CRIA VACUNA.
CLAVES PARA AUMENTAR
LA RENTABILIDAD
CRIA VACUNA.
CLAVES PARA
AUMENTAR LA
RENTABILIDAD
Compiladores:
Oscar L. Ferrari
Norberto A. Speroni
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Esta edición se terminó de imprimir en Julio de 2005 en Altuna Impresores S.R.L.
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IMPRESO EN LA ARGENTINA / PRINTED IN ARGENTINA Queda hecho el depósito que previene la ley 11.723
ISBN: 987-21681-3-X Cría vacuna : claves para aumentar la rentabilidad 1a ed. - Buenos Aires : La Nación, 2005.
320 p. ; 15x21 cm. ISBN 987-21681-3-X
1. Ganado Vacuno-Cría I. Título CDD 636.2
Indice
Manejo estratégico de la alimentación de la vaca de cría ... 6
Requerimientos minerales del rodeo de cría ... 31
Importancia de la calidad del agua de bebida ... 67
El forraje: alimento adecuado para el rodeo de cría ... 81
Desmonte selectivo para uso ganadero ... 89
El estrés calórico y el rodeo de cría ... 100
Dentaduras postizas: un instrumento para prolongar la vida útil de las vacas ... 121
Principales motivos para refugar vientres. Engorde de vacas ... 135
Manejo del rodeo de cría en situaciones de emergencia climática ... 143
Resistencia: ¿puede hacer fracasar al control antiparasitario? ... 175
Inseminación artificial en rodeos de cría ... 188
¿Cómo lograr los novillos que el mercado quiere? ... 233
Terneros bolita: otro destino de la cría Adrián De Benedetto ... 265
¿Cómo disminuir las pérdidas económicas proporcionando bienestar al animal? ... 274
Prólogo
Nuestra vocación es capacitar a los productores rurales para mejorar su nivel de ingresos, su rentabilidad, su estándar de vida, seguros de que así también colaboramos con nuestro país, la Argentina.
Ese ha sido el espíritu que nos impulsó a hacer Jornadas de capacitación, en las cuales se editaron libros que perpetuaron los conocimientos impartidos por los mejores especialistas en cada tema.
A raíz de un convenio de colaboración con S.A. La Nación surgió la posibilidad de editar un libro que reuniera las experiencias y éxitos de los últimos 5 años en la producción de carne. Así se hizo, editándose “Cría Vacuna Eficiente”, libro que se agotó en menos de tres meses.
De allí estudiamos la posibilidad de editar, también en colaboración con La Nación, otro libro que agrega al anterior 14 capítulos con temas que se habían tratado tangencialmente, pero que tienen particular importancia en la rentabilidad ganadera.
Así temas tales como alimentación estratégica de la vaca, nutrición mineral del rodeo, longevidad de las vacas, inseminación artificial, uso de cruzamientos en la producción de novillos, superando el estrés calórico, desmonte para cría, solucio-nes para emergencias climáticas, etc. son tratados en este nuevo libro de Difusión ganadera y La Nación.
Nuevamente, la intervención de La Nación, en la edición de “Cría Vacuna. Cla-ves para aumentar la rentabilidad”, permite el acceso de dichas prácticas a un gran número de productores agropecuarios.
Nuestro especial agradecimiento al Dr. M. Bulman, al Ing. Agr. J. Carrillo, a la Lic. S. Cseh, al Ing. Agr. A. De Benedetto, al Dr. M. Giménez Zapiola, al Ing. Agr. C. Kunst, al Dr. S. Marcantonio y al Dr. R. Pazo, ya que con su paciente lectura, minu-ciosa corrección y enriquecimiento intelectual, este décimo libro de DifusiónDifusiónDifusiónDifusiónDifusión ganadera
ganadera ganadera ganadera
ganadera ha sido posible.
Oscar Ferrari y Norber Oscar Ferrari y Norber Oscar Ferrari y Norber Oscar Ferrari y Norber
Manejo estratégico de la alimentación
de la vaca de cría
1La principal meta en un rodeo bovino de cría es obtener un ternero por vaca por año. Este resultado es uno de los más importantes, para poder maximizar la rentabilidad en un establecimiento ganadero dedicado a la cría vacuna. Si bien son varios los factores que intervienen para el logro de esta meta, el adecuado estado nutricional de los vientres siempre surge como uno de los factores princi-pales a tener en cuenta.
La vaca de cría adulta pasa a través del año por distintos estados fisiológicos: seca o lactando por un lado y preñada o vacía por otro, así como sus combinacio-nes: seca y vacía, seca y preñada, lactando y vacía y lactando y preñada.
Estos estados demandan niveles nutricionales diferentes.
Por otra parte, la oferta forrajera, proveniente de los campos naturales, verdeos, pasturas, rastrojos y en casos especiales del monte, no es constante sino que, presenta una tendencia marcadamente estacional y sufre variaciones distintas para cada recurso. Oscilaciones en la oferta que, no siempre se adecuan a las necesi-dades variables de los animales.
Considerando que un muy alto porcentaje de los rodeos de cría de la República Argentina, se alimentan sobre pasturas naturales, la evaluación de la calidad, la canti-dad y la distribución de la oferta de éstas a través del año, adquiere una gran relevancia.
Las pasturas naturales se caracterizan por su estacionalidad y por la suscepti-bilidad a los cambios climáticos. En los períodos de escasez es común que se observen deficiencias nutricionales en los rodeos, las cuales se manifiestan en la disminución de la condición corporal de los vientres. Esto repercutirá en su performance reproductiva y obviamente, en la respuesta económica del sistema. Para superar estas limitaciones, se requiere que el productor maneje su rodeo tomando decisiones oportunas y acertadas, para lo cual debe conocer:
a) Los recursos forrajeros con qué cuenta, considerando para ello el estado ge-neral de los potreros y la disponibilidad de forraje, así como su variación estacional.
b) La época de servicio y parición, la composición del rodeo y su condición cor-poral.
c) Los requerimientos de las vacas según su estado fisiológico. d) El estado sanitario del rodeo.
Con respecto al primer punto es importante que el productor se formule y res-ponda a las siguientes preguntas:
• ¿Con qué recursos forrajeros cuenta? • ¿Cuánto forraje producen los potreros? • ¿En qué época lo producen?
• ¿Hasta qué punto y mediante qué prácticas y recursos se podría mejorar la producción?
• De existir épocas con excedentes y épocas de escasez, en la producción de forrajes, ¿cómo pueden transferirse los excedentes de las primeras a las se-gundas?
Respecto del punto b), referido a la composición del rodeo, las preguntas apun-tan a precisar:
• ¿Cuál es el número de cabezas totales?
• ¿Cuál es el porcentaje de toros con respecto al número total de vacas? • ¿Cuál es el porcentaje de vacas con respecto al total de animales del rodeo? • ¿Cuál es la capacidad productiva y reproductiva de hembras y machos? • ¿Cuáles son las necesidades nutricionales de las distintas categorías de
ani-males en cada uno de los estados fisiológicos en los que se puedan encontrar? Finalmente, con relación al estado sanitario del rodeo, es de especial interés prevenir la presencia de enfermedades limitantes de la eficiencia reproductiva y otras que puedan afectar la producción del rodeo. Sin olvidar que, muchas veces la causa de contraer enfermedades, es la falta de niveles adecuados de nutrición.
Estados fisiológicos de la vaca a través del año
Una vez planteados estos interrogantes, se hará hincapié en: ¿cómo varían las necesidades nutricionales de la vaca de cría a través del año? Si se considera, a fin de
ejemplificar lo planteado, que la vaca por lo general comienza el año calendario pre-ñada y con cría al pie, es decir prepre-ñada y lactando, que luego viene el destete que-dando entonces preñada y seca, continúa así hasta el parto donde se presentará como vacía y lactando, hasta que el nuevo servicio si es exitoso, la volverá a su condi-ción de preñada y lactando. Si el servicio no es positivo la vaca estará vacía y lactando y pasará a estar vacía y seca después del destete (siendo conveniente su eliminación del rodeo, salvo que dicho estado no dependa de causas propias del animal, por ejemplo, contingencias climáticas, o que por ser cola de parición y no encontrarse en buen estado, no haya tenido tiempo de preñarse antes del retiro de los toros).
