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DICCIONARIO MANUAL
DEL
J k a m m m 9 ® M ¿ K & h k d k d i m j i .
C o n t i e n e t o d o s l o s c o n o c i m i e n t o s n e c e s a r i o s p a r a g o b e r n a r l a s h a c i e n d a s d e campo, h a c e r l a s producir y c o n s e r v a r l a s a l u d , c o n o t r a s m u c h a s i n s t r u c
-c i o n e s ú t i l e s .
Librería de Villaverde, Acallo de Carreta^/ número '4
W - d e A g u a ^ ^ ^ n t e j ^ { < ^
AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA A l AAAA
ADVERTENCIA
SOBRE ESTA EDICION.
Mucho tiempo ha que faltaba
esta obra ; y habiendo reconocido el
público su utilidad , deseaba la
re-impresión , lo que nos dio motivo á
emprenderla : y para darle una
prue-ba de reconocimiento por lo bien
re-cibida que há sido en sus anteriores
ediciones , no hemos omitido cosa
al-guna en esta con el fin de llenar sus
deseos.
Hemos añadido en esta edición
va-rios artículos esenciales que se
ha-bían omitido en las antiguas ; y á,
otros muchos que no estaban mas que
principiados , hemos dado la
corres-pondiente estensioii.y renovado los
to-A to-A to-A to-A to-A to-A to-A to-A to-A to-A to-A to-A to-A to-A to-A to-A to-A to-A to-A to-A to-A to-A l to-A to-A to-A to-A
ADVERTENCIA
SOBRE ESTA EDICION.
Mucho tiempo ha que faltaba
esta obra ; y habiendo reconocido el
público su utilidad , deseaba la
re-impresión , lo que nos dio motivo á
emprenderla : y para darle una
prue-ba de reconocimiento por lo bien
re-cibida que há sido en sus anteriores
ediciones , no hemos omitido cosa
al-guna en esta con el fin de llenar sus
deseos.
Hemos añadido en esta edición
va-rios artículos esenciales que se
ha-bían omitido en las antiguas ; y á,
otros muchos que no estaban mas que
principiados , hemos dado la
corres-pondiente estensioii.y renovado los
to-J u- • s ( 4 )
do se na mirado con la mayor
aten-ción , y no solamente hemos
consulta-do cuanto se ha escrito en esta
par-te , sino también nos hemos valido de
muchos autores que últimamente han
querido contribuir á la -perfección de
un libro para el uso é inteligencia de
todos los labradores.
En esta obra se trata
principal-mente de las tierras para granos de
toda especie, las viñas, los prados,
bosques , caza , pesca \ jardines,
huer-tas , planhuer-tas , flores , y el modo de
criar y gobernar todo género de
ga-nado.
ü
? Las enfermedades y accidentes
mas comunes, así en los hombres
co-mo en los animales , con la
indica-ción de los remedios convenientes.
(s)
• B & e o c u J a a a Q O Q o e o D a o a - a G - o G D a a
P R E F A C I O .
E f e c t o de la pereza de los
hom-bres ha parecido á muchos la
multitud y frecuente uso de los d i c
-cionarios, y no falta quien los tiene
por estravagancia y abuso de la
fi-losofía. E s cierto que esta especie de
colecciones en general no alcanzan
á instruir en una ciencia por p r i n
-cipios mas no por eso hemos de
persuadirnos que no h a y a otras
cau-sas menos vituperables y mas
sen-cilla que las que a c a b a n de decirse,
á las cuales se debe su invención.
es-t a d o , desean no obses-tanes-te saes-tisfacer
la curiosidad en infinitas materias
que pueden ofrecérseles; y siendo
indispensable para enterarse en ellas
r e c u r r i r á una inmensidad de
volúmenes , no han hallado otro m e
-dio de evitar esta fatiga que los
diccionarios, pues con solo abrir un
libro las personas de que hablamos,
se hallan al punto fuera de sus
du-das , é impuestas en lo que
abso-lutamente ignoraban. Este género
de libros proporciona dos
utilida-des : una evitar el mucho tiempo
que sería preciso e m p l e a r e n a d q u i
-rir las noticias que se apetecen. En
efecto , tomemos por ege.mplo
úni-camente el objeto de esta obra , que
es la administración de los bienes
del campo : sobre esta materia se
han escrito casi tantos volúmenes,
cuantos son los importantes ramos
á que se estiende la a g r i c u l t u r a ,
como son el cultivo de las tierras,
los g r a n o s , las v i ñ a s , legumbres,
bestias , jardinería , bosques , caza,
pesca &c. El segundo beneficio que
; ^
(7) .
r e s u l t a , se sigue del primero , esto
e s , que por medio de un
diccionario se libra cualquiera de los g r a n
des gastos que le ocasionaría h a
-cerse con una infinidad de libros^
dispendio gravoso á la m a y o r p a r
-te de los hombres.
No ha detenido nuestro designio
en esta obra la noticia que t e n í a
-mos de o t r a s , que se han dado á
luz sobre el mismo asunto ; antes
bien han sido causa de que
allane-mos la dificultad.
C u a r e n t a años ha poco mas que
han aparecido estas o b r a s , y en
este tiempo la agricultura se ha p e r
-feccionado en estremo, así en
Fran-cia como en otros países
estrange-ros , habiendo logrado muchos
in-geniosos , mediante sus
observacio-nes , los sucesos mas felices
única-mente por el bien común ; lo que
ha movido el deseo de cuantos se
interesan en lo mas útil de todas
las artes , á que se diese al
mas compendioso que los
antece-dentes , y desembarazado de todos
aquellos artículos que no tengan
conexion con las necesidades y
si-tuación de un l a b r a d o r , aunque
adornado de aquellos nuevos
des-cubrimientos hechos sobre la
agri-c u l t u r a ; de los métodos
inventa-dos^ para la multiplicación de las
varias producciones de la tierra y
medios mas seguros de l o g r a r l a s :
en una p a l a b r a , i l u s t r a d o ' c o n las
observaciones mejores que se han
hecho en esta m a t e r i a , escogidas de
las memorias esparcidas en
diferen-tes diarios ó cuadernos sueltos ;
colección que por sí sola sería m a
teria de muchos tomos, y c u y o t r a
-bajo no tienen tiempo de tomarse
los que viven dedicados al cultivo
de los campos.
Mucho tiempo ha que se
desea-ba un Diccionario de Agricultura,
en que el autor alambicase los mas
curiosos descubrimientos que se han
hecho en esta materia , pero
ceñi-d o á ciertos l í m i t e s , y c u y o
precío fuese cómodo á cuantas p e r
-sonas lo necesiten. Esta es la obra
que hoy se da al público , t r a t a n d o
en ella cada materia con aquella
exactitud que exige el logro de
re-ducir á seis tomos muy manuales,
no solo todo el sistema de la e c o
nomía r u r a l , sino también c u a n
tos conocimientos pueden ser n e c e
-sarios á los que viven dedicados al
cultivo y cuidado de todo género
de hacienda de campo.
(10)
grandes pueblos. Porque es cierto
que este padre de familias
vivien-d o en su alvivien-dea no tiene á su vivien-
dis-posición un médico : que le es
for-zoso por lo regular enviarle á
bus-car l e j o s , ó que el cirujano no es
capaz de manejar una enfermedad
de algún c u i d a d o ; y así hemos
crei-do conveniente añadir á las
dife-rentes instrucciones que
presentamos de agricultura , las que c o n
-ciernen á la salud , por medio de
una esplicacion de las
enfermeda-des á que con mas frecuencia
es-tamos espuestos , indicando al
mis-mo tiempo varios remedios que
pueden facilitar el a l i v i o , sin que t e n
-gamos el menor recelo de e r r a r en
estas m a t e r i a s , p a r a c u y o
conoci-miento nos hemos valido de los
pro-fesores mas hábiles y acreditados.
Pero como el objeto principal,
y bajo cuyo c o n c e p t o hemos
con-siderado al a g r ó n o m o , es el de su
profesion misma de agricultor ,
es-to es , de un h o m b r e que por sí
mismo , ó m e d i a n t e su asistencia t r a
-baja sus posesiones, a esto se
diri-ge nuestro principal fin en esta obra,
siendo los demás puntos que c o m
-prende puras dependencias, cuyas
u t i l i d a d e s , a u n q u e proporcionan
al-guna satisfacción, tienen su precio.
