LOS COLGANTES O PLACAS ALADAS
Y SU DISPERSIÓN EN AMERICA
Debido a queen uno de los yacimientos ob jeto de este proyecto se recolectó (por recolecci ón superficialy excavació n ) un buen núme-ro de objetos líticospulidos,algunos ya terminados,otros en proceso de fabricación y materia prima sin huellasde trabajo. Esdecir, vesti-gios de un posibletaller donde se elaboraban objetos en piedrapulida (placas aladas, colgantes, cuentas,etc.) y a que actualmen te en Co -lombia no setienen,ono conocem os,reportesde sit ios arqueoló gicos similares; caso contrario de los Andesvenezolanosdondese hanest u-diado variosyacimientos de estas características(Wagner,1970, 1980 ; Wagnery Schubert, 1972;Vargas, 1969;Niño 1989 , 1990 ), hemos decidido revisar algunosde estosestudios, pueslos con sideram os re-levantes para nuestro trabajo ,no solamente en elaspecto referente al trabajo lítico, sin o también en la cerámica.
En 1972 Erika Wagner y Carlos Sch ube rt publican un art ículo donde dan cuenta de dos yacimientos de est as característicasen los Andes ven ezolan os. En la primera parte dedicho trabajo comentan que se descubrió un taller ycemen terio de artesanos,donde se halla-ron artefactosalados (alas de murciélago ) elabo rado sen serpentinita yesteatita,rocas queno son típicasdelos Andesvenezolanos, propo-niendo que la materia prima fueobt en id a por comercio o porexped i-cionesde minerosa sitios distantes,quizá,la costa nortedeSuramérica o las Antillas, siendola primeravezque se reportabaunyacimien to de esascaracterísticas.
Informan también que objetosde este tipo (pendientes alados o alasdemurciélago),solame nte hansidoencontradosen contextos defi-nidos en dos yacimientos arqueológicos en la zon a andina de Ven e-_
52 ARQUEOLOGIA EN ELSUROCCIDENTE DE LASIERRA NEVADA DELCOCUY
zuela: Miquimú en el área de Carache, en el estado de Trujillo y El MocaoAlto,en la zona de Mucuchíes,estado Mérida.
En el sitio de Miquimú, excavado en 1963-4,se encontraron en un lugar de habitación seis pendientes alados completos y 258 fragmentos, elaborados en serpentinita y chert, que estaban rela-cionados con cerámica de los tipos Miquimú PlanoyMiquimú Plás-tico. Para este yacimiento se tiene una fecha de radiocárbono del año 650 d.
e
,
que ubica la Fase Miquimú en el período 3 de la cronología regional venezolana.En el Mocao Alto, sitio excavado en 1967-68, se registraron pendientes alados en diversas fases de elaboración y fragmentos de materia prima, asociados in situ con cerámica de los tipos Chipepe Plano,El Mocao Alto Plástico, Mirinday Pintado y El Chao Pinta-do Plástico. También se hallaron otros elementos de la Fase Mucuchíes. Para este yacimiento se tiene una fecha del año 1100 d. C, la cual unida a comparaciones estilísticas permiten situar la Fase Mucuchíes en los períodos IV-V de la cronología regional.
En el Mocao Alto los objetosen piedra pulida fueron elabora-dosen serpentinitayesteatita,análisis petrográficos y de difracción de rayos X,efectuados en 17 muestras representativas mostró que laserpent in ita estaba compuesta en su mayoría de antigorita,con pequeños contenidos de talco,magnetita y carbonatos. La esteati-ta se compone principalmente de esteati-talco,llevando cantidades peque-ñas de antigorita,clorita,magnetitaycarbonatos.
Es evidente que el Mocao Alto es un yacimient o que tuvo dos usos específicos: el primero como taller y el segundo como cemen-terio, con respecto a lo último, Wagnery Schubert sugieren que los 18 entierros encontrados in situ corresponden a los artesanos que elaboraban los objetos en piedra. Esto lo sustentan en que los esqueletos estaban rodeados por materia prima, objetos sin terminar y afiladores y pulidores de piedra; estando además cu-biertos por lajas de piedra. También se hallaron objetos pulidos (colgantes alados) ya terminados colocados en el pecho de los muertos como ajuar.
Allíse recolectaron un total de 4881 pendientes o fragmentos de pendientes, de diversos tamaños,desde muy pequeños 5 x 2 cm, y0.1cm de espesor,hasta piezasde 21 x8 cm,y 0,5 cm de espesor.
El tamañoyforma de un fragmento sugiere que la pieza completa pudo haber tenido 75 x 15 cm,y 2.5 cm de espesor (Wagner, 1988). Sobre las características de las piezas indican que normalmente tienen un triangulo central que descansa entre dos alas,con dos perforacio-nes hechas en la base del triangulo, utilizadas para su suspensión. Los bordes de las piezas generalmente son biselados y pulidos y los orificios son bicónicos.
Anotan que a veces en los objetos que estánsin terminar,o en los
desechos, aparecen trazas o estrías (canales),sugiriendo que peque-ños fragmentos fueron separados de los primeros,a partir de los cua-les se elaborarían artefactos pequeños. Algunos pulidoresyalisadores de piedra grandes de gneis bandeado,roca que es común en Mucuchíes,
usados para elaborar los objetos de piedra pulida,fueron encontrados asociados a los pendientes de serpentinita.
Seguidamente comentan que piezas de este tipo han sido en-contradas en diversos lugares del Caribe (Sierra Nevada de Santa Marta,Bajo Magdalena, en Colombia),Centroamérica (Chiriquí en Panamá;Nicoya yLos Arcosde Línea Vieja en Costa Rica),Las An-tillas (Puerto Rico)siendo elaboradosen diversos tipos de rocas(jade,
nefrita,cherty serpent inita)yen concha. Los procedentes de Costa Rica son los objetos de este tipo másfinos ymejor elaborados que se conocen, estos últimos se tallaron en jadeita y ágata en forma de murciélago, con cuerpos en relieve y alas de muy cuidadosa
manufac-tura. Anotan también que piezas de este tipo también han sido
encontradas en cuevas venezolanas.
Ante la ausencia en los Andes venezolanosde fuentes de mate-rial, ellos sugieren que la másprobable fuente de serpenti nit a utili-zada para la elaboración de los colgantes, fueron las montañas del oeste de Caribe o la Guajira o ambas zonas, aunque no puede ser descartada la zona de la Sierra Nevada de Santa Marta. También es posible pensar en una fuente, más lejana,en el Caribe donde se co-nocen depósitos de serpentinita en Cuba, La Española y Puerto Rico. Donde además el trabajo de la piedray la habilidad en el arte mari-nero estaban bien desarrollados en las Antillas antes de la llegada de loseuropeos,lo que incentivaríayfacilitaríael intercambio.(Wagner
ySchubert, 1972).
Wagner(1980 ), ubica estos yacimientos, de la tierra fría de los
54 ARQUEOLOGIAEN ELSUROCCIDENTEDELASIERRA NEVADA DELCOCUY
partir de las excavaciones en los yacimientos de Chipepe, El Mocao
Alto,La Era NuevaySan Gerónimo (Mérida) y Chicuá,Misteque,y
Alto de Mucuyupú en la región de Timotes (Trujillo y Mérida). Las características de este patrón serían:
a. Construcciones de piedra.
b. Losmuertos eran enterrados con objetos votivos, c. La cerámica essimple, tosca yde formas sencillas. d. La subsistencia se basó principalmente en el cultivo de
tubérculos altoandinos.
e. El intercambio con grupos de otros pisos térmicos debió ser importante por la presencia de elementos exóticosen la región.