Necesidades nutricionales
En todos los estados fisiológicos por los que pasa, el vientre tiene distintos requerimientos nutricionales. Estos, que si bien variarán en cantidad según el peso y tamaño de la vaca, pueden asignarse en un mayor porcentaje, al período desde el parto al destete, siendo mucho menor sus necesidades desde destete a parto. A modo de ejemplo se tomarán las necesidades totales y su distribución a través del año de una vaca adulta de raza británica, de 400 a 450 kg de peso vivo que pastorea una pradera de especies otoño-inverno-primaverales. Las necesida-des totales a través del año, para que esta vaca geste durante los últimos 6 meses un ternero, lo para y lo amamante hasta el destete a los 6 meses con aproximada-mente 150 kg de peso vivo, se estiman en 3800 kg de forraje, expresado como materia seca. Las necesidades no son parejas ni constantes sino que varían mu-cho. Se puede asignar al par vaca-ternero el 70% del consumo total desde parto a destete (2660 kg) de los cuales el 60% corresponde a la vaca y el 10% al ternero. Desde destete a nuevo parto la vaca consumirá el 30% (1140 kg) con un 2% co-rrespondiente al feto y un 28% a la madre.
En el caso de los vientres, aproximadamente hasta el séptimo mes de gesta-ción, las necesidades nutritivas coinciden, en la práctica, con los requerimientos de mantenimiento.
Hacia el final de la gestación dichos requerimientos aumentan hasta el momento del parto. De aquí en adelante se incrementan en forma notable debido a la lactancia y se hacen máximos durante el tercer mes de la misma. En este período, además, normalmente se superpone la lactancia con el nuevo servicio, que, para ser exitoso, requiere que la vaca presente celos fértiles a intervalos regulares. Para satisfacer esta condición es imprescindible contar con abundante cantidad de forraje de bue-na calidad, ya que si el forraje fuera insuficiente por defectos de cantidad o calidad, se pondría en peligro la producción de terneros del año próximo.
Al promediar la lactancia, los requerimientos de la vaca comienzan a disminuir, pero al mismo tiempo los terneros comienzan a consumir forraje en forma directa, razón por la cual las necesidades alimentarias del par vaca - ternero siguen siendo
altas hasta el destete. A partir del mismo los requerimientos de la vaca disminuyen bruscamente, volviendo prácticamente a los niveles de mantenimiento, ya que re-cién está en los inicios de una gestación y la lactancia del ternero anterior se ha interrumpido.
Una alimentación inapropiada, en cualquiera de estos períodos críticos, tendrá consecuencias desfavorables sobre la productividad futura del rodeo.
Una herramienta al alcance del productor para adecuar el estado de los vien-tres a la etapa fisiológica en que se encuentran, es la observación de la condición corporal de la vaca de cría y, de acuerdo a ella decidir qué recurso forrajero sumi-nistrar.
Empleo estratégico de la alimentación en relación con la
condición corporal de la vaca de cría
La determinación de la condición corporal de la vaca de cría se realiza median-te un método que permimedian-te evaluar en forma económica y sencilla - medianmedian-te una apreciación visual - sus reservas corporales (grasa y músculo).
Esta imagen se compara con un patrón preestablecido al que se le ha dado valores numéricos. De esta forma se intenta uniformar los criterios de evaluación para que sean comparables en el tiempo y entre distintas personas.
La escala que se utiliza más corrientemente es la denominada americana que tiene un rango de valores de 1 a 9. Existe también otra escala denominada inglesa cuyos valores van de 1 a 5. En ambas, el valor mínimo considerado es 1 y repre-senta a una vaca extremadamente flaca y el 9 en una y el 5 en la otra, reprerepre-sentan a un animal excesivamente gordo (ver anexo).
En un rodeo con servicio estacionado de tres meses a partir del mes de octu-bre (período de mayor oferta forrajera, al coincidir con la primavera climática), que es el que habitualmente se emplea en la Pradera Pampeana, la vaca comienza el año calendario siguiente (enero) con cría al pie (lactando) y si no ha habido incon-venientes de manejo (cantidad inadecuada de toros en relación al número de vien-tres, toros viejos o con baja capacidad de servicio), contingencias climáticas que afecten la disponibilidad forrajera (sequías/inundaciones) o aspectos sanitarios adversos (enfermedades de la reproducción), es de esperar que se encuentre preñada (los toros debieron haberse retirado el 31 de diciembre).
Si bien las necesidades nutricionales del par vaca - ternero son altas, las crías al ir satisfaciendo parte de sus requerimientos mediante el pastoreo, disminuyen las necesidades de las vacas (las que tienen preñez más adelantada, preñadas en octubre, se encuentran recién en el 3º - 4º mes de gestación).
Al realizarse el destete adelantado a fines de febrero, principios de marzo, las necesidades de las vacas caen notoriamente hasta niveles similares a los de man-tenimiento. El destete no debiera excederse más allá de mediados del mes de
marzo, para que las vacas, sin el flujo de energía que demanda la producción de leche, puedan recuperar peso y alcanzar un estado corporal adecuado antes de comenzar el invierno, ya que ésta es la estación que marca el piso de la produc-ción de forraje de las pasturas en todo el ciclo productivo. De esta forma los vien-tres, que han acumulado reservas corporales anticipadamente, enfrentarán en mejor condición el período invernal y, dada la dinámica del sistema de cría bovina, ga-rantizarán el logro de altos índices de procreo en el próximo servicio.
En los registros de la Unidad Experimental de Cría de la EEA del INTA en Mer-cedes (Provincia de Corrientes), se encontró que hay una correlación positiva en-tre la condición corporal a la entrada del invierno y la condición corporal preservicio. Si, como debiera proponerse, el objetivo es que la vaca tenga una condición cor-poral 3,5 en el momento del servicio, debe tener a la entrada del invierno, o con mayor precisión, en el momento que el pastizal natural disminuya a casi cero su producción diaria de materia seca (fines de abril, principios de mayo), una condi-ción corporal 5, porque durante el invierno (especialmente por la baja produccondi-ción de materia seca del pastizal natural) puede llegar a perder 1,5 puntos de condi-ción corporal. Esto representa, aproximadamente un 15% del peso de otoño.
Es conveniente realizar el tacto rectal a los 60 -70 días posteriores al retiro de los toros (en la práctica muchas veces coincide con el destete).
El diagnóstico de gestación en los rodeos ordenados es una herramienta que permite realizar una radiografía del manejo propuesto, siempre y cuando las con-diciones ambientales y/o sanitarias no hayan producido anormalidades. Esto es así porque el objetivo del mismo debe apuntar no sólo a determinar la cantidad de vacas y vaquillonas preñadas, sino que debe conocer con la mayor precisión po-sible la distribución de esa preñez (preñez grande y preñez chica), para poder adecuar mejor el forraje disponible.
En el tacto se encontrarán vacas preñadas y sin cría al pie (secas) o vacías y sin cría al pie. En este último caso, luego de analizar con el veterinario las causas, y determinar que éstas fueron sanitarias y/o clínicas (abortos, tumores, malforma-ciones, etc.), se deben eliminar. Si resultan vacías por otros motivos (estado corpo-ral, cola de parición, contingencias climáticas) se les podrá dar otra oportunidad. Una vez realizado el descarte de todos los animales que no resulten aptos para producir, se debe diagramar la estrategia de alimentación de aquellos que perma-necen en el sistema, intentando adecuar la oferta de forraje a los requerimientos de las distintas categorías que componen el rodeo.
La categoría más sensible en cuanto a requerimientos nutricionales en este momento va ser la de las vaquillonas de primer servicio, debido a que además de gestar, también están completando su crecimiento. Es por esta razón que a este grupo de animales se le debe asignar los potreros de mejor calidad forrajera dis-ponible, no solamente hasta el parto, sino que deben continuar su alimentación hasta su segundo servicio, momento en el cual se define el éxito o fracaso del manejo propuesto a esta categoría.
Respecto al resto de las categorías (rodeo adulto o general) dado que los reque-rimientos nutricionales todavía no son importantes, es posible realizar un manejo diferencial dependiendo fundamentalmente del estado corporal a este momento. Se supone que si hubo buenos índices de preñez, el estado del rodeo será un fiel reflejo de ello, en consecuencia se puede diagramar una estrategia de alimentación que contemple estos bajos requerimientos de principios de gestación.
