r
REVISTA CHILENA
i.
B
REVISTA CHILENA
'
DIRECTOR:
ENRIQUE
MATTA VIAL
TOMO X
DE
CHILE
«El Ministro de Instrucción Pública
don
Manuel
Montt,
escribe don
Miguel
Luis
Amunátegui
en suVida
de don AndrésBello,
concibió
en 1841 laidea de fundar
unacorporación
quetuviera el
encargode
dirigir
yfomentar la
enseñanza yel cul
tivo de las letras
yciencias,
ycomisionó
aBello
para que propusiera
el
mejor
modo deorganizaría.»
«El
proyecto
de
Bello,
agrega másadelante,
conlas modifi
caciones de
los señores Palma(don
José Gabriel)
yde la
Barra(don
Miguel), llegó
a serla
ley
de 19 deNoviembre de
1842.» Lacorporación
debía
estargobernada
por un rector, queduraba cinco
años enel
ejercicio
de
susfunciones,
pero quepodía
serreelegido.
Se
establecía, además,
unConsejo
presidido
porel
rector, ycompuesto de los decanos
de lasfacultades,
de dosmiembros
nombrados
por elPresidente de la
República
ydel secretario
general
de
la
Universidad.
En
otrostérminos,
formaban el
Consejo
Universitario,
máso menos,
los mismos elementos de
quehoy
consta. Lasfacul
tades
erantambién
cinco:de filosofía
yhumanidades,
de cien
cias matemáticas
yfísicas,
de
medicina,
de
leyes
yciencias
políticas,
yde
teología.
Esta
ley
ofrecía dos diferencias de fondo
conla
queactual
114 DOMINGO AMUNÁTEGÜI SOLAR
daban
alinstituto recientemente creado el
carácterdeuncuerpocqnsultivo,
en tododependiente
del
gobierno.
La
única
casade
educación
quequedaba
fuera de suórbita
eralaAcademia
Militar,
organizada
porla
ley
de
6de
Octubre
del mismo
año 42.De
igual
suerte, la Escuela
Naval,,
que sefundó
en1857,
dependió
desde el
principio
del
Ministerio
deMarina.
Por
la
ley
de
24de Noviembre de
1860,
ypor elreglamento
de
1.°de Diciembre de
1863,
laprimera
enseñanzafué
organi
zada
enforma
especial,
sin adherencia
ala
Universidad.
Aun
cuando,
porel artículo
28de
laley,
seestableció
que elInspec
torGeneral de Instrucción Primaria
eramiembro del
Consejo
Universitario,
nuncaocupó
esteasiento.
La
Universidad de Chile
inauguró
solemnemente
sus funciones
a17 de
Septiembre
de 1843.Su
primer
rectorfué don Andrés
Bello; ysuprimer
secretario
general,
donSalvador Sanfuentes.
El Gobierno
nombródecano de la facultad
dehumanidades
adon
Miguel
de la
Barra;dela de ciencias
matemáticas,
a donAndrés Antonio Gorbea
;de la de
medicina,
a don LorenzoSa
zie;
de la de
leyes,
adon Mariano
Egaña;
y dela de
teología,
a donRafael Valentín Valdivieso. Los secretarios de
estasfa
cultades,
enel mismo
orden en que estánenumeradas,
fueron
don Antonio
García
Reyes,
don
Ignacio Domeyko,
don
Francisco
Javier
Tocornal,
don
Miguel
MaríaGüemes
ydon
Justo
Donoso.
La
respetabilidad
yprestigio
delos individuos
cuyos nombres acaban dé leerse
auguraba
ala
nuevainstitución
unbri
llante
porvenir.
Y,
enefecto,
la labor científica
ydocente
realizada
porella
correspondió
desde el
primer
momento alas
esperanzasconcebidas
por susfundadores.
En
toda
nuestravida
libre,
noha habido
enChile
una corporación
quehaya
dado
másabundosos frutos. Su
periódico'
oficial,
LosAnales,
que ya suman 143entregas,
y76
años deexistencia,
esla
másantigua
einteresante de
lasrevistas de
letras
yciencias
publicadas
enel
país.
El
primer
proyecto
de
importancia presentado
al
Congreso
con esteobjeto
lleva
porfecha
lade
14 deJunio
de 1872
yfué
firmado
porlos
señoresdiputados
don
Manuel Antonio
Matta,
don
Enrique
Cood,
don
Joaquín
Blest
Gana,
don
Osvaldo
Ren-gifo
ydon Pedro Lucio Cuadra.
El
segundo
tuvo suorigen
enel
Senado,
enel
mesde
Julio
siguiente.
Sus
autoresfueron don Melchor de
Santiago
Concha,
don Francisco
Vargas
Fontecilla,
don
Bernardino
Bravo,
don
Alejandro
Reyes,
donDomingo
Matte,
donJosé
Santos Lira
y donRamón
RozasMendiburu.
En
el último
proyecto
seleía
esteartículo:
«Losmiembros
del
Consejo
de la Universidad
y los rectoresdel
Instituto
Nacional
ylos
Liceos del Estado
seconsiderarán
comoempleados
superiores
paralos efectos del
inciso
10,
artículo
82de la Cons
titución».
Los
distinguidos
estadistas
quefirmaban la moción
juzgaron
que
los directores
de la enseñanzapública
nodebían
estar expuestos
a losvaivenes
de lapolítica.
Elseñor
senador
don
Alejandro
Reyes,
confecha
10de
Julio,
sometió
ala
corporación
de
queformaba parte
un tercer proyecto.
Los mencionados
proyectos
noalcanzaron los honores de
'
una
discusión
amplia
enninguna
de las Cámaras.
Nombrada
unacomisión
mixta,
de
diputados
ysenadores,
a fin dé queestudiara
en formacompleta
lareorganización
de
la
Universidad,
redactaron
un cuarto yúltimo
proyecto
los
señoresdon
Alejandro
Reyes,
donJoaquín
BlestGana,
don
Guillermo Matta
ydon Isidoro Errázuriz.
