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Referencia fantástica y literatura de transgresión

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REFERENCIA

FANTÁSTICA

Y

LITERATURA DE

TRANSGRESIÓN

Javicr Rodrígucz PClJueño

Universidad Aut\Ínoma de Madrid i;

La definición y delimitación de la literatura fantástica es un

problema

que ha merecido la atenci\Ín de la Teoría y la Crítica literarias, sobre todo desde la década de los sesenta de

nuestro siglo, aunque la introducción de los conceptos <<fantasía)) e <<Ímaginaci\Ín)), tantas ve-

ces erróneamente considerados sin\Ínimos " correspondió

a la Teoría literaria romántica, en-

cargada de la sustitución del espejo por la I,ímpara. El paso de la representación ohjetiva a

expresión de sentimienlos subjetivos. en definitiva, provoca la consideración de la representa-

ci\Ín no mimélica en la literalllra '.

I!.

En punto a la litenllura fantástica, en el sentido al que nosotros aludimos cuando hace-

mos referencia a la distinción entre el modelo de

mundo

real y el modelo de mundo fantásti-

co, separados por la transgresión" los críticos discrepan incluso en su origen. Para

Emilio

1.- Véasc Anlonio García Berrio. <<La Teoría lilcraria H.lm;í'lIiea: fantasía e imaginación cn la eonstrue-

eión artística de la intilnidad sentimental>,. cn Tcoría dc /a Ii/c/'(//I//'(/. Madrid. Cítedra, Il)~l), pp. 23-29.

2.- Véase M. 11. Abrams, 1:'1 cspejo .r /(/ /Ú/l/P(//'(/. Tcoría rOl/llíl//im .r //'(/diciáll crÍlim. Barcelona, Barral

cdilOrcs, 1l)75; Anlonio García Berrio y María Teresa lIern;índez, L(/ Poé/im: /radiciáll

y I/lOd"/ï/ÍI/(/d. Madrid, Síntesis, I ')~~, pp. 32 Y ss.; René Wcllek, /lislOri(/ d,' /(/

aí/im

/l/ot!cJ'//(/. vol. 11, Madrid, Gre-

dos, Il)(,').

3.- Para todo lo concernienle a la leoría de los mundos posibles. conslíllese la obra de Tomás Albalade-

jo, '[('oría dc /os /l/I//Il/O.' /JOs/'/'/es y II/(/cmes/J'//c/I/ra /Il/rra/il'll. Alicanle, Universidad de Alicante, Il)~(,

y Javier Rodríguez Pequeño, <<La ciencia lïcción: una definición semánlico-exlensional>" en Diaaí/im,

n." 5. Il)l)(), pp. 53-7~, donde nosotros mismos hcmos realizado una ampliación de los tipos de modelo

de Illundo, inlroduciendo el lipo de lo fanl;íslico verosímil, lipo no mimélico pero verosímil.

1:

'i

1;

i I! Tm/ll'iías. n." 2, Il)') l. 145

1:

(2)

lA

VIER RODRÍGUEZ PEQUEÑO

Carilla lo fantástico aparcce cn la litcratura univcrsal cn cl

mismo

momcnto dc la apanclon

dc ésta, cn la quc sin duda cstaba presente lo asomhroso, lo sobrcnatural y lo maravilloso'.

Al

Iccr csta afinllaci<Ín, inmcdiatamentc pcnsamos cn los mitos, en las leyendas, cn las sagas,

cn los cuenlos dc LI/s II/il y 11111/ 1I0c!U'S Y cn tantas formas litcrarias dc tradición oral. Bioy

Casarcs, aunquc reconoce los antiquísimos orígcncs dc las quc él llama <<ficciones fantásti-

cas>>, considcra quc <<como géncro definido, la litcratura fantástica no aparecc hasta cl siglo

XIX,

y en lengua inglcsa>>'. Para Antonio Risco los orígcncs dc csta litcratura cstán apunta-

dos en el Barroco, época dc profundas transformacioncs sociales y culturales, alcanzando su

plcnitud, paralelamcntc a la literatura rcalista, cn los siglos

XIX

y

XX

f,. EsIC autor cxplica el

tardío nacimicnto dcl género por la tradicional reprcsi<Ín a la quc fuc somctida la fantasía,

considcrada peligrosa por su difícil control. Sin cmbargo, surgían obras fantásticas, aunquc

cn cllas sc imponía cl final feliz, cdificantc y alcccionador, o, cn cualquicr caso, su amenaza

era eliminada, al menos sc intcntaba, calificando csta litcratura como arte de evasi<Ín, hanal'.

Tanto Cristina Risco

Salanova' como María

Teresa Ramos cstán convcncidas dc que el

género fantástico nace en el siglo

XVIII,

en el que cl racionalismo y las creencias irraciona-

les convivcn al tiempo quc sc rcchazan mutuamcntc, pucs su concepci<Ín de la rcalidad cs

opucsta, resultado la scgunda corricntc dc una reacci<Ín contra la visión científica y

detcrmi-

nista dc la primcra 'l.

Para Rogcr Caillois, lo fantástico hacc su aparici<Ín tras cl triunfo <<dc la conccpClon

científica dc un orden racional y ncccsario de los fen<Ímcnos, dcspués dcl rcconocimicnto de

un dctcrminismo cstricto en el encadcnamiento de las causas y los efcctos. En un,) p<Il<Ihra,

nacc en el momcnto cn que cada lmo cstá más o menos pcrsuadido de la imposihilid<Id de

los milagros>> 1<'.

Nace, en definitiva, para este aulor, cn el primer tercio dcl siglo

XIX,

cuan-

do Poc,

Gogol, HolTmann, Maturín,

Hawthorne, Mcrimée y olros cscrihell sus ohras macstras 1,.

Por nucstra partc, crccmos que el siglo

XIX

es efectiv,lnlelltc cl siglo de oro de la lilera-

tura fantástica, aunque no podemos olvid<Ir ni a

Iloracio

Walpole ni a Julio Cort<Íl.ar, por ci-

tar dos brillantes ejemplos, uno <Intcrior y otro posterior. Comp<Irtimos la opini<Ín de Emilio

Carilla y considcramos quc la litcratura fantástic,1 nace al IllislllO tiempo que la literatura, ya

sea de transmisi<Ín oral o escrita.

La csencia dc lo fantástico es lo no pertcllcciente a nuestro nllllHlo, lo irreal. o. conlll acertadamentc dice Jacquelinc Ileld, <<lo illlaginahk>> 1

'. 1.0 fant,ístico se define COllHI <Iuscn- 1, \.1

4.- Enlilio Carilla. U 'W'II/0 .f{11//iÍ.l1ico. Buellos Aires. Nov.!. 1 <J(,S. p. C>:\.

5.- Adolfo Bio)' Casares. .l. L. Borges y S. Ol'<llllpO. ,\l/w{ogÎ(/ (il, {(/ Ii/l'/'(//I//,{/ jil/l/iÍs/iul. Buellos Aires.

Ed. SUda!llericalla. !')'IO.

