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CITMA. Plan de Manejo

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Academic year: 2021

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Centro de Investigaciones y Servicios

Ambientales ECOVIDA

CITMA

Plan de Manejo

Parque Nacional

Guanahacabibes

Pinar del Río

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Autores:

Lic. Lázaro Márquez Llauger Lic. Osmani Borrego Fernández Ing. José Alberto Camejo Lamas

Lic. Dorka Cobián Rojas Ing. José Luís Linares Rodríguez

Lic. Abel Rojas Valdés Ing. Abel Sosa Prieto Téc. Medalino Puente Ledesma

Colaboradores:

Dr. Vicente Berovides Álvarez, Facultad de Biología, UH M.Sc. Julia Azanza Ricardo, Investigadora CIM, UH Dra. Alina Pérez Hernández, Investigadora ECOVIDA M.Sc. Evelin Pérez Rodríguez, Investigadora ECOVIDA

M.Sc. Luis E. Arencibia Cabrera, Geocuba Ángel Fortún Pérez, CGB territorio Guanahacabibes Vladimir Azcuy Jiménez, CGB territorio Guanahacabibes

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INDICE

Página

INTRODUCCION 3

I DIAGNOSTICO 4

1.1 Caracterización del área 4

1.1.1 Caracterización de la naturaleza del sitio 4

1.1.2 Caracterización socioeconómica del área y su entorno 23

1.1.3 Selección de los objetos de conservación 34

1.2 Determinación de la problemática del área 34

1.2.1 Determinación de la problemática ecológica y ambiental 34

1.2.2 Determinación de la capacidad para el manejo 42

1.2.3 Problemática socioeconómica del área 45

1.2.4 Análisis de las necesidades de investigación 49

1.2.5 Síntesis de la problemática 49

1.2.6 Resumen de los potenciales del área 50

II NORMATIVA 52

2.1 Fundamento de los límites y de la categoría de manejo del área 52

2.2 Objetivos de manejo del área protegida 52

2.3 Zonificación y regulaciones del uso, manejo y protección 53

2.3.1 Zonificación del área terrestre 53

2.3.2 Zonificación del área marina 54

2.3.3 Zona de amortiguamiento 55

2.3.4 Regulaciones de uso, manejo y protección 56

III PROGRAMAS DE MANEJO 60

3.1 Programas de Protección 60

3.2 Programas de Manejo de Recursos 82

3.3 Programas de Uso Público 92

3.4 Programas de Investigación Científica y Monitoreo 102

3.5 Programas de Administración 112

IV SISTEMA DE SEGUIMIENTO Y EVALUACION 130

4.1 Parámetros para la evaluación 130

4.2 Seguimiento 132

V BIBLIOGRAFIA 133

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INTRODUCCION

El Plan de Manejo del área protegida constituye el instrumento rector que establece y regula el manejo de los recursos y el desarrollo de las acciones requeridas para su conservación y uso sostenible, teniendo en cuenta las características específicas del área, la categoría de manejo aprobada, sus objetivos y los restantes planes que se relacionan con ella.

El Plan de Manejo tiene un enfoque estratégico, pues se basa en la determinación de las debilidades y fortalezas del área y en identificar las amenazas y oportunidades que brinda el entorno para alcanzar los objetivos de conservación propuestos.

El proceso elaboración del Plan tuvo como momentos culminantes el Taller de Planificación y Manejo Participativo en el Área Marina del Parque Nacional Guanahacabibes, que tuvo lugar entre el 15 y el 18 de julio de 2008 con participación de 35 representantes de las entidades vinculadas a la gestión del área protegida, instituciones de investigación y de la comunidad local. El Taller identificó las principales problemáticas del manejo del área en el sector marino y formuló propuestas de posibles soluciones para las debilidades detectadas.

El 17 de octubre de 2008 se realizó un Taller de planificación en el cual tomaron parte 28 representantes de entidades estatales, empresas, decisiones locales y las comunidades vinculadas al área protegida. En este Taller se presentó el marco jurídico e institucional que soporta la actividad del Parque, la caracterización de los recursos naturales, culturales y socioeconómicos del área, se determinó la problemática del área y se identificaron las potencialidades para el manejo y se presentaron los principales programas de manejo del área.

La elaboración del Plan de Manejo del Parque Nacional Guanahacabibes ha sido resultado del trabajo de un equipo técnico integrado por los especialistas del área, representantes de entidades estatales vinculadas a la protección de los recursos (CGB, SEF, ONIP), los usuarios de los recursos (EFI Guanahacabibes, Gaviota, UBPC Apícola), representantes de las comunidades locales e investigadores de ECOVIDA, la Facultad de Biología de la Universidad de La Habana y el Centro de Investigaciones Marinas, entre otros. La contribución de esas entidades fue de vital importancia para completar la fase de diagnóstico y en el diseño de la propuesta de soluciones que finalmente fueron recogidas en los diferentes programas de manejo, los cuales fueron diseñados tomando como basamento la metodología elaborada para tal fin.

El presente Plan de Manejo 2009-2013 da continuidad al proceso de planificación estratégica que se inició con la declaración oficial del área protegida por el Acuerdo 4262 del Comité Ejecutivo del Consejo de Ministros en diciembre de 2001. Durante los años 2002 y 2003 el área protegida se gestionó por un Plan Operativo válido para los dos primeros años de establecimiento en tanto se prepararon las condiciones para elaborar el primer Plan de Manejo que cubrió el periodo 2004-2008.

Desde la declaración del área con la categoría de manejo de Parque Nacional se ha apreciado un proceso de fortalecimiento continuo de la gestión a partir de integrar los esfuerzos de numerosas instituciones estatales, organismos vinculados a la gestión y la participación creciente de las comunidades locales.