Anota además que para El Mocao Alto y La Era Nueva se tienen 12 fechasde carbono 14 (seis para cada uno de losyacimientos), que oscilan entre 450 y 1.120 d. C. (en su trabajo de 1972 solamente se informa de una fecha). Aunque la presencia en estos yacimientos de cerámica de origen europeo permiten ampliar esta cronología. Para ella la gente del Patrón Andino tuvo relacionesculturales con los pue-blos Chibchas de Colombia (Taironas,Chibchas), con quienes com-partieron las construcciones en piedra,una agricultura basada en pro-ductos similares y otros elementos culturales como la cerámica y los pendientes alados (t'alas de murciélago"). Aunque la ausenciaen Vene-zuela de metalurgía desarrollada,arquitectura monumental y una or-ganización socio-política máscompleja,podrían indicar en los indíge-nas del Patrón Andino Venezolano una forma de vida más simplifica-da que las comunisimplifica-dades colombianas.
Wagner en este trabajo presentaen la lámina N°2 varias repre-sentaciones estilizadas de ranas en piedra,que recuerdan una hallada en la excavación de Ann Osborn en Chita 1. (Urdaneta, 1992). Al referirse a la arquitectura lítica incipiente de la zona de Mucuchíes, señala que hay gran cantidad de muros de piedra, muchos de los cua-lespueden ser modernos,aunque algunos que están en sitios aislados no habitados actualmente podrían ser precolombinos yhaber sido uti-lizados como demarcadores (territoriales). También existen terrazas agrícolasdelimitadas por piedras, ylo más importante de la zona son losdenominados mintoyes o mitoyes,que son construcciones en piedra de formas diversas que pudieron ser utilizadas como tumbas o silos
para almacenar productos agrícolas. Los mintoyes aunque son de di-versas formas,normalmente consisten en una cámara circular sellada con dos lajas. Estas construcciones han sido ampliamente documen-tadas en la región Andina venezolana.
Los rasgos anteriores nos recuerdan mucho a las evidencias ar-queológicas identificadas en territorio Lache, partícularmente en las veredas de Puebloviejo de Ura, Cocubal y La Estancia en Jericó, así como en Vichacuca y Chipacentro en Chita (Pérez, 1997).
Al referirse a los enterramientos cita el cementerio de artesanos, excavado por ella en El Mocao Alto, lugar donde se elaboraban placas líticas, conocidas como "alas de murciélago", en serpentinita; material que sugiere debió haber llegado a la zona por intercambio desde zonas lejanas. Anotando que en un estudio reciente sobre las placas líticas en el occidente venezolano Miguel Angel Perera (1977) sugiere que en los Andes venezolanos si hay fuentes de serpentinita.
Al hablar de la cerámica de Mucuchíes (El Mocao Alto y La Nue-va Era), menciona que esta es burda y simple con pocos elementos decorativos, existiendo jarras de cuerpo globular,ollas, vasijas globu-lares de cuello corto, boles abiertos,incensarios, vasijas trípodesy pla-tos. En cuanto a la decoraciónse tienen elapplique,incisión, punteado
y modelado; siendo el motivo más común el applique en forma de
cadenetas de sección circular. Allí se encontraron varios fragmentos de microvasijas y discos circulares de arcilla, algunos de estos perfora-dos (husos). La anterior descripción nos muestra similitud con algu-nos de los materiales recolectados en Jericó y Chita. (Pérez, 1997).
Antonio Niño (1990, 1996a), en su trabajo sobre la presencia de talleres de placas aladas en la cuenca alta del río Chama en el estado Mérida,nos informa que los reportes más tempranos sobre el hallazgo de objetos de estas características ya terminados son las de Ernst (1887), Sievers (1888) Y Marcano (1889); añade así mismo, que existen di-versas conjeturas sobre el posible uso y significado de estos elemen-tos, dentro de las cuales se puede mencionar:A) Religioso, donde se
asocia a estos objetos con un dios murciélago en Costa Rica. B)
Musical, que se basa en la sonoridad de las placas al chocar unas con otras. C) Comercial, donde estas jugarían el papel de moneda. O) Ornamento, por la presencia de orificios que permiten colgar estos objetos (Ver Lamina N°4.1).
56 ARQUEOLOGIA EN ELSUROCCIDENTE DE LASIERRA NEVADA DELCOCUY
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Él propone cuatro unidades de análisis para el estudio de estos objetos: Distribución espacial y temporal, proceso tecnológico, vincu-lación contextual y simbolismo. Con respecto al primero comenta que la presencia de estos elementos ha sido documentada en los estados
occidentales de Venezuela (Mérida,Trujillo, Barinas, Lara,
Portugue-sa,Carabobo,Aragua y Falcón). Siendo en los estados del área andina
donde se presentan las mayores concentraciones de sitios con placas
aladas,relacionados con dos contextos específicos:como ajuar
funera-rio y como componente de ofrendas ubicadas normalmente en cuevas
a más de 4.000msnm.
Además de los yacimientos descritos por Wagner y Schubert (1972) menciona el sitio El Bolo, en la localidad de Escagüey, donde se recuperaron placas aladas en diversas etapas de manufactura. Para este yacimiento se tienen dataciones por termoluminiscencia que osci-lan entre el 990 Y el 1.600 A.P. Anota que para este último lugar se
tiene otra fecha que se remonta al 4.550 +/-450 A.p, la cual se debe
corroborar en futuros trabajos; pues de ser correcta colocaría al sitio El
Bolo en una época más antigua que Chiriquí en Panamá, donde se
tiene un fechado del 2.045 +/- 45 A.P.
Al referirse a los talleres de elaboración de placas aladas,
estudia-dos por Wagner y Schubert (1972), así como a los yacimientos de
Escagüey y Mucuruba, investigados por él, comenta que dichos estu-dios han puesto en evidencia la existencia de yacimientos donde hay
extensos sistemas de terraceo,asociados a muros de contención,
situa-dos en las laderas de la cuenca alta del río Chama. Anota, además,
que en estas terrazas se han identificado unidades habitacionales,
zo-nas de enterramiento, cultivo, riego,estructuras circulares y
montícu-los de piedra. Todas estas unidades se encontrarían relacionadas, lo
que le daría una connotación multifuncional a los yacimientos. Las
características de estos yacimientos de los Andes venezolanos, nos hacen pensar en la existencia de un buen numero de correspondencias con los sitios registrados por nosotros en territorio Lache.
Antonio Niño ( l 996b) al estudiar las costumbres funerarias en la antigua Mérida, sugiere que las placas aladas son un elemento impor-tante a tener en cuenta, pues ellas constituyen indicadores temporales y modales sociales, por su asociación a yacimientos que poseen
crono-logías basadas en datos de carbono 14 y termoluminiscencia;además.
Tam-58 ARQUEOLOGIA EN ELSUROCCIDENTE DE LASIERRA NEVADA DELCOCUY
bién es un indicador modal funerario; pues las placas al hacer parte del ajuar y la parafernalia ritual asociada, se convierten en elementos que indicarían posibles diferencias sociales, dentro de una comunidad, su-giriendo la ubicación o papel desempeñado por un individuo o grupo al interior del grupo u organización política o religiosa.
