Como Dios Puede y Restaurara Tu Matrimonio Hombres

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Cómo Dios restaurará su matrimonio Un libro para hombres

por Dan y Erin Thiele

Hay sanidad después de los votos quebrantados Una guía para restaurar su matrimonio

Contenido Prefacio Introducción 1. La paz de Dios 2. Buscad primeramente 3. El hombre airado 4. Golpes de espada 5. ¿Ha sido desleal?

6. Bienaventurados los mansos 7. Él es el alfarero

8. La prueba de su fe

9. Las armas de nuestra milicia 10. Las peticiones de su corazón 11. Se unirá a su mujer

12. Él me guiará

13. El que esté sin pecado 14. Él nos da las llaves

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Prefacio Amado hermano en Cristo,

Mientras escribo esto, el libro para mujeres Restaure su matrimonio lo está publicando amablemente la editora Mt. Zion. A través de este libro estamos viendo la mano de Dios obrando en la vida de mujeres cuyo matrimonio ha sido restaurado.

Por algún tiempo, los Ministerios de Restauración [Restore Ministries] han estado recibiendo pedidos sobre una edición para hombres. Muchos han sugerido que sea yo el que escriba dicha edición; no obstante, no soy yo el escritor de la familia

Por muchos años Erin ha sido mi ayuda idónea, pero me apena decir que ha sido ella quien ha hecho la mayor parte del trabajo o la parte más difícil. Juntos hemos tenido siete hijos y sin lugar a dudas ha sido ella a quien le ha tocado la PARTE DIFICIL. Con este libro también ella ha hecho la mayor parte de la labor de parto. Ella me ha ayudado a reunir escrituras y ha dedicado horas pasando a máquina lo que yo he escrito. Estoy profundamente agradecido a ella por la ayuda con este libro, pero aun más importante, por su firmeza en nuestro matrimonio. Mi parte ha sido la de un crítico, redactor, y esposo perdonado. Déjeme decirle que la misericordia de Dios sí es real - ¡hay sanidad después de votos quebrantados! Lo que Dios ha hecho por nuestro matrimonio, yo sé que El hará por el suyo.

Dan

Tanto Erin como yo oramos que usted tome el tiempo para leer y releer cada Escritura que se ha escrito en las siguientes páginas. Su Palabra sana y ha cambiado la vida de nosotros. El Señor hablará a su corazón y cambiará su vida. Abra su corazón a lo que El quiere compartir con usted. El ha oído su clamor pidiendo ayuda, y es por eso que usted tiene este libro en sus manos.

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Este, amigo mío, es el encuentro de Dios con usted. Que Dios lo bendiga mientra lee su Palabra – El le está hablando a usted.

1 Yo te mando La Paz de Dios

“A todos los. . . amados de Dios. . . Gracia y paz a vosotros, de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo.”

Romanos 1:7 Amado hermano en Cristo,

Usted se encuentra en una crisis en su vida y en su matrimonio. Su esposa lo ha dejado (o usted ha dejado a su esposa o le ha pedido a ella que se vaya). Sin embargo, “a los que aman a Dios, todas las cosas les (pueden) ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados” (Romanos 8:28). Usted ha pasado por varias pruebas en su disturbado matrimonio. Si usted quiere que las cosas le ayuden a bien, debe primero amar a Dios y luego desear que se cumpla su propósito en su vida. Su propósito para su vida ahora mismo es que se acerque más a Él, que le permita tranformarlo más a su imagen. Y cobre ánimo, pues Dios ha dicho: “No te desampararé, ni te dejaré” (Hebreos 13:5). Dios no se ha apartado de su lado, “Aunque ande en valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo” (Salmo 23:4). Estoy seguro que el “valle de sombra de muerte” describe cómo usted se siente sobre su

situación, pero Dios ha permitido esto por su propio bien. Sólo después va usted a brillar como el oro. “En lo cual vosotros os alegráis, aunque ahora por un poco de tiempo, si es necesario,

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preciosa que el oro, el cual aunque perecedero se prueba con fuego, sea hallada en alabanza, gloria y honra” (1 Pedro 1:6,7). Lo más importante que ha de hacer ahora es “estad quietos, y conoced que yo soy Dios” (Salmo 46:10), y seguir el camino de Dios. Mire que todo lo que haga o diga sea según la Escritura; esté seguro de que sigue la Biblia con consistencia.

No es la intención de Dios permitir (ni desea) que su matrimonio acabe. Recuerde que Jesús dijo: “¿No habéis leído que . . . el hombre dejará padre y madre, y se unirá a su mujer, y los dos serán una sola carne?. . . por tanto, lo que Dios juntó, no lo separe el hombre” (Mateo

19:5,6). También, “Jehová Dios de Israel ha dicho que él aborrece el repudio” (Malaquías 2:16). Satanás es el que quiere destruir su matrimonio. Recuerde, “el ladrón (Satanás) no viene sino para hurtar y matar y destruir” (Juan 10:10). No crea en sus mentiras: “y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo” (2 Corintios 10:5). No le permita que le robe a su esposa. No le permita que destruya a su familia, su vida, a sus hijos, y que le robe su futuro. Siga el camino de Dios, escudriñe la Biblia, permitiendo que El lo santifique “con el lavamiento del agua por la palabra” (Efesios 5:26). Ore, crea lo que dice la Escritura, no lo que vea, “es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve” (Hebreos 11:1). “Pero sin fe es impobsible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan” (Hebreos 11:6).

Nadie sino Dios sabe exactamente por lo que usted está pasando ni las respuestas que usted necesita ahora mismo. Al orar (cuando usted habla a Dios) y oírlo (cuando lee su Palabra, la Biblia), Él puede darle la victoria que tiene para usted. No escoja seguir lo que digan los demás: los del mundo, amigos en la iglesia, o cualquiera que le dé consejo diciéndole algo que haya oído o leído. Si usted ora y lee la Palabra de Dios, Él le dirá primero en su corazón o

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durante su lectura de la Biblia, luego otro confirmará la dirección en la que Él quiere que usted proceda.

La mayoría de la gente, cristianos o no, le dicen cosas que suenan bien y que le caen bien a la carne. Pero si no siguen la Escritura, ¡es erróneo! “Bienaventurado el varón que no anduvo en consejo de malos” (Salmo 1:1). Cuando es de Dios, por lo regular parece locura (como defender su matrimonio cuando los demás le dicen “¡escápate¡) y siempre necesita la ayuda del Espíritu Santo para llevarlo a cabo. No es impulsivo ni rápido para actuar. Dios casi siempre dice “¡Espera!” Muchas veces durante la espera Él cambia la situación. Dios dijo que Él es el “Admirable, Consejero, Dios fuerte” (Isaías 9:6). ¿No desea usted lo mejor? ¿No le gustaría tener un consejero que conoce el futuro, que de verdad puede hacer volver el corazón de su esposa? Solo hay Uno que le puede señalar el camino correcto. ¡Confíe en Él y solo en Él! Hay tantos matrimonios quebrantados en la iglesia como los hay en el mundo. No siga a otro

cristiano, a un consejero cristiano, o a un pastor que da el consejo del mundo en vez del de Dios. Tristemente, muchos matrimonios son destruidos por los asesores matrimoniales. Ellos le dirán que su situación no tiene esperanza. Pero ¡gloria a Dios! ¡Sanar una situación sin esperanza es exactamente lo que Dios hace mejor! “Para los hombres esto es imposible; mas para Dios todo es posible” (Mateo 19:26). Colabore con Dios. Y no crea que sin la ayuda o cooperación de su esposa su matrimonio no puede ser salvado o mejorado. “Porque los ojos de Jehová

contemplan toda la tierra, para mostrar su poder a favor de los que tienen corazón perfecto para con él” (2 Crónicas 16:9).

No hay dos situaciones exactamente iguales; sin embargo, su Palabra tiene aplicación a toda situación. “nuestro Señor Jesucristo, Padre de misericordias y Dios de toda consolación, el cual nos consuela en todas nuestras tribulaciones, para que podamos también nosotros consolar a

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los que están en cualquier tribulación con que nosotros somos consolados por Dios” (2 Corintios 1:3,4).

Escudriñe su Palabra después de orar. “Pedid, y se os dará; buscad y hallaréis” (Mateo 7:7). “Y si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, el cual da a todos

abundantemente y sin reproche, y le será dada. Pero pida con fe, no dudando nada; porque el que duda es semejante a la onda del mar, que es arrastrada por el viento y echada de una parte a otra” “Santiago 1:5,6). ¡Usted debe tener fe! ¿Y de dónde viene la fe? ¡De Él! ya que “Toda buena dádiva y todo don perfecto desciende de lo alto” (Santiago 1:7). Esta lista le ayudará a seguirlo: Confíe y crea que Dios puede y quiere restaurar y volver a formar, a usted, su matrimonio, y a su familia. Dios no tiene a ninguna otra persona para usted, ni tampoco cree que usted escogió a la persona errónea. “Así que no son ya más dos, sino una sola carne; por tanto, lo que Dios juntó, no lo separe el hombre” (Mateo 19:6). “Y los dos serán una sola carne; así que no son ya más dos, sino uno” (Marcos 10:8). Si acaso usted pensando en volverse a casar, no es una opción. Ese segundo matrimonio tiene la posibilidad de menos de 20 % de éxito. ¡La posibilidad de que volverá a pasar por otro divorcio es 8 de 10! Luego pasa al número tres y cuatro. Deténgase ahora, cualquiera que sea el número en que está. ¡Hay una manera mejor! “Esforzaos todos vosotros los que esperáis en Jehová, y tome aliento vuestro corazón” (Salmo 31:24). “Danos socorro contra el enemigo, porque vana es la ayuda de los hombres” (Salmo 60:11). También vea Salmos 108:12. (Por favor lea el capítulo 11, “Se unirá a su esposa” para más conocimiento.)