E n esta consideración debe ser un
h o m b r e prevenido de todos a q u e
-llos conocimientos propios de
cuan-tas . producciones ofrece el campo,
y por lo mismo debemos darle de
ellas cierta esplicacion ; pero
siem-p r e llevándonos la mayor atención,
como hemos dicho , su cualidad de
agricultor ó como que habita á este
fin en su casa de c a m p o , donde
para que viva con todas aquellas
conveniencias relativas á su s i t u a
ción , hemos juzgado oportuno h a
-b l a r de los edificios de esta ciase y
sus d e p e n d e n c i a s , es decir , de su
mas favorable situación,
constitu-ción de p a t i o s , cuadras y demás
oficinas , jardines de diferentes
gé-neros & c .
-(»)
be , digámoslo a s í , revestirse de
cuantas cualidades constituyen un
buen ecónomo: saber equilibrar sus
rentas y p r o d u c t o s : llevar su
cuen-ta , como d i c e n , de recibo y
gas-to , y para ello tener una tintura
razonable de las primeras reglas de
a r i t m é t i c a , y una idea de los d i
-versos pesos y medidas. No debe
ignorar el modo mas s e g u r o , y
tiempo oportuno de vender sus
efec-t o s , y aumenefec-tar su hacienda ,
so-b r e que le daremos, aunque por
al-t o , algunas insal-trucciones ; pero el
punto esencial de un labrador es el
perfecto conocimiento en las
labo-res del campo.
Este objeto comprende c u a n t o
pertenece al c u l t i v o , y así nos h e
-mos propuesto t r a t a r l e con alguna
estension , sobre todo , lo c o r r e s
-pondiente al t r i g o , de c u y a
especie hablaremos según todas las n e
-cesidades de un a g r i c u l t o r , esto es,
le hemos considerado como
simien-t e , ó como dessimien-tinado á hacer pan,
reducido á h a r i n a , ó convertido en
(•3)
pan mismo , lo que nos ha dado
„
materia de comunicar al lector las
importantes observaciones que se
han hecho por inteligentes sobre el
modo de hacer el p a n , siendo d i
-simulable cualquiera proligidad en
un asunto en que se t r a t a nada
menos que del primero y mas
ne-cesario de todos los alimentos.
Hemos tenido también por punto
de nuestra atención la conservación
del mismo trigo , igualmente que
la policía de los granos , de que
debe tener noticia el agricultor; por
tanto hemos t r a t a d o con la posible
claridad y exactitud las reglas que
por lo común se practican en la
m a y o r parte del reino para el c u l
-tivo de las t i e r r a s , con mas las
instrucciones que hasta ahora han
comunicado los mejores autores
acerca de este arte.
-(i4)
ben tener las m e j o r e s ; modo de dar
las labores o p o r t u n a s ; c o n t r a t i e m
-pos á que están espuestos los trigos,
y medios de remediarlos. Pero c o
-mo algunos hábiles agricultores
aña-den á esta cualidad la de buenos
físicos , han hecho despues de a l
gún tiempo esperiencias que a c r e
-ditan poderse hallar diverso modo
de cultivar las tierras , y así nos
parece hariamos u n a especie de
in-justicia al lector si no le diesemos
u n a idea , aunque sucinta , de este
nuevo sistema. Hemos dicho lo
bas-tante para que se entienda ser el
de
Mr. du Hamel
del que
pensa-mos hablar , habiéndole esplicado
este autor en sus seis tomos del c u l
tivo de las tierras con tanta c l a r i
-dad y solidez que ha logrado
efec-tos felicísimos.
Consiste pues este nuevo
método en dividir un campo en p l a n
-chas ó eras de seis pies de ancho,
sembrando en c a d a una dos ó tres
filas de granos de t r i g o , con la
dis-tancia de una á o t r a de seis ó siete
(•5)
p u l g a d a s , de suerte que e n t r e era
y era quede un espacio de c u a t r o
p i e s , ó algo m a s , que proporcione
l a libertad de t r a b a j a r , pues según
este método se t r a b a j a mas tiempo
q u e al ordinario.
E s t a s labores abriendo la t i e r r a ,
y proporcionándola p a r a recibir
las influencias del a i r e , de los r o
-cíos y lluvias , favorecen en
estre-m o la vegetación de las plantas:
este modo de c u l t i v a r l a tierra r e
-quiere otros instrumentos que los
c o m u n e s , y se hallan figurados
exac-t a m e n exac-t e , y grabados con exac-toda
per-fección en cada tomo de su obra,
y como para la esplicacion de este
n u e v o método es precisa la de los
instrumentos correspondientes, h e
-mos creido oportuno dar de ellos
u n a ligera idea en los artículos
Ara-do
y
Sembrador.
determina-( . 6 )
rian á disponerlos en eras ó p l a n
-chas , y han manifestado las
uti-lidades que resulta de este modo
de cultivar en las relaciones que
h a n dirigido á Mr. du H a m e l , quien
las ha insertado en su obra.
E s constante que la egecucion de
este nuevo método por quien tenga
disposición y facultades que no se
detenga en los gastos necesarios,
así en las labores de las tierras
co-mo en la fábrica de los
instrumen-tos , ofrece un nuevo espectáculo,
t a n t o mas interesante , cuanto es
m a y o r la cosecha , y menor el
con-sumo de simiente.
Pero como en un prefacio no
pue-de darse mas que en bosquejo el
plan de este hábil agricultor , h a
-llará el lector en el curso de esta
obra los principios de este nuevo
sistema aclarados con mas
esten-sion.
Despues de haber tocado las
ma-terias concernientes al t r i g o , se han
t r a t a d o las que son por lo común
el alimento ordinario de los
labra-dores. El lector verá con gusto el
gran producto que puede sacarse
del cultivo de toda especie de
le-g u m b r e s , como también de cuanta
importancia son las praderías en
heredades propias.
E l vino , este poderoso socorro
que la naturaleza ha suministrado
al hombre para su remedio ; el
vi-no d i g o , que constituye la
subsis-tencia y riqueza de tantas
provin-c i a s , ha sido igualmente uno de los
grandes ó de los mayores objetos
de nuestra atención , y por lo
mis-mo hemis-mos t r a t a d o de los mejores
modos de cultivar las viñas , y h a
cer los v i n o s , inventados por s u
-getos de inteligencia en la materia,
quienes han dado á luz tratados
particulares de que el público hace p o
-co tiempo tiene noticia.
N a d a hemos omitido de esencial
por lo que mira á las bestias de que
depende en la mayor parte la
agri-c u l t u r a , y el abono ó benefiagri-cio de
las tierras , ademas del
considera-ble producto que dejan por el
( . 8 )
mercio que puede hacerse del g a
-nado de toda especie, y así hemos
juzgado oportuno t r a t a r del modo
de c r i a r l o s , de su comida y
enfer-medades. Lo mismo hemos hecho
en cuanto á los caballos que t a n t o
sirven al hombre , así p a r a sus
via-ges , como para la a g r i c u l t u r a en
ciertos países ; y como cualquiera
para beneficio de su hacienda
sien-do de alguna c o n s i d e r a c i ó n , ha de
tener precisamente cierto número
de caballos; y como estos
anima-les están espuestos á diferentes
ac-cidentes y e n f e r m e d a d e s , creemos
hacerle un servicio i m p o r t a n t e en
manifestarle los remedios c o n v e
nientes en tales c a s o s , así los i n
-dicados por
Mr. de Garsault
en su
Parfait Mare chai
, como de otros
sugetos que se han dedicado á este
conocimiento.
Hemos t r a t a d o en toda su
estension y con cuidado la p a r t e de j a r
-dinería , su distribución , y c u a n t o
puede contribuir á su a d o r n o , c o
-mo son las calles de árboles ,
es-(
r9 )
p a l d e r a s , estanques , fuentes y
en-cañados ; modo de cultivar los
fru-tales , ñores esquisitas, y el de
todo género de h u e r t a s , dantodo a d e
-mas una esplicacion de las
propie-dades de las plantas mas conocidas,
así de las de gusto como de a q u e
-llas que precisamente sirven al uso
de la medicina. También nos ha
p a r e c i d o preciso indagar otras
ma-t e r i a s , q u e v e rd a de r am e n ma-t e son m u y
conformes á la situación de un
a g r ó n o m o : tales son los bosques,
la c a z a , la pesca,y otras o c u p a
-ciones del campo , que escitan la
curiosidad ó diversión por las m a
-ravillas que ofrecen á la v i s t a ,
re-compensando el t r a b a j o que
ocasio-nan , con la utilidad que de ellas
resulta , como son las a b e j a s , g u
-sanos de seda y otras.
