PONTIFICIA UNIVERSIDAD JAVERIANA FACULTAD DE EDUCACIÓN
MAESTRÍA EN EDUCACIÓN
LÍNEA DE INVESTIGACIÓN: EDUCACIÓN PARA EL CONOCIMIENTO SOCIAL Y POLÍTICO
Hacia un marco de fundamentación pedagógica para la reconstrucción de la dignidad
Director de investigación: Ricardo Delgado
Integrantes:
Arias Vargas, Viviana Cifuentes Castañeda, Paola Andrea
Delgado López, Enrique Julio Falla Rubiano, Andrea Muñoz Rojas, Dagoberto
Rudas Burgos, Daniel Noreña Blanco, María Isabel
Sarmiento Jaramillo, Juana
―La Universidad no se hace responsable por los conceptos emitidos por sus alumnos en sus trabajos de tesis. Sólo velará porque no se
publique nada contrario al dogma y a la moral católica y porque las tesis no contengan
ataques personales contra persona alguna, antes bien se vean en ellas el anhelo de
A quienes en el encuentro de la vida alimentan y llenan de sentido estas reflexiones: Isabela, mis estudiantes, compañeros, maestros y amigos. A Manuel Prada por inspirar,
propiciar y acompañar apuestas hechas acción. Viviana Arias Vargas
A mi mamá quien es mi razón de ser en esta vida, a mi familia quienes han sido mis cómplices y compañía incondicional, a mi grupo de investigación Humanismo, Sociedad y Educación física de la Universidad Libre por enseñarme a investigar la realidad de nuestra sociedad, A mis docentes de la maestría en especial a Carlos Gaitán, Manuel Prada y Fabiola Cabra, por todas sus enseñanzas para la vida, A nuestro tutor Ricardo Delgado por asumir el reto de dirigir esta tesis, y al ya conocido g8 por enseñarme a trabajar en equipo y por compartir saberes y experiencias en tantos momentos compartidos.
Paola Andrea Cifuentes Castañeda
Dedico este trabajo de investigación, ante todo, a Dios y a la Compañía de Jesús, quienes, con su amor y bondad, me han permitido llevarlo a cabo. Así mismo, le dedico a mi familia, tutor y compañeras(os) de trabajo el camino recorrido durante estos dos años. Camino en el que este texto es tan solo uno de los frutos obtenidos. Enrique Julio Delgado López, S.J.
A los «otros» que llenan mis espacios: Fernando e Isabella Chaparro Andrea Falla
A mis padres, familia y al Gimnasio Fontana. Dagoberto Muñoz Rojas
A Manuela y Martina; a mi familia y amigos quienes creen incondicionalmente en mí y en mis apuestas sobre la Justicia y el Diálogo como pilares para una vida más digna y fueron soporte fundamental en esta travesía.
María Isabel Noreña Blanco
A mis padres, mis hermanos y mis amigos del alma. Ustedes anticiparon con sus vidas la idea de no repetir la injusticia en lo cotidiano. Daniel Rudas Burgos
A mi hijo Santiago, para que el amor a la justicia y la compasión iluminen siempre su camino; a mi esposo, maravilloso y tremendo compañero; a mi familia, amorosa y comprometida
patrocinador en todos los sentidos; y a Manuel Alejandro Prada, que incita e inspira en su quehacer comprometido.
Contenido
Resumen ... 7
Prólogo: los educadores frente a la injusticia ... 8
Planteamiento del problema ... 9
Consideraciones generales ... 10
Antecedentes ... 10
Objetivos ... 12
Objetivo General ... 12
Objetivos específicos ... 12
Preguntas orientadoras... 13
Metodología ... 13
Participantes ... 15
Asociación Regional de Mujeres del Oriente Antioqueño (AMOR) ... 15
Creando una Cultura de Paz (INWENT) ... 17
Retomo la Palabra (CERLALC- ACR) ... 18
Voces de Memoria y Dignidad (Grupo Pro Reparación Integral) ... 19
Escuela de Derechos Humanos (EDH) ... 20
Habilidades para la Paz PROPAZ (Red Pedagógica de Constructores de Paz del CINEP) ... 21
¿Qué contiene este texto? ... 22
1. Consideraciones acerca de la justicia en un proceso de formación para la reconstrucción de la dignidad. ... 25
1.1. La justicia como acontecimiento. ... 26
1.1.1. El acontecimiento: evidencia de los actos de justicia e injusticia. ... 27
1.1.2. Las ideas de dignidad desde las experiencias: una comprensión de las injusticias. ... 30
1.2. Una apuesta teórica sobre la idea de justicia ... 37
1.2.1. Idea de justicia ... 37
1.2.2. Realizaciones sociales ... 46
1.2.3. Capacidades colectivas ... 47
1.3. Justicia anamnética... 52
1.3.1. En torno a una memoria ejemplar ... 53
1.3.2. Una justicia que privilegie la mirada de la víctima ... 54
1.3.3. Una justicia que aprende de la memoria ... 55
1.4. El valor de los sentimientos en un proceso de formación para la reconstrucción de la dignidad... 56
1.4.1. La emocionalidad del sujeto ... 57
1.4.2. El dolor en los actos de injusticia ... 58
1.4.3. Insuficiencia de las normas en la reparación del daño ... 60
1.4.4. Del dolor al acontecimiento... 61
2. La reivindicación del sujeto en un proceso de formación para la reconstrucción de
la dignidad ... 67
2.1. ¿Por qué hablar del sujeto? ... 69
2.2. El sujeto social complejo y sus aportes a la formación para la dignidad ... 71
2.2.1. El aporte de la multidimensionalidad en el proceso de subjetivación ... 72
2.2.2. La razón y su importancia en un proceso de formación ... 72
2.2.3. La voz del cuerpo y de la emoción en un proceso de formación ... 76
2.2.4. El aporte de la historicidad en el proceso de subjetivación ... 80
2.2.5. El aporte de la dimensión social en el proceso de subjetivación ... 82
2.3. Las tensiones del proceso de subjetivación y su importancia frente a la reconstrucción de la dignidad ... 84
2.3.1. La tensión identidad – alteridad en el proceso de subjetivación ... 87
2.3.2. La tensión promesa – traición en el proceso de subjetivación y el papel del perdón ... 89
2.3.3. La tensión memoria – olvido en el proceso de subjetivación ... 92
2.4. El poder de la agencia ... 94
2.4.1. La potencia de poder decir ... 95
2.4.2. La potencia de poder hacer ... 96
2.4.3. La potencia de poder narrar y poder narrarse ... 98
2.4.4. La potencia del poder imputarse ... 99
2.4.5. La potencia de poder aprender ... 102
2.5. Las capacidades del sujeto encaminadas a la acción política y las realizaciones sociales ... 104
3. El encuentro con los otros en un proceso de formación para la reconstrucción de la dignidad ... 109
3.1. El lenguaje como posibilitador de encuentros ... 111
3.2. Encuentro político ... 115
3.2.1. Relevancia de la acción en los encuentros políticos, espacios de formación para la reconstrucción de la dignidad ... 115
3.2.2. Acción y pluralidad en el marco del encuentro ... 117
3.2.3. Acción y natalidad en el marco del encuentro ... 118
3.2.4. Relevancia del diálogo en los Encuentros de formación para la reconstrucción de la dignidad ... 120
3.2.5. Relevancia del razonamiento público en los encuentros de formación para la reconstrucción de la dignidad ... 123
3.3. Encuentro de experiencias... 125
3.3.1. Formación a partir de la experiencia ... 125
3.3.2. El proceso formativo como lucha contra el desperdicio de la experiencia ... 127
3.3.3. Formación con base en el acogimiento ... 129
3.3.4. La importancia de la narración biográfica en el proceso pedagógico ... 132
3.4. Encuentro afectivo: la formación atravesada por las emociones ... 134
3.4.2. Condición para el encuentro afectivo en el proceso formativo:
solidaridad ... 140
3.4.3. Condición para el encuentro afectivo en el proceso formativo: interés e intencionalidad ... 142
3.4.4. Condiciones para el encuentro afectivo en el proceso formativo: Respeto, reconocimiento, aprecio, afección y esperanza ... 143
3.4.5. Nuestra apuesta de formación para la reconstrucción de la dignidad debe pasar por el amor mundi ... 145
4. Conclusiones ... 150
Conclusiones desde el dialogo experiencias y teoría ... 150
Conclusiones acerca de nuestro proceso de investigación ... 156
Bibliografía ... 158
ANEXO A ... 161
FICHAS DESCRIPTIVAS DE LAS EXPERIENCIAS ... 161
ANEXO B ... 183
MODELO MATRIZ DE ANÀLISIS DE LAS EXPERIENCIAS ... 183
ANEXO C ... 190
SÍNTESIS CATEGORÍAS POR EXPERIENCIAS ... 190
ANEXO D ... 274
Hacia un marco de fundamentación pedagógica para la reconstrucción de la dignidad Arias, V., Cifuentes, P., Delgado, E., Falla, A., Muñoz, D., Rudas, D., Noreña, M. & Sarmiento, J.
