INTRODUCCIÓN DEL CROWDFUNDING A LA FINANCIACIÓN
CULTURAL
JUAN SEBASTIÁN TORRES PARDO1 (Universidad de los Andes)
Resumen
Con el desarrollo de las plataformas de crowdfunding se ha abierto una nueva forma de financiación para la cultura que tiene un funcionamiento particular y un claro potencial, pero no una fundamentación teórica. Este artículo sugiere que la falta de tal fundamentación obstaculiza un mayor y mejor funcionamiento del crowdfunding en Colombia. A través del análisis de datos de plataformas latinoamericanas, del estudio de los conceptos de la economía de la cultura, los fundamentos de la financiación cultural y el marco político colombiano, este artículo también propone una base teórica y práctica para el entendimiento y desarrollo del crowdfunding en Colombia. Dentro de los conceptos de la economía de la cultura, se hará especial énfasis en las formas tradicionales de financiación y en la distribución de información, ya que, como se verá, el crowdfunding puede afectar ambos aspectos. Este artículo concluye que el modelo de recompensas del crowdfunding puede beneficiar a un desarrollo más flexible y abierto de la financiación cultural.
Palabras clave: Crowdfunding, economía de la cultura, financiación cultural. Clasificación JEL: O31, O34, Z10, Z18.
1 Estudiante de pregrado de la Facultad de Economía, Universidad de los Andes: [email protected].
Dedico esta Memoría de Grado a mis padres, Hugo Germán Torres y Luz Stella Pardo, a mi hermano, Nicolás Torres Pardo, y a mi compañera, María Alejandra Castro Ortega.
INTRODUCTION OF CROWDFUNDING TO CULTURAL
FINANCING
JUAN SEBASTIÁN TORRES PARDO (Universidad de los Andes)
Abstract
With the development of crowdfunding platforms, a new way of financing culture has opened, which has a particular way of functioning and a clear potential, but not theoretical fundaments. This article suggests that the lack of such fundaments is an obstacle for a bigger and better functioning of crowdfunding in Colombia. Through the analysis of Latin-American platforms, the review of main concepts of cultural economics, of the fundaments of cultural financing and the Colombian political framework, this paper proposes a theoretical and practical foundation for the understanding and development of crowdfunding in Colombia. Among the concepts of cultural economics, this paper will emphasize on the traditional methods of financing and the distribution of information; as will be seen, crowdfunding can affect both aspects. This article concludes that the crowdfunding reward model can benefit a more flexible and open development of cultural financing.
Key words: Crowdfunding, cultural economics, cultural financing. JEL Classification: O31, O34, Z10, Z18.
INTRODUCCIÓN
Socialmente se tiene la idea de que los bienes culturales, en su mayoría, tienen un carácter público –gratuito-. Por ello, se suele pensar que el Estado (Towse, 2010, p. 21) u otro tipo de organizaciones deben financiarlos. Sin embargo, esa noción puede causar varios inconvenientes. Entre estos, una dependencia poco saludable por parte del sector cultural hacia la inversión gubernamental y del público a bienes culturales gratuitos. Las formas tradicionales de financiación cultural son congruentes con esta idea y también con la de que la demanda de los bienes culturales es inducida por los expertos y no por el mismo consumidor (Towse, 2010, p. 22). Frente a esta noción tradicional y aceptada dentro de la literatura de la economía de la cultura está el crowdfunding. Esta es una forma alternativa de financiación que se puede enfocar en proyectos culturales y que, a través de la colectividad promovida por el Internet y las redes sociales, puede incentivar un cambio en algunos aspectos fundamentales de la financiación cultural, tal como se ha concebido hasta ahora. El crowdfunding busca:
“[…] recaudar dinero para invertir; lo cual se hace, generalmente, usando redes sociales. En otras palabras, en cambio de recaudar dinero de un pequeño número de inversionistas sofisticados, la idea del crowdfunding es obtenerlo de una gran audiencia […], en donde cada individuo provee una pequeña cantidad.” (Belleflamme, Lambert, & Schwienbacher, 2011, p. 2)
Más adelante se adentrará en esta definición y en algunos de sus aspectos más importantes, con el fin de, primero, crear una distinción clara entre el crowdfunding y otras formas de financiación cultural, y, segundo, explicar las diferencias con los mecanismos tradicionales. Este artículo presenta un marco general de la economía de la cultura y de las formas tradicionales de financiación de la cultura, de modo que el lector se adentre en el contexto de un ámbito de la economía que no es muy reconocido dentro de la discusión académica tradicional. También, introduce de forma teórica y práctica el crowdfunding o financiación colectiva como una forma alternativa de financiación de proyectos culturales. A través de esta introducción, se espera que el lector comprenda a cabalidad cuáles son los aspectos fundamentales del crowdfunding, cómo es su funcionamiento, en qué se diferencia de las otras
metodologías de financiación, cómo ha sido la experiencia en Colombia y cómo puede mejorar dicha experiencia. Por último, por medio de la revisión y comparación teórica, y de los datos obtenidos por plataformas de crowdfunding colombianas y latinoamericanas, se exponen los beneficios de esta forma de financiación. Es claro que algunas de estas propuestas serán tentativas y estarán sujetas a la crítica del lector.
Lo que este artículo pretende contribuir a la teoría económica es una introducción a una forma de financiación que, debido a que está en un período de “infancia”, por así decirlo, carece de un enfoque relativamente detallado. Es cierto que el crowdfunding –como una forma rústica de recaudación de fondos para la financiación de proyectos- existe desde hace casi cien años, pero sólo desde hace un poco más de quince años (CONSERVAS/Xnet, 2013, p. 59), con el surgimiento y auge de las redes sociales y la interacción social por Internet, se ha establecido como una forma de financiación más abierta, masiva y, a su vez, transparente. Es relevante dar cuenta de esto y de la influencia de las nuevas tecnologías en el crowdfunding porque, como se argumentará en el artículo, son aspectos clave que lo diferencian de las formas tradicionales de financiación. La contribución de este artículo responde al deseo de presentar con claridad nuevas formas de financiación de la cultura que están sujetas a un “espíritu” de colectividad y democratización de los bienes culturales. Es claro que esta primera motivación es completamente subjetiva. Sin embargo, la acompaña la intención de exponer las ventajas de una forma colectiva de financiación y, con ello, presentar –tentativamente- argumentos claros sobre cómo el crowdfunding puede solucionar algunos de los problemas clave de la economía de la cultura.