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El presente Plan de Manejo para el periodo del 2009 al 2013 se ha elaborado en un contexto nacional complejo, caracterizado por ajustes en las proyecciones del desarrollo económico que resultan de la crisis económica global, lo cual genera un alto nivel de incertidumbre en términos de planificación a largo plazo.

En particular, el Plan de Manejo del Parque Nacional Guanahacabibes se ha elaborado teniendo como fondo las afectaciones sufridas por el área protegida por el embate de dos huracanes intensos, cuyos efectos son todavía perdurables. En adición, existen marcados vacíos de información respecto al estado de conservación de algunos ecosistemas y especies, principalmente los que han sufrido las mayores afectaciones por desastres naturales en años recientes. Todo ello ha implicado que en el marco del proceso actual de planificación se haya identificado la necesidad de diseñar acciones específicas que den respuesta a las nuevas amenazas surgidas.

El Plan 2009-2013 se ha elaborado tomando como base la nueva metodología vigente, lo cual ha supuesto asimilar nuevos procedimientos para encarar la planificación. En la práctica el proceso ha transcurrido siguiendo el principio de aprender haciendo y ello puede suponer que no siempre los resultados sean los mejores, por la falta de la necesaria experiencia y nivel de conocimiento de la metodología actual.

En correspondencia, y con el objetivo de garantizar el mejoramiento futuro del Plan, se ejecutará un proceso de seguimiento con evaluaciones técnicas, retroalimentación y correcciones continuas, lo cual nos permitirá saber de qué manera se están implementando las tareas del Plan y de qué modo éstas responden a las prioridades y objetivos definidos. Este proceso permitirá realizar los ajustes pertinentes según las realidades del momento, garantizando de ese modo el perfeccionamiento permanente del Plan, de manera que cumpla realmente su función en la gestión del área protegida.

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I. DIAGNOSTICO

1.1. Caracterización del área

1.1.1. Caracterización de la naturaleza del sitio

Localización y accesos del área protegida:

El Parque Nacional Guanahacabibes se ubica en la porción más occidental del municipio Sandino, provincia Pinar del Río, ocupando un área de 39 830 ha. Geográficamente está comprendido dentro de la Región Cuba Occidental, en la Sub-región Penínsulas Cársicas, en el Distrito Pinareño, Sub-Distrito de la Llanura Costera Meridional y Occidental, formando el grupo de paisajes de la Llanura Cársica y Pantanosa de Guanahacabibes. Está conformado por dos penínsulas: la del Cabo de San Antonio, que se extiende hacia el oeste-suroeste hasta el punto más occidental del territorio cubano (Cabo de San Antonio); y la de Corrientes, que se prolonga hacia el suroeste (Mapa 1).

El Parque Nacional Guanahacabibes constituye la zona núcleo de la Reserva de la Biosfera Península de Guanahacabibes. Incluye un área terrestre de 23 880 hectáreas y un área marina de 15 950 hectáreas, para un total de 39 830 hectáreas. La parte terrestre cuenta con tres zonas núcleo, las cuales se definen como Cabo Corrientes, El Veral y Cabo de San Antonio, y una faja estrecha de la línea de costa. El área marina abarca la porción Sur de la península, extendiéndose desde La Ceiba, al Este de Cabo Corrientes, hasta Los Cayuelos.

El acceso principal al Parque se realiza a través de la carretera central que llega hasta la localidad de La Fe y de ahí hasta Manuel Lazo. Este vial representa el límite Este de la Reserva de la Biosfera Península de Guanahacabibes. Desde Manuel Lazo se accede al Parque por la carretera que llega hasta La Bajada y posteriormente se bifurca hacia María La Gorda (Suroeste) y hacia el Cabo de San Antonio.

Los límites principales de las áreas definidas como Parque Nacional Guanahacabibes son por el Norte la línea costera que limita la formación de manglares en el Golfo de Guanahacabibes, incluyendo las áreas de conservación de El Veral y humedal del Cabo de San Antonio. Por el Sur limita con el Mar Caribe en el sector de franja marina de 1 milla de ancho correspondiente a la Ensenada de Corrientes, incluyendo la zona de conservación de Cabo Corrientes. Hacia el Oeste limita con la faja de bosques litorales pertenecientes a la Unidad Silvícola El Valle de la Empresa Forestal Integral Guanahacabibes, que se extiende sobre Barra La Sorda, próximo al Estrecho de Yucatán y por el Este los límites son con los bosques productores gestionados por la Unidad Silvícola El Valle, perteneciente a la EFI Guanahacabibes.

El contexto territorial del área está caracterizado por actividades agropecuarias y de aprovechamiento forestal, realizadas por la Empresa Forestal Integral Guanahacabibes. Se encuentra extendida también la actividad apícola, ejecutada por la UBPC Apícola de Guanahacabibes. La actividad turística se realiza por el Grupo Gaviota en el complejo María la Gorda y Cabo San Antonio, con enfoque principal hacia el buceo contemplativo y actividades náuticas en general.

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Entre los principales problemas ambientales que caracterizan al área se encuentran prácticas incorrectas de uso de los recursos, persistencia de actividades de tala, caza y pesca ilegales, introducción de especies invasoras y exóticas de la flora y la fauna y efectos de fragmentación de hábitats.

En la actualidad se encuentra en proceso de actualización del Plan General de Ordenamiento Territorial para la península. Como parte de este Plan se ha estructurado un programa de desarrollo integral para la península que contempla ampliación de la infraestructura para el turismo, con énfasis hacia las modalidades de sol y playa y de naturaleza. Estas propuestas de desarrollo se han concebido para las áreas no incluidas en el Parque Nacional, aunque en algunos casos están relativamente próximas a las zonas de amortiguamiento.