Con este motivo confesamos i n
génuamente que en muchos a r t í c u
los nos hemos dedicado solo á h a
-cer analisis de las obras de los mas
-t r a d o , y aun ago-tado las ma-terias
que t r a t a m o s , y que con la mira
de contribuir á la felicidad del
es-t a d o , han dado al público los
co-nocimientos que adquirieron por sus
observaciones en la a g r i c u l t u r a , á
que han añadido las esperiencias
y descubrimientos hechos , no solo
acerca del cultivo de las tierras,
sino también sobre el trigo ; m o
dos de su multiplicación , y c o n
servación; sobre las praderías t a n
t o naturales como artificiales , f o r
-r a g e s , cultivo de viñas ,
legum-bres & c .
Pero al mismo tiempo p e r m í t a
-senos decir que en esto mismo
cree-mos hacer un apreciable obsequio
á todo labrador comunicándole las
instrucciones y descubrimientos de
los mas hábiles agricultores , y que
habiéndolos presentado bajo un
punto de vista , esto es., en solo
una obra reducida á seis tomos , se
le ahorra el t r a b a j o de buscarlos,
que pide tiempo y p a c i e n c i a ; en
una p a l a b r a , se le evita leer m u
-( 9 1 )
chos volúmenes, hallando en ella
unas veces en resúmen , y otras
enteramente muchos artículos
so-b r e los oso-bjetos mas importantes de
la a g r i c u l t u r a , sacados de las m e
-jores memorias que se han dado al
p ú b l i c o , así en d i a r i o s , como en
t r a t a d o s particulares.
Lo que hace al caso al público
es solamente que la elección y buen
orden de las materias h a y a sido
con el conocimiento y discreción
correspondiente.
esplica-cion de tal ó tal p l a n t a , cómo se
ad-vierte en muchos artículos en los
mas de los diccionarios, y lo mismo
sucede en los que t r a t a n de
enfermedades y remedios sacados, de d i v e r
-sos tratados del cuerpo h u m a n o :
en efecto , la definición, de .una e n
fermedad , y la receta de un r e
-m e d i o , suponiéndolas bien hechas,
no admiten mas' que o una
espli-cacion.
Por la p r u d e n t e distribución que
hemos hecho de todas est^s m a t e
-rias , hemos conseguido reducir á
seis tomos u n a infinidad;.de a r t í c u
-los útiles y curiosos papa cuantos
viven dedicados á los negocios d e l
c a m p o , como se manifiesta por el
tí-,
tulo de esta o b r a , de silería que
pue-de consipue-derársela como -y/ra
biblio-teca universal de esta ciase de
per-sonas, con la satisfacción d e q u e
ha-llarán en ella cu.afitas:
noMciasape-tezcan en aquel género de vida en
que los ha c o n s t i t u i d o , la P r o v i
-dencia,
PRÓLOGO D E L TRADUCTOR. .
• • r í" 85 {'•?>
D e s d e que me propuse t r a d u c i r
esta obra , conocí las grandes
difi-cultades que ofrecía , pues ademas
de las muchas que trae consigo
cual-quiera t r a d u c c i ó n r e g u l a r , se
aña-día en esta el uso frecuente de los
términos técnicos en la variedad de
a r t e s de que t r a t a ; pero como no
h a y cosa que no venza la
resolu-ción y diligencia (1) , al paso que
la f a l t a d e ' a c t i v i d a d es uno de los
m a y o r e s obstáculos en la egecucion
de todo pensamiento , y por otra
p a r t e me persuadía que de este t r a
b a j o podria resultar utilidad al p ú
-blico : penetrado de esta
cion ( i ) , que es el único fin que me
ha movido á la traducción de esta
obra , me resolví hacer este
servi-cio en f a v o r de la agricultura ,
sien-do tantos los deseos que me
ani-man , que he querido ani-manifestarlo
dando principio á este Diccionario
por la misma voz
Agricultura
,
tan-to para persuadir desde luego su
importancia , como para dar á e n
-tender en la primera p a l a b r a mi
pensamiento , sin que por eso h a y a
omitido las que por el orden a l f a b é
tico debieran preceder , y se h a l l a
rán en los artículos con c u y a m a
-teria tengan r e l a c i ó n , como el
tra-tado de Abejas en el de Colmenas,
y así de o t r o s , según se a d v e r t i r á
en el discurso de la obra.
Como esta se dirige p r i n c i p a l
-mente á ciertas personas, c u y a
sen-cilla comprensión solo tiene lugar
( i ) Sed si contentio q u í d a m et compa-ratio fiat, qüibus pfurimum tribuendum sit oihcii, principes sint, patria et parentes, quorum beneficiis maximis obligad sumus Cíe. i . Ojf.
(*s)
en períodos de pocas p a l a b r a s , he
puesto en ello también particular
c u i d a d o , p o r q u e ciertamente he
pro-curado p a r a hacerme mas
percep-tible usar de la mayor claridad ( i ) ;
y por lo m i s m o , con no haberme
f a l t a d o ausilio alguno para hacer
uso de la propiedad de términos en
todas las artes de que t r a t a , he
tenido por preciso muchas veces c e
-ñirme á o t r o s , sino tan espresivos,
mas acomodados á la inteligencia
común.
El sabio autor de este
Dicciona-rio se hallaba bien persuadido de
que uno de los medios mas
efica-ces y seguros de perfeccionar la
a g r i c u l t u r a , es animar al l a b r a d o r ,
proporcionándole el despacho útil
y ventajoso de sus e f e c t o s ; y c o
-mo esto no puede lograrse sin la
libre circulación de granos en el
reino , y estraccion de los
sobran-tes , le pareció preciso poner en el
cion ( i ) , que es el único fin que me
ha movido á la traducción de esta
obra , me resolví hacer este
servi-cio en f a v o r de la agricultura ,
sien-do tantos los deseos que me
ani-man , que he querido ani-manifestarlo
dando principio á este Diccionario
por la misma voz
Agricultura
,
tan-to para persuadir desde luego su
importancia , como para dar á e n
-tender en la primera p a l a b r a mi
pensamiento , sin que por eso h a y a
omitido las que por el orden a l f a b é
tico debieran preceder , y se h a l l a
rán en los artículos con c u y a m a
-teria tengan r e l a c i ó n , como el
tra-tado de Abejas en el de Colmenas,
y así de o t r o s , según se a d v e r t i r á
en el discurso de la obra.
Como esta se dirige p r i n c i p a l
-mente á ciertas personas, c u y a
sen-cilla comprensión solo tiene lugar
( i ) Sed si contentio q u í d a m et compa-r a d o fíat , qüibus pfucompa-rimum tcompa-ribuendum sit oihcii, principes sint, patria et parentes, quorum beneficiis maximis obligad sumus Cíe. i . Ojf.
(*s)
en períodos de pocas p a l a b r a s , he
puesto en ello también particular
c u i d a d o , p o r q u e ciertamente he
pro-curado p a r a hacerme mas
percep-tible usar de la mayor claridad ( i ) ;
y por lo m i s m o , con no haberme
f a l t a d o ausilio alguno para hacer
uso de la propiedad de términos en
todas las artes de que t r a t a , he
tenido por preciso muchas veces c e
-ñirme á o t r o s , sino tan espresivos,
mas acomodados á la inteligencia
común.
El sabio autor de este
Dicciona-rio se hallaba bien persuadido de
que uno de los medios mas
efica-ces y seguros de perfeccionar la
a g r i c u l t u r a , es animar al l a b r a d o r ,
proporcionándole el despacho útil
y ventajoso de sus e f e c t o s ; y c o
-mo esto no puede lograrse sin la
libre circulación de granos en el
reino , y estraccion de los
sobran-tes , le pareció preciso poner en el
artículo Granos un resúmen de las
juiciosas observaciones que hace
sobre este asunto el autor de un
papel i n t i t u l a d o :
Ensayo sobre la
Policía general de los granos.
Confieso que no tenia noticia de él; p e
r o luego que me la dio en el a r t í
culo ya c i t a d o , y llegó á mis m a
-nos , me pareció indispensable su
t r a d u c c i ó n , porque v e r d a d e r a m e n
-t e es un discurso que es-tá
rebosan-d o zelo y amor á la patria.