Resumen
Este trabajo, fruto de la conversación entre seis experiencias educativas y una revisión teórica, presenta algunas consideraciones para un marco de fundamentación de procesos pedagógicos que apunten a la reconstrucción de la dignidad. Se parte de una idea de dignidad relacionada con justicia, libertad e igualdad; así como la concepción del sujeto desde la racionalidad negativa ampliando su comprensión como ser trágico, multidimensional y complejo. Los procesos de formación deben favorecer la desnaturalización de actos de injusticia a través del cuestionamiento y la interrogación para, de esta forma, movilizar sentimientos morales y transformar las experiencias de dolor en acontecimientos políticos. Este proceso se desarrolla en encuentros con los otros, donde es central la acción política, el lenguaje, la narración de la experiencia y lo afectivo.
Palabras clave: dignidad, justicia, libertad, igualdad, educación, subjetividad, complejidad, capacidad, encuentro, político, afectivo, narración, experiencia, formación, reconstrucción
Abstract
This work is the result of the conversation between six educational experiences and a theoretical review. It presents some considerations regarding a theoretical framework in pedagogical processes that aim to the reconstruction of dignity. It starts from an idea of dignity related to justice, freedom and equality, and the conception of the subject as tragic, multidimensional, complex and social, according to the negative reason. Formation processes should favor the denaturalization of any acts of injustice through questioning, in order to mobilize moral feelings and transform the experience of pain into political events. This process is developed in encounters with the others, where the political action, language, narration of the experience, and affections are central.
Prólogo: los educadores frente a la injusticia
Muchos educadores, cuando escuchamos y acogemos las experiencias de violencia e injusticia que han padecido seres humanos concretos, sentimos un llamado para que nuestra práctica educativa favorezca el manejo de su sufrimiento y para que contribuya a la reconstrucción de su dignidad. En Colombia tenemos la fortuna de contar con prácticas educativas que han escuchado ese llamado y ya han recorrido un camino en ese sentido. El trabajo que presentamos a continuación consiste en algunas consideraciones, orientadas a educadores e investigadores sociales, en las que recogemos la experiencia de algunas de estas prácticas, dialogamos con ellas de la mano de diversas teorías, y proponemos nuestras apuestas acerca de la formación para la reconstrucción de la dignidad.
Nos movió a hacer esta investigación el convencimiento de que desde el pensamiento académico, en particular desde la educación, se puede hacer una contribución a la trasformación de la sociedad, particularmente cuando nos permite ver las posibilidades que están más allá del mundo como se percibe cotidianamente, idea que nos acerca a las teorías y pedagogías críticas. En general, podemos decir que una teoría crítica es aquella que parte del supuesto de que la realidad que existe no es la única realidad posible, y que podemos transformarla (Santos, 2003). Con base en estas teorías, la pedagogía crítica propone, a través de la práctica y de la acción transformadora, que los sujetos alcancen una conciencia crítica dentro de su sociedad. Es una pedagogía que parte de una reflexión consciente y responsable, que propone una nueva manera de leer la realidad, capaz de responder a las problemáticas sociales del mundo moderno y cuyo espíritu, dice Giroux(1983):
Está enraizado en una aversión a todas las formas de dominación y su reto gira alrededor de la necesidad de desarrollar formas críticas adaptadas a un discurso teórico que medie la posibilidad de acción social la transforme en emancipación (p. 22).
En este orden de ideas, creemos que la educación es uno de los medios con la cual es posible resignificar al ser humano y favorecer actitudes para promover mayores niveles de justicia y libertad. Asimismo, pensamos que la educación tiene un gran potencial transformador, especialmente si se abre a una multiplicidad de saberes.
quienes los educadores nos debemos encontrar. Creemos que la educación no puede partir de ignorar o desconocer estas injusticias, y menos aun, el efecto que tienen sobre los sujetos. Como veremos a lo largo de este texto, la exclusión, la discriminación o la liquidación de unos seres humanos por otros, causan un gran dolor, no sólo en términos físicos y económicos, sino también en términos sociales, políticos y, más fundamentalmente, emocionales.
La existencia de estas situaciones implica para nosotros un llamado ético: debemos pensar en procesos educativos que permitan desnaturalizar estos hechos, que sean nombrados como injusticias, y que se emprendan acciones orientadas hacia la búsqueda de instituciones y sociedades cada vez más justas, que dignifiquen a su vez al ser humano.
Partimos de la constatación de que este llamado ético ha sido acogido por diferentes prácticas educativas que han acumulado una gran experiencia en procesos de formación para la dignificación. Creemos que uno de los papeles centrales de la academia debe ser recoger esta experiencia, reconocerla como un saber tan válido como el de la tradición filosófica o científica de occidente, y ponerlo a dialogar con ella, en la búsqueda de una ecología de saberes (Santos, 2009) que nos permita avanzar en la construcción de la justicia.
Planteamiento del problema
La pregunta inicial que orientó nuestra investigación fue:
¿Cuáles son los fundamentos que deben orientar un proceso formativo que trabaje con sujetos que han visto menoscabada su dignidad?
Uno podría empezar por preguntarse por el horizonte de esos procesos formativos, es decir, por la dignidad. Pero, ¿qué entendemos precisamente por dignidad? Buscar una definición de manual o enciclopedia no resulta suficiente para nosotros, porque la idea de dignidad con la que se trabaje debe adecuarse a los sujetos con quienes se desarrollarán los procesos formativos y, en este caso, se trata de sujetos que han padecido actos que vulneraron su dignidad; de allí la necesidad de reconocer en las experiencias y en la teoría, las principales categorías asociadas a este concepto para luego ponerlas en diálogo.
se enfoca la reconstrucción de la dignidad, y también la actitud que tomemos como investigadores y como formadores frente a los sujetos, afectará el resultado de nuestras prácticas. De esta manera, nos preguntamos por las concepciones de sujeto que tienen las prácticas educativas analizadas y examinamos lo que nos dicen ciertas teorías al respecto.
Finalmente, el núcleo de la cuestión son los procesos formativos, que están condicionados por la forma que adquieran las relaciones sociales entre los sujetos. En efecto, las relaciones, usualmente asimétricas, pueden ser verticales u horizontales, ser instrumentales o críticas, tener o no intenciones éticas o políticas, etc. Pero ¿qué condiciones son precisas para poder reconstruir la dignidad? ¿Qué características deben tener las relaciones entre los sujetos en un proceso formativo? Abordaremos este problema, como lo hicimos para la dignidad y para el sujeto, con base en las experiencias de las prácticas educativas y con base en el examen de la teoría.