Estado legal:

A partir de 1959 el Gobierno Revolucionario estableció regulaciones para la protección de los recursos naturales en la Península de Guanahacabibes, principalmente para lograr la conservación de su patrimonio forestal y la rica fauna del territorio. En 1963 el Instituto Nacional de la Reforma Agraria (INRA) por la Resolución 412/63 estableció las Reservas Naturales de El Veral y Cabo Corrientes como áreas de conservación estricta y se construyeron estaciones para el monitoreo y la protección en ambos sitios. En el año 1987 la Organización de Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) declaró en el territorio de la península un porción de 101 500 ha con la categoría honorífica de Reserva de Biosfera, con lo cual se obtuvo el reconocimiento internacional del área. El 14 de diciembre del 2001 el Comité Ejecutivo del Consejo de Ministros adoptó el Acuerdo 4262, mediante el cual se aprobó la creación del Parque Nacional Guanahacabibes con una extensión total de 39 830 ha y se designó al Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente como organismo administrador del área.

Valores naturales: a.) Geología.

El territorio emergido del Parque Nacional Guanahacabibes en términos geológicos posee una edad reciente, constituido por rocas calizas organógenas, fundamentalmente arrecifales que a partir del Plioceno Superior-Pleistoceno Inferior y hasta la actualidad se ven afectadas por movimientos neotectónicos en forma de basculamiento. Este fenómeno ha generado el hundimiento de la costa Norte, cubierta por ciénagas y pantanos que se orienta sobre una ancha plataforma submarina de poca profundidad y el ascenso de la costa Sur con acantilados, seboruco costero y playas arenosas donde casi no existe la plataforma insular que es sumamente estrecha (Mapa 3).

La peculiar estructura geológica de Guanahacabibes permite apreciar fenómenos como la presencia de pantanos en la porción Norte y la acumulación de depósitos arenosos sobre farallones de 20 m sobre el nivel medio del mar en la costa Sur, además de las distintas terrazas labradas en la zona de Cabo Francés. Sobre el sustrato calizo que forma el territorio se ha desarrollado un intenso proceso de carsificación, cuyo resultado es el relieve de carso desnudo caracterizado por un elevado agrietamiento, alta cavernosidad, una red hidrográfica netamente subterránea y predominio de campos de lapiez o diente de perro, casimbas, hoyos, dolinas, grutas, etc.

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En esta llanura cársica de origen marino se describen, desde el punto de vista geológico las siguientes formaciones:

Formación Vedado: Calizas margosas, masivas biogénicas de origen arrecifal, de color crema a blanco. Edad Plioceno (parte alta) hasta el Pleistoceno Inferior. Constituye el núcleo principal de la superficie emergida de la península.

Formación Jaimanita: Calizas arrecifales, biodetríticas y coralinas de edad Pleistoceno Medio. Yace sobre la formación Vedado, ocupando la primera terraza marina.

Formación Cayo Piedra: Biocalcarenitas olíticas de ambiente retroarrecifal de edad Pleistoceno Medio, extendiéndose posiblemente hasta el Superior.

En la península se diferencian dos formaciones ingeniero-geológicas:

Formación Carbonatada: Ocupa la mayor parte del área, incluye las formaciones litoestratigráficas Vedado, Cayo Piedra y Jaimanitas. Todas estas unidades pertenecen al grupo o complejo rocoso-semirocoso, ya que por su variabilidad facial se encuentran rocas de resistencia variable, presentando macro y micro porosidad, lo que unido a su composición química y al intenso agrietamiento, condicionan un amplio desarrollo del carso y su considerable patrón de cavernosidad. Estas características hacen que sean riesgosas las construcciones de gran peso en el área por el posible derrumbe de la base de sustentación y que se pueda provocar contaminación del manto freático por residuales.

Formación Terrígena: Incluye conglomerados y areniscas poco consolidadas y arcillas arenosas abigarradas. Sus espesores en esta región no son muy altos y pueden aparecer en su lugar calizas de las formaciones Vedado o Paso Real con igual desarrollo de los procesos cársicos que las anteriores. Resultan de interés en la estructura geológica de la península los depósitos holocénicos siguientes:

• Marinos (de playa) arenas calcáreas biodetríticas.

• Biogénicos de manglar y de pantano (palustres).

• Sedimentos fluviales producto de los procesos de intemperismo a que están sometidas las rocas calcáreas aflorantes.

• Formas secundarias del Carbonato de Calcio como la Travertina y Calcita.

b.) Geomorfología.

Geomorfológicamente se corresponde con una llanura carsificada de origen marino con basculamiento neotectónico de 4° a 6°, principalmente hacia el Norte, dando como resultado que su topografía se presente con un litoral Norte en proceso de sumersión, en el que se presentan formaciones de manglares y pantanos. En el bloque oriental predominan las formas denudativas, siendo éste el que topográficamente se encuentra más elevado. Los puntos más altos de la península se encuentran al Sur en los acantilados con alturas que pueden llegar hasta 20 metros sobre el nivel del mar. En el bloque occidental predominan las acumulativas, manifestándose importantes áreas de pantanos interiores entre el abanico de barras arrecifales recientemente emergidas (Mapa 4).

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En general se trata de una llanura cársica activa con peculiares formas, donde los procesos de disolución originados por la interacción de las aguas pluviales con el carbonato de calcio han jugado un papel decisivo en la modelación de la roca, generando estructuras como dolinas, lapiez o “diente de perro”, cavernas, etc. En la península pueden distinguirse varias categorías de relieve:

• Terraza baja con seboruco costero y acumulaciones arenosas.