Este,nuevoplan,
presentado
ala Cámara
deDiputados
en lasesión
de 16 deOctubre de
1873,
sirvió
de basealos debates del
Congreso.
En
ellos
tomaronparte,
a másde los
autores,don Manuel
Antonio
Matta,
don
Antonio
Varas,
donJorge
Huneeus,
don
Manuel
Montt,
donPedro
LeónGallo
ydon
Miguel
Luis
Amu-nátegui,
quién,
comoMinistro de Instrucción Pública
de laadministración
Pinto,
fué uno delos
principales
autoresde
laley
que sepromulgó
a 9de
Enero de1879.
116 DOMINGO AMüNÁTEGUI SOLAR
La
ley
de
1879
sehalla hasta ahora
envigor,
y,durante los
cuatrodecenios de
suaplicación
constante,
hacontribuido
enmodo eficaz al
progreso ydesarrollo de
los liceos
yescuelas
de
enseñanzasuperior.
Ella,
por lodemás,
noextendió la esfera
deacción
de la Universidad;
pues la mantuvoreducida
ala
segunda
enseñanza y a lasescuelas universitarias.
Así
lo
determina claramente el artículo
1.°,
elcual
impone
al Gobierno
laobligación
de
sostener unestablecimiento de
instrucción secundaria
encada
provincia
y loscolegios
querequiera
el
ejercicio
de
lasprofesiones
científicas y literarias.
Los números 2 y 4 se hallanimplícitamente comprendidos
enlas
disposiciones
citadas.
No fué sin
duda la
mentedel
legislador
colocar
bajo
ladi
rección universitaria
lasescuelas
industriales.
Por esto, la de Artes yOficios,
creada
en1849,
y el InstitutoAgrícola,
organizado
en1876,
siguieron dependiendo
inmediatamente del Mi
nistro
deInstrucción Pública.
Una
interpretación
parecida
recibió el
número 4del mismo
artículo
1.°. ElConservatorio de
Música,
laBiblioteca Nacional
deSantiago,
el
Museo deHistoria
Natural
yel
Observatorio
Astronómico
permanecieron desligados
de
laUniversidad,
auncuando sin
razónsuficiente. Gobiernos
posteriores
han
some tido estosinstitutos
a laautoridad
universitaria.
Por
desgracia,
no pormucho
tiempo.
Lajurisprudencia
del
Gobierno
hasido
muy variable en estepunto.
Idéntica
suertehan
corrido las escuelas de
ciegos
yde sordo
mudos.
La
ley
quereorganizó
las oficinas
ministeriales
ycreó el Mi
nisterio de Industria
yObras
Públicas,
confecha
21 deJunio
de1887,
fijó
de una maneraprecisa
la
intervención
quecorrespondía
al Ministro de
Instrucción
enlas
escuelas
primarias,
enlas
de
segunda
enseñanza,
enlas
universitarias
y en otrosestablecimientos
a cuyo cargo estáel fomento
científico,
lite
rario
yartístico.
Los números 11 y 12
del artículo
4.°señalan,
entrelos
negocios
quepertenecen al
despacho
de la mencionada
Secretaría,
lossiguientes:
de los establecimientos de educación costeados
confondos
nacionales
omunicipales
que nohan
sido atribuidos
especialmente
aotroDepartamento,
yla
supervigilancia
sobre
todoslos demás»
«12. Lacreación
yconservación
delos
museos,bibliotecas
públicas,
observatorios
astronómicos
ymeteorológicos,
yde
los
depósitos
literarios
y debellas
artes».A los Ministerios de Guerra
yMarina
corresponden,
según
lamisma
ley,
artículos
6 y7,
las
escuelas militares
ylainstruc
ción
primaria
enlos
cuerposdel
Ejército,
yla
enseñanzanaval
enlos mismos.
El
número 1.°del artículo
8dice
a laletra:
«Corresponde
al
despacho
del
Departamento
de Industria
yObras Públicas:
«1.° La
protección
ydesarrollo de
lasindustrias
agrícola,
minera
ofabril
yde
las
sociedades relativas
aellas;
la direc
ción
de losestablecimientos
públicos
pertenecientes
al
Estado
que serefieran
alos mismos
ramos, yla
supervigilancia
de
losestablecimientos
particulares;
la
organización
ysostenimiento
de las escuelas de
artes yoficios,
agricultura,
minería
ydemás
escuelas de
aplicación
noatribuidas
a otrosdepartamentos».
Las escuelas
agrícolas
eindustriales
quedaron
desde
enton cesdesligadas
del Ministerio de
Instrucción,
yconfiadas
expresamente
a otroDepartamento
deEstado.
Durante la administración
de donJorge
Montt(1891-1896)
sefundaron los
primeros
liceos nacionales
parala
segunda
en señanza delas niñas.
Auncuando, según
laletra de
laley
de
1S79,
estoscolegios
sehallan
dentro de la
esfera de laUniver
sidad, puesto
queel
legislador
nolos
excluye
de la dirección
de
esteinstituto,
el Gobierno estimó
oportuno
hacerlos
depen
der inmediatamente del Ministerio de Instrucción.
La nueva
ley
quereglamentó
lasegunda
enseñanza yla
uni
versitaria concedió facultades
propias
eindependientes
al Con
sejo
de Instrucción
Pública,
quereemplazó
al
antiguo
Consejo
dela
Universidad.
Para este
efecto,
aumentó el
número de susmiembros,
con unomásentrelos
nombrados
porel
Gobierno,
con doselegidos
enclaustro
pleno,
y conel
Rectordel Instituto Nacional.