No hable con los demás sobre su situación. Hable con Dios. Escudriñe su Palabra buscando la respuesta. “Pedid, y se os dará; buscad y hallaréis” (Mateo 7:7, Lucas 11:9. El es el

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tus palabras serás justificado, y por tus palabras serás condenado” (Mateo 12:37). Tenga especial cuidado de jamás compartir nada acerca de su esposa o su situación con otra mujer (así es como se comete adulterio emocional, que a su vez, resultará en adulterio físicio). “El chismoso aparta a los mejores amigos” (Proverbios 16:28; también Proverbios 17:9). (Vea el capítulo 4 “Punzadas de una espada”, y Oseas 4:6 para más conocimiento). Pida a Dios un compañero de oración hombre que creerá en la Palabra de Dios con usted para recibir victoria en su matrimonio. Apártese de los grupos de solteros y grupos de apoyo, que son simplemente “fiestas de conmiseración” o recuperación de divorcio.

Pare toda disputa con su esposa. Hay tantas Escrituras sobre este tema, páginas y páginas que podrían ser escritas en maquinilla para usted. He aquí solo unas cuantas: “Ponte de acuerdo con tu adversario pronto” (Mateo 5:25). “El que comienza la discordia es como quien suelta las aguas; deja, pues, la contienda, antes que se enrede” (Proverbios 17:14). “Aun el necio, cuando calla, es contado por sabio” (Proverbios 17:28). “La blanda respuesta quita la ira; mas la palabra áspera hace subir el furor” (Proverbios 15:1). “Honra es del hombre dejar la contienda; mas todo insensato se envolverá en ella” (Proverbios 20:3). Y, “su deseo busca el que se desvía, y se entremete en todo negocio” (Proverbios 18:1). ¿Ha sido usted un hombre iracundo? (Vea el capítulo 3 “El hombre iracundo” y “Las armas de nuestra lucha” en el capítulo 9 para más conocimiento).

Quite todo odio o herida, luego trate de mirar amorosamente en los ojos de su esposa. ¿Ha decidido no perdonar a su esposa por lo que ella le ha hecho a usted o a sus hijos? La falta de perdón es muy peligrosa. Pedro preguntó cuántas veces debía perdonar a su hermano que pecó contra él: “¿Hasta siete?” Pero Jesús respondió: “No te digo hasta siete, sino aun hasta setenta veces siete” (Mateo 18:22). ¡Eso es 490 veces! Mire a Dios para la habilidad de perdonar. “Los

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que miraron a él fueron alumbraods, y sus rostros no fueron avergonzados” (Salmo 34:5). Se necesita humildad para perdonar. “Porque el que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido” (Mateo 23:12, Lucas 14:11, Lucas 18:14). (Para más conocimiento lea el capítulo 6 “Bienaventurados los mansos”, en la sección “El perdón”).

Vea a su esposa como Dios la ve. Primero necesita perdonarla y a cualquiera que esté asociado con ella (amigos, familia, compañeros de trabajo, u otro hombre). (Otra vez, vea el capítulo 6 “Bienaventurados los mansos” en la sección “El perdón” sobre los peligros de no perdonar). Entonces usted estará listo para orar por la mujer que Dios quiere que su esposa sea. Deje de ver las cosas malas que ella hace. En vez de eso, pida a Dios que le muestre lo bueno que ella hace, y especialmente lo bueno que ha hecho para usted en el pasado. Dé gracias a Dios por estas cosas y tome tiempo para dar las gracias a su esposa cuando la vea. Si su esposa lo ha abandonado, no la siga llamando. Pero si usted ha dejado a su esposa o le ha ordenado que salga de la casa, usted debe llamarla y pedirle su perdón. Este punto es crítico (por favor no deje de leer el capítulo 6, “Bienaventurados los mansos” bajo el perdón). Entre más espere, más grande será la posibilidad de cometer adulterio, si es que todavía no ha ocurrido.

Hable bondadosa y amorosamente a su esposa cuando tenga la oportunidad de hablar con ella. “Panal de miel son los dichos suaves; suavidad al alma y medicina para los huesos”

(Proverbios 17:22). Usted no tiene que gozarse por sus problemas matrimoniales, solo gócese porque El lo tiene bajo su control. Dé gracias por todo lo que su esposa ha hecho por usted. El agradecimiento es bondad en acción (otra vez, vea el capítulo 4 “Golpes de espada” para más conocimiento).

No oiga el chisme ni a nadie que trate de darle malos informes sobre su esposa. El amor “todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta. El amor nunca deja de ser” (1

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Corintios 13:7,8). Quizás su esposa dice que no tiene ninguna relación con otra persona; pero usted sabe que ella sí tiene una relación con otro. Sin embargo, usted debe creerle. No es que usted sea estúpido o inocente. Usted está expresando amor sin condición, o agape. A veces es su familia o sus amigos más íntimos los que lo tratan de persuadir que se divorcie o que despache a su esposa por las cosas que ella ha hecho o hace. Usted debe mantenerse firme en su resolución, pero hablar tiernamente. “Vete de delante del hombre necio, porque en él no hallarás labios de ciencia” (Proverbios 14:7). Dios dice: “El que pasando se deja llevar de la ira en pleito ajeno es como el que toma al perro por las orejas” (Proverbios 26:17). “El que anda en chismes descubre el secreto; no te entremetas, pues, con el suelto de lengua” (Proverbios 20:19). “No descubras el secreto a otro” (Proverbios 25:9).

Tampoco trate de averiguar qué es lo que hace su esposa. Si usted sospecha que hay otra persona o si usted sabe que hay otra persona con la que ella tiene una relación, haga lo que Dios dice: “Tus ojos miren lo recto, y diríjanse tus párpados hacia lo que tienes adelante” (Proverbios 4:25). “No tendrás temor de pavor repentino, ni de la ruina de los impíos cuando viniere, porque Jehová srá tu confianza, y él preservará tu pie de quedar preso” (Proverbios 3:25,26).

¡No se enfrente con su esposa ni con los otros que participan en el asunto! Esa es una red que Satanás ha tendido. No se deje atrapar. Muchos caen en esta trampa. ¡Tenga cuidado! Una vez el pecado salga a la luz, usted será mofado y perderá la ventaja que Dios le ha dado. Recuerde que el amor “todo lo cree” (1 Corintios 13:7). Pase ese tiempo (ENGLISH TEXT MISSING FROM BOOK – P. 11).

¡No trate de averiguar dónde está si ella no se lo ha dicho! ¡Esta el protección de Dios para usted! Quizás satisfaga su curiosidad, pero las consecuencias son todas negativas. Es difícil mantenerse firme en su confianza en el Señor cuando no puede confiar en usted mismo para

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caminar en fe y obediencia. Debe evitar todo lo que parezca maldad. Use este tiempo para escudriñar la Palabra de Dios.

Esté quieto, espere en Dios. Vaya a su cuarto de oración y comience a pelear la batalla por medio de la oración de rodillas ante el Señor.

No se apresure a tomar ninguna decisión. En este momento usted no está pensando claramente y ciertamente actúa más bien con emoción que con sabiduría. “Aquel que se apresura con los pies, peca” (Proverbios 19:2). “El avisado mira bien sus pasos” (Proverbios 14:15). “Hay camino que parece derecho al hombre, pero su fin es camino de muerte” (Proverbios 16:25). “Hay camino que al hombre le parece derecho; pero su fin es caminos de muerte” (Proverbios 14:12. “¿Has visto hombre ligero en sus palabras? Más esperanza hay del necio que de él” (Proverbios 29:20). “La suerte se echa en el regazo; mas de Jehová es la decisión de ella” (Proverbios 16:33). “El sabio teme y se aparta del mal” (Proverbios 14:16). No se apresure a hacer cambios como establecer un “horario de visitas”. No se apresure a divorciarse. Dios “ha dicho que él aborrece el repudio [divorcio]” (Malaquías 2:16).

¿Ha ido a su esposa con sus necesidades, temores, o problemas, sólo para que ella lo rechace? Apréndase de memoria esta cita bíblica “Mi Dios, pues, suplirá todo lo que os falta conforme a sus requiezas en gloria en Cristo Jesús” (Filipenses 4:19). “Hubiera yo desmayado, si no creyese que veré la bondad de Jehová en la tierra de los vivientes. Aguarda a Jehová;

esfuérzate, y aliéntese tu corazón; sí espera en Jehová” (Salmos 27:13,14).

Si de verdad quiere ayuda, recuerde, “Cuando los caminos del hombre son agradables a Jehová, aun a sus enemigos hace estar en paz con él” (Proverbios 16:7). En vez de suplicar, tome esta oportunidad para dar las gracias a su esposa y encomiarla por la manera en que lo ha

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cuidado a usted y a sus hijos a través de los años. Esta es la manera de Dios. Se llama contentamiento.