Para acompañar a este análisis se recolectarán datos representativos de plataformas de Latinoamérica y Colombia, de manera que se pueda definir con más claridad el modo como funciona la interacción entre el creador de un proyecto, un colaborador del proyecto y la plataforma de crowdfunding. Los datos se tomarán de la plataforma latinoamericana Ideame, la plataforma colombiana La Chèvre y del reporte de massolution, organización que vigila gran parte de la industria del crowdfunding. Es necesario resaltar que, debido a que el desarrollo del crowdfunding en Colombia está en una etapa temprana, los datos son escasos y no siempre se pueden considerar significativos. Sin embargo, los datos pueden trazar una imagen relativamente clara sobre la dinámica de la industria.
compone a cada una de las partes. Primero, se exponen los puntos fundamentales de la economía de la cultura, como las características de los bienes culturales, los campos de acción y los enfoque analíticos de ella. Segundo, se hace una revisión de la teoría fundamental del crowdfunding. Pese a que es un tema relativamente nuevo, se han hecho aportes formales e informales que, claramente, vale la pena explorar. Allí se expone la definición más clara y general, los diferentes tipos de plataformas, el estado general de la industria y otros detalles que pueden interesar al lector. Tercero, se contrastan los puntos clave de la economía de la cultura y de las formas tradicionales de financiación cultural con la teoría detrás del crowdfunding. Esta parte será concisa y se compondrá de un análisis comparativo con el fin de presentar las ventajas y desventajas frente a las formas tradicionales de financiación. Cuarto, se busca reafirmar las ventajas del crowdfunding expuestas anteriormente con datos obtenidos del Ministerio de Cultura de Colombia, con los datos de las plataformas de Colombia y Latinoamérica y con experiencias concretas de proyectos culturales colombianos que han sido financiados por medio de este tipo de plataformas. Aquí también se hará especial énfasis en aspectos menos explorados de la dinámica del crowdfunding y sobre el marco tecnológico y legal en Colombia. Esto se hará con la intención de introducir propuestas hacia el futuro que pueden beneficiar el desarrollo de la industria en Colombia. Por último, se presentarán una serie de conclusiones que, como ya se mencionó, se dirigirán a afirmar que el crowdfunding puede ser una alternativa de financiación ventajosa en comparación con las formas tradicionales. Las ventajas se enfocarán en la flexibilidad, transparencia, la facilidad e inmediatez, y los posibles menores costos del crowdfunding.
¿QUÉ ES LA ECONOMÍA DE LA CULTURA?
La “economía de la cultura” corresponde al estudio económico de todos los sectores culturales. Se le llama de este modo porque es un término lo suficientemente amplio para abarcar tanto los sectores con apoyo gubernamental (patrimonio artístico) como las industrias culturales para un gran público (cine, música, radio, editoriales, entre otras), y porque en estos sectores se han encontrado “[…] características y problemas comunes a todos […]” (Towse, 2010, p. 20). El funcionamiento de la economía de la cultura depende, claramente, del marco político de cada país y de los canales de producción, distribución y consumo disponibles. Para entender mejor este funcionamiento es importante definir la naturaleza de los bienes culturales,
las características generales y tendencias de las políticas culturales y las características de la financiación cultural.
i) Características de los bienes culturales
Los bienes culturales, tal como se definen en A textbook of cultural economics de Ruth Towse, son bienes que, esencialmente, contienen un elemento artístico. Otras características de estos bienes son que pueden ser tanto tangibles como intangibles, pueden ser bienes finales o servicios intermedios, y pueden ser de consumo duradero o de un consumo inmediato (Towse, 2010, p. 21). Al igual que para otro tipo de bienes, para los bienes culturales se usan diversos recursos –de capital, trabajo y de otra índole, como inspiración-. Esto implica un costo de oportunidad y, a su vez, un precio. Sin embargo, “[…] ello no quiere decir que todos los bienes y servicios culturales se vendan en un mercado […]” (Towse, 2010, p. 21) De hecho, de acuerdo a Towse, hay características de los bienes culturales que no se pueden captar a través del precio.
Ya que el Estado suele financiar algunos bienes culturales y los suministra de forma gratuita, se suelen concebir como bienes públicos. Lo mismo sucede por el efecto del Internet, que ha impulsado la transformación de muchos “bienes de información” en bienes públicos, ya que una vez son disponibles en Internet, los derechos de propiedad no pueden ser protegidos fácilmente (Towse, 2010, p. 28). Una última característica fundamental de los bienes culturales es que, debido a que son bienes de experiencia y los gustos de los consumidores no son precisos, carecen de información completa. Una consecuencia de esta falta de información es que el valor de lo bienes depende de juicios impuestos por expertos (jurados, funcionarios públicos, entre otros). El predominio de la opinión de expertos también se justifica en caracterizar a los bienes culturales como bienes de mérito (Towse, 2010, p. 22).
ii) Características y tendencias de la política cultural
En cuanto a la política cultural, es importante notar que la economía de la cultura y, específicamente, los economistas, no cumplen el rol de decidir sobre las políticas. Su rol se centra en analizar el contexto y, con ello, brindar sugerencias sobre las políticas y los modos de implementación. La política cultural tiene características que los economistas han ayudado a identificar y ha sufrido transformaciones que afectan a la economía de la cultura.
nivel de organizaciones individuales. Dos de los conflictos más notorios son, primero, el debate entre mayor calidad y más acceso y, segundo, el choque entre el valor educativo y el valor de entretenimiento de cada espacio y bien cultural. Otra característica de la política cultural es el modo como la entidades públicas manejan a las organizaciones culturales. Por una parte, las organizaciones pueden ser propiedad del Estado, y de ese modo son gestionadas directamente por las autoridades públicas. Por otra parte, las organizaciones pueden ser subvencionadas a través de inversión fija, inversión variable –dependiendo de objetivos específicos- y otros instrumentos como exenciones fiscales. De acuerdo a Towse, la economía de la cultura ha tenido poco interés sobre la regulación de la financiación cultural hasta los últimos años (Towse, 2010, p. 25).
Entre las transformaciones que ha tenido la política cultural, que afecta directamente a la economía de la cultura, está la reducción del rol del sector público y, con ello, un aumento en la privatización de espacios y bienes culturales. Con esta primera transformación, la economía de la cultura se ha centrado en otras formas de financiación –internas al productor- y ha empezado a desviar el uso de fondos públicos a otro tipo de proyectos.
iii) Características de la financiación cultural
La financiación en el sector cultural suele girar alrededor de las subvenciones estatales, la venta de productos y alquiler de espacios, los patrocinios, las donaciones y el voluntariado. Tanto las organizaciones públicas como privadas hacen uso de estas formas de financiación. Uno de los aspectos que estudia la economía de la cultura es el balance entre financiación pública y privada, y entre sectores culturales. Debido a las diferencias entre países, entre ellas su nivel de desarrollo y su tendencia a fijar una mayor o menor intervención del Estado, se puede afirmar que la distribución de financiación pública y privada varía drásticamente alrededor del mundo. Respecto a la financiación de cada sector cultural, en teoría suele haber una mayor concentración de fondos públicos en artes escénicas que en proyectos editoriales y artes visuales (Towse, 2010, p. 26). Como se ve más adelante, la inversión del Ministerio de Cultura en Colombia se centra en festivales y convocatorias de emprendimiento.
La mayoría de los trabajos que abordan el tema suelen ser manuales que se enfocan en estrategias para hacer una buena campaña, para recaudar más dinero. Es decir, en cómo hacer una campaña eficiente. Debido a esa situación, esta revisión se centrará en cuatro textos: “Crowdfunding: La eclosión de la financiación colectiva, un cambio tecnológico, social y económico” de Eric Butzbach, el reporte “2013CF Crowdfunding Market: Software and Solutions” de massolution, el artículo “Development of Crowdfunding in Poland from the Perspectives of Law and Economics” de Patryk Galuszka y Victor Bystrov, y el reporte “Sustainable Models for Shared Culture. Case Studies and Policy Issues”, realizado por las entidades CONSERVAS/Xnet, Stichting Kennisland, World-Information Institute y National Hellenic Research Foundation/National Documentation Centre (NHRF/EKT). El enfoque en estos cuatro textos se debe a que abordan el tema de forma general, a que se acercan más al crowdfunding como un fenómeno económico y a que en cada uno de ellos se busca hacer un diagnóstico de esta industria emergente.
