SUMARIO
¡¡
·.~
Editorial, por tW. M., 195-196.-.~\fanuel ~fedina Blanco: Parásilos ,.=
de los \'egetales mas imporlantes desde el punlo dt vista ganadero,
li
199-211.--Di~go jordono Barto: la C!asilicación Decimal Zooléc- '!'
nica (continuación), 213-217.- Rofad Caslrjón: Sanz Egaila y los Ira-
¡¡
tadistas de la jineta, 219·220.- Salmonelosis (Coutinuación), 221-224. '!H
BOL... ZOOTECNIA 7 (71). 1981
:1 u
r ..,
l EL PRIMER ANTIHJSTAMINICO DE SÍNTESIS PARA VETERINARIA
<)-•-<>
.A..L:ER.GI.A.
Clorhidrato N, N dimetil N' {2 penil) N' (2 piridi) etilendiamina al 4
%
Caja de 5 ampollas de 1 O e c.
para uso intravenoso o intramuscular
lnfosura aguda.
Anasarca y Urticaria.
Hemoglobinuria paroxística.
Dermatosis y Eczemas Alérgicos. Asma alérgico, etc.
Acción rápida y eficaz por vía endovenosa, disuelto en 20 c. c. de agua bidestilada.
PRODUCTOS NEOSAN, S. A.
Bailén, 18.- BARCELONA
L---·---~
RODUCTOS
INDISP ENSABLES
EN LA DIARIA LABOR CLINICA DEL
V E T E R 1 N A R 1 O
*
do reconoc•da ehCllcia en elt•ataMie"·
to de hu enler"'ededea de lo' órguos tflptoduclore' tl'lles como: RETENCION DE SECUNDINAS, METiJT!S, ENDO·
METR!T!S. PIOMETRA, VAGINITIS, P.I.RALISIS POST-P.I.RTUM, DIA~llA INFECTO-CONTAGIOSA DE L.~S ll·
CIEN NACIDAS, BWCELLOS!S.II'JFE·
CUNDIDA O, T ALTA DE CELO y lo POLIARTRITIS er. •l gonado vocuoo,
ereilerL
u.a poderoso 6"h1épuco y ~~ MAl C'h·
en CICI\Inr.a,Rie C.ontlltuyf'l u" p•od\:r.·
to c•e,.tihco. denVf!ldo da le,a •odemn
10(11\IC!U de le A.pitenpto p&fa frlt.ta ,.,._,o de lo ESTO M A TITIS ULC~RO
SA en hu ovc¡tu y cabuu, le FIEBRL AfTOSA (Giosopedol, IIERIOAS OtJI
~URGICAS yd• CAHRACION HERl DAS SUPUiADM y ABIERTAS¡,., ••.
dtra de 1" crut. routduul~ :.!" ""'"''1"., tle"flonru df"l rf\nf'\, f!t o<~~ll,, úl• •'rf'IS,
quo"'o.duroJ. etc.,.¡ ... )
RGIIIWGIIIOnto: rR•na/BIIO IIICTO QUTilRRCZ, I'IOi!O rolongo Capono/O, 11. BEIIILLA
Laboratorios f Ovejero, S. A.
LEÓN
Director: O. Santos Ovejero del Agua. Catedrático
SUt:ROS Y VACUNAS PAI(A UA!'\ADERÍII.
ESPECIALIDADES fAR,\\ACÉUTICAS.
SUERO Y VIRUS contra la Pf.STE PORCINA . .V ACUNA contra la PL'iTE AVIAR.
CÁPSULAS coulr~ la DISTOMATOSIS.
·Tocios los pn·parad,)S biológicos y farmacéuticos para la profilaxis y terapéutica antiinfecciosa.
UN LEMA: CALIDAD
<> o C>
DELEGACIÓN DI:: CÓRDOBA: D. Fernando Guerra Mar-
·loll, • Veterinario•. Barroso, núm. 1 O.
DELEOAC!Ó!\ DE SEVILLA: D. Octavio Snntos Román,
•Veterimtrio•. Santas Patronas, núm. 52, bajo.
DELFOACIÓN DE BADA)OZ: D. Arturo Sanalhia Vega,
• Veterina;io•. Santa Lucia, núm. 33.
DELEGACIÓN DE JEREZ: D. Joaquín Segovia Vásques,
•Agente Comercial Coleg1ado•. Belén, núm. 5.
Solicite informes, análisis y nuestro catálogo de las Delegaciones
81----~~---~---
l!lBoletín de Zootecnia
Editado par la Sociodad Veterinaria de Zootecnia (Sección de Córdoba)
~UOLICACIÓH MEN!IUAL
UirmiOn v anlllnlslracJOn: sucladld uaterlnarla da zcolacnla.-Facullad da Ulterlnarla.-~Ordooa
~ ~1,;;-;;~~;"í":qs l --- ~~ \\.
71---~..,-~-·.
...---
_.,_~EDITORIAL
Rrcimtmuutc la Jtmtn Rer./nra drl Cu~rpo :Vacirmnl T'ctrn·- ilnrio h·t h•rlw m11·rgn, n Su J::~·cr/eiU:I·rr el jl'fe del Estado, d,•
las coJic!usioucs th sujntctífrrll V Asamblra.
IJ1t r//,rs se col/creta d rsj11~no y trabajos dr rpducr mios orienilldnJ juniamrnlnlnml/c hacia In tttrjora de !tr rti¡"''=a p.·.
mnn'11 drl pais y a la colaboraúÓII m lrJS Scrvtáos d,· s,w idrrd Naáonnl, coda día /lUÍS ,rmsada y pr~sti!{l·osa. Y con d/aj .1c Izare prcsrute 111111 t•C:J111<ÍS In crtlativa y mtusinsta adltrsir;lt r.wporn- twa al .frj.. d-1 Hslnd<J J' st scli<llau las IIOnn11s r¡uc hahrcÍu ti<' roltsi1ernl se e /la/Ido m /r11wo dNttn·o/fo ot•·os aspectos d<· fa cco- IUJmía dd país. la masa ¡;al/{ulcrn pucdt~ ocupar plaua prrfrrcn- te m la ai<'IIÚÓ!IIInrional.
Entendemos que sup~rndas ynlas <1(/imllrrdcs de abasten'mieu- to q11c mivs rarm~r·alcs y d·'firi~tan'r/3/IOS t'mjmsirrou y eu franco drsm·ro/1,¡
¡,,
lab,w rolo.d:arlora dr rcffrrdios y rrédito fl,IJrÍco/a que, !ibaa11do suj>rrficil"s y 'rxplot.ÍI/I{o/Qs, rmn iurrclluJtt.l1tdo fas f'Ostbi/id,tdrs y l'<"!lrs•ls de 1111cstro prrtn'mouio ag·rí ola, amin de tilla dilatad,, prrsj>Nf¡'t•a de progreso :'ndustrúz!, rt 1111111/clltode la onícwroou dr la tllfiJa 1?cmar¡'a, si 110 ha llegarlo tod,~<·Ía, s,· prrstrul•· 1'>or I'IWÍII llllllwal. Por eso es oportuua l•t r·oncrert'ón dr los traiNjos m los qur, por .-a::óu de téC!it'ca jimdamcntaf, tfc-
Ótlll apnynrse los dt·
m•'i<'''"
cuali:; tllaltll.lnlit'a de frr .<amukría y los dt· ordcuacióu de SI/S industrias dcn'1mdas. Ln art'eutariÓ!l dr ngadítu, trmporat o pcrmalltlllrmcult•, nt ;llbstr,rtos qur so- portrll fJllblwivnt'S .f(<tllad-ra! rsp-.da/i:: rdas, otyos produrtos lleguen 1'1'[!11/ar y as,•quiblml'ttlr. al "'"J'~r número tft• rri/!Slmti- dor,•s, !1 ro!ljtiii'I.Óil dr prndu ·tos J' Slfbproductos a,([rirolas can tuáquilurs animales mejoradas qu< cousiga11 !tMer más f!couámico- 1%-
511 wf• in y ·tfl' th:c•t.t d í ndiu d~ collsttmo M protciJtas por tnrtt dr• ltr 1on$1il ·w•t mur d' los ,,,tf~rcs r¡u• dt_fllll'll el grado de rn•ili:.,·i,ill 1 d.: ,?r•Jgrr.>il "-los pucbloJ o rl a<f~mndo e l:igt'éni- ' a mJ/Irol d<' /f'.t"·• l<ls ;•llri.wtcJ o matt'c.'s que los produ·tos ani- /1/nl··s y SIIS dl'rt .11".1 ¡uw.fw /l'ucr desde .s11 on'gttl y uonomia /~as/a m m11!c1 ·¡,; y aproz•almmit•Jifl' por los rollSUIIIidons, sott prohlmMs r¡u 1 ,-,,11/fl t•.rpourut.·s sl'linlamos dt• la ur¡;t•nlt' /ltci'St'dad d,· nÚ!Irdarlos )' I"I'SIIhw·los '(lit lr>d•l {,, projwulid;zd )' rsrrtrpulo- .•:'ltld r¡w rc¡tu-_.,., .. , 1.1 jur•tlc· ,¡,. ;·i¡w=.r y prosptrr'datl que rr- /'~"<">"11/an y d Mt'll·'star .ir lo.< r>J>ctÚrJ{r,<.