118 DOMINGO AMUNÁTEGUI SOLAR
Al
Consejo,
de
conformidad
conlas diferentes
disposiciones
de la
ley,
lecorresponde
ladirección
docentede las escuelas
que sehallan
a su cargo; detal
modo queel Presidente de
laRepública
nopodría
dictar
por síningún
plan
de
estudios
que no lehubiera sido propuesto
porla
Corporación.
Sería lícito
afirmar
queenestamateria
laÜnivérsido.d
goza deautonomía;
tanto más cuanto que,según
el artículo
26,
los
profesores
de
instrucción
superior disponen
de
«completa
libertad
para expo ner susopiniones.
odoctrinas
acercadel
ramo que enseñaren».El
legislador
cuidó también de establecer sólidas
garantías
afinde
que losprofesores
yempleados
enningún
casocorrieran
elriesgo
de
serdestituidos arbitrariamente; Así lo
disponen
los
artículos
19,
30 y 36.Algunos
publicistas
juzgan
que estasgarantías
otorgadas
alos
empleados
de la enseñanzapública
contraríanla
disposición
constitucional
queda facultad
al
Jefe
del Estado
para«desti
tuirlos
porineptitud
u otromotivo
quehaga
inútil
operjudi
cial
suservicio»,
sin
fijarse
enquenuestraCarta
exige
el acuerdo
del Senado respecto de los
jefes
de oficina
oempleados
superio
res, yel informe del
jefe
cuando
se tratade los subalternos.
En
el
primer
caso, laafirmación
deinconstitucionalidad
no esadmisible. Los
empleados
universitarios de
superior
categoría
deben
tenerlas mismas
prerrogativas
que losdemás
emplea
dos de la administración de
igual
clase.
En cuanto a los rectores
de liceos
yprofesores
de
instrucción
superior,
elacuerdo
del
Consejo
de
Instrucción
Pública,
exigido
porla
ley
de1879
paraquepuedan
serseparados
de
sus cargos, no entraña unaviolación del precepto
constitucional;
puesto
quela misma Constitución
dispone
que, antes de sepa rar acualquier
funcionario
subalterno,
serequiere
informe de
sujefe,
y esde
suponer quela
mentedel
legislador
fuéestablecer
que paradestituirlos debe
haber
causasuficiente.
Nola
habría,
porcierto,
si
nosehallara
comprobada
enlos
antecedentes
aludidos.
Las notables
ventajas
dela
ley
de 1879
estánde manifiesto
en,los progresos quehoy
alcanzan los liceos
ylas escuelas uni
versitarias.
In-geniería,
la Escuela de
Arquitectura,
la de Conductores de
obras,
el
Observatorio Astronómico,
el
Sismológico,
la Escuela de Medi
cina,
el Instituto Clínico de
Radiología,
la Escuela de
Farmacia,
lade
Obstetricia
yPuericultura,
la
Dental,
el Instituto Peda
gógico,
el
Instituto de Educación
Física,
la
Escuela de Bellas
Artes,
el
Instituto
Nacional,
el Internado
BarrosArana
y cua renta y unliceos de
segunda
enseñanza.La
labor
yresponsabilidad
del
Consejo
de Instrucción
P(t-blica
son, enconsecuencia,
de bastante
entidad,
sobre todo si
seconsidera
quela
ley
establece
queejercerá
«la
superinten
dencia de la
enseñanzacosteada
porel
Estado,
conarreglo
al
artículo
154de la
Constitución».
Las
atribuciones
quele
corresponden
envirtud de
estadis
posición
deben entenderse tal
comolo
dispuso
laley
de
1842.Según
suartículo
1.°,
toca ala Universidad
«la
dirección
de los establecimientos literarios
ycientíficos nacionales
yla
inspección
sobre todos los demás establecimientos de educa
ción».
«Ejercerá,
agrega, estadirección
einspección
conforme
a
las
leyes
einstrucciones
quereciba del Presidente de la
República».
CARTA
A
MIS HIJOS
A
mis
hijos.
De
los vicios
sociales,
la Vanidad
es unode los
másfunestos.
Ataca
igualmente
alhombre
y ala
mujer,
másfácilmente
a ésta que aaquél,
y seapodera
de la familia
perturbando
lasnociones
morales.
Sea que se
funde
en unaengañosa
apreciación
de dotes
personales
comoel talento
olabelleza
;o enla
nobleza,
ola alcurnia
o lariqueza;
o en lafantasía del fausto
uostentación,
essiem
premanifestación
defalta
decriterio
ojuicio
paracomprender
el único
antecedentedel verdadero mérito individual.
La
Vanidad
más dañina esla
que sebasa
en laostentación,
en lainmodestia,
porqueprendiendo
fácilmente
enlos cerebros
débiles,
causagrandes perjuicios
en el senode
lasfamilias,
extraviando
elsentido
moral
ycreando
onerosasnecesidades
materiales.
Con
grande
esmerohe
procurado impedir
la entrada
ami
hogar
de
esadañina
dolencia,
haciendo
comprender
amis
hijos
quela Vanidad
empaña
yempequeñece
el mérito
adquirido
pormedio de la acción
individual,
única fuente del verdadero
valer.
Les he enseñado
prácticamente
la
modestia,
mirando
condesdén todas las manifestaciones
vanidosas,
combatiendo las
tendencias al
lujo
y ala
grandeza
yviviendo
conla
mayorsencillez.
Quiero
quemi ataúd
sea muysencillo
; que seconduzca mi
cuerpoal
cementerio
en uncarromodestísimo,
sin
ningún
acompañamiento
ysin
otroaccesorio
quealgunas
flores de mi
propio
jardín.
Quiero
queenmi
tumba
serespete el silencio
queesel
mejor
compañero
de
los
muertos.Quiero,
en unapalabra,
quemi entierro
notenga el
carácter de un actosocial,
ni
imponga
anadie la
menormolestia,
y que selimite
alo
absolutamente
indispensable.