Es posible en ciertas condiciones hasta pensar en una restricción del consumo voluntario, regulando de alguna manera la cantidad y calidad del forraje ofrecido, por ejemplo mediante la utilización de heno, proveniente de la transferencia de exceden-tes de primavera, concentrando en un potrero a las vacas, y de esta forma permitir que el crecimiento de las pasturas en otoño quede en pie, para satisfacer las necesidades de principio de parición. Esta alimentación controlada puede realizarse en un potrero de poco o escaso valor forrajero (campo natural, pasturas degradadas, rastrojos de cosecha gruesa especialmente maíz, campo de sierra o de monte, etc.) para lo cual es necesario colocar allí las vacas e implementar alguna técnica de manejo del pasto-reo rotativo o en franjas mediante el uso de alambrado eléctrico.
Por supuesto que es también necesario ir observando el estado corporal de los animales sometidos a este manejo, para poder detectar aquellos que no se adap-tan a este sistema e ir retirándolos a un recurso forrajero de mayor valor nutricional, con el objetivo de lograr una rápida recuperación de estado. Si no se toman estas precauciones es preferible no poner en práctica este manejo, debido a que lo que pretende ser una alternativa de manejo racional, puede terminar en un problema de pérdidas importantes. Se debe destacar que para poner en práctica el manejo de restricción nutricional otoño-invernal de la vaca de cría deben cumplirse algu-nas pautas consideradas de fundamental importancia:
• Realizarlo sólo a vacas que tengan un buen peso y estado corporal. • Tener algún control sobre los cambios de peso o estado corporal.
• Retirar del sistema aquellos animales que presenten importantes pérdidas de peso o estado corporal, para permitir su recuperación. Un momento importante para evaluar la condición corporal es el destete del ternero y/o tacto rectal para diagnóstico de preñez. En esta época, se pueden separar las vacas de buena condición corporal - mayor de 5 - para someterlas al período restrictivo, de las vacas con condición corporal menor a 4 para realizarles un manejo nutricional especial (suplementación, pastura implantada, etc.). Esta clasificación permite mejorar la ganancia de peso de los vientres de baja condición corporal para que estos lleguen en una buena - 5 ó mayor - al parto. Los productores deberán elegir una época de parición que sea compatible con las característi-cas de sus pasturas y de ser necesario, establecer un programa de suplementación estratégica (proteica, energética, mineral, etc.). Esto le va a permitir mantener a sus vacas en la condición corporal adecuada para su esta-do fisiológico, pero siempre pensanesta-do en aprovechar con la máxima eficiencia el recurso de menor costo, que es la pastura. Es necesario tener presente que
períodos de deficiencia energética pueden ser satisfechos con las reservas corporales. Esto se manifestará con pérdidas en la condición corporal. Estas reservas han sido acumuladas durante períodos de excedentes forrajeros y se visualizan como aumentos en la condición corporal. Vacas en buena condición corporal (5 ó mayor) al momento del parto pueden perder algo de la misma sin reducir su performance reproductiva. Por lo tanto, es importante lograr que las vacas paran con condiciones corporales como las mencionadas y, en caso de no poder lograr estos valores sólo con pasturas, recurrir a la suplementación. • En el último tercio de la gestación se debe comenzar a mejorar el nivel de la
alimentación, debido a que los requerimientos de la gestación pasan a ser mayores. Como se comentó, hacia el final de la gestación los requerimientos aumentan hasta el parto (mediados de julio), donde la vaca se encontrará con cría al pie, es decir vacía y lactando. Se hacen máximos durante el tercer mes de lactancia.
El comienzo del período de restricción coincide con el destete, momento en el cual las vacas tienen bajos requerimientos al suprimir la lactancia.
Partiendo de animales en buen estado corporal (superior a 5) es aceptable manejar una pérdida de peso de alrededor de 40 ó 50 kg desde el destete al parto (pérdida de peso de 300 gramos por día). Luego, si se ha hecho una adecuada presupuestación forrajera, también es posible una recuperación de peso de 300 gramos por día desde ese momento hasta el comienzo del servicio.
La vaca de cría debe tener una condición corporal semejante a 5 para que el intervalo parto a primer celo no se prolongue más allá de los 60 a 70 días. Otro momento clave para relacionar condición corporal y reproducción es el momento del servicio. Vacas con condición corporal 3,5 al inicio del servicio tienen interva-los servicio – parto iguales o menores a 365 días. Esto significa que estas vacas cumplen con el objetivo de tener un ternero por año, sin atrasarse en la parición.
Importancia de la condición corporal previa al servicio
Tomando datos de condición corporal en diferentes épocas del año, se pudo comprobar que la fertilidad, medida por el índice de preñez, depende de la condi-ción corporal de la vaca previa al servicio. Esto es, la condicondi-ción corporal de los vientres a fines de septiembre, en un servicio convencional de octubre, noviembre y diciembre que, con ligeras variantes, es el más difundido en todo el país.
Diversos estudios han comprobado que si la vaca está en condición corporal 2 a fines de septiembre se preña el 55%. Si la vaca llega a condición corporal 3 o 3,5, se preña más del 80%. De allí en más los incrementos adicionales son de menor magnitud. De modo que hay una condición corporal óptima, por debajo de la cual el índice de preñez cae de manera importante, comprometiendo los resul-tados económicos de la empresa.
Estos resultados estarían en aparente contradicción con los datos obtenidos en la Reserva 6 de la EEA INTA Balcarce, donde debido al manejo allí implementado de restricción alimenticia otoño invernal las vacas llegan al parto con una relativa-mente baja condición corporal (vacas de 400-450 kg llegan con aproximadarelativa-mente 360-370 kg de peso vivo). La explicación reside en que por el manejo efectuado, estas vacas, si bien están en pobre condición, ya han comenzado a ganar peso, ganancia que continúa hasta el entore y luego durante todo el servicio. Avala esta aseveración el promedio de preñez de 30 años: 93%, una parición perfectamente estacionada y un intervalo promedio entre partos de 367 días (ver cuadro 2).
La condición corporal no solamente está relacionada con el porcentaje de pre-ñez, sino que tiene un efecto importante sobre el intervalo parto-concepción. Para valorar la importancia de esta relación hay que tener en cuenta que una vaca tiene una gestación de 280-285 días, de modo que le quedan 80-85 días para volver a quedar preñada a los efectos de mantener un intervalo entre partos de un año.
Las vacas con condición corporal 3,5 tienen un intervalo parto-concepción de 80 días, que es el deseable. De modo que esa condición corporal (3,5) es un valor límite al cual hay que aspirar para fines de septiembre (antes del servicio conven-cional).
Si la condición corporal es 2 se amplía el intervalo parto-concepción y puede no quedar preñada dentro del período de servicio. Si la condición corporal es muy buena antes del servicio (mayor a 3,5) el intervalo parto-concepción será inferior a 80 días y, por lo tanto, al año siguiente va a ser “cabeza de parición”.
Pero, ¿qué pasa si la vaca no se encuentra en un estado corporal adecuado? Muchos trabajos han mostrado que las vacas con condición corporal 3 están en anestro (no se alzan) en un elevado porcentaje y tienen intervalos posparto (período entre el parto y el primer celo) prolongados.
Cuando ha sufrido escasez de alimentos, generalmente debido a la alimenta-ción de invierno y al parto y sus secuelas, y dentro de estas principalmente la producción láctea posparto, el animal hace un uso muy determinado del alimento. Lo primero que trata de cubrir son las necesidades como madre, ya sean para el desarrollo del feto o para alimentar a su cría produciendo leche. Cuando la vaca cubre las necesidades mínimas como madre, recién comienza a destinar parte de lo que consume a la recuperación de su estado corporal.
Cuando tiene un nivel mínimo de necesidades cubiertas en lactancia y estado corporal recién comienza a poner en movimiento todo el sistema neurohormonal que termina con el anestro.
Se ha determinado que el amamantamiento del ternero contribuye a prolongar el reinicio de la actividad cíclica en las vacas, y especialmente en las de baja condición corporal.
Los primeros estudios realizados sobre el efecto del amamantamiento en la performance de los vientres demostraron que vacas que amamantaban ad libitum tenían intervalos mayores desde el parto hasta el primer celo y/o primera ovulación
que aquellas vacas sin ternero al pie y que, cuando la intensidad del amamanta-miento se aumentaba de uno a dos terneros (melliceras), el período posparto tam-bién aumentaba.