Parte de su problema puede ser la carrera de su esposa fuera del hogar. ¿Se adelantó usted a la provisión de Dios sólo para encontrarse con deudas? Luego sintió la necesidad de que su esposa trabajara. Ahora su casa queda vacía mientras su esposa trabaja, sus hijos están en una guardería, y usted tiene su propio apartamento. ¡Satanás es un ladrón!

Pronto usted perderá la casa por la que tanto trabajó. Deje que Dios salve su casa, a su familia, y su matrimonio. Vuélvase a Él. (Por favor lea el capítulo 8 “Maneja su hogar” en A Wise Man Builds Upon a Rock: From A FOOL Who Built His on Sinking Sand – A Manual for Men, que está disponible por medio de Restore Ministries.)

¿Alguna vez dijo a su esposa que se fuera? ¿La dejó usted? Hemos visto demasiados esposos que han dicho a su esposa que se vaya, que se han ido ellos, o que han buscado a otra mujer. Cuando una pareja se separa, se consideran “solteros” (¡aunque todavía no lo son!). La separación es el primer paso al divorcio, y el divorcio es un error que cambia la vida.

Al sugerir que su esposa busque a otro o al irse usted o amenazar que se irá, usted ha dado ese primer paso hacia el divorcio. ¿Acaso no es el momento de volverse antes que las cosas pasen a más? El mundo y Satanás lo han convencido que esta separación o divorcio hará todo mejor, ¡pero esa es una mentira! Si eso fuera verdad, 8 de cada 10 personas no se divorciarían en ese segundo o subsiguiente matrimonio. “Y a los demás yo digo, no el Señor: Si algún hermano tiene mujer que no sea creyente, y ella consiente en vivir con él, no la abandone” (1 Corintios 7:12).

Si su esposa se ha marchado, usted debe dejar de perseguirla, poniéndole presión, o aun estorbarla en su camino. Ella sólo tratará más de alejarse de usted o correr hacia la maldad.

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“Bienaventurado el varón que no anduvo en consejo de malos, ni estuvo en camino de pecadores. . .” (Salmo 1:1). El único estorbo en el camino debe ser un cerco de seto (Oseas 2:6). Usted debe leer el libro de Oseas en su Biblia. En este libro tenemos una oración basada en el cerco de setos. Oréla todos los días por su esposa. “Pero si el incrédulo se separa, sepárese; pues no está el hermano o la hermana sujeto a servidumbre en semejante caso, sino que a paz nos llamó Dios” (1 Corintios 7:15).

Pero yo ya estoy divorciado. Nunca es demasiado tarde, aunque el divorcio ya haya tomado lugar. Muchos se vuelven a casar con su anterior cónyuge después de haberse divorciado. “No seas vencido de lo malo, sino vence con el bien el mal” (Romanos 12:21). Dios específicamente pidió a su profeta Oseas que volviera a casarse con su esposa, Gomer, aun después que ella le había sido abiertamiente infiel. “Seguirá a sus amantes, y no los alcanzará; los buscará, y no los hallará. Entonces dirá; Iré y me volveré a mi primer marido; porque mejor me iba entonces que ahora” (Oseas 2:7). “Me dijo otra vez Jehová: Vé, ama a una mujer amada de su compañero, aunque adúltera” (Oseas 3:1). Dios usó la historia de Oseas y Gomer para mostrar su

compromiso para con su propia novia (la iglesia) y su fuerte posición sobre el matrimonio. No permita que sus hijos vean su enojo ni su resentimiento ni su dolor hacia su esposa. Esto sólo hará que ellos tengan malos sentimientos hacia su madre. No culpe a su esposa por su situación. Tenga cuidado de hacia dónde vuelve el corazón de sus hijos. “A todo lo que quiere lo inclina” (Proverbios 21:1). ¡El Señor ha permitido estas pruebas en su vida y en la vida de sus hijos “por un tiempo” para poder acercarlos más a Él, para cumplir su obra en todos ustedes, y luego volverlos a acercar para su gloria! Cuando no hay nadie a quien culpar, usted puede verlo a Él. Cuando usted está más cerca de Él, ¡Él puede cambiarlo más para que sea más como Él! “Los que miraron a él fueron alumbrados, y sus rostros no fueron avergonzados” (Salmos 34:5).

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No permita que sus hijos hablen mal de ni a su madre. Usted debe exigir respeto para su madre (¡ya sea que tengan 5, 15 o 25 años!). “Honra a tu padre y a tu madre” (Éxodo 20:12, Deuteronomio 5:16, Marcos 7:10). Si usted ha hablado mal de su esposa, primero pida perdón a Dios; luego pida perdón a su esposa; y por último, pida perdón a sus hijos. Pues “el que encubre sus pecados no prosperará” (Proverbios 28:13). Luego comience a edificarla ante los ojos de sus hijos (y de los suyos). (Vea el capítulo 4 “Punzadas de una espada”). Recuerde, se le hará difícil reforzar el respeto para la madre de ellos si usted no honra a su esposa. “Vosotros, maridos, igualmente, vivid con ellas sabiamente, dando honor a la mujer como a vaso más frágil, y como a coherederas de la gracia de la vida, para que vuestras oraciones no tengan estorbo” (1 Pedro 3:7). No permita que sus hijos se vuelvan desobedientes. “El hijo necio es pesadumbre de su padre” (Proverbios 17:25). Muchos padres consienten a los hijos cuando tienen la oportunidad de verlos. Esto sólo hará que su esposa lo resienta. Sus hijos están confusos por ahora, de modo que debe darles clara dirección. (Para más conocimiento vea la lección 14 “La Instrucción de tu padre” en A Wise Man Builds Upon a Rock: A Manual for Men. Este está disponible por medio de Restore Ministries.) De nuevo, se le hará difícil enforzar esto si usted exhibe falta de control.

Concéntrese en ser un buen padre junto con su esposa aunque no vivan juntos.

Tenga cuidado de no tomar el camino “más fácil”. Puede parecer el camino más fácil, pero al final es el camino que lleva a más tristeza, más pruebas, más dificultades, y más dolor de corazón que los que ahora experimenta. Nosotros que hemos pasado por matrimonio difíciles, separación y/o divorcio, queremos animar, pero también le advertimos contra cualquier idea, libro, u otras personas que lo persuadirán a seguir el camino del mundo, que siempre termina en desastre. Si el mundo lo aprueba, como cristianos, sabemos que es el espacioso camino que lleva a la

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estrecha; porque ancha es la puerta, y espacioso el camino que lleva a la perdición, y muchos son los que entran por ella; porque estrecha es la puerta, y angosto el camino que lleva a la vida, y pocos son los que la hallan” (Mateo 7:13,14). Usted debe buscar ese camino angosto en todas sus decisiones – la forma en que habla a los demás, la manera en que maneja las pruebas por las que está pasando.

Por favor tenga cuidado de lo que lee. Los libros que se basan en la filosofía o que son escritos por psicólogos o asesores matrimoniales le llenarán la mente de pensamientos destructivos. Tenga cuidado de los libros que abarcan los siguientes temas como “amor firme”, “sazone su matrimonio”, y los que enseñan la “codependencia”. Hemos visto el daño que han tenido estas ideas en la destrucción de matrimonios y en los que los han consultado en desesperación. Mire a Dios solamente y a los que piesan como usted para que lo alienten a defender su matrimonio. Por favor vaya al Consejero (la Palabra de Dios), que es gratis, y ahórrese dinero y salve su

matrimonio. Aléjese de los “profesionales”. Todo profesional tiene sus métodos y creencias. Hay muchos asesores matrimoniales y libros escritos sobre los problemas en el matrimonio. Si

supieran todas las respuestas, ¿por qué es que hay una epidemia de divorcios?

¿Dónde comienza? ¿Qué debe hacer? Comience a pasar su casa destruida a la roca.

“Cualquiera, pues, que me oye estas palabras, y las hace, le compararé a un hombre prudente, que edificó su casa sobre la roca. Descendió lluvia, y vinieron ríos, y soplaron vientos, y

gopearon contra aquella casa; y no cayó, porque estaba fundada sobre la roca” (Mateo 7:24,25). “Con sabiduría se edificará la casa, y con prudencia se afirmará; y con ciencia se llenarán las cámaras de todo bien preciado y agradable” (Proverbios 24:3,4).

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Comience a alabar a Dios en todo. “Así que, ofrezcamos siempre a Dios, por medio de él, sacrificio de alabanza, es decir, fruto de labios que confiesan su nombre” (Hebreos 13:15). “Regocijaos en el Señor siempre. Otra vez digo: ¡Regocijaos!” (Filipenses 4:4).

Aprenda a orar de verdad. “Y busqué entre ellos hombre que hiciese vallado y que se pusiese en la brecha delante de mí, a favor de la tierra, para que yo no la destruyese; y no lo hallé” (Ezequiel 22:30). Subyugue todo pensamiento. “Derribando argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo” (2 Corintios 10:5).