6.- Anlonio Risco, I.i/l'/,{//I//,{/ y /Ïgl/'("';tjl/. i'ladrid. Gredos. I ')S1. p. 140.

7.- Ibidelll. p. 2:\2.

S.- M. Cristina Risco Salanova. r,.([(I;<'i1Í1/ r lIIo'/l'mi'/(/'/ ,'1/ 1(/ I/(/IT(/lim .f{/ll/iÍ.I/iUI ,/" /,/"{I.IJ)('" M('/'illl,','.

Valladolid. Tesis Doctoral. I ')SS. p. S5.

1).- Teresa RalllOS CìlÍnll'/.. l.ïc<'iiÍl/ r jil,\(';I/(/cÏiíl/. U/l'/'{l/I//'{/ jill//iÍS/Ïi'o l'''l'ITo//"íl//ico FOl/cl's(/, Vallado- lid. Servicio de Publicaciones. I'!SS. p. 41.

10.- Roger Caillois, 1//llíg"'Il'S. illliÍgl'l/cs.... Buell<lS Aires, Sud.llllericalla. 1 'J70. p. 12.

11.- Ibidelll. p. 2:\. De esta opinilÍll es lalllbién Marcel Sclieider. f),'jÚ lo I/l'igl', París. GrasseI. 1 'J74. pp.

1)-11. donde Illanifiesta que lo fanl<Íslico sÏL'lllllle IlOS lleva de lo conocido a lo descollocido )' se Illani-

fiesta COlllO inupcilÍn de lo inacional Cll el ulliverso raciollal.

12.- Jacquelille lleld. I.os I/iljos r lo {i1I'/'{!lIl/'{/ jill/liÍ.I1;UI. Fll/ICÏiíl/ y {)(I,/"" '/1' lo ill/ogi/l(/,.io. Barcelolla. l'aidÔs. I '!S7.

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REFERENCIA FANTÁSTICA

Y

LITERATURA

DE

TRANSGRESiÓN

cia dc rcalidad: cs lo que no existe, lo quc no cs, lo irrcal. En términos gcncrales csta dcfini-

ciÖn podría scr suficiclllC, pcro cn el ámbito litcrario cs parcial, puesto quc la ficciÖn se dcfi-

nc también por su no cxistcncia.

Tanto

lo IÏccional como lo fantástico pcrtcncccn a lo no

real, pcro lo fantástico cxige una condiciÓn más: la transgrcsiÖn dc las Icycs del mundo rcal

objctivo. Por consiguicntc, lo fanl<ístico es sicmpre fÏccional, aunque no toda ficciÖn es fan-

tástica, o lo que es lo mismo, lo fantástico es una sccciÓn dc la ficciÓn dctcl1ninad,\ por la

infracciÖn. por la ruptura, por la transgrcsiÓn. En cste scntido se manifiesta Irénc Bcssière,

para quicn lo fantástico es llllO dc los caminos dc la imaginaciÓn en el quc sc construye un

mundo difcrclllc al real cfcctivo, aunquc sc haga por mcdio dc pcnsamicntos, palabras y

rca-

lidades dcl mundo rcal objctivo '.'. De la tcoría sobrc lo fantástico dc csta autora destacamos

su idca dc quc lo fant,ístico sc cspccifica por lo invcrosímil, pcro no únicamcntc, y su con-

vicciÓn dc quc no cxistc un Icnguajc fant,ístico ni lo t'antástico

como

género litcrario.

Wil-

hclm Dilthcy abunda cn cstc aspccto cuando dicc quc la t'antasía cs la exprcsiÓn dc una cspc- cial conccpciÓn del mundo quc sÓlo pucdc comunicarsc gracias a los medios dc cxprcsiÓn

vcrbal'..

Louis

Vax

considcra cl micdo como el t'actor caractcrístico dc lo quc sc ha llamado

<<géncro fantástico>>, y afirma quc cl artc t'ant,ístico introduce obligatoriamcntc terrorcs imagi-

narios cn el scno dcl mundo

rcal".

De la misma opiniÓn cs

H. P

Lovccraft,

para quicn <da

atmÓsfcra cs lo más importantc pucs cl criterio definitivo dc la autcnticidad dc lo t'antástico

no es la cstructura dc la intriga, sino la crcaciÓn dc una imprcsiÓn cspcCÍfica

(...). Por cstc

motivo dcbemos

juzgar

cl cucnto t'antástico no tanto por las intcncioncs dcl autor y los

mc-

canismos dc la intriga, como cn t'unciÓn dc la intcnsidad cmocional quc provoca. (...)

Un

cucnto es t'antástico simplcmcnte si el Icctor cxpcrimcnta prot'undamcntc una scnsaciÓn dc tc-

mor

y dc tcrror, la prcscncia dc mUIHlos y de fucrzas insÓlitas>> "'. Scgún cstc critcrio, toda la litcratura t'ant,ística sc caractcriza por cl horror que provoca cn cl Icctor, dcjando fucra de

cstc tipo de litcratura un amplio repertorio dc obras quc, transgrediendo las Icycs del mundo

cmpírico, no provocan, ni lo pcrsigucn, cl micdo dcl Icctor. El mismo critcrio mancjan

Rogcr

Caillois y Pctcr Penzoldt, si bicn distingucn lo t'antástico dc lo maravilloso. Pcnzoldt ascgura

quc la litcratura fantástica, cxccpciÖn hecha dc los cucntos dc hadas, cs litcratura dc tcrror, son historias quc nos haccn pcnsar si la IÏcciÖn quc pcrcibimos como tal no cs, dcspués dc todo, la realidad 11. Ambos ticnen una conccpciÓn terrorífica de lo fantástico, en la quc hay,

como

cn la de Schcidcr, irrupciÓn de lo sobrcnatural cn cl mundo rcal

",

intrusiÓn del mistc- rio cn la vida cotidiana "'. Vcmos, pucs, quc ni

Vax,

ni Lovccraft ni Penzoldt considcran t'an- l<ístico aquello quc no cs capaz de gcncrar micdo u horror. Las hadas bucnas, los gcnios, los

ducndcs, las innumcrablcs avcnturas y lugarcs crcados por Tolkicn, Endc, ctc., no pertcnccc-

13.- Cfr. Irénc Bcssièrc, /.1' rc;CÙ/ÚllllÍslilllf<'. París, Laroussc. 11)74,

pp. 10-11.

14.- Wilhchn Dilthcy, UI<,rall/ra y'/ÚIf({{sí(/. :\1éxico. Fondo dc Cultura EconÓmica, 11)7R.

15.- I.ouis Vax. Arle y 1i1('J'(/IIf/,{/ ./il//llÍslicas. Bucnos Aircs. Endcba. 1965, p. 6. Vax ponc cn rclaciÖn lo

fanl<Ístico con lo impllsible, y dicc quc la imposibilidad rcalizada picrdc su caníctcr fant<Íslico. pucs dcja

dc scr imposible (p. 31). Crccmos qnc acierta al constalar la cxistcncia de obras fant<Ísticas cÖlnicas. tní-

gicas. clcgíacas..., y al afirmar quc lo fant<Íslico se oponc cscncialmcnlc a lo rcal. Sin cmbargo. Vax sc

cncarga nl1ís dc las fOrJnas dc lo fant<Ístico y dc sns formas vccinas qnc dc su cscncia.