En Colombia la única referencia que tenemos de un yacimiento, queen un principio se pensó, podría corresponder a un taller de elabo-ración deobjetos líticos pulidos, es el sitio de La Frontera en la Sierra Nevadade Santa Marta, en el medio río Buritaca; en este yacimiento queaparece codificado como Buritaca 204, y que ha sido estudiado por diversos autores (Botero, 1984, Cadavid, 1985; Oyuela, 1983;
Cardoso, 1986), se menciona la existencia de abundantes objetos en piedra pulida, algunos de estos en contextos que muestran claramen-te su función simbólica.
Cadavid (1985), nos informa que en los trabajos desarrollados en el área central de este yacimiento en la terraza número 18 se encon-tró cuatro cuentas líticas paradas,junto a una piedra ovalada, que esta-ba también enterrada verticalmente. Estedepósito de cuentas sigue el mismo patrón que el observado en las terrazas22A y 22B. Ya que en la terraza 22B se hallaron dos depósitos de cuentas sin perforar o
cie-gasy cuatro en "bru to"; en ella también se halló abundante material lítico, con muchas cuentas sin perforar. Según Cadavid las cuentas fueron enterradas en las terrazas, cuando estas ya habían sido constituídas como tal,teniendo el enterramiento de estos objetos pro-bablemente algún carácter simbólico.
Al referirse a la terraza N° 18, comenta que allí se observó la existenciade una distribución espacial muy clara. Puesto que la
ma-yoría de la cerámica y líticos se hallaron muy cerca al fogón, en un área de 4 rn-,lo que parece indicar que en esta zona de la vivienda habría un área de trabajo,donde además de la preparación de alimentos, se desarrollabanotras actividades que requerían el uso de herramientas líticas. Añade también ,que aunque el porcentaje de herramientas líticas esalto,en comparación con otroslugares de Ciudad Perdida,es pro-bable que los ocupantesde esa casa necesitarán herramientas de ese ti po para ejecutar una actividad especifica ;siendo poco probable
pen-saren la existencia de un taller,puesto que allí no se hallaron desechos niobjetos en proceso de elaboración,ni elementos que pudieran co-rresponder a herramientas. Otro elemento de interés que menciona
Cadavid,es la presencia de dos fogones en esta vivienda terraza 18 -anotando que es posible que uno de ellos tuviese una función diferen-te. En Chita,en el sitio de Arboloco,se encontró un fogón asociado a elementos líticosen proceso de elaboración.
SylviaBotero (1984), en su trabajo de recuperación de la terraza central ya guaqueada en el sitio de Frontera,informa que la escogencia de la terraza a excavar, se debió a la gran abundancia en la superficie de cilindros (con o sin perforación de hasta 15 cm de largo), cuentas de collar y fragmentos de cuarzo y magnetita,lo que hizo pensar que podría ser un taller lítico.
Allí se definieron para el estudio de los materiales líticos los si-guientes grupos: cuentas ciegas,perforadas,machacadores,hachasy cilindros perforados y doblemente perforados. Buscándose el proceso de elaboración de estos artefactos (tamaño, forma, material,desgaste y locus),la autora hace una descripción de cada uno de los grupos de líticos e informa que cerca de Frontera hay afloramientos de magnetita y cuarzo, siendo posible que también haya cornalinas y ágatas. Lo cual unido al hecho de que en Frontera hay artefactos talladosen los
dos primeros materiales,plantea la posibilidad de que al menosestos
fueran transformados en elsitio; pues parece que no todoslosobjetos
líticos se elaboraron allí.
Actualmente no se sabe si en cada asentamiento Tairona hubo
artesanos especializados en la talla de la piedra,de todasmanerasen varios yacimientos se observan desechosde talla. "En muchascasas
junto con las cuentas, se encontraron fragmentos, astillas (chips) y
pequeños guijos (pebbles) de cornalina,evidentemente de los mate-riales de los cuales lascuentas fueron manufacturadas"(Masan ,1936,
Parto II section 1,P. 212. En Botero, 1984).
En este mismo trabajo,en elsector suroccidental, de esaterraza,
se encontró una olla mocasín de 14 cm de alto por 28 cm de largo (Ver dibujo N°4.1),losdatos sobre este hallazgoson complementados por Oyuela (1983),quien informa que debajode un enlosado se halló una vasija en forma de mocasín,la cual se encontraba asociada a esquirlas
de cuarzo,siendo probablemente un pagamento. Encima de la vasija
mocasín se localizó un fogón , asociado al cual había una cabeza de venado en cerámica. Oyueia anota que esta no esla única referencia a piezas de este tipo, pues un guaquero le informó que ellos, allí
60 ARQUEOLOGIA EN ELSUROCCIDENTEDE LASIERRA NEVADADELCOCUY
Dibujo N" 4.1 Olla Mocasín Encontradaen el sitiode Frontera. Tomado de Botero (1984)
habían encontrado otro mocasín;añade también que en Ciudad Per-dida no se han hallado mocasines. En este sitio también se recolec-tó una vasija de forma atípica, la cual estaba llena de cuentas. En Mérida también se han encontrado ofrendas en piezas de caracte-rísticas similares.
Botero concluye , sobre la terraza central de Frontera,que esta no es una terraza típica de habitación, donde la presencia de artefactos líticos y las manchas de carbón, podrían indicar quese trataba de sitios de trabajo asociados a la tallaypulido de piedras. Anota también que la cercanía de la terraza a un curso de aguayla existencia en la quebra-da Huso de una roca de gran tamaño para afilar,además de la abun-dancia de desechos de talla (en cuarzo cristalino, magnetita, ágata,
piedras verdes,etc.),permiten concluir que en la terraza se efectuaron labores de talla y pulido de adornos y/o herramientas de piedra. Específicamente-sobre las piedras verdes pequeñasinforma que estas
se han encontrado bajo estructuras de puntales de piedra y debajo de las lajas que forman cruces de caminos, es decir, parecerían tener una connotación ritual. Fray Pedro Simón al referirsea las provincias de los cuicas en Venezuela anota lo siguiente:
"Tienen en bohíosparticulares dedicados sólo para esto al modo de templos, algunas figurasmal formadas de hilo de algodón,tierra cocida y·palos ...a quien ofrecen ovillejos de hilo del mismo algodón,sartillas de quitero,que son cuentas
de muchos colores de piedras,y huesos teñidos,en especial de piedras verdes, que dicen algunos son tan buenas para dolor de ijada,como lasde Santa Marta."
(Simón,[1625] 1981,ll: 103)
Oyuela (1983),opina que la hipótesis de la existencia de un ta-ller de elaboración de objetos líticos en Frontera ha perdido consisten-cia,debido a que la frecuencia de desechos de talla encontrados allí no es alta,comentando que más bien el sector enlosado tendría una fun-ción de"mercado" .
Cardoso (1986, 1987),quien además de excavar en Frontera,hace un estudio sobre el uso y significado de las cuentas del área Tairona, comenta que muchas de estas nose encontraban perforadas (cuentas ciegas), lo que inicialmente llevó a pensar que se encontraban en pro-ceso de elaboración;hipótesis que fue desvirtuada por su abundancia, pulido y desgaste de algunas de ellas. Esto último podría indicar su uso en actividades tales como el trabajo del oro o de la piedra.
Muchas veces se han encontrado grupos en depósitos,enterradas a distintas profundidades,formando cadenas,en el interior de vasijas cerámicas en ocasiones enterradas o en el piso de las viviendasycasas ceremoniales, estando en estas últimas distribuidas de una manera regular,asociadas por su material de elaboración y color;demarcando quizá diversas zonas de actividad. También se han hallado debajo de las lajas,junto a los caminosyen las áreas enlosadas de determinadas terrazas (Cardoso, 1987).