• Terraza alta con balcones y/o farallones.

• Llanura interior de carso desnudo.

• Llanura baja pantanosa.

• Superficie alta de carso semiestabilizado.

c.) Clima.

De forma general la región presenta un clima tropical con marcada influencia marítima. En todo el territorio se presentan condiciones climáticas favorables en el periodo Noviembre-Abril por producirse en esta etapa características propias de invierno o del periodo de transición entre este y el verano y viceversa.

• Régimen de temperaturas:

En la península las temperaturas que oscilan entre 21.5 °C de promedio de mínimas y 29.3 °C de promedio de máximas, siendo 25.3 °C la media anual.

• Régimen de precipitaciones:

Las lluvias se comportan con un acumulado promedio de 1 443.1 mm/año. En general para la zona del Cabo de San Antonio se alcanza un acumulado medio anual de 1 454,9 mm de precipitación en 115 días con lluvia, mientras que en La Bajada se alcanzan acumulados medios anuales de 1 431,2 mm de precipitaciones en 123 días con lluvia.

• Humedad relativa y Vientos:

La humedad relativa promedio anual en la península es del 81%. Los vientos predominan fundamentalmente del Este y del Noreste, presentándose en ambas direcciones en el 80% de los casos. El predominio de las bajas presiones extra tropicales, principalmente en el mes de Marzo, genera fuertes vientos de componente Sur con altas probabilidades de penetraciones del mar.

• Temporada ciclónica:

Las mayores probabilidades de afectaciones por tormentas locales severas y organismos tropicales se observan entre los meses de Junio y Noviembre, por lo que durante este periodo deben considerarse las máximas probabilidades de ocurrencia que se ofrecen en la cronología de ciclones tropicales y los principales elementos destructivos que ellos generan como fuerza de los vientos, inundaciones y penetraciones del mar.

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La temporada de afectación por sistemas frontales se extiende desde Noviembre hasta Marzo, para un total promedio de 19 frentes por año. En 74 temporadas anteriores estudiadas la península ha sido afectada por 1 461 frentes. La frecuencia por meses es de 3 para Marzo, 2 para Abril, 0.7 en Mayo y 2.8 para Noviembre. La mayoría, 10.7 frentes, se concentra en los meses de Diciembre, Enero y Febrero, considerados como más peligrosos, con diferentes niveles de incidencias sobre las características del oleaje y del régimen de vientos predominante.

d.) Hidrología y oceanografía.

Las características hidrográficas e hidrogeológicas de la región están condicionadas por su geología, relieve y configuración.

En el territorio del Parque Nacional Guanahacabibes no se reconocen aguas superficiales de escorrentía; solo se presentan afloramientos del manto a través de cuencas cerradas o pequeñas dolinas inundadas (cuevas, casimbas, cenotes, etc.), estando entre las más notables la laguna de Los Negros. También aparecen pantanos interiores con aguas salinizadas.

Sobre las aguas subterráneas, en la península existen dos sectores bien definidos con diferentes condiciones hidrogeológicas: El Sector Este, comprendido desde La Bajada hasta la Ensenada de Cortés, y el Sector Oeste, desde La Bajada hasta el extremo más occidental. Por los análisis de agua realizados hasta el presente, se aprecia mayor calidad del recurso hacia el sector Este, a ello contribuye que para este sector existe un sistema de colectores subterráneos desde el macizo montañoso de la Sierra de los Órganos.

Las aguas subterráneas forman parte del horizonte acuífero cársico-fisural en relación hidráulica directa con el mar, lo que implica un alto grado de mineralización, acentuado fundamentalmente por la configuración alargada y estrecha del territorio y su baja altimetría, incidiendo además en el poco espesor del lente de agua dulce.

De forma general el manto freático se encuentra a pocos metros de la superficie, aumentando significativamente su poca profundidad hacia la zona litoral Norte debido al hundimiento que experimenta esa franja del territorio, lo cual ha hecho que el grado de hidromorfismo se eleve considerablemente.

El área marina está afectada por la contracorriente cubana que tiene su manifestación principal en corrientes marinas intensas en la proximidad de Cabo Corrientes y Cabo de San Antonio, lo cual condiciona en particular la agregación de especies como los pargos y meros en sitios específicos. Las mareas suelen alcanzar promedios de 28 cm en la pleamar, aunque el nivel medio alcanza los 15 cm. Con vientos predominantes de región Sur el nivel regular de las aguas del mar puede ascender unos 30 cm en la zona marina del Parque.

e.) Suelos.

Guanahacabibes, por ser una región recientemente levantada, sobre todo en su extremo occidental, posee un espesor de sus suelos pobre (entre 15 y 20 cm promedio), dado fundamentalmente por encontrarse en un período de formación incipiente, al que se acompañan procesos de lixiviación y descensos.

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El suelo aparece en forma de Rendzinas rojas y negras sobre rocas carbonatadas jóvenes en todo su núcleo central. Hacia el Norte, próximos a la costa y coincidiendo con una zona topográficamente baja y modificada continuamente por una lenta subsidencia, aparecen suelos (en formación) del agrupamiento cenagoso y tipo turba fibrosa sobre calizas y calizas margosas; los cuales se encuentran salinizados. Por casi todo el borde de la costa Sur, aparecen acumulaciones arenosas en forma de una franja de espesor y ancho variable (Mapa 6).

En general los suelos de la península se caracterizan por su bajo grado de acidez, bajo contenido de materia orgánica y fertilidad natural.

