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https://archive.org/details/lasmujerestomanlOOtame
LAB MUJERES
LA PALABRA
Entrevistas ELSA TAMEZ
MARIA JOSE ROSADO NUÑEZ NELLY
RITCHIETEREZA CAVALCANTI ANA MARIA TEPEDINO
JULIAESQUIVEL
LEONOR
AIDACONCHA
OFELIA
ORTEGA NANCY CARDOSO
PEREIRA PILARAQUINO
TAÑIAMARA
VIEIRASAMPAIO
CARMEN LORA JON SOBRINO
LAS MUJERES TOMAN
LA PALABRA
Colección
MUJER LATINOAMERICANA
D.E.I
Departamento Ecuménico
deInvestigacionesCONSEJO
EDITORIALFranzHinkelammert Pablo Richard Carmelo Alvarez JorgeDavidAruj
EQUIPO DE INVESTIGADORES
IngemarHedstrom María Teresa Ruiz VictorioAraya Amoldo Mora Raquel Rodríguez
Helio Gallardo
LAS MUJERES
TOMAN
LA PALABRA
EN DIALOGO CON TEOLOGOS
DE LA LIBERACION HABLAN SOBRE LA MUJER
DEC 21
5989MARIA JOSE ROSADO TEREZA CAVALCANTI OFELIA ORTEGA
JULIA ESQUIVEL CARMEN LORA
PILAR AQUINO
NUNEZ NELLY RITCHIE
ANA MARIA TEPEDINO LEONOR AIDA CONCHA NANCY CARDOSO PEREIRA TAÑIA MARA VIEIRA SAMPAIO JON SOBRINO
Entrevistas ELSATAMEZ
EDICIONGRAFICA:JorgeDavidAruj
PORTADA:CarlosAguilar
CORRECCION:GuillermoMeléndez
248.8943
M953m Las mujerestomanlapalabra:endiálogoconteólogos delaliberaciónhablan sobrelamujer/
MariaJoséRosadoNuñez.../ctal./;comp.ElsaTamez.
—
1.ed.—
SanJosé:DEI,1989.112págs.;21cm.
—
(Colecciónmujerlatinoamericana)ISBN 9977-83-001-0
1. Mujeryreligión.2.Teología.
I.RosadoNuñez,MariaJosé.
II.Título. Iü. Serie.
Hechoeldepósitodeley
Reservadostodoslosderechos
Prohibidalareproduccióntotaloparcialdelcontenidodeeste libro
ISBN 9977-83-001-0
©
EditorialDepartamentoEcuménicodeInvestigaciones(DEI),SanJosé,CostaRica,1989Impreso en Costa Rica•PrintedinCosta Rica
PARA
PEDIDOSO INFORMACION
ESCRIBIRA:EDITORIALDEI
DepartamentoEcuménicodeInvestigaciones Apartado 390-2070
SABANILLA
SAN
JOSE— COSTA
RICA Teléfonos 53-02-29y53-91-24Télex3472ADEICR
Contenido
Presentación
9
Elsa
Tamez
Pilar
Aquino
13Los
Angeles,mayo de 1987
Tereza
Cavalcanti23
Lima,
octubrede 1987
Carmen Lora 29
Lima,
octubrede 1987
Mana
JoséRosado Nuñez 39
París,
noviembre de 1987
Julia Esquivel
49
Grande hamp, diciembre de 1987
Jon Sobrino 57
San
Salvador,febrero de 1988
Ofelia
Ortega 73
Praga,
juniode 1988
Nelly
Ritchie 81Praga,
juniode 1988
Leonor Aída Concha 89
Praga,
juniode 1988
Ana Mana Tepedino 95 Lausanne,
octubrede 1988
Nancy Cardoso Pe
reira yTania Mara
VieiraSampaio
101Sao
Paulo,noviembre de 1988
PRESENTACION
La
primera vez que dije aun
gran teólogo amigo: "te equivocas",me
asusté: creí queno
era yo quien hablaba. El parpadeócomo
si también se hubiera asustado.No
era laprimeravez que pensabadiferente a élsobrealgunos aspectosde lateología,pero
nunca me
había atrevidoa exteriorizarlo.Había dado un
salto en la vida.Cosa
que también noté en élcuando
dijocontento: "puede quetengas razón". Esedía sentí
una
gran satisfacción.No
porque él estuviera equivocado esta vez o yo tuviera la razón, sino porque se iniciabaun
diálogo real.Yo
había pasado de ser eco a ser voz.
Parecida es la satisfacción que siento ahora al presentar este segundo libro,
como
continuación del diálogo iniciado en Teólogos de la liberación hablan sobre la mujer.Por
dos motivos: porun
lado, seha iniciadoun
diálogo entrehombres
y mujeres que trabajan la teología (independientemente de la diferencia de nivelesacadémicos,
de reconocimientos, experiencia o edades); y segundo, porque los comentarios son sobreun tema
que justamente hadificultado dicho diálogo entrehombres
y mujeres: la mujer.La
importancia de la discusión de estetema
entre mujeres y varones para la liberación de lamujer y para la liberación de toda la sociedad, es fundamental;
como
lo indiqué ya enla introducción del libro anterior,ambas
se atrasan,
quedan
truncas, pierden fuerza sino
setoma
en serio la situación de opresión de la mujer.He
aquí once entrevistas. Diez de ellas son hechas a mujeres yuna
aun
varón. Las mujeres entrevistadas—
católicas y protes- tantes—
son mujeres conocidas enlos círculosteológicosporsusescritos, su experiencia en la enseñanza o en la pastoral y su participación en conferencias de teología latinoamericanas o internacionales. El varón es Jon Sobrino, conocido sobre todo por su Cristología.