Se ha pensado que esos entierros se hicieron cuando estaban cons-truyendo las casas, pero lo más probable es que se hayan efectuado durante la ocupación de estas, en un gran período de tiempo, y como resultado de actividades ceremoniales.
En los entierros es evidente que fueron depositadas intencionalmente, lo que indica su importancia ritual. En las vivien-das y en las bases de los murospudieron servir como elementos pro-tectores para los moradores de estas o como ofrendas. Por tanto las cuentas debieron haber tenido varios usos (adorno, posibles herra-mientasyuso ritual). Las crónicas del siglo XVI mencionan que cuen-tas de piedras finas eran utilizadas con finesmedicinalesyque fueron
62 ARQUEOLOGIAEN ELSUROCCIDENTE DE LASIERRA NEVADA DELCOCUY
encontradas en "buh íos del diablo" dentro de vasijas cerámicas. (Cardoso, 1987)
Por las excavaciones de Cardoso (1986) en Frontera se sabe, a partir de dataciones radiocarbónicas,que este sitio fue habitado entre lossiglos XII y XVI. Aunque, en este mismo trabajo,ella menciona otra fecha del año 660 d.C. que se halla relacionada con arquitectura lítica ,material cerámico y lítico clásico Tairona, fecha que ha sido to-mada con mucha reserva;la cual con los nuevos fechados obtenidos en Chita,asociados a material lítico,debe ser replanteada. Con rela-ción a lo anterior es de importancia anotar que Cadavid (1985) men-ciona la existencia de dos ocupaciones en la terraza 22B;aunque el material lítico solamente se halló en los niveles correspondientes a la
segunda ocupación.
Reichel Dolmatoff (1955), en sus excavaciones en Pueblito, en el
sitio 271, que consiste en una casa de habitación, delimitada por un anillo de lajas verticales enterradas, menciona el hallazgo en ella de una buena muestra de objetos líticos donde se incluyenvarios elemen-tos similares a los hallados en Chita. Entre estos se tienenplacas sonajeras
de piedra gris,azul osa,verde,etc. de diferentes formas (rectangular,
cilíndrica, elíptica, etc.). También se hallaron objetos tubulares en forma de "campana" de piedra negra, cuentas de collar en cuarzo y fragmentos de cristal de roca.
En el sitio 166, que constituye otra vivienda de características
similares a la anterior, se halló también un buen número de objetos líticos,entre los que destacan cinco (5) placas sonajeras de forma rec-tangular con una o dos perforaciones bicónicas cuyas medidasoscilan entre 16 y 20 cm de largo,elaboradas en piedra de color habano grisoso y habano rosado y varios (14) fragmentos de placas. También se hallaron objetos en forma de campanas y una copa o crisol de piedra fragmentado.
De losyacimientos mencionados por Reichel el más importante parece ser el sitio 236, se trata de una construcción (vivienda) de gran-des dimensiones, siendo la única casa de Pueblito que posee cuatro puertas opuestas. En este lugar, excavado parcialmente por Mason, Reichel excavó en el costado oriental alIado de la puerta en un sector que parecía no alterado. Allí debajo de ras lajas horizontales del anillo encontró varias vasijas y objetos líticos. La mayoría de los objetos
líticos hallados en ese lugar se encontraban dentro de tres ofrendatarios que habían sido colocados entre los anillos de la vivienda. En dos de los ofrendatarios se hallaron cristales de roca,piedras naturalesyen uno dosconchas de bivalvos marinos,en el tercero se hallaron placas sonajeras, pequeños bastones ceremoniales
y
figuritas antropomorfasy zoomorfas. Tanto por el tamaño,como por los elementos hallados se considera que este sitio corresponde a un recinto ceremonial. En otro de los basamentos de vivienda (ceremonial), debajo de las lajas, se encontró un pequeño depósito compuesto por 7 cuentas tubulares, que estaban asociadas a un cráneo de jaguar. También se hallaron placas en forma de murciélago
y
otro pequeño ofrendatario con placas sonajeras de piedra verde, cuentas tubulares de collary cuarzos sin talla. Allí también y como coincidencia con el sitio de Frontera se halló una pequeña cabeza en cerámica modelada en forma de venado. Finalmente en este trabajo Reichel Dolmatoff presenta una lamina donde se observa una laja con varias depresiones que según él podrían ser utilizadas"para pulirpiedras"(Reichel Dolmatoff, 1955: Lamina 1). (Ver Lamina N° 4.2)Reichel (1986), comenta que inicialmente no se conocía que sig-nificaban los conjuntos de piedras que se encontraban en los ofrendatariosy que se habían colocado en los basamentos de las vi-viendas,hasta que observó la supervivencia de esta costumbre entre los Kogi. Anota que estos indígenas al construir una casa entierran ritualmente una vasija pequeña de cerámica, en la que introducen un guijarro o una cuenta de collar por cada miembro de la familia y que cada vez que nace un niño el ofrendatario (vasija) se destapa y se coloca otra piedra o cuenta. Según él la cuenta o piedra varía en color,
tamaño yforma, de acuerdo con los atributos tradicionales de cada linaje.
El trabajo de Reichel entre los Kogi le permitió también observar que algunos sacerdotes aún poseían placas aladas de piedra; que eran utilizadas como instrumentos musicales por parte de bailarines, quie-nes se las colocaban en los codos suspendidas en pares,las cuales al chocar producen un tintineo melódico. Siendo aún usadas en ciertas ceremonias, lo que para Reichel es ejemplo de continuidad en la tradi-ción cultural.
En Momíl Reichel Dolmatoff informa de la existencia en el corte 2.nivel 12 de dos fragmentos de pendientes alados (Reichel Dolmatoff,
64 ARQUEOLOG IA EN ELSUROCCIDENTEDE LASIERRANEVADA DELCOCUY s
--
E
" . ', .(' -
" . / ~ - ,. ~!' - -PLACAS ALADAS y"CAMPANAS" PROCEDENTES DE PUEBLITO1956: Lamina XXVII N°12-13) Yde otros en forma de barra horizon-tal (Reichel Dolmatoff,1986). Este nivel corresponde a los inicios del
período I de Momíl, el cual ha sido situado a partir de una fecha
radiocárbonica en el 170 a. C. siendo contemporánea con una de Chiriquí en Panamá. Esto es importante pues ratificaría la presencia de colgantes alados en la costa colombiana en el siglo 11 a. C. lo que le añadiría confiabilidad a la fecha del 660 d. C. disponible para el sitio
de La Frontera,corroborando de paso los fechados obtenidos en el
sitio de Arboloco.
Reichel (1986) comenta que en el área Tairona se han hallado
en sitios ceremoniales y en depósitos ocultos miles de cuentas de
collar,elaboradas en cornalina,ágata,cuarzo,etc. de diversas formas (tubulares, esféricas,botones,discos, etc.). Anota, además, que en la región de Cerro Azul en la parte alta del río Sevilla excavó un sitio ceremonial, que en el área central contenía una acumulación de más
de un metro de espesor, que contenía cuentas de collar en diversas
etapas de elaboraciónytamaño. Donde había desde el fragmento de
materia prima hasta el artefacto ya terminado. Concluye que se tra-taba de un sitio de ofrendas, pues el estrato superior del depósito se hallaba sellado por una gruesa capa de barro cocido a manera de
piso. La descripción anterior coincide con lo que podríamos
denomi-nar un taller lítico, lamentablemente el autor no da información de
loselementos asociados, que nos pueda indicar la existencia allí de
objetos que se pudieran haber utilizado en la elaboración de los arte-factos de piedra (pulidores, yunques, afiladores,etc.). Asi mismo es claro que la cronología de este yacimiento es tardía ubicándose entre
los siglos X-XVI d.C.