16.- 11. 1'. I.ovcnan. El horror ('1/ 111 lil<'/c/ll/m, Madrid, Alianza. 19R5. p. 16.

17.- Pctcr Pcnzoldt, 1'h<'

SIff!<'l'I/alllFlt! il/ Ficliol/. Nucva York. Humanitics Prcss, 11)65. p. 9.

IR.- Rogcr Caillois. AI/lología tleI CI/<'l/lo./il/lIlÍslico, Bucnos Aircs, Ed. Sudamcricana, 11)67. También

son importantcs sus obras ()iJliql/('s, París, 1\liliolls Slock. 11)74 y Al/ COl'/II' tllf

fl/l/l(/Sliql/e, París. Galli-

Inard. 1965.

11).- 1'. CJ. Castcx, 1.1' 1'0/11<' ji/llla.\liql/l' ('11 Fml/c<, tI(' Notli('r tí '''IIII/f!aSSal/l, París, Éditions Corti. 11)51.

(4)

lA

VIER

RODRÍGUEZ PEQUEÑO

rían al modelo dc mundo fantástico en cstc sistema teórico, pues <<no trastornan nucstra scgu-

ridad>> "'. Para cstos autores existcn trcs niveles distintos: lo maravilloso, lo fantástico y lo

real, conccptos que intenta

cxplicar

Roger Caillois:

El universo dc lo maravilloso cstá naturalmente poblado de dragoncs, dc unicornios y

de hadas; los milagros y las metamorfosis son allí continuos; la varita mágica, de uso

corrientc; los talismanes, los gcnios, los elfos, los animales agradccidos abundan; las

madrinas, cn cl acto, colman los dcseos de las huérfanas mcritorias... En lo fantástico,

al contrario, lo sobrcnatural aparece como una ruptura dc la coherencia universal. El

prodigio sc vuclve allí una agrcsión prohibida, amenazadora, que quicbra la cstabili-

dad dc un mundo en el cual las leyes hasta entonccs cran tcnidas por rigurosas e in-

mutables. Es lo imposible, sobreviniendo dc improviso cn un mundo de donde lo im-

posible cstá desterrado por

dcfinición".

y propone como distintivo de lo fantástico <<la impresión de extrañeza irreductible>>".

Caillois introduce un criterio nuevo, la ruptura del orden natural del mundo, que sc produce

en lo fantástico y no en lo maravillnso, donde <<el espanto quc provicnc de la violación de

las Icycs naturales no ticnc ningÚn lugar>> 'l.

Estamos, por tanto, ante lo fantástico como el tipo de literalura que manificsta una quie-

bra de la coherencia del universo, quiebra producida por la irrupción insólita de lo extranatu-

ral cn el mundo cotidiano"'. Frente a lo fanl<ístico se sitÚa el universo maravilloso, un mundo

sin rupturas, sin confrontaciones siquicra, un

mundo

en el que sus componcntcs no causan

ningÚn

micdo,

Únicamente sorpresa amable, que adem:ís concluye felizmente "~o

Las definiciones de lo fant:ístico que hcmos revisado hasta ahora se basan, unas cn la

capacidad de producir miedo en cl Icctor, otras en ese mismo tcmor pcro producido por la

ruptura, por la transgresión dc las leyes del mundo rcal efectivo.

Ilay

quienes abandonan el

critcrio del terror para dcfinir lo fantástico, considerando al género una transgrcsión dc la

realidad que presenta lo inexplicablc y lo contradictorio de ésta; dc cstc modo cl orden del

mundo es pucsto en entredicho por un fenómcno, por un acontecimiento que se salc de las

reglas del juego.

Analicemos las hipótesis que considcran cl miedo como criterio definitorio. La primera

objcción radica, en opinión de

T.

Todorov, en que <<si la sensación dc tcmor dcbe encontrar-

sc en cl Icctor, habría quc dcducir (...) que el género de una obra depende de la sangrc fría

dc su lector>> "'. Tampoco sirve buscar la scnsación de miedo en los personajcs. Por un lado,

los cuentos de hadas

-a

los quc cstos autores, por considcrar!os maravillosos, oponen lo

fantástico-

pueden ser historias de terror (los el/enlo.\' de Perrault, por ejemplo); por otra

20.- Louis Vax, 11/'11' y

lilcmlum j(llIIâsrims. eit. . p. 10.

21.- Roger Caillois, l/l/âgCIII'S. irl/{ígl.IIC.I'.... eit. , p. 11.

22.- Ibidem. p. 30.

23.- Ibidem, p. 21.

24.- M. Teresa Ramos (jÓmcz. Ficciríll y jilSCillociÚII. Lilcmlllm jillllâsri('o Pj'c,.,.O/l/â/llim fmllcl'so. eit.. p.42.

25.- María Cristina Risco, Tmc/iciÚII y /J/oc/c/'I/ic/oc/ 1'11 lo /1II/'I'IIIi\'(/ ji""IÍ.I'lico c/c I'ro.\l'l'j' /vll'J'i/J/él'. cit.,

p. H5. Para esta autora, igualmente. la litcratura fant;Ística supone <<el quebrantamicnto, la transgresiÓn de

.

uu orden natural. social o moral>> (ibidem,

p. 92).

26.- Tzvetan Todorov, IlIrroc/uccÍlíll o lo lircmrum jilllrâsrico. Buenos Aires, Ticmpo Contemporáneo.

1972, p. 46. 148

11

i.

i-< ; : ' I

l'

(5)

REFERENCIA FANTÁSTICA

Y

LITERATURA

DE

TRANSGRESiÓN

parte, hay relatos fant<Ísticos en los que el terror est<Í totalmente ausente". Tampoco Jacque- line

Held

considera en absoluto que lo fant<Ístico sea sinónimo de angustioso y asegura que

el relato de angustia y de horror no constituye sino una de las formas posibles de lo fant<Ísti-

eo

literario". De

este criterio participa también Harry 13elevan, pues, según él, considerar el

miedo lo definitorio de lo fant<Ístico equivale a confundir un síntoma cualquiera con el suce-

so del cual es sólo un indicio ,<l.