La
intención original de este proyecto, por así llamarlo, era de colocar en el tapete eltema
de la mujer para quehombres
y mujeres teólogos (as) reflexionaran sobre él. Poreso se entre- vistó también a mujeres en elprimervolumen
y aun hombre
enel segundo. Sinembargo, y hay que reconocerlo,parece serque en la práctica no se dio así.
como
por una necesidad imperante, la mayoría de las mujeres prefirieron hablar sobre lo que loshombres
dijeron, o para que ellos las escuchen. Esto nos muestrael deseo de las mujeres de conversar sobre eltema
con los hombres, frente a frente.Las preguntas han sido elaboradas con la intención de abarcar cuatro ángulos: la opinión de las mujeres sobre el estado de la discusión en general, tal
como
fue tratada; algún comentario o aporte sobreun
aspecto teológico o hermenéutico, según el caso de las entrevistadas (os); el esfuerzo por aclarar o aclararse el significado de perspectiva de la mujer, y contribuciones para avanzar hacia una práctica real en la liberación de la mujer.Las respuestas a las preguntas son
muy
ricas y variadas. Se notará incluso, los distintos grados de conciencia o de preocupación feminista que existen en lasmismas
mujeres, loque nos indicaque eldiálogo entre nosotras
no
se agota; es más, debe serpermanente. Valiosísimotambiénsería que loshombres
se reunieran entre sí, alguna vez, para reflexionar sobre el
tema
de laopresión de la mujer enAmérica
Latina,pues hayun
con- senso general,enhombres
y mujeres, de queestetema
afectano
solo alamujersino alatotalidad delasociedad.En
este sentido, los dos libros nos son útiles tambiéncomo
herramientas de trabajo en talleres de base o grupos de reflexión, sean mixtos o no.Cuatro puntos
me
llaman la atención en estas entrevistas; seña- lan un avance en claridad, dentro de un consensomínimo,
entre loscírculosde mujeresteólogas que conozco deAmérica
Latina.Ameritan ser
mencionados
en esta introducción.En
primer lugar,queda
claroque la categoría de clase es necesaria pero no es suficiente paraun
análisis de la mujer. Reflexionar sobre lamujer pobre implica hablarde ella
como
mujer oprimida por su sexo. Estono
estaba ausente en nuestras discusiones sobre la mujer, sin embargo,pasábamos muy
rápido,como
diceCarmen
Lora, alamujerpobre, es decir,ala mujer oprimida económica-
mente
por nuestro sistema capitalista.En
segundo lugar,un
aspecto interesante quemencionan
algunas entrevistadas, es lanecesidad de estudiar las teorías feministas
como
herramientas deanálisis,paraentenderlaopresióndelamujer, ypoder hacerasíuna
teologíamás
coherente y eficaz desde la perspectiva de la mujer. Esto lo veocomo un
avance en algunas mujeres— no
entodas
—
, pues es innegableque
ha habido prejuicios de parte y parte: las unas rechazan a las teólogas porque piensanque
la religión es perjudicial para la mujer, las otras cuestionan a las feministas que muestranpoco
interés por elcambio
social glo- blal. Creoque
es necesario,como
diceMaría
José, hacer aun
lado los prejuicios y trabajary retrabajar, reinterpretando, reha- ciendo, todos,hombres
y mujeres, las teorías feministas, in-cluyendo las deotras partes del
mundo. Como
tercerpunto,me
llamó la atención el hecho de que se habla abiertamente de la
ordenación de la mujer.
Según Ana
María y Pilar, se tratadeun tema que no
es periférico y queincumbe
a lascomunidades
eclesiales de base. Parece ser
que
antes, por diversas razones, se le habíadado muy
poca importancia. Finalmente, tengo laimpresión de que, aunque casi todas hablaron de la perspectiva de la mujer, y
no
pocas dieron buenos aportes, eltema queda
aún para ser profundizado.Cada
vez estoymás
convecida deque
puede sermal
entendido en peijuicio de las mujeres.Y
esto por lo de " femenino", talcomo
la opinióncomún
lo entiende.Nancy
y Tania usan lamisma
palabra perocon un
significado diferente.Los
términos nos traicionan.Lo
que por lomenos
ahora debe quedar claro en el lector (a), es queno proponemos
haceruna
teología "femenina", desde el punto de vista termi- nológico o biológico, sino desde la óptica de la mujer. Esta óptica incluye su experiencia de opresióncomo
mujer en la historia, y su contribucióncomo
un ser diferente.En
estohay
consenso en las mujeres.Ha
de alcanzar toda la teología, lahermenéuticayla iglesia. Jon notaladiferencia:en sus reflexio- nesseve forzado ahablarde lamujer ylo femenino.
Me
parecequelo de la opresión histórica lotenemos
más
omenos
claro, lo de " serdiferente" aún no, se está haciendo amedida
que cami-namos
juntas y juntos en este proceso de liberación.El diálogo, obviamente
no
termina aquí, esa sería una infideli-dad a nuestras convicciones.
Es
más,como
se observará, se dejaron de ladomuchos
aspectos importantes, sobre todo los teológicos, que deben ser retomados posteriormente. Por eso, invito a lectores y lectoras que trabajan la teología, la biblia, o enla iglesia, que entrenenestediálogo comentando,corrigiendo y contribuyendo para enriquecer la discusión, sea en escritos, revistas o grupos de trabajo.Agradezco hondamente
a las mujeres que participaron en estas entrevistas y a Jon, en todas ellashay
una gran sinceridad, in- teligencia y coraje. Gracias también alPTE
(Programa deEducación
Teológica) del ConsejoMundial
de Iglesias que fi-nanció la publicación.
Elsa
Tamez
11 de noviembre de 1988
Pilar
Aquino
Los Angeles, mayo de1987
Pilar
me
contóenunacartaque habíatrabajadocomotresañospara juntardinero yhacersudoctorado enteologíaenFrancia. Llegando a París se percatóde queelcostodelavida erademasiadoalto;sus ahorrosno le alcanzarían. Se fue entonces a España, y desde la UniversidadPontificiadeSalamancameescribióunacartaendonde medecía: "...PareceserqueSalamanca, ensussiglosdeexistencia, hasta ahorano ha otorgado elgrado doctoral a ninguna mujer, la únicaqueloharecibidoesTeresa deAvila,...ypor HonorisCausa..."Que tengas suerte, Pilar. Esta conferencia me la envió escrita porque no lapudeentrevistarpersonalmente.