Consideraciones generales
Antecedentes
Este trabajo fue desarrollado entre el año 2009 y 2011, en el marco de la Maestría en Educación de la Pontificia Universidad Javeriana, dentro de la línea de Educación para el Conocimiento Social y Político. Como parte del recorrido que realizamos para aproximarnos a la construcción del problema de estudio y su posterior reflexión, acudimos a tres referentes centrales: la trayectoria de esta línea de la maestría, el recorrido que han realizado otras líneas de investigación y algunas publicaciones de estudios en temas similares.
La trayectoria de la línea de investigación Educación para el Conocimiento Social y Político de la Universidad Javeriana, ha generado a hoy algunos proyectos de investigación orientados, entre otros temas, hacia la educación moral, la educación para la convivencia social y el tratamiento de los conflictos, los cuales han permitido la construcción de un bagaje teórico que permite comprender algunas de las dinámicas que se dan en los espacios educativos que potencian y limitan la constitución de subjetividades políticas, así como una aproximación a la reflexión acerca del potencial de la escuela en la generación de nuevas ciudadanías. Esta trayectoria aportó diversas categorías y apuestas teóricas a la construcción de nuestro trabajo, a través de cátedras, conversatorios y documentos.
―memoria y conflicto‖ y ―pedagogía, paz y conflicto‖. En estas temáticas la memoria aparece como un camino pedagógico necesario para la paz: es en las sociedades en las que existen recursos simbólicos, suficientes y estructurados, en las que es posible hacer conciencia de lo que ha sucedido, digerirlo y no repetirlo. La memoria es entendida, entonces, como un mecanismo de contención de los eventos violentos y trágicos, un mecanismo para reparar el daño, una herramienta de reconocimiento y de conmemoración, que posibilita la contención del conflicto, su entendimiento y promueve entonces la transformación de la realidad.
En estas investigaciones, la violencia aparece como negación de la posibilidad de la palabra, como algo que restringe la capacidad de acción, de voluntad, por lo tanto, la violencia deja desmoralizado al ser humano, le quita confianza en sí mismo y le resta dignidad. Retomamos de IPAZUD estas nociones y nos ilustramos de las diferentes coordenadas que usaron para la investigación, a saber: ―memoria e historia‖; ―conflicto, espacio y memoria‖; ―memoria, conflicto armado y pedagogía‖: ―memoria y violencia‖; ―memoria, narración y educación para la paz‖; ―memoria colectiva, sentimientos, y cuerpo‖; ―pedagogía y memoria alrededor de los estudios del carnaval y la fiesta‖.
El tercer antecedente, es la aproximación que hemos realizado a una serie de investigaciones que han desarrollado estudios de experiencias educativas hacia la paz, la narración y la dignidad. La investigación Análisis de experiencias de educación para la paz en América Latina de Acuña, Bernal y Martínez, realizada en el año 2009, pretende elaborar un estado de la práctica sobre experiencias de educación para la paz en América Latina. Se elaboró sobre la base de una investigación documental y se seleccionaron las experiencias con los criterios de ser aquellas que presentaran una clara dimensión pedagógica y educativa y que tuvieran considerable sustento documental. Las experiencias seleccionadas fueron Monumento a la memoria y la verdad, El museo de la palabra y la imagen, el Parque de la memoria, Memoria abierta, Proyecto de reconstrucción de la memoria histórica, El museo de la memoria de ANFASEP ―Para que no se Repita‖, El Teatro y la Transformación de Conflictos, Escuela para formadores y formadoras en Democracia y Paz y el proyecto Giho.
proteger los derechos humanos de las víctimas. Las investigadoras desarrollan una aproximación a los postulados teóricos que están en la base de dichas experiencias y rescatan los conceptos de memoria, experiencia, testimonio, narración, ética de la memoria y derechos humanos. A nivel pedagógico reconocen estrategias de tipo monumental, artístico y escolar. Finalmente, como lecciones aprendidas, señalan la importancia de los espacios generados para la reconstrucción de la memoria y el papel del arte como medio de sensibilización, a partir de los acontecimientos de conflicto armado.
Otra investigación, que se constituye en antecedente de nuestro trabajo, es la desarrollada por Méndez en el año 2008 titulada ¿Puede la educación para la paz constituir un mecanismo de cultura política? Una aproximación desde el programa ―aulas en paz‖. Allí se realiza una aproximación a los conceptos de educación para la paz y la cultura política, considerándolas herramientas ―que logran permear el problema del cambio social en una escala de mayor perdurabilidad y alcance, no solo para la configuración de espacios de convivencia pacífica, sino para llegar a propiciar comportamientos en otras áreas específicas‖( p. 9).
El gran aporte de estas investigaciones a nuestro estudio, radica en que resaltan el potencial que tiene el aproximarse a la comprensión de experiencias educativas, para, desde allí, reconocer aprendizajes que puedan entrar en diálogo con reflexiones teóricas y aporten a la construcción de nuevas reflexiones en el área. Las categorías y conceptos que se identificaron se constituyeron en orientaciones iniciales de las indagaciones teóricas y de las experiencias que analizamos.
Objetivos
Objetivo General
Caracterizar y comprender los saberes y el potencial formativo de algunas experiencias que trabajan con población que ha enfrentado situaciones de ruptura social causada por la violencia, para plantear algunas consideraciones, a partir del diálogo entre experiencias y teorías, a tener en cuenta en procesos educativos que apunten a la reconstrucción de la dignidad.
Objetivos específicos
Elaborar algunas comprensiones en relación con las concepciones de sujeto y los procesos de subjetivación, necesarios para el trabajo educativo en la reconstrucción de la dignidad.
Analizar el ―encuentro de subjetividades‖ como proceso formativo teniendo como base la comprensión de las experiencias a la luz del referente teórico de la investigación.
Preguntas orientadoras
¿Qué concepciones sobre la dignidad y la justicia son pertinentes, desde las experiencias y desde la teoría, para un proceso de formación para la dignidad? ¿Qué categorías se relacionan con estas ideas? ¿Qué implicaciones en el campo educativo tienen estas concepciones?
¿Qué comprensiones sobre los procesos de subjetivación son pertinentes, desde las experiencias y desde la teoría, para un proceso de formación para la dignidad? ¿Qué categorías se relacionan con estas ideas? ¿Qué implicaciones en el campo educativo tienen estas comprensiones?
¿Cómo hacer un proceso formativo que apunte a la reconstrucción de la dignidad teniendo en cuenta las concepciones desarrolladas alrededor de la dignidad y de los procesos de subjetivación? ¿Qué resaltan las experiencias y la teoría como condiciones y características de las relaciones dentro del proceso formativo? ¿Qué implicaciones en el campo educativo tienen estas condiciones y características?
Metodología
Nuestro trabajo consistió en la revisión documental de una selección de casos significativos. Revisamos cartillas, módulos, sistematizaciones y memorias de las diversas prácticas educativas con las que trabajamos (a las que llamamos experiencias) e hicimos una revisión bibliográfica de teorías relevantes para nuestro problema. Hicimos un recorrido no lineal a través de esta pluralidad de fuentes, porque optamos por ser dinámicos y reflexivos en la metodología que utilizamos. En efecto, pretendimos que los hallazgos de nuestra investigación fueran el fruto del efecto que tuvo nuestro propio encuentro con los materiales escogidos. Esto significa que nos dejamos afectar por los hallazgos que íbamos haciendo, lo cual influyó en el curso de nuestra indagación.
explicarlo con un marco conceptual. Nos propusimos reflexionar críticamente e incluir una pluralidad de voces. Nuestro propósito no fue ofrecer explicaciones causales o modelos explicativos. En cambio, quisimos interpretar una diversidad de voces, tratando de ponerlas en unas condiciones horizontales de diálogo.
Esta metodología fue posible gracias a que trabajamos en tres grupos de investigación que conversaron entre sí, donde los participantes proveníamos de diversas disciplinas. Entre los grupos nos propusimos la nada fácil tarea de construir una relación dialógica horizontal. El hecho de encontrarnos con este propósito común, nos aproximó en la práctica a las dificultades y las potencias de iniciar procesos de conversación, debate y diálogo, donde pretendimos sostener el reconocimiento de la voz de cada uno de nosotros durante todo el proceso.