Este comportamiento tiene su fundamento en que el amamantamiento produce una supresión en la secreción de la hormona liberadora de gonadotropinas (GnRH), la cual provoca la supresión de la liberación de hormona luteinizante (LH), respon-sable de la promoción de los estados finales de maduración folicular y ovulación. Por otra parte, se ha demostrado que el efecto inhibitorio del amamantamiento sobre la ovulación posparto tiene dos componentes: la presencia “psicológica” del ternero y la lactancia por sí misma.
Desde el punto de vista práctico se ha intentado generar tecnologías de mane-jo que tiendan a disminuir ese efecto adverso del acto de mamar sobre la ovula-ción.
Por esta razón, se ha recurrido a dos sistemas de manejo del amamantamiento del ternero para incrementar los porcentajes de preñez en vacas con baja condi-ción corporal Estas prácticas son el destete precoz y el “enlatado”: el primero consiste en separar al ternero de su madre con alrededor de los 2 meses de edad mientras que el segundo consiste en la restricción del amamantamiento mediante una placa nasal de “lata”, madera y actualmente plástico, por 14 días. La condi-ción corporal sola o en combinacondi-ción con una palpacondi-ción transrectal de ovarios para determinar ciclicidad ha sido utilizada para seleccionar los vientres a los que se les realiza el manejo del amamantamiento y cuál de los manejos se les aplica. En este sentido, se ha podido determinar que vientres con condición corporal 2 ó menor sólo mejoran sus porcentajes de preñez si se les realiza el destete precoz. Por otro lado, cuando la vaca se encuentra en condición corporal 3 responde bien al “enlatado” del ternero (produce una respuesta adicional de preñez del 18%).
Respecto a los terneros, si bien durante los días que usan las “latas” o “tabli-llas” disminuyen su ganancia de peso (dejan de ganar 5 kg por semana de enlata-do), luego de finalizado este tratamiento, se recuperan, no mostrando diferencias al momento del destete definitivo.
El destete precoz es una tecnología que viene siendo utilizada en el país desde hace varios años y constituye una herramienta estratégica de mucho valor para el manejo del rodeo de cría, la cual consiste en realizar la interrupción definitiva de la relación vaca-ternero a partir de los 60 días del parto.
Numerosos trabajos nacionales han demostrado los incrementos en el porcenta-je de preñez que se logra mediante la aplicación de esta medida de manejo, siendo recomendable para aquellos casos en que la baja condición corporal de los vientres esté comprometiendo una buena performance reproductiva de los mismos. Es una alternativa con un gran impacto en las vacas de primera cría, las que tienen altos requerimientos para continuar creciendo y lactando, categoría “cuello de botella” de los rodeos vacunos del país. También ha sido sugerido tanto para vacas que hayan parido en muy bajo estado corporal como para la cola de parición.
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ONDICIÓNC
ORPORALF
LACAFoto 1: Condición Corporal 1
Foto 2: Condición Corporal 2
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LACA«Emaciada»
«Conserva flaca»
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LACAFoto 3: Condición Corporal 3
Foto 4: Condición Corporal 4
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IMITE«Conserva buena»
«Manufactura»
Sin embargo hay muchos productores que han implementado esta técnica en todo el rodeo, alcanzando y manteniendo un muy alto índice de destete.
Si bien el destete precoz es una alternativa correctiva muy apropiada, hay que tener en cuenta que el ternero destetado requiere un excelente manejo sanitario y alimenticio, con costos variables por ternero destetado, que dependerán del ma-nejo que se realice.
En rodeos con destete precoz, se observó el 93% de preñez. Mientras que los rodeos de vacas con terneros al pie, lograron una tasa de preñez del 70% (Sampedro, 1993). Cuando se clasificaron las vacas según su condición corporal, se encontró que destetando las vacas de pobre estado (inferior a 3) se logró un índice de preñez del 90%, sin prolongar el período de servicio (Sampedro, 1995). Si con el destete temporario era posible pasar del 50 al 70% de preñez, con el destete precoz se lograba una fertilidad del 90% en vacas con pobre estado cor-poral. En un rodeo de la Unidad Experimental de Cría de la EEA INTA de Merce-des, se pasó del 68 al 99% de preñez.
En síntesis, mediante el uso de estos esquemas de clasificación de vientres y manejo del amamantamiento se pueden lograr porcentajes de preñez similares (85 al 95%) en vientres con condición corporal 3 ó menor y aquellos con condición 4 ó mayor.
Un factor a tener en cuenta para el mejor comportamiento reproductivo de los vientres, es la ganancia de peso durante el servicio. Durante este período las va-cas deben seguir ganando peso (300 - 400 gramos por día) hasta llegar al final del mismo.
Vacas que llegan con buen estado corporal al momento del servicio y logran mantener durante el entore esa condición corporal, no tendrán problemas para quedar preñadas. Entonces las vacas se presentarían preñadas y con cría al pie (lactando). Los problemas se presentan cuando las vacas llegan al servicio con buen estado corporal, pero pierden peso durante el entore.
Si hay pérdida de peso durante el servicio, la reducción de los porcentajes de preñez es importante. No solamente es fundamental que los vientres lleguen con buen estado corporal hasta el momento de comenzar el servicio sino, por lo me-nos, mantener ese estado durante el mismo. Este es el origen del problema que se genera en primaveras secas, con falta de rebrote tanto del pastizal natural (rebrote demorado) como de las pasturas, existiendo registros de caídas importantes en el porcentaje de preñez, que puede llegar a valores ligeramente superiores al 50%, aún con buen estado corporal de los vientres en el momento del parto y el servicio.
Consideraciones sobre la restricción nutricional en vacas de cría
Aplicar este manejo tiene algunas implicancias sobre otros parámetros produc-tivos del rodeo, siendo uno de ellos el cambio de peso al nacer de los terneros. En
el cuadro 1 se presentan los pesos al nacer, al destete y el aumento diario de peso vivo (ADPV) de terneros provenientes de vacas que tuvieron restricción alimenticia posdestete (Reserva 6 EEA INTA Balcarce) y de otros sistemas que no lo utilizan como práctica.
Cuadro 1: Pesos de terneros al nacer y su relación con la nutrición de sus madres durante la gestación.
Con restricción Sin restricción
Peso (kg) Reserva 6 Reserva 7 Establec.particular
Al nacimiento 25 28 29
Al destete 177 155 155
ADPV nacimiento-destete 0,695 0,603 0,602
Fuente: Miquel, C. y otros, citado por Sciotti, A., 2001.
Los pesos de los terneros al nacer en la Reserva 6 son sensiblemente menores respecto a los de la Reserva 7 y a los de un establecimiento particular como pro-ducto de la restricción alimenticia de sus madres durante el principio de la gesta-ción. Pero ello no obsta para que esos terneros durante la lactancia tengan una performance superior y lleguen con mejor peso al destete que los de los otros dos grupos (177 vs. 155 kg).
Un parámetro que no es afectado por el manejo de restricción de la vaca es el reproductivo a nivel general del rodeo. En el cuadro 2, se presentan los datos sobre pesos promedios de las vacas en diferentes momentos del ciclo productivo del período 1970 a 1994 y su relación con la fertilidad del rodeo.
Cuadro 2: Peso promedio de las vacas y su relación con la fertilidad.
Período Pesos promedio (kg) Pérdida de
peso % de
Destete Parto Inicio Fin del Destete- preñez
del servicio servicio Parto (%)
1970/1994 413 368 374 420 11 93
Fuente: Carrillo, J. y Sciotti, A., 1994, citado por Sciotti, A., 2001.
Se observa que las pérdidas de peso de las vacas en promedio, son de una magnitud del 11% tomando como referencia su peso al destete, pero de ningún
C
ONDICIÓNC
ORPORALO
PTIMAFoto 5: Condición Corporal 5
Foto 6: Condición Corporal 6
C
ONDICIÓNC
ORPORALO
PTIMA«Empulpada»
«Consumo local»
C
ONDICIÓNC
ORPORALO
PTIMAFoto 7: Condición Corporal 7
Foto 8: Condición Corporal 8
C
ONDICIÓNC
ORPORALO
BESA«Consumo especial»
«Gorda»
modo esta pérdida de peso reduce los porcentajes de preñez obtenidos, alcan-zando un promedio del 93%.
Tampoco se observa influencia de esta práctica sobre la distribución de parición de los vientres, tal como se presenta en el cuadro 3. Allí se muestra la distribución porcentual de la parición de vacas que han tenido restricción alimenticia durante el período otoño-invernal, con un servicio de sesenta días y durante un período de nueve años.