Uno de los trabajos donde se ha tratado a mayor profundidad
este tipo de materiales, es el de Miguel Angel Perera "Arqueologiay Arqueometría de las Placas Líticas Aladas del Occidente de Venezuela"(1979), en dicho estudio él hace en primer lugar una revisión histórica y biblio-gráfica de estos materiales,mencionando a losprimeros autores, prin-cipalmente de origen alemán, que le prestaron atención a las placas aladas (Ernst,1878, 1884;Siervers,1888;Heger, 1925), quienes
des-criben algunas de ellas, proponiendo que podrían tratarse de placas
sonoras o de adornos que se llevaban colgados al cuello. Menciona
que la Sociedad de Antropología de París, en el siglo pasado,conoció
de la existencia de estos objetos y recibió en donación de Marcano (1889 [1971]) varios ejemplares elaborados en serpentinita negra y
66 ARQUEOLOGIA EN ELSUROCCIDENTE DELASIERRA NEVADA DEL COCUY
verde,procedentes de cuevas en el Estado Trujilloy de Mucuchíes,
EstadoMérida. Marcano no cree que se trate elementos musicales
(fonolitos), sino que estos fueron usados como objetos ornamen-tales. Informa además,que en el Museo del Hombre de París y el Británico existen algunas pequeñas colecciones de placas aladas.
Perera,anota que es Giglioli (1910), a partir del estudio de un pequeño lote de placas en serpentinita y de concha,que adquiere
en Londres, quien rechaza los planteamientos que sugieren que puedantratarse de ornamentos o insignias de rango;sugiriendo más
bien que las placas serían representaciones de un murciélago con las alas extendidas,vinculadas con el culto al DiosMurciélago que
era venerado en Guatemala, Chiapasy Costa Rica, esto lo llevó a insinuar la existencia de relaciones entre Mesoamérica y losAndes Septentrionales. Hipótesis que contó rápidamente con muchos adeptos y que ha servido para explicar el origen y procedencia de lasplacas líticasaladas. (Perera, 1979)
Él hace alusión a la evolución formal de estos objetos y su tipología; anotando que loscriterio susadospara ello son la presen-cia o ausencia del triángulo invertido, lasperforaciones yla materia prima. Teniendo en cuenta las técnicas de manufactura,la materia primautili zada ysu procedencia,para estohace alusión alost raba-josde Wagner(19 80 ), WagnerySchubert (1972), Sanojay Vargas
(197 4) . Autoresque sugieren que la materia prima fue obtenida a partir de contactos comerciales con comunidades de otras zonas.
Al hablar del significado culturalyde los contextos donde han sido encontradas las placas, comenta que algunos cronistas infor-maron del uso de piedras verdes con fines medicinales, que eran depositadas en lugares especiales, tales como cuevas, es decir ten-drían un uso ritual. Anota que otros autores (Siervers (1888);Ioyce (1907) y Salas(1908, 1956)) sugieren que también podrían haber
sido usadas como objetos ornamentales (pectorales) que indicarían jerarquía,siendo usados principalmente por los caciques como em-blemas de guerra o también como elementos rituales (religiosos) de usoexclusivo de sacerdotes. De todas maneras la propuesta que ha contado con más apoyoes la de Giglioli que sugiere que se trata de un murciélago con las alas extendidas,cuyouso se extendió des
Según Perera, el hallazgo de placas aladas en contextos funera -rios y en cuevas, ha llevado a que se sugiera,siguiendo a Giglioli que son ornamentos funerarios vinculados al culto del murciélago. Wagner (1980, 1988) de una manera más general les confiere un sentido pri-mordialmente ceremonial u ornamental y como ofrendas funerarias; mientras tanto Sanoja y Vargas (1974) además de las connotaciones anteriores los asocian a operaciones de intercambio o trueque de bie-nes y servicios. En lo que todos los autores consultados por Perera coinciden es que son las cavernas (mintoyes), que se utilizarían como "osarios o adoratorios", los lugares de los Andes venezolanos donde se ha encontrado un mayor número de placas. Allí se encontrarían en la superficie o ligeramente enterradas, asociadas a diversos elementos votivo s y utilitarios en cerámica, piedra (incensarios trípodes, cuentas de collar y placas en concha marina, etc.)yen ocasiones junto a restos óseos humanos.Las placas también han sido encontradas asociadas a sitios habitacionales y a un taller donde eran elaboradas.
En uno de los capítulossiguientes hace un análisistipológico de las placas,donde tiene en cuenta su distribución geográfica, la cual se restringe principalmente a los estados de Mérida,Trujillo y Lara, y su posición cronológica, mencionada al referirnos a los trabajos de Wagner y de Antonio Niño. Posteriormente hace la descripción de tres colec-ciones que incluyen en sus fondos placas aladas. Estas son:
l. Colección Museo de Ciencias Naturales de Caracas. Tiene (175 placas),algunas de ellas (12) proceden de la cueva El Burrero del Estado Trujillo. Esta colección además'de ser la que posee el mayor número de placas,es la más rica y variada en formas y trabajos siendo posiblemente la de mayor número de procedencias.
2. Colección Departamento de Antropología del IVIC. Posee 87 placas, de las cuales solamente 7 no tienen procedencia.De las restan-tes, 76 proceden de El Mocao Alto,yacimiento excavado por Wagner,
lugar de donde se obtuvieron 4881 ejemplaresde placas que presen-tan diversas formas,tamaños y etapas de confección se discriminan así:"De este material 82 son "alas de murciélago" completas,98 son placas rectangulares completas,hay 514 fragmentos de "alasde mur-ciélagos",3.029fragmentos de placas rectangulares,918son artefac-tos en diversas etapas de acabado
y,
finalmente, también hallamos 240 pedazos de materia prima in situ. (Wagner y Schubert, 1975: l. En Perera, 1979)". En esta colección también hay dos placasproce-68 ARQUEOLOGIA EN ELSUROCCIDENTE DE LASIERRA NEVADA DELCOCUY
dentes de Miquimú, yacimiento que también fue excavado por
Wagner y otra del Distrito Boconó.
3. La tercera colección es la del señor Ramón Ignacio Reyes.
Se compone de 130 placas completas pequeñas,45 placas
fragmen-tadas y 14 fragmentos de desechos, sobrantes y objetos a medio terminar que se encontraron en 1976, en una cueva de Humocaro Alto en los límites de Lara con Trujillo.
A partir de un análisis de agrupaciones por computador,
utili-zando tablas con 60 columnas, donde introduce toda la informa-ción concerniente a las placas: forma,peso,tamaño,grosor, mate-rial,procedencia, tipo de perforación,etc.establece un total de ocho tipos. Concluye que el análisis de agrupaciones es valido por cuan-to expresa mayores diferencias que las consideradas en las tipologías
de otros autores. Perera anota que para la interpretación
arqueoló-gica su utilidad principal es de tipo clasificatorio en cuanto a for-masgenéricas; aunque estas diferencias señalen distinciones en cuan-to a los atribucuan-tos que las distinguen.
Señala además, que las placas líticas representan una sola y particular clase de objetos,compuesta por tiposcon diversas simili-tudes; siendo expresión de una significación supraestructural o ideo-lógica entre diversas comunidades, lo cual se puede inferir por su presencia en por lo menos dos series cerámicas (Miquimoide y
Tierroide),asociadas a los patrones Sub-andino y Andino, así como
ayacimien t os de clima cálido en el Estado de Lara.