Las características específicas del suelo en la península, y en particular en las áreas del Parque, hacen que estos actúen exclusivamente como sustrato para la vegetación, siendo prácticamente imposible su uso en actividades agrícolas. Por tal razón el uso de la tierra está prácticamente limitado a acoger los bosques naturales del territorio.

f. ) Biodiversidad.

• Flora:

Se reconoce que la flora terrestre del Parque Nacional Guanahacabibes constituye un distrito fitogeográfico, teniendo en cuenta la existencia de taxones endémicos propios, así como por la soberanía de su flora en general. La flora identificada dentro del área del Parque hasta el momento, asciende a 704 especies distribuidas en 384 géneros y 108 familias. El endemismo representa el 20%, donde destacan 15 especies endémicas locales. La flora atesora, además, un enorme potencial económico y social demostrado por la existencia de 125 especies maderables, 146 medicinales y 132 melíferas, las cuales se distribuyen en las distintas formaciones vegetales presentes.

Entre las especies de la flora destacan endémicas amenazadas como el Amaranthus minimus, hierbita de la familia de las Amarantáceas que representa el único género endémico de la península. Esta especie tiene un rango de distribución extraordinariamente reducido, limitándose su presencia a 2 localidades de toda la península.

Otras especies a destacar resultan las siguientes:

1. Vitex guanahacabibensis: Arbusto de la familia de las Verbenáceas, localizado en farallones calizos

de la península del Cabo, principalmente en el segundo farallón, así como en Cabo Corrientes en el bosque siempre verde micrófilo.

2. Piper guanahacabibensis: Arbusto de la familia de las Piperáceas, localizado en los farallones

calizos de la península del Cabo, principalmente en el segundo farallón.

3. Harrisia taetra: Cactácea de tallo columnar presente en la zona de los farallones en la península del

Cabo y en el bosque siempre verde micrófilo de María La Gorda en Cabo Corrientes.

4. Serjania occidentalis: Trepadora de la familia de las Sapindáceas presente en matorrales

xeromorfos costeros y subcosteros de la península del Cabo.

5. Callicarpa roigii: Arbusto o a veces árboles de la familia de las Verbenáceas presente en bosques

semideciduos de la península de Guanahacabibes, principalmente en las proximidades de La Bajada, así como en los de Uvero Quemado y Los Cayuelos.

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6. Byrsonima roigii: Árbol de la familia de las Malpigiáceas, presente en bosques próximos a zonas pantanosas del Norte de la península, principalmente entre Bolondrón y Palma Sola.

7. Tournefortia roigi: Arbusto de las Boragináceas que se presenta frecuentemente en orillas de

caminos y zonas húmedas de Bolondrón y Laguna del Macío en Los Cayuelos.

8. Galactia acunana: Liana de la familia de las Leguminosas descrita para María la Gorda en la

península de Corrientes.

9. Dolyocarpus herrerai: Liana leñosa de la familia de las Dilleniaceas. Se le ha localizado en las

cercanías del Valle de San Juan.

10.Vitex acunae: De la familia de las Verbenáceas. Se le localiza en los farallones calizos de la

península del Cabo, principalmente en el segundo farallón, también en el bosque siempre verde micrófilo en la zona de Cabo Corrientes.

11.Cayaponia excisa: Trepadora de la familia de las Cucurbitáceas reportada para la zona del Veral. Es

una especie rara muy difícil de localizar.

12.Chamaecyse yayalesia: Hierba leñosa de la familia de las Euforbiáceas, endémicas de la península.

13.Tabebuia capotei: Arbusto de la familia de las Bignoniáceas que se localiza en las proximidades de

Bolondrón en la península del Cabo.

14.Pleurothallis oricola: Orquídea muy pequeña localizada en la zona de Cabo Corrientes.

15.Cynometra cubensis: Única especie del género presente en Cuba, siendo endémica de la provincia

de Pinar del Río. En la península ha sido localizada en El Veral.

16.Dendrosereus nudiflorus: Género monoespecífico endémico de Cuba. Es una Cactácea de porte

arbóreo se localiza en la zona de La Ceiba en Cabo Corrientes.

17.Dherainia cubensis: Especie de las Teofrastáceas, única de su género en Cuba y endémica del

territorio, es un arbustillo que presenta hojas en roseta sobre la superficie del suelo.

18.Swartzia cubensis: Única especie de su género en Cuba y disyunta entre Guanahacabibes y Yucatán.

Se localiza en El Veral.

19.Cassia ekmaniana: Árbol de bello porte de la familia de las Casalpiniáceas que presenta

distribución disyunta entre Guanahacabibes y Yucatán.

20.Forchanmeria trifoliata: Única especie de su género en Cuba, perteneciente a la familia de las

Caparidáceas, disyunta entre Guanahacabibes y Yucatán.

21.Cattleyopsis ortgiesiana: Orquídea endémica de Cuba con flores de gran belleza; se localiza en

bosques de El Veral y proximidades del Faro Roncali. Endémica de Cuba con categoría de amenazada.

22.Cattleyopsis lindenii: Orquídea de gran valor estético; se localiza en los matorrales xeromorfos

costeros de toda la península. Endémica de Cuba con categoría de amenazada.

23.Tolumnia lemonianum: Orquídea de gran valor estético; se localiza en bosques de mangle próximos

a Poza Redonda en la península del Cabo. Endémica de Cuba con categoría de amenazada.

24.Broughtonia cubensis: Orquídea de flores blancas, fragantes, presente en matorrales próximos al

Faro Roncali. Endémica de Cuba con categoría de amenazada.

25.Psilotum nudum: Género representativo del grupo de plantas terrestres más antiguo de la tierra, se

localiza en zonas próximas al Faro Roncali, en El Veral y en Hoya del Palmar. Siempre epífito.