Si
meacompañaran
sentimientos de cariño
ode
gratitud,
deseo
que setraduzcan
enel alivio de
alguna
miseria
y queel dinero
quehubiera
degastarse,
se déami
buenamigo
el cura señorConstancín,
para queauxilie
alos
niños
másinfelices de mi barrio.
Santiago,
Octubre de
1915.
Ism.
Valdés Vergara.
Bien saben mis
hijos
quela idea de la
muerte nunca meha
inspirado
temoralguno,
sino
másbien
unsentimiento
contrario.
Cifro
enla muerte,
que esel
finnatural de todos los
seres,mi
eternodescanso
y porconsiguiente
la
veréaproximarse
tantranquilamente
como enlas tardes
esperolas noches.
Noes
verosímil
entoncesquemi conciencia
pueda
ser avasallada
por temores, pordudas
osiquiera
porvacilaciones.
Lasconvicciones
sinceras,
de
absoluta
yplenísima
sinceridad,
nopueden
vacilar
enningún
momento ymucho
menos en el ins tantede la
prueba
suprema.No sería
respetable
la
empresade
querer ponerme enel úl
timo1 día de mi
vida,
encontradicción
conlos
antecedentes
detoda
ella,
cuyaarmonía nadie
puede
desconocer.
Si
se meha creído
honrado,
no ha de quererse quedeje
de
serlo al morir.
Si la
sinceridad enaltece
al
hombre,
no se hade
quererrebajarme
desconociéndomela.
No
se tratade
capricho
o amorpropio
ovanidad.
Es unaalta cuestión de honradez
ydignidad.
No
quiero
desmerecer;
noquiero
verme máspequeño
aun quelo
que soy, enel
momento de separarmede mis
hijos
parasiempre.
Quiero
queellos
sigan
creyendo
quefui
siempre
honrado
ysincero.
Santiago,
Julio
de
1916.LA
ZARZUELA
ESPAÑOLA
Fragmento de mis
«Apuntes
sobre laOpereta»
( Conclusión)
López
de
Ayala
—-literato
ypolítico
—aportó
en estaépoca
elcontingente
de
susobras
La estrella deMadrid,
Los Comuneros, El
Conde
deCastralla
y de otrasvarias relativas
a sucesoade
esetiempo.
Conquistado
el
público
ymultiplicada
la
producción,
la
zarzuela necesitó de
uncoliseo
propio
ylo obtuvo
sinesfuerzo.
El
Teatro dela Zarzuela
fuéconstruido
paraella.
Resultó
unamorada
digna
del
género
a que sededicaba
y suexplotación
fuédirigida
por una empresaartística
enque'
tomaronparte
Gaztambide,
Olona,
Barbieri.
El
Teatro abrió
suspuertas el
10de Octubre de 1856
y consu
apertura,
seinició
una erade
granprosperidad
para estegénero
español.
Hasta
aquí,'
la zarzuela ha venido tomando
posiciones
yde
finiendo valores.
Bautizado
elgénero,
los
argumentos
fuerondejando
poco a pocode circunscribirse
a temasmitológicos.
Buscando
amplitud
de
horizontes,
la zarzuela
principió
a apro vechar toda suertede conflictos
ytoda clase
de
asuntos.Bajó
del
Olimpo
parahacerse
humana. Así extendió
considerable
menteel círculo de
suspartidarios
yde
suscultivadores.
Eran
los
tiempos
de
orode la
ópera
yVerdi
estrenabaRigo-letto, Trovador, Traviata,
Hernani
(1850-1860).
EnEspaña
tuvieron
estasóperas
unaacogida
clamorosa.
Lomismo
sucedió
conlos
alardes líricos
deRossini,
de
Donnizetti,
de Bellini;
Todos
estos maestrosfueron
ala Península
conel
objeto
dedirigir
susobras. Allí sintieron de
muy cercael
auraacariciante
de la
popularidad
y,al
regreso,compusieron partituras
sobre
asuntosespañoles.
Carlos
Cambronera,
hadejado
notade
esainfluencia italiana
en sulibro sobre Isabel
II. «Enla música
zarzuelera, escribía,
predominaba
el gusto
italiano;
el mismo Barbieri
sehabía de
jado
influir
porél
en susprimeras producciones,
hasta
que,habiendo estudiado el abundante
yvalioso
caudal de tonadi
llas
existente enel archivo
municipal
de
Madrid,
principió
'
desde 1864
aescribir música de
carácterespañol».
No
podía
la zarzuela
escaparal
contagio
de la literatura
limítrofe
y lainfluencia de
éstaprincipió
aejercerse
sobre
aquella
dos
años antes dela Revolución
quederrocó
aIsa
bel II
en 1868La
zarzuela
sevio influida
porel
género bufo,
importado
aMadrid
desde
Francia
'
por
Francisco Arderíns.
Laopereta
cómica
seimponía
enParís. Desde
el61,
su másalto
repre sentante,Offembach
,monopolizaba
enla
capital
francesa los
adjetivos
laudatorios
y laspalmas
delos
públicos.
El
Gobier
no,lo condecoraba
conla
Legión
de
Honor
yOrfeo
en los infiernos,
pasaba agitando
susalegres
cascabeles
portodas las
ciudades,
del
anriguo
Continente.
La influencia francesa
nofué
muyrestringida.
Porel
contrario,
las
mejores
obras de la
época
ladenuncian claramente.
Por
esodecía el
comentarista
español
D.José
FrancosRodrí
guez(«El
Teatro
enEspaña»,
1909):
«No
hay
sino
que recordar
las
más encomiadaszarzuelas
para conocer suverídico
abolengo.
Losdiamantes
de la corona,Jugar
confuego,
El dominó
azul,
Eljuramentó
sonlibretos traídos
aEspaña
desde la
vecina nación
(Francia).
Se daba el
caso extraño de quelos
autoresdramáticos imitaban las obras francesas
ylos
composi
toresespañoles
les
ponían
música de
sucosecha,
que a vecestampoco
erapropia».