L1 !ttJ/•Írtn impmtall,·itt dr 11/t.·stl a.> "'~alias, qut ltoy rl tJ/11/tdJJ p.1sra, or,r:ullo.w ,{~ ,\llllt•'}cJrn .\in casi nro1w. cr Sil origm, oqo npo_;:•'<J roiuN'diri m11 lr1s mú hrilltwlrs ¡{j,,s drl tmwdo y
¡,, pro,trl'rsim y si.>tcmátim ordwa.·,Ju d: todos los recursos del ' país dcjn11 paso a la cll/tsidt•racio:J pr(krr;t/c de tmt·slra t•iquc:a · fumarla y a stl adaptaoóu t•nrioual y .-onrdi11ada a lodos los n- mrsos dd país, o:up,rmio d t•sfmáo que rt.7u•'crc )' /railS(orma/1-
¡{o, si¡¡ ptriJdtC<IS tS/1'((/ttrrs, lo qw m .fúiologín reclama, para ,.¡reo•r a ra:uhin d ·dio la rr,rlidad dr sus producúOI!!S varir1das.
M. .11.
...
...
PRODUCTOS VITAMÍNICOS «<BYS»
VETERGONAS
VETEROONA B. (Vitamina 8,).-Tres ampollas de un c. c.
VtTtROONA B. C. (Vitam1nas Bt y C).-Cinco ampollas de vitami- na B, de un c. c. y cinco ampollas de vitamina
e
dedos c. c. Otro envase e> tle cinco ampollas de vitami- na B, de dos c. c.
y
cinco ampollas de vi1:tminae
de cinco c. c.
VETERGO~A C. (Vitamina C).-Cinco ampollas de dos c. c. o de cinco c. c.
VF.l'l:.ROONA C. K. (Vitaminas C
y
K).-Cinco ampollas de vitaminae
tle dos c. c. y cinco de vitamina K de un c. c. Otro envase contiene cinco ampollas de vitam1na C. de cinco c. c. y cinco de vitamina K de dos c. c.
VETEROONA D. (Vitamina D.)- frascos tle cinco c. c. Cinco ampollas de dos c. c. o tres de un c. c.
VETEROONA K. (Vitamina K hidrosoluble).--Cinco ampollas de diez c. c.
VETERGONA P. P. (Acido nicotinico).- DieL ampollas de cinco e c.
lftSJITUTO DE BIOLOBIA Y SUfROTEIAPIA, S. l. ··MIDIID
DELEGACION EN CÚRDOBA:
JOSÉ MEDINA NAVAJAS
Romero, 4, dpdo - Teléfono 11-27.
Delegación: Córdoba.
Plaza del Angel,4. Teléfono 32-62.
..
Parásitos de los vegetales más ímportantes desde el punto de vist a ganadero
P\lr .Y .. l-H~1HNA l:Sf.ANCO.
Introducción
Es fr~cu~nte en la literatura ci~ntlfica y especialmente en aquellos apar- tados en que por su ~xtensión e importancia, mayor es el acervo que se posee, que tem~s concretos referidos a la visión unilateral o espedfica de un problema, queden sin tratar o lo sean de forma deslavazada y sin conexión, en la que reside precisamente la comprensión en unos casos, el planteamiento o la resolución en otros y siempr~ el didactismo de los ci- tados p1·obl~mas. liemos creído q'ue desde el punto de vista ~anadero tam-
bi~n debería ser enfocada la Fisiopatología y no nos ha siclo posible al
¡>rdender estudiar, desde ese ángulo particular, este asnnto, encontraran- tecedentes bibliográficos que nos ahorrasen este trabajo o al menos per- mitiesen poner al dfa o corregir en el aspecto cronológico o de diario avance de los conocimientos, al)ltmo que huhiese pre••isto el problema, r~
pelimos que de forma conjunta. Por ello h~mos d~!cidido agrupar bajo el epígrafe del trabajo los parásiros de ma)'Or interés para la ganadería, sa- crificando la mención de muchos de ellos a la ordenación en apa~tados
comunes en su acción y efectos, que en realidad son los que verdadera- mente interesan, sefialando aquellos grupos o representantes de valor más acusado, cuali o cuantitativo, y que se ejerza di recta o indirectamente.
La trascendencia del problema que el enunciado de este lema plantea, obliga a estudiar ordenadamente cada uno de los variados puntos de vis- ta desde los que puede considerars~. listimamos que fundamentalmente deben reducirse a tres los núcleos o aspectos en que ~1 munclo vegetal ha de servir de as!enlo de una masa parasitaria que más o menos direc- tamente afecte a la ganadtria e¡¡ su lisiologfa. en su alimentación, o sir- viendo de inmenso rescrvorio a formas adultas o larvarias de multitud de seres vivos, cuya acción sea de alguna forma llOciva o limite la normal expresión de la citada fisiología animal. Son, pues, estos repetidos aspec- tos, a nuestro modo de enfocar el problema, los siguientes: 1.0 Parásitos vegetales susceptibles de comportarse como patógenos para el ganado, en los variados matices que oscilan desde hábitos estrictos y comunes de pa- rasitismo a ambos reinos hasta infestaciones ocasionales o erráticas que sólo por su carácter cuéwticativo deben considerarse. 2.0 Parásitos ¡rege-
tales que adquieren indirectamente importancia en ganadería porque en su acción, especlficamente vinculada al reino vegetal, limitan en unos casos el normal aporte alimenticio o lo alteran en otros, generJndo las substancias por ellos originadas en la desviación vegetal ocasionada en
'~)a qulmica y composición de la citada alimentación, síndromes y cuadros intoxicativos diversos, de excepcional importancia en Patología animal.