Las placas líticas representarían también un objeto cultural con
una invariabilidad formal,temporal y una tecnología uniforme en
su manufactura; 'así mismo,su presencia en diversas series arqueo-lógicas sugiere una tradición ceremonial con un complejo mítico-religioso,que tendría variantes regionales y locales; aunque,según él,su origen no es andino.
En los capítulos finales Perera se centra en los instrumentos de producción,lastécnicas de manufactura, la materia prima y la signifi -cación del objeto en el marco institucional e ideológico. Estos temas a excepción del último los trataremos al referimos al proceso de elabo-ración de los objetos pulidos encontrados en Arboloco,Chita.
Al referirse a la significación del objeto ideológica e institucionalmente propone que las placas aladas son ideoartefactos, lo que significa que están inmersos en el complejo supraestructural de las instituciones e ideologías. Por lo tanto este objeto estaría relacionado con el componente religioso, partícularmente con la institución funeraria, siendo la manifestación del complejo ceremo-nial que la acompaña. Esta apreciación la basa en la información concerniente a los contextos donde se han encontrado.
Según Perera, otro elemento importante para el estudio de su significación es la simbolización o asociación de este objeto, para lo cual la propuesta que ha logrado una mayor significación es la de Giglioli (1910), al asociarla al culto de dios murciélago en centroamérica. A partir del cual comienza a llamárselespectorales alas
demurcidago"(bat winged pendant). Al respecto el autor comenta que la
distribución geográfica de los murciélagos en Venezuela rara vez supe-ra los 2.000 msnm, es decir no corresponde con los lugares de tiersupe-ra fría donde se han encontrado.
Continúa su exposición argumentando que en los mitos y leyen-das de grupos indígenas de zonas cálileyen-das (selvas y sabanas) no es com-plicado hallar referencias a este animal. Anotando al respecto que asociaciones de placas aladas con enterramientos son comunes,para lo cual utiliza como ejemplo las excavaciones de Nectario (1942) en cercanías a Barquisimeto, Estado Laray de Sanoja y Vargas (1967a: 18;196 7b: 37) en el cementerio de Las Locas,también en este mismo estado. La ubicación temporal del sitio Las Locas en el siglo 11 d. C.y la existencia en zonas cálidas de Lara de abundantes colonias de mur-ciélagos, así como de aves diurnasque podrían asociarse con creencias escatológicas lo llevan a sugerir que en esta zona se podría hallar el origen de la simbología de una deidad alada. La cual, con variantes ideológicas locales, se manifestaría asociada a enterramientos en pe-ríodos o fases más tardíasen regiones de clima frío o paramero,donde no existen los tipos de aves mencionados anteriormente.
Al referirse al culto del murciélago en centroamérica,comenta que aunque para el área Maya (Chiapas en México,Guatemala y El Salva-dor) se menciona la presencia de un murciélago-vampiro antropomorfizado en algunos códices y en unas pocas vasijas cerámi-cas; además de unas pocas voces que designan a esta figura y al carác -ter tenebroso que se le da en elPopol Vúh,en esa zona no se poseen
70 ARQUEOLOGIAENELSUROCCIDENTEDELASIERRA NEVADA DELCOCUY
evidenciasarqueológicas que expresen la existencia del culto al
mur-ciélago. Solamente a partir de Costa Rica se ha reportado la presencia
deuna gran producción de placaslíticasaladasconfeccionadasen jade queprovienen deenterramientos, asícomo decolgantesdonde se e
n-cuentran representaciones del buho;motivosqueseenco ntrarían
rela-cionadascon la idea mítica de un gran pájaro quese ha asociadocon la transmigracióndel alma.
Perera,informa que aunque algunosautoreshan sugerido el
ori-gensuramericano de las placas líticas , las cuales llegarían por
inter-cambio durante el período clásico(500 - 600 d.C.) a centroamérica. Estocontrasta con la existenciaen la provincia de Chiriquí en Panamá dependientes alados,asociados a cerámicaque tiene una antigüedad de 2045 +/- 45 antes del presente, según Wagner, si esta fecha es
valida le daría una mayorantigüedad a los colgantes de PanamáyCosta Rica, dando la posibilidad de un origen centroamericano de estos.
Teniendoen cuenta lo ante rior haceuna propuesta acerca del
ori-geny dispersión de lasplacas aladas, en la queve dosposiblesfocos de origen de estos elementos. El primero lo asocia a las placasv ene-zolanas, las cuales representaríanun desarroll olocalque seoriginaría en lastierra sbajasdel Estad odeLara,que se extendió hasta lastierras altasandinas de Tru jilloyMérida. Elsegundosetrataríadeun de
sa-rrollo paralelo en Centroamérica y Colombia,el cual tend ría como
focode origen la provin ciadeChiriquí en Panamá;aunque en ambas zonassedesarrollaríancaracterísticas yvariantes particulares,asícomo significadosy usosdiferentes.
Aunque est a propuesta es inte resante, no tien e en cuenta los reportes de Gerardo y Alicia Reichel Dolmatoff (1956 )en Momíl,
yacimiento que tiene una fechade 170 a. C.Así mismo,los resulta-dos de fechados obtenidos en las excavaciones adelantadas en Arboloco municipio de Chita, departamento de Boyacá, objeto de
este informe,introducen nuevos interrogantes sobre el foco de ori-gen yantigüedad en la elaboración de elementos en piedratales como placasaladas, cuentas, colgantes, etc. En este yacimiento que co
-rrespond ea un taller lítico,que se utilizótambién como recinto fu-nerario se tienen fechas de carbo no 14, que indican su ocupación ent re los siglos IIa. Cy IV d.C.lo cual corresponde con el material
cerámicoasociado . La discusión sobreesteyacimientoy su cron olo-gíasepresentará másadelante.
]acqueline Clarac de Briceño (l996a,b ),al referirsea la tecno-logía de los antiguos habitantesde Mérida,comentaque allí debie-ron haber existido especialistas en actividades tales como obras de terraceo,elaboración de placas líticas aladas y la alfarería entre otras. Es así como ella menciona que en Mérida hubo una "tendencia fuert e-mentelítica",que estaba combinada con una "tendencia agrícola" yuna "tendencia religiosa"; lo que llevo a estos grupos a la elaboración de un objeto muy común en esa zona "la placa alada".Elemento que no tenía utilidad práctica,solamente poseía un fuerte significado simbóli-co y por ende etnológisimbóli-co, y que para su estudio se debe examinar su función, forma, materia primera en que fue elaborado, su estilo y el contexto donde se encuentra inmersa.
Es así como concluye, a partir del análisis de la documentación etnohistórica y etnográfica actual, que la función de la placa lítica ala-da es netamente simbólica. Los campesinos,de Mérida, han conser-vado en su tradición oral varios conceptos referentes al significado de este objeto:
- Es un símbolo de lo divino (soly águila).
- Es un símbolo de la vidayla muerte (águila/zamuro) (mundo de los espíritus/mundo de los muertos). Combina la "vida eterna"de la piedra con la superación de la muerte.
- Es un símbolo masculino ya que se ha conseguido hasta ahora sólo en asociación con esqueletos de varones. Conlleva sin embargo algún significado femenino también,todavíano muyclaro, relaciona-do con la organización totémica."