Con esta revisión se quiere responder a algunas preguntas claves que el lector debe comprender sobre el crowdfunding. Esas responden a: i) el origen del fenómeno; ii) a una definición clara; iii) a su funcionamiento; iv) a los diferentes tipos; y v) a su impacto en los últimos años. Para que haya una exposición más clara, esta revisión se dividirá en cinco subsecciones –una para cada pregunta-.
i) Origen del crowdfunding
Se debe entender que hay dos concepciones del crowdfunding: la primera se relaciona a la tradicional recaudación de fondos por parte de un número indefinido de individuos. Si se reconoce a esta como una forma de crowdfunding, se podría decir que esta forma de financiación se ha usado desde el siglo XIX, con la financiación masiva del pedestal de la Estatua de la Libertad. Varios medios reconocidos, entre ellos la BBC, han hablado sobre cómo Joseph Pulitzer, debido al rechazo por parte del gobernador de Nueva York de usar fondos de la ciudad para financiar el pedestal, decidió lanzar una campaña de financiación a través de su periódico The New York World. Con la campaña se logró recaudar en cinco meses un poco más de $100.000 dólares (Davies, 2013). Este, bajo una noción tradicional de la recaudación de fondos, es un ejemplo de crowdfunding. Sin embargo, existe otra concepción, más aceptada dentro de los cuatro textos que se revisaron. Esta noción de crowdfunding hace especial énfasis en la relación del fenómeno con el desarrollo del Internet. Y esta definición,
que se precisará en la siguiente subsección, es la que se usará como referencia en este artículo. ¿Por qué? Primero, porque el crecimiento del crowdfunding está atado a otro fenómeno similar, el crowdsourcing, que se refiere al uso de convocatorias abiertas en el Internet para la realización de diferentes tareas. Y, segundo, porque el crecimiento y la masividad característica del crowdfunding están ligados a la naturaleza abierta del Internet y las redes sociales.
Ya que se ha aclarado que se estudia un fenómeno relativamente reciente e inevitablemente relacionado al Internet, es mucho más sencillo definir cuándo y dónde se encuentra su origen:
“El surgimiento del fenómeno del crowdfunding está estrictamente relacionado con una cierta fase del desarrollo del Internet. Uno de los primeros proyectos financiados exitosamente fue el que llevó a cabo el grupo de rock británico Marillion. Recolectó donaciones hasta un valor de $60,000 [dólares] de sus fanáticos con el fin de financiar su gira por Estados Unidos en 1997.”2 (Galuszka & Bystrov, 2013, p. 10)
A partir de este tipo de experiencias, que fueron presentadas por proyectos individuales, surgieron plataformas con el objetivo de brindar un servicio que automatizara la publicación de campañas de crowdfunding. Entre las primeras y más importantes plataformas que financian proyectos culturales se encuentran: ArtistShare (2003), SellaBand (2006), MyMajorCompany
(2007), Indiegogo (2008) y Kickstarter (2009). De ellas, sólo Indiegogo y Kickstarter han logrado mantenerse a tope y han establecido un modelo predominante entre las plataformas de crowdfunding. A saber, el modelo de recompensas, del cual se hablará más adelante.
Desde el surgimiento de esas primeras plataformas, la micro-financiación de proyectos culturales ha crecido hasta el punto de haber recaudado 1,9 billones de dólares en el 2013 (massolution.com, 2013, pp. 41 - 48). Aunque todavía se realizan campañas no afiliadas a ningún tipo de plataforma, tanto los estudios como la reglamentación del crowdfunding suelen estar limitados a ellas.
ii) Qué es crowdfunding
El crowdfunding, ya que se relaciona directamente con el surgimiento de la Web 2.0, depende de los medios de comunicación (redes sociales, blogs, medios digitales). Por esa razón, una parte importante de la definición del fenómeno se centra en el modo como se comunica la convocatoria abierta que identifica a una campaña de crowdfunding. Primero, está la definición
general del crowdfunding:
“[...] cualquier tipo de formación de capital en donde tanto las necesidades como los propósitos de financiación son comunicados abiertamente a través de una convocatoria abierta, en un foro donde la convocatoria puede ser evaluada por un gran grupo de personas, una multitud.”3 (massolution.com, 2013, p. 18)
De esta definición, aunque no menciona explícitamente el uso de redes sociales, comunicación e interacción en la Web 2.0, deja clara la necesidad de una convocatoria abierta. La convocatoria es esencial en la dinámica, funcionamiento y ventajas del crowdfunding frente a otras formas de financiación cultural. Aunque hay otras formas de financiación en donde el creador del proyecto busca inversionistas a través de convocatorias, ese tipo de convocatorias suelen estar dirigidas a un destinatario específico –e.g. inversionistas especializados-. Mientras que en el caso del crowdfunding la convocatoria no está dirigida a ningún destinatario específico (massolution.com, 2013, p. 18). Este tipo de convocatoria abierta afecta la dinámica de las campañas de crowdfunding. Primero, es necesario que se establezca una comunicación completamente transparente –comunicación que también está vigilada, usualmente, por quienes manejan la plataforma-. Segundo, intuitivamente se crea un sistema de retroalimentación por parte de los beneficiarios, y, tercero, “[…] con el surgimiento de la Web 2.0, las convocatorias han trascendido a una comunicación abierta, y, así, una solicitud para apoyo financiero o una propuesta de inversión se convierte en una actividad colaborativa de la red social.” (massolution.com, 2013, p. 18)
El carácter abierto de la convocatoria permite identificar tres actores en la dinámica del crowdfunding: creador –quien abre la convocatoria- , colaborador –destinatario no identificado que da un aporte económico- y plataforma –el medio a través del cual se abre la convocatoria y se reciben los aportes económicos-.
iii) Cómo funciona
En términos generales, el crowdfunding funciona como una recolección de fondos abierta en donde interactúan los tres actores ya mencionados. Hay factores que pueden cambiar dependiendo del tipo de proyecto (musical, cinematográfico, artístico, entre otros) y de la estrategia de comunicación que use el creador del proyecto. Aparte de estos factores, hay otros
que se mantienen en la mayoría de plataformas de crowdfunding y que, se puede decir, definen la dinámica de esta forma de financiación. A continuación se exponen estos factores, que presentan la metodología más clara y directa en las plataformas internacionales y nacionales: 1. Registro del proyecto. El creador llena los requerimientos para registrar su proyecto. Entre
estos requerimientos suelen estar la meta de recaudación, los días de duración de la campaña y una descripción del proyecto. Los requerimientos que debe llenar el creador dependen de la plataforma. Por ejemplo, la rigurosidad de la descripción depende de los criterios de la plataforma y de la transparencia que quiera transmitir a los colaboradores potenciales. Entre otros de los requerimientos se encuentra la “contraprestación” por cada aporte. La existencia y tipo de contraprestación están sujetos al tipo de plataforma. En el sector cultural, la “contraprestación” suele ser una recompensa en forma de producto o experiencias.
2. Publicación del proyecto. El proceso de publicación puede ser automático o puede estar sujeto a un proceso de curaduría aplicado por la plataforma. Aunque hay plataformas que aceptan todo tipo de proyectos, el procedimiento general es una revisión previa para cumplir con criterios de calidad y legales.