ELSA: ¿Qué
te parece el libro en términos generales?, avances, lagunas, decepciones, sugerencias, etc.PILAR:
Para respondera tu pregunta, he de decirque la lectura del librome
resultó fascinante, ymás
queeso, provocadora.Fue como
entrar en el baúl de la historia que se está re-escribiendo desde los pobres, la periferia, y desde ahí, sacar lonuevo
y lo viejo.Lo
viejo paraser acrisolado o desechado y lonuevo
para ser pulido, cernido, relanzado para crear nueva vida. Creo,como
dices en la presentación del libro, que este diálogo inicialmarca
unmomento
histórico en la reflexión teológica lati-noamericana,
no
porque estemos en los umbrales de la construcción de unnuevo
lenguaje, sino porque estamos en los umbrales de la construcción de una forma nueva para hacer teología que pretende servir al proceso de liberación de los pobres y a la construcción de una sociedadmás humana.
En
todos los entrevistados se aprecia una constante: el recono- cimiento de la participación mayoritaria de las mujeres tanto enlas
CEBs como
en las organizaciones populares, de barrio, etc.,y también cada vez en
mayor número
en elcampo
de laproducción teológica.Dicen además, que es presenciade avance,
de novedad, de calidad, o sea, relevante.
Y
creo que aquí está el asunto.En
la teología clásica dominante, por ser hecha por varones, blancos y célibes (y en general bajo la égida de la iglesia de cristiandad), es claro que se da prioridad a problemas de blancos, varones ycélibes (y engeneral tiende a reforzar estemodelo
de iglesia). Entonces es también claro que sea rígida,que
no
le preocupen, que no dé relevancia aproblemascomo
los de la mujer, los indígenas, los negros. Por eso veo que en este diálogo inicial en la teología de liberación latinoamericana quecomienza
a incorporar la participación de la mujer, que da rele- vancia a su presencia cualitativa y cuantitativa, aparece ya porun
lado una crítica y superación de la teología dominante y porotro, una profundización y ampliación del
método
teológico lati-noamericano. Si el discurso teológico es la racionalidad para expresar laexperienciade fe,personal, social ypolítica, lateolo- gía de liberación tendrá que ampliar el acto primero y profun- dizar y enriquecer el acto segundo, justamente a partir de la perspectiva de la mujer oprimida que busca su propia liberación y la liberación de su pueblo.
Son muchos
temas los que sepueden
comentar a raíz de la lectura del libro, pero quisiera concentrarme en algunos en particular.Veamos.
Con mayor
omenos
claridad, hayun
acuerdocomún
en que la opresión de la mujerexiste en la iglesiay la sociedad y que ésta esuna
situaciónintolerableque daña atodos, varones y mujeres.Expresado teológicamente, es un pecado que hay que erradicar, que
no
debe existir.De
ahí que se tengan que completary mejo- rarse el análisis de la realidad, elmétodo
teológico, la exégesis y la hermenéutica bíblica. El trabajo teológico que sirve a la li-beración de los pobres, no puede defender argumentos (bíblicos o de la tradición) que favorecen la exclusión y la opresión de la mujer. Este diálogo inicial, ojalá permita a los teólogos, cada
uno
según su disciplina, estar alertas y poner atención a este problema.Vi
conmucha
alegría ycomo
avance,cómo
casi todos los teólogos indican a lasCEBs como un
espacio importantísimo para la liberación de la mujer.Como
dicen: "ahí está surgiendo algo nuevo".En
lasCEBs,
sostenidas en su mayoría por mujeres, secomienza
a ver unnuevo
rostro de iglesia.Este aspecto lo expresa
más
claramente Pablo Richard al ex- poner la discontinuidad y negación de la cristiandad a partir dela iglesia de los pobres.
Es
aquí,donde
sospecho,podemos
ubicar la discusión en
tomo
a Mujer-Iglesia-Poder.Todavíasobre estepunto quiero mencionar doscosas, dos temas sugerentes que se insinúan en el libro.
Cuando uno
vela participación de lamujer
enlas comunidades, descubrimoscómo
se favorece la conciencia de ser pobre y ser mujer. El descubrir su opresiónno
sólocomo
pobre sino tambiéncomo
mujer,no
generaun
visión unilateral del proceso de liberación en el sentido de "restringir" elcampo
de lucha "a la casao a la comunidad",como tampoco
de oponerse al varón(al marido, al padre etc.), sino que se amplía el sentido de la lucha, se profundiza la conciencia de luchar por
una
liberaciónmayor
para todos. Entonces la mujerasume un compromiso
solidario
con
otrasmujeres ycon
los varones que tiende a trans- formar tanto elcampo
domésticocomo
el ámbito de lapráctica política.O
sea, lamujer populartiende a"dis-dicotomizar" cada vezmenos
lopúblico y loprivadoporque tiene que "laberintear"con
los dos.La
mujer que participa en lasCEBs
y en elmovimiento
popularmás
ampliointegra con sabiduría (yno
con pocos problemas) lo doméstico, ycomienza
a cuestionar y pe- lear también en elcampo
detoma
de decisionesque
afectan a las orientaciones de la sociedad. Entoncesme
pareceque
aquí hayun
trabajo serio que hacer. Creo que la participación de la mujer enlaconstrucción denuevas formas de convivenciasocial y en la construcción de la iglesia de los pobres, ofrecemayor
posibilidad,
mayor
coherencia para articular adecuadamente lo público y lo privado, lo personal y lo social. Este trabajo creoque compete
a los dos, a varones y mujeres, pero casime
atrevería a decir
que
sin los varones y sin el aporte de los teólogos, esta tarea se vuelvemucho más
difícil porque por lo general al varón se le dificultamás
articular la esfera privada, elcampo
de lo doméstico a lo público.Otro asunto que sería
bueno
tocar es lo que se refiere al minis- terio ordenado para mujeres. Pixley sugiere que por su valor simbólico (aunque estoy segura que tienemuchas más
razones que ésta) esnecesario promoverlo. PabloRichard diceque
sino
se da la ordenación de la mujer en todos sus niveles,
no vamos
a pasar de la cristiandad a la iglesia de los pobres.