Y por último, 3.0 Parásitos vegetales que determinando daños encajables en el capff111o anterior, por su <rcción sobre la masa vegetal que los sopor·
ta,:representan en su consumo, natural o accidental, con arreglo a la espe- cie arlimal de que se trate, el punto de partida en unos casos o la contimri- dad de uua cadena parasitaria, cuyo término en parasitismo permanente o temporal, definitivo o de paso, habitual o accidental, es la masa gana- dera que aprovecha la citada vegetación parasitada. Ordenado didáctica- mente el amplio tema que nos ocupa, pasemos a estudiar detenidamente cada uno de sus capftulos.
l.-Parásitos vegetales susceptibles de comportarse como patógenos para el ganado.-A nadie se oculta la importancia· de este aspecto o mo- dalidad de la cuestión. Y hace falta recordar la concepción que de parasi- tismo estricto se posee para abiertamente descartar que aquellas formas vivas que utilizan tejidos u órganos vegetales en una biológica adaptación parasitaria puedan serlo con análoga categorfa en el mundo animal. La revisión ordenada del mundo patógeno que ataca a los vegetales, empe- zando en los virus filotropos, pasando por el amplio ca pftulo bacteriano y ascendiendo en la escala biológica a través de hongos, protozoarios, hel- mintos y artrópodos no revela una sola especie con bivalencía manifiesta sobre seres animales y vegetales, en posesión de los atributos y lt¡nciones de su normalidad. Insistimos sobre este. punto de vista porque cuando al- guno de los reinos citados se considera disminuido o, mejor todavfa, anu- lado en la citada vitalidad .o normalidad, es susceptible de servir de asien- to de especies saprozóicas, que carecen de la primordial condición de pa- rasitar en vida, y a las que en algún caso se atribuyen posibilidades para- sitarias en el otro reino. En este caso concreto se encuentran algunos hongos como los pertenecientes a 1 gé11ero Aspergillus Mich, de acción so- bre los vegetales muy limitada, particularmente sobre los que se encuen- tran húmedos o en fermentación, cuya ingestión por parte de variadas es- pecies domésticas origina cnadros micósicos de localización diversa y
¡¡rave, ~usadas directamente por la acción del citado grupo de hongos (Frohnu, 1927). Son en este aspecto dignos igualmente de cita, por su lm- porlancia en deter10lnadas regiones y cultivos los Nem11telwintos que ata-
--
--
can a los cereales y determinadas raíces, como la remolacha, azucarera o forrajera, pertenecientes a la familia de los Anguillilidos, g~neros Tylen- chus devastatrix y T. Tritici St., en los cereales y Heterodera, H. Schachtii, ie la remolacha (Guenaux, 1943, Muñoz Medina, 1945), cuya acción pató-
¡¡ena se extiende a más de doscientas especies vegetales, con marcada predilección por las Cruc!feras forrajeras, Quenopodiaceas y algunos ce- reales como la avena; el género Dorylaimus M., a fin al anterior y que pa- rasita especies similares y el género Aphelenchus B, que actúa sobre al- gunas rosáceas y compuestas (Guenaux 1943). Germain ha estudiado al- gunos casos, en el Mediod!a de Francia (Neveu-Lemaire, 1938), de parasi- tismos ocasionales, pero muy intensos, del ganado vacuno y ovino de aquellas zonas, por la acción mecánica y en algunas ocasiones expolia- triz que invasiones abundantes, consecuencia de ingestión de raíces o ve- getales parasltados, determinaban en las citadas esp1cles, en las que, sin embargo, la adaptación parasitaria no era demostrable y por tanto la bi- valencia parasitaria a que nos venimos refiriendo. La exls!encla de los gé- neros citados, concre!ammte del Tylenchus y Aphelenchus ha sido revela- da en España en comunicación reciente del Dr. Muñoz. Medí na en •Algunos helmintos libres y fitoparásitos de la Región Granadina•, señalando de esta forma la consideración que a estos grupos debe prestarse desde el punto de vista que los estudiamos.
terminamos con la relación de las especies de este grupo señalando el parasitismo que con carácter fugaz, pero manifiesto, producen sobre la piel del hombre y animales domésticos[2equeños Acaros de la Familia Tirogly- phidae (Neveu-Lemaire, 1938), que normalmente viven sobre ma!erlas en descomposición y cuyas especies detr!colas se alimentan a veces de jugos vegetales en descomposición o fermentación, o sobre granos de cereales y leguminosas, ocasionando en el hombre y animales dom~sticos sarnas le- vei:'alguna de las cuales ha sido bien estudiada en nuestro pals ¡ior
J.
Mer- cada!, •Fitoparásitos patógenos para la piel•, en 1945. Las especies más frecuent(S sou el T. siro L. 1758, que causa en Francia la enfermedad pro- leslonalllamada vainillismo, el1'. Farinae De Geer 1778, cuya acción en gato y caballo ha sido estudiada por los alemanes e incluso el catarro in- testinal a que da lugar frecuentemente la ingestión de las materias donde vive (granos de cereales). De análoga etiologia son las estomatitis a caria- na pustulosa estudiada por Burke y la de las aves de André en 1937 (Neveu- Lemalre, 1938). Igualmente son géneros de la Familia que venimos indi- cando los Rbizog/yphus Claplaréde, 1869, que vegetan en ralees y tu- bérculos de liliáceas y solanáceas causantes también de parasitismos fu-202-
¡¡aces, e Incluso otorreas (Baratoux, Neveu-Lemaire, 1938), el Histíogas- ter Bulesse 1883, causante de sarnas li¡¡eras y que vive sobre especies vegdales alteradas como el azafrán, vainilla, etc., y el Glyciphagus He- ring 1838, que se alimenta de mate1·ias orgánicas en suspensión y jugos, vegetales en fermentación iniciada, que participa de la acción acariásica anterior y sobre el que tendumos ocasión de insistir con otro motivo.
Finalmente, dentro del suborden Tarsonemoidea, Familia Tarsonemidae y G~nero Pediculoides T., la especie Pediculoides ventricosus N., 1850, que vive parásita sobre larvas y ninfas de diversos insectos, generalmente de la aluci'a de los cereales, Sitotroga cerealella L., ocasiona una derma- tilis acariásica ti pica en el hombre, muy frecuente en Españ~qne Rawles ha estudiado en los animales dom~&ticos (Rawles, Neveu-Lemaire, 1938).
Puede verse por Jo anterior, que la actuación indistinta parasitaria en ambos reinos, con análoga actividad, y sobre seres en posesión de su vi- . talidad no está demostrada y que el valor de este capitulo, qne pese a ello no puede ignorarse, es limitado. El asunto encierra además otra fraseen·
dental observación, porque mantiene la separación incluso en los !'sea Io- nes inferiores df ambos reinos, vegetal y animal, que de otra forma esta-· rlar¡ unidos en el denominador común de una activa bivalencia pilrasita- ria que traería de forma experimental sobrP el tapete la cuestión de la identidad de líquidos, tejidos o estructuras que permití eran, consintieran u obligaran semejante proliferación. Este hecho, en cuya importancia nos permitimos insistir, ha sido motivo de numerosas experiencias con bacte·
rias y virus fito o zootropos, de cuya pervivencia y adaptación se ha tra- tado en el reino opuesto sin haber conseguido nunca, no ya la obtención de alteraciones o desviaciones en la estructura o en la funcionnlidad or- gánica, sino la permanencia sobre ellos durante tiempos prolongados que le diesen algún valor ma}'Or del pasivo que en el contagiO pudieran tener.
!l.- Parásitos vegetales que adquieren indirectamente importancia en ganaderla porque en su acción, específicamente vinculada al reino vegetal, limiten en unos casos el normal aporte alimenticio o Jo alteren en otros.-0os cuestiones fundamentales encierra la consiMración del an- terior eplgrafe. Una, la de la disminución en la,cantidad y Clllidlld de la ali- mentación que el parasitismo causa sobre los vegetales; otra, la de la al- teración en las materias vegetales parasitadas, causa directa de cuadros de tipo intoxicativo, de gran importancia y algunos muy bien estudiados.
Este capitulo puede titularse sin riesgo alguno como el más extenso y de gran importancia cuantitativa porque prácticamente todos los parásitos ve- getales se integran en él, ya que en un sentido o en otro alteran, modifican
l
t
o disminuyen los alimentos que del reino vegetal proceden y adquieren por tanto importancia desde el punto de vista ganadero. Sin embargo, los efec- tos que sobre las plantas parasitadas originan los grupos de agentes que las atacan no son análogos, y por tanto tampoco son igu¡¡les la importan- cia que en el sentido que las estudiamos tienen. Según Fcrraris estos dec- tos se clasifican en: l.-Efectos mecánicos, consistentes en laceraciones de tejidos y destrucciones superficiales y profundas, acciones francamen- te traumáticas que ¡¡encran de preferencia Jos insectos, el hombre y al- gunos ageutes meteorológico{)-lógicamente la trascendencia de estas parasitosis vegetales en ganadería es cuando están cansadas por estos agentes y reconocen lesiones de tipo CUAI'TtTATt\'0, es decir, que preferen- te o esencialmente resulta afectada la proporción y cantidad del alimento.