124 GUILLERMO MUÑOZ MEDINA
Teatro de la Zarzuela
era unhogar acogedor
yal
abrigo
de
sus muros, teníaaquel
quecontinuar
unaexistencia
vigorosa.
Luis
deOlona,
abasteció
porvarios
años elcartel de
aquella
casa. Afines
del
56,
hizo
subir
a escena Elpostillón
dela
Rioja
que, conmúsica de
Oudrid,
tocóla campana
de loséxitos ruidosos
yconsagradores.
En
1857
principiaron
aseguir
el
ejemplo
de
Olona
y a la borar parala
Zarzuela
los másclaros
ingenios
deaquel
tiempo.
Consemejante
aporte,
pudo
elgénero
defenderse
de lasvicisi
tudes
porquecruzaba la nación.
José
Picón
yBarbieri
compusieron
Pan yToros;
ésteúltimo
consolidó
sufama
conEl barberillo deLavapiés;
Luis de
Eguílaz
adquirió
notoriedad
con El molinero deSubiza
y Elsalto del
Pasiego;
Luis de Olona
yJoaquín
Gaztambide,
renovaron en 1859 suslaureles
con lasonada
aceptación
de LosMadgyares.
A
partir
de
1860,
el
género
—representado
por obrasde
unoa cuatro actos—
se
siguió
desenvolviendo dentro de
lasagita
ciones
queconvulsionaban
sin cesar a lagloriosa
Monarquía.
Eraépoca
deinquietudes,
de
zozobras,
de borrascas
y pocasnovedades
pudieron
ofrecerse enaquel amplio
coliseo
quelas
llamas
destruyeron
consiniestra irreverencia
(1909).
Los
tiempos
nopodían
serpropicios
a laproducción
artística
yla
zarzuela
nosólo
sevio
enlaimposibilidad
de
acrecentar su acervo yde
ganar terreno,sino
que,debilitada,
nopudo
resistir
alainfluencia de las
obrasextranjeras
y, comoya se ex puso, anduvolargos
añosvacilando
entreel
artelírico-dramá
tico de italianos
yfranceses.
Estas
influencias
extranjeras,
sobre
todola
bufa,
que fuéla
máspersistente,
seejercieron
enEspaña
hasta 1872. Antes de
estafecha,
noha hecho
otra cosa quebuscar
sucamino;
queperseguir
suorientación;
quefijar
suslímites;
quedefinir
susvalores;
que.puntualizar
suscaracterísticas.
La
Revolución de
1868nopasó
en vano parael
género
de
lazarzuela.
Dentrode él
apareció
unacategoría
subalterna de
composiciones
: laRevista,
destinada
a serobjeto
de.
un in mensodesarrollo cincuenta
años mástarde.
Pero la
producción
nopodía
serde
ningún
modofecunda
a causade
los
trastornos queantecedieron
ysiguieron
a la reposición de los Borbones
en el tronocastellano.
Cuando
la calma
principió
arestablecerse,
los
escritores
volvieron
a labrega.
Emilio Arrieta
tuvoaciertos
rotundosdesde el
año70. Su
ópera
Marina,
tuvoel
privilegio
de
contar por centenareslas noches
de susrepresentaciones.
La
zarzuela
grande,
muyromántica
ypoética,
sinvincula
ción
alguna
con lavida
real,
empezó
aperder
terreno y, como unareacción,
vino
aimponerse
elcostumbrismo.
Comenzaban
los
vagidos
de la escuela realista.
Renació,
entonces, el saínete.
Lazarzuela
chica,
evolucionó hacia él
yseprodujo
unamarcada
simpatía
hacia el sainete breve
porel estilo de los
quecultivara
don Ramón
dela Cruz.
Aparecieron
enla
arenasaineteros de fuste. El
primero
enel
orden del
tiempo
fué
donTomás Luceño.
Reconociendo
a dela Cruz
como maestro,Luceño
se propusoresucitar el sainete.
Dotado
degrandes
facultades,
inició
sulabor
conCuadros
alfresco
en 1870 ysiguió,
enseguida,
conquistando
adhesiones al sainete
con susobras
posteriores.
Luego
fué secundado
por donJavier
de
Burgos,
(1842-1902).
Suyas
sonlaspiezas.
¡Cómo
estála
sociedad!,
Losvalientes,
Cádiz
y otras quegustan
todavía.
A Luceño y a
Burgos, prestó
apoyopoderoso
Ricardo de la
Vega (1839-1909).
Esteconcluyó
por .atraerhacia el sainete
las miradas
detoda la nación.
De
la
Vega
principió
sulabor
en1875
conProvidencias
ju
diciales
yla
siguió
conobra-
tancastizas
y tanllenas
deverdad
yde donaire
como La canción de laLola,
Pepa
lafrescachona,
El señorLuis el
tumbóny, por sobretodas
ellas,
como La Ver bena de la Paloma.El
público
seencariñó
conel sainete. Se
trataba deuna composición
corta y.risueña,
donde
sereflejaba,
como enbruñido
espejo,
elMadrid
abigarrado
einconfundible
dela
Restauración
yla
Regencia.
126 GUILLERMO MUÑOZ MEDINA
La
revista
nopodía
dejar
de
tenercultivador
yéstefué
PérezGonzález,
quedio abundante contribución
al teatrolírico
desde el 76. De supluma
galana
brotaron obras tan hermosas comoPelillos
alamar y La GranVia,
revista
estaúltima que
no sesabe cuándo comience
aenvejecer.
Trabajando
desde1873,
José
Estremera fuétambién
unentusiasta sostenedor del
teatro por horas durantevarios
años. Obras de suinventiva fueron
Músicaclásica,
LaCzarina,
ElOrganista,
eimnumerables
más.La
colaboración afortunada de Marcos
Zapata
ydel
compositor Pedro
Marqués,
permitió
que lazarzuela
grande
volviera
a florecer.