Comience a renovar su mente para ser como la de Cristo y mire la situación como Dios la ve, desde arriba. Obtenga A Wise Man Builds Upon a Rock: A Manual for Men y trabaje en él con un amigo. Obtenga un “Libro de Promesas de la Biblia” en su librería cristiana local (muy barato) y manténgalo en su maletín, en el escritorio en el trabajo, o en el guardaguantes de su automóvil. Búsquese un lugar privado para orar si es que sus hijos o su esposa viven con usted. Usted necesita un lugar designado de refugio para meditar sobre las promesas de Dios para usted. Renueve su mente. Consiga varias tarjetas de 3x5 pulgadas y escriba varios versículos bíblicos que pueda usar para renovar su mente, para luchar en el Espíritu (la Espada del Espíritu es la Palabra de Dios), o para ir a ellas cuando experimente un ataque de ira, temor, duda, o mentiras. Manténgalas siempre con usted y léalas una y otra vez. Deje de hablar tanto de sus problemas. Oiga a Dios, lea su Palabra. El Salmos 1 le da una promesa: “en la ley de Jehová está su delicia, y en su ley medita de día y de noche, será como árbol plantado junto a corrientes de aguas, que da su fruto en su tiempo, y su hoja no cae; y todo lo que hace prosperará” (Salmos 1:2,3). Hay ayuda. Esto quizás sea sólo el comienzo de su prueba. Le sugerimos que lea este material repetidas veces y también A Wise Man Builds Upon A Rock: A Manual for Men de Restore

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Ministries. Luego trabaje en él con un hombre que lo apoyará. Nosotros lo estamos apoyando mientras usted batalla para salvar su matrimonio. “Mejores son dos que uno; porque tienen mejor paga de su trabajo. Porque si cayeren, el uno levantará a su compañero; pero ¡ay del solo! que cuando cayere, no habrá segundo que lo levante” (Eclesiastés 4:9,10). “Y las manos de Moisés se cansaban. . . y Aarón y Hur sostenían sus manos, el uno de un lado y el otro del otro” (Exodo 17:12). Arregle una rutina para las noches. De nuevo, para la mayoría este es un momento difíficil para permanecer firme y no volverse a los bares u otros lugares en los que podría faltar de cumplir con su compromiso.

Advertencia: No hable mal ni comparta nada sobre su esposa con nadie. No descuide su vida de oración y su lectura personal de la Biblia. ¡Tenga extremo cuidado de no ser oído por sus hijos o por su esposa si entran cuando usted menos lo espere!

¿Por cuánto tiempo? Muchos preguntaron cuánto tiempo duraría su separación o cuánto duraría su prueba. Quizás le ayude si piensa en ello como un viaje: cuánto tiempo se tome depende de usted. Cuando el Señor le muestre un área en la que Él está trabajando, trabaje “con Él”. Muchas veces nos dejamos por la vida diaria. Esto también es una batalla espiritual en la que Satanás trae las preocupaciones del mundo para ahogar la Palabra. Satanás también trae situaciones,

emergencias, otras crisis, que apartan nuestra atención para evitar que lleguemos a nuestro destino – ¡que es restaurar nuestro matrimonio y nuestra familia!

Con mucha frecuencia nuestro camino parece haberse “estancado”. Entre más nos estanquemos, más nos conformaremos con nuestra situación tal como esté. Esto no es decir que podemos hacer que Dios haga las cosas antes de su tiempo, que no hemos de aprender a estar conformes o que cuando Dios dice “espera” tenemos el poder de aligerar las cosas. Pero, muchas veces Satanás nos engaña para que dudemos de dar el siguiente paso de obediencia. Si usted

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fuera a dar un viaje y se detuviera a cada pocas millas para ver el mapa, o se detuviera para llamar a la persona que le dio las direcciones, o regresara pensando que no dobló donde debía, le tomaría más tiempo llegar a su destino. Sólo dé el primer paso de obediencia. Confíe en Él. Espere en Él.

Oremos por usted ahora mismo. . . “Amado Señor, por favor dirige a este hermano durante la dificultad en su matrimonio. Y sus oídos oirán una palabra detrás de él que le dice: ‘este es el camino, camina por aquí, cuando se vuelva a su derecha y cuando se vuelva a su izquierda.’

Por favor dele seguridad cuando vea que caen a su lado mil y diez mil a su diestra. Ayúdale a saber que si te sigue, Señor, no le pasará nada a él. Escóndelo bajo tus alas

protectoras. Ayúdalo a encontrar la senda estrecha que le llevará a la vida, la vida abundante que tú tienes para él y para su familia. ¡Señor, te pedimos un testimonio de que este matrimonio atribulado o quebrantado ha sido sanado, de modo que nuestro hermano pueda usarlo para tu gloria! Te daremos toda la gloria y el honor. Amén.”

2 La Biblia dice Buscad primeramente

“Buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas

os serán añadidas” Mateo 6:33 “Primer lugar”

¿Se ha enamorado alguna vez? ¿Quién es su primer amor? ¿Es su esposa, su trabajo, su pasatiempo? ¿O son sus hijos o quizás un deporte? ¿Quién o qué es en realidad lo primero en su

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vida? “El que ama a padre o madre más que a mí, no es digno de mí; el que ama a hijo o hija más que a mí, no es digno de mí” (Mateo 10:37). La Escritura dice en Apocalipsis: “Pero tengo contra ti, que has dejado tu primer amor” (Apocalipsis 2:4).

¿Qué nos está diciendo nuestro Señor? Nos dice que no somos dignos de su amor cuando ponemos a alguien o algo antes que nuestro amor por El o nuestra relación con El.

Usted ha de poner a El primero entre sus prioridades, primero en su día y primero en su corazón. “Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas” (Mateo 6:33). ¿Qué es lo primero que hace usted por la mañana? ¿Qué debe hacer primero?

Hágase estas preguntas: ¿Tienen valor eterno las cosas que pone en primer lugar? ¿Ayudará a aumentar su Reino lo que hará usted hoy? ¿Busca usted su justicia? Recuerde, nuestras justicias son como trapo de inmundicia (Isaías 64:6).

¿Qué sucede cuando usted pone a alguien primero que el Señor? ¿Qué hace El para volver a traerlo a El? “Has alejado de mí mis conocidos; me has puesto por abominación a ellos…. Has alejado de mí al amigo y al compañero, y a mis conocidos has puesto en tinieblas” (Salmo 88:8,18). Algunos han perdido a su esposa a otro hombre, han perdido a sus hijos, su trabajo. ¿A quién quiere usted agradar? Debemos tratar de agradar al Señor en vez de tratar de agradar a nuestra esposa o a cualquier otra persona en nuestra vida. “Cuando los caminos del hombre son agradables a Jehová, aun a sus enemigos hace estar en paz con él” (Proverbios 16:7). “Deléitate asimismo en Jehová, y él te concederá las peticiones de tu corazón” (Salmo 37:4).

¿Por qué no he de tratar de complacer a mi esposa? Ese fue el primer error que cometió el hombre. Veamos algunos hechos bíblicos. “Y vio la mujer que el árbol era bueno para comer, y que era agradable a los ojos, y árbol codiciable para alcanzar la sabiduría; y tomó de su fruto, y

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comió; y dio también a su marido, el cual comió así con ella” (Génesis 3:6). ¿Por qué comió Adán el fruto sabiendo que era un error hacerlo?

El hombre pecó a sabiendas. Es importante notar que la mujer no fue creada sino hasta Génesis 2:22, cinco versículos más tarde. Nunca vemos a Dios dando mandamiento a Eva directamente. El asunto es que Eva fue engañada. Adán pecó a sabiendas.

La mujer fue creada para el hombre. Dios dio a Adán dominio sobre todas las cosas vivientes en el huerto, incluso Eva. Eva fue creada para Adán, no Adán para Eva. “Y tampoco el varón fue creado por causa de la mujer, sino la mujer por causa del varón” (1 Corintios 11:9). “Y dijo Jehová Dios: No es bueno que el hombre esté solo; le haré ayuda idónea para él” (Génesis 2:18). Adán nunca detuvo a Eva, aunque él estaba con ella. “Y dio también a su marido, el cual comió así como ella” (Génesis 3:6). ¿Por qué? ¿Por qué comió él también? ¿Es posible que Adán estuviera tratando de agradar a Eva?

¿Por qué no la detuvo? ¿Es que sólo quería dejarla hacer lo que quisiera hacer ella aunque en su corazón sabía que era un error? ¿Y qué de usted? ¿Hace usted cosas sólo para agradar a su esposa, sin siquiera considerar lo que Dios piensa de ello? ¿Permite usted que su esposa (o sus hijos) hagan cosas que su corazón le dice que son un error?

¿Qué hace el hombre cuando las cosas salen mal? Una vez tomado en su error, ¿qué hace Adán? “Y el hombre respondió: La mujer que me diste por compañera me dio del árbol, y yo comí” (Génesis 3:12). Le echa la culpa a Eva. ¡Fue su culpa! ¡El asunto es que él también le echa la culpa a Dios! Bueno, no hay duda que Eva cometió un error al comer el fruto. Pero ¿por qué no se le culpa por la caída del hombre si ella lo comió primero y luego se lo dio a Adán? ¿Por qué es que el pecado no se le imputa a ella? “Por tanto, como el pecado entró en el mundo por un

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hombre, y por el pecado la muerte, así la muerte pasó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron” (Romanos 5:12).