Su importancia simbólica también se halla relacionada con la for-ma de utilizarla. Es así como, las perforaciones que poseen indican que se podría llevar sobre el pecho,tal como se ve en algunasestatuillas, por este motivo inicialmente las denominaron pectorales. Aunque otras placas debían ser colocadas en sitios especiales,tales como santuarios o en lugares de ofrendas. Ejemplo de esto son los conjuntos hallados por Reichel Dolmatoff en Pueblito. (Ver Lamina N° 4.3).
Al hablar de la forma dice que esta presenta variantes,pero que todas girán en torno de un mismo tema: "dos alas extendidas de am-bos lados de un triángulo central". Estas variantes incluyen también una gran variedad de tamaños y por ende de estilos. Siendo muy
ne-72 ARQUEOLOGIA ENELSUROCCIDENTEDELASIERRA NEVADA DELCOCUY
PLACASALADAS
cesario establecer el estilo o los estilos que la definen,para lo que es importante realizar un análisis cuantitativo
y
cualitativo,con una mis-ma metodología en las diferentes regiones donde se encuentra este objeto; lo anterior deberá ir unido de una cronología que permita establecer las áreas de dispersióny los contactos culturales entre las comunidades que usaron dicho objeto.El otro elemento de importancia para su análisis es la materia en que fue elaborada que pudo haber sido roca metamórfica (serpentina, pizarra, jadeíta), concha
y
oro (tumbaga); aunque en estos dos últimos materiales son mucho más escasas. Clarac de Briceño anota, que los campesinos de Mérida las llaman "águilas"y
comentan que"los indios las hacían también de oroy se echaban a las lagunas como ofrendas".Esta autora, a partir de sus trabajos etnográficos, dice que la in-formación existente actualmente entre los campesinos merideños re-ferente al murciélago no permite hablar de un culto a este animal. Aunque si es posible que exista una relación entre elmurciélago
y
el águila a través de la placa. Añade además que más importante que el murciélago parecen haber sido los animales que en el pasado debieron tener una relación de carácter totémico con los habitantes de la Cordi-llera de Mérida;donde el murciélago habría desempeñado una fun-ción secundaria,máxime que este no es típico de las zonas de páramo, caso contrario de las águilas y zamuros (gallinazos). Un animal que también se encuentra en el páramo es el zorro, el cual está relacionado con el sexo femenino, estando representado comúnmente en los petroglifos de Venezuela por medio de un triángulo. De esta manera la placa sería también una representación estilizada del pubis y las piernas abiertas de la mujer en posición de parto. (Ver Dibujo 4.2).74 ARQUEOLOGIAEN ELSUROCCIDENTE DE LASIERRA NEVADA DELCOCUY
Los campesinos de Mérida también relacionan la placa lítica ala-da con un hombre él"mojan" o chamán andino,que estaría representa-doen varias estatuillasde piedra, donde la parte superior del persona-je tiene gran parecido con las placas aladas. Este obpersona-jeto la placa se colgaría en el pecho para evitar la salida del alma,de manera similar a objetos que utilizan en la actualidad, para que los protegan de los
muertos-espantos. (Ver Lámina No. 4.3).
El objeto prehispánico, que es de mayor tamaño,no solamente se
utilizaba co~o pectoral, sino que también lo colocaban en cuevas o
santuarios,en,este caso no era necesario hacerle orificios. Concluye finalmente afirmando que este objeto posee diversos contenidos
sim-bólicos,cuyos componentes se hallan en múltiples posibilidades de
combinación,habiendo algunas de ellas sobrevivido hasta la
actuali-dad,lo cual posibilita una aproximación etnológica de utilidad para su análisis e interpretación (Clarac, 1996b)
Clarac (1981),comenta que actualmente en Mérida se hacen ofren-das a lasPiedras Sagradas (de gran tamaño) con el fin de obtener mejo-res cosechas y también para que les permitan subir a los cerrosy pára-mossin ningún tipo de peligro. Además todapiedrita tallada de modo especial y a la que se le hayan agregado colores será útil en los rituales de fertilidad de los campos. Estas piedritas,llamadas por los españo-lesídolos,son mencionadas en juicios hechos amojanes durante la
Co-lonia. Más adelante agrega que lasPiedras Sagradas señalan el lugar
donde se rinde culto a la montaña. Anotando que el culto a las
Pie-dras se ha perdido en gran parte de las comunidades, pero que sin
embargo hay respeto a ciertas piedras sobre las que normalmente se han erigido cruces católicas;en una de ellas le informaron que los
in-dios hacían ofrendas, antiguamente.
Según Clarae este culto a las piedras pudo ser generalizado en época prehispánica y actualmente solamente se ha conservado en
muy pocos lugares,especialmente en determinados páramos,
parti-cularmente donde hay lagunas. A veces en sus orillas hay
monu-mentos de piedras. .
Cabello Carro (1980),en su estudio sobre los materiales
costa-rricensesque componen los fondos del Museo de América en Madrid
(España) ,informa que los colgantes de Jade en Costa Rica comienzan
ritualismo religioso del cual los objetos de jade eran su manifestación; según los cronistas los colgantes eran muy apreciados por los indíge-nas,siendo las regiones de Nicoya y la Vertiente Atlántica las zonas donde se encuentra el Jade. Allí los motivos eran muy variados, sien-do el más común eldios-hacha. Otro motivo importante es el colgante alado que es característico de la región de Nicoya y de la Vertiente Atlántica y de la Altiplanicie.
Un trabajo reciente en el sitio Cerro de Juan Diaz,en la costa Pací -fica Panameña,yacimiento que se inscribe en la "Tradición Semiótica de la Gran Coclé",lugar que ha sido considerado como un centro ri-tual (funerario) y comercial,y uno de los asentamientos principales de un cacique que a la llegada de los españoles ejercía control político en los cursos bajos de los ríos Parita y La Villa. En este lugar los trabajos arqueológicos han permitido recolectar diversos elementos culturales elaborados en concha,oro, piedra y cerámica. Todos ellos asociados a entierros primarios y secundarios múltiples, que contenían como ajuar placas de oro con espirales divergentes; incensarios cerámicos;cuentas y pendientes manufacturados en concha de Spondylus;collares he-chos con dientes de jaguar y puma;pendientesen forma de barra ela-borados en piedra (ágata); cuentas bicónicas de feldespato verde, etc. De todos estos elementos los que más nos han llamado la atención son los elaborados en concha y piedra (figura 5: a,b,f; figura 8:e,m, n,o, nn,00, pp,qq;figura II: i, j,k, 1) que recuerdan mucho por su
forma a varios de los elementos encontrados en Chita. Algunos de estos, al igual que en la Sierra Nevada de Santa Marta,se encontraban formando pequeños grupos,lo que lleva a los autores a sugerir que se relacionaban con la edad, el oficio y/o estatus social de sus dueños (Cooke y Sánchez, 1997).
EnCerro Juan Diaztambién se encontraron abundantes
fragmen-tos de conchas Spondylusy Pinctata en rellenos de tumbasy basure-ros,lo que sugiere que en ese mismo lugar eran elaborados los artefac-tos;siendo muy probable que la materia prima se trajera de otro sitio.