Cuadro 3: Distribución porcentual de la parición con servicio de sesenta días de noviembre y diciembre.
Período Hasta el 31/8 Hasta el 21/9 Después del 21/9
1991/1999 70 22 8
Fuente: Carrillo, J. y Sciotti, A., 1999, citado por Sciotti, A., 2001
Asumiendo que con un período de servicio de sesenta días las vacas tienen en promedio tres celos fértiles, la distribución de la parición también se va a dar en ese mismo tiempo. Como se observa el promedio es de 70, 22 y 8%, correspon-dientes a cada uno de los celos o estros, lo que demuestra un 92% de los terneros nacidos en los primeros cuarenta y dos días de parto, con las ventajas que ello origina en estos sistemas por el hecho de tener poca distancia entre la “cabeza” y “cola” de parición.
Suplementación proteica invernal
En la Argentina, en varias zonas de cría, durante julio y agosto, los rodeos disponen sólo de pastizales secos de bajo valor nutritivo. Estos se pueden mejorar con suplementación proteica estratégica.
Durante el invierno, es frecuente que las vacas de cría se vean obligadas a pastorear una dieta de baja digestibilidad, escaso contenido de proteína y limitada disponibilidad por unidad de superficie. En esas condiciones se reduce el consu-mo voluntario y la calidad de lo consumido y, coconsu-mo consecuencia, la performance productiva.
En general, el suministro de proteína adicional a forrajes de baja calidad y digestibilidad, estimula el consumo voluntario.
Sin embargo, la magnitud de ese efecto dependerá también de la disponibili-dad forrajera, del tipo de suplemento y del nivel de suplementación.
El aumento de consumo voluntario provocado por la adición de proteína se debe básicamente a la mejora en la eficiencia de la degradación ruminal de la
fracción fibrosa del forraje. Como consecuencia aumenta la velocidad de pasaje del contenido. El desalojo más rápido del rumen disminuye la distensión de sus paredes, estimulando el consumo.
Como regla práctica, se debe esperar una disminución muy grande en el con-sumo a medida que los forrajes disminuyen su contenido de proteína (a partir del 7%). Asimismo, se puede lograr una respuesta positiva en el consumo voluntario con estos forrajes con la adición de suplementos proteicos.
En el cuadro 4 se observa el valor nutritivo de algunos forrajes de baja calidad, comparados con un heno de pastura base alfalfa.
Cuadro 4: Composición de heno de pastura base alfalfa y forrajes de baja calidad de probable uso otoño invernal.
Recurso Proteína Fibra detergente Digestibilidad %
forrajero (1) bruta % neutra % (2)
Pastura henificada 14,4 65,5 —
Pasto llorón diferido 2,5 77,4 33,8
Digitaria eriantha diferida 4,4 72,0 47,6
Piptochaetum napotaense (3) 5,6 80,1 24,0 Stipa tenuis 5,1 79,1 40,9 Paja de trigo 1,2 80,2 40,1 Paja de avena 7,2 69,9 — Sorgo diferido 5,7 69,5 47,8 Sorgo henificado 3,8 74,9 —
(1) Valores medios obtenidos en Laboratorio Nutrición Animal, Dto. Agronomía, UNS. (2) Corresponden a digestibilidad in vitro de la materia seca.
(3) Especies de pastizal natural diferidas.
Fuente: Arelovich, H., 2004.
Tipos de suplementos
Hay una diversidad de materias primas que se pueden utilizar como suplemen-tos proteicos. Una clasificación grosera según su disponibilidad incluye los si-guientes:
En el campo
• Forrajes con alto contenido de proteína (henos, pasturas de leguminosas y verdeos de invierno).
• Cereales (baja proteína y alto almidón). En el mercado
• Sojilla (granos de soja defectuosos, pequeños y quebrados). • Harinas proteicas de origen animal y vegetal.
• Subproductos de molinería (afrechillo, productos de maltería, gluten). • Fuentes de nitrógeno no proteico (urea).
• Alimentos industriales.
En la elección del más adecuado se debe tener en cuenta su disponibilidad, costo y composición nutricional.
Suplementación con forrajes
Algunos forrajes de alto valor nutritivo y elevados niveles de proteína, como henos o pasturas en pie en estadios jóvenes de crecimiento, pueden utilizarse en programas de suplementación. Sin embargo, debe considerarse que estos forra-jes tienen alto contenido de fibra y pueden desplazar volúmenes importantes de la dieta basal comparados con otros suplementos más concentrados.
En otros países se comercializan habitualmente pellets de alfalfa deshidratada, que producen una mejora en el consumo y mayor utilización de forrajes de baja calidad. A esto contribuye la mayor densidad de los comprimidos comparados con el heno en forma de rollos, que ocupan menor volumen ruminal. Los pellets se aprovechan un 20% más que el heno largo, al no haber desperdicio en el suelo y resultan de fácil manejo y almacenaje. Para vacas de cría en pastoreo en forrajes de baja calidad se recomiendan si económicamente es factible, dos a tres kilos de pellets de alfalfa deshidratada por día.
Los pellets de alfalfa no abundan en el mercado argentino, pero hay gran dis-ponibilidad de henos de alfalfa o de pastura con base de alfalfa, que se pueden utilizar para suplementar forrajes de baja calidad.
Los verdeos invernales pueden convertirse en pastoreos complementarios para mantener la condición corporal de las vacas de cría. Se pueden combinar con los pastizales pastoreando dos horas de verdeo, día por medio, o dando un día de pastoreo de verdeo cada tres a cinco días de uso del campo natural.
Esta recomendación está referida a verdeos de trigo con 20 a 30% de proteína bruta de alta solubilidad ruminal, lo que favorece la degradación de la fibra del forraje de baja calidad. Sin embargo, los verdeos complementarios pueden verse limitados por un contenido de proteína bruta inferior al 12-13% en junio-julio, sobre todo avena en los suelos de baja fertilidad de la región semiárida.
Las pasturas perennes cumplen una función similar a la de los verdeos cuando su ciclo de crecimiento coincide con un forraje abundante de baja calidad.
Suplementación con concentrados
Esta categoría incluye granos, harinas de la industria oleaginosa y suplemen-tos complejos.
Los cereales poseen un elevado contenido de almidón, lo que generalmente provoca una disminución en la digestión ruminal de la fibra. Su contenido de pro-teína es marginal (entre el 9 y el 13%) por lo que generalmente no resuelven una deficiencia de ese nutriente.
Por el contrario, pueden provocar una depresión del consumo voluntario del forraje de base, aunque la magnitud de este efecto dependerá de la disponibili-dad de pasto, del tipo de grano y de la cantidisponibili-dad suministrada. Sin embargo, ante una baja disponibilidad forrajera, y no contando con un suplemento proteico o una mezcla grano-urea, entonces la única alternativa sería suministrar grano para la supervivencia.
El afrechillo es un subproducto de la molinería con cantidades variables de almidón y de un 15 a un 17% de proteína bruta. Posee un contenido de fibra supe-rior al de un grano y un porcentaje de proteína relativamente marginal para ser definido como concentrado proteico, por lo que, para ser usado con ese propósi-to, debe compararse en costo con otros suplementos existentes en el mercado. La presentación puede ser en pellets o en harina.
La Argentina produce principalmente harinas de soja y de girasol como subproductos de la industria aceitera. Estas harinas son concentrados proteicos de aproximadamente 42 y 30% de proteína respectivamente.
La ventaja de los concentrados proteicos, como suplementos de forrajes de calidad intermedia a baja, radica en el menor volumen que debe utilizarse para proporcionar la cantidad de proteína requerida. De esta manera, comparando con el afrechillo, se utiliza aproximadamente la mitad de los kilos necesarios para apor-tar la misma cantidad de proteína total.
En la elección del suplemento proteico a usar es necesario considerar el costo por unidad de proteína adicional, más que por kilo de suplemento y la concentra-ción de proteína en el suplemento.
En niveles bajos de suministro total de proteína pueden tener ventajas los su-plementos menos concentrados, por el aporte adicional de energía, y se mantiene el efecto positivo sobre el consumo voluntario.
En niveles más altos de suministro total de proteína, resultarían más ventajosos los suplementos con mayor contenido de ese nutriente. En este caso, no habría efecto de sustitución y se obtendría mayor aporte de energía por el incremento de consumo voluntario del forraje.