3. Campaña de recaudación. Se abre el proyecto a la recepción de aportes económicos. De acuerdo con la plataforma, el colaborador recibirá algo a cambio –porcentaje de participación, recompensas- o no. Algunas plataformas suelen definir este proceso como puramente transaccional, en el sentido en que la labor de la plataforma se limita a la recolección de fondos. Sin embargo, Belleflamme, Lambert & Schwienbacher (2013) resaltan que el proceso de recaudación, debido al uso de herramientas Web 2.0, también implica procesos de “[…] testeo, promoción y mercadeo, obteniendo un mejor conocimiento de los gustos de los consumidores […]” (Belleflamme, Lambert, & Schwienbacher, 2011, p. 3)
4. Transferencia de fondos y entrega de recompensas. Una vez se ha terminado la campaña de recaudación, el creador del proyecto recibe el dinero recaudado menos la comisión que cobra la plataforma. Las plataformas deben cobrar un porcentaje que depende de los costos de los servicios de transacciones por Internet y del volumen de proyectos que recibe. A medida que una plataforma recibe más proyectos, es viable bajar el porcentaje.
Plataformas como Kickstarter e Indiegogo cobran entre un 5% y un 13%4, mientras que las plataformas activas en Colombia cobran entre un 13% y un 23%5. La transferencia de fondos también depende del tipo de campaña que sea posible realizar en la plataforma. Existen dos tipos de campañas: “todo o nada” y “todo suma”. El sistema de “todo o nada” implica que los fondos sólo serán transferidos si la campaña logra llegar al 100% de la meta de recaudación. Por otro lado, el sistema “todo suma” implica que el creador del proyecto recibirá todo lo recaudado así no se llegue al 100% de la meta de recaudación. Además de la transferencia de fondos, si la campaña se ha realizado bajo un modelo de aporte a cambio de una recompensa, el creador del proyecto debe entregar las recompensas. Algunas plataformas se hacen responsables de este proceso pero también se busca incentivar la responsabilidad por parte del creador del proyecto y de los colaboradores, quienes tienen el derecho imprimir presión social en caso de que no se entreguen a tiempo. El carácter colaborativo consecuente con la Web 2.0 ha permitido el surgimiento de diferentes tipos de plataformas de crowdfunding, que varían desde plataformas puramente altruistas – donación- hasta plataformas que de inversión en donde los colaboradores reciben parte de los ingresos que el proyecto del creador obtiene.
iv) Tipos de plataformas
El crowdfunding, globalmente, ha evolucionado de un sistema similar al sistema bancario a otro que se relaciona más con el “espíritu” colaborativo e interactivo de las redes sociales y la Web 2.0.. Por ello, hay tipos de crowdfunding que se enfocan más en la satisfacción de hacer un aporte a proyectos culturales y sociales que en la promesa de recibir un beneficio económico. De acuerdo al reporte realizado por la organización massolution, estos son los cinco modelos de crowdfunding que se usan en la actualidad (massolution.com, 2013, p. 19):
Donaciones
Los colaboradores hacen donaciones a los creadores de la campaña y no esperan ningún beneficio económico o físico a cambio. En este tipo de campañas, los colaboradores se enfocan sólo en la satisfacción de apoyar un proyecto que consideran importante en el ámbito social, cultural o personal.
4 Información obtenida de los sitios web www.kickstarter.com y www.indiegogo.com. 5 Información obtenida de usuarios de Ideame y del sitio web www.lachevre.co.
Recompensas
Los colaboradores hacen aportes económicos a los creadores de la campaña y esperan algún tipo de recompensa física o simbólica a cambio de su contribución. Aunque se espera una recompensa, también permanece el factor de satisfacción que siente el colaborador. Vale la pena aclarar que no es reglamentario en la industria que las plataformas se responsabilicen por la entrega de las recompensas por parte de los creadores. En este proceso, como ya se mencionó, actúa la presión social y el interés del creador por no ver su imagen –si es un artista, músico, cineasta, entre otros- o el de su empresa –si es un proyecto de diseño o de un producto- perjudicada.
Acciones
Los aportantes invierten en los creadores de la campaña y se establece que recibirán acciones de la empresa que maneja el proyecto a cambio. De acuerdo a Belleflamme, Lambert & Schwienbacher (2013), este modelo puede tener más restricciones y, por ello, no es de uso generalizado en el mundo.
Préstamo
Los colaboradores prestan dinero a los creadores de la campaña –usualmente son campañas sociales o personales de individuos que tienen pocos recursos- y se espera que reciban el dinero con o sin intereses en un plazo establecido previamente con el creador o con la plataforma.
Regalías
Los colaboradores invierten en los creadores de la campaña y se establece que reciban parte de las ganancias que se obtuvieron con la inversión. De acuerdo a lo visto en el origen del crowdfunding, este fue uno de los primeros modelos. Como se mencionó, corresponde a una interacción con intereses económicos, muy diferente de lo que sucede actualmente con la mayoría de campañas de proyectos culturales.
Dado que este artículo se enfoca en proyectos culturales, es importante aclarar que la mayoría de campañas culturales se enfoca en el modelo de recompensas. El proceso usual con las campañas de proyectos culturales es que el creador ofrezca el producto por el cual está haciendo la campaña (e.g. disco, entrada a concierto, cuadro, DVD de película, etc.) (CONSERVAS/Xnet, 2013, p. 61). En este sentido, la plataforma de crowdfunding también
empieza a funcionar como un medio de pre-venta para los creadores del proyecto. Aparte de ofrecer un producto como recompensa, varias plataformas han empezado a incentivar el ofrecimiento de experiencias como parte de las recompensas. Esta tendencia ha surgido de la necesidad de reducir costos por parte de los creadores y de atraer más colaboradores a través de recompensas más creativas.
v) Qué alcance tiene
La siguiente infografía6, extraída del 2013CF Crowdfunding Market: Software and Solutions de massolution, expone claramente el estado del crowdfunding y la cantidad de dinero recaudado a través de plataformas de crowdfunding durante el 2012. Como se puede observar, las regiones donde el crowdfunding ha tenido mayor impacto son Estados Unidos (1,606 millones de dólares recaudados) y Europa (945 millones de dólares recaudados), mientras que en regiones como América del Sur y África, hasta el 2012, ha tenido muy poco desarrollo. Cabe aclarar que la infogragía muestra la recaudación para todo tipo de proyectos y de todo tipo de plataformas. Es importante tener esto en cuenta ya que en Norteamérica y Europa existen muchas más plataformas y muchos más proyectos que en América del Sur, lo cual resulta en la evidente diferencia de fondos recaudados. De modo que, además de exponer el desarrollo del crowdfunding a nivel global, la infografía muestra las diferencias en el desarrollo de la industra en diferentes regiones. En Norteamérica, región donde surgieron las plataformas de crowdfunding más importantes en la actualidad, existen modelos que no se limitan a apoyar proyectos creativos o culturales. Además de estos proyectos, también existen plataformas que buscan financiar proyectos sociales e individuales –a través de donaciones sin recompensas-, proyectos de emprendiemiento –a través de inversión que el creador debe retornar en una fecha determinada- y proyectos que varían inversión, donación y recompensa.