En nuestra opinión, cl' temor se relaciona a

menudo

con lo

fant<Ístico, pero no es una condición necesaria .lO; el miedo y lo fant<Ístieo pueden coincidir,

manifestarse simult<Íneamente, pero no de modo necesario, nunca en una relación de depen-

dencia, pues ni lo fant<Ístico provoca siempre miedo ni el miedo produce lo fant<Ístico. La

li-

teratura de terror no es más que lUlO de los diversos géneros de la literatura fant<Ística, y no

exclusivamente de ésta, pues podemos encontrar obras de terror cuyas estructuras de conjunto

referencial siguen reglas propias de modclo de mundo ficcional verosímil, por tanto, pertene-

cientes al macromodelo de

mundo

real. Muchos autores suelen incurrir en el error de consi-

derar obras fantásticas los relatos de terror y los policíacos en los que aparecen motivos que,

efectivamente, provocan el escalofrío del lector, pero que finalmente son esclarecidos por la

razón, sin hallarse en ellos ningún motivo para adscribirlos a

ninguno

de los dos tipos de

modelo de mundo fanl<ístico". Todorov incluye estas obras dentro de lo que él denomina

fant<Ístico extraiìo". aunque como veremos m,ís adelante, no estamos de acuerdo con la clasi-

ficación de este crítico.

En cuanto a los estudiosos que distinguen lo fanl<Ístico gracias a la transgresión que pro-

duce terror

-grupo

en el que debemos incluir a Jaime Alazraki, quien cree que <do fant<Ísti-

co, al negar o contradecir momentáneamente la gram<Ítica que gobierna la realidad, produce

un estremecimiento, un escalofrío o un

horror>>"-

pensamos que no toda transgresión pro-

duce terror (buena parte de la obra de Corl<ízar, 13orges, Poe e incluso Kafka, universalmente

admitidos

como

maestros del género fantástico, corrobora nuestra afirmación) y que en lo

maravilloso también se produce una ruptura del orden natural: (,acaso no hay ruptura y trans-

gresión en

Peler Pall

y

Welldy

de James

M.

13arrie'!

Todorov,

ei1 su excelente trabajo publicado en 1970, define lo fant<Ístico

como

la vacila-

ción ante lo irracional:

En un mundo que es el nuestro, el que conocemos, sin diablos, sílfides, ni vampiros

se produce un acontecimiento imposible de explicar por las leyes de ese mismo mun-

do

familiar.

El que percibe el acontecimiento debe optar por una de las dos solucio-

27.- Ibidem.

2X.- Jacqueline lIe1d, l. os l/Ï1ïos y lo I;I('/'{/II//,{/ jiIl/IÚsI;co. FII/II';ÓI/ y poder dI' lo ;1//{{g;l/o/,;o, cit.,

pp. 14

Y ss.

2<).- lIarry Belevan, '['('orlo de lo jill/lÚsI;co, Barcelona, Anagrama, 1<)76,

p. 7<).

30.- Tzvetan Todorov, IlIfrod/lcc;ÓI/ o lo I;I('/'{/I/I/,{/ jill/lÚsI;co, cit., p. 47.

31.- Nos referimos a la división que establecimos en nuestro artículo anteriormente citado. Distinguimos dos macromodelos dc mundos, el real y el fant<Ístico, separados por la transgresión de las reglas del mundo real efectivo. Dentro del macromodelo de mundo real est<Ín el tipo 1, el de lo verdadero, y el tipo

11 de modelo de mundo, el de lo ficcional verosímil;

pertenecen al macromodelo de mundo fant<Ístico los

tipos 1Il y

IV

de modelo de mundo, el de lo fant<Ístico verosímil y el de lo fant<Ístico inverosímil respec-

tivamente. Esta divisiÔn est<Í basada en la fijada por Tom<Ís AlbadaIcjo y lÍnicamente difiere en la inclu- sión de un nuevo tipo de modelo de mundo, el de lo fant<Ístico verosímil.

32.- T. Todorov, IlIfrod/lcc;ÓI/ o lo 1;le/'{/I/I/'{/ jÚIlfÚsl;m, cit., p, 57.

33.- Jaime Alazraki, El/ b/lsco del/ll/;col'l1;o: los C/I('I/fOS de J/llio CO/'fÚw/'. é,'[elll('l/los po/'{/ 1/1/(/ poél;co

de lo l/e(~/ÚIlfÚSI;CO, Madrid, Gredos, I <)X3, p. 33.

(6)

JAVIER RODRÍGUEZ PEQUEÑO

nes: o bien se trata de una ilusiÓn de los sentidos. de un producto de la imaginaciÓn, y las leyes del mUlHlo siguen siendo lo que son, o bien el acontecimiento se produjo

realmente. es parte integrante de la realidad, y entonces esta misma realidad está regi-

da por leyes que desconocemos

(...)

Lo fant:ístico ocnpa el tiempo dc esa incertidum-

bre. En cuanto se elige una de las dos propuestas. se deja el terreno de lo falllástico

para entrar en un género vecino: lo extraño o lo maravilloso. Lo fantástico es la vaci-

lación experimentada por un ser que no conoce mas que las leyes naturales, frcnte a

un acontecimiento aparentemente sobrenatural.\'.

I.a vacilación de la que habla Todorov es en principio del personajc. pero más adelante retoma este aspecto y asegura que lo fantástico implica una integración del lector con el

mundo de los personajes". La incertidumbre no afecta sÓlo al personaje, sino también, y

principalmente,

al lector. o, más exactamente, al narratario, como asegura Roberto Reis Y,.

I~ste es el motivo de la crítica que ^nazildo Vasconcelos da Silva hace de la tesis de Todo-

rol'. a quien acusa de basar lo fantástieo en la relación del texto con el lector, criterio que oscila del lector al personaje, pues el primero ha de <<sufrir>> como el

segundo".

En términos

de

Martínez

l3onati, podríamos cifrar el error del bÚlgaro en centrar lo fantástico en la comu-

nicación y no en lo

comunicado",

en atender a un criterio pragm:ítico en lugar de a uno se- mántico.

Para Todorov lo fantástieo debe

cumplir

tres condiciones. En primer lugar. el texto tiene

que obligar al lector a considerar el mundo de los personajes

como

un

mundo

de . personajes

reales y vacilar entre una explicación natural y una explicación sobrenatural de los aconteci-

mientos evocados. l.uego, esta vacilaciÓn puede ser sentida también por un personaje. Final-

mente es imprescindible que el lector adopte una determinada actitud frente al texto: deber,í

rechazar tanto la interpretación alegórica

como

la interpretación poética. l.a primera y la ter-

cera condiciones son indispensables en los textos fantásticos; la segunda puede no cumplir-

se .\". Ciertamente,

Todorov

apunta con tino a lo que es la imprescindible situaci6n del lector

en la esfera en la que el productor se ha colocado y ha colocado su obra. Sin embargo. nos

sorprende que Todorov. el mismo que reehaza por subjetiva la capacidad de sentir terror del

lector como rasgo distintivo del género, eonceda ahora al mismo leclor el papel capital en la

esencia de lo fant,ístico.

Es digno de destacar de este trabajo de Todorov la subdivision que realiza de lo fant,ís-

tico. O lo que él llama <<géneros veciuos>>. Si la vacilación no dura más que un momento.

dice, lo fantástico es

tremendamente efímero,

y aunque aquélla sea prolongada, lo fantástico

siempre desemboca en otra categoría.