El que ha animado á m u c h o s
de nuestros honrados patricios,
tam-poco ha dado lugar á tener
ocio-sas las luces del e n t e n d i m i e n t o , de
que les dotó la n a t u r a l e z a , d a n d o
á luz otras obras únicamente con
el fin de mejorar núesta
agricultu-r a , c o a d y u v a n d o con sus buenos
deseos á que tengan efecto en esta
p a r t e las sabias providencias . del
Gobierno. Los párrocos por p a r t i
-cular encargo del Ministerio hacen
ver á sus feligreses la utilidad que
resulta al estado de mejorar
nues-tra a g r i c u l t u r a , y obligación en que
( 2 7 )
proposicion, que bien considerada
no es una p a r a d o j a , ni menos e n
vuelve implicación ; y para su e x á
-men no tengo necesidad de salir
del pais donde vivo , uno de los
mas fértiles en granos de toda la
Península.
E s ciertísimo que se ha a u m e n
-t a d o el número de labradores ; mas
tampoco puede dudarse que este
a u m e n t o le h a y a ocasionado, no
las ganancias ó grandes utilidades
que se advierten en la agricultura,
sino la m a y o r poblacion ; y como
esta por precisión ha de causar m a
y o r consumo de granos , no a d e
-lantándose en el modo de c u l t i v a r
de tal suerte que la tierra p r o d u z
-ca lo que d e b e , no solo no
podre-mos hacer un comercio esterior de
granos , que es uno de los fines
prin-cipales en el adelantamiento de la
agricultura en E s p a ñ a , y en que
podríamos aventajarnos á todas las
naciones de E u r o p a , sino que t e n
-dremos necesidad de que nos
ven-gan de afuera los precisos para
núes-(»9)
t r a subsistencia. Está bien, m e d i r á
alguno de los muchos que se t o
man la miserable y molesta o c u
-pación de impugnarlo todo ( i ) : si
vmd. mismo confiesa e'1 corto
efecto que hemos logrado con el a u
-silio que tenemos de tantas y t a n
buenas obras como se han dado al
público de agricultura para hacer
prosperar este arte , ¿ á que e m
-bocarnos otra sobre el mismo
asun-to , que solo tendrá un poco mas
ó menos m é t o d o , ó un poco mas
ó menos gusto ? N o discurriendo
otros nuevos instrumentos sobre los
muchos que se han inventado , y
de que no hemos tenido por c o n
veniente hacer uso : si no nos a c l a
-r a en qué consiste el inva-riable
estado de nuestra a g r i c u l t u r a , y
nos proporciona medios de que
pa-semos á otro mas feliz , vmd. no
ha hecho mas que perder el
tiempo , y cansarse la cabeza en la t r a
(3°)
duccion de este Diccionario, c u y o
t r a b a j o tanto nos pondera.
A los que así discurren se les
podrá responder que se tomen el
t r a b a j o de leer el discurso que está
puesto á continuación de este
pró-l o g o , y epró-l artícupró-lo primero de este
Diccionario , y así quedarán
des-vanecidas sus dudas , y vendrán
en conocimiento de que no es obra
de particulares el fomento de la
a g r i c u l t u r a ; mas no por esto d e
-bemos decir que sean inútiles los
conocimientos y las luces que se
puedan adquirir por medio de t o
-das aquellas obras que en este a r t e
y otras nos comuniquen los
verda-deros amantes de la patria.
M u y al contrario pensó
Cice-rón ( i ) ; y no porque nos falten
recursos en España , sino porque los
que mas bien pueden facilitarlos,
que son los grandes s e ñ o r e s , no
tie-( i ) Ars vero quse potest esse , nisi qua: non ex u u a , aut ex duabus , sed ex mujtis aniini perceptionibus constat ? Cic. 4. Acad.
( 3 0
fe»)
que se atrasan no solo por razón
de menor cosecha , sino por tener
que pagar mas r e n t a , ser mas la
simiente que tienen que echar , y
mayores los gastos de recogimiento.
Los motivos que obligan á estos
labradores á tomar en arriendo t o
das las tierras de iglesias , c o m u
-n i d a d e s , mayorazgos y demás que
se arriendan , no son las utilidades
que les dejan , sino que dimanan
de o t r o principio. Por uno de los
capítulos de la Ordenanza militar
sobre sorteos , todo labrador
liber-ta á un hijo siempre que tenga dos
y u n t a s de labranza
con la tierra
correspondiente á estilo del pais
; los
interesados en que se incluyan los
hijos de estos labradores recurren
al gefe m i l i t a r ; este previene á la
justicia le informe sobre el p a r t i
cular , y lo que resulta de la i n
-formación que tal vez se recibe , es
que como de muchos años á esta
p a r t e los labradores
inconsiderada-m e n t e , ó por fines particulares de
subarriendos y o t r o s , han c a r g a
-(33)
do con una porcion de tierras
con-siderable , se regula según estilo del
p a i s , que necesita cada yunta la
mitad mas de yugadas de tierra;
dando de este modo á la
Ordenan-za una inteligencia bien contraria
á su espíritu , pues aunque no h a
-bla espresamente de las labores que
h a y a n de darse á las tierras , bien
se entiende que han de ser las
pre-cisas para que el labrador quede
beneficiado con su producción , y
no para que dando á las mas de las
piezas de tierra una ó dos
labo-res á lo mas (también las he
vis-to sembrar muchas veces sin labor
alguna , que llaman á pelo), no les
produce por lo general lo
bastan-te para sacar libre la simienbastan-te, o t r a
igual porcion para la renta que p a
-gan al dueño de las t i e r r a s ,
diez-mo y gastos de labores ; y esto es
,
en los años r e g u l a r e s , porque si el
temporal no f a v o r e c e , suelen por
lo común no coger mas que la
si-miente , sin que por esto se piense
(34)
que estos labradores por m a y o r h a n
de alargar á otros las tierras que
no pueden sembrar , y antes se p r i
-van de lo que de este modo
pu-dieran rendirles, y mas quieren
per-der las labores que tienen dadas,
que ver á otro utilizarse en las
tier-ras de su arriendo; y aunque
pa-rece que en tales casos pudiera ser
un recurso escelente los pósitos ,
co-mo que es uno de los piadosísico-mos
fines para que fueron establecidos,
vemos que los efectos son m u y
dis-tintos , como lo advierte con el
ma-yor conocimiento el insigne
polí-tico Zavala ( i ) .
O t r o perjuicio resulta al estado
de no menor bulto en este modo
de conducirse los l a b r a d o r e s , y es
la dificultad que tienen sus hijos
de contraer m a t r i m o n i o , porque
co-mo no se les considera mas que la
tierra correspondiente para las dos
y u n t a s , si han de casar algún
hi-(i) Miscel. econ. polit. pag. 95.
/ r ;
( 3 5 )
jo , necesitan alargarle cierta p o r
-cion de aquella misma tierra que
tienen en arriendo , y esto no lo
hacen mientras no tengan tierra de
sobra , para que de este modo se
liberte del sorteo otro hijo que va
teniendo ya la edad prevenida por
la o r d e n a n z a ; en c u y o caso no
so-lo impiden al primero de contraer
m a t r i m o n i o , sino que destinan al
estudio al segundo, tal vez contra
la voluntad de este joven , y en
quien acaso no se hallan las demás
disposiciones correspondientes.
Solo el deseo de la utilidad c o
mún , que me dió ocasion á t r a d u
-cir esta obra , me ha hecho
esce-der los límites -de un p r e f a c i o ,
cu-y o plan , á la verdad , me
propu-se al tiempo de empezarle bien
re-ducido ; pero insensiblemente me
introduge en asuntos muy c o n f o r
-mes al beneficio de nuestros
ama-dos labradores ; y si se lograsen mis
prue-, (36)
b a , aunque débil, de que todo buen
patricio debe manifestarse a g r a d e
-cido á los infinitos afanes y fatigas
con que se emplean con un e g e r
-cicio tan honroso, y que tanto
con-t r i b u y e á la felicidad del escon-tado.
... Segetes, alimentaque debita dives Poscebatur humus.. OVID. MET. L . I.
1 JLvos frutos de la t i e r r a son las verdaderas riquezas de una nación; pues cuanto el arte puede añadir á la n a t u -r a l e z a , no p-ropo-rciona mas que unas ganancias, sujetas á la vicisitud de los t i e m p o s , y caprichosas inconstancias de los estilos. L a agricultura no sufre estas revoluciones; del cultivo de la tierra, de este fondo inagotable, dimanan todos los bienes que g o z a m o s , y cualquiera alteración que tenga causará desorden en todas, las partes del gobierno.