Para poder derivar aprendizajes de las prácticas educativas existentes, escogimos seis experiencias significativas, a través de una selección intencional y no probabilística. Decidimos trabajar seis experiencias para poder hacer una mirada en profundidad sin sobrecargar los equipos. Para establecer los criterios de selección de las experiencias a trabajar, buscamos información general acerca de una veintena de casos que, intuitivamente, pudieran aportarnos. Esta información fue puesta en común dentro del grupo y se deliberaron las razones por las cuales cada caso podría adecuarse o no a nuestra indagación. Con base en esto, establecimos los siguientes criterios de selección: acceso a la información y a las personas relacionadas con la experiencia; existencia de alguna sistematización en forma de documentos, memorias, cartillas, etc.; que la experiencia haya tenido algún impacto social, solidez y permanencia; que la población con la que trabajaron haya pasado por situaciones de ruptura social causadas por la violencia; y que la experiencia tuviera claramente algún componente educativo. Adicionalmente, consideramos pertinente que el conjunto de experiencias seleccionadas representara diferentes grupos de población (mujeres, jóvenes, niños, etc.). En el siguiente apartado, presentamos las seis experiencias seleccionadas, las cuales hemos identificado con sus siglas: AMOR, INWENT, RP, GPRI, EDH y PROPAZ.
objetivo era poder inducir categorías de análisis y, a partir de ellas, derivar categorías generales que permitieran hacer una lectura trasversal de las experiencias. Sin embargo, la diversidad del material y las diferentes perspectivas de los investigadores arrojaron categorías heterogéneas (ver anexos C). Ante esto, las matrices fueron examinadas detalladamente por todos los miembros del equipo y, por medio de varios encuentros y conversaciones, conseguimos derivar las categorías generales que nos orientaron: dignidad, sujeto y diálogo. Seguidamente, reseñamos cada una de las experiencias a la luz de estas categorías (ver anexo D). Una vez hecho esto, formamos los tres equipos de investigación, cada uno dedicado a desarrollar la redacción de una de las categorías, revisando teorías y dialogando con las experiencias. Finalmente, se desarrollaron las primeras versiones de los capítulos que aquí presentamos, que fueron revisadas exhaustivamente por los equipos entre sí. El resultado es el presente texto.
Participantes
La reflexión que aquí se presenta tiene como una de sus fuentes nuestro análisis de seis experiencias de formación pedagógica orientadas hacia la recuperación de la dignidad, que trabajaron con sujetos que sufrieron una ruptura social, y que en adelante mencionaremos como las experiencias: AMOR, de la Asociación de Mujeres del Oriente Antioqueño con el apoyo del CINEP y ConCiudadanía; INWENT, Creando una cultura de paz de la Internationale Weiterbildung und Entwicklung gGmb;, Retomo la palabra, de la Alta Consejería para Reintegración Social en asocio con el CERLALC; GPRI, Voces de Memoria y Dignidad, del Grupo pro Reparación Integral; EDH, Programa de Escuela de Derechos de la Defensoría del Pueblo, Embajada de Bélgica e ICBF; y PROPAZ de la Red Pedagógica de Constructores de Paz del CINEP – Programa por la paz y su escuela de paz y convivencia ciudadana EPCC.
A continuación profundizamos en la descripción de cada una de ellas:
Asociación Regional de Mujeres del Oriente Antioqueño (AMOR)
busquen legitimar la verdad, la justicia y la reparación, de ejecutar acciones que evidencien una cultura de No violencia, y de buscar la dignidad de ellas en todo momento.
Las mujeres que hacen parte de esta asociación son lideresas, que tienen una trayectoria en el trabajo comunitario con sus municipios, además de ser integrantes de grupos de mujeres organizadas en los barrios, veredas y en las acciones comunales. En la medida en que ellas participan adquieren conocimientos y se cualifican para la participación ciudadana y política. Estas mujeres en su mayoría son campesinas, amas de casa, con niveles educativos entre bajo y medio, sin trabajos remunerados, siendo en su mayoría dependientes económicamente de sus esposos. El rango de edad de estas mujeres oscila entre los 29 y los 60 años y dentro de sus características se encuentran sus deseos de superación, de aprendizaje y cualificación constante, así como una mirada crítica y reflexiva continua donde se ve reflejado su convencimiento de que AMOR es una opción de vida.
La Asociación de Mujeres del Oriente Antioqueño durante 15 años ha venido caminando y transformando, con sus pasos, la subjetividad de las mujeres y el contexto tanto familiar como social en el que viven. Las 625 mujeres que participan de esta asociación, desarrollan un proceso de reconciliación que les permite restaurar su dignidad desde la socialización de sus experiencias, replanteando su papel como agentes sociales activos en las diferentes esferas de la sociedad.
El trabajo que estas mujeres hacen está dirigido a fortalecer, coordinar y propiciar un sistema de organización que les permita ser las protagonistas en sus municipios o regiones, mediante procesos de participación que las reconozca como defensoras y promotoras de vida y salud mental, con una clara apuesta por la reconciliación, la participación política y la ciudadanía, la equidad y la inclusión.
Entre las propuestas de acción que la organización AMOR ha desarrollado, se destacan el proceso de formación ciudadana ―organización y participación de la mujer por la equidad de género ‗de la casa a la plaza‘‖; dos propuestas de políticas públicas que actualmente se están gestionando en todos los municipios de la región: en el ámbito de la salud ―mujer oriente su salud‖ y en el de educación: ―el oriente camina hacia una educación con equidad de género‖; y la ―escuela de gestión pública con perspectiva de género‖.
venido capacitando como ―Formadoras Ciudadanas‖, Animadoras de Círculos de Convivencia o Promotoras de Vida y Salud Mental (PROVISAME) quienes, a través de un proceso de formación teórica-práctica adquieren bases para llevar a las compañeras de sus municipios elementos de formación ciudadana y dar apoyo psicoafectivo a mujeres víctimas de la guerra.
Su propuesta pedagógica es uno de los aspectos determinantes para la selección de esta experiencia, ya que tiene un sustento importante en la documentación que han hecho de su proceso y de su trabajo, en busca de la reconstrucción de la dignidad de las mujeres que participan de esta propuesta.
Creando una Cultura de Paz (INWENT)
INWENT es un programa dirigido a líderes y lideresas de experiencias pedagógicas orientadas hacia la paz, es decir, que trabajan con víctimas del conflicto armado y de la violencia en general en diversos países. La experiencia consiste en un programa llamado ―Creando una Cultura de Paz‖. Lo que se busca es que los participantes se capaciten para hacer frente a la cultura de violencia, a través de varios ejes temáticos: derechos humanos, memoria histórica, género, interculturalidad, y transformación de conflictos. Se trata de formar multiplicadores para que formen a otras víctimas, y a su vez, conozcan sus derechos, los exijan, sean críticos de sus contextos y propendan por un cambio hacia una cultura de paz, con soluciones dialogadas de los conflictos, alejadas de la violencia. El programa tiene sus fundamentos en la Pedagogía del Diálogo propuesta por Paulo Freire y el teatro del Oprimido de Augusto Boal, que sigue los lineamientos freirianos, pero focaliza la atención en las jerarquías existentes entre el teatro convencional, es decir, entre actores activos y espectadores pasivos.
Este programa fortalece las iniciativas existentes de educación para la paz en la región, por medio de un programa de capacitación y acompañamiento para educadores en el campo formal e informal. Los participantes y sus organizaciones están orientados a integrar conceptos, metodologías y contenidos de la pedagogía para la paz en su trabajo. De esta manera, el programa contribuye a generar, tanto impactos personales, como, a fomentar cambios institucionales, a través de la formación de integrantes seleccionados que hacen parte de estas mismas instituciones, que una vez regresados retroalimentan sus nuevos aprendizajes.
organizaciones no-gubernamentales que trabajan en temas de educación popular, derechos humanos, género o interculturalidad, entre otros.