Otra muestra del desarrollo que ha tenido el crowdfunding en el mundo son las cifras de proyección para 2013. De acuerdo a massolution, en el 2013, a través de las plataformas de crowdfunding en el mundo, se habrán recaudado 5.1 billones de dólares. De lo recaudado, aproximadamente un 37% se habrá dirigido a proyectos de algún sector cultural. Es decir, 1.9 billones de dólares (massolution.com, 2013).
EFECTOS DEL CROWDFUNDING EN LA ECONOMÍA DE LA
CULTURA
Y
VENTAJAS
FRENTE
A
LAS
FUENTES
TRADICIONALES DE FINANCIACIÓN
Una vez visto en detalle el funcionamiento del crowdfunding en la actualidad, se sigue un estudio enfocado hacia las posibles ventajas de este frente a otras formas de financiación cultural, ya tradicionales dentro del marco de la economía de la cultura. Para realizar este análisis es necesario presentar los puntos clave de la economía de la cultura que, de acuerdo a los intereses del presente artículo, se podrán comparar con algunas características fundamentales del crowdfunding.
Fuente: massolution.com. (2013). 2013CF Crowdfunding Market: Software and Solutions.
Esta sección se compone de, primero, la exposición de los puntos fundamentales de la economía de la cultura y en la relación positiva y negativa del crowdfunding con cada punto. En esta primera parte, al hablar de la inversión en los diferentes sectores culturales, se hace una revisión del sector cultural en Colombia con datos del Ministerio de Cultura. Tal revisión expone la inversión estatal sobre cada tipo de proyecto y una comparación con la inversión de otros ministerios. Y, segundo, en un análisis comparativo del crowdfunding con cada una de las formas tradicionales de financiación cultural. Para desarrollar este análisis, se toma como referencia la clasificación presentada por Lidia Varbanova en su libro Strategic management in the arts. Las formas de financiación que Varbanova presenta se diferencian entre externas e internas y se comprenden en: subsidios estatales, fundaciones, corporaciones, instrumentos financieros, venta de productos, suscripciones y membresías, y e-philantropy, en donde se encuentran nuevas fuentes de financiación como el crowdfunding y el comercio a través de internet.
Las economía de la cultura es tal vez uno de los ámbitos de la economía menos explorados. Su relativa juventud –aunque desde el siglo XIX economistas hablan de la cultura, sólo fue hasta 1966 que se publicó el primer libro dedicado a la economía de las artes (Ginsburgh & Throsby, 2006, p. 4)- y la recurrente subjetividad sobre el rol de la cultura en la sociedad lo hacen un campo difícil de abordar. Sin embargo, hay algunos puntos fundamentales que se han podido identificar y establecer dentro de la literatura concerniente al tema. Estos puntos se enfocan en: i) la naturaleza de los bienes culturales, ii) la dinámica con el consumidor y el productor, iii) las formas de financiación tradicionales –haciendo énfasis en la intervención del Estado- y iv) los sectores culturales con mayor inversión.
i) Naturaleza de los bienes culturales.
El crowdfunding, sin alejarse de ningún modo de la economía de la cultura, cubre la financiación de todo tipo de bienes culturales (publicación de libros, giras musicales, realización de películas, festivales de arte, realización de discos). El éxito de varias plataformas ha sido esta pluralidad de bienes en las categorías que cubren. Plataformas como Kickstarter e Indiegogo han sentado un precedente sobre qué debe tener una plataforma de crowdfunding; arte, comics, danza, diseño, modas, cine y video, comida, juegos, música, fotografía, publicaciones, tecnología y teatro, son las categorías tradicionalmente cubre una plataforma. Debido a su popularidad –en el 2013 se recaudaron más de 1 millón de dólares diarios
(Kickstarter, 2009)-, muchas otras plataformas imitan su funcionamiento, su diseño y sus criterios.
En Colombia el enfoque ha sido el mismo: financiación de todo tipo de bienes culturales. A diferencia de las plataformas estadounidenses, en su mayoría, lo que se busca financiar es parte de un bien (impresión del libro, viajes para la gira, prensa del disco). Esto sucede actualmente en Colombia por el carácter volátil del crowdfunding y por el poco desarrollo y conocimiento que se tiene de este mecanismo. Se hablará sobre esta volatilidad más adelante, ya que es consecuencia del marco legal y bancario colombiano.
Uno de los aparentes problemas del crowdfunding es la apertura de proyectos de diseño, cine o similares a todo el público. La crítica más constante es que no hay modo de proteger los derechos de propiedad sobre ese proyecto o producto. Pese a que es cierto que hay un riesgo a que los productos o diseños sean copiados, la misma transparencia y “masividad” que promueven las plataformas de crowdfunding previenen ese riesgo con la “vigilancia social”, por así decirlo. Igualmente, el hecho de que un diseño se presente en una plataforma ya lo posiciona en un mercado. Si logra recaudar lo suficiente para producirse masivamente, ya estará posicionado como primero en el mercado. Si no lo logra, eso será un indicio de que el producto o diseño no tiene cabida en el mercado.
ii) Los bienes culturales suelen estar sujetos a una “demanda inducida por el productor” (Towse, 2010, p. 22)
Una de las características en las industrias culturales es que los bienes, debido a que su posicionamiento suele tener un carácter subjetivo, dependen de la opinión de expertos que, problemáticamente, reemplazan a los consumidores. Esto sucede porque los bienes culturales tienen un componente de experiencia y gustos que evita tener una información completa sobre el bien, contrario a lo que sucede con bienes privados tradicionales. Así, este es un problema de información que se maneja a través de la opinión de "expertos" (curadores, productores musicales, editores), quienes terminan afectando la transparencia ideal del mercado. Claramente, esto tampoco sucede con los bienes de consumo regulares, pero en el sector cultural el proceso se ve aún más truncado.
De acuerdo a la experiencia que se ha tenido en Estados Unidos, Europa y, parcialmente, Colombia, el crowdfunding presta una solución parcial al problema de escasez de información.
Es parcial porque las plataformas de crowdfunding (internacionales y nacionales) tienen curadores que reúnen proyectos. Es decir, todavía hay cierta dependencia de “expertos”. Sin embargo, esta curaduría responde más al cumplimiento de requerimientos fundamentales que a un criterio subjetivo. Por ejemplo, cualquier proyecto literario puede realizar una campaña de crowdfunding, siempre y cuando cumpla con los requerimientos técnicos de la plataforma que elija usar. Su contenido, como tal, no está sujeto a evaluación.
La ausencia de un criterio subjetivo en la exposición de proyectos en el crowdfunding también da pie a que la demanda, tal como sucede con bienes tradicionales, responda al criterio de un público, en principio, general. Cuando un proyecto no consigue suficientes fondos para su realización o para ser completado, ello corresponde a un mecanismo tradicional de demanda. Es posible que el fracaso o éxito de un proyecto en su campaña de crowdfunding sea impulsado por una mejor campaña de marketing, por el uso de figuras públicas en su difusión o por el círculo de amigos y familiares del creador, quienes financian la mayor parte del proyecto, pero, a la larga, esas son también estrategias para impulsar la demanda de productos de consumo tradicional.