Significativos son los datos que demuestran que una parcela de alfalfa atacada por un coleóptero .;.uy frecuente en ella, el Colaspidema Alrum L.
proporciona en corte un rendimiento que se estima eu relación con parce- las sanas testigo en menos del 30
°/
0, sin que la calidad del forraje corta- do resulte afectada más que en la disminución de principios proteicos.en mayor cantidad en las hojas consumidas, y en vitaminas Igualmente presentes en .esos dispositivos foliáceos, pero sin que se comunique a dicho forraje sabor o substancia de ninguna naturaleza (Medina, 1950). II . ...ÍEfec- tos teratológicos, bien hipertróficos o atróficos, cuyas caus.as suelen ser fungicas o bacterianas y en los que al reconocer, según .Malpighi, la exis- tencia de un veneno irritante, que demostró plenamente Petri inoculando pequeñas dosis de urea o lecitina, se admite la posibilidad de que la masa vegetal parasitada se comporte como fuenre de inlox.icación para el gana- do. 111.- Efectos degenerativos o metamorfosis, que sobrevienen en las cé- lulas con modificaciones del contenido qutmico-celular y con excreción de llquidos patológicos como las gomas, cimasas. como los hongos de los troncos (Polyporus, Foll)es), que aunque más limitadamente suelen gozar respecto a la ganadería de análogas consideraciones que los anteriores y que son debidos preferentemente a bacterias y ho11gos. !V.- Y por último, efectos histolfticos, caracterizados por pérdidas absolutas .de la estructu- ra, lisis tisulares, haciéndose los vegetales atacados deleznables o· pulve- rulentos y en los que a la pérdida cuantitativa se suma la cualitativa y la tóxica secuela de la citada histolisis, lesiones que generan .igualmente hongos y bacterias (Ferraris, 1930). Quedan por tanto, como vemos y con arreglo a los efectos, separados Jos parásitos \•egerales, en su relación con el ganado, en dos grupos casi delimitados: U11o, constituido por los del reino auimal, con casi exclusiva disminución de la cantidad >' calidad del
alimento vegetal, sin comunicar a éste como consecuencia de su parasitis- mo cuerpos tóxicos o alteradores; otro, formado por los agentes del reino vegelllJ, hongos y bacterias, cuya disminución cuantitativa es menos acu- sada, pero cuya acción metabólica comunica a Jos seres parasitados- ve- getales-, sabores, !~rmentaciones o cuerpos susceptibles de alterar o mo- dificar la fisiología de la masa ganadera consumidora, y ocupémonos ya
de las especies más importantes. -
De todo el enorme grupo que hoy constituyen los Virales de Breed, Murray e Hitchens, es el suborden Phylophagineae, en el que se encuen- tran los virus fitotropos de mayor inter~s, por actuar sobre vegetales su- periores. Los autores, americanos y australianos sobre todo, que han es- tudiado las vlrosls vegetales, señalan como particularmente importantes el Chlorogenus medicaginis H., que ataca a la alfalfa, especialmente a sus hojas e impide la fructificación, el Morsus su!fodiens spec. now. que dis- minuye notablemente el rendimiento de los alfalfares atacados al impedir el crecimiento y desarrollo, conservando el color y limitando la transpira- ción, Anrogenus vastans H. y A. magnivena B. que al Trifolium incarna- tum L. lesionan en su aparato vascular, especialmente de las hojas, Gal/a zeae Me. K. en hojas de mafz y dentro de la vxfensa familia de las Ma1~
moráceas numerosas especies que actúan sobre legumiJlosas, gramináceas
)1 pratenses en general, generando alteraciones similares a las del mo- saico de las cucmbitáceas o de otras especies. Aunque no han sido estn- diadas estas virosis más que en paises anglosa¡ones y colonias, es conve- niente su conocimiento y mención por si en alguna ocasión pueden de- mostrarse en nuestras especies vegeta le~.
(Igualmente son abundantes las bacteriosis vegetales e imposible citar- las, aunque sea de pasada. Adquieren especial importancia las alteracio- nes y fermentaciones ocasionadas por el Bacillus c:erealiuum Gentner 1905, en cereales, el B. Leguminiperdus Von Oren 1906, que ataca a papi- lionáceas de prado y de semilla, asl como los B. Trifohi Voglino 1896, los Erwinia Lathyfi, Mans 1913, E. Phitophtora Appel 1902 y abundantes es- pecies del género Phytómonas Bergey 1923, que representan plagas o bac- teriosis vegetales de gran importancia en praticultura natural y artilicial (Magrou, 1937). Los ganados que consumen hierbas a, tacadas por las cita- das especies, aparte de la disminución de aporte alimenticio en todos Jos aspectos, suelen ¡>resenlar alteraciones de tipo enterltico, posiblemente originadas por el consumo de pratenses lennentadas y alterada](Froh- ner, 1929).
~n cuanto a los Hongos, el capitulo es extensísimo y además de la
..
pérdida que en la alimentación determin~n sus para~itosis en los V(\geta- les, comtm a todas las especies, reumu especial importancia las alteracio- nes patológicas causadas por un Ascomiceto, el Claviceps purpúrea Tune, y las que ocasionan Uredales y Ustilagales del grupo de los Basidiomice- tos, cuando por su parasitación se integran en la alimentación animal. El primero, que parasita a las Gramináceas y preferentemente al centeno, elabora un alcaloide muy tóxico, la ergotina, cuya a~ción entérica, abor- tiva y gangrenosa por vasoconstricción excesiva es bien conocida en Pa- tología veterinaria (E"rohner, 1927, Nicholson, 1945). Los citados Basi- diomicetos, en conjunto dan lugar, por las substancias elaboradas ~n su metabolismo parasitario, a la llamada gastroe(tteritis micósic,a de los herbívoros)míermedad de los matarifes en Baviera o cefalalgia en Hola u da.j.os priucipales responsables de este cuadro micósico especifico, por la acción de las toxinas formadas, son: Ustilagales productores de enfer- medades de Gramináceas preferente111ente cultivadas, denominadas •tizo- nes• y •carbones•, Réneros Tilletia Tul, y Ustilago l'ers, Uredales como el género Puccinia Per~, productor de •royas- en cereales y Ul'ornyces Tul- cuya acción tóxica puede demostrarse con facilidad en conejos, Pireuo- micetos, como el Polydrsmus que ataca a cruciferas forriljcras e incluso se ha citado al conocido Sacharomyccs cerevisae, agente de la fermenta- ción del alcohol, así como algunos Mucoráceos (fr<ihner Zwick, 1932).
Como hongo, CU}'OS daños indirectos a la economía porcina, por los que directamente causa al castaño, son incalculables, especialmente en el Nor- te <le España, no puede dejar de citarse el Phytophthora o Blepha,·ospora cambivora P., Fkomice(o que origina la conocida Lintil del Castaño) (De- lacroix, 1931).
~s importante en este grupo, y de las Fanerogamas parásitas, la cita de una Convoh·ulácea, Cuscuta llpithymun L., que de\Clmina tales pérdi- das en los alfalfares que desequilibra prácticamente la alimrntación de la poblaciótt animal que se apoya en su culiivo y ¡;¡pt·ovechamient'?J(Voglino 192~.