Es
curiosoque
sólo estos dos teólogos toquen eltema
de forma explícita,¡claro!, aparte de lo
que
tú, Elsa, recoges al final de las entre- vistas.Personalmente, y
puede
ser queme
equivoque, creoque no podemos
ya seguir obviando estetema
en la teología de liberación.No
por elhecho
de callarlo, la iglesia institucional va a ceder o a negociar avances en otras áreasen
beneficio dela liberación de nuestro pueblos. No, creerlo así sería
una
ingenuidad especialmente en los tiempos presentes, por lomenos en
lo que tocaa la iglesia católica.Yo
soycatólica.Más
bien, creo que el
tema
de la ordenación de lamujer
está jus- tamente en el centro del problema mujer-iglesia y que toca directamente a la estructura de poder (patriarcal y machistacomo
sabemos).Tampoco
estoy tan segura deque
estetema
"no preocupe" para nada a las mujeres de las
comunidades
de base porqueno
puede ser así. El procesomismo
de lascomunidades no
puede aceptar la sacralización de lo masculino en su expresión litúrgica y de fe. Esto seríauna
contradicción yuna
reproducción de la cristiandad.Cuando andamos con
lascomunidades más
lejanas delosejidos del desiertoo los ranchos de las sierras yhacemos
la liturgia de la palabra y luego se distribuye la comunión, la gente siempre pregunta: ¿y por quéno podemos
celebrar"toda" laeucaristía? Entoncesme
pregunto:¿hasta qué punto es realmente periférico
hoy
porhoy
el asunto del ministerio ordenado para la mujer enAmérica
Latina?Y
lapregunta surge porque es precisamente en este
campo donde
la iglesia institucional semueve como un
todocompacto
y uni- forme. Se niega aún la discusión de la pregunta.Es
más, enel reciente Sínodo sobre los Laicos fue
más
clara estaposición.Creo
que si este esuno
de loscampos
privilegiados para el ejercicioconsciente y reguladodel podereclesiástico dominante, creo también que la respuesta nuestra ha sido y es irregular e inestable.La
iglesiano
va a cambiar su posición sobre este punto porelhecho
de que nosotrasnosneguemos
a abordarlo o a "levantar esta bandera", esta actitudmás
bien fortalece su postura.Me
parece que es claro, por lomenos
paraAmérica
Latina,
que no
se trata de plantearun
ministerio ordenado para lamujer
en continuidad con la concepción del ministerioen
la cristiandad. Creo que hay abundante riqueza en la experiencia de lasCEBs que
permite discernir y acrisolar cualquierpretensión de este tipo...
En
fin, sino damos
cabida a las esperanzas,¿cómo vamos
a construir el futuro?ELSA:
Otra pregunta queme
parece importanteque abordes es:¿Qué
es para ti la perspectiva de la mujer?, ¿ qué significa eso:"perspectiva de la mujer"?
PILAR: Aunque
pensaramucho
la pregunta, siempreme
sorprendería en el sentido de que constituye
una
invitación a mantener activa la pregunta por la identidad de la mujer. Esta pregunta difícilmente se agota o totalmente se define, pero es directa y necesaria. Implica retomar elcómo
veo almundo,
la sociedad,mi
fe, a las otras mujeres y a los varones, la lucha diaria,mi
colaboración a la esperanza, la utopía, etc., o sea,cómo
vivo estas dimensiones conmi
ser, sentir de mujer ymis
ojos de mujer. Hasta hace pocono
erauna
preguntacomún
en teología nitampoco
en otras disciplinas. Para ser sincera, toda- vía a finales de los setenta nome
la planteaba, no era foco de interés paralateologíadeliberación,o mejordicho,no
habíaun
esfuerzo organizado, sistemático y consistente para abordar esta problemática en ese entonces.Aunque
para hacerjusticia al procesomismo
desdedonde
se plantea esta pregunta, por lomenos
deloque yo conozco, yapara esetiempo había esfuerzos seriospor reflexionarel papel dela mujer, sus contribuciones alproceso de liberación, la especificidad de su lucha, su articulación al proceso globlal, etc., en varios países (Costa Rica, Perú, Brasil, México, Nicaragua, Colombia, etc.).