Reapareció
con Elanillo
de hierro(1878)
y Elreloj
de Lucerna(1884).
Las
aficiones
no estabanperdidas
y hombres detalento
comoZapata
y sucolaborador,
supieron
explotarlas
ydesenvolverlas.
Volvió
elgénero
grande.
Sus mantenedores
másempeñosos
fueron desdeahora
Miguel
RamosCarrión
(1847-1915)
y losmúsicos
Manuel
Fernández
Caballero
(1835-96)
yRuperto
Chapí
(1851-1909).
Con elprimero
escribió
RamosCarrión
LaMarsellesa
yLosSobrinos
delCapitán
Granty, conel
segundo,
Loslobos
marinos,
Elbigote
rubio,
LaTempestad,
LaBruja,
ElRey
que rabió.Cada
unade
estasobras
fué unéxito indudable
y, conellas,
la
zarzuela,
engeneral,
continuó
adueñadadel afecto de
lospeninsulares..
Pero
la
preponderancia
de
lazarzuela
chica
nosufrió
menoscabo. Al
contrario,
los autores semultiplicaron
como por encanto.Los
máscelebrados fueron Sánchez
Pastor,
que enriqueció
el teatro por tandas desde el 89 con obras como Elmonaguillo,
encolaboración
conMarqués
y El tambor de granaderos,
El cura delRegimiento
y Losgolfos,
encolaboración
conChapí
yJosé Jackson Veyán,
autordeobritas
queperduran
comoChateau
Margaux,
Losbaturros,
Loszangolotinos,
Al aguapatos,
Toros depunta.
Fernández
Caballero,
Chapí,
Federico
Chueca
yJoaquín
Valverde,
nacidos
estosdos últimos
en1846,
pusieron
música
denotable
saborespañol'
amultitud
deobritas
en un acto, muchísimas
deellas
sin méritoninguno.
Consolidado
el triunfodel
artelírico-dramático,
laavalancha
/"de los
autoresmedianos acreció. Las obras
tocaronconfrecuen
cia el abismo lamentable de la chabacaneiía.
A veces, dejene-raronhasta
elcharco
dela
licencia;
pero, en manos decultiva
dores
eminentes,
lazarzuela
renacía acada instante
regenerada
porel
agualustral de
labelleza,
de la
pulcritud,
de la honradez.
Valverde
yChueca fueron músicos esencialmente
españoles.
Loszarzuelistas de
laépoca
tuvieron
enellos
ados
compositores
singularmente
aptos
;parafijar
enel
pentagrama
los ritmosdispersos
del
almapopular.
Chueca
compuso lamúsica de
Lacanción
de laLola,
LaPlaza
deAntón
Martin,
Cádiz,
LaGran
Via,
Lasmocitas del barrio
y otrasobrascostumbristas.
Valverde,
por suparte,
pusomúsica
alos libretos
deRetolondrón,
Losbarrios
bajos,
La niñaPancha,
De Madrid aParis.
Con
estosmúsicos,
compartió
también la
popularidad
el
ma estroManuel
Nieto,
fallecido
en1915. Sus obras
sellamaron
CertamenNacional,
El gorrofrigio,
Lossecuestradores,
Cuadrosdisolventes,
Elbarbero
deSevilla.
El
último decenio del
siglo
XIX,
vio
florecer la -zarzuela
de unmodo
inusitado.
Sobre todo la zarzuela
en un acto sevio
favorecida
porla
másamplia
aceptación.
Sin duda
contribuía
aproducir
tal
resultado el
precio
de las
localidades
paracada
pieza, precio
al alcance de
todos los bolsillos.
Los
libretistas
ylos
compositores
se tornaron más y más numerosos y másy másfecundos. Se
presentó
al
palenque
Mi
guel Echegaray.
Eltriunfo
pocas vecesigualado
de El dúo dela
Africana,
música
deCaballero
(1893),
dióle
unanotoriedad
francamente extraordinaria. Con
estemismo
músico,
Echega
rayestrenó
mástarde
Gigantes
yCabezudos
y LaViejecita,
zarzuelas
quesiempre
habrán de oirse
conprofunda compla
cencia.
El
sainete
popular
tuvocultivadores
en extremofelices.
Fueron
ellos,
aparte de los
yaenumerados,
José López
Silva
yCarlos
Fernández Shaw.
Ambos,
conChapí,
estrenaron obras tanacentuadamente madrileñas
como Lachávala,
Los buenos mozos y Larevoltosa.
128 GUILLERMO MUÑOZ MEDINA
Principalmente después
quefué fundada la
Sociedad de Au
toresEspañoles,
institución
que hizoefectivo el
pagode los
derechos de
representación,
lacantidad
de artífices tuvo quemultiplicarse.
El
autor tenía desde ahorael incentivo
dela
remuneración.
Si
sequisiera
citar
nombres,
podrían
indicarse los
deMariano
de
Larra,
Gabriel
Merino,
Julián
Romea,
Fiacro
Iraizos,
Celso
Lucio,
Guillermo
Perrín,
Miguel
de
Palacios,
Carlos Arniches
y
los
hermanoQuintero
entre loslibretistas
ylos de
TomásBretón,
Quinito Valverde,
Amadeo
Vives,
José
Serrano,
Jeró
nimo
Jiménez
yConrado del
Campo
entrelos
compositores.
Al advenimiento
dela opereta
vienesa,
el
artelírico-dramá
tico
español
había echado
por dossendas
paralelas.
El
público,
desdeantaño, había
mostradoafición hacia la obra corta,
debido
aque ésta nosólo le
exigía
un.desembolso
menor,sino
queen
ella,
sobre todo
enel
sainete,
veíareflejadas
las costumbres
españolas
con todoslos detalles
quele
soncaracterísticos.
Por
otraparte, la zarzuela
cortalo
mantenía enpermanente
hilaridad
yestaba
ala altura de
supreparación
artística
y desu
nivel
intelectual.