_9ueda por reseiiar todo el enorme grupo de parásitos animales de los vegetales, preferentemente insectos, cuyas pérdidas ya hemos indicado se forjan exclusivamentv dcnho de las cuantitativas y de caliddd de las es-
pec~es pn1·asifadas. Por su importancia en este senti<io, es necvs¡nio citar las masivas del Ortóptero, langosta, que constituyen la familia de Jos Acrídidos y algunos de cuyps IJéneros, como el Stauronotus Bol. y el Acri- dium Gro!!., son particularmente activos; los Coleópteros, entre Jos c¡ue como adultos sou conocidas S!JS actividades destructoras $Obre especies
-206-
vegetales que cotrio la alfalfa podemos calificar de exclusivo aprovecha- miento anima 1, d Colaspidema Atrum L. y dA pión del trébol, Apióu afri- cano G (Guenaux, 1943), los Gorgo;os, que ponen los huevos en granos Y semillas, o como el de la alfalfa, Phytóuomus variabilis, que causa daños' notables al sistema foliar (Benlloch, 1929, Al!aro, 1935), y como larvas enormemente devoradoras todas las de Jos &cara.beidos, particularmente activas en horticultura y raíces forrajeras. Los Lepidópteros atacan en for- ma larvaria preferentemente, manifestándose su actividad en los géneros Pieris, Agrotis, Noctuellas y Sitotrogas, sobre cereales, raíces en sus hojas y fomljeras/hasta tal punto que se cita como responsable de la p~rdida de los prados naturales del Aisne en Francia, a la invasión de larvas de una Noctnella, Ne11ronia popularis y de graves trastornos en otras zonas a la acción de larvas de Bombix del trébol y alfalfa (Guenaux, 1943).~Son igualmente importantes la palomilla o palometa de la alfalfa (Phyctaeno- des sticticalis), pirátida de esffo, cuyas orugas consumen las hojas. Y la Palomflla peq11eña, Nothis botel/us, polilla que actúa sobre el mismo sis- tema foJiar, causando pérdidas de valor. Por la enorme trascendencia que en nuestro pals tiene, no puede dejar de citarse la Limantbria dispar L., /agí!frta. de la encina, cuya, parasltación acarrea la pérdida de bellota en las especies atacadas, Quercus y preferentemente la encina, con notorio daño a la economla porcina y cuyo ordenado tratamiento permitirla al in- crementar la producción y regularizarla, aumentar los efectivos porcinos, y elevar su rendimiento (Garcfa Maceira, 1887, Aulló, 1927).
En menor grado, pero dignas de ser citadas, son :a procesionaria de la encina, Tbaumatopoea o Cnethocampa procesionea L., cuyas orugas, como en el caso anterior, causan daños notables en las masas forestales corres- pondientes, a si como el brugo o lagarta pequeña de la enci11a, Tortrix vi- ridana, presentando la primera la molesta particularidad, que no debe ser olvidada, que la~ orugas poseen pelos urticantes que se despren- den y que se fijan con facilidad en la piel del hombre y de los animales domésticos y determinan inflamaciones notables, con prurito insoporta- ble, hasta ta 1 punto que se recomienda protección pard quienes se dedican al tratamiento de dicha plag~(Guenaux, 1943).
Y por último, nos enfrentamos con el tercer apartado por nosotros es- tablecido: lli.- Parásitos vegetales que actuando, desde el punto de vista vegetal, dentl'o del capitulo anterior, representan al ser consumidos, na- tural o accidentalmente, el punto de partida de nn parasitismo animal o la continuación de una cadena cuyos estadios intermedios se encuentran en los citados inseclos.--7?1 primer problema que e u este sentido se plan-
l
t
J
1
1
1 1
1 ·
1
,.
tea es el de resolver el grado de parasitismo que para el mundo v¡ogetal re- presentan mullitud de vermes, Nematelmintos, para los que el suelo no es un reservarlo inerte, ni la masa vegetal que Jos vehicula en todos los ca- sos, un simple soporte, sino la necesidad de existencia especialmente du- rante determinadas épocas y mudas. Este asunto que ha sido planteado en las magnificas experiencias sobre hi¡¡rotropismo luertememe positivo de los americaJtos,en prados infestados con larv~s de Estrongflidos pulmona- res, se completa con becbos análogos fác.ilmenle comprobables en formas jóvenes infestanles de Trematodes, particularmente cercarías de Distomi- dos. En el pri·mer caso el higrotropismo positivo que poseen las larvas· y la necesidad de hacerse infeslantes tras adc¡uirir cierta humedad, permite en cierto modo considerarlas como si no parásitas del mundo vegetal, co- mensales o simbióticas, ya que en ciertos casos contribuyen al mejora- miento de sus condiciones de desarrollo con las fases de aireación que de- termin,an eu la zoua de sudo que aquéllas ocupan, siquiera por la necesi- dad ue agua que requier~ Tomamos del trabajo de D. jord~no sobre •Si- uopsis d~ las broncopulmon~matosis de interés veterinario• el siguiente párrafo que corrobora nuestros anteriores asertos, cuando se ocupa de la epizotiolo¡¡!a de dichas alecciones: •La infestación suele vet;ficarse, en la mayoría de los casos, cnando los animales pastan en las primeras horas
d~ la mañana; porqu~ las larvas poseen hi¡¡rotropismo positivo y necesi- tan para ser infestantes un cierto grado de humedad. Normalmente dicha humedad la proporciona el estrato subherbáceo de musgos. Las larvas próximas al suelo no son tan peligrosas como las que trepan a las sumi- dades o puntas d~ las hojas buscando la humedad que les proporciona o mayor altura la escarcha, el rocío}' la transpiración ver,etal. Los pastores, vaqueros, etc., saben biw que no couviene echar il pilstar temprano los animales y la razón es la apuntada. La enfermedad se presenta cuando Jos animales comienzan a pastar, es decir, cu~ndo hay hierba en el campo o en primavera.•
Concretamente hasta llegar a los Trematodes no podemos citar pará- sito al¡¡nno que al menos, siguiendo PSte criterio que estimamos raciona 1, pueda utilizar el substrato herbáceo como al~o más que como soporte o espera, sin llegar al parasitismo espéclfico ambivalente, que hemos rles- cartado al empezar. Las formas iufestantes de Jos Fascíólidos, en ¡:;:~neral
se adaptan al mundo vegetal con notable hi~rotropismo y en el enves de la hoja, cuyo oxigeno desprendido p~rccv utilizar en oc¡¡siones, rsperan- do como cercarías enquistadas que el ho5pedador definitivo las ingiera.
Por la comunicación citada anteriormente del D1·. Muñoz Medina y por al-
- 208 -
guna otra mas sabemos de la existencia abundante en nuestro país de es-
pecie~ vegetales por las que dichas cercarías y quistes infestantes tienen particular apetencia, Jo que parece indicar una adaptación especial que es algo más que un so¡Jorte inerte sin llegar a parasitismo. A si se ha demos- trado la presencia en Berros, Nasturtium officinale L., de numerosas quis- tes de Distómidos, más abundantes en las zonas afectas M la afección parasitaria correspondiente (Hutyra, 1947, Muñoz Medina, 194i).
Numerosos insectos, particularmente Coleópteros, que atacan adultos Y en fase larva1ia a los vegetales, representan hospedadores intermedios de parasitosis animales. Por sn importancia es necesario consignar los Melolontas, abejorros eu su fase de pupa u oruga, que alojan en sus teji- dos las formas intermediarias e inlestantes de un Acantocéfalo extraor- dinariamente extendido entre los cerdos de nuestro país,. Macracan- thorrhyncbus hirudináceus P., que también se aloja con suma frecuencia en otro de los Coleópteros de mayor importancia en Fitopatologla, Celo-
nía aurata L., de los frutales (M:ining, 1947, Fibeiger, 1941). Todas las pla- t gas representadas especialmente en forrajeras de ciclo intensivo u hortl-
J
cola por Moluscos son igualmente parasitosis vegetales de importancia ganadera por la razón anterior. Limacos o babosas alojan frecuentemen- te cislicercos de Teuiados de aves, algunos de gran extensión entre nues- tras gallináceas, como ocurre con los Davaineidos(Fiebiger, 1941, Miining, 1947, López Neyra, 1947).
Todo el suborMn Metastrongyloidea, causante de las verminosis de a parata respiratorio en las especies domésticas, se integra en este capítu- lo considerado en su aspecto de habitar el substrato herbáceo y necesitar de sus liquidas para mantenerse y contagiar. Las numerosas especies de los Géneros Metl!s!róngylus, Choerostróngyhis, Dictyocaulus, Pro/ostrón- gylus, etc., etc., forman parte de este gru¡¡o e igualmente puede decirse de los afines, Tricostrongyhdae, que causan lesiones en aparato digestivo, Reneralmente en rumiantes y roedores y cuyos géneros más habiíualu son, Haemonclws, Nematodirus, Trichoslróngylus, Ostertagia, ele. (Fiebi- ger, 1941, jordano, 1946, Lópu Neyra, 1947, Moning, 1947).