Este programa está concebido como un programa de educación continua y dentro de sus fases presenciales cabe destacar que se ofrecen varias modalidades de seguimiento a través de programas virtuales, un fondo para proyectos de multiplicación, materiales didácticos, trabajos en red y diferentes formas de comunicación y cooperación, siempre con el respaldo de los coordinadores regionales. Además, en el marco de este programa se está desarrollando un curso certificado para la profundización de los conocimientos adquiridos y así aumentar la sostenibilidad del programa. Este curso se ofrece en cooperación con algunas universidades de la región, donde se combinan fases presenciales con fases virtuales que posibilitan diferentes vías y modos de aprendizaje.
El programa comprende algunos elementos que se convierten en óptimos medios para favorecer el aprendizaje de las vivencias personales, como la vivencia propia, la reflexión de la experiencia y el intercambio. De esta manera el programa ha creado espacios que favorecen las vivencias personales, reforzando la comprensión y apropiación de lo que se ha aprendido. Mediante una variedad de métodos y dinámicas creativas y el encuentro interpersonal e intercultural, se generan continuamente posibilidades de reflexión, de diálogo, acercamiento y aprendizaje mutuo entre los participantes.
Retomo la Palabra (CERLALC- ACR)
Retomo la Palabra es un proyecto dirigido a hombres y mujeres que alguna vez participaron en el conflicto armado de Colombia y que se encuentran en proceso de reintegración. Se realizó a lo largo del país de manera conjunta entre el Programa de la Alta Consejería para la Reintegración Social y el CERLALC y buscó la recuperación de la ciudadanía a través de la promoción de la lectura, la escritura y el acceso a internet. El grupo a cargo, conformado por un equipo central, unos coordinadores y unos promotores, trabajó de la mano con las bibliotecas públicas en los diferentes municipios en los que tuvo presencia y con una serie de expertos que intervinieron a lo largo del proceso. Su diseño y construcción fue el resultado de múltiples encuentros, en los que la metodología del aprender haciendo y el compartir las mejores prácticas, marcó el camino.
para participar de la construcción de lo social y lo político. Para Retomo la Palabra, la apuesta se hizo desde varios escenarios: (i) el reencuentro con la lectura, a través de la entrega a cada región de acervos bibliográficos puestos a disposición de todos en las bibliotecas públicas, y la promoción de su lectura en grupo e individual, (ii) talleres de escritura, durante los cuales los participantes compartieron y narraron sus experiencias, primero de forma oral y luego escrita, y que tuvieron como horizonte la publicación de un libro y, (iii) el acceso a internet, en particular a través de la participación en un blog, en el que los participantes pudieron dar continuidad al ejercicio de dar a conocer sus historias de vida, de ponerse a sí mismos en el escenario de lo público.
La selección de esta experiencia se debió a la fuerza de su propuesta y al impacto que tuvo en las diferentes regiones del país en las que tuvo presencia, así como a la facilidad de acceso al material e información registrado, a manera de memorias, de todo el proceso.
Voces de Memoria y Dignidad (Grupo Pro Reparación Integral)
Voces de Memoria y Dignidad es un material pedagógico que busca aportar elementos conceptuales y metodológicos para el trabajo de acompañamiento en procesos de verdad, justicia y reparación en Colombia. Surge como parte de la labor del Grupo de Trabajo pro Reparación Integral que ―es un espacio de coordinación interinstitucional conformado desde el año de 2004 por organizaciones académicas y defensoras de los Derechos Humanos, reunidas para fortalecer estrategias de superación de la impunidad, generando análisis, reflexión, sensibilidad y producción de materiales sobre los mecanismos de reparación integral desde la complementariedad.‖ (Cepeda, 2006, p. 8)
La corporación AVRE, integrante del GPRI, ha venido trabajando en el desarrollo de procesos de reconstrucción de memoria histórica, a través del fortalecimiento de las víctimas y de sus entidades acompañantes. Es en este marco que se ha construido un material pedagógico que busca apoyar, a través de la reflexión y de la creación de estrategias, la consecución de alternativas para estas víctimas y entidades acompañantes.
Su propósito ha sido entonces consolidar estrategias que logren superar la impunidad, ―generando análisis, reflexión, sensibilidad y producción de materiales sobre los mecanismos de reparación integral.‖ (Cepeda, 2006, p. 8)
derecho de las víctimas, la dimensión simbólica y cultural de la reparación integral; y elementos de análisis para abordar la reparación integral.
Hemos seleccionado esta experiencia dado su gran potencial pedagógico, plasmado en los cinco módulos que fueron elaborados por la organizaciones que hacen parte del grupo, y que recogen las principales dimensiones de la reparación integral como lo son: psicosocial, jurídico, cultural y política, así como un módulo articulador. Nos ha interesado esta experiencia igualmente dada la larga trayectoria de trabajo de la corporación AVRE, lo que le ha permitido reflexionar acerca de su quehacer, así como ir rescatando las mejores prácticas y fortaleciendo el diálogo tanto con las víctimas como las entidades acompañantes.
Escuela de Derechos Humanos (EDH)
La Escuela de Derechos Humanos (EDH) de la Defensoría del Pueblo, fue un ejercicio de formación realizado entre 2007 y 2009 para hombres y mujeres jóvenes desvinculados de grupos armados, provenientes de diversas zonas del país, que se encontraban en ese momento en Bogotá, en un programa de restablecimiento de derechos a cargo del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF). El proyecto contó con la financiación del gobierno de Bélgica, lo que determinó la duración del proyecto.
La meta era la formación de los jóvenes como promotores de derechos humanos. El eje del proyecto fue la construcción de un ciclo básico de formación, que al mismo tiempo fue un laboratorio de diseño participativo de la escuela misma. Se consideró que el diseño participativo permitiría a los jóvenes apropiarse de la experiencia y replicarla.
Durante la ejecución se contó también con la participación de jóvenes de organizaciones juveniles de Bogotá que, primero, formaron un grupo de estudio que aportó contenidos a la EDH; segundo, probaron los diversos talleres junto con los formadores antes de aplicarlos con los jóvenes desvinculados; y tercero, dialogaron con estos últimos al respecto de su acción política en la última jornada de formación.
metodología, muchas reflexiones, algunos testimonios de las jornadas de formación realizadas y el diseño definitivo de los talleres para las jornadas de formación.
La propuesta tiene un fundamento psicosocial cuyos dispositivos son tomados para la formación en derechos humanos. El potencial pedagógico de este proceso, su rigurosa sistematización y la facilidad de acceso a los agentes del proceso, constituyen los criterios por los cuales esta experiencia fue seleccionada.
Habilidades para la Paz PROPAZ (Red Pedagógica de Constructores de Paz del CINEP)
La Red Pedagógica de Constructores de Paz es un espacio que busca vincular a personas, tanto a nivel local como nacional, en procesos dinámicos de aprendizaje y de construcción de paz. La red está integrada por mujeres y hombres de 45 municipios del país, distribuidos en 15 departamentos, quienes dinamizan el proceso de la red a través de nuevas experiencias pedagógicas, acciones locales, encuentros tanto a nivel regional como nacional, comunicación en encuentros programados con todos los participantes y la publicación del boletín semestral ― Ata-Rayas‖.
Dentro de la Red funciona el proyecto Desarrollo de las habilidades para la construcción de la paz, que es un proceso de formación de un año, del cual se benefician algunos proyectos que acompaña el Programa por la paz de la Compañía de Jesús. El proyecto se realiza en diferentes regiones del país y con diferentes niveles educativos.