, (36)
b a , aunque débil, de que todo buen
patricio debe manifestarse a g r a d e
-cido á los infinitos afanes y fatigas
con que se emplean con un e g e r
-cicio tan honroso, y que tanto
con-t r i b u y e á la felicidad del escon-tado.
... Segetes, alimentaque debita dives Poscebatur humus.. OVID. MET. L . I.
1 JLvos frutos de la t i e r r a son las verdaderas riquezas de una nación; pues cuanto el arte puede añadir á la n a t u -r a l e z a , no p-ropo-rciona mas que unas ganancias, sujetas á la vicisitud de los t i e m p o s , y caprichosas inconstancias de los estilos. L a agricultura no sufre estas revoluciones; del cultivo de la tierra, de este fondo inagotable, dimanan todos los bienes que g o z a m o s , y cualquiera alteración que tenga causará desorden en todas, las partes del gobierno.
han elevado á F r a n c i a al g r a d o de e s -plendor á que h a l l e g a d o ; despues q u e la m a y o r estension de su comercio nos h a proporcionado conveniencias de que no tenemos n o t i c i a , parece que nos liemos .dedicado mas á las producciones del arte, que á las de la n a t u r a l e z a ; esta r i q u e -z a p r i m i t i v a , abandonada á las manos mas infelices, como que no interesa al estado sino en los tiempos de calamidad; y como la abundancia restablece p r o n -to la s e g u r i d a d , s e t r a t a del remedio en
las necesidades que o p r i m e n , mas rara vez se piensa e n las que p u e d e n s o b r e
-venir. .
3 Si F r a n c i a es tan abundante c o m o p u e d e c r e e r s e , si sus fecundas t i e r ras producen mas f r u t o s que los p r e c i sos p a r a la subsistencia de sus ' h a b i t a -d o r e s , ¿como nos vemos muchas veces en la necesidad de buscar en otros r e i -nos este género tan precioso y necesario ?
es de a d m i r a r que aquellos mismos estados que p r o d u c e n menos granos h a -yan de ser los que nos p r o v e a n mas de ellos? E n los años escasos la H o l a n d a poco fértil sirve de g r a n e r o á la F r a n
-( 3 9 ) , cia s e p t e n t r i o n a l ; la B e r b e r í a , este e s -t a d o -tan mal o r d e n a d o , acude al socor-r o de nuestsocor-ras fsocor-rontesocor-ras mesocor-ridionales, con no haber en estos paises leyes p a r -ticulares p a r a la policía de los granos; y F r a n c i a las tiene permanentes y m o mentáneas á proporcion de las o c u r r e n -cias. E s t a reñexion sola puede hacer creer que hay algunos vicios en los r e g l a m e n t o s , sobre que se f u n d a la a d -ministración y el comercio de nuestros granos. . ,
4 E n vano nuestras leyes se dirán dictadas p o r la prudencia y recibidas p o r la c o s t u m b r e , si nos hallamos mas espuestos á los inconvenientes de la ne-cesidad que los estados menos fértiles: ¿ como p o d r á dejarse de creer que estas leyes t a n sabias en la a p a r i e n c i a , son sin embargo defectuosas, y que no f a -vorecen lo bastante al cultivo de las
tier-ras ó al comercio de los granos? Antes de examinar las disposiciones conviene r e c u r r i r á su principio.
( 4 0 )
años escasos, y con t o d o , el gobierno parece que no se apuraba en poner su remedio. Acaso el ruido de las armas no p e r m i t i r l a al ministerio dirigir sus m i -ras á este objeto , ó tal vez pensaría que el libre comercio de granos bastaba p a r a mantener la abundancia; p e r o una hambre que sobrevino el año de 1565, y que d u r ó algunos m a s , despertó la atención del consejo, y el canciller g o -bernador de é l , dispuso se hiciese un re-glamento el 4 de Febrero de 1 5 6 7 .
6 E s creible que el celo de los m a -g i s t r a d o s , -guiado p o r solas las luces de la jurisprudencia en aquella ocasion, fuese á buscar en el D e r e c h o R o m a n o lo que se practicaba allí p a r a prevenir los inconvenientes en tales casos: h a l l á -ronse en el Digesto las precauciones que l a república y J o s emperadores tomaban
p a r a abastecer los graneros públicos; las reglas establecidas p a r a el trasporte de g r a n o s , las prohibiciones de.hacer a c o p i o s , las penas impuestas á los que h a -cían los monopolios, y en fin cuantos estorbos se ponian al comercio de Ios-particulares. D e allí el espíritu de las
( 4 0
leyes Romanas pasó á la Ordenanza de Cárlos I X , y se p e r p e t u ó en todos los
reglamentos que la han sucedido. °7 ¿ P e r o estas leyes tan necesarias entonces entre los R o m a n o s , son a p l i -cables á nuestra situación actual ? E n Ro-ma todo se decidía p o r la abundancia del trigo y del p a n que se alargaba al pueblo. L a elección de u n magistrado, y aun la elevación al i m p e r i o , dependía de estas liberalidades mal entendidas, origen de turbaciones y discordias. P a -ra concillarse la benevolencia de, los ciudadanos y contener á un pueblo o c i o -so y t u m u l t u a r i o , convenia al estado que t o d o el comercio de los granos se
halla-se en manos de la república ó de los em-peradores. D e esto procedieron aquellas precauciones tan repetidas p a r a asegu-r a asegu-r la subsistencia de aquellos á quienes
U O
graneros públicos y que este comercio se hace p o r ios particulares solamente, d e -bieran las leyes, lejos de molestarlos, concederles todo género de protección. 8 E n el estado de la abundancia p o -cas veces se piensa precaver las necesid a necesid e s ; en efecto tonecesidas nuestras O r necesid e -n a -n z a s , respecto á g r a -n o s , se ha-n dado e n tiempos de calamidad, y p o r lo m i s -m o no es estraño que en unas circuns-tancias tan críticas la misma necesidad no permitiese examinar los medios mas eficaces de librarse de la miseria ó p r e c a v e r l a , siendo creíble que las p r e c a u ciones mas sabías son aquellas que p r e -sentan la historia y la jurisprudencia. E l susurro de los pueblos prevalece e n -tonces sobre las reflexiones mas sensa-t a s ; la compasion cede á sus discursos; y aun en todo tiempo h a a d o p t a d o sus preocupaciones, de que tenemos p r u e b a bien auténtica.
9 E n el ano de 79 5 , despues de dos cosechas abundantes, sobrevino r e p e n tinamente una h a m b r e , sin que se p u -diese discurrir qué se habia hecho de aquellos granos; creyóse q u e los
espí-( 4 3 )
r i t u s malignos los habían d e v o r a d o , y a u n se habían oido por los aires las vo-ces espantosas de sus amenazas. C a r i o , M a g n o consultó sobre este suceso á los prelados juntos en F r a n c f o r t ; y p a r a aplacar la cólera del cielo se determinó que se pagasen los diezmos e x a c t a m e n -te, L a s palabras de este capítulo son m u y particulares p a r a omitidas. Et om-nis homo ex sua proprietate légitimant de-cimam (1) ad Ecclesiam conférât. Expe-rimento enim didicimus, in armo quo illa valida fames inrepsit, ebullire vacuas an-nonas à âœmonibus devoratas, et voces exprobrationis audit as. Desvanecida l a i d e a de tales demonios, se creyó h a l l a r
causas mas verisímiles de esta falta en la conducta de los que cometían u s u r a s y monopolios , que es otra casta d e monstruos mas f o r m i d a b l e s , pero de quienes n a d a debemos t e m e r , si sabe-mos aprovecharnos de su vigilancia y avaricia.
10 Siempre se h a declamado c o n -t r a los que hacen acopios de -t r i g o , y
( 4 4 )
a u n nuestros reglamentos atribuyen á ellos, mas que á la i n t e m p e r i e , la su-bida de precio. Este es el preámbulo de
tres Ordenanzas generales hechas en F r a n c i a p a r a la policía de los granos. L a p r i m e r a , de que y a hemos hablado, de 4 de F e b r e r o de 1 5 6 7 en tiempo de Carlos I X ; la otra en el reinado de E n r i q u e I I I de 27 de Noviembre de 1 5 7 7 , y la declaración de L u i s X I V en 31 de -Agosto del a ñ o de 1 6 9 9 . Oigamos esta ultima-, pues se reduce á repetir las dos primeras.