En Australia, utilizan generalmente harina de algodón como suplemento proteico por sus atributos de disponibilidad en el mercado, alta palatabilidad y contenido de proteína no degradable en el rumen.
Suplementos complejos
com-ponente es la forma más eficiente para utilizar la harina de girasol y otras harinas proteicas, tanto desde el punto de vista económico como biológico. Esto implica el empleo de mezclas con granos, harinas proteicas, urea y minerales.
La incorporación de granos permite realizar un aporte adicional de energía. La inclusión de urea posibilita disminuir el costo de suplementación, aunque la mag-nitud de la respuesta casi siempre es inferior a la observada con proteína natural. Además, la urea presenta problemas de manejo.
Las animales necesitan adaptación y su rápida degradación puede provocar toxicidad si la cantidad ingerida es alta. También puede presentar problemas de palatabilidad y rechazo. Algunas reglas prácticas para el uso de urea en suple-mentos proteicos son los siguientes:
• Prever un período de adaptación durante 7 a 14 días.
• Suministrar como máximo entre el 20-30% del total de proteína como urea. En suplementos de baja concentración proteica, se debe asegurar disponibilidad de una fuente de hidratos de carbono solubles como granos o melaza. • Dar poca cantidad y con mayor frecuencia.
• Asegurar la disponibilidad de minerales críticos (fósforo, azufre, elementos traza). • Adicionar 250 ppm de zinc para disminuir la degradación ruminal de la urea.
Suplementación con grano entero de soja
En los últimos años se ha expandido el cultivo de soja hacia zonas antes consi-deradas marginales para su cultivo. Simultáneamente en estas mismas áreas o cer-canas, la ganadería es de trascendencia y se dispone de forrajes de baja calidad.
En un estudio reciente se evaluó el efecto de la suplementación con grano de soja sobre el consumo voluntario en vacunos alimentados con paja de trigo. En el mismo se observó un incremento importante en el consumo de materia seca y mejoras en los niveles digestivo y metabólico que impactaron positivamente en el desempeño animal.
Frecuencia de la suplementación
La frecuencia de la suplementación estará definida por la mano de obra, la infraestructura, la disponibilidad del forraje y las características del producto. Pue-de ser semanal, diaria, más Pue-de una vez al día o continua en el caso Pue-de suplemen-tos de consumo autorregulable.
En general, la suplementación frecuente promueve los mejores resultados bio-lógicos. Sin embargo, un programa de suplementación de tres veces por semana no parece afectar demasiado la productividad de las vacas de cría, si éstas tienen un buen estado al inicio de la suplementación (ver cuadro 5).
Los suplementos proteicos en bloques pueden contener melaza, sal o bentonita para regular la ingesta diaria.
Cuadro 5: Concentración de proteína en el suplemento y frecuencia de suplementación sobre la respuesta en vacas preñadas (Adaptado de Beaty y col., 1994).
Diaria 3 veces a la semana
10 20 30 40 Prom. 10 20 30 40 Prom.
Cambio de
peso, kg -270 -79 -58 -41 -75 -136 -89 -62 -62 -88
Cambio CC -2,0 -1,0 -0,6 -0,5 -1,0 -2,0 -1,1 -0,9 -0,6 -1,2
Suplementación: 2,25 kg/animal/día.
Período de invierno hasta 48 h posteriores al parto (descontada la pérdida por peso del ternero)
CC inicial: 5,2
Fuente: Arelovich, H., 2004.
Efecto de la suplementación proteica sobre la reproducción
El grado de engrasamiento tiene alta correlación con índices reproductivos. Como las vacas de cría reciben habitualmente forrajes de baja calidad, la suplementación proteica se encuentra frecuentemente asociada a la mejora de la fertilidad mediante el mantenimiento o aumento de la condición corporal con este tipo de forrajes.
Conclusión
En base a las necesidades alimenticias de la vaca es que se puede regular, en cierta manera, su alimentación, lo que permite restringirla cuando su necesidad de alimento es baja (no necesita alimento), pero alimentándola bien cuando esas necesidades aumentan. Este aumento se produce aproximadamente en los dos últimos meses preparto y los primeros tres meses de lactancia.
De allí se deduce que, dadas las condiciones estacionales de producción de los forrajes y las necesidades variables de la vaca de cría, el hombre debe realizar, para ser eficiente, un manejo muy ajustado de animales y recursos. La primera medida a considerar es la época o momento de servicio. Dado que éste se produ-ce después del parto, ocurrido en invierno, la vaca tiene grandes requerimientos
nutricionales: debe producir leche, recuperarse del parto, recomponer estado cor-poral y poner en marcha todo su sistema neurohormonal para iniciar los celos en forma regular.
De acuerdo al o a los recursos forrajeros con que se cuente, habrá que cono-cer el momento de máxima oferta forrajera para cubrir todas las necesidades, de modo de hacer coincidir los momentos de máxima oferta con los de máximos requerimientos nutritivos. Generalmente esta mayor disponibilidad forrajera se pro-duce en la primavera térmica (septiembre, octubre y noviembre).
R e c u e r R e c u e rR e c u e r R e c u e r R e c u e rd e :d e :d e :d e :d e :
En base a las necesidades alimenticias de la vaca es que se puede regular, en cierta manera, su alimentación, permitiendo restringirla cuando no necesita alimento, pero alimentándola bien cuando esas necesidades aumentan.
El uso de la condición corporal en la vaca de cría es una herramienta útil, sencilla y económica que permite (relacionándola con los recursos forrajeros) optimizar la productividad de los rodeos de cría.
Anexo
Condición corporal 1
(Condición corporal flaca)
Clasificación comercial: “emaciada”
Características: es una vaca extremadamente flaca. La estructura ósea del hom-bro, costillas, dorso y cadera es angulosa, muy sobresaliente y áspera al tacto. Hay una severa pérdida muscular con ausencia total de grasa y el animal presenta debilidad física.
Las costillas están muy marcadas y son visibles los espacios intercostales. Las vértebras lumbares son muy prominentes, afiladas y visibles. En dicha zona, no hay evidencia de grasa y la vaca tiene muy poca musculatura. La columna vertebral es muy notoria, con escasa musculatura y no hay tejido graso. El área de inserción de la cola parece hueca, muy hundida. El nacimiento de la cola da la impresión que sale por arriba de esta zona. Como se dijo, los huesos del anca y de la cadera son muy afilados, visibles sin musculatura y no hay evidencia de depósitos grasos. En los cuartos traseros hubo pérdida de tejido muscular. Son cóncavos (curvatura hacia adentro). La piel parece apoyarse sobre la estructura ósea. (Foto 1).(Foto 1).(Foto 1).(Foto 1).(Foto 1).
Condición corporal 2
(Condición corporal flaca)
Clasificación comercial: “conserva flaca”
musculatura en el cuarto trasero. En las estructuras óseas se aprecia alguna co-bertura muscular, especialmente en el hombro y en el cuarto posterior. Las apófisis espinosas y transversas de las vértebras se ven con facilidad, son ásperas al tacto y muestran los espacios entre ellas. Las costillas, las vértebras lumbares de la columna, los huesos del anca y caderas son visibles y prominentes. El punto de inserción de la cola aún está hueco y no se observa tejido graso. Esta zona se presenta como si fuera un “techo a dos aguas” con mucha pendiente (Foto 2).(Foto 2).(Foto 2).(Foto 2).(Foto 2).
Condición corporal 3
(Condición corporal flaca)
Clasificación comercial: “conserva buena”
Características: la cobertura muscular ha aumentado, pero aún es insuficiente para cubrir las costillas o para rellenar el dorso, lomo y cadera. Las apófisis espino-sas todavía son visibles y las tuberosidades de la cadera se mantienen anguloespino-sas. Las costillas anteriores empiezan a cubrirse con tejido muscular y graso, y gradual-mente se hacen más visibles las posteriores. Las vértebras lumbares son menos visibles, pero al tacto se las distingue y se detectan los espacios que las separan.
Hay más musculatura y algo de tejido graso que suaviza un poco su estructura, haciéndola más redonda, menos filosa. Los huesos de la columna vertebral se ven menos filosos, un poco más redondeados porque hay algo de musculatura y exis-te un poco de grasa. Los huesos del anca se notan más redondeados, pero aún son prominentes. La base de la cola está menos hundida porque se comienza a observar musculatura y algo de tejido adiposo. El cuarto trasero tiene más musculatura, pero su aspecto de perfil es aún cóncavo (Foto 3).(Foto 3).(Foto 3).(Foto 3).(Foto 3).