En
la
zarzuelagrande
nohabía costumbrismos. Sus valores
literarios
ylíricos
nopodían
imponerla
con lamisma
fuerza y,poco a poco, su
cultivo
fuédejándose
porel del
género
chico.
Cuando
seimpuso
elrealismo,
aquella
nopudo
responder
a
las
exigencias
nuevas comola
zarzuela corta, quecopiaba
losaspectos
másvariados
de lavida nacional.
Porestemismo
motivo,
la zarzuela
grande
nopodía
tenerparalas
masasel interés
de las
obras
en un acto.Durante el
siglo
XIX,
fueron la
zarzuelachica
y elsainete
lasentidades teatrales
quereprodujeron
del medio
tipos,
costumbres,
condiciones. Casi
todolo
demás estáfuera del
ambiente.
Encariñado
el
público
con elgénero chico,
puede
decirse
que
la zarzuela
grande
terminó
con lasobras de
Chapí.
«Con
LaTempestad,
conLaBruja,
conElRey
querabió,
dice Ismael
Sánchez
Estevan,
logró
Chapí
aminorar
lavelocidad del des
censo; peroun
hombre solo
nopodía
luchar
contodo,
yla
zarpreo-cupaciones,
empezó
a arrastrar enlos escenarios
provincianos
la
lánguida
existencia
quetodos hemos conocido»!
Las
últimas zarzuelas
grandes
musicádas
porChapí
fueron
La bala de
rifle
(1892)
yMujer
y reina(1895).
Eliminado el
género grande
quedaron
la zarzuela
chica,
el
sainete
y. larevista;
pero desdevarios
años antes sehabía
producido
unavisible
evolución.
La
zarzuela
grande,
de
mitológica
había
pasado
a serhumana.
Sin
embargo,
sus temasconservaron un carácterpoético
y estacircunstancia,
acentuada
por elromanticismo,
alejó
adicha
zarzuela
detoda realidad.
La
realidad
quedó
reservada para lazarzuela chica
yel sai
netepopular,
pero laprimera
de
estasmodalidades,
llegó
pocoa poco a
confundirse
conla última
de unamanera
completa.
Lo
que sedio
enseguir
llamando
zarzuela,
no erani
es otracosa que un
sainete
entoda
forma,
disfrazado
enocasiones.
Para el
autor de estetrabajo
—muy
modesto,
porcierto
—tal
habíasido
laevolución del
artelírico-dramático
español
hasta
el díaen que laopereta vienesa
llegó
agolpear
las puertas
de
los teatrosmadrileños. El
año en quelas
medodíasinquie
tantes
de
laspartituras
deLehar
resonaron enEspaña,
la
zarzuela
nocumplía
más que dosfinalidades:
lade sainete
porunlado
y de revistaporel
otro.Ha
tenido
quehaber
excepciones,
como esde
rigor,
peroellas
no hanpodido,
modificar
lasituación
yamencionada.
Lazarzuela
grande
había
muerto para el teatro.Sólo
detarde
entarde
aparecía
en loscarteles.
Por
espacio
de dos
siglos,
la zarzuela
—sobre
todo
en susa-pegto
desainete
—había sido
lamantenedora del
españolismo
en escena ycomo una
plácida
yrisueña
mascarita,
había tenido
comolema,
inconsciente si
sequiere,
perograto
ysaludable,
la frase
deunartista:
elfomento
de laalegría
entrelos
hombres,
no es más que unempeño
de
higiene psicológica,
Guillermo Muñoz
Medina.LOS
VICIOS DE.
LA DEMOCRACIA
I
La característica de ¡a democracia.—El
pueblo
que no mete ruido.— El derecho de mandar y elartedegobernar.
—La inestabilidadgubernati
va.—
Una.
competencia
extraña.En
todo hombre
político
existe
unacuriosa
perturbación
del
criterio: confundir
alpueblo
conel
populacho.
Creen que elllamado'
«pueblo
soberano»
es el queasiste
alos
mitins
políticos
o alos comicios
populares
o alas
asambleas
parti
daristas
o el que, de vez encuando,
perturba
el
ordenpúblico.
Halagan
yelogian
a estapequeñísima porción
del
pueblo,
que es
formada
generalmente
porlos
bajos
fondos sociales
delas
grandes
ciudades,
y olvidan ala
granmasapopular,
al
verdadero
pueblo,
que no sale ala calle ni
meteruido
y que locomponen la
gente de
trabajo,
tranquila,
ordenada,
como loslabriegos,
los
trabajadores
rurales,
los
empleados
modestos
ylos
pequeños
industriales
ycomerciantes.
eEsa
pequeña
masapopular,
ídolo de lospolíticos,
se transforma
en lademocracia
enclase
dirigente,
y estaelevación de
las
clases
populares
aclases
dirigentes
es lacaracterística de
la
democracia.
En
la
democracia nadie señala al
pueblo
el camino
quedebe
recorrer:lo trazael mismo
pueblo,
o, másbien
dicho,
el
pueblo
que
grita
enlas
plazas
y enlas asambleas.
Y se
presenta,
entonces,
unproblema,
aunsuponiendo
que seael verdadero
pueblo
el
queseñala
esecamino,
y quepuede
desem-penar
estepapel?
¿Es
capazde resolver los
problemas
de
gobierno
?Salta
ala vista
que unamultitud de mentalidad inferior
esincapaz
para ello.Que
el
pueblo
«desee» resolver
esosproble
mas,no
significa
quelos «sepa» resolver.
Asícomo unproblema
de mecánica
ode
fisiología
nopuede
resolverse
por unsimple
acto
de
voluntad,
tampoco
puede
resolverse
enigual
forma
unacuestión
social,
económica
odiplomática.
Y si
las
masas seinstruyen
yelevan
¿nopodrían
acaso resolver
esosproblemas?