" L a p a r t i c u l a r atención que hemos t e -» n i d o de proveer de los granos necesar i o s á los pueblos en todas aquellas p necesar o -v i n c i a s que carecían de ellos, nos ha » h e c h o conocer que h a contribuido mas » á aumentar sus necesidades la avaricia » d e los p a r t i c u l a r e s , que lo escaso de »las cosechas, pues no siendo t r a f i c a n »tes de granos p o r su. profesión se i n t r o -» d u c e n á hacer este comercio. E l único »objeto de este génera-de gentes es apro-v e c h a r s e de la necesidad p ú b l i c a , y »así concurren todos á hacer acopios » o c u l t o s , que contribuyendo á que los
( 4 5 )
« g r a n o s sean mas r a r o s , les d a ocasion « d e volverlos á vender á precios mas «subidos con g r a n esceso que los h a n «comprado. P o r t a n t o , despues de h a -« b e r hecho examinar en nuestro conse-3?jo los medios mas eficaces de contener «este d e s o r d e n , hemos tenido p o r el «mas conveniente seguir, los propuestos «por nuestros predecesores en sus O r -« d e n a n z a s . "
11 Como esta declaración no es mas que un resumen de las antiguas O r d e n a n z a s , y los motivos y disposicio-nes son las mismas, escepto el comercio interior prohibido p o r la misma d e c l a r a c i ó n , y recomendado p o r las O r d e nanzas a n t i g u a s ; bastará hacer un e s t r a c t o de e l l a , p a r a d a r á conocer s o -bre qué principios se halla establecida l a policía de granos en el reino. Esta declaración comprende once artículos.
12 P o r el primero , segundo y t e r cero se prohibe á toda persona el t r á -fico de granos sin permiso de los minis-tros de las justicias reales, dentro de la j u r i s d i c c i ó n ; haber prestado j u r a m e n
( 4 6 )
escribanía de las mismas j u s t i c i a s , con sus n o m b r e s , apellidos y h a b i t a c i ó n , com o tacombién en las d e aquellas j u r i s d i c -ciones de policía de los pueblos de sus residencias , pena de confiscación y m u l t a .
13 E l cuarto artículo previene la egecucion de los tres p r i m e r o s , sin p e r -j u i c i o de las declaraciones, que los comp r a d o r e s de granos de P a r i s están o b l i -gados á hacer al a y u n t a m i e n t o , ni d e los reglamentos particulares .de las d e -mas ciudades del reino.
14 P o r el quinto se p r i v a á todos los l a b r a d o r e s , n o b l e s , corregidores y oficiales de justicia y de la Real H a c i e n d a , recaudadores y demás e m p l e a dos , de mezclarse directa ni i n d i r e c t a m e n t e en el tráfico de g r a n o s , con p r e -testo de sociedad, ni otro m o d o , sopeña de multa y punición corporal.
E n el artículo sesto se arreglan los derechos de los jueces y escribanos, p o r el acto de recibir el j u r a m e n t o , á 30 sueldos á los jueces y 20 á los e s c r i
-banos.
15 P o r el séptimo se exime de p e r
-( 4 7 )
miso y registro á los que introduzcan granos de países estrangeros, como t a m -bién á los que los estraigan del reino en tiempo de a b u n d a n c i a , en virtud de los permisos generales y particulares que serán dados,
1 ó E l octavo artículo quita toda so-ciedad entre compradores de granos; sin e m b a r g o , se p e r m i t e p o r el noveno, con tal que los actos sean pasados y re-gistrados p o r las escribanías.
17 P o r el artículo diez se impide á los tragineros la c o m p r a de los granos en verde ó sobre el p i e , antes de la c o -secha , pena de tres mil libras de m u l t a y punición c o r p o r a l ; y últimamente se d e c l a r a n nulos p o r el once los tratados, a j u s t e s , y señales p a r a g r a n o s , hechos anticipadamente.
18 L a declaración de 9 de Abril de 1723 añade nuevas precauciones á la a n t e c e d e n t e , y manifiesta las mismas des-c o n f i a n z a s des-contra la des-condudes-cta de los des-
-( + 8 ) , ,
,,mos graneros y almacenes de los p a r t i c u l a r e s , dando así ocasion á m o n o p o l i o s , y haciendo mas raro este g é -„ n e r o en medio de las cosechas mas
„ a b u n d a n t e s ; deseando S. M . r e m e d i a r „ e s t e a b u s o , h a tenido á bien m a n d a r , « q u e ninguna especie de granos ni h a -orinas p u e d a ser v e n d i d o , comprado , n i « m e d i d o en otra p a r t e que en los sitios «públicos y m e r c a d o s , ó en los p u e r t o s « & c . " Esta prohibición, q u e no se c r e -y ó oportuno insertar en la declaración de L u i s X I V , se tomó de la O r d e n a n z a de E n r i q u e I I I del 27 de N o v i e m b r e
de 1577- , , . . 19 N o es d u d a b l e , despues de leí-dos estos r e g l a m e n t o s , que reina en F r a n c i a cierta preocupación general con-t r a con-todos los que se mezclan en c o m p r a s de g r a n o s ; tienen contra ellos las p a
-labras de las leyes y la voz del pueblo; es ciertísimo que no se puede t o m a r mayores precauciones contra los c o m pradores , y solo el t e m o r del m o n o p o lio ha dado lugar á estas rigurosas O r denanzas, llenas de f o r m a l i d a d e s , r e s -tricciones y p e n a s : p e r o ¿es f u n d a d o
es-( 4 9 ) . s
te t e m o r ? ¿no dará mas bien ocasion 3 los desórdenes que nos inquietan la opre-sión y falta de libertad en este comercio?
20 E l único medio que hay de p r e servarse de la escasez de granos es h a -c e r que subsistan en el reino los- sufi-cientes, p a r a que no falten en tiempo de inopia. Sobre este principio se h a p r o -puesto muchas veces el establecimiento de almacenes públicos. P e r o la inmen-sidad de gastos en la construcción de edificios, la compra de los granos y su conservación es c a p a z de desanimar a l ministro mas celoso; cuanto mas s e . i n -f o r m e , hallará mayores di-ficultades en la egecucion, y riesgos e n la p e r m a n e n cia. Solo los que tienen su Ínteres p a r -ticular en la conservación de los granos serán los que puedan mantenerlos en buen estado; y así como la custodié de los granos es tan difícil y d i s p e n d i o s a , m a s útil seria acordar ciertos privilegios á f a v o r de los que hiciesen acopios de g r a -n o s , que te-ner por cue-nta del estado almacenes públicos.
21 P e r o si con solo la libertad del
. ( 5 0 )
de los inconvenientes que p u e d e ocasio-n a r la falta de g r a ocasio-n o s , ¿ p o r que ocasio-no h a de causar los mismos efectos en F r a n -cia? ¿Somos acaso mas avaros , mas usureros que ellos? N o , nosotros t e n e -mos mas p r e o c u p a c i ó n , policía diferen-te , y r e g l a m e n t o s , que á la v e r d a d adaptaríamos con r u b o r en cualquiera otro comercio que no fuese el. de granos.
22 N o hay quien ignore que la l i -bertad es el alma y el apoyo del comer-cio , y la c o n c u r r e n c i a , el medio único de fijar á la mercancía d precio mas ventajoso al público. E n consecuencia de estos p r i n c i p i o s ; si los reglamentos exigen ciertas f o r m a l i d a d e s de los c o m e r -ciantes de t o d a e s p e c i e , no es t a n t o p o r la utilidad del c o m e r c i o , como p a r a satisfacer las cargas del común. E l e s t a d o no pretende a r r e g l a r el tráfico p a r -t i c u l a r ; á nadie escluye; no prohibe á un negociante lo que permite á o t r o ; no limita los tiempos de las compras y ven-t a s ; no impide los ven-transporven-tes de las mercancías de unos pueblos á o t r o s , ni de provincia á p r o v i n c i a , ni los p e r mite esclusivamente á ciertos p a r t í c u l a
-( 5 0 .
res. Esta libertad es la que lleva la abun-d a n c i a ; y la emulación y concurrencia la que mantiene las cosas en un justo-equilibrio..