Condición corporal 4
(Condición corporal límite)
Clasificación comercial: “manufactura”
Características: las marcas de las costillas anteriores no son visibles. Sólo se observan las dos últimas (12 y 13). Las restantes no se ven por la deposición de grasa superficial. Las tuberosidades de la cadera comienzan a redondearse. Se detecta leve mullidez en la zona lumbar. Las vértebras lumbares no se pueden identificar visualmente, sólo al tacto con una suave presión. La columna vertebral se ve bastante redondeada. Los huesos del anca tienen pocas prominencias y están suavizados por músculos y grasa. La base de la cola comienza a rellenarse por acumulación de grasa. El cuarto trasero tiene buena musculatura y su perfil es recto. En esta condición, el vientre ha recuperado su musculatura (Foto 4).(Foto 4).(Foto 4).(Foto 4).(Foto 4).
Condición corporal 5
(Condición corporal óptima)
Clasificación comercial: “empulpada”
tenga un arco costal grande o esté desbastado. La zona media de las costillas comienza a palparse esponjosa. Los huesos lumbares, de la columna vertebral y del anca están redondeados por la musculatura y el tejido graso. La base de la cola está casi llena. El perfil del cuarto trasero es convexo, lleno de musculatura y presenta evidencia de depósitos de grasa (Foto 5).(Foto 5).(Foto 5).(Foto 5).(Foto 5).
Condición corporal 6
(Condición corporal óptima)
Clasificación comercial: “consumo local”
Características: los cuartos posteriores se visualizan rellenos y redondeados. La cobertura de las costillas, el ala de la cadera y la base de la cola es gruesa y muy esponjosa.
Las costillas están totalmente cubiertas y no se ven. Las vértebras lumbares y dorsales no se observan. La columna comienza a tomar una forma de tabla. Los huesos del anca están bien redondeados por tejido musculoso y graso. La base de la cola está bastante llena y el nacimiento de la cola parece estar insertado en la zona. Los cuartos traseros están llenos y convexos. En este grado de condición los tejidos comienzan a advertirse algo esponjosos a la vista, por la acumulación de grasa (Foto 6).(Foto 6).(Foto 6).(Foto 6).(Foto 6).
Condición corporal 7
(Condición corporal óptima)
Clasificación comercial: “consumo especial”
Características: el animal se ve redondeado con una cobertura grasa uniforme. En ambos lados de la base de la cola se observa mucha grasa acumulada. El nacimiento de la cola comienza ha “enterrarse” en la grasa. En el cuarto trasero comienzan a aparecer polizones de grasa que se mueven al caminar el animal (Foto 7). (Foto 7). (Foto 7). (Foto 7). (Foto 7). Condición corporal 8
(Condición corporal obesa) Clasificación comercial: “gorda”
Características: el animal toma un aspecto liso y cilíndrico. La forma del animal es compacta y redondeada. Hay abundante cobertura de grasa subcutánea, muy gruesa y esponjosa, formando polizones alrededor de la cola. Se advierten depósi-tos de grasa en el pecho y en la ubre. La estructura ósea es difícil de visualizar. El cuarto trasero se observa muy redondeado con abundante tejido adiposo (Foto 8).(Foto 8).(Foto 8).(Foto 8).(Foto 8). Condición corporal 9
(Condición corporal obesa)
Clasificación comercial: “engrasada en exceso”
por el exceso de grasa. Presenta depósitos grasos aún más marcados que en la condición anterior en pecho, ubre y cuarto posterior. En los sistemas de produc-ción argentinos, esta condiproduc-ción se observa ocasionalmente.
Bibliografía
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El Ing. Agr. Jorge Carrillo es Magister Scientiae del Inst. Interamericano de Ciencias Agríco-las OEA (Colonia, Uruguay) y Turrialba (Costa Rica). Es autor del libro “Manejo de un rodeo de cría”.
Requerimientos minerales
del rodeo de cría
1Los minerales constituyen elementos fundamentales en la alimentación, tanto para el crecimiento, como para el desarrollo y la salud animal. Ejercen sus funcio-nes a distintos niveles dentro del organismo animal, y a pesar que hay diferencias importantes entre sí, existe un esquema general para todos ellos.
Un lugar donde los minerales ejercen sus funciones específicas es a nivel tisular. Desarrollan funciones estructurales como son la formación de los huesos y de otros tejidos de sostén (cartílagos), o funciones metabólicas como componentes de enzimas o coenzimas, en la transmisión del impulso nervioso, etc.
En el caso de los rumiantes no se debe minimizar su intervención en el metabolismo ruminal.
Las bacterias y protozoos presentes en el medio ruminal, como todo ser vivo, requieren minerales para lograr un óptimo crecimiento, reproducción y producir la degradación de los alimentos. Gran parte de las mermas en la producción de los rumiantes, se deben a una baja eficiencia de conversión alimenticia, debida a una menor digestibilidad y aprovechamiento de nutrientes que se originan por defi-ciencias minerales.
Algunos elementos minerales han sido reconocidos desde hace muchos años como nutrientes esenciales en la alimentación animal. Son aquellos nutrientes que han demostrado realizar funciones metabólicas en el organismo.
Para que un elemento mineral sea considerado esencial, es necesario compro-bar que las dietas purificadas en las que falta ese elemento, provocan síntomas de deficiencia en los animales, y que dichos síntomas pueden curarse o prevenirse al incluir en la dieta experimental el elemento en cuestión.
A los minerales se los clasifica académicamente en macrominerales y microminerales.
El primer grupo, el que se conoce como macrominerales o elementos mayores, incluye al calcio, fósforo, potasio, sodio, cloro, magnesio y azufre. Los requeri-mientos en los animales se expresan en el orden de g/día o como % de la materia seca de la dieta. El otro grupo, el que se denomina microminerales o minerales traza, debido a que están presentes en el cuerpo animal en cantidades compara-tivamente mucho menores que los macronutrientes (ver cuadro 1), tienen requeri-mientos en la dieta que son del orden de los mg/animal/día o se expresan como partes por millón de la materia seca (MS) consumida. En general, los macrominerales se distribuyen en mayor proporción en los tejidos de sostén, como son los huesos, y a su vez, contribuyen en el mantenimiento de las propiedades fisicoquímicas del ambiente ruminal (poder tampón, presión osmótica y tasa de dilución) y son com-ponentes celulares y activadores enzimáticos.
Los microminerales, forman parte de sistemas enzimáticos y hormonales en el animal, y además participan en reacciones enzimáticas microbianas a nivel ruminal (cuadro 2).
Cuadr CuadrCuadr Cuadr
Cuadro 1o 1o 1o 1: Composición mineral de un novillo de 420 kgo 1: Composición mineral de un novillo de 420 kg: Composición mineral de un novillo de 420 kg: Composición mineral de un novillo de 420 kg: Composición mineral de un novillo de 420 kg de peso vivo.
de peso vivo.de peso vivo. de peso vivo. de peso vivo.
Elemento kg totales en el cuerpo
Calcio (Ca) 6,88 Fósforo (P) 3,40 Sodio (Na) 1,01 Potasio (K) 0,88 Cloro (Cl) 0,71 Azufre (S) 0,63 Magnesio (Mg) 0,23 Hierro (Fe) 0,025 Zinc (Zn) 0,012 Cobre (Cu) 0,0016 Iodo (I) 0,00017 Manganeso (Mn) 0,00013 Cobalto (Co) 0,000084 Molibdeno (Mo) 0,000020 Selenio (Se) 0,000002
Hasta 1950, se consideraban esenciales 13 elementos minerales. Se trataba de los elementos mayoritarios calcio, fósforo, potasio, sodio, cloro, azufre y magnesio, y los microelementos o elementos traza, hierro, iodo, cobre, manganeso, zinc y cobal-to. En 1953 se incluyó al molibdeno, en 1957 al selenio y en 1959, al cromo.
En los últimos años, se ha producido un incremento rápido en la cantidad de elementos traza considerados esenciales. Flúor, silicio, vanadio, estaño, arsénico
Cuadr CuadrCuadr Cuadr
Cuadro 2o 2o 2o 2: Funciones estructurales, metabólicas, enzimáticaso 2: Funciones estructurales, metabólicas, enzimáticas: Funciones estructurales, metabólicas, enzimáticas: Funciones estructurales, metabólicas, enzimáticas: Funciones estructurales, metabólicas, enzimáticas y hor
y hory hor y hor
y hor monales de los minerales.monales de los minerales.monales de los minerales.monales de los minerales.monales de los minerales.