Parece que
tampoco lo
podrían,
porque estosfactores hacen
aumentar la
complejidad
odificultad
de esosproblemas.
Paraconvencerse
basta mirar
cualquiera
democracia
quehaya
progresado.
Ladificultad subsiste
siempre.
Y
si
se ahonda'un poco másel
problema,
surge una nuevacuestión,
cuyoanálisis
nosllevaría
muylejos:
¿el
derecho de
mandar,
pertenece
enrealidad
alpueblo
o es underecho sub
jetivo
queexiste
por símismo?
Los romanos
concebían al derecho
demandar
como unde
recho
subjetivo
eidearon el
«imperium»,
que sedelegaba
enun
hombre
mediante la «lex
regia».
Quizás sospecharon
las dificultades
con quehan
tropezado
los
sistemas
políticos
queentregan
alasmultitudes la facultad
de
gobernar.
Porque
paragobernar
ylegislar
nobasta
tener lo queúni
camente poseen
las
multitudes: voluntad
delegislar
ygober
nar.
Se
necesita,
ademásdel
talento,
cualidades
yconocimientos
especiales.
<,No
puede
corresponderle
al
pueblo
la facultad de
aprobar
o
rechazar las soluciones
de losproblemas
sociales
que aparecen en
los
programas de lospolíticos.
Lo
que lecorrespondería
seríaapreciar
los actos de los quelo
dirigen
ypodría apreciar
los
porlos efectos
que esos actosproduzcan
en sus intereses.Este
sería elúnico
rol
quepuede
asignarse
a lasmultitudes,
que
hoy
señalan el
camino
a loshombres
queverdaderamente
saben.
Cuando la cabeza
quedirige
ha
aumentado
laprosperidad
nacional
ydisminuido
los sufrimientos
generales
ylas
cargas132 ALFREDO ANDUE/A
cabeza
hagobernado
confunestos
resultados,
lacambian
porotra que
indiquen
los hombres
capaces.Este
es elverdadero
papel
quepuede
desempeñar
elpueblo,
que poseela facultad
de
percibir
los efectos buenos omalos
de ungobierno, según
el
grado
debienestar
de que goza.Sería absurdo
negar queel
pueblo
tiene
esafacultad.
Pero
deaquí
aque seaapto
paragobernar,
media
unabismo
Sé ha
dicho,
y conrazón,
quegobernar
es un arte, y que supone una
ciencia.
Es una anomalía que los
incapaces
gobiernen
yseñalen
rum bos ocontrolen
a los capaces. Lasmuchedumbres
son inca paces y, porconsiguiente,
no debenintervenir
enlos
negocios
públicos.
Y es que no solamente carecen desabiduría
eigno
ran laciencia
delgobierno,
sino
que nisiquiera
pueden
razonar, porque obran
guiadas
únicamente
porinconstantes im
pulsos.
¿No
vemosdiariamente
cómo laopinión
delpueblo
oscila
de un extremo a otro? Y
de
estemodo
esimposible
queexista
un
gobierno
estable,
y esainestabilidad revela el fracaso
de,--las
doctrinas
políticas,
así como lairregularidad
de las
pulsa
ciones
revela la enfermedaddel
organismo
humano.
La
muchedumbre
elige
alos
másaudaces
y a los que mejor
laadulan
ya estos audaces y aestos aduladores lesentrega
el
gobierno, bajo
promesa de quesatisfarán
susapetitos.
A los capaces nolos
elige.
Y¿cómo
podrían
lasmultitudes
elegir
sabiamente
alos hombres verdaderamente
capacescomo susgobernantes
? Los que no saben nopueden
-apreciar
las
cualidades
delos sabios
en laciencia
política.
Pero este
don
dejustipreciar
esascualidades,
lo daal
pueblo
la democracia.
Elpueblo ejerce
ese donmediante
elsufragio,
que no esrnás que unsistema ideado
paraentregar el
gobierno
en manosde
los elementos inferiores
porla sola
razónde
quedisponen
del número.¡El
número!,
A esteelemento social
asigna
únicamente
larepresentación
elsufragio,
y parece extraño que no seasigne
representación
a los otroselementos sociales
como laciencia,
laactividad
económica,
la
inteligencia,
la
moralidad,
la ri- 0queza.
de
conferir el
grado
dehombre
deEstado,
o sea, el desoció
logo.
No seobtiene
previo
examen estacompetencia
dehom
bre
deEstado. Sin
embargo,
no sepuede
serjuez,
oficialde
ejército
omarina,
maestro, sin un examen decompetencia.
Pero sepuede
obtener
un cargomucho
másdifícil,
el delegis
lador,
sin acreditar
lacompetencia
ysin
ningún requisito.
Y el
pueblo,
que obra porsentimientos
y no por larazón,
confiere el
grado
de «hombre de Estado»
o delegislador,
noal
más capaz sino al que más le conmueve,al
quemejor
representasus
pasiones.
Yesbien
singular
queestoslegisladores
sean los que van adictar
luego
lasleyes
querefrenen las
pasiones
del
pueblo.
Pero,
sedirá,0
elpueblo
noelige
necios
sinohombres
que, auncuando
notienen la
preparación
de
hombre deEstado,
son detalento.
No
obstante,
denada
sirveel talento
enla
ciencia
política;
lo único
quevale
esla
preparación
ylosconocimientos.
Y creer lo
contrario,
constituye
precisamente
elprincipal
defecto de
lademocracia.
ir
Omnipotencia
deunaínfimaparte de la nación.—La solución de los pro blemas
públicos
porsimples
operaciones
aritméticas..— - El Sriunfo tíel número.—
La fuerza fuente del derecho.—
El odio almérito.
De
los cuatro millones dehabitantes
de estepaís,
solamente
hay
inscritos
en losregistros
electorales
cercade doscientos
mil.
Descontemos, ahora,
de lacantidad de inscritos
los queno han
votado,
los
que no hanobtenido
que suscandidatos
sean