23 N a d i e nota á los comerciantes de a v a r o s , usureros, ni de que sus g a nancias sean ilícitas. E s preciso que g a -n e -n , y que se co-nduzca-n p o r ciertos mofivos de Ínteres. Pues ¿como p e n s a -mos de distinto modo en el comercio-de granos? ¿por que nos gobernamos por-otros principios ? Cuantas precauciones tomamos nos hacen caer en dos escollos, igualmente arriesgados unoy o t r o : el pre-cio ínfimo de los granos ó el muy subido.
este tráfico sin desconfianza ni recelo, p o r q u e los a m p a r a b a la ley. Estos c o -merciantes cuidarían exactamente de la conservación de sus g r a n o s , que a h o r a se pierden y desperdician en poder del l a b r a d o r . Seguirían la práctica común del c o m e r c i o , comprando cuando el gé-n e r o vale b a r a t o , y vegé-ndiégé-ndole cuagé-ndo presenta utilidad. Cuanto mas se a u m e n -tase el número de c o m p r a d o r e s , tantos mas recursos tendría el labrador en la abundancia y el pueblo en l a escasez. A d e l a n t a r í a n á los que no se hallasen en estado de atender á los gastos de la-bores : se aprovecharían de las riquezas de nuestras cosechas, llevándolas o p o r -tunamente á paises estraños; y p o d r í a n . e n t i e m p o de calamidad introducir g r a nos en el reino á precios c ó m o d o s , p o r -q u e se hallarían impuestos en este
géne-r o de comegéne-rcio.
25 L a ley nos p r i v a de todas estas u t i l i d a d e s , porque no tenemos c o m e r ciantes ni almacenes. E l estrangero c o m -p r a nuestros granos cuando tienen un precio muy b a j o , y él mismo nos los vuelve á vender cuando sube. ¿ D e que
, ( 5 3 )
proviene un desorden tan perjudicial al estado?. Del miedo del m o n o p o l i o , y mas principalmente de los permisos g e -nerales ó particulares p a r a estraer los granos del r e i n o , ó p a r a su transporta-ción de una provincia á otra.
26 T e m e m o s que se enriquezca el vasallo p o r el comercio de g r a n o s ; mi-ramos estas utilidades como ganancias i l í c i t a s , y n o sentimos p a g a r al e s t r a n gero los gastos de su c u s t o d i a , el t r a n s -p o r t e , y el ínteres usurario de sus anti-cipaciones. E s t o es precisamente lo q u e nos sucede en tiempos d e n e c e s i d a d , y esto mismo e v i t a r í a m o s , si lejos de l i m i t a r el comercio de granos á tales ó t a -les p e r s o n a s , fuese permitido á todos ind i s t i n t a m e n t e , l a b r a ind o r e s , nobles, a r -rendadores y cualesquiera otros. L o que conviene al bien público es que h a y a c o -merciantes ricos en estado de hacer aco-pios de g r a n o s , p o d e r s o p o r t a r los gas-tos de c o n s e r v a r l o s , y q u e se utilice el l a b r a d o r del d i n e r o , proporcionándole el despacho de sus granos.
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clases, escitará la emulación y la c o n -currencia ; animará al l a b r a d o r con la esperanza de que su género tendrá sali-d a , aun en aquellos tiempos en que le es g r a v o s o ; la mucha abundancia siemp r e es siemp e r j u d i c i a l , y siemp o r lo común siemp r e -sagio de la escasez.
28 A u n cuando la historia no nos enseñase que las carestías mayores se han esper i mentado despues de años abun-dantísimos, y de que tenemos noticias bien c i e r t a s , solo la reflexion nos haria conocer el motivo. N o s o t r o s tenemos en F r a n c i a pocos traficantes de g r a n o s , y carecemos a b s o l u t a m e n t e de almacenes. L o s labradores son casi los únicos que los conservan, y e n t r e ellos h a y muy pocos que se h a l l e n e n estado de g u a r -darlos m u c h o t i e m p o .
29 Si el l a b r a d o r no p u e d e vender-los á un p r e c i o q u e le indemnice de vender-los gastos de l a b o r e s , d a r á al ganado una gran porcion de ellos s u p e r f l u a m e n t e , y los demás los d e j a r á p e r d e r , p o r q u e no tiene con q u e h a c e r los gastos precisos p a r a mantenerlos en buen e s t a d o ; llega á fastidiarse d e un t r a b a j o , que sobre
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ser p e n o s o , le a r r u i n a ; deja de t r a b a j a r Ó pone solo sú atención en las mejores tierras , y abandona las demás. Estas son las ccflisecuencias regulares del p r e cio bajo de los granos y de la a b u n d a n -cia , cuyos inconvenientes no esperiment a r i a m o s , si el comercio de granos e s -tuviese a n i m a d o , sostenido y favorecido p o r la l e y , como lo está en los reinos ve-c i n o s , y si nosotros protegiésemos el es-tablecimiento de almacenes particulares.
3 0 E s una preocupación de la n a -c i ó n ; lo vuelvo á d e -c i r , es un t e r r o r p á n i c o el recelo del monopolio. ¿ D o n -d e están esos que compran los granos p a r a ocultarlos? es impracticable. ¿Pue-de hacerse un gran¿Pue-de acopio ¿Pue-de trigo sin que deje de saberse en toda la p r o -vincia? ¿ N o tiene el pueblo Ínteres en descubrirlos y d a r cuenta de ellos? ¿ N o se sabe en t o d o tiempo en qué p a n e r a ó g r a n j a pueden hallarse granos? Si la ley no intimidas^ al p r o p i e t a r i o ; si el comercio fuese libre y tenido p o r l í c i -t o , ¿que razón habria p a r a ocul-tarlos?
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te exacto recopilador de la policía y ob-servador celoso de los reglamentos, q u e continuamente está declamando contra los usureros, y haciendo los mayores elogios de la severidad de las O r d e n a n zas , con todo son muy pocas las c o n -denaciones de que hace mérito contra los contraventores en los fatales años de 1662 , 1693 y 1699 con hacer e s p e -cífica mención de cuantas pesquisas se hicieron en estos años (1).
E n el de x 699 se le comisionó á él mis-m o p a r a hacer el reconocimis-miento de aquellos distritos que p u d i e r a n abastecer la c a p i t a l , y p o r los juicios verbales de que hace m e n c i ó n , no resultaron mas q u e t r e s pretensos u s u r e r o s , sin que á pesar de su celo y exactitud se secuestrasen mas que cincuenta medidas de t r i g o , ¿Podría esta porcion ocasionar la carestía?
32 L a ley es viciosa ó inútil c u a n -do las precauciones que se toman p a r a su egecucion no proporcionan el feliz éxito que debe esperarse de e l l a , ó si la malignidad de los hombres halla m e
-( 1 ) T o m e I I . d e p u i s la p a g e 3 3 9 . j u s q ' á 421.
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dio p a r a hacerla ilusoria, y aun p u e d e decirse que es p e r j u d i c i a l , como que el séptimo artículo de la Declaración del a ñ o de 1 6 9 9 , que ha introducido la costumbre de las licencias p a r a lo inte-rior del r e i n o , es un origen de abusos y desórdenes.
33 Q u e la estraccion de granos se prohiba p a r a f u e r a del r e i n o , en t i e m -p o de escasez, es una sabia -precaución, que se dirige á la conservación de los vasallos: p e r o que su transportación de u n a provincia á otra no h a y a de ser siempre l i b r e ; que se halle suspendida algunos a ñ o s ; que no se permita mas q u e á ciertos p a r t i c u l a r e s , impidiéndola á todos los d e m á s , esto es lo que atemo-r i z a y d a que hablaatemo-r al p u e b l o ; esto es l o qüe contribuye á encarecer los g r a -n o s , y da lugar á los mo-nopolios.
3 4 P a r a evitar estos inconvenientes, Cárlos IX y E n r i q u e I I I habían m a n d a -d o p o r sus reglamentos en los años -de
15 71 Y 15 7 7 > f r° lu e comercio de g r a
«elíojá los o*nciales, gobernadores y c a -« p i t a n e s , quienes asimismo no p o d r í a n « i m p e d i r dicha libertad p o r modo ni »jpretesto alguno.'*
3 5 Esta libertad ques. había
subsis-t i d o en Francia desde,el principio de l a J
m o n a r q u í a , recomendada t a n espresa-mente p o r las O r d e n a n z a s de Cárlos IX y Enrique I I I , q u e conocieron con r a -z ó n estar concebidas en los términos mas claros i esta l i b e r t a d , d i g o , se limitó p r i m e r a m e n t e el a ñ o de 1 6 9 9 . L a D e -claración de L u i s X I V , casi copiada de la O r d e n a n z a del a ñ o de 1 5 7 7 , dió á entender que no se esplicaba con la ma-yor claridad en este asunto.