Pese a que la experiencia en Colombia no es tan extensa, el objetivo es ese: crear un espacio de financiación que dependa mucho más del público potencial que de los criterios de entidades bancarias y gubernamentales. Un ejemplo del funcionamiento del crowdfunding frente a las convocatorias gubernamentales es el proyecto “Los Once”, que realizó una campaña en la plataforma colombiana La Chèvre desde noviembre del 2012 hasta febrero del 2013. El proyecto, una novela gráfica basada en la Toma del Palacio de Justicia, participó en una convocatoria del Ministerio de Cultura y terminó con la convocatoria desierta. Es decir, ninguno de los proyectos presentados fue elegido. Pese a que fue rechazado por jurados expertos, “Los Once” fue la primera campaña colombiana en una plataforma colombiana que recaudó más de 1 millón de pesos. Aunque puede considerarse como algo anecdótico, el caso de “Los Once” puede ser representativo de que el crowdfunding es una solución parcial
iii) Intervención del Estado e incentivos financieros.
Actualmente, debido a la naturaleza particular de los bienes culturales y las entidades culturales, la política cultural se centra en una serie de combinaciones entre propiedad pública, privada e intervención estatal (subvenciones). Esto responde a la concepción de la cultura como un bien público. También puede ser consecuencia de la aparente incapacidad del mercado por captar
los precios de los bienes culturales. Sin embargo, es importante notar que la noción de la cultura como bien público viene de la decisión política del Estado por subvencionar ciertas manifestaciones culturales (museos, festivales, orquestas) (Towse, 2010, p. 21).
Una de las motivaciones del crowdfunding es cambiar la noción de la cultura como un bien gratuito. De hecho, la transparencia y el sistema de recompensas en la mayoría de plataforma de crowdfunding tratan de comunicar el valor de producción de los bienes culturales. Y, si es posible, con el tiempo plantear un sistema de precios completamente congruente con un libre mercado. Por ejemplo, si un proyecto musical tiene recompensas con valores de contribución muy altos y su campaña fracasa, es posible para futuros proyectos ofrecer recompensas con valores más bajos. Ese es tal vez uno de los valores más importantes de las plataformas de crowdfunding: la transparencia hace que cada proyecto esté sujeto al escrutinio del público y, en consecuencia, a que sea mucho más evidente su viabilidad y su valor en el mercado.
Por el momento, el crowdfunding en Colombia se fija sólo en bienes culturales de nicho. Es decir, están encaminados a públicos específicos y se asemejan más a bienes que se venden en el mercado. Lo ideal es que, en algún momento, se pueda dirigir a la elección y financiación de bienes que ahora se consideran públicos (museos, festivales gratuitos, entre otros).7
iv) Inversión pública desigual en los sectores de la cultura.
Generalmente, la inversión pública en la cultura corresponde a metas generales y los subsidios suelen dirigirse a propósitos también generales, como promover el interés en el arte (Towse, 2010). De modo que tanto los proyectos como la inversión pública tienen un carácter demasiado amplio y difícil de encajar bajo categorías específicas. En el caso colombiano, se puede afirmar que sigue las mismas directrices, en donde la inversión del Ministerio de Cultura responde a mejorar condiciones de pobreza y a promover proyectos comunitarios: “En el año 2013, se destinaron $ 50.597 millones para apoyar 1.559 proyectos culturales en todo el país, dirigidos principalmente a población vulnerable (en condiciones de marginalidad y pobreza), beneficiando en especial a niños y jóvenes, logrando impulsar procesos y actividades culturales de interés común, en el marco del reconocimiento y el respeto por la diversidad cultural.” (Ministerio de Cultura, 2013, p. 6)
En la siguiente tabla, extraída del Informe de Gestión del Ministerio de Cultura 2013, se muestran los
7 Este tipo de crowdfunding, “crowdfunding civil”, no será cubierto en este artículo pero vale la pena investigar
proyectos y la cantidad de dinero, en millones de pesos, que se invirtió en cada tipo de proyecto a través de convocatoria pública. Como se puede ver, la descripción de cada proyecto es suficientemente amplia para comprender la meta general del Ministerio y no se hace un énfasis en el área artística o cultural de la que se trata. Esta es una de las diferencias más evidentes con las plataformas de crowdfunding, ya que en estas sí se suele hacer una distinción clara entre las diversas áreas artísticas. Siguiendo el modelo de la plataforma Kickstarter, las categorías para proyectos son arte, cómics, danza, diseño, moda, cine & video, gastronomía, juegos, música, fotografía, editorial, tecnología y teatro. La falta de especificidad en las convocatorias del Estado se puede catalogar como una falencia de las subvenciones públicas porque, primero, evita que se tenga una contabilidad más precisa de los sectores culturales y, segundo, porque aísla a proyectos y actores culturales que pueden servirse de fondos públicos.
Proyecto apoyados por el Ministerio de Cultura a través de convocatoria pública en el 2013
Número de
proyectos Descripción
Apoyo en millones de pesos
95 Leer es mi cuento 2,991
588 Festivales, encuentros o carnavales en las diferentes áreas artísticas 13,014 171 Fortalecimiento de espacios culturales 3,574 417 Programas de formación artística y cultural 6,408
20 Emprendimiento cultural 280
25 Circulación artística a escala nacional 534 143 Fortalecimiento cultural a contextos poblacionales específicos 2,101
18 Proyectos dirigidos a población en situación de discapacidad 223
Total: 1477 proyectos y 29,125 millones de pesos.
De acuerdo a los datos del Ministerio de Cultura para el 2013, los proyectos abiertos a convocatoria con mayor apoyo fueron los festivales gratuitos, seguidos por los programas de formación artística y el fortalecimiento de espacios culturales. Los beneficiarios del apoyo económico fueron tanto organizaciones privadas sin ánimo de lucro (904) como organizaciones públicas (402) (Ministerio de Cultura, 2013). Por su parte, el crowdfunding, a nivel global y en las áreas culturales –a saber, las que incumben a este artículo-, ha tenido un mayor impacto sobre el cine y el teatro, y los proyectos musicales. La siguiente tabla, con datos extraídos del reporte 2013CF Crowdfunding Market: Software and Solutions de massolution, expone claramente cuáles fueron las categorías que tuvieron mayor actividad a nivel global. De acuerdo al reporte, la actividad de cada categoría se mide por medio de dos datos: i) la cantidad de campañas de crowdfunding exitosas y ii) el volumen de recaudación.
Pese a que la tabla muestra que el crowdfunding se concentra más en causas sociales y negocios, se puede afirmar que sobre las áreas culturales existe un impacto similar. Es decir, la inversión que hacen los usuarios de plataformas de crowdfunding en cada una de las áreas artísticas es medianamente equitativo. El volumen de recaudación para las plataformas que componen el estudio -49 plataformas de crowdfunding- varía de un 3,5% a un 11.9%.
Volumen de recaudación a nivel global en el 2013 por categoría del proyecto
Categoría Volumen de recaudación
Causas sociales 27,4%
Negocios y emprendimiento 16,9%
Cine y artes escénicas 11,9%
Música 7,5%
Energía y medio ambiente 5,9%
Moda 5,5%
Tecnologías de comunicación 4,8%
Periodismo y editorial 3,5%
Ciencia y tecnología 3,2%
Fuente: massolution.com. (2013). 2013CF Crowdfunding Market: Software and Solutions.