Tú misma
año tras año conducías en elDEI
el taller sobre Mujer- Iglesia y Teología.Creo que esta perspectiva de la mujer tiene que ver con la irrupción del pobre en la iglesia y la sociedad, y
más
particu- larmente con lapresencia colectivade la mujerahí, enelcampo mismo
de la prácticacomprometida
por transformar las causas delempobrecimiento yla opresión.Y
ahí,una
delasestructurasmás
profundas por ser persistente, consistente y uniforme, elmachismo. Veo que
es esta práctica deamor
solidario, esta pasióncomprometida
por rescatar a los que son privados de la vida y rescatar la suya propia, lo que originó lo que IvoneGebara
llama "la irrupción de la conciencia histórica en la vida de millones de mujeres".Es
por su actividad ynueva
posturafrente a los acontecimientos de la vida que se evidencia el
nacimiento de una
nueva
conciencia.Entonces, es la percepción de que las
máximas
potencialidades de la vidano
serán posibles mientras exista el dominio deuna
clase sobre otrani el dominio del varónsobre la mujer. El ansia por
un mundo más humano,
creativo, sensible, fraterno y justo, simplemente se frustra.En
el fondolo quemueve
es la convic- ción de que la situación presenteno
corresponde a lo que lamujer debe ser, y por consecuencia, el varón
tampoco
está siendo lo queestá llamado a ser. Así,laperspectivadela mujer quiere ayudar a re-encontrar el rostro, vocación, identidad y destino de lamujer
y contribuye también a re-construirel rostro del varón porque los dos están asociados a unamisma
fuente y llamados aun mismo
destino: suimagen
en Dios.Me
atreveríaa decirque mirar el
mundo
con los ojos del varón, soluciona elproblema
deun
sector de la humanidad, pero mirarlo con los ojos de la mujer, soluciona el problema para todos: varones y mujeres.La
perspectiva de la mujerpone
de relieve y de formamás
concreta los ejes de la teología de liberación
como
es la dialéctica muerte-vida, opresión-liberación.Y
es así porque su experienciamás
profunda está ligada al origen y al final de la vida, su experiencia es fundamentalmente relacional, se dajus- tamente en el corazón de la dialéctica muerte-vida, sobre todo cuando parece que la muerte se enseñorea sobre la vida. Esta dialécticala atraviesapordentro y porfuera,entodas lasesferas de la vidahumana,
en lo cotidiano y en lo público.Para
mí
entonces, la perspectiva de la mujer da lugar aun
acercamiento epistemológicomás
amplioen el trabajo teológico en tanto que integralas preocupaciones, preguntas, cuestiones e intuiciones propias de la mujer. Permite también repensar lo que significa ser crcatura nueva,cómo
integrar lo personal y lo social. Permite descubrirotras dimensiones dela solidaridad, elamor, la alegría, la fiesta, el dolor y la soledad en la lucha por
lajusticia.
Lo
que es la terquedad en la defensa de la vida en todas sus dimensiones se descubre desde la perspectiva de la mujer.No
basta,como
sabemos, el logro de estructuras políticas, económicas y sociales nuevas si no se encara a la par y simultáneamente la lucha contra elmachismo. La
resistencia.fuerza y perseveranciade lamujeres por
un
lado, energía origi- nal que tieneque
ver conla persistencia y fidelidad del Dios dela
Vida
y por otro, entraña su profundo carácter profético.En
este sentido
me
parece indispensable superar ese viejo problema quevenimos
cargando desde hace tiempo: la perspectiva de las"postergaciones", de las "emancipaciones secundarias" en el trabajo teológico latinoamericano.
ELSA:
Quisiera que comentes eltema
de la metodología teológica desde la mujer, que se refleja en las entrevistas.Tu
opinión
en
cuanto a lo que piensan los entrevistados sobre lametodología teológica.
Tu
experienciaen elquehacerteológico desdeel ángulo dela mujeryqué añades a lo presentado.PILAR: La
pregunta es bastante amplia y densa.No
creoque
pueda irrespondiendoestrictamente en el orden que presentalas preguntas. Trataré de exponer enlamedida
delo posible loque
piensode cada punto enparticular,aunque
a veces salte detema
o repita lo que otros yahan
dicho.Quisiera
empezar
por reconocercómo,
a raíz deeste diálogo, el espejoopaco
de la historia que a veces reflejaun
solo lado, el del poder,comienza
poco a poco a aclarar la imagen. El quehacer teológico desde la mujer tendrá necesariamente otros acentos, relevancias y preocupaciones queno
aparecerían nor-malmente
enun
discurso teológico hecho por el solo ojomas-
culino. El discurso teológico que sirve a la liberación de los pobres y que incorpora
además
a la mujerdoblemente oprimida, tendránecesariamente otro sabor y otros énfasis.La mujer
tiene otramanera
de concebir la realidad y por ende, de concebir eldestino final de la humanidad.
En
este sentido creo que lamujer enraiza su saber en laexpe- riencia concreta.La
experiencia eselsuelodesdeel cual levanta las preguntas de sentido que tienen que vercon
lo personal y lo social,con
la vida y la muerte, la opresión y la liberación.Es
en el corazónmismo
de esta realidaddonde
vive su experiencia de fecomo
práctica de liberación, ahí encuentra el pecado que deshumaniza, pero también encuentra las posibilidades para la salvación, para seguir creyendo y luchando poruna
sociedad mejor para todos.La
formacomo
capta este proceso, si bien le19
aparece conflictivo, estructural y global, o precisamente por
serlo, le integra otra dimensión, aquella que se expresa en la relación
humana,
corporal y espiritual, la que tiene que ver con lo cotidiano delavida, quese relacionaconlas formasconcretas derelación entre elvarón yla mujer entodaslasesferas posibles de la relaciónhumana:
seala casa o lo social.En
este sentido, su visión es globalizante y unitaria.Y
diría también que se re- lacionacon
la satisfacción o no de las necesidades básicas y primariasque
tienen que ver con la protección, cuidado, prolon- gación y defensa de la vida, talescomo
el pan, la salud, el vestido, el techo, la educación, etc. (aunque éstasno
sean nece- sariamente exclusivas de la mujer). Sinembargo
creoque
lo unitario de su perspectiva se debe a que la mujertiende a estarmás
cercana ala relaciónhumana,
estáligada alorigen y al final de la vida, por eso su experiencia de la vida es fundamental.Creo que este aspecto se ha mantenido desde siempre en las culturas autóctonas de nuestros pueblos; recuerdo por ejemplo a laTonantzin o a Xilonon, diosade los chilotes, que es la-espiga, la flor del maíz, ella protegía el ciclo de la siembra hasta la
cosecha y proveía la mejor tierra, a
cambio
de ello,no
debía de haber hambrientos en la comunidad.La
"clase rica"no
podía apropiarse de los graneros... en fin... vuelvo al tema. Entonces, desde la experiencia concreta de la vida, reflexiona. Quiere decirque
su discursoracional estáprofundamente articulado a la experiencia vital, así, lamanera
de organizarel pensamiento, la razón, tiene otros parámetros que los clásicos del pensamiento puro y claro occidental.Me
parece que este punto nos llevaría a decir que con el aporte de la mujer al trabajo teológico, estamos sí, en los umbrales deuna nueva
epistemología, otramanera
de articularel discurso dela fe que tiende a profundizar y ampliar la
voz
de la prácticacomprometida
y la voz del instrumental analítico en la teología de liberación. El acto primero esta ahí,como
lo expresaAna María
Tepcdino: "el grito de la mujer brota desde dentro del grito de los pobres y oprimidos... y por eso, la reflexión que parte de la mujer, quiere hacer oír su vozcomo un
servicio a todos los marginados...con
la finalidad de buscar la justicia".Se trata entonces de ampliar y dar
más
lucidez al acto segundo incorporando todas las dimensiones de la vidahumana,
ocomo
bien lo dice Ivone, de devolver al lenguaje teológico su ca- pacidad de tocar los centros de la existencia
humana.