V dlor singular tienen los artrópodos, Acáridos Tiroglífidos, de los gé- neros Glyciphogus, Galumua, Trichorfbntes, Xenillus, Pelops, Notaspis, Liacarus, etc., que vegetan e incluso se alimentan de detritus vegetales y cuya residencia habitual son especies pratenses naturales, de las que por su carácter microscópico pasan a las vlas digestivas del ganado que apro- vecha los prados, llevando consigo, en gran número de casos, las formas infestanles de las tenias más frecuentes de nuestros rumiantes y roedores,
como las pertenecientes al género Moviezia, y en general a los Anoploce- fá/idos, descubrimiento recienle y trascendental debido a los pacientes y laboriosos trabajos del americano Stunkard, que de forma definitiva ha puesto en claro el enigma del ciclo evolulivo de las citadas especies (Stunkard, 1938, Stoll, 1938).
Y, finalmente, no pueden dejar de mencionarse los Roedores, que tan acentuadas plagas vegelales representan por la importancia y trascen- dencia que tienen como reservorios de bacteriosis y vi rosis animales.
Importancia de los sistemas de explotación y alimentación en los parasitismos estndiados.- La importancia de los sistemas de explota- ción y alimenlación de los animales y de las diversas especies en relación con los distintos tipos de parasilismo vegetal estudiados, es indudable.
Los grupos de animales cuyo sistema preferente o exclusivo de alimenta- ción es el pastoreo, están lógicamente más en contacto con larvas de ne- matelmintos higrolropas, siendo denlro de e \las las especies más ávidas de hierbas htímedas, como el Jlanado bovino, las que con mayor frecuen- cia se pardsitan.~e¡¡tín Ssinitzin, citado por 1-iutyra, el enquistamienlo de las cercarías sobre las plantas se producv a dislintas alturas, y en gran proporción debajo del agua, lo que no favorece la infeslación de especies como la caprina y ovina, por ejemplo, que ni pastorean sobre tales super- ficies ni arrancan vegetales en su hábito consumidor. La alimentación, pre- via henificación d~ análoj~as superficies pralenses infestadas, da lugar fndices mucho más inferiores de parasilación al haber desaparecido las citadas formas larvarias, cuando lógicamente el consumo no es inmedia- to. Sin embargo, en esle sentido hay que reconocer con 1-lutyra que una de las formas de conservación del poder infeslante de pastos y prados es la pervi1•encia invernal de quisles de flasciólidos y caracoles sobre su cu- bierta herbácea, aunquv estimamos que la de mayor importancia práctica es el riego continuo de huevos que se e!ectua a parl!r de portadores y eli- minadores. No hay que olvidar la grau sensibilidad que los quistes de cer· carias presenta a la desecación a la luz solar directa y que en el heno seco a !os 40 tilas han perdido ya prácticamcnt!Z su poder inf..,stante, lo que contrasta con su resistencia al frlo y temperaturas bajas (1-lutyra, Marek )' M~ningvr, 1947)J
Los carnívoros y omnívoros se contaminan más f,icilml!nte cuando con- sum¡·n alimeutos o superficies en las que S<' desarrollan plagfls de insec- tos que a la v~z alojan formas intermedias, larvas o clsticercos, de pará- sitos específicos. Así los lndices de parasitación de cerdos y a1•!Zs son, en cuanto a estos lipos de parásitos, más elevados que los de los herbivo ros
- 210-
a los que sólo la casual e inadvertida ingestión de artrópodos puede dar lu¡¡ar a teniasis intensas como las originadas por Moniezias. La trascen- dencia de parasitosis vegetales masivas d~l tipo de la langosta, de la cus- cuta o del negril o cuquillo de la alfalfa, por ejemplo, basta para cambiar la fisonomía y distribución ganadera de una comarca, al interrumpir el ciclo normal de aporte alimenticio, o como ocurre con nuestro ganado porcino anuahneote pendiente en su ciclo de cebamiento en montanera de la intensidad con que la Lymantria dispar baya atacado los encinares y permitido la creación de sus frutos.
Resumen
Se agrupan los pMAsltos dt los vegelalts mAs importantes desd~ el punto de vtsta gd·
nadero, en !res apdrlados: Se~un su acción y !unciones .,. ambos reinos, por la disminu·
don d• alimentos qne su actividad produce o la hlxicidad queen ellos ddtrmlnan y como r~·
strvorio que muchos de ellos representan, al comportarse como hospedadores intemtedia·
rtos, para nttmer<lsas parasilosis •nimales, reseñando las especits dt ma¡oor Interés y Wu·
rll~ndo la naturaleza y trascendencia M los daños que ocasionan. Igualmente se Indica la imporlolncía que llene el stsiem• de explotad6n y alímentoción con los p~rnslllsmos vegeta·
les y 8nhnales estudiados.
Summary
Thc parasnes or the more imporltnls plants are qroup<d lro:u !he poinl ol vicw of lhe can le, in thrcc se¡..Aratcd; as concerned to thl!lr a~tion and lu1clions In botb kingdoms, lo thc lccdiog dccrease which aclivity produce orto the toxic aclion lhey inOic~ and •s slorcs il.nd vehicles of thc numerous animal paraslloses !t is made an lndicntlon of !he more lnle·
resling spccies and thcy are also sludied thc damages caus<d. Desides lt deals wllh the im·
porll!ncc or tbc w''Y or farmiug and lc<ding In relatlon with !he onvisaged animal and vege·
tal parasitism.
Bibliografía
Aliara, M. (1\135).-l!l cuquillo y el gusanico verde de la ali•lia. 7.aragota.
t\ull6, M. (1923).- l!studto y extinción de la l.ymanlrla dispar.-Rcv. de Pllopatologia l,mi·
meros 2-3-4. Madrid.
Bcnllocb, J. (1\129).- Un curculíónido perjudlci•l a la allalm. Memorias Soc. Esp. Hist. Na t.
Tomo X V, pág. (X)J-670.
Bcrgey, David H. (1918). -Manual ol Determmative Bacle,iology. 6.' ~:dtcl6n. The Wllliams Willciog Company. Bahlmore
llürgl, O. {1931).-Tierantl. Rdsch. 37, 484, cit. por Nicholson.
Dclacroix, A. Maublanc {1931).-Segunda !;dición Trad. Sal•at, F.dilorts. Barc~lond.
flerra!'is, T. (1930).-PIIIologla y Tcrapiutica veRelales -Salva!, Editoru. Bal\:elona.
Fiebi¡¡er, ). (1941). Los parásitos del homl>re y de los animales dom1stlcos.-Bihlioteca 810·
¡¡la Aplicada Imprenta &iilorlal Vda. J Pu~yo. Madrid.
Pr ~ hncr, E., G Zwt<k. (1932).-Patologl• y Tmprutlca Vcttrlnar!as.-Pag 179-!81 (19271.-Lehrbuch der To.,•kologte lur Tier, rzle Stuugart. pág. 368-372 (Urodineeu), Usttlaginttn, pAg. 164·368; Mocorineen, pAg. 359·364; Asper gtllus, 359-364.
Garda Maceira, M. (1887).-Estudio de la Invasión, en los montes de la provincia de Sala·
manca, del insecto llamado vulgarmente •lagarta•. Ministerio de Fomento.
Madrid.
Guenaox, G. (1943).-Entomoloqla y i>arnsilologfa ,o.gricolas.- Trad. Jos~ del Castro. Sal·
vat, Editores. &rcdooa·Buenos Aires
Hutyra, F., J. Marek, R. ~1:; oinger (1947).-Patología )'Terapéutica especiales dt los anima·
lts domtsticos.-Editorial Labor. Barcelona.
Jordano Borea, D. 1946·-Sinopsis de llls brooooputmonematosis de inttrts veterinario.- BOLU1~ ZooTECNIA, n' 15, Nobrt. 1946.