Mineral Funciones estructurales, metabólicas, enzimáticas y hormonales
Ca Componente estructural de huesos y dientes. Función principal en la
coagulación de la sangre. Permeabilidad de las membranas. Tonicidad y contracción muscular.
P Componente estructural de huesos y dientes. Actúa en el
crecimien-to. Componente del ADN y del ARN. Integrante principal en la trans-ferencia de energía ATP, ADP y AMP. Imprescindible para el creci-miento y desarrollo de los microorganismos del rumen.
Mg Componente estructural de huesos, dientes y músculos. Activa más
de 300 enzimas. Es esencial en el complejo MgATP. Regula permeabilidad de membranas. Interviene en la transmisión del códi-go genético.
Cl y Na Actúan en el equilibrio electrostático (anión y catión) y en la presión osmótica. Controlan el transporte a través de las membranas.
K Interviene en el equilibrio ácido-base y en la transmisión del impulso
nervioso. Participa en el transporte a través de membranas.
S Componente de numerosos aminoácidos. Es indispensable para el
metabolismo de microorganismos ruminales.
Cu Componente de numerosas enzimas.
Fe Componente de proteínas que actúan en el transporte y utilización
del oxígeno (hemoglobina).
Zn Componente de enzimas y metabolismo de ácidos nucleicos.
I Actúa en el metabolismo a través de hormonas tiroideas.
Mn Componente de enzimas.
Co Componente de la vitamina B12 (cianocobalamina)
Se Previene el estrés oxidativo de las células. Está involucrado en el
metabolismo de la glándula tiroides. Fuente: adaptado por Cseh, S., 2005.
y níquel se han añadido a los nueve indicados anteriormente. Es muy probable que el grupo no esté completo, ya que se ha sugerido que, en los tejidos animales, pueden realizar funciones metabólicas hasta 40 o más elementos minerales. Afor-tunadamente, la mayoría de estos elementos traza, en especial los descubiertos recientemente, se necesitan en cantidades tan pequeñas, y se encuentran en tan-tos alimentan-tos de los animales, que las deficiencias son extraordinariamente raras en las condiciones prácticas de explotación.
Como se mencionó, los investigadores han fijado una serie de pautas para definir la esencialidad de un mineral, pero los criterios, si bien se ajustan a trabajos de investigación realizados en situaciones controladas con animales de laborato-rio, no siempre tienen en cuenta totalmente a las condiciones de campo, donde quizás el concepto de respuesta animal a la suplementación siga siendo el mejor parámetro a usar.
Las situaciones de deficiencias y/o desequilibrios minerales y su impacto so-bre la producción animal deben ser evaluados teniendo en cuenta la alimentación sólida completa que reciben los animales (forrajes verdes o conservados, granos, subproductos de origen vegetal o animal, etc.), ya que, en la mayoría de situacio-nes, el mayor aporte cuantitativo estará dado por ese ingreso, siendo, por lo tanto, los factores que determinan el contenido mineral de las pasturas y reservas forrajeras, así como las diversas interrelaciones entre los distintos minerales entre si y con otros nutrientes, los que establecen la capacidad de dichos alimentos para brindar cantidades apropiadas de minerales. A partir de este conocimiento, se podrá calcular con mayor precisión la provisión adicional a suplementar a tra-vés de sales minerales orales y/o compuestos inyectables.
Son varios, y no siempre totalmente conocidos, los factores que modifican el contenido y la biodisponibilidad de los distintos minerales de los forrajes y subproductos de origen vegetal, por ejemplo: la especie forrajera, las característi-cas del suelo, el estadio vegetativo de las plantas, las condiciones de cosecha y conservación, etc. Así, vale destacar que las leguminosas (a igualdad de condi-ciones edafo-climatológicas), suelen ser de 2 a 4 veces más ricas en Ca que las gramíneas. También contienen, por lo general, concentraciones más altas de K, Mg, S, Fe, Co, Cu y Mo, con concentraciones más bajas en Na y similares en Mn. En los cuadros 3 y 4, se presentan algunos valores (rango entre valores máximos y mínimos) en pasturas y forrajes conservados de distintos macro y microminerales, de acuerdo a datos recopilados de trabajos de relevamiento efectuados por el INTA y por laboratorios privados, en diversas áreas de la Pampa Húmeda. Dado que no hay mucha información, generada localmente, sobre la concentración de minerales en granos y algunos subproductos, en el cuadro 5 se presentan datos extraídos de tablas de composición nutricional de Estados Unidos y del Reino Unido (A.R.C.,1980; N.R.C., 1984).
Cuadr CuadrCuadr Cuadr
Cuadro 3o 3o 3: Contenido de macro 3o 3: Contenido de macr: Contenido de macro y micr: Contenido de macr: Contenido de macro y micro y micro y micro y microelementos mineralesoelementos mineralesoelementos mineralesoelementos mineralesoelementos minerales (valor
(valor(valor (valor
(valores máximos y mínimos) en pasturas de la Pampa Húmeda.es máximos y mínimos) en pasturas de la Pampa Húmeda.es máximos y mínimos) en pasturas de la Pampa Húmeda.es máximos y mínimos) en pasturas de la Pampa Húmeda.es máximos y mínimos) en pasturas de la Pampa Húmeda. Pastura
Raigrás Pastura
Mineral Unidad Avena base
anual base gramíneas leguminosas Ca g/kg MS 0,14-0,43 0,13-1,19 0,23-0,52 0,54-1,83 P g/kg MS 0,12-0,45 0,11-0,55 0,15-0,46 0,17-0,52 Mg g/kg MS 0,08-0,24 0,09-0,31 0,15-0,21 0,15-0,36 K g/kg MS 2,45-5,40 0,51-5,70 2,77-5,79 2,34-4,95 Na g/kg MS 0,02-0,57 0,003-0,53 0,009-0,73 0,009-0,27 S g/kg MS 0,17-0,37 0,09-0,30 0,17-0,35 0,10-0,37 Zn mg/kg MS 12-47 9-130 17-49 12-78 Cu mg/kg MS 3,5-12 3-20 6-14 5-18 Mn mg/kg MS 47-314 30-310 36-119 29-106 Mo mg/kg MS 1,1-6,2 0,03-25 6-14 6-18
Fuente: INTA Balcarce y Castelar, 1978-1992 y Vidart, 1996; citado por Corbellini, 1999.
Cuadr CuadrCuadr Cuadr
Cuadro 4o 4o 4: Contenido en macro 4o 4: Contenido en macr: Contenido en macro y micr: Contenido en macr: Contenido en macro y micro y micro y micro y microminerales en forrajesominerales en forrajesominerales en forrajesominerales en forrajesominerales en forrajes conservados en la Pampa Húmeda.
conservados en la Pampa Húmeda.conservados en la Pampa Húmeda. conservados en la Pampa Húmeda. conservados en la Pampa Húmeda.
Heno base Heno base Silajes Silajes
Mineral Unidad
gramíneas leguminosas pasturas pasturas Maíz
gramíneas leguminosas Ca g/kg MS 0,12-0,65 0,81-1,10 0,3-0,79 0,77-1,45 0,11-0,50 P g/kg MS 0,11-0,24 0,25-0,28 0,10-0,33 0,19-0,28 0,08-0,35 Mg g/kg MS 0,08-0,24 0,15-0,24 0,13-0,26 0,17-0,24 0,05-0,30 K g/kg MS 1,08-3,15 2,66-3,33 1,70-3,63 2,08-3,52 0,37-2,34 Na g/kg MS 0,009-0,15 0,011-0,21 0,02-0,25 0,02-0,41 0,002-0,17 S g/kg MS 0,08-0,17 0,14-0,27 0,10-0,23 0,17-0,26 0,07-0,15 Zn mg/kg MS 15-40 18-26 11-35 19-39 10-69 Cu mg/kg MS 4-18 8-10 5-12 7-13 2-15 Mn mg/kg MS 26-78 29-74 50-91 37-110 16-98 Mo mg/kg MS 0,7-2,4 1,3-4,0 1,6-3,7 1,1-4,1 0,5-4,1