Fuentes tradicionales de financiación cultural vs. Crowdfunding
Una de las motivaciones más fuertes detrás de este artículo es demostrar, teóricamente, que el crowdfunding tiene ciertas ventajas sobre las formas tradicionales de financiación cultural. Hasta el momento, sólo se han abordado las características y problemas fundamentales de la economía de la cultura y se han contrastado con el funcionamiento regular del crowdfunding. Al observar una por una las fuentes tradicionales de financiación, se hace evidente que tienen ventajas y desventajas frente al crowdfunding, y que, a la larga, se presentan dos puntos en los que el crowdfunding, debido al entorno en el que se desarrolla, sobresale: la flexibilidad y la comunicación abierta.
En este artículo, el término “flexibilidad” hace referencia a la apertura inherente a la convocatoria que define al crowdfunding. El crowdfunding es flexible en cuanto tiene muchas menos restricciones que las fuentes tradicionales de financiación. Tanto las fuentes externas, como subsidios, fundaciones e instrumentos financieros, como las fuentes internas, como ventas de productos y membresías, están sujetas a criterios estrictos de evaluación y escrutinio. Mientras que el crowdfunding, como ya se ha mencionado, sólo está sujeto a los criterios de inscripción que exija cada plataforma y que se limitan, usualmente, a algunos requerimientos formales. Debido a la ausencia de jurados, típicos de las convocatorias estatales y de los instrumentos financieros, el crowdfunding se presenta como una alternativa más congruente con las nuevas tecnologías.
El segundo punto a favor del crowdfunding es la comunicación abierta. Esto está relacionado con el entorno tecnológico del crowdfunding. Debido a que se trata de una convocatoria masiva, cuyo alcance sólo depende de la difusión que el creador pueda realizar en internet, el creador se encuentra con la ventaja de poder comunicar su proyecto y, a la vez, financiarlo, a través de un público mucho más extenso que las convocatorias tradicionales.
Pese a que este artículo habla de por qué el crowdfunding puede ser mejor que otras formas de financiación, es importante resaltar que también se pueden encontrar desventajas. La más importante está relacionada con la flexibilidad que se mencionó previamente. Debido a que no hay demasiados criterios rigurosos, los proyectos pueden carecer de la calidad que busca un público general. Incluso así, se puede argumentar que el público masivo que evalúa los proyectos en cada una de las plataformas genera, por sí mismo, criterios de calidad.
La siguientes tabla expone de forma breve una comparación entre las formas tradicionales de financiación y el crowdfunding, enfatizando en ventajas y desventajas en términos de fondos disponibles, rigurosidad de criterios y apertura de comunicación.
Fuentes de financiación cultural vs. Crowdfunding
Fuente Descripción Ventajas y Desventajas
Subsidios estatales
Apoyo económico proveído por Ministerios, Municipios y Concejos. Dirigido, principalmente, a organizaciones públicas.
Ventajas:
- Mayores fondos. Desventajas:
- Enfoque limitado.
- Restricción a organizaciones.
Fundaciones
Apoyo económico en forma de becas, usualmente para proyectos específicos. Las becas se dirigen a proyectos innovadores.
Ventajas:
- Enfoque en innovación. Desventajas:
- Restricciones a convocatorias.
Corporaciones
Apoyo a través de patrocinios, marketing y estrategias de
comunicación.
Desventajas:
- Fondos limitados.
- Criterios comerciales.
Instrumentos financieros
Financiación a través de préstamos, inversionistas, capital de riesgo, entre otros.
Ventajas:
- Mayores fondos. Desventajas:
- Criterios restrictivos. Venta de
productos y servicios
Ingresos a través de venta de CDs, boletas y otros servicios como renta de espacios.
Ventajas:
- Abierto al mercado. Desventajas:
Esquemas de suscripción y membresías
Ingresos a través de pagos consecutivos.
- Criterios comerciales.
E-philanthropy
Recaudación de fondos a través de medios online y digitales:
- Crowdfunding
- E-commerce
Ventajas:
- Flexibilidad.
- Comunicación. Desventajas:
- Faltan criterios de calidad.
Fuente: realización propia.
ESTADO DE LA INDUSTRIA EN LATINOAMÉRICA Y COLOMBIA
Para observar la situación general del crowdfunding en Latinoamérica, vale la pena revisar los datos más reciente de la plataforma Ideame, que tiene sede en Argentina, Brasil, Chile, México, Uruguay, Estados Unidos y, desde finales del 2013, Colombia. Los siguientes datos se obtuvieron directamente de la Jefe de Operaciones de Ideame, Pía Giudice. Corresponden a la contabilidad total desde la fundación de Ideame:
Datos del desarrollo de Ideame desde 2011
Proyectos registrados 17000
Proyectos publicados 1800
Proyectos exitosos 500
Promedio recaudado por proyecto 5000 dólares estadounidenses Cantidad promedio por aporte 40 dólares estadounidenses Categorías con más proyectos Editorial, cine & video, y música Categorías con más proyectos exitosos Editorial, cine & video, y música
Fuente: entrevista Pía Giudice, Jefe de Operaciones de Ideame.
Como se puede ver, los proyectos que se presentan en Latinoamérica son de pequeña escala, teniendo en cuenta que la recaudación promedio es de 5000 dólares. También se observa que
la tasa de éxito de proyectos es cercana al 28% y que las categorías más populares son editorial, cine y música. Al compararlo con los datos globales, se reafirma la tendencia para proyectos de cine y música. Mientras que sorprende el éxito de proyectos editoriales, teniendo en cuenta que a nivel global son los que tienen menor volumen de recaudación.
Para dar cuenta del estado del crowdfunding en Colombia, se presentan los datos recogidos durante dos años a través de La Chèvre. Se usan los datos de esta plataforma porque es la plataforma colombiana con más tiempo en funcionamiento y es la que tiene más datos disponibles sobre proyectos completamente colombianos. Estos datos corresponden a 12 proyectos que se han registrado en La Chèvre (4 de música, 4 de cine & video, 2 de tecnología, 1 de arte y 1 editorial) y al total recaudado en pesos colombianos. El primer proyecto se registró en octubre del 2012 y el último en enero del 2014. De los 12 proyectos, sólo uno, el proyecto INDICIO, se puede considerar como exitoso, bajo el criterio de que un proyecto exitoso es el que llega o sobrepasa la meta de recaudación. El resto de proyectos varían entre un 0% recaudado y un 94%.
Proyectos presentados en La Chèvre desde octubre del 2012
Proyecto Recaudado
Los Once $ 1,219,500.00
Clipsord $ 10,000.00
Casa de Muñecas $ 20,000.00
SAÚTI $ 40,000.00
El Diáfano $ 35,000.00
Candelaria Revenant $ 0
Festejo Radio Pachone $ 2,829,900.00
Ranchera Ska $ 80,000.00
INDICIO $ 10,239,000.00
Fuente de Paz $ 264,000.00 Andrés Gualdrón $ 2,430,000.00
Total $ 17,508,400.00
Fuente: realización propia. Datos recolectados a través de www.lachevre.co.
El tipo de proyectos que se han presentado en La Chèvre corresponde, en su mayoría, a proyectos de personas naturales, algo que lo diferencia de las formas tradicionales de financiación, las cuales suelen estar dirigidas y presentadas por organizaciones.