Como

veíamos anteriormente, el papel del lector es en

este punlo definitivo para delimitar no sólo lo fantástico sino sus géneros vecinos. De este

modo, si el lector decide que las leyes de la realidad quedan intactas y

permiten

explicar los

fenlímenos descritos, dice quc la obra pertenece a <<lo extraiïo)). Si decide que es necesario

admitir nuevas leyes de la naturaleza mediante las cuales el fenÓmeno puede ser explicado,

34.- Tzvetan Todoro\', III/rodllcciÓII a la li/{'ra/{/ra '/ÚII/Ôs/im. cit.. p. 34. 35.- Ibidelll, [l. 41.

36.- Véase Roberto Reis, <<Para lJllla Derini<;iìo Do Fantástico>>, en C1w.\qlli, VI. 3, 1977. pp. 37-43. p.

38.

37.- Anazildo Vasconcelos da Silva, <<A lÓgica da alllbigliidade fantástica>>. en Ne\'is/a de Le/ras T. iI.. n." 2, 1975. pp. 43-48, [l. 44.

38.- Félis Martíncz Bonati, La {'.\}I'/(CIII/'(I de la abra li/eraria. Barcclona. Seis Barral, 1975. ]9.- Tz\'etan Todoro\', III/rodIlCCÙíll a la li/era/llra '/ÚllfÔs/ica. cit., pp. 43-44.

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14

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(7)

REI;ERENCIA FANTÁSTICA

Y

LITERATURA

DE

TRANSGRESIÓN

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entramos cn cl terrcno de <do maravilloso>>'''. Por consiguiente, lo fantástico, más que un gé-

ncro, cs el límitc cntre dos géncros, lo extrai\o y lo maravilloso. Estos géneros forman una

oposiciÓn tripartita en la que lo fantástico puro sería cl cjc, el presente. Lo maravilloso co-

rrespondc a un fcnÓmcno desconocido. aÍln no visto, por venir, al futuro. En lo extraño, en

cambio, lo incxplicable es rcducido a hechos conocidos a una cxperiencia previa, al pasado.

Cada uno dc estos géneros vecinos prescnta un subgéncro transitorio que sc caractcriza por- quc, aunque mantiene durante largo tiempo la vacilaciÓn, acaba

finalmcnte

en lo maravilloso o cn lo extralìo. Estas subdivisiones las rcprescnta Todorov dc la siguiente mancra:

extnl1ìo fantástico fantástico maravilloso

puro extnl1ìo maravilloso puro

Lo fantástico puro está rcpresentado por la línea media quc separa lo fantástico-extrarìo

dc lo fantástico-maravilloso. 1.0 fantáslico-Gxtrarìo son los acontecimientos que a lo largo del

rclato parccen sobrcnalllrales pero quc. finalmcntc, rcciben una cxplicaciÓn racional. La vaci-

laciÓn del pcrsonaje y del lcctor sc manticnc durante largo tiempo gracias al canícter insÓlito de los acontccimientos quc hace creer a ambos que prcscncian hechos sobrcnaturalcs. A lo cxtraiìo puro pcrtcncccn las obras que relatan acontccimientos cxplicables perfectamentc por

las Icyes dc la razÓn. pcro que son, de una u otra manera, increíbles, extraordinarios, y por

este motivo provocan cn cl personaje y en el leclor una reacciÓn similar a la que producen

los textos fant;íslicos, Con respccto a estas catcgorías o subgéneros debemos hacer una objc-

ciÓn: si los acontecimientos son perfectamcntc explicablcs por la razÓn y por Icycs dcl nllln-

do real objctivo, no

podemos

hablar dc subgéncros dcl género fanl:ístico, pucsto que no

accptamos la rcacciÓn del Icctor o la del pcrsonaje como dcfinitoria del géncro y mcnos aÍln

la reacción dc éstos cn un

momento

dc la obra. pues su rcacciÓn final en cl caso dc lo fan-

t,ístico-extrarìo podría igualmcntc ser contcmplada, o la reacción del Icctor o del personajc con la visiÓn global de la obra. Para nosotros cl criterio válido es la transgresiÓn dc las leycs

del mundo real efectivo, objctivo o

cmpírico

porque cn

dcfinitiva

cs la quc gobicrna, por mc-

dio dc las rcglas que rigen las distintas cstruclllras de conjunto rcfcrcncial, la obra dc artc

vcrbal.

Pertencccn a lo fantástico-maravilloso todos los rclatos quc se prcscntan

como

fantásti-

cos y quc finalmentc tcrminan con la accptaciÓn dc lo sobrenatural. Estos rclatos son, para

Todorov, los quc más se accrcan a lo fant;Ístico puro, pucs por cl hecho

mismo

dc no dar

cxplicaciÓn racional nos sugicrcn la existcncia de lo sobrcnatural. Existe

finalmcntc

lo mara-

villoso-puro, géncro cn cl cual los clemcntos sobrcnaturales no provocan ninguna reacciÓn

particular ui cn los pcrsonajes ni cn el lector. La característica dc lo maravilloso no es la ac-

titud hacia los acontccimicntos rclatados sino la naturalcza misma de esos acontccimicntos'!.

A esta división cabe objctar, adem;Ís, quc

Todorov

cambia el critcrio distintivo: unas veces utiliza la reacción tanto del Icctor como dc los pcrsonajes y otras la naturaleza dc los acontc-

cimicntos, con lo cual no ofrccc, a nuestro juicio, una solución v;Ílida.

No obstantc, Todorov rompe con la tradiciÓn al no idcntificar lo maravilloso con el

40.- Ibidcm, p. 53.

41.- Ibidcm. pp. 56-6X. En las p<Íginas siguicntcs habla dc otros subgéncros COlllO lo maravilloso-hipcr-

bÓlico, lo maravilloso-cxótico. lo maravilloso-instlunlcntal y lo maravilloso-cicntífico, quc, sin cmbargo,

ofrcccn Illcnos intcrés, salvo por su oposicióll, porqnc encuentran cxplicación, a lo maravilloso-puro.

(8)

lA

VIER

RODRÍGUEZ PEQUEÑO

cuento de hadas, siendo éste en realidad <<una de las variedades de lo maravilloso>>'''. La tesis

de Todorov es sin duda la más difundida y, aunque nosotros mostremos aquí nuestro desa-

cuerdo en varios apartados, no se puede olvidar el avance que su estudio supuso en este

campo4.'.

Creemos que la confusiÓn de algunos críticos nace de una conccpción tripartita de

mun-

dos: el real, el fantástico y el maravilloso. Nosotros, siguiendo la Teoría de los mundos posi-

bles de Tomás Albaladcjo, observamos lÍnicamcnte dos modelos generales de mundo, el real y el fantástico. El modelo de mundo real es el empírico, el gobernado por las leyes naturales,

el regido por la razón; en oposición a él se cncuentra el modelo de mundo fantástico, que se

define precisamente por esta oposición, por la antítesis. Al modelo de mundo fant~ístico per-

tenece lo sobrenatural, lo extraordinario, lo maravilloso, lo inexplicable; en

definitiva,

lo que

escapa a la explicación racional.