26.Wuolfia punctata: Género de plantas con flores más pequeño de la tierra, midiendo sólo 0,3 mm; se

localiza en lagunas cársicas de Bolondrón.

27.Cyrtopodium punctatum: Una de las mayores orquídeas de Cuba en aspecto vegetativo; se localiza

en los bosques semideciduos de El Veral, camino de La Bajada a Cueva de La Lámpara y en el camino a Hoya del Palmar.

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Los estudios más actualizados sobre la flora marina han identificado hasta el momento 109 especies de algas, 38 especies son rodofíceas repartidas en 8 órdenes, 15 familias y 28 géneros, 25 son feoficeas con 4 órdenes, 4 familias y 9 géneros y 46 especies son clorofíceas distribuidas en 4 órdenes, 9 familias y 21 géneros. Se localizan parches aislados de tres especies de fanerógamas marinas con predominio de la llamada hierba de tortuga (Thalassia testudinum), Halophila decipiens y Syrigodium filiforme.

• Formaciones vegetales:

En áreas del Parque Nacional Guanahacabibes están presentes las siguientes formaciones vegetales (Mapas 8, 9 y 10):

Arbóreos:

• Bosque Semideciduo Notófilo

• Bosque Siempreverde Micrófilo

• Bosque Siempreverde Notófilo

• Bosque de Ciénaga

• Bosque de Mangles (Manglar) Arbustivos:

• Matorral Xeromorfo Costero y Subcostero Complejos de vegetación:

• Complejo de Vegetación de Costa Arenosa

• Complejo de Vegetación de Costa Rocosa Formaciones herbáceas:

• Herbazal de Ciénaga

El bosque semideciduo es la formación predominante dentro del territorio del Parque y la más importante por sus potencialidades para la conservación. Ocupa el núcleo cársico principal, sobre todo en la porción central, desarrollado sobre afloramientos calizos. Generalmente forma dos estratos arbóreos, uno inferior de 6 a 10 m de alto y otro superior que alcanza de 10 a 14 m de alto, destacándose además algunos emergentes de hasta 20 m de alto.

En el estrato inferior predominan las especies siempre verdes con alto grado de conservación como Drypetes alba, Cordia gerascanthus, Oxandra lanceolada, entre otras. En el estrato arbóreo superior predominan especies deciduas como Cedrela odorata, Cedrela cubensis y Bursera simaruba, especies que en general presentan buena conservación. El estrato arbustivo es escaso y casi nunca está presente el herbáceo.

El bosque siempreverde notófilo se localiza entre el bosque semideciduo y el manglar de la costa Norte. Presenta dos estratos arbóreos: uno que es el dominante con alturas entre 15 y 20 m, donde se presentan especies como Laurocerasus occidentales, Callophyllum antillanun, Coccoloba diversifolia, etc., con

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excelente grado de conservación. El estrato arbóreo inferior se desarrolla entre 8 y 12 m, representado por especies bien conservadas como Sabal jaba, Drypetes alba, etc. Es muy escaso el estrato arbustivo y ausente el herbáceo.

El bosque siempreverde micrófilo forma una franja alargada y continua de 100-150 m de ancho entre el bosque semideciduo y el matorral xeromorfo costero y subcostero, a lo largo de casi toda la costa Sur y el Oeste de Cabo Corrientes sobre el afloramiento de la roca caliza. Está conformado por un solo estrato arbóreo de 6 a 8 m de alto, integrado por especies siempre verdes como Gymnanthes lucida, Eugenia spp, Bourreria suculenta, etc., las que presentan adecuado nivel de conservación. Además, están presentes cactáceas y gran variedad de epífitas, principalmente orquídeas.

Los bosques de ciénaga están presentes en pequeñas áreas aisladas en el interior de la península, en depresiones donde se producen acumulaciones turbo-húmicas. Forma un estrato arbóreo de 8-12 m, donde predominan Hibiscus elatus, Callophylum antillanun, Thrinax radiata, entre otras. En el estrato herbáceo se hace dominante el helecho Achrostichum danaeifolia. Abundan también las epífitas, sobre todo las orquídeas. En general las especies que conforman esta formación vegetal presentan buen nivel de conservación.

El bosque de mangles se localiza en las zonas cenagosas de la costa Norte de la península. Se forman diferentes variantes como manglar de franja de Rizophora mangle, manglar achaparrado de esta especie o de Conocarpus erecta y manglar mixto donde predominan Avicennia nitida y Laguncularia racemosa. Estas especies sufrieron considerables afectaciones por los huracanes intensos que azotaron a la península, principalmente por efecto de las penetraciones del mar e incremento de los niveles de salinidad. En general se aprecia una recuperación de esta formación vegetal por regeneración natural. El matorral xeromorfo costero y sub-costero se localiza en casi toda la costa Sur, entre el bosque siempre verde microfilo y la vegetación de costa rocosa, formando una franja de 100-300 m de ancho, predominando arbolitos y árboles achaparrados de 1-6 m de altura y algunos emergentes de hasta 10 m, con una densidad de individuos alta. Entre otras de las especies más abundantes de esta formación encontramos Adelia ricinella, Bourreria spp, Harrisia spp, etc., en general con buen nivel de conservación.