Eva fue engañada, pero Adán lo sabía. Adán era el responsable ante Dios. “Y al hombre dijo: Por cuanto obedeciste a la voz de tu mujer, y comiste del árbol de que te mandé diciendo: No

comerás de él” (Génesis 3:17). Hombres, nosotros somos los responsables ante Dios siempre que obedecmos a la voz de nuestra esposa, si es que va en contra de lo que sabemos que es correcto. Cuando la Palabra de Dios ha dicho algo distinto o cuando El nos ha dirigido de otra manera, debemos caminar hacia la dirección correcta. El asunto es que nosotros los hombres hagamos lo recto. No se trata de que si es lo que ella quiere o lo que nosotros queremos, debe ser lo que Dios quiere.

Usted es el protector de su esposa. Nosotros los hombres hemos sido puestos sobre nuestra esposa para protegerla, no para controlarla, intimidarla, ni usarla para nuestro placer. La mujer fue engañada, por lo tanto Dios sabía que ella no estaba segura de las estratagemas engañadoras de Satanás. Así que mandó al hombre a enseñorearse de ella. “A la mujer dijo: Multiplicaré en gran manera los dolores en tus preñeces; con dolor darás a luz los hijos; [esta fue su maldición] y tu deseo será para tu marido, y él se enseñoreará de ti” (Génesis 3:16). Como podemos ver, el castigo de la mujer no fue el no tener que dar a luz, sino que lo haría con dolor.

De nuevo, es del “engaño” que usted debe proteger a su esposa. “Y Adán no fue engañado, sino que la mujer, siendo engañada, incurrió en transgresión” (1 Timoteo 2:14).

Protección espiritual

Las mujeres en la iglesia. “Vuestras mujeres callen en las congregaciones; porque no les es permitido hablar, sino que estén sujetas, como también la ley lo dice. Y si quieren aprender algo, pregunten en casa a sus maridos; porque es indecoroso que una mujer hable en la congregación”

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(1 Corintios 14:34,35). ¿Por qué las iglesias y los seminarios cristianos parecen atraer a más mujeres que a hombres? Porque las mujeres tienen una profunda ansia de lo espiritual.

Bueno, entonces ¿dónde están los hombres? ¿Acaso no estamos supuestos a ser los líderes? Si faltamos, entonces ¿quién está dirigiendo?

¿Es usted capaz de contestar las preguntas espirituales de su esposa? Quizás su esposa no le está haciendo ninguna pregunta debido al deficiente ejemplo que usted ha dado como líder espiritual. Como esposo y cabeza del hogar, ¿no le toca también proteger espiritualmente a su esposa?

Mujercillas cautivas. ¿De quién recibe instrucción su esposa-de otra mujer mayor (vea Tito 2:3) o de otro hombre? ¿Su esposa está aprendiendo cosas que usted debe estar enseñándole? “Porque de éstos son los que se meten en las casas y llevan cautivas a las mujercillas cargadas de

pecados, arrastradas por diversas concupiscencias. Estas siempre están aprendiendo, y nunca pueden llegar al conocimiento de la verdad” (2 Timoteo 3:6, 7). Ciertamente, hay cosas que su esposa necesita aprender de otro – de una mujer mayor – cosas como las que encontramos en el libro de Tito, pero los asuntos espirituales deben ser enseñados por el esposo. ¿Está usted preparado para un reto así? ¿Ha entregado usted su dirección espiritual al maestro del estudio bíblico y a su predicador los domingos?

¿Mujeres débiles? Si un predicador se parara en el púlpito e insinuara que las mujeres son

débiles, podría muy bien dividir a la iglesia. El movimiento feminista nos ha indoctrinado tanto a todos, a hombres y a mujeres, que todos nos sentimos ofendidos por tal insinuación. Sin

embargo, la Palabra de Dios dice en 1 Pedro 3:7: “Vosotros, maridos, igualmente, vivid con ellas sabiamente, dando honor a la mujer como a vaso más frágil”. ¿Hemos de negar la forma en que Dios creó a la mujer? Cuando así lo hacemos, la trataremos como igual, ¡igual de fuerte! Pero la

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Palabra de Dios dice que los hombres deben vivir con su esposa de forma diferente, de una manera comprensible, como vaso más frágil, puesto que es mujer.

Hónrela como coheredera. Si ella es más débil, ¿la hace eso una ciudadana de clase más baja en el Reino de Dios? Leamos todo el versículo. “Vosotros, maridos, igualmente, vivid con ellas sabiamente, dando honor a la mujer como a vaso más frágil, y como a coherederas de la gracia de la vida, para que vuestras oraciones no tengan estorbo” (1 Pedro 3:7). Dios hasta nos dice cuál es el castigo para el esposo que falta en tratar correctamente a su esposa. Nuestras oraciones serán estorbadas. De nuevo, debemos vivir con nuestra esposa de manera comprensiva, como con un vaso más frágil, ¡siendo que ella es mujer!

Si me amas

Después de poner a Dios primero en su vida y comenzar a obedecer la Palabra de Dios, ustede debe desechar toda falsa doctrina que dice: “Somos salvos por gracia, por lo tanto está bien pecar porque ya no estamos bajo la ley.”

¿Sus obras lo niegan a El? “Profesan conocer a Dios, pero con los hechos lo niegan, siendo abominables y rebeldes, reprobados en cuanto a toda buena obra” (Tito 1:16). “¿Por qué me llamáis Señor, Señor, y no hacéis lo que yo digo?” (Lucas 6:46).

¿Hemos de seguir en pecado? “¿Qué, pues, diremos? ¿Perseveraremos en el pecado para que la gracia abunde? En ninguna manera. Porque los que hemos muerto al pecado, ¿cómo viviremos aún en él? ¿Qué, pues¿ ¿Pecaremos, porque no estamos bajo la ley, sino bajo la gracia? En ninguna manera” (Romanos 6:1,2,15).

La fe sin obras es muerta. “Hermanos míos, ¿de qué aprovechará si alguno dice que tiene fe, y no tiene obras? ¿Podrá la fe salvarle? Porque como el cuerpo sin espíritu está muerto, así también la

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fe sin obras está muerta” (Santiago 2:14,26). Las buenas obras son “el fruto” de nuestra conversión.

Estas son las preguntas que debemos hacernos: ¿Sus obras niegan que usted es seguidor del Señor? ¿Le da la gracia licencia para pecar?

¿Debe usted, como creyente, tener buenas obras?

Confiese sus pecados. Si esta es la forma en que usted pensaba antes de aprender estos

versículos, haga como dice la Escritura: “Confesaos vuestras ofensas unos a otros, y orad unos por otros, para que seáis sanados” (Santiago 5:16).

Nunca te conocí. Muchos creen que pueden vivir como quieran y luego entrar al cielo al morir. ¿Eso es verdad? “Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros? Y entonces les declararé: Nunca os conocí; apartaos de mí, hacedores de maldad” (Maeo 7:22,23).

Obediencia a su Palabra

“La sabiduría clama en las calles, alza su voz en las plazas; clama en los principales lugares de reunión; en las entradas de las puertas de la ciudad dice sus razones. ¿Hasta cuándo, oh simples, amaréis la simpleza, y los burladores desearán el burlar, y los insensatos aborrecerán la ciencia? Voleos a mi reprensión; he aquí yo derramaré mi espíritu sobre vosotros, y os haré saber mis palabras. Por cuanto llamé, y no quisisteis oir, extendí mi mano, y no hubo quien atendiese, sino que desechasteis todo cosnejo mío y mi reprensión no quisisteis, también yo me reiré en vuestra calamidad, y me burlaré cuando os viniere lo que teméis; cuando viniere como una destrucción lo que teméis, y vuestra calamidad llegare como un tobellino; cuando sobre vosotros viniere tribulación y angustia. Entonces me llamarán, y no responderé; me buscarán de

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mañana, y no me hallarán. Por cuanto aborrecieron la sabiduría, y no escogieron el temor de Jehová, ni quisieron mi consejo, y menospreciaron toda reprensión mía, comerán del fruto de su camino, y serán hastiados de sus propios consejos. Porque el desvío de los ignorantes los matará, y la prosperidad de los necios los echará a perder; mas el que me oyere, habitará confiadamente y vivirá tranquilo, sin temor del mal” (Proverbios 1:20-33).

La obediencia brota del corazón: “Habéis obedecido de corazón a aquella forma de doctrina a la cual fuisteis entregados” (Romanos 6:17). Y otra vez: “Porque Jehová no mira lo que mira el hombre; pues el hombre mira lo que está delante de sus ojos, pero Jehová mira el corazón” (1 Samuel 16:7).

La obediencia necesita ser probada: “No os sorprendáis del fuego de prueba que os ha sobrevenido” (1 Pedro 4:12).

La obediencia purifica su alma: “Habiendo purificado vustras almas por la obediencia a la verdad” (1 Pedro 1:22).

La obediencia hará que las cosas le salgan bien: “Escuchaz mi voa, y seré a vosotros por Dios, y vosotros me seréis por pueblo; y andad en todo camino que os mande, para que os vaya bien. Y no oyeron ni inclinaron su oído; antes caminaron en sus propios consejos, en la dureza de su corazón malvado, y fueron hacia atrás y no hacia adelante” (Jeremías 7:23,24).