Para que una obra sea fantástica no es necesario que nos presente todo un mundo fan-

tástico conformado, con todos sus elementos; no es necesario tampoco que todos los elemen-

tos de esa obra pertenezcan al modelo de mundo fantástico. La presencia de un elemento ex- traño, maravilloso, sobrenatural adscribe la obra al género fantástico"'. Éste es el caso de U

hOlilbre iJ/\'isi/JIc de Herhert G. Wells, de Fral/!.:el/steil/ de

Mary

Shelley y de f:'I e.\'tr(///o ('((so

del

Dr.

.1e/.:yll y

MI'

l/pIe

de Stcvenson, cn los quc lo fantástico cs solamcnte un personaje,

frente a

El

sCl/or de los al/illos de

Tolkicn,

la trilogía de

La

jÎlildaC'ÍÚI/ de Asimov y

La

his-

toria il/tl'/'Il/il/ahlc de Endc, que muestran un

mundo

distinto, con olras leyes.

Dcl

mismo modo, convicne aclarar que el carácter poco probable de la acciÓn o de los

acontecimientos de una obra literaria, es decir, quc sean hechos que normalmente no se dan

cn la

realidad"\

no indica que esa ohra pertcnezca a un modelo de mundo fantástico. Es lo

que Tomás Albaladejo agrupa bajo la denominación de ficciones realistas con hajo grado de

verosimilitud''''. Por otra parte, hay que tener en cucnta que ciertos elementos que hoy consi-

deramos fantásticos cran tenidos en otras épocas por elementos pertenecientes al mundo real,

a nuestro mundo, en cuyo caso su presencia en una obra no la convertía en fantástica''', de la

42.- (bidem, p. 68.

43.- Cfr. Eisa Dehennin, <<De lo fant<Íslico y su estrategia narrativa>>, en f/Jc/'{}/,/'{}II/ol/io. n." 11), 11)84, pp.

53-65, para quien la teoría de Todorov es globalmente v<Ílida y Ana M:' Barrenechea, <<Ensayo de una

tipología de la literatura fant<Ística>>, cit., quien di siente de la soluciÖn que se propone en fllf/'{}dl/cciál/ o

lo Ii/e/,(//II/,(/ J(/II/tÍs/ica pero reconoce también sus méritos, como la distinciÖn entre fant<Ístico y alegÖrico

y fant<Ístico y poesía, basada en la distinta referencialidad de ambas, lo que no significa que la poesía no

tenga referente, sino que no se refiere a nada exterior a ella misma, no remite de las palabras a los he- chos (véanse las rníginas 74 y ss. de la obra citada de Todorov). Sí parece cierto que la poesía exige una

valoraciÖn distinta, en la que conceptos tan importantes como lo irreal, lo imposible, lo fant,Îstico, adquie-

ren otra dimensión, y la verosimilitud es intranscendente, irrelevante.

44.- Esto queda perfectamente regulado por la Ley de m<Íximos sem<Ínticos y las restricciones a dicha

ley, claboradas ambas por el profesor Albaladejo en sus obras Tco/'ío dc los I//III/dos fJosi/Jles y I//{/''I'OCS-

/I'/IC/II/,(/ 1/(/I'/'(IIÍ1'O, cit., Y Sell/tÍllfica de lo I/o/'/'(/ciál/: lo ./Ïeciáll reolis/o. Madrid, Taurus, 1<)1)2.

45.- Estc tipo de acciones o acontecimientos se dan con bastante frecuencia en las obras de la lIanJada

<<literatura juvenil>>, generalmente de aventuras, del tipo de Lo isla de//esoro de Stevenson o f.o ,'IIe//O

01/11/111110 el/ ?lO días de Verne.

46.- Cfr. Tom<Ís Albaladejo, Sell/tÍl//ico de lo 1/(/I'/'(lciÓI/: lo jÏcciál/ reolislO, cit.

47.- Estamos pensando, por ejemplo, en la concepciÖn que de Dios, los ,íngeles, el demonio, los mila-

gros... se tenía en la Edad Media. Al analizar una obra medieval, o de cualquier otra época, hemos de

tener en cuenta la mentalidad de entonces, su contexto en todos los sentidos.

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(9)

REFERENCIA

FANTA.sTICA

y

LITERATURA

DE TRANSGRESIÖN

misma forma que en otros tiempos consideraban sobrenaturales ciertos hcchos como las tor-

mentas, los rayos, etc., que hoy son perfectamente razonables y aceptados como tales cn

nuestro mundo,

No aceptamos una oposlclon tripartita de modelos dc mundo sino una oposlclon dual

que enfrcnta lo real a lo fant,ístico. En este sistema, lo maravilloso es una parte de lo fanl<Ís-

tico que no pocos identifican con las narracioncs amables con final feliz, los relatos donde

las hadas son generosas, donde los duendes tienen buenos instintos..., narraciones destinadas

a un público supuestamente infantil. En cualquier caso, es incongruente oponerlo a lo fant,ís-

tico, pues forma parte de ello, Lo maravilloso ocupa un lugar en lo fant<Ístico y eSI<Í en opo-

sición al mundo real, del que se diferencia por lo mismo que el fant<Ístico, esto es, por la

transgresión".

Para nosotros, la naturaleza fant<Ística de una obra le es conferida por la inclusiÓn en su

maeroestructura de unos elementos dcl referente que suponen una ruptura de las reglas del

mundo

real objetivo, de nuestro mundo.

Ana

M." 13arreneehea definc la literatura fanl,ística

como aquclla que presenta, en forma de problema, hechos a-normales, a-naturales o in'ealcs

que suponen una violación de nuestro orden, del orden que llamamos natural o lógico, y por

tanto originan un conflicto entre ln10 y otro orden dentro del texto, bien sea de forma explí-

cita o implícita"'. Dice Rosalba Campra:

Sc puede afirmar que no existe lo fant,ístico sin la prescneia de una transgresión: sca

a nivel sem<Íntico, como superación dc límites entre dos órdenes dados como incomu-

nicables; sea a nivcl sint,íctico, como ruptura o carencia de funciones en sentido ex-

tenso; sea a nivel verbal, como negaciÓn de la transparencia del lenguaje '''.

En el plano sem<Íntico, Campra propone como estruclUraeión general del texto fanl<Ístico

la definición de una esfera A totalmente indcpendiente de una esfera B y sin posibles puntos de contacto enlre ellas; con una motivaciÓn o sin ella se produce una superposición que llcva a A y a B a coincidir parcial o

totalmente,

de manera transitoria o

definitiva".

En csta mis-

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i~ !J " ,

48,- Para completar el panorama de lo fanl,Îslico. véase Ana M..' BalTenechea y Susana Speralli Piiíeiro.