El complejo de vegetación de costa arenosa se localiza en toda la costa, al Sur y Suroeste de la península, formando una franja que oscila entre 10 y 100 m o más de ancho, sobre un sustrato arenoso carbonatado. En este complejo se incluye el Uveral y una franja Thrinax-Bursera. Los arbustos que componen esta vegetación no sobrepasan los 2 m de alto y algunas de las especies mayor representadas son Ipomoeas spp, Canavalia marítima, Suriana marítima, etc. Estas especies sufrieron considerables afectaciones por los huracanes intensos que azotaron a la península, principalmente por efecto de las penetraciones del mar y del oleaje. En general se aprecia adecuada recuperación de esta formación vegetal por regeneración natural y como resultado de las acciones de rehabilitación emprendidas. El Uveral forma una franja de bosque siempreverde monodominante de Coccoloba uvifera con un solo estrato arbóreo de 6-8 m de alto con alta densidad de individuos, apreciándose además Thrinax radiata, Conocladia dentata, etc. Estas especies también sufrieron afectaciones por los huracanes intensos que azotaron a la península, principalmente por efecto de las penetraciones del mar y del oleaje. En la actualidad se aprecia recuperación de esta formación vegetal por regeneración natural y como resultado de las acciones de rehabilitación emprendidas.

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La franja Thrinax-Bursera es una formación de bosque transicional entre el complejo de vegetación de costa arenosa y el bosque semideciduo o entre este y el bosque de ciénaga. Es caracterizada por especies como Thrinax radiata y Bursera simaruba, entre otras. Estas especies fueron significativamente afectadas por los huracanes intensos que azotaron a la península, principalmente por efecto de las penetraciones del mar. En la actualidad se aprecia recuperación de esta formación vegetal por regeneración natural y como resultado de las acciones de rehabilitación emprendidas.

La vegetación de costa arenosa con sabal está representada por un bosque de Sabal parviflora, especie endémica de Cuba que forma un estrato arbóreo de 8-10 m de alto casi exclusivamente con esta especie, bien desarrollado y con alto grado de conservación. Se localiza en playa las Canas, al Sur de María La Gorda. Esta especie fue afectada por los huracanes intensos que azotaron a la península, principalmente por efecto de las penetraciones del mar. En la actualidad se aprecia recuperación de esta formación vegetal por regeneración natural.

El complejo de vegetación de costa rocosa aparece en la costa Sur, alternando con el complejo de costa arenosa. Forma pequeños arbustos achaparrados que no sobrepasan los 50 cm de alto. Puede presentarse tanto en los arrecifes litorales bañados por las salpicaduras del mar o encima de los farallones sin ese contacto directo con el mar. Algunas de las especies representativas son Oplonia tetrastichia, Flavería linearis, Plumería spp, etc. Estas especies presentan excelente grado de conservación.

El herbazal de ciénaga está presente en la parte más occidental de la península, en relación con el manglar y el bosque semideciduo, en pequeñas zonas periódicas o permanentemente inundadas con acumulación de turba en el suelo. Entre las especies más representativas aparecen Cyperus spp, Eleocharis cellulosa, Panicum spp, etc. Estas especies presentan buen nivel de conservación.

• Recursos forestales:

En el Proyecto de Ordenación Forestal de la península las áreas del Parque Nacional están definidas como zonas de conservación, debido a su papel protector y/o por presentar relevantes valores de la flora, la fauna y los paisajes naturales. El ordenamiento reconoce como zonas de conservación las áreas núcleo de El Veral y Cabo Corrientes, definidas en 1963 con categoría de Reservaciones Naturales, y las áreas de manglares y ciénagas interiores, así como algunos sectores del litoral sur, fundamentalmente las costas acantiladas con farallones activos. Como formas de uso en estos territorios, además de la conservación, el Plan propone la apicultura en las zonas de manglares y el ecoturismo en las zonas del Parque ubicadas en el litoral Sur.

Entre los recursos forestales destacan 125 especies maderables, entre ellas el cedro, la baría, la jocuma, la yarúa, el almácigo, el humo, entre otras. Se han identificado además 132 especies melíferas, de las cuales 71 son de cosechas y el resto de sostenimiento, aunque realmente el potencial melífero está constituido por 36 especies de las que el 80% aporte miel de primera clase.

La explotación de los recursos forestales en las áreas del Parque Nacional se limita al aprovechamiento del guano de costa que es empleado por los pobladores de la comunidad de La Bajada para elaborar objetos de artesanía. También asociado a la comunidad de La Bajada ocurre el empleo de especies de la vegetación litoral como el mangle, la yana y la uva caleta para elaborar carbón vegetal que se emplea

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como combustible doméstico. Tras el paso de los huracanes se ha potenciado el uso de leña que resulta de la vegetación derribada en la zona litoral. El aprovechamiento de estos productos se realiza en baja escala, empleando herramientas manuales y está restringido básicamente a la zona litoral entre Uvero Quemado y Cueva de Enríquez, lo que se corresponde principalmente con la Zona Administrativa del Parque Nacional.

• Fauna:

Los estudios de la fauna de Guanahacabibes comenzaron a desarrollarse con mayor intensidad a mediados de la década de los años 60 del pasado siglo. De esta fecha data la publicación de los primeros inventarios de fauna, que han ido enriqueciéndose hasta conocerse que en la península habitan 16 especies de anfibios, 35 de reptiles, 192 de aves, 18 de mamíferos y 86 de mariposas diurnas, por citar algunos de los más relevantes grupos faunísticos. Estos grupos se encuentran ampliamente distribuidos dentro de las áreas del Parque.

En la región las especies de la fauna en general y las endémicas en particular encuentran óptimas condiciones para su desarrollo en el nicho ecológico. Entre los rasgos más significativos del área se encuentran la variada composición florística y diversidad de ecosistemas que constituyen por sí solas premisas elementales para la supervivencia y desarrollo de las especies existentes.