Su desobediencia en realidad alaba al malvado: “Los que dejan la ley alaban a los impíos; mas los que la guardan contenderán con ellos” (Proverbios 28:4).

Las oraciones del desobediente no serán oídas: “El que aparta su oído para no oir la ley, su oración también es abominable” (Proverbios 28:9).

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El fue obediente hasta la muerte: “Cristo Jesús. . . se humilló a sí mismo, haciéndose obediendte hasta la muerte, y muerte de cruz” (Filipenses 2:5-11).

El aprendió a obedecer: “Y Cristo. . . por lo que padeció aprendió la obediencia” (Hebreos 5:7-10).

El fue obediente y sumiso a su autoridad: “Padre mío, si es posible, pase de mí esta copa; pero no sea como yo quiero, sino como tú. . . . Padre mío, si no puede pasar de mí esta copa sin que yo la beba, hágase tu voluntad” (Mateo 26:39, 42).

El secreto del triunfo. “Todas las sendas de Jehová son misericordia y verdad, para los que guardan su pacto y sus testimonios. Por amor de tu nombre, oh Jehová, perdonarás también mi pecado, que es grande. ¿Quién es el hombre que teme a Jehová? El le enseñará el camino que ha de escoger. Gozará él de bienestar, y su descendencia heredará la tierra. La comunión íntima de Jehová es con los que le temen, y a ellos hará conocer su pacto” (Salmo 25:10-14).

Desafortunadamente la mayoría disputan la verdad, lo que Dios dice es su propia destrucción. “Pero evita las cuestiones necias, y genealogías, y contenciones, y discusiones acerca de la ley; porque son vanas y sin provecho. Al hombre que cause divisiones, después de una y otra amonestación deséchalo, sabiendo que el tal se ha pervertido, y peca y está condenado por su propio juicio” (Tito 3:9-11).

En vez de buscar la verdad, quieren que los demás estén de acuerdo con sus falsas ideas o decisiones comprometedoras. “Porque vendrá tiempo cuando no sufrirán la sana doctrina, sino que teniendo comezón de oir, se amontonarán maestros conforme a sus propias concupiscencias, y apartarán de la verdad el oído y se volverán maestros conforme a sus propias concupiscencias, y apartarán de la verdad el oído y se volverán a las fábulas” (2 Timoteo 4:3-4).

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Recuerde que solo el que esté sin culpa será liberado. “El que en integridad camina será salvo; mas el de perversos caminos caerá en alguno” (Proverbios 28:18).

Dios ve y bendice lo que usted hace. “Y tuya, oh Señor, es la misericordia; porque tú pagas a cada uno conforme a su obra” (Salmo 62:12).

Tenga cuidado de su locura. “Para que no vuelvan a la locura. Ciertamente cercana está su salvación a los que le temen, para que habite la gloria en nuestra tierra” (Salmo 85:8-9). Oiga y tema. “El que menosprecia el precepto perecerá por ello; mas es que teme el mandamiento será recompensado” (Proverbios 13:13).

Busque y siga la sabiduría. “El que confía en su propio corazón es necio; mas el que camina en sabiduría será librado” (Proverbios 28:26).

Tenga disciplina de sí mismo en su obediencia a su Palabra. “No seáis como el caballo, o como el mulo, sin entendimiento, que han de ser sujetados con abestro y con freno, porque si no, no se acercan a ti” (Salmo 32:9).

Si usted no obedece, El lo disciplinará. “No moriré, sino que viviré, y contaré la obras de JAH. Me castigó gravemente JAH, mas no me entregó a la muerte” (Salmo 118:17,18).

Dios es fiel a su Palabra. “Si dejaren sus hijos mi ley, y no anduvieren en mis juicios, si profanaren mis estatutos, y no guardaren mis mandamientos, entonces castigaré con vara su rebelión, y con azotes sus iniquidades” (Salmo 89:30-32).

Ahora inclinemos todos el rostro y oremos en voz alta algunos versículos del Salmos 51: “Lávame más y más de mi maldad, y límpiame de mi pecado. Porque yo reconozco mis rebeliones, y mi pecado está siempre delante de mí. Contra ti, contra ti solo he pecado, y he hecho lo malo delante de tus ojos. . . crea en mí, oh Dios, un corazón limpio, y renueva un espíritu recto dentro de mí. . . Y no quites de mí tu santo Espíritu. Vuélveme el gozo de tu

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salvación, y espíritu noble me sustente. Entonces enseñeré a los transgresores tus caminos, y los pecadores se convertirán a ti. . . Los sacrificios de Dios son el espíritu quebrantado; al corazón contrito y humillado no despreciarás tú, oh Dios.”

¡Que Dios le ayude a esforzarse más para ser como Cristo!

Compromiso personal: Poner al Señor primero en mi vida. “Basado en lo que he aprendido en la Escritura, me comprometo a buscar primeramente su reino y su justicia. Demostraré al Señor, y a los demás, mi compromiso con El al obedecer su Palabra”.

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Lo que la Biblia dice sobre El hombre airado

“Mejor es el que tarde en airarse que el fuerte; y el que se enseñorea de su espíritu, que el que toma una ciudad” Proverbios 16:32

Pregúntese: “¿Soy un hombre iracundo?”

Si usted contestó que “no”, si alguien hiciera esa pregunta a su esposa, a sus hijos o a los que trabajan con usted ¿dirían ellos también que no? La ira se menciona 266 veces en la Biblia. La mayoría es con referencia a la ira de Dios hacia los que pecan repetidamente sin arrepentirse. Algunos predicadores nos dicen que se nos manda a airarnos. ¿Es verdad esto? Busquemos la sabiduría de Dios en su Palabra tocante a la ira.

Hombres iracundos

Caín airado. Han habido muchos relatos de hombres llenos de ira en la Escritura y de las consecuencias sufridas por los que no pudieron dominar su ira. Estos hombres trataban de

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“sobreponerse” a su ira. Satanás los engañó porque para dominar la ira usted primero debe inclinarse en humildad. “Pero no miró con agrado a Caín y a la ofrenda suya. Y se enseñó Caín en gran manera, y decayó su semblante. Entonces Jehová dijo a Caín: ¿Por qué te has ensañado, y por qué ha decaído tu semblante? Si bien hicieres, ¿no serás enaltecido? y si no hicieres bien, el pecado está a la puerta; con todo esto, a ti será su deseo, y té te enseñorearás de él” (Génesis 4:5-7).

Moisés

Moisés airado. Moisés fue un hombre que Dios usó poderosamente, sin embargo su ira a veces se interponía. “Mas ellos no obedecieron a Moisés. . . y se enojó contra ellos Moisés” (Exodo 16:20). Muchas veces se enojó por la desobediencia y pecaminosidad de los que debía dirigir hacia la tierra prometida. ¿Se ha enojado usted alguna vez con los que le ha sido asignados para dirigir? “El hombre iracundo levanta contiendas, y el furioso muchas veces peca” (Proverbios 29:22).

“Y Moisés. . . se enojó contra Eleazar e Itamar, los hijos que habían quedado de Aarón” (Levítico 10:16).

“Entonces Moisés se enojó en gran manera, y dijo a Jehová: No mires a su ofrenda; ni aun un asno he tomado de ellos, ni a ninguno de ellos he hecho mal” (Números 16:15).

“Y se enojó Moisés contra los capitanes del ejército, contra los jefes de millares y de centenas que volvían de la guerra” (Números 31:14).

“Y descenderán a mí todos estos tus siervos, e inclinados delante de mí dirán: Vete, tú y todo el pueblo que está debajo de ti; y después de esto yo saldré. Y salió muy enojado de la presencia de Faraón” (Exodo 11:8).

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“Y aconteció que cuando él llegó al campamento, y vio el becerro y las danzas, ardió la ira de Moisés, y arrojó las tablas de sus manos, y las quebró al pie del monte” (Exodo 32:19).

Hombres, ¿alguna vez han lanzado algo cuando estaban enojados? No cometan el error de usar la ira de Moisés como excusa para su propia ira. La verdad es que Dios lo usó

poderosamente a pesar de su debilidad. Pero excusar el pecado es ponerse en campo peligroso. Inclinado al mal. “Y respondió Aarón: No se enoje mi señor; tú conoces al pueblo, que es inclinado al mal” (Exodo 32:22). Todos los miembros de su familia se inclinan al mal. Ellos necesitan de sus oraciones para ayudarles a mantener rectos sus caminos. Batalle por ellos correctamente. Enséñeles a batallar correctamente. “Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes” (Efesios 6:12).

Esclavos del pecado. ¿Es usted esclavo del pecado? “No reine, pues, el pecado en vuestro cuerpo mortal, de modo que lo obedezcáis en sus concupiscencias” (Romanos 6:16).

Sí, Moisés fue usado poderosamente, pero su ira lo hizo perder la bendición de entrar a la Tierra Prometida.

Venceremos. ¿Es la ira el único pecado en su vida, o hay otros pecados como

inmoralidad, avaricia, borrachería, o indecencia? “Pero tú, ¿por qué juzgas a tu hermano? O tú también, ¿por qué menosprecias a tu hermano? Porque todos compareceremos ante el tribunal de Cristo” (Romanos 14:10).