El proyecto tiene la figura del ―formador de formadores‖, que es quien posibilita la realización de los talleres de una forma dirigida. Él es quien moviliza todos los procesos para la construcción de una cultura de paz, ya que acompaña a los participantes antes, durante y después de cada taller. Los talleres están diseñados para el desarrollo de habilidades para la paz, más que para el aprendizaje de conceptos, razón por la cual, el papel que tiene el formador de formadores, debe ser muy claro y concreto.
Durante todo el proceso se tiene en cuenta que cada uno de los participantes es una persona con sentimientos, formas de pensar y actuar diferentes, razón por la cual su capacidad de tener en cuenta los distintos procesos de todos, es muy importante.
en los talleres para su vida su real: las áreas de trabajo, las herramientas formativas y los criterios metodológicos.
¿Qué contiene este texto?
El texto que presentamos tiene tres capítulos centrales, fruto del trabajo por sub-equipos y del diálogo constante entre los investigadores: consideraciones acerca de la justicia en un proceso de formación para la reconstrucción de la dignidad, la reivindicación del sujeto en un proceso de formación para la reconstrucción de la dignidad y el encuentro con los otros en un proceso de formación para la reconstrucción de la dignidad.
El primer capítulo, Consideraciones acerca de la justicia en un proceso de formación para la reconstrucción de la dignidad, presenta una de las tesis centrales de esta investigación: la dignidad tiene una relación estrecha y directa con la justicia, entendida esta última como la suma de sociedades con memoria anamnética e instituciones justas. Nuestro foco de atención está dirigido al análisis de aquellas situaciones que vulneran la dignidad y de las declaraciones que proponen las experiencias para convertir dichas situaciones en acontecimientos, y por lo mismo, en actos de injusticia. Nos interesó reflexionar entonces, acerca de las búsquedas que se hicieron en estas experiencias, tendientes a una sociedad cada vez más justa. Aquí, las nociones de derechos humanos, realizaciones sociales y proyecto de vida, así como libertad e igualdad, cobran especial importancia. Hemos considerado adicionalmente el trabajo de la memoria y la idea de las emociones, en particular de los sentimientos morales, como centrales para la transformación de las experiencias de injusticia en acontecimientos políticos, es decir, como fundamentales en el recorrido que podemos hacer los seres humanos del dolor al aprendizaje.
En el segundo capítulo, La reivindicación del sujeto en un proceso de formación para la reconstrucción de la dignidad, realizamos algunas apuestas que permiten alejarnos de la razón instrumental y rescatar la condición de complejidad, multidimensionalidad e historicidad del ser humano. Resaltamos al sujeto dadas sus condiciones de finitud, falibilidad, incompletud y tensión, de la mano de la idea de capacidades como potencialidades de narración, acción, imputación y aprendizaje.
algunas características que, fruto de la conversación entre experiencias y teoría, consideramos esenciales tener en cuenta para el desarrollo de dichos encuentros. Expondremos nuestras consideraciones sobre las relaciones sociales en los procesos formativos, en cuatro apartados: encuentros políticos, encuentros de experiencias, encuentros de narraciones, y encuentros de afectos. En este capítulo, la acción política, el diálogo, la narración y la palabra resultan ser ejes transversales de nuestra propuesta.
Arias Vargas, Viviana Muñoz Rojas, Dagoberto Noreña Blanco, María Isabel Sarmiento Jaramillo, Juana
1.Consideraciones acerca de la justicia en un proceso de formación para la reconstrucción de la dignidad.
Un proceso de formación que busca la reconstrucción de la dignidad, debe partir de una reflexión acerca de la libertad y la igualdad en el horizonte de la justicia. Debe propender igualmente por incentivar el amor por la justicia y por el desarrollo de sentimientos morales, en especial la compasión, de manera que se procure a todos lo necesario para llevar una vida plena y digna. Es necesario comprender que en nuestras vidas la productividad, buena e incluso necesaria, no lo es todo; nuestras relaciones e intereses van mucho más allá. Consideramos que la educación genera un aporte definitivo en la ampliación de la conciencia frente a las injusticias, y evidencia la multiplicidad de lazos que nos unen a los seres humanos, mucho más allá de los intereses y beneficio personales. De hecho, la educación tiene un deber en cuanto a la búsqueda de una sociedad justa que promueva las capacidades de todos los seres humanos, y la construcción colectiva de instituciones justas, de manera que la justicia y la no discriminación se conviertan en valores en sí mismos, más allá de las motivaciones económicas y del mercado.
Vamos a entender en este trabajo una idea de justicia como la suma de instituciones justas y sociedades justas, donde los individuos tienen acción, es decir, donde realizan libremente sus proyectos de vida, y al mismo tiempo participan en la construcción colectiva de las instituciones de la sociedad a la cual pertenecen, a través del razonamiento sujeto al escrutinio público. Esta construcción implica pensar la justicia desde una dimensión ético política e histórica, para lo cual recurrimos adicionalmente a la noción de justicia anamnética.
Lo anterior nos permite abordar en este marco, la comprensión que hacen las experiencias de los actos de injusticia como requisito sine qua non en un proceso pedagógico de formación de la dignidad. Vemos cómo las experiencias desnaturalizan y confrontan las prácticas sociales de exclusión, discriminación y dominación, al convertirlas en acontecimientos políticos y comprenderlas como actos de injusticia. Este enfoque nos permite analizar el potencial político y formativo de dicha comprensión, en procesos de formación para la dignidad.
Seguidamente, precisamos algunos elementos de las ideas de justicia que nos permiten evidenciar puentes con la dignidad en procesos de formación pedagógica. Aquí, nos serviremos especialmente de las ideas de Amartya Sen (2010), complementadas por Martha Nussbaum (2006, 2007, 2008), Reyes Mate (2003, 2008) y algunos comunitaristas, donde, teniendo como telón de fondo nuestra condición como seres humanos en la alteridad y en la diversidad, las nociones de libertad e igualdad serán abordadas con mayor cuidado. Pondremos especial énfasis en algunas de las exigencias de la justicia: instituciones justas y realizaciones sociales. Nos interesa resaltar las nociones de libertad e igualdad en la realización de los proyectos de vida de los individuos, así como en las capacidades, personales y colectivas, necesarias para la construcción de instituciones justas; todo lo anterior mediado por el razonamiento sujeto al escrutinio público como escenario de reconocimiento de subjetividades. Esta idea de justicia está contextualizada en los trabajos de la memoria con el horizonte de la justicia anamnética, como uno de los elementos estructurales en un proceso de formación para la reconstrucción de la dignidad. Nuestro interés es integrar los aportes de la justicia anamnética, a nuestra idea de justicia y dignidad, resaltando su componente moral y temporal a través de la memoria ejemplar.
Finalmente, trabajamos la relevancia de los sentimientos morales en la restauración de la dignidad en el horizonte de la construcción colectiva de la justicia. Entendemos los sentimientos morales como juicios valorativos que nos permiten la acción compasiva, la solidaridad frente al proceso de duelo de las víctimas de actos de injusticia y la posibilidad del aprendizaje del dolor.
1.1. La justicia como acontecimiento.
Entendemos el acontecimiento como la experiencia que se da en el mundo de la vida1, sobre la cual se problematiza y reflexiona y, que por lo tanto, permite aprendizajes. Ninguno de nosotros tiene en realidad acceso al significado de la vida humana más que a través de su propia experiencia, la cual está cargada de sensaciones, percepciones, emociones, ideas. Este significado de lo que es el mundo de la vida, se hace desde la experiencia, marcada por el contexto socio cultural del cual se hace parte, y en el cual se vive. Es decir, estas significaciones que hacemos, están determinadas en buena medida por las significaciones sociales que compartimos y en las cuales estamos inmersos. Es justamente porque el significado de la vida está relacionado con la interpretación que hacemos de ella, que le daremos tanta importancia a la palabra y a la reflexión y problematización que aquí se mencionan. En todo caso, este tema será desarrollado más ampliamente en el tercer capítulo de este trabajo.