Entonces, en la identificación de "los males", el reconocimiento
mutuo
delmal
delmachismo,
de la dominación del varón sobre la mujer y su extensión pervasiva en lo social y doméstico, nos tiene que llevar a reconocer con honestidad, que la perspectiva delaspostergaciones (ode lajerarquía de losmales)no
tiene ya consistencia, no se puede posponer la dimensión de las rela- ciones varón-mujer aun
futuro deseable (aunque posible). Tra- bajar ambos, varones y mujeres, esta dimensión, significa avan- zar ya hacia nuevas síntesis, hacia la ansiada igualdad, recipro- cidad y finalmente hacia nuevas formas de convivencia social.Aquí
lateología prestaun
servicio indiscutible desdelaperspec- tiva de la mujer:humaniza
el proceso.Me
parece también que la perspectiva de la mujer en la teología de liberación,no
será desde su punto de partida,un
apartadomás
de su discurso.No
se trata de crearuna
"teología de liberación de la mujer" ouna
"teología de la mujer" distinta dela del varón. Se trata a
mi
parecer, de la teología de liberación que enriquece sus presupuestos al asumir las preguntas, sueños y preocupaciones de la mujer en elmismo
ejercicio meto- dológico que descubre lasrelaciones internas del sujeto popular.Entonces, al explicitar e incorporar en el sujeto, a la
mujer
doblemente oprimida, la teología de liberación estádando
cuenta cabal de su función crítica. Perono
sólo eso, también estádando
cuentade los anticipos de utopía, y esto esmás que
razón para decirque la teología de liberación eshoy
porhoy, elcauce mejorpara articularla inteligencia de la fe a partir de las
preocupaciones y esperanzas de la mujer.
Desde
aquí creo que tenemosuna
inmensatareacomún
pordelante. Esla experiencia concretalaque
vamarcando
los ejes vertebrales de la reflexión teológica, por eso veo necesario la "descodificación" y "re- estructuración", porun
lado, del lenguaje, pero quizámás
im- portante, de los temas fundamentales de la teología de libera- ción.Habrá
que haceruna
relectura, desde la perspectiva de la mujer, de temascomo
el Reino, los pobres, el seguimiento, los ministerios, la iglesiadelos pobres, laescatología,lacristología, proyecto, etc., sabiendo siempre quecomo
teología, es palabrahumana,
situada y contingente, histórica y limitada, pero que quiere con lo mejor de sí,acompañar
elcamino
de los pobrescon
humildad y eficacia.21
.
Tereza
CavalcantiLima,octubrede1987
Supe que Terezaparticiparía delencuentro debiblistasen Lima, al cual yo también iba a asistir; así que le escribí solicitándole la entrevista. Afortunadamente fuimos compañeras de cuarto.
Me
gustómuchoconocermásaTereza, tratardedescifrarsumiradatan profunda que nopasa desapercibida. Hablamos muchasveces, de todo,en lanoche, acostadas, en looscuro:dos, tres ocuatro veces nosdijimos : "hasta mañana, que duermas bien". Pero Tere, a la
hora delaentrevista ,escomoCarlosMesters:hayquesacarlelas palabras a punta depreguntas. Ypara colmo, dosveces tuve que bajaracontestarel teléfono,dejándolahablandosola conlagraba- dora. Enmedio de maletas listas hicimosestabonita entrevista en nuestro cuarto. Erancomo las 11.00 delamañana.
ELSA: ¿Qué
te pareció el libro, Tere, en términos generales?TEREZA: A mí me
gustómucho
leerel libro. Descubríaspec- tos desconocidos de teólogos que conocemos.Es un
libro divertido, de una lecturamuy
agradable. Creo que sirvió para que losmismos
teólogos se aclararan en algunos de los puntos.Me
parece que el libro es importante porque por lomenos
hace avanzar la reflexión sobre la mujer.ELSA: ¿Qué
lagunas le encuentras, hayun
problema que techoca a la vista?
TEREZA: No
hepensado aúnen eso,como
libro de entrevistas es difícil sañalar las lagunas. Si hubiera sidoun
libro de reflexión creo que se podría hablar conmayor
facilidad sobre eso.23
ELSA:
Bueno,dime
entonces qué fue lo quemás
te gustó del libro.TEREZA: Me
gustó la espontaneidad que surge por el hechomismo
de ser entrevistas. Allí noté que loshombres
hablanun poco
contimidez sobre eltema
de la mujer. Sentíque paraellos esun poco
difícil, que tal vez tienenun poco
demiedo
de hablar.ELSA:
Tereza, tú trabajas la hermenéutica, colaboraso has co- laborado junto con Carlos Mesters en elCEBI
(Centro de Estu- dios Bíblicos),coméntame,
pues, algo sobre hermenéutica y mujer,cómo
ha sido tratada esta cuestión enlas entrevistas, qué contribuirías tú a la discusión, cuál ha sido tu experienciacomo mujer
en el uso de la Biblia.TEREZA: Yo
nome
sientomuy madura
en esta cuestión.Estoy aprendiendo, de las teólogas y de las mujeres que leen la Biblia en las
Comunidades
de Base.En
términos generales estoy de acuerdo con lo que han dicho la mayoría de los teólogos sobre la hermenéutica. Perocomo
mujerestoy todavía buscandoun camino
en lalecturade la Biblia.Me
gustómucho
el principio de distanciamiento y acercamiento que tú nos pro- pusiste en Oaxtepec, México, en el encuentro de teólogas del Tercer
Mundo,
y lo estoy poniendo en práctica en lasComunidades
de Base(1).Es muy
interesante leerla Bibliaconlasmujeres de labase.