Los autores concluyen que la tecnología para fabricar artefactos en piedras duras (ágata, serpentina, etc.)ya estaba desarrollada en la época de auge de la cerámica del estilo Tonosí es decir en el lapso compren-dido entre el 300-400 d. C. Los datos obtenidos en este yacimiento confirman que la orfebrería y artesanías elaboradas en concha se desa-rrollaron en la Gran Coclé antes de que hicieran los entierros del sitio Cante; Es así como se sabe que estas dos actividades se encuentran
76 ARQUEOLOGIA EN ELSUROCCIDENTE DELASIERRA NEVADA DELCOCUY
asociadas al período de manufactura de la cerámica del estilo Cubitá, es decir entre e1550 y 700 d. C. Los datos cronológicos provenien-tes de este yacimiento, sugieren que hacía comienzos de nuestra era en varios sitios del norte de suramérica (Momíl,Arboloco,en Colombia y El cementerio de Las Locas, estado de Lara en Vene-zuela) ya se había desarrollado la tecnología necesaria para la ela-boración de diversos objetos en piedra pulida.
Un sitio en el altiplano, donde se menciona la existencia de un probable taller lítico es "El Muelle", en cercanías de Sopó, donde se hallaron evidencias de la manufactura local de objetos líticos (adornos,cuentas),elaborados a partir de materia prima que pro-bablemente era traída del valle del río Magdalena. Allí se tienen evidencias de ocupación por parte de un grupo pequeño durante el período Herrera, posteriormente en el mismo lugar sé establecio una aldea en el período Muisca (Langebaek y Zea, 1983: en Langebaek, 1987).
Boada (1989) reporta en el sitio de Marín o El Santuario en el valle de Samacá, departamento de Boyacá el hallazgo de cuentas de collar (discoidales y tubulares),elaboradas en piedra de diversos colores (principalmente verdes) y materiales, asociadas a un sitio de vivienda y enterramiento que se ubica temporalmente entre los siglos XIII YXIV d.C. Al referirse a estos materiales comenta que algunas cuentas son muy parecidas a las halladas en la Sierra Neva-da de Santa Marta,o quizá procedentes de allí. El hallazgo, en el transcurso de esta investigación,en Chita de un taller especializa-do en la elaboración de objetos en piedra pulida,entre los que te-nemos cuentas de collar en piedra verde; nos hace pensar en la po-sibilidad de que en otros lugares del altiplano existieran talleres especializados en la elaboración de tales elementos, los que po-drían ser los sitios de origen de los objetos en piedra encontrados en el valle de Samacá.
En Samacá las cuentas se encontraron en pocas tumbas y en un escasonúmero; las verdes que son las más comunes fueron encontra-das en entierros femeninoso de niños,asociadas a cuentas de concha yen algunos pocos casos a cuentas tubulares de oro. Lo que sugiere que eran un elemento de acceso restringido. Basándose en el cronis-ta Fray Pedro Simón anota que las cuentas verdes y blancas eran objetosde importancia que usaban los caciques de Bogotá cuando se
posesionaban;en Santa Marta se utilizaban como ofrendas,para la cura de enfermedades o para que les fuera bien en la pesca. El
ha-llazgo de cuentas verdes en entierros femeninos, cuyos esqueletos
presentan evidencias de artrosis degenerativa y osteoporosis podría ser,según Boada, un indicativo de su uso medicinal.
Ann Osborn (1984: 69), menciona que los U'wa dividen el
pára-mo con muros de piedra, en dos partes, que enmarcan zonas que son consideradas como reserva de las deidades. Cuando ellos cruzaban el páramo, pasando quebradas que hacían parte de la división "dejaban piedras (pequeñas y labradas (?)) como "pago", costumbre que en la
actualidad persiste. En este mismo trabajo, la autora en mención,
registra en varias de las laminas (N°III,VI,VIIYVIII) elementos en piedra procedentes de los sitios de El Upal y El Cerezal,municipio del
Cocuy;El Jordán en GüicányChita,posiblemente de Vichacuca.
Es-tas laminas permiten apreciar la existencia de cuenEs-tas de collar, placas aladas y colgantes similares a los hallados en Chita.
Osborn anota,además,que los objetos líticos son pulidos y pro-bablemente se elaboraron en piedras locales de color negro-verdoso
moteado y azul oscuro grisoso. A partir de esta descripción podemos
inferir que parece existir correspondencia, en cuanto a formaymateria prima utilizada en su elaboración, entre estos y los hallados en el sitio
de Arboloco, Chita. Al consultarles Osborn, a los U'wa sobre los
colgantes alados, mostrandoles ejemplos ellos los clasificaron como
objetos o elementos Ruya. Es decir,pertenecientes al mundo de abajo
y de losancestros;ademas los U'wa desconocían su utilidad.
Conti-nuando con el tema ella informa que las piedras pulidas son
importan-tes por cuanto relacionan a la cultura U'waantigua con las
comunida-des andinas de la Sierra Nevada de Santa Marta (Taironas) y de la
Sierra de Mérida en Venezuela. Al respecto es importante anotar
zqu
é
entienden los U'wa como ancestros y Osborn como Cultura U'wa Antigua? Pues no es claro si se refieren a los grupos que habitaban la Sierra a la llegada de los españoles o algunos siglos antes,o a
comuni-dades más tempranas,quizá emparentadas con grupos Prechibchas.
José Virgilio Becerra en su trabajo sobre el cacique Tundama (1989),reporta varios objetos en piedra pulida procedentes de Chita, similares a los encontrados en Arboloco,entre estos destaca una
figu-ra de 1,2 cm de alto que representa un murciélago,elemento en el que
pie-78 ARQUEOLOGIA EN ELSUROCCIDENTE DE LASIERRA NEVADA DELCOCUY
dra. En este mismo estudio también se observan dos objetos simila-res a algunos encontrados por Gerardo y Alicia Reichel Dolmatoff en lossitios 166 y 271 de Pueblito; denominados por ellos como obje-tos tubulares en forma de "campana", elaborados en piedra negra (1955, Lámina V, 15-18). El parecido de las piezas descritas por los Reichel con las presentadas por Becerra es indudableysugieren algún tipo de parentesco, afinidad o contacto entre estas regiones.
Durante las excavaciones adelantadas por nosotros en ese lugar se encontró un fragmento que parece corresponder a una pieza de esas características. Becerra no presenta datos del sitio del hallazgo de tales elementos,pero la información que poseemos indica que pa-recen proceder de Arboloco: de ser esto cierto tenemos un grave interrogante, pues si es difícil explicar la presencia de elementos similares en dos sitios que se encuentran a más de 500 kilómetros de distancia en línea recta, es aún más complicado cuando a esto debemos sumarle una diferencia temporal entre PueblitoyArboloco como mínimo de 700 años. (Ver Lamina N° 4.4)
Langebaek (comunicación personal, mayo de 1999),nos infor-mó que durante el estudio de Arqueología Regional en el Territorio Muisca, Estudio de los Valles de Fúquene y Susa (1995), se reco-lectó un fragmento de placa alada. Al revisar el documento en mención aparte de la cerámica, solamente se hace mención a la exis-tencia de objetos líticos elaborados en materiales exóticos que
ha-brían llegado al altiplano por intercambio (quizá la placa?). Con respecto a los materiales líticos, y en particular al objeto en cues-tión, él no da información del hallazgo y su contexto,que nos per-mita hacer comparaciones con el material hallado por nosotros en Chita. (Langebaek, 1995)
En el norte del altiplano y partícularmente en territorio Guane en el municipio-de Coromoro (Santander) se tienen referencias del hallazgo, en la vereda de Minas, de objetos de gran calidad elaborados en piedra negra con representaciones antropomorfas y zoomorfas (micos), cucharas miniatura para el consumo de narcó-ticos y otros objetos de uso indefinido. Algunas de estas piezas hacen parte de la colección de la Casa de la cultura de Charalá (Santander) (Pérez, 1997b).
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