Hemos escogido poner especial énfasis, entre todas las experiencias de los seres humanos, en aquellas que representan atentados a la dignidad humana. Estas experiencias generan dolor; sin embargo, su problematización y reflexión permite asumirlas como acontecimientos políticos, y una vez adquieren esta categoría, se nombran como actos de injusticia y permiten aprendizajes. Este paso, será explicado en detalle más adelante ya que, constituye el centro del proceso de formación que aquí proponemos.
En lo que sigue, generamos un diálogo en torno a la dignidad, a partir de las nociones presentes en las experiencias y en algunas fuentes teóricas. En segundo lugar, evidenciamos los actos de injusticia de los que nos hablan las experiencias e identificamos los criterios a partir de los cuales hacen de las situaciones de injusticia, acontecimientos políticos.
1.1.1.El acontecimiento: evidencia de los actos de justicia e injusticia.
Consideramos la reflexión acerca de la justicia como un elemento esencial en un proceso de formación para la reconstrucción de la dignidad. La importancia de esta reflexión radica en el hecho de considerar que, es en las situaciones de injusticia del mundo de la vida, donde se evidencia el menoscabo de la dignidad.
La dignidad es, más que cualquier otra cosa en nuestra vida, lo que nos permite sabernos y reconocernos humanos; implica el reconocimiento de la palabra y de la acción, en el marco de la libertad y la condición de igualdad. Es en el mundo de la vida donde nos interesa rastrear lo que posibilita y lo que dificulta el desarrollo de los diferentes proyectos de vida, que más adelante llamaremos simplemente la acción, es decir, a la hora de hablar de dignidad, no podemos desconocer las vidas que los seres humanos queremos y podemos en efecto tener.
En este sentido, entendemos que cualquier acto de exclusión, de discriminación o liquidación de un ser humano a otro ser humano, debe considerarse como una vulneración de la dignidad, y por lo tanto, una injusticia. A este tipo de injusticias le daremos el nombre de injusticia reparable.
Lo que aquí nos interesa explicitar, como lo veremos en detalle más adelante, es que en un proceso de formación para la reconstrucción de la dignidad, estamos obligados a favorecer la supresión de todas aquellas situaciones o actos de injusticia que tengan como propósito la liquidación, sea cual sea su forma, del otro diferente2. Por lo tanto, debemos considerar como esencial, el reconocimiento de la condición de diversidad de los seres humanos y ser capaces de acercarnos a ella desde el acogimiento y no desde el deseo de liquidación. Nuestra aproximación a la idea de Hannah Arendt (1993) del ―recién llegado‖, la cual desarrollaremos posteriormente, es por lo mismo de vital importancia. En todo caso, nos unimos a la reflexión de De Koninck, 2006, al plantear que
Cuanto más distinto aparece el otro (por raza, etnia, condición social, costumbres, religión, edad, estado de salud, patrimonio genético…), menos probable es que estemos predispuestos, por simpatía natural, a tomar partido por él. La injusticia se manifiesta ante todo frente a la diferencia. Todas las maneras de liquidar en la práctica al otro participan de la injusticia: racismo, sexismo, fanatismo presuntamente ―religioso‖, etc. (p. 15)
En esta misma línea, el reconocimiento de la diversidad obliga a considerar la existencia de relaciones asimétricas como plenamente humanas, las cuales debieran presentarse en el marco de la reciprocidad, entendida como el respeto por la libertad y la igualdad de los sujetos que
intervienen en dichas relaciones (Nussbaum, 2006). En consideración a lo anterior, los actos de justicia e injusticia implican una valoración de la reciprocidad.
Entonces, nuestra reflexión es acerca de la manera como nos comportamos en el encuentro con el otro, en la experiencia del mundo de la vida, y de esa manera acerca de las sociedades justas o injustas que logramos construir3. Un proceso de formación como el de nuestro interés, busca rescatar, a través del encuentro con otros, el deseo de reconocimiento que tenemos todos y que está a la base de nuestra vida:
El deseo de reconocimiento mutuo nunca se ha manifestado tanto como hoy, cuando tantos individuos y pueblos sienten el desprecio o la indiferencia como una violación de su libertad. Mujeres y hombres luchan fervientemente para que se les reconozca como los agentes responsables, autónomos, únicos que quieren ser y no como entidades estadísticas, números, sin nombre propio. (De Koninck, 2006, p. 39).
Resaltamos que sólo en la medida en que podemos ser quienes somos, en el pleno reconocimiento de nuestra diversidad, tenemos libertad para escoger la vida que queremos tener. Desde esta perspectiva, la libertad de la que estamos hablando, y la igualdad frente a esa libertad, está en el centro de la idea de dignidad de nuestra apuesta. Creemos con Sen, 2010 que
Al observar la naturaleza de las vidas humanas, tenemos razón al interesarnos no sólo por las diversas cosas que logramos hacer, sino también por las libertades que realmente tenemos para escoger entre diferentes clases de vidas. […] Ser capaz de razonar y escoger es un aspecto significativo de la vida humana (p. 50)
Esta búsqueda de la dignidad se hace necesariamente en el encuentro con el otro, en el reconocimiento de que el ser humano es fundamentalmente un ser social y político, que es ―…incapaz de imaginar una vida buena que no implique fines compartidos y experiencias compartidas. Vivir con y por los demás, de forma justa y benevolente, forma parte de la concepción pública de la persona que todos suscriben para fines políticos.‖ (Nussbaum, 2006, p.
166). Es decir que esta búsqueda se hace en el mundo de la vida, en la que, como entraremos a profundizar más adelante, los encuentros tienen una importancia especial.
En conclusión, la justicia no es solamente una idea, es sobre todo una experiencia que hemos llamado acontecimiento político y sobre el cual debe basarse un proceso de formación para la reconstrucción de la dignidad.
1.1.2.Las ideas de dignidad desde las experiencias: una comprensión de las injusticias. Las experiencias objeto de nuestra reflexión nos invitan a pensar la dignidad fundamentalmente desde la aceptación de la diversidad, la búsqueda de la reciprocidad, en particular en relaciones atravesadas por la asimetría, la exigibilidad de los derechos humanos, la recuperación de la voz y la participación en la construcción política de la sociedad colombiana, en el horizonte de la justicia, la resolución pacífica de los conflictos, el fortalecimiento de la identidad y la búsqueda de la felicidad.
Las experiencias también nos ilustran acerca del propósito de la búsqueda de la dignidad. En RP, se trata de ejercer la ciudadanía y de tener libertad para reconstruir los proyectos de vida; en GPRI, de la reparación integral a través de la elaboración del listado de daños a reparar con miras a la exigibilidad de los derechos; en EDH, de la posibilidad de actuar desde la disidencia que pasa por la resignificación del sí mismo; en INWENT de aportar a una cultura de paz, a partir de asegurar la no repetición de actos de injusticia a través de la memoria ejemplar; en AMOR, de posicionar y reconocer a las mujeres como sujetos políticos; y en PROPAZ, de la resolución pacífica de los conflictos por medio del desarrollo de habilidades para la paz.
Las experiencias muestran que gran parte de las acciones de injusticia, de exclusión, de discriminación y de dominación de las que son víctimas los sujetos y los grupos sociales, se habían naturalizado al punto de considerarlas como actos de infortunio, del destino, de las adversidades, o como producto de la herencia social y por supuesto de los propios marcos de referencia cultural imperantes en nuestra sociedad. Y es en razón a esa naturalización, que las experiencias se vieron abocadas a generar procesos de problematización y reflexión alrededor de dichas prácticas sociales, para resignificarlas como acontecimientos políticos, y por lo tanto, nombrarlos como actos de injusticia sobre los cuales construir su proyecto de formación.
1.1.2.1.Manifestaciones de actos de injusticia en las experiencias.
cultura patriarcal; de otra, en (el que hace referencia a) los marcos sociales y culturales, concebidos como bienes sociales irreductibles que les permiten a los sujetos participar de unas normas morales, de unos esquemas interpretativos y unos modos de gobierno4; y por último, en (el que tiene que ver con) las relaciones entre los sujetos y el Estado, relativas a la garantía de los derechos.