Una
vecómo
las mujeres se indentifícan con ciertos aspectos de algunas mujeres que aparecen en la Biblia. Y, claro, aparecen también afirmaciones queno
sepueden
aceptar.ELSA: ¿Como
cuáles?TEREZA:
Bueno, todo el aspecto patriarcal de la cultura bíblica, frases de Pablo y ciertas afirmaciones que una ve también en los libros eclesiales.ELSA: ¿Tú
creesque haytextos bíblicosque no son normativos para la mujer?1)Esta ponencia, presentadaenel Encuentro deOaxtepec, fue publicadaenla revistaVidayPensamiento del SBL,
N
9 1,1987.TEREZA:
Absolutamente.Lo
único queme
parece normativo es Jesucristo, ycon
ello, su relación conlasmujeres que fueuna
relación liberadora.
ELSA: Cuéntame más
de tu experiencia en el uso de la Biblia con lasmujeres, ¿has descubierto alguna metodología de lectura que beneficie a las mujeres?TEREZA: Lo
que veo es que la metodología que yo uso es lade Carlos Mesters, que sirve para el pueblo de
una manera
general, es decir, para el pobre, para aquellos que buscan
una novedad
en la Biblia; y la mujer,como
forma parte de este pueblo, busca también una novedad.ELSA: ¿Cómo
es esemétodo?
TEREZA: Lo más
importante esque
te brinda algoque
es fundamental paratodos: laposibilidad dehablar y de expresarse,además
de oír a los demás.Todos
participan y todos se expre- san,hombres
y mujeres. Pero he notado que las mujeres se sientenmás
libres,más
familiarizadas para hablarcuando
se reúnenentre ellas mismas.Como
que su espacio de libertad se agranda. Entonceshe percibido que cuando estudiamoslaBiblia pormedio
de preguntas que vienen de la experiencia diaria y que abrenla posibilidad de expresarse,lasmujeresexperimentanuna
gran alegría de expresarse.Lo
hacen con palabras,con
dramas,con
distintos medios.Y
su alegría es inconteniblecuando
su experiencia esmuy
cercana a las experiencias de liberación de la Biblia.Creo
que
esun hecho
que las mujeres se expresancon más
facilidad que los hombres, aun
cuando
están oprimidas.Aquí
piensoun
poco diferente aHugo Assmann;
es cierto que la opresión le ha limitado los gestos, las palabras, el lenguaje, y frecuentemente la expresión de manifestar el placererótico, sin embargo, la mujer, por ejemplo, nunca ha dejado de llorar, ellaexpresa sus sentimientos, el afecto, el dolor, con expresiones corporales,
con más
libertad que los hombres.En
este sentido elhombre
se sientereprimido, oprimido.La
lectura dela Biblia, entonces, te crea espacios de libertaddonde
lamujer
puede expresarse abiertamente de diferentes maneras. Este hecho leayuda a descubrir la experiencia de la liberación en la vida.
25
ELSA: Pasemos
a otra pregunta.No
sé si tú concuerdas conmigo, perouno
de los problemas difíciles, y que también todos los teólogos reconocen, esla incoherencia entre el decir y el hacer en lo que respecta a las relaciones injustas entre varón/mujer, estamosviviendo
una
contradicción.Me
hedado
cuentaque no
es tan difícil aceptar a nivel teóricoque
existeuna
opresión de la mujer y de reconocerque uno
es cómplice, casi inevitablemente, de esa opresión;me
refiero sobre todo a loshombres
pero también a las mujeres.Estamos
pasando porun
atolladero,
no hemos
podido avanzarmás
allá, yme
parece que se debe a esa dicotomía entre el decir y el hacer.Cómo
podríamos superar esa incoherencia, en términos concretos.
TEREZA: Yo
pienso que no hayotrocamino
quela experienciamisma,
las tentativas continuas de conversión que estamos viviendo aquí enAmérica
Latina.La
conversión al pobre, laconversión en la relación
hombre/mujer
sonmuy
parecidas.Creo que la experiencia del diálogo se haceen el diálogo,
no
en otraforma.En
estas tentativascaemos
en elerrory después in-tentamos salirdel errorycaminar
más
cadavez.Yo,
como
mujer,comparo
la experiencia de fe y la experiencia corporal de la mujer en la vida.La
fe te permite siempre abandonar comportamientos antiguos y te abre a comportamien- tosnuevos. Esto se hacea través de rupturas.Con
la vida dela mujer, sucedemás
omenos
lomismo,
por ejemplo, pasa por elmomento
de la desfloración, que es tambiénun momento
de aberturahacia otra dimensión.En
elmomento
del parto algo serompe
conmucho
dolor, pero se abre el paso para el otro. Creo que la fecamina
de lamisma
forma,con
grandes rupturas,muchas
veces dolorosas, que se transforman en aberturas parauna
vidamucho más
libre,mucho más
rica.Yo
creo que es asícomo
se camina:con
aberturas que pasan pormomentos
de muerte para alcanzar la resurrección.ELSA: Según
tu opinión, ¿qué significa este libro para la teología de la liberación?TEREZA:
Creo que el libro nos ofrece la oportunidad de refle- xionar sobre un tema queno
se centraúnicamente en elmarco
dela clase social.