La li/I'/'a/llm jilll/Ús/im a/'gclI/illa. México. Fondo de Cultura EeonlÍnlica. 1<)57; (Jeorges Jaequemin, Li/-

/halll/,(' j(lII/a,l'fil/lIl', París, (:ditions Fernand Nathan, 1 <)74, libro en el que aparecen unas muy cOlllplelas

referencias a otras obras sobre el 11Iismo tema, y

kan

Bellemin-Noël, <<Notes sur le fantastique. Textes

de Tbéophile Gautier>>, en I.illém/I//'I'. n." 8, París, Larousse. 1 <)72; J. Decollignies, <<Réllexions sur un genre appelé 'fantaslique')>, en Le

dele/le

/e.r/e. París, Colin, 1<)74; Ana Gonz<Ílez Salvador. COII/il/lli-

dad de lo j(l/l/Ús/im. Po/' I/lla /eoría de la li/('I'alllm ill.l"li/a. Barcelona, J. S. R, editor, 1 ')80; J. B. Ba-

ronian, Pal/omllla de la li"ém/I/rl' j"lIIas/il/lle de lal/glll' jì-al/ç'ai.H'. París. Stock, 1 <)78: Sergio Solmi,

Saggi .1'1/1 Falllas/ico. Dal/' IIIlfic/1i/Ú alle pro,I},,'''i''e dcljilfllro. Turín, Einaudi, 1<)78; esta obra incluye

varios trabajos sobre las distintas formas de la literatura fant<Íslica. Para el tema que nos

ocupa, véasc es-

pecialmcntc <<Appunli sulla Icllcratura fantastica>>,

pp. 133-141; RamlÍn Bonlolí, <<La realidad trastocada>>,

cn TI/ria, n." 16, fcbrcro de 1 <)<) 1, pp. 7-21: Neuro Bonifazi, Tl'o/'ia del j(lII/as/ico " il mccol//o j'III({{s/i-

co il/ 1({{lia. Ravenna, Longo Editore, 1 <)82: Christinc Brookc-Rosc, A Rlw/oric oI {JI//'l'al. Calnbridge,

Cambridge University Press, 1 <)81; Filipe Hurtado, A COI/Sfl'll,'ÚO do j(llIIaslico 1/(/

I/m'/'a/il'<l. Lisboa, 110-

ril.llnte, 1<)80; Rosemary Jackson, Falllas)'. I.i/I'/,(//I//,(/ y sll!J\,('J'si"l/. Buenos Aires, Cat<Ílogos editora,

1986; Antonio Risco, Li/l'/'(/III/,(/ y j,/!/({{sía. Madrid, Taurus, 1982; Antonio

Risco, U/C/'(//II/'(/ j'/IIIÚs/im

dc lel/glla c,\'f!mÌola. Madrid, Taurus, 1987.

4<).- Ana M..' Barrenecbea, <<Ensayo de una tipología dc la litcratura fant<Íslica>>,

cit.. p. 3<)5.

50.- Rosalba Campra, <<11 fillltastico: una isotopia dclla transgressionc>>, cn

Slm/!If'lIfi Cri/ici, n," 45,

1981, pp. 1<)<)-231, p. 226.

51.- Ibidcm,

p. 208. Roberto Rcis manificsta una concepción dc lo fantlÍstico muy parccida: cl producto

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(10)

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VIER

RODRÍGUEZ

PEQUEÑO

ma línea que entiende lo fant<Ístico como una dualidad problem<Ítica de planos se sittían tam-

bién Roberto Reis, Arturo A. ,""ox y Lucila Inés

Mena

".

quiencs no difiercn en lo esencial de

la opini6n de

Ana

M:'

Barrcnechea.

La innovaci6n de Campra radica en que. según clla, lo fant<Ístico puede lograrsc gracias

a la transgresi6n sint,íctica, mcdiante cierto tipo de rupturas en la organizaciÓn de unos con-

tenidos no necesariamcnte fant<Ísticos; con estas rupturas se crean tlllOS vacíos que se con- vicrten en el espacio de una posible distorsiÓn de lo real

".

Lo fanl<ístico actual dcscansa. en

esta teoría, en la interpretaciÓn de esa interrupciÓn de la historia, intcrrupciÓn que no se ex-

plicar.í, como en el relato policial, y a diferencia de lo fantiÍstico tradiciollal, que se explica

parcialmente. Esta tesis est,í muy cerca de las lecturas que el lector hacc de las zonas de in-

detellllinaci6n cn la Estética de la recepciÓn de Eco, Iser, .Iauss..., pues lo fant,ístico viene

detcllllill,l{lo por un discurso

intcrrumpido

e

inexplicado.

el cual recihir,í una inlerpretaci6n por parte del lector. Esta intcrpretaci6n puede ser fant,ística o

no. dcpcndicndo de la explica-

ciÓn que cada lector dé a ese vacío. Es cierto que Ulla zona de indetellllinaciÓn puede hacer

que alguien adscriba una obr,1 al género fant<Ístico, pero creemos que es un crror desplazar la

condici6n dc lo fant<Ístico a la capacidad intcrpretativa del Icctor. al modo en cl que éste re-

construya cl seglllcnto omitido. inexplicado. dc forma que para unos Icctores tal obra

cntrad

dcntro del ,ímbito dc 1,1 litcratura f,lIlt<Ística y para otros no.

Crccmos, cn cualquicr caso. quc lo que marca la pcrtcncncia o no de un texto al géncro

fant<Ístico es la relaciÓn de su cstructura de conjunto rcferencial con la realidad cmpírica. miÍs

exactamentc si los sercs. objctos. acciones, cstados, procesos. ideas... dc aquélla transgreden

las leycs del mundo real objetivo. porque incluso cn cl caso. admisiblc, dc quc la irrcsolublc

falta de nexos, entrc distintos elemcntos de lo real sea la basc de lo fanl<ístico cn el scntido de que sin esa zona de indelcrminaci6n nunca .Iparecería lo fantiÍstico cn la mente dcl lector.

lo quc hace este lector para considcrar fant,ística csa obra es incorporar a la primitiva cstruc-

tura de conjunto rcferencial scres, objetos, ideas, procesos, accioncs..., quc la completan, dc

tal modo quc, ahora, en la Ilucva y m,ís amplia estructura dc conjunto refercncial. cxiste al-

gún

clemento

que transgredc las leyes del

mundo

rcal.

En cuanto a lo fant<Ístico

vcrbal",

sc puede argÜir que la ambigÜedad verbal. dcl mismo

modo quc la ambigÜcdad sint<Íctica. puedc dcstruir lo fant,ístico, pucs al cxistir m<Ís de una

intcrpretaciÓn cabc la posibilidad dc quc cl Icctor <dca>>

como

fantiÍslica esa oscuridad vcrbal

al lado de una Icctura <<rcalista>> dc la misma.

de una interseccilÍn enlre dos discursos ,'n lensilÍn (Cfr. Roberto Reís, "Para lJllIa Delïniçao Do Fanl,ísli-

co>>, cit., pp. 3X-3<J y Robcrto Reis,

"o

Fanuíslico Do Poder E O Podcr Do FantiÍstico>>. en

/de%gin

(/1/(/ Lil('l'o/ure. 111, 13, I<JXO. pp. 3-22).