Llama la atención que para todas las experiencias, los actos de injusticia se conciben fundamentalmente como limitaciones al ejercicio de los derechos, independientemente del ámbito en el que se presenten. Analizar esta situación es crucial para nuestra propuesta. La crítica que hacen las experiencias a los marcos sociales y culturales que generan injusticias, se hacen desde esos mismos marcos. Strawson (1995), llama a esto el carácter internalista de la justificación del sistema conceptual, en otras palabras, no tenemos cómo hacer valoraciones, construir significaciones de nuestra vida, con criterios que están fuera de los marcos sociales y culturales de los cuales hacemos parte. ¿Cuál es entonces, el alcance que esta clase de procesos de formación para la reconstrucción de la dignidad tiene? Es verdad que es valioso reflexionar de esta manera, sin embargo, esta ―mirada desde adentro‖ debe complementarse con una ―mirada desde afuera‖, de allí la importancia de la participación de la Embajada de Bélgica en EDH ó del Instituto Paulo Freire de Berlín y las miradas que traen los participantes de los diferentes países en INWENT. Boaventura de Sousa Santos (2009), explica que una reflexión basada en una mirada única supone una lógica de generación de no existencias. Nuestra propuesta de formación quiere alertar acerca de la dificultad que tenemos para problematizar y reflexionar desde nuevas miradas, o ―miradas desde fuera‖. No podemos pensar que nada más existe fuera de nuestras significaciones, sólo porque no las conocemos o no las vemos. Siguiendo a Santos, se trata de hacer posible lo que creemos como no posible; dicho de otro modo, se trata de desnaturalizar lo que hemos considerado como natural, pero que debe ser considerado como una injusticia. Aquí, la agencia del sujeto, individual y colectivo, de alguna manera proyectada con un mayor alcance gracias a las ―miradas desde fuera‖, es la clave: un proceso de formación debe apuntar a potenciar la agencia responsable5.
Reconozcamos nuevamente que el valor de las experiencias consiste en hacer un llamado a la trascendencia de los derechos, que representan acuerdos sociales respecto a las libertades que deben ser protegidas, ya que posibilitan la construcción y realización del proyecto de vida, es decir, la acción. Así, las experiencias reflexionan acerca de actos de injusticia, que al ser generalizados, se pueden definir como criterios para reconocer algunas acciones que vulneran la dignidad de los sujetos.
Presentamos a continuación aquellas manifestaciones que, desde nuestra mirada, se enuncian con mayor fuerza en estos procesos formativos.
1.1.2.1.1.Discriminación por género.
Algunas de las experiencias ponen al descubierto las relaciones degradantes que surgen en los entornos tradicionales, donde se promueve una cultura hegemónica de características patriarcales y de prácticas relacionadas con regímenes identitarios que cristalizan, encasillan y condicionan las posibilidades de realización del sujeto. Son prácticas de injusticia sutiles que para la gran mayoría de los sujetos se han naturalizado, a tal punto que, no se habían interpretado como injusticias por hacer parte de su vida cotidiana. Muchas de estas prácticas constituyen bienes sociales irreductibles sujetas a poco cuestionamiento6.
Se tiene en cuenta especialmente el género, por ser un principio básico mediante el cual se han ordenado las relaciones sociales, a partir de roles específicos que se asignan a hombres y mujeres, relacionados también con su edad, su pertenencia étnica y clase social. En la mayoría de las experiencias, la categoría de género contiene un potencial transformador para generar procesos sociales articulados a la exigibilidad de los derechos, que contribuyan a cambiar las relaciones de inequidad en la sociedad colombiana.
AMOR considera que la identidad femenina en la cultura patriarcal es negativa, porque corresponde a los seres inferiores en el sistema, con unas características propias: inseguridad, miedo, exclusiones, marginación y subordinación, expropiación, dependencia, carencia, ―ser para otros y ser de los otros‖. La sistematización de la experiencia de AMOR es muy clara en este aspecto:
La identidad hace referencia a lo que se es, al ser, identidad además de contener el SER,
también responde a la percepción que se tiene de sí mismo. La identidad está construida por distintos elementos que le dan contenido y expresión: el primero y el más importante es el género, además de la clase, nacionalidad, edad, etnia, religión, ideología, adscripción a un partido o rasgos corporales. La identidad es una construcción social, cultural e histórica. No es algo estático, es algo que cambia conforme se va viviendo. Londoño, Marín, & Alzate, 2005, pp. 90-91)
INWENT tiene un planteamiento similar al de AMOR, en relación con la violencia cotidiana que se oculta en la discriminación de género. La dignidad es reivindicada desde la idea de género, en la medida en que el curso propende por despertar en sus participantes una sensibilidad tal, que reconozcan hasta las discriminaciones y violaciones más sutiles, por ejemplo, la discriminación de género:
El objetivo del proceso de aprendizaje consiste en cuestionar conceptos de género, estereotípicos y bipolares y en reconocer que estos representan construcciones sociales que consolidan la discriminación y las relaciones hegemónicas de poder. Se trata de despertar la conciencia acerca de los prejuicios de género, las formas de violencia estructural, y las desventajas y discriminaciones que conllevan, así como de desarrollar estrategias para superarlos….Además es importante reconocer que los patrones de opresión basados en la categoría de género están estrechamente vinculados a prácticas discriminatorias como por ejemplo el racismo o la discriminación de clase social. Por lo tanto, el aspecto de género no se contempla separado de otras relaciones de dominación, sino que se incluye como perspectiva transversal en todo el proceso pedagógico orientado hacia la paz. (Dirnstorfer, 2008, p. 25)
1.1.2.1.2.El silenciamiento como forma de injusticia.
empresarios y propietarios de la tierra en contra de la población campesina, generando desplazamiento, marginalización de la sociedad y en últimas, disminución del sí que conlleva a que la voz sea un recurso para intentar satisfacer necesidades básicas, restándole de esta forma su potencial político.
Este fenómeno sumado a las masacres o asesinatos colectivos, que se realizan como espectáculos públicos de escarmiento a la población, en los cuales se congrega a la comunidad para presenciar actos de tortura física y psicológica que preceden a la muerte violenta de las víctimas, han sido formas eficaces de atemorizar, silenciar y aniquilar a aquel considerado diferente y demuestran que el régimen de oportunidades de desarrollo en nuestro país, es muy desigual y genera injusticias.
Para RP tomar las armas es reivindicar el valor de la violencia física y disminuir el poder de la palabra, por lo que en su proceso de formación las voces de quienes alguna vez participaron en la guerra, como guerrilleros o paramilitares, deben ser escuchadas y tenidas en cuenta en la construcción de la colectividad política, llamando a dejar de lado la exclusión por cuenta de un pasado violento, a reconocer el potencial de uno de estos reintegrados a la sociedad civil, recordando nuestra condición de seres humanos inacabados e imperfectos y no por ello menos humanos. RP invita a narrar la propia historia como una historia digna de ser contada y escuchada por otros, como una historia que tiene que ver no únicamente con ese ser humano que renuncia a la guerra, sino con todos los colombianos. Así, Retomar la Palabra va de la mano de un proceso de reconstrucción de identidad como ciudadano y de la participación en la construcción de una sociedad más justa.
1.1.2.1.3.Privación de los proyectos de vida.
Este criterio se funda en la imposibilidad inicial del sujeto de crear y realizar su proyecto de vida, de tener acción, en relación con su subjetividad, en reconocer una intencionalidad de los victimarios para hacer daño; las acciones de agresión o ataque tienen como objetivo afectar la dignidad, destruir la personalidad, alterar considerablemente la voluntad y el espíritu, mancillar el buen nombre, y además, dejar un mensaje de horror y terror que tiene un carácter ejemplarizante. Es decir, tiene como intención afectar la construcción de la identidad.