Lópu lie)•ra, C. R. (1947).-Helmintos de los vertebrados lbtricos.-Constjo Superior In·
vesllgacionts Ctentlficas, PatroMtO Ramón Y Caja!, Instituto Nacional dt Parasitología. Granada.
Magrou, J. (1937).-0ictlonaire des Bacterles Pathogenes.-Masson ct Cie., pág. 326-427, t9!>-220, 35-49, Edil~nrs. Parls.
Medina Blanco, M. (1950~-Estudio de la competencia vegetal en la a llalla y de sus conse·
cuendas.-BoL. Zoor. 1950.
Mercada!,¡. (1945).-Sobre los fltopar!sllos patógenos de la superficie culánea.-Uevista
lb~rlca de Parasitologla, Tomo V, n.• 4, pil.g. 343·347.
Moning, 11. O. (1947).-l!ehuintologta y Entomologia Veterinarias.-Trad. de la 2.' l!ctldon Inglesa. Editorial Labor, S.¡\, Barcelona.
Muiio• Medlna, J. M. (194~).-Algunos helmintos libr<s y lito parásitos d~ la reglón granad\·
na.-Rev. lber. Pbr., Tomo V, n.o 3, pág. 246-250.
Neven·l.emairl (1938).-Traitt d'l!ntomologie Medicale et Veterlnaire.-Vigol Frtrts, Bdl- tenrs. pág. 299·308, 312.
Nicholson, J. (1945).-Veterlnary Toxicolo¡:y.-Pág. 180-182, 3.' l!dilion, London Bail\le~
Tindal\ and Cox.
Sle¡·u,' G. (1934)-The Toxicology of Plants in Sonth A!rica.-Pág. 50-81.
Stoll, ¡. (1938).-Variallon in pastare inleslaltón witb M. upansa, Jour. Parasttol. T. 24, pá·
gina 527-545.
Stunkard, 11. W. (1937).~Titelift cyclt of Moniuia expansa.-Science. T. 36, pág. 312.
(1933).- The role el orlbatid miles as lransmillíng a¡¡~nts and intermedia·
le hosts of avine cestodes. Comunicación al VII Congreso InternacionAl de Entomolo¡:la.
(1938).-The dtvelopmtnl oi Moniuia expansa in the Intermedia te hos:., ParasitolOb'Y· T. 30, pág. 491·501.
Trulf6ut,G. (1913).-~s ennemis des plantes cultlvi<s.- 1.<' Editlon, Líbralrit !.aronsse.
París.
Voglino, P. (1925.-l.e Cusca le dell• P1ante forraggere coltivate in Piemonte Allí l!eal Acad.
dt Agríe. Torino, vol. 67, pág. 1-22.
Ofrece sus nuevos preparados rigurosa- mente dosificados y controlados.
VIT A TONO «IUEn))
Suplemento vitamínico mineral Prevl'utivo y curativo de las ~vilaminosis }' de las ca- rencias minerales. Raquitismo, osteomalacia, afeccio- nes oculares, trastornos de la función sexual, durante la gestación, lactancia y crecimiento. En las a1•es, para aumentar la puesta e incubabilidad del huevo,duranle el crecimiento de los pollitos, perosis, pica, etcétera.
VITAMIVEN 8
Vitamina antineurítica Polineuritis, enfermedades uerviosas en general, en- f.:rmedades del coruóu, edemas, acetonemia de las vacas, etc .•
VITAMIVEN C
Vi!amina antiinhcciosa lnfc¡;cioucs en general, neumonias, tuberculosis y fracturas óseas (asociado al ca'cio). Intoxicaciones, alergias, hemorr~gias, etc.
TÓNICO "IYEN" (POLVO)
Reconstituyente general Para équidos y bóvidos.--Anemias, clorosis, inape·
tcncias, a!eccioucs de la piel y siempre que se desee mejorar el estado geueral de los auirnales.
INSTITUTO VETERINARIO NACIONAL,
S.A.
DELEGACIÓN EN CÓRDOBA: D. fÉLIX INFANTE Carlos Rubio, s- Teléfono 1545
- '1~- 63i.341l6 636.333.5 H~noverina, Müns· 036.346.8 Aveyronesa.
ter. Variedades: Larzc,
.6 Styriana o carintia· Lacaune, Olempe,
na. Suiza. Ccvennes, Causse.
636.34 Razas francesas y fla· .9 Harbarina.
meneas. Variedades: Millc·
636.342 Razas de la meseta ry, Lahune, Mar-
central. thold.
. 1 Auvergne . 63.635 Razas ovinas italia·
.3 Marche. nas.
. 5 Limusina . Napolitana; Berg-.t·
7 Sainlonge. maska de cola adi·
636.344 Razas de la cuenca posa; paduana, Ita·
de la Loira y del liana o de Cerde·
Norte de Francia. 1\a, montanesa.
.1 Berrichona (Cre· 636.36 RiWis ovinas espafto·
vant, Cher, lndre). las. '
.2 Solui'\ota (Sologne). .361/8 Merinos.
1
.3 Contesa(Del Franco . 361¡'6 Merinos españoles . ~ Condado). .361 Escnrial o Extrema·
. 4 Ardenesa (Poitou). dura .
.5 Percherona (Pcr· .362 Guadalupe .
che). 3()3 Paular.
. 6 Angevina (Anjou) . .36~ Infantado .
. 7 Contenlina . . 365 Nigretti .
.8 Bretona.· .366 Otros merinos es·
.9 C~armesa (Lo ir y pañol es.
Cher). •ó3ó.3óó.2 Merinos negros ..
636.346 Razas ovinas pire· .3 Entrefinos . naicas, francesas. . 6 Estambreros . . 1 Vasca . 636.307 Razas merinas euro·
. 2 Bearnesa . peas (exceplo las
. 3 Landesa . espai'\olas).
.4 Gascona . . 2 Merino inglés .
.5 Loraguesa (Laura· . 3 Merinos alemanes .
guaise). .31 Prusiano .
.6 Lo t. . 32 1-tanoveriano .
. 7 Albigense . . 33 [)e Sajonia .
·---~----~---~---~---
ó36.367 .34 .3í .4 .8 036.368
. 1 . 2 .4 . ó 636.369•
1 •
636.37
¡•
.2•
.22•
24' .3•
4"
.42.
.44' .46"
.48' .49"
-lt~-
De Silesia.
Húngaro . Merino franc~s:
Rambouillet.
Merino danés, sue- co, etc.
Razas merinas extra- europeas.
Merino americano . Delaine .
Merino australiano . Merino africano . Razas ovinas espmio-
/as distintos <le la merina.
Orígenes.
Razas de tendencias ortoides y propor- ciones estiradas.
Churra.
Lacha.
Razas ovinas espa- ñolas de tenden- cias celoides.
Ra<as ovinas espa- ñolas cirtoides.
Aragonesa.
Manchega . Castellana . Segurefia . Otras razas ovinas
españolas.
Otras razas ovinas eurO(>eas.
Las dem~s razas ovinas europeas, que no tienen sig·
natura propia, se clasifican con la ayuda de las sub·
divisiones de lugar.
636.372
ó36.373
636.38 636 38"i
Razas ovinas del Norte de Europa:
Escandinavas, de Islandia, Islas Fe- roe. Ovis brachyu- ra borealis.
Razas ovinas del Sudeste europeo.
De cola larga, an- cha o adiposa: Ma- cedonia o Ciernen·
tina.
De cola larga y del- gada¡ lana mixta:
Cretense, Macedo-
11 i a, Wallaquiana, deMoldavia o hún- gara.
Razas ovinas de otros paises.
Asiáticas.
De cola corta, con cuernos: Tártara, Calmuca, Kinghir, Buriat de nalgas adiposas(Ovissleo- lop y gaJ; rabuda
1 Ovis brach ice r- eo 1. Véase además ú3ú.386.
De cola corta, sin cuernos: Meca, de nalgas adiposas¡
China (ongtischaf), Persa.
De cola larga, an- cha o de cola adi- posa, dumba (Qvis plalyura): Siria, Anatolia, l(arama- neña o de Levante, Persa, 13okhara, Ka- rakul.