52.- Ibidelll; Artnro A. Fox, "Realislllo Ill,ígico: algunas consideracionès l'orlllales sobre nn conceplo>>, en

Donald Yates (ed.). Olms uUludos o/ms jill'gos: jill/I</,I'((/ y rl'(//i.\l/lo II/lÍgico e/l /!Jem(/II/hic(/. Easl Lan-

sing, Michigan Slate Universily. !'J75; I.neila Inés Mena, "Fantasía y realisulo 11Iiígico>>, en Donald Ya- les (ed.), O/m,l' /I/U/Il/O,l' o/m,l'jill'gos/i/ll/(/,I'((/ y re(//i.ll/1O l/llÍgico I'U /!Jem{///lérico. cit.

53.- Rosalba Call1pra, <<FantiÍstico y sinlaxis nalTativa>>. cil. , pp.

<J7 Y ss; Rosalha

Call1pra, ,,11 faniastico:

nna isotopia della iransgressione>>, en S/i'iuuell/i crilici, n." 4.'i, 1 <JX 1, pp. 1 <J<J-231.

54.- AdellliÍs de Rosalba ('alllpra, otros aUlores consideran que lo fantiÍstico se encuentra lalllbién en el

lenguaje, COIIIO NOl~ .Iitrik. que dice: ,d.o fantiÍstico reside, antes que nada. en cI lenguaje; hay un 1lI0do

de Iratar la palabra que fa"llI'ece un call1hio de plano, la aparieílÍn de una nueva dilllcnsilÍn rcrerida por

contraste, a la dilllensilÍn de lo real. Pero la palabra no liene ese poder en sí sino a partir de los actos o

situaciones que refiere. 1.0 fantiÍstico se centra, enlonces, en ciertos núcleos del relato y es allí donde tie-

ne un sentido>>. Véase Noé .Iitrik.

"'ji/ego

de /(/ e,l'/Jl'cÍl'. Buenos Aires. Siglo

XXI,

1<J71,

p. 140. 154 1: I I

j:

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REFERENCIA

fANT;\STICA

y

LITERATURA

DE TRANSGRESiÓN

Queremos decir que en definitiva lo fant<Íslico depende de crilerios sem<Ínlicos, pues és-

los son los que rigen la eslruclura de cOlljunto rel'crencial, lanto la primigenia ---.Ia que pre-

senta las zonas de

indelerminaciÓn-.

como la completada por el leclor. que ser<Í la de UII

lexlo fanl<Íslico ~:i presenla elemenlos infractores, ruplurales, transgresores, que se incluyen

para dar una explicacieín a uno o varios sucesos que no la tienen. La incorporacicín de nue-

vos elementos tiene como

finalidad

dar una explicaciÓn a esa laguna discursiva, porque es

indudable que el leclor participa de la Ieclura. y esle es un claro cjenlplo de cÓmo lo hace.

Parece obvio que el género fanl,íslico se orienla muy claramenle hacia el receplor". qUl: tie- nl: que pcrl:ibir e inlerprl:tar eXaclaml:nll: lo qUl: l:1 produclor le

comunica.

con la dificultad

aiïadida de la vnosimililud para texlos fanl,ísticos verosímiles.

En la lilnatura fant<Íslica aCllían efeclivamante faclores sint;íclicos y pragm,ílicos. pero

lo hacen sobre los aSpl:CIoS senl<Ínticos. que en definiliva son los qUl:. por suponer una lrans-

gresicín dl: las reglas del mundo elnpírico. delenninan lo fanl,íslico. La "fantasticidad>>

-si

se nos permile el

téllllino-

radica en la relaciÓn qUl: el referl:nle manliene con la realidad

efecliva. Para Campra. el narrador juega un papl:1

fundamenlal,

PUl:S 110 l:n vano es quil:n l:li-

ge lo que ha de decirse. ceílllO Iw de decirse y en qUl~ Inolnl:nlo. y decide lo que calla"': crea

los vacíos. abre la puerla a lo fanl,íslico. invilando al leclor a participar de ello en una aCli-

llId ceímplice. Compartimos esla idea. y querenlOS resall;lr que el nalTador forma p,lIle del re-

láente

del

lexlo";

la eleccieín del nanador es una de las In,ís imporlallll:S l:n la construccicín dl: la l:slructura de conjulllo rcfcrl:ncial. pues l:S la personn en quien delega l:1 autor pnra COll-

lar su historin.

I-ïnnlmente, si In renlidad es cambianle. lo son 1;lInbién SIIS reglas y su representaciÓn.

con lo que podemos afirmar que las cntegorías de <<realismo>> y <<fanl,ístico>> resullnn necesa-

riamenle hislcíricns. dndo quc los sislemas convencionales son evidenlemcnlc tributarios de la

hisloria. no plldiéndose eslablecer para siempre y con v;i1idel. pnra tenias Ins

lalitudes".

El género fanl<Ístico es IIn género hislcírico. porque dcpende dcl rel'crenle y de su repre-

senlnciÓn. que son cambiantes. histcíricos; depende de faclores sl:m;ínticos, de lo n:present,l-

do" 1](1 de la represenl,lcieín. en la quc

predominan

fnclores sinl;ícticos y verbnIes. Inecnnis-

mos CaraCIl:ríslicos de los IInmados géneros nnlllrales.

1,

VcrusÎmilitlld

.Y

falllasía.

I'-~

En In lill:ralura fanl<Íslica, es decir. en Ins obras cuya estrllclllra de

conjunlo

refercneinl

responde a reglns perll:necil:ntes a IIn modelo de mllndo de lo fant;ístico verosímil o de lo fanl;ístico invl:rosíll1il, la obtención de In verosimililud es tnmbién un objelivo del ,1lI10r, aun-

55.' Véase José RamÓn Cìonz,í1ez. <<Eslralcgias discursivas )' rclalo fanl<Íslico. Sobrc f.o Clllt'" ".1 dI' los

111I.\mll('('os de Elena Gano>>, cn Lo Torrl'. V, 20. 1<)<)1.

pp. 475-4RR.

56.- Rosalba Campra, "Fanl1Íslico)' sinlaxis nalraliva>>. ciL. pp.

1(5)'

ss.

57.- Alfonso Martín Jiméncz. t;SIIïf<Ïllrct r 11'11I1)orctlidod ,'1/ I'i

In/o

I/lIrrali"(I, Tesis Doclmal, Univcrsi-

dad de Valladolid. 1991.

5R.' Rosalba Campra. ,,11 fmllaslico: una isolopia della lransgressione>>. ciL. p. 20D. Eslo complcla la idea de la pobre detellninacieín

)' los cambiantes líllliles de las lïcciones de las qne hablan A. Zgorlelski. "On

differcntialing fanlastic lïclion: sOllle supragcnological distinctions in lileralure>>. cn l'ol'lics TodllY. 5:2.

19R4. pp. 299,307 )' Th. "avel. "The bordcrs 01' the ficlion>>. en l'ol'lics TodllY, 4: l. 19R3. pp. R3-RR.

1,

Referencias

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