Jonás

Iracundo Jonás. “Pero Jonás se apesadumbró en extremo, y se enojó” (Jonás 4:1). “Y Jehová le dijo [a Jonás]: ¿Haces tú bien en enojarte tanto?” (Jonás 4:4). Después que se calma,

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¿se sorprende al darse cuenta lo estúpido que fue enojarse tanto por algo tan pequeño e insignificante?

“Entonces dijo Dios a Jonás: ¿Tanto te enojas por la calabacera? Y él respondió: Mucho me enojo, hasta la muerte” (Jonás 4:9). ¿Alguna vez ha tenido usted una buena razón para enojarse con su esposa, sus hijos, su trabajo?

¿Qué dijo Jesús sobre la ira? “Pero yo os digo que cualquiera que se enoje contra su hermano, será culpable de juicio; y cualquiera que diga: Necio, a su h ermano, será culpable ante el concilio; y cuaqluiera que le diga: Fatuo, quedará expuesto al infierno de fuego” (Mateo 5:22). ¿Se refería Jesús solo a la ira contra el hermano de la persona? No, hablaba de cualquiera, aun su esposa o sus hijos. ¿Quiere eso decir que usted es culpable para merecer ir al infierno? Sí, eso quiere decir. Pero como cristianos que somos, Cristo nos salvó de las consecuencias de nuestro pecado porque El nos limpia de nuestros pecados. “Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad” (1 Juan 1:9). El versículo dice “si” confesamos. El asunto es, ¿ha confesado usted al Señor su Salvador este pecado de la ira? ¿Lo ha confesado a los que ha ofendido? Necio es una palabra que en griego significa “sin valor”. ¿Alguna vez ha dicho a su esposa o a sus hijos que no valían nada? Entonces es culpable del infierno, a menos que se arrepienta. si usted cree que perderá el respeto de ellos al pedirles que lo perdonen, hágalo y vea. Quizás le den el respeto que usted ha deseado de ellos desde hace mucho tiempo.

Temperamentos iracundos. “Pues me temo que cuando llegue, no os halle tales como quiero, y yo sea hallado de vosotros cual no queréis; que haya entre vosotros contiendas, envidias, iras, ivisiones, maledicencias, murmuraciones, soberbias, desórdenes” (2 Corintios 12:20). ¿Qué encontrarían sus hermanos en Cristo si entraran a su casa u oficina sin anunciarse primero?

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¿Mandados a airarse? Muchos predicadores han usado el siguiente versículo para decir a los que quieren que se les cosquilleen los oídos que en realidad se nos manda a airarnos. Tomado fuera de contexto esto parecería cierto. Pero cuando se busca la verdad, sólo se necesita leer todo el versículo: “Airaos, pero no pequéis; no se ponga el sol sobre vuestro enojo, ni deis lugar al diablo. . . ninguna palabra corrompida salga de vuestra boca, sino la que sea buena para la

necesaria edificación, a fin de dar gracia a los oyentes. Y no contristéis al Espíritu Santo de Dios. . . quítense de vosotros toda amargura, enojo, ira, gritería y maledicencia, y toda malicia. Antes sed benignos unos con otros, misericordiosos, perdonándoos unos a otros, como Dios también os perdonó a vosotros en Cristo” (Efesios 4:26-32). La ira es una reacción natural cuando alguien nos ofende, o más bien es una reacción carnal. Pero como seguidores de Cristo, se nos dice que caminemos en el Espíritu. “Digo, pues, andad en el Espíritu, y no satisfagáis los deseos de la carne” (Gálatas 5:16).

Camine en amor. “Sed, pues imitadores de Dios como hijos amados. Y andad en amor, como también Cristo nos amó, y se entregó a sí mismo por nosotros, ofrenda y sacrificio a Dios en olor fragante” (Efesios 5:1,2).

La familia esparcida. “Maldito su furor, que fue fiero; y su ira, que fue dura” (Génesis 49:7). ¿Ha sido esparcida su familia? ¿Salen sus hijos de la casa o juegan con sus amigos porque le tienen miedo a su ira cuando usted está en casa? ¿Han salido del hogar sus hijos adolescentes o adultos jóvenes debido a su ira? “Y vosotros, padres, no provoquéis a ira a vuestros hijos, sino criadlos en disciplina y amonestación del Señor” (Efesios 6:4).

Lento para la ira

Dios nos dice que El es lento para la ira. “Y pasando Jehová por delante de él, proclamó: ¡Jehová! ¡Jehová! fuerte, misericordioso y piadoso; tardo para la ira, y grande en misericordia y

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verdad” (Exodo 34:6). “Jehová, tardo para la ira y grande en misericordia, que perdona la iniquidad y la rebelión” (Números 14:18). “Clemente y misericordioso es Jehová, lento para la ira, y grande en misericordia” (Salmo 145:8).

Lento o pronto para la ira, ¿qué es usted? Dios describe la diferencia entre un hombre que sigue a Dios y uno que no. ¿Exalta usted la necedad? Si usted es pronto a airarse, sí. “El que tarda en airarse es grande de entendimiento; mas el que es impaciente de espíritu enaltece la necedad” (Proverbios 14:29).

¿Promueve usted la discordia o calma las contenciones? “El hombre iracundo promueve contiendas; mas el que tarda en airarse apacigua la rencilla” (Proverbios 15:18).

¿Es usted mejor que los poderosos? “Mejor es el que tarda en airarse que el fuerte; y el que se enseñorea de su espíritu, que el que toma una ciudad” (Proverbios 16:32).

El hombre airado no logra la justicia de Dios. “Por esto, mis amados hermanos, todo hombre sea pronto para oír, tardo para hablar, tardo para airarse; porque la ira del hombre no obra la justicia de Dios.” Santiago 1:19,20.

Cómo lograr control de su ira

Teniendo cordura. “La cordura del hombre detiene su furor, y su honra es pasar por alto la ofensa.” Proverbios 19:11. ¿Cómo se adquiere la cordura? “Yo, la sabiduría, habito con la cordura, y hallo la ciencia de los consejos.” Proverbios 8:12.

Teniendo sabiduría. “Los hombres escarnecedores ponen la ciudad en llamas; mas los sabios apartan la ira.” Proverbios 29:8. ¿Dónde se encuentra la sabiduría? En su temor del Señor. “El principio de la sabiduría es el temor de Jehová….” Salmos 111:10. “El temor de Jehová es el principio de la sabiduría.” Proverbios 9:10.

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No hay nada que nadie pueda hacer para controlarlo a usted. “El de grande ira llevará la pena; y si usa de violencias, añadirá nuevos males.” Proverbios 19:19.

¿Es éste usted en su hogar? “Como rugido de cachorro de león es el terror del rey; el que lo enfurece peca contra sí mismo.” Proverbios 20:2.

El enojo produce contienda. “Ciertamente el que bate la leche sacará mantequilla, y el que recio se suena las narices sacará sangre; y el que provoca la ira causará contienda.” Proverbios 30:33. ¿Está el enojo batiendo constantemente dentro de usted? ¿Es que todo el mundo tiene que andar pisando suave porque usted puede estallar en cualquier momento? “Mejor es un bocado seco, y en paz, que casa de contiendas llena de provisiones.” Proverbios 17:1.

¿Está usted practicando las obras de la carne o el fruto del Espíritu? “Y manifiestas son las obras de la carne, que son: adulterio, fornicación, inmundicia, lascivia, idolatría, hechicerías,

enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, disensiones, herejías, envidias, homicidios,

borracheras, orgías, y cosas semejantes a éstas; acerca de las cuales os amonesto, como ya os lo he dicho antes, que los que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios. Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley.” Gálatas 5:19-23.

¿Está practicando usted el fruto del Espíritu, o se pasa usted el tiempo practicando su enojo? “No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos. Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿no

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profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros? Y entonces les declararé: Nunca os conocí; apartaos de mí, hacedores de maldad. Mateo 7:21-23.

¿Tiene usted un espíritu contencioso? “Pero desecha las cuestiones necias e insensatas, sabiendo que engendran contiendas. Porque el siervo del Señor no debe ser contencioso, sino amable para con todos, apto para enseñar, sufrido.” 2 Timoteo 2:23,24. ¿Es usted un “sabelotodo”? ¿O tiene usted un comentario contrario a todo lo que los demás dicen? Dios nos dice: “Ponte de acuerdo con tu adversario pronto, entre tanto que estás con él en el camino, no sea que el adversario te entregue al juez.” Mateo 5:25. ¡Cuidado con la corte del divorcio!

¿Es usted un respondón? “Exhorta a los siervos a que se sujeten a sus amos, que agraden en todo, que no sean respondones.” Tito 2:9. Como siervo de Jesús, usted le debe el ser agradable en todo.

¿Hay contienda en su hogar? Otra vez: ? “Mejor es un bocado seco, y en paz, que casa de contiendas llena de provisiones.” Proverbios 17:1. ¿Son sus hijos bulliciosos e inquietos? Ayude a que sus hijos permanezcan callados; eso no le toca a su esposa. (Para más

conocimiento, lea la lección “Las instrucciones para el padre.” Pues, “Mi pueblo fue destruido, porque le faltó conocimiento.” Oseas 4:6.