Árabe o beduina.
Kabard o Circa- siana.
- 216- U6.19
o36.3fl Ovejas africanas. 636.393.6 Razas caprinas Slli·
De cola Jarga,ancha zas.
o adiposa: Egipcia, Alpina o común.
Tunecina, Berbe-
risca o de Algeria. Lllackneckt Valais, De cola larga }' del- Schwarzhals o Sch- gada¡ de lana es- warzlal, Olacier·
pe~a: flischa rina saddle Ouggis-
(Nubia), Dinka berg.
(oveja con crines o
melenas: Ovis afri . 7 Toggenburg . cana 1, ove¡a zan· .8 Appenzell o llal·
q111larga o de Oui- heded.
nea (Congo), Mor- .9 Saanen o Sarnen, van (zanguilarR'a), Oessenay o Oasse- de Libia o fez, Zu-
1111 o AngoJa. Ra- na y.
buda (Ovls bra· 636.394 Cabras francesas: Ta·
chycerca1. Véase tenlina.
también 636.385. 636.395 Cabras italianas: Mal- 636.39 Cabras. Pueden sub-
dividirse igual que lesa.
636.081¡9, pero el 636.396 Cabras españolas.
estudio de las ap· . 1' Orígenes . titudes se clasifica .2'' Razas caprinas es- en 636.391.
ó36.391 Aptitudes. Se subdi- pal\olas celuides•.
vide lo mismo que .22' Alpina espailola.
636.088. .24~ Pirenaica.
636.392 Razas caprinas ingle· .2ó" De las mesetas.
sas. . 27 Granadina .
lrland~sa, longhaird .278 Murciana.
o de pelo largo. .28 Malaguel\a.
Inglesa, shorthaird o .3' Razas caprinas espa-
de pelo corto. notas cirtoides•.
636.393 Razas caprinas a le- .32. Serrana andaluza•.
manas y austriacas. .9• Razas caprinas
é x -
11 artz, llinlerwald, lranjerds produci- Húngara, Langen· das en España•.
>alt_a, Sajonia, Sch- .91 Maltesa espanola.
l
warzwald, Starken- 636.397 Razas caprinas de hnrg, Westfalia, otros paises euro-
Wiesental. peos.
636.398
. 1 .5
.54
Razas caprinas de otros continentes.
Americanas . Asiáticas .
Tibetana (China), Angora (Pmia),SI-' ria.
India.
Cachemira, Nepal (Nubiana), Surats, Tahr (cabra lanuda y morena del Hi- malaya).
. ó Africanas.
Abisinia (o de N u·
bia), Guinea.
02 Egipto (o del Nilo), Tebana, Zaraibi.
630 41
616.42 .4'21
422
• 1 . 2 3
Aptitudes (Se subdi- viden lo mismo que 63t>.088; además .413 se subdivide como sigue: .413.2 Razas productores de tocino; .413.3 Razas productora~
de manteca.
Razas porcinas in- glesas.
Razas pequeflaso eli- pométricas de co- lor .
Essex . Sussex . Suflolk.
636.4 Cerdo. Se subdivide
Razas pequenaso eli- pométricas, blan- cas.
mediante las divi·
siones comunes 08 a 088, excepto para las aptitudes.
.1 .'l .3
Windsor.
Small Vorkshire.
Coleshill.
(Continuard.)
!;J:·an}a clu la ~abe/
JUAN DE TOIIES (Veterinario)
Exclusivamtntt: CASTlll.LANA NEGRA.
Patos: Khaki Campbtll.
Diplomas y pmmos en cuantos C<>ncur.os d• puesta participa.
CAIIZAI, US·Tt:Lf:,.ONO 1388 IH•TALACIONa• I.N TILI .. IIA.,c.: SAMBEL. F"'RCUNA (JAIN) A•AOTAOO, 1711 CORCOBA ToLti'ONO BB
LA SELECCIÓN MÁS CIENTIFICA V ESMERADA
j _____________ _ _
La Obra de mayor utilidad práctica para el Veterinario
·11 consultor Jurldlco del ueterlnariO"
(Enciclopedia Legislativa-Veterinaria)
- -
-_-::: POR - - -D. f"RUMENClO SÁNCHEZ HER:-.JANDO, Veterinario.
D. I.:RNESTO DE LA ROCllA OARCIA, Abogado.
D. ILDEFONSO Dt LA ROCHA GARCÍA, Secretariq de Adminis·
!ración Local.
1
Toda la legislación vigente que afecta a la Veterinaria}' profesiones afines, recopilada íntegramente, en 3 Tomos, con 2.500 páginas.
Pedidos al Apartado n." 11.
TALAVERA DE LA REINA (Toledo).
PUBLICACIONES ZOOTECNICAS
01!:1.
Dr. GUMERSINDO APARICIO SÁNCHEZ
ColedrJiico <ie Zootecnia on la Facultad de V.teñnañd de Córdoba
ZOOTECNIA ESPECIAL
ETNOLOGÍA COMPENDIADA
Necesidades Alimenticias de la Ganadería Nacional
NORMAS GI:NP.RA~ES PARA EL CALCULO DEL RACIONAMIENTO
- - RN LAS DIFERE!\TES ESPECIES - -
HI!UIIIIIIillftl~ ~11: III!IIIEIIIII.JIIIIWIIIIIIIM JR!Ia!L Precio: 15 pesetas Pedidos al autor: Escultor Juan de Mesa, 27.-CORDOBA
y en las principales Librerías
.
-Sanz Egaña y los tratadistas de la Jineta
Con amable dedicatorio acabo de recibir un elegante folleto de 48 pági- nas, lit u lado LA jiNRTA EsPA~OLA, debido a la pluma de nuestro gmn erudi- to y publi~ista profesional D. Cesáreo Sanz Egaña.
Como reza la portada, se trata de una tirada aparte de la •Introduc- ción• a TRRS LIBROS DE LA JINRTA, publicado por la Sociedad Española de Bibliófilos, entidad que honra la bibliografía española, y reUcradorn en el tema.
Efectivamente, el caballo, desde cualquiera de sus aspectos, ha sido en todos los tiempos tema tan sugestivo a la pluma de los escritores y se han escrito tantos libros hípicos, especialmente en la Edad Media, que su exhu- mación y reimpresión constituyen verdaderas galas libresr,as.
Pero, la sorpresa que nos do Sanz Ega~a con esta erudita Introducción, es la puesta al día de la magna discusión habida entre los tratadistas de nuestra época clásica sobre las dos fundamentales escuelas de equitación, la brida y la jineta.
En el siglo pasado, y con motivo de la edición por la Sociedad de Bi- bliólilos, d~l LIBRO DE LA JINETA compuesto por don Luis de Bañuelos y de la Cerda, natural y vecino de Córdoba, escribió para el mismo una introduc- ción don José Antonio de Balenchana, la cual ha sido h;:nida desde en ton·
ces, año 1877, como punto de partida bibliográfica para e~ta encendida, cu- riosa y espaiiolísima cuestión.
Bien es cierto, que la bibliografla hípica espa1iola y portuguesa ha sido elevada a monumento con la magnifico obra que el Marqués de la Torreci- lla terminó de imprimir en 1921 y que podemos considerar exhaustiva en la materia.
Esta introducción que ahora comentamos de Sanz Egaña, colofón y re- mate de todo lo escrito en nuestra patria sobre la materia, a pesar de su brevedad, tiene, aparte la jugosidad de su lectura y la perfecta documenta- ción de sus asertos, dos particulares condiciones que le don superior mérito.
Una de ellas es la de presentar en esquema esa que hemos llamado en- cendida y grau cuestión hípica, cuya discusión dura en España varios siglos, acerca de la supremacía entre las escuelas de la brida y la jineta.
La jineta viene a ser la manera de montar a caballo de los castizos. Sanz Egaña la identifica, y es la otra gran condición de su trabajo, con la actual escuelll andaluza o vaquera. Borrenes altos, estribos cortos, CHbullo recogí-