los fenómenos en general o de las experiencias. Por ejemplo, todo existente está en la sustancia, entonces x es la sensación en general como la especifico de la realidad. Porque se lo representa como realidad llega a ser él la materia de una regla o llega a ser sensación capaz de una regla, y que sólo es una función de la aprehensión del fenómeno como dado en general. Porque, ahora, todo tiene que ser dado en el tiempo, éste por ende lo contiene todo en sí, entonces b es un actus de la percepción a saber, la conciencia del sujeto, que se apercibe como aquello que está dado en todo el tiempo, está enlazado con él, pues de lo contrario la sensación no llegaría a ser representada como perteneciente en mí.49
En este apartado podemos ver cómo la interpretación de cualquier sensación (x) como
un objeto de la experiencia, requiere que sea gobernado por las reglas de la sensibilidad
y por la regla en la que un acto de la apercepción representa un objeto particular como
parte de su representación de un sujeto unificado. En este sentido, la representación de
la unidad del sujeto es identificado con la conciencia del Yo en el tiempo en el que tiene
experiencias. Por lo tanto podemos decir que la apercepción es acá entendida como la
conciencia de la identidad del Yo en el tiempo. Esto quiere decir que las
representaciones deben ser representadas como pertenecientes a mí todo el tiempo. Pero
Kant da un paso más, pues, además de señalarnos la importancia de la identidad del
sujeto en el tiempo, deriva de la apercepción la necesidad de cierto tipo de reglas para
pensar objetos. "Todo lo que es pensado como objeto de la percepción se halla bajo una
regla de la apercepción, de la percepción de sí."50 Esta derivación puede ser el
antecedente de la llamada deducción metafísica, o Guía para el descubrimiento de todos
los conceptos puros del entendimiento51, en la que a partir del análisis del concepto del
entendimiento se extraen las categorías. Según Torreti "El principio o idea que sirve de
"hilo conductor" para el descubrimiento de todos los conceptos puros del entendimiento
49
R4676
50
R4677
51