E l artículo séptimo a p a r e n t a q u e r e r -la sostener, p e r o con tantas restriccio-n e s , que erestriccio-n efecto la deja sirestriccio-n f u e r z a ; se h a q u e r i d o , sin d u d a p o r el temor del m o n o p o l i o , reservar en p a r t e la adminis-tración de los g r a n o s , limitando su trans-p o r t e á ciertos trans-permisos trans-particulares ó generales; p e r o de allí á diez años f u e preciso pensar de distinto modo.
3 6 E n el de 1 7 0 9 , t i e m p o en q u e se esperimentaba u n a calamidad t e r r i
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b l e , mandó el R e y p o r sus dos r e s o l u -ciones de 25 de Agosto y 21 de Setiem-bre de aquel desgraciado a ñ o : " Q u e to-sido comercio y transporte d e granos «fuese libre y p e r m i t i d o á t o d o s , como «también el de harinas y legumbres, tan-« t o á las ciudades y m e r c a d o s , como d e «unas provincias á otras en t o d o el
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bre del ano de 1 6 3 1 , y se p r o h i b i ó , sop e n a de sopunición c o r sop o r a l , la e s t r a c -cion de granos f u e r a del reino. Sin em-bargo, se permite por el bien de los va-sallos , el transporte de una provincia á otra para su socorro y asistencia.
3.7 L e j o s de seguir estos egemplos, p a r e c e que precisamente en los tiempos mas críticos es cuando mas atención se p o n e p a r a impedir ó suspender la espor-tacion i n t e r i o r ; jamas se permite en las provincias sino cuando se conoce u n a abundancia absolutamente s u p e r f l u a , y se prohibe luego que hay visos de c a -r e s t í a , sin adve-rti-r q u e esta suspensión es la que ocasiona el desprecio p e r j u d i -cial en unas provincias y lo caro del gé-nero en otras.
3 8 E l reino se compone de muchas p r o v i n c i a s , que no son igualmente f é r -t i l e s , y no hay año alguno en que n o tengan necesidad de la recíproca c o m u nicación de sus producciones : la del t r i -g o se ha considerado siempre la mas p r e c i s a , y así debe ser siempre la mas p r o n t a ; mas p o r u n a práctica f a t a l es la que se hace con mas d i f i c u l t a d , l e n
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t i t u d y precaución. Si una provincia se halla afligida p o r algún contratiempo particular no esperimenta de repente el peso de .su m i s e r i a ; se debilita p o r a l -g ú n t i e m p o , y las provincias vecinas no tienen arbitrio á que participe de sus cosechas sin orden espresa p a r a ello. E n t r e t a n t o , se delibera en la provincia v e c i n a , se examina si hay s o b r a n t e ; úl-t i m a m e n úl-t e , á f u e r z a de soliciúl-tudes, gas-tos y penalidades se consigue la o r d e n p a r a sacar los granos de las provincias donde los hay. E l mal ha hecho ya p r o gresos en aquella que s u f r e estas d i l a -ciones; es preciso s o c o r r e r l a , sea al precio que se q u i e r a ; el transporte se h a -ce precipitadamente y á mas costa que en cualquiera o t r o tiempo ; de suerte q u e por todos estos gastos estraordina-rios lo caro de los granos llega á ser mas precisamente en esta provincia desg r a c i a d a , p o r no haber p o d i d o l l e v a r los libremente sin atrasos ni f o r m a l i
-dades.
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las Ordenanzas de q u e acabamos de h a b l a r , ¿ p o d r á creerse que no sea i g u a l mente útil en cualquiera otra c i r c u n s -tancia? M u y al c o n t r a r i o : seria el único medio de precaver la carestía r u i n o -sa de una provincia estéril y el ínfimo p r e c i o que oprime al l a b r a d o r , en otra abundante. L a actividad de un comercio, p e r m i t i d o siempre y a u t o r i z a d o , hará que pasen los granos á aquellos p a r a g e s donde sean mas r a r o s , como sucede con los demás géneros.
4 0 E l trigo es la basa de t o d o c o mercio y mercancía q u e nadie puede d e -j a r de c o m p r a r ; si el reino p r o d u c e lo bastante p a r a su subsistencia, no debe temerse que f a l t e en ninguna de las p r o vincias , pues cuanto mas sean los v e n dedores , tanto mas el Ínteres y e m u l a -ción de los negociantes le h a r á pasar á donde sea p r e c i s o , c u a n d o deje de m i
-rarse como género de c o n t r a b a n d o , que no se p u e d e transmitir sin p e r m i s o s , y cuando no se retenga en algunas p r o v i n c i a s , p o r medio de aquellas p r e c a u -ciones perjudiciales al bien c o m ú n , y que solo tienen presentes ciertos s u g e
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ios. N o aguardemos otro tiempo de c a -lamidad como el año de 1 7 0 9 , p a r a a b r i r los ojos y conocer los intereses ge- : nerales del reino. C a d a provincia no es u n estado separado á quien corresponde ' conservar a p a r t e su subsistencia; t o d a s:
son los miembros de un cuerpo mismo y hijos de una misma familia. N o p u e -de consi-derarse, al. estado sino b a j o -de este a s p e c t o : pues si esto es a s í . ¿á q u e esta división de í n t e r e s , y esta p r e f e -rencia entre unos mismos vasallos? ¿ N o será proceder c o n t r a todo principio d e sociedad i m p e d i r que el género mas n e -cesario á l a vida se comunique con l a mayor f a c i l i d a d , y con menos d i s p e n dio ? T o d o s los países del mundo f a v o -recen esta libertad de c o m e r c i o , y solo nosotros somos los que le ponemos es-torbos. *
de la capital. Hace que nos venga de a f u e -r a , aunque sea á la mayo-r c o s t a , t o d o
cuanto nuestra cosecha nos niega en c i e r -tos a ñ o s , que es efectivamente el medio único de remediar la escasez; mas este mismo desvelo y a p r e s u r a d a actividad del ministerio en tales casos, hace c o -munmente pensar que el mal es mayor d e l o que él es en efecto; la desconfianza
le a u m e n t a , y por ú l t i m o , los sucesos n o corresponden á sus buenos deseos.
4 2 T o d a operacion pública acerca . d e granos es comunmente delicada, c o s -tosa , y aun muchas veces arriesgada. F i r m e el pueblo en sus preocupaciones, p o r los motivos y formalidades de las O r d e n a n z a s , no puede ver con t r a n q u i -lidad una transportación de granos que se hace con a p a r a t o , pues aunque en tiempo de guerra no le inmuta el m o v i -miento de un c o n v o y , no d e j a de sobre-saltarle siempre en t i e m p o de p a z , y se p e r s u a d e , ó que se acaban los granos e n la provincia p o r f a l t a de g o b i e r n o , ó se queja de que los estrangeros son d e m a -siadamente caros y de mala calidad.
43 E n e f e c t o , es imposible d e j a r de
hallarse muchos inconvenientes en las compras p o r cuenta del estado. A u n cuando se hiciesen con la mayor fideli-d a fideli-d , nunca seria con aquella economía que p o r los mismos negociantes que com-p r a n su Ínteres com-p e r s o n a l ; de que se si-g u e indispensablemente el esceso de un p r e c i o que h a de p a g a r el p r í n c i p e ó el pueblo. P o r otra p a r t e , cuando se e s -p a r c e la voz de que el estado c o m -p r a los granos ningún comerciante se a v e n -t u r a á -t r a e r l o s ; p o r q u e jus-tamen-te -teme q u e no le tendrá c u e n t a , y aplica sus fondos á o t r o t r á f i c o ; con q u e se p r i v a al público del beneficio de la c o n c u r -r e n c i a , medio único de establece-r un p r e c i o conveniente á los granos.
4 4 E n medio de estas ocurrencias 110 p u e d e hacer juicio el estado de sus
c o m p r a s , p o r q u e siendo reducidas no se verifica el o b j e t o , y en el tiempo q u e media de u n a á o t r a p u e d e e s p e r i m e n -tarse el horrible efecto de una hambre: •si los acopios son grandes se malean
los g r a n o s , se escita el m u r m u r i o , y todo viene á p a r a r en p u r a pérdida del
estado.