Ambiente técnico y tecnológico en Colombia
El desarrollo del crowdfunding en Colombia está, apenas, en una etapa temprana. Existen tres plataformas para proyectos culturales8 y la cantidad de proyectos exitosos no sobrepasa la decena. El poco desarrollo del crowdfunding en Colombia se puede atribuir a: primero, cada una de las plataformas lleva muy poco tiempo al aire; segundo, no se ha realizado una campaña masiva de formación sobre qué es el crowdfunding, cómo funciona y en qué se diferencia de otras formas de recaudacion; y, tercero, los costos de transacción son mucho más altos que en Estados Unidos o en otros países de Latinoamérica debido a la poca competencia dentro de las empresas de medios de pago. De acuerdo a la experiencia de la plataforma La Chèvre (fuente primaria de datos en Colombia para este artículo), se puede afirmar que estos tres aspectos han sido determinantes al momento de generar una cultura y un funcionamiento óptimos para el crowdfunding para proyectos culturales. A continuación, se describe el problemas relacionado con el tercer punto: la oferta de medios de pago.
i) Problemas de oferta de los medios de pago
El mayor inconveniente para un funcionamiento más fluido del crowdfunding en Colombia no es resultado del marco legal colombiano sino de otro factor fundamental para las plataformas de crowdfunding: los medios de pago por internet. Pese a que el uso de medios de pago por internet en el mundo es mucho más cotidiano y casi tradicional, en Colombia la cultura popular no lo ha establecido como un medio confiable. Así mismo, los medios de pago, ya que
8 La Chèvre (www.lachevre.co), Ideame (idea.me) y La Incubadora (www.la-incubadora.com). La Chèvre existe
desde octubre del 2012, Ideame entró a Colombia en noviembre del 2013 y La Incubadora existe desde agosto del 2013.
no existe una fuerte competencia, tienen comisiones muy altas que impiden que las plataformas de crowdfunding, a su vez, cobren comisiones más bajas. Mientras en Estados Unidos las comisiones varían entre un 3% y un 5%, en Colombia se acercan más a un 13% y un 20%. La diferencia en las comisiones y en la facilidad de uso de los medios de pago ha sido perjudicial para las plataformas colombianas, teniendo en cuenta que existen proyectos colombianos que pueden tener acceso a plataformas internacionales9.
ESTUDIOS DE CASO
Para profundizar aún más en el funcionamiento del crowdfunding y en la experiencia que se ha tenido en Colombia, se presentará la información de cinco proyectos colombianos que han realizado campañas de recaudación a través de dos plataformas con representación en Colombia –La Chèvre e Ideame- y una norteamericana –Indiegogo-. La información que se presenta a continuación se obtuvo a través de entrevistas antes y después de las campañas de recaudación y de los sitios web de cada uno de los proyectos. La siguiente tabla muestra información básica de cada proyecto (nombre, plataforma y monto recaudado) e información adicional obtenida a través de las entrevistas (antecedentes del proyecto y situación actual). Con estos dos últimos campos se quiere ver la posible relación entre un éxito previo del proyecto y su desempeño de la campaña de crowdfunding.
Proyecto Plataforma Antecedentes Recaudado Actualidad
Los Once La Chèvre Participación en convocatoria del Ministerio de Cultura. Convocatoria
$ 1,219,500.00 En tabletas del MinTIC.
Publicado por la editorial Laguna Libros. Tercer libro
9 Las plataformas internacionales suelen tener restricciones de ciudadanía y de medios de pago que en Colombia
desierta. más vendido en la Feria del Libro 2014.10
Festejo Radio Pachone
La Chèvre 1ª Edición del festival de arte independiente. Apoyo de IDARTES.
$ 2,829,900.00 Ganador de convocatoria del Ministerio de Cultura para 2ª Edición.
CD/DVD Indicio
La Chèvre Financiación privada para la grabación.
$ 10,239,000.00 Lanzamiento del CD/DVD en el mes de marzo.
Lunesta Ideame Financiación privada.
$ 2,120,000.00 (en progreso)
En proceso de recaudación.
Mi Abuela Indiegogo Apoyo de IDARTES, el FDC y la Fundación del Área Andina.
$ 8,625,000.00 Proyecto finalizado.
De acuerdo a lo visto a través de estos cinco proyectos se puede afirmar que no existe una relación comprobable entre el éxito de la campaña de financiación y su desarrollo anterior o posterior. Los proyectos que han tenido financiación privada, es decir, que no han tenido apoyo institucional, no han encontrado impedimentos al momento de realizar una campaña de crowdfunding relativamente exitosa. A su vez, los proyectos con una baja tasa de recaudación (por ejemplo, Los Once), tampoco se han visto imposibilitados para un desarrollo comercial
posterior.
CONCLUSIONES
En este artículo se ha hecho una revisión del crowdfunding y de sus relaciones con aspectos teóricos fundamentales de la economía de la cultura y de las formas tradicionales de financiación cultural. A través de esa revisión se han podido analizar datos obtenidos de plataformas internacionales y nacionales11 con el fin de establecer un marco teórico y empírico valioso para la introducción del crowdfunding en la teoría de la financiación cultural. Con este desarrollo en mente, se pueden presentar tres grandes conclusiones que confirmar la relevancia y potencial del crowdfunding para la financiación de proyectos culturales en Colombia (ya que su importancia ya se ha comprobado en países de Norteamérica y Europa).
i) El modelo de recompensas del crowdfunding introduce una forma de financiación de bienes culturales más ventajosa. Es ventajosa en el sentido que tiene procesos más fáciles para la postulación de proyectos por parte de los creadores, porque soluciona problemas de información que son característicos de la economía de la cultura y porque promueve una inversión menos concentrada. Estas ventajas están relacionadas directamente con el carácter “flexible” del crowdfunding.
ii) La experiencia en Latinoamérica y Colombia deja entrever los beneficios del crowdfunding en el sector cultural. La experiencia en Colombia, aunque no ha tenido resultados masivos y puede resultar anecdótica en algunos casos, presenta indicios de los problemas de la economía de la cultura, en general, y del sector cultural en Colombia. Con esto no se quiere afirmar que la tarea realizada por el Ministerio de Cultura sea errada o ineficiente, sino que los medios de financiación alternativos que dependen de la participación masiva pueden complementar la tarea gubernamental.
iii) Existe un espacio para mejorar y hacer más eficiente la industria emergente del crowdfunding en Colombia.
Teniendo en cuenta el desarrollo del crowdfunding en Estados Unidos, Europa y algunos países de Latinoamérica, es predecible que en Colombia se pueda crear un ambiente igual de favorable. Sin embargo, como se vio en el estado del crowdfunding en Colombia, la situación
11 Para los datos nacionales se ha realizado un trabajo de dos años en la gestión, comunicación y financiación de
legal, técnica y cultural puede ser negativa para crear dicho ambiente. A través de campañas de comunicación y de gestión de alianzas se puede promover un desarrollo más apropiado para las plataformas nacionales.
Para continuar con este estudio es necesario impulsar un desarrollo más estable y de mayor volumen del crowdfunding en Colombia. También, tal como ha sucedido en Norteamérica y Europa, es importante que en el mercado colombiano se introduzcan plataformas con otros enfoques. Y, por último, sería de gran beneficio que grandes corporaciones y organizaciones públicas abrieran espacios y convocatorias para el uso de plataformas de crowdfunding, con el fin de masificarlo. En términos académicos, vale la pena mantener un seguimiento preciso de los tipos de proyectos y las regiones con mayor volumen de recaudación.
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