¿Pelea usted a veces con su esposa? “El que comienza la discordia es como quien suelta las aguas; deja, pues, la contienda, antes que se enrede.” Proverbios 17:14. El mundo, y los que se

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creen “expertos” en el matrimonio, nos dicen que una buena pelea es hasta saludable para el matrimonio. ¡No vaya usted a creelo!

Lo que dice la Biblia sobre Golpes de espada “Hay hombres cuyas palabras

son como golpes de espada; mas la lengua de los sabios es medicina.”

Proverbios 12:18.

Dios habló y el mundo llegó a existir. El Señor nos dijo que seríamos juzgados por toda palabra que hablemos. Sin embargo, el mundo nos manda a decir lo que pensamos. Cuando exploramos las Escrituras, ¿qué tuvo que decir Dios sobre la lengua? Sígame mientras juntos descubrimos la verdad:

LA LENGUA, PEQUEÑA PERO MORTAL

Inflamada por el infierno. “Así también la lengua es un miembro pequeño, pero se jacta de grandes cosas. He aquí, ¡cuán grande bosque enciende un pequeño fuego! Y la lengua es un fuego, un mundo de maldad. La lengua está puesta entre nuestros miembros, y contamina todo el cuerpo, e inflama la rueda de la creación, y ella misma es inflamada por el infierno” Santiago 3:5-6.

Nadie puede domar la lengua. “Pero ningún hombre puede domar la lengua, que es un mal que no puede ser refrenado, llena de veneno mortal. Con ella bendecimos al Dios y Padre, y con ella maldecimos a los hombres, que están hechos a la semejanza de Dios. De una misma boca proceden bendición y maldición. Hermanos míos, esto no debe ser así. ¿Acaso alguna fuente

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echa por una misma abertura agua dulce y amarga?” Santiago 3:8-11. Pero gracias al Señor que “nada hay imposible para Dios” Lucas 1:37.

El Señor sabe. Aquí hay un pensamiento grave: “Pues aún no está la palabra en mi lengua, y he aquí, oh Jehová, tú la sabes toda” Salmos 139:4.

¡Necesitamos un freno! “Yo dije: Atenderé a mis caminos, para no pecar con mi lengua; guardaré mi boca con freno” Salmos 39:1. Tenga cuidado de lo que dice. Nosotros podemos tener gran fuerza física, ¿pero qué de la fuerza necesaria para el dominio propio?

Quebranta el espíritu. “La lengua apacible es árbol de vida; mas la perversidad de ella es quebrantamiento de espíritu” Proverbios 15:4. ¿Son apacibles las palabras que usted dirige a su esposa, a sus hijos, o en su lugar de trabajo? Pregúntese si usted ha quebrantado el espíritu de los que ha de proteger.

Lo que decimos

“La boca del justo producirá sabiduría; mas la lengua perversa será cortada” Proverbios 10:31.

“Hay hombres cuyas palabras son como golpes de espada; mas la lengua de los sabios es medicina” Proverbios 12:18.

“El que guarda su boca y su lengua, su alma guarda de angustias” Proverbios 21:23. Esta declaración está clara. Lo que usted dice es importante. “Porque por tus palabras serás justificado, y por tus palabras serás condenado” Mateo 12:37.

“No lo que entra en la boca contamina al hombre; mas lo que sale de la boca, esto contamina al hombre” Mateo 15:11.

“…dejad también vosotros todas estas cosas: ira, enojo, malicia, blasfemia, palabras deshonestas de vuestra boca” Colosenses 3:8.

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“El entendido en la palabra hallará el bien” Proverbios 16:20.

Si usted ha abusado de su esposa con sus palabras y con su actitud hacia ella, Dios es fiel. Él ofrece una cura:

“Panal de miel son los dichos suaves; suavidad al alma y medicina para los huesos.” Proverbios 16:24.

“La dulzura de labios aumenta el saber.” Proverbios 16:21.

“Los labios justos son el contentamiento de los reyes, y éstos aman al que habla lo recto.” Proverbios 16:13.

“Hablando entre vosotros con Salmoss, con himnos y cánticos espirituales, cantando y alabando al Señor en vuestros corazones” Efesios 5:19.

¿Ha madurado usted? ¿O todavía se comporta como un niño al decir cosas que lastiman a otros? Una de las mentiras más grandes que aprendimos cuando éramos niños es “Palos y piedras pueden romperme los huesos, pero las palabras nunca me lastimarán.” Probablemente todavía no nos hemos recobrado de algunas de las palabras que se nos dijeron cuando éramos niños. ¿Ha lastimado a su esposa o a sus hijos con sus palabras? “Cuando yo era niño, hablaba como niño, pensaba como niño, juzgaba como niño; mas cuando ya fui hombre, dejé lo que era de niño” 1 Corintios 13:11.

Cómo respondemos

La blanda respuesta. Cuando el enojo o la ira van dirigidos a nosotros, Dios nos dice la

respuesta que como cristianos debemos dar para glorificarlo a Él. “La blanda respuesta quita la ira; mas la palabra áspera hace subir el furor” Proverbios 15:1.

Piensa para responder. ¿Usted piensa antes de hablar? “El corazón del justo piensa para responder; mas la boca de los impíos derrama malas cosas” Proverbios 15:28. ¿Usted derrama

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malas palabras sobre los demás? Si así es, ¡las Escrituras dicen que usted tiene la boca de los impíos!

Fatuidad y oprobio. ¿Usted escucha a medias o interrumpe a la otra persona antes que tenga la oportunidad de hablarle o preguntarle algo? “Al que responde palabra antes de oír, le es fatuidad y oprobio” Proverbios 18:13. Dé a su esposa la oportunidad de desahogarse. Hágale preguntas para estar seguro de que entiende lo que ella está tratando de decirle y por qué. ¿Ella necesita empatía? Préstele oído y entendimiento. O, quizás ella necesite ayuda para discernir algo que una simple conversación pueda lograr.

Muchas veces su esposa no quiere que usted arregle sus problemas. Ella necesita y quiere comprensión y estímulo. Esto algunas veces exige de mucha paciencia, pero la paciencia es prueba de su amor. “El amor es sufrido”1 Corintios 13:4. ¿Está haciendo todo lo que pueda para ser paciente con su esposa? ¿Prueba su amor por ella al ser paciente y comprensivo? “Vosotros, maridos, igualmente, vivid con ellas sabiamente” 1 Pedro 3:7.

Lavados por la Palabra. ¿Bendice usted a su esposa con la Palabra de Dios y con sus propias palabras edificantes? Si no, entonces usted no está experimentando la bendición de una esposa santa y sin mancha. “Maridos, amad a vuestras mujeres, así com Cristo amó a la iglesia, y se entregó a sí mismo por ella, para santificarla, habiéndola purificado en el lavamiento del agua por la palabra, a fin de presentársela a sí mismo, una iglesia gloriosa, que no tuviese mancha ni arruga ni cosa semejante” Efesios 5:25-27.

Cuánto se debe decir

Las muchas palabras. Cuando se habla y se discute mucho no se puede evitar la transgresión (una violación de la Ley de Dios). “En las muchas palabras no falta pecado” Proverbios 10:19. Como el líder, conduzca correctamente las largas discusiones a una conclusión. Esto no quiere

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decir que usted ha de interrumpir a su esposa cuando le toca hablar a ella, o que soltará una hiriente “bomba” y luego dirá que el asunto ha terminado. Debe estar seguro de que la

comprende. Mire que ella sepa lo que usted hace dándole una respuesta positiva y amorosa. La mayoría de las mujeres siguen hablando porque no creen que han sido oídas o porque no creen que han sido comprendidas.

Si hay que tomar una decisión (pero, de nuevo, por lo regular la esposa sólo quiere que se le oiga y comprenda), entonces dé una respuesta discreta, con respeto.

Guarde su boca. ¿Acaso usted siquiera piensa en guardarse en lo que dice a los demás, especialmente a su esposa? Los demás nos dicen que digamos lo que pensamos y que

compartamos lo que pensamos, pero Dios dice que “el hombre prudente calla” Proverbios 11:12; y “el que guarda su boca guarda su alma; mas el que mucho abre sus labios tendrá calamidad” Proverbios 13:3.

Contado por sabio. En realidad, Dios dice que cuando no decimos nada practicamos sabiduría y parecemos sabios. “Aun el necio, cuando calla, es contado por sabio; el que cierra sus labios es entendido” Proverbios 17:28. Más de esto. “Pero sea vuestro hablar: Sí, sí; no, no; porque lo que es más de esto, de mal procede” Mateo 5:37. Asiente con la cabeza cuando su esposa le esté hablando. Ella pasará mucho menos tiempo tratando de ser oída y comprendida. Si usted mantiene los ojos y la mente puestos en lo que ella está tratando de decirle, en vez de mirar la televisión, leer el periódico, o pensar en otra cosa, su conversación satisfacerá la necesidad de su esposa de ser oída y comprendida.

Profanas pláticas. “Oh Timoteo, guarda lo que se te ha encomendado, evitando las profanas pláticas sobre cosas vanas, y los argumentos de la falsamente llamada ciencia, la cual profesando algunos, se desviaron de la fe” 1 Timoteo 6:20. Cuando usted debe decir algo, no

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