La
opresión de la mujer esun
aspectomuy
importante de la opresión de todo el pueblo.
Con
el tema de lamujer los teólogos y teólogas tienen la oportunidadde refle- xionarno solamente a partir de categorías, sino también a partir
de su experiencia personal. Este libro nos señala esa gran ri-
queza. Entonces,
yo
creo que tenemoslaoportunidad dematizarun poco
nuestro acercamiento centrado en la clase social del pobre, endonde
el aspectoeconómico
es casi exclusivo. Eltema
de la mujer añade nuevos ángulos de vista, importantes a lateologíadelaliberación,además
del de clase,como
el sexual, el afectivo, y otros.Yo
creo, claro, que la opresión principal dela mujerviene de su situación de clase subordinada. Para
mí
lamujer
de laclase altano
esuna
mujeroprimida, ni socialmente ni sexualmente. Al contrario, yo creo que ella, e incluso lamujer
de la clase media, es tambiénmuchas
veces opresora de otras mujeres que trabajan en su hogarcomo
empleadas domésticas.Muchas
mujeres de la clase alta pasan arreglando su cabello, dedican sus energías a hacerse bellas yno
tienen ningún trabajo. Poreso creo que la opresión de la mujer se da en la mujer de la clasemedia
baja y en la mujer pobre.ELSA: ¿Tú
crees que estomarca
nuestra teología de la liberación desde la perspectiva de la mujer?TEREZA: No,
en realidadno
se ha trabajado sobre esto.Hemos
trabajadomás
sobre la mujerpobre.Debemos
trabajarmás
sobre la opresión de la mujercomo
mujer.ELSA: Según
tú, ¿hay algo que nos distinguiría delos varones en el quehacer teológico?TEREZA:
Sí, yo creo que sí, perono
tepuedo
decirmucho
sobre esto porque
no
lo he trabajado aún.ELSA: Cuéntame
algo sobre la tradición cristiana que pesa sobre la mujer.TEREZA: Hay mucho
quedecirsobre esto.Un
aspectoqueme
parece importante mencionar sobre efectos negativos de la tradición cristiana en la mujer de ambiente popular, es la obligación que se le ha impuesto de ser la responsable de todo el quehacerdel hogar, y del cuidado de los niños.
Y
en verdad, la mayoría delas mujeres pobres son responsables de sus hijos.La
gran mayoría de loshombres
de la clase pobre tienen los27
hijos y sevan; y las mujeres se
quedan con
toda laresponsabili- dad.La
formación cristiana, entonces ha impuesto solo en ellas la responsabilidad de educar a los hijos yde aceptarel sufri- miento.Muchas
mujeres de la clase pobreno
creen siquieraque
tienen derecho alplacer. Parecieraque ellastienenlaobligación del dolor, perono
el derecho al placer.Creo que
la religiónmuchas
veces le ha impuesto a lamujer
estaconciencia. Porel contrario, elhombre
sí tiene derecho al placer, y la mujer tiene el deber de darle este placer al hombre. Eso, para mí, es una distorsión. Poreso esmuy
emotivocuando
enlasComunidades
deBase
y en losmovimientos
populares ellasvan
descubriendoque
tienen ese derecho, y que Cristono
tuvo prejuicioscon
respecto al cuerpo. Cristo fuemuy
libre,no negó
su cuerpo, y dejóque
la pecadora le lavara y se quedaramucho
tiempo en sus pies.Es
por eso que creo que Jesucristo es absolutamente normativo para nosotras las mujeres cristianas, porque su relacióncon
las mujeres ha sido deuna
gran libertad.Nos ha
propuestouna
formanueva
de serpersonas.Es
verdaderamenteuna buena nueva
para las mujeres, asícomo
para todos los pequeños, y los pobres y todos aquellos que sufrían en la so- ciedad de su tiempo.ELSA: Muchas
gracias, Tereza.Carmen Lora
Lima,octubrede1987
Desdeque oílosfuertes ruidos de la cama viejadonde estábamos sentadas haciendo la entrevista,pensé inmediatamente en las am- bientacionesque encabezan misentrevistas. Yes quevarias veces noshicieron reír, interrumpiéndonos. LLegó tarde a nuestra cita,
por eso cuando la vientrar a la casa de retiro de las hermanas doroteas,donde yoestabahospedada,
me
pusecontenta;temíqueno llegarapor algúncontratiempo,ellasiempreestámuyocupadayese eramiúltimo díaen Lima. Fueunaentrevistatranquila y emotiva.Carmen es una mujer que inspira confianza y seguridad. Reviví aquellosmomentos cuandolaescuchédenuevo, enelcassette;yno pudeevitarreírme varias vecesal oír losruidos de lacama. Eran como las 10.00de la noche.
ELSA: Carmen, ¿cómo
te parecióellibro entérminos globales?¿Ves
algunos avances, tienes algunas sugerencias,qué
lagunas encuentras...?En
fin, dime, cuálesson tusimpresionesprimeras.CARMEN:
Paramí
esun
libro queme
sorprendió.Yo
te diríaque
esa fue la primera impresión que tuve alcomenzar
a leerlo, y semantuvo
a lo largo de la lectura.Digo
queme
sorprendiópor varias razones: una,
no
sé si fue por lamanera como
tú hiciste las preguntas, o por elhecho
de ser gentecon
la cual tú podías entablaruna
relaciónmás
alia deuna
entrevista -lo cual de algúnmodo
se observa en el libro- que se pudieron revelarmuchos
rasgos personales de los entrevistados.Yo
sientoque
pusieronmucho
de sus personas.Eso me
parece importante porque creoque no
se nos presenta solouna
cuestión anecdótica, sinome
parece que tiene que ver con eltema
en sí.29