Entre los invertebrados presentes en el área terrestre del Parque destacan las clases de insectos y arácnidos como las más numerosas, aún cuando muchas especies están aún por reportar.

Los vertebrados terrestres han sido intensamente estudiados, resultando ser la clase de las aves la más ampliamente representada con el 37.1% del total reportado para el país. El territorio atesora 9 de las 25 especies endémicas de nuestro país, representando esto un 36% de endemismo en la península. Estas especies son las siguientes: Paloma perdiz, Sijú platanero, Zunzuncito, Tocororo, Pedorrera, Carpintero verde, Juan chiví, Chillina y Totí.

En relación con las aves, el territorio del Parque tiene una significación especial al servir de corredor migratorio a más de 50 especies en sus vuelos de Norte a Sur y de Sur a Norte.

En orden decreciente de diversidad continua la clase reptiles, la cual ha estado influenciada grandemente por el prolongado aislamiento geográfico, que ha traído aparejado la formación de especies endémicas.

Entre los reptiles reportados para la península se destacan 4 subespecies que son endémicas exclusivas de la zona: dos lagartijas (Anolis luteogularis y Ameiva ameiva denticola) y dos perritos de costa (Leiocephalus carinatus y Leiocephalus macropus) y una especie endémica del distrito (Anolis quadriocellifer), que se distribuye por toda la costa Sur desde Punta Cajón hasta Uvero Quemado, asociada al matorral xeromorfo costero y subcostero y al bosque semideciduo notófilo. Además, se encuentran otros endémicos del país y de gran valor ecológico, como son las subespecies de iguana (Cyclura nubila) y majá de Santa María (Epicrates angulifer).

En la clase mamíferos se encuentran especies que representan 4 de los 6 órdenes reportados para el país y 2 de ellos conformados por especies endémicas en su gran mayoría: Rodentia, al que pertenecen las jutías conga (Capromys pilorides) y carabalí (Mysateles prehensiles); y el Quiróptero, donde se

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encuentran los murciélagos, todos autóctonos y de los cuales se reportan hasta el momento 9 especies en Guanahacabibes, aún cuando se reconoce que estas especies que habitan fundamentalmente en cuevas han sido poco estudiadas por lo que se supone que el número de reportes se debe incrementar con estudios posteriores.

En los últimos años se han desplegado esfuerzos para completar los vacíos existentes en cuanto al conocimiento de la fauna marina del Parque, aún cuando se reconoce que todavía los estudios encaminados a identificar y describir estos recursos dentro del área son insuficientes. Puede destacarse, sin embargo, que en las áreas del Parque se han reportado hasta el momento 27 especies de gorgonias, 39 de esponjas y 38 especies de corales, incluyendo el valioso coral negro (Antyphates Sp).

Estudios recientes han encontrado la presencia de 755 especies de moluscos marinos, lo cual representa el inventario más extenso, completo y actualizado de la malacofauna marina en un área protegida o localidad cubana en general, incluyendo la descripción de 11 nuevas especies para la ciencia, 10 de ellas exclusivas de Guanahacabibes y 22 nuevos registros para la fauna marina cubana. Tan alta riqueza de especies de moluscos, en su gran mayoría con desarrollo larvario planctotrófico, hace evidente la importancia de Guanahacabibes como centro de emisión de larvas de especies antillanas y caribeñas hacia el Golfo de México y los cayos y costas continentales de Norteamérica. Esto confiere a esta área protegida una relevancia potencial que rebasa las fronteras nacionales.

La franja marina alberga poblaciones de especies amenazadas como el cobo (Strombus gigas) y la cigua (Livona pica) y especies de alto valor económico como la langosta espinosa (Panulirus argus). Existe una alta diversidad de peces de arrecifes, registrándose hasta la fecha 201 especies y dentro del área del Parque aparecen dos sitios de desove de especies de alto valor económico correspondientes a las familias Serranidae y Lutjanidae; estos se ubican en Cabo Corrientes y Cabo San Antonio. Los reptiles están representados por tres de las especies de tortugas marinas que anidan en Cuba: Caretta caretta, Eretmochelys imbricata y Chelonia mydas. A pesar de que algunos pobladores manifiestan la presencia del tinglado o laúd (Dermochelys coriacea), este no se ha reportado en los últimos años.

Se identifican como sitios críticos para la biodiversidad marina los siguientes:

- Áreas de desove de las familias Lutjanidae y Serranidae en Cabo Corrientes y Cabo de San Antonio.

- Áreas de nidificación de tortugas marinas en las playas Las Canas, Antonio, Resguardo, Perjuicio, La Barca, El Holandés, Caleta del Piojo, Caleta Larga y Los Cayuelos.

g. ) Diversidad paisajística.

• Paisajes y hábitats:

En el Parque se presentan dos paisajes de orden mayor: la Llanura Cársica de San Antonio y la Llanura Cársica de Corrientes, diferenciadas en el complejo hidroclimático. Ambas presentan como paisajes de orden inferior: las terrazas altas con influencia marina, las llanuras interiores de carso desnudo y semidesnudo, las ciénagas y los cuerpos de aguas interiores. Todos estos paisajes presentan una variada combinación de ecosistemas (Mapa 17).

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- El predominio de paisajes de llanuras bajas estacionalmente húmedas, con un patrón geoecológico determinado por la actividad de los procesos cársicos y una ausencia completa de escurrimiento superficial.

- El permanente predominio de los elementos jóvenes que se manifiestan en fases de formación incipiente de la cubierta edafo-vegetal y en la estructura completa del sistema paisajístico del territorio.

- Una estructura territorial simple, caracterizada por la homogeneidad significativa de las condiciones naturales y una variación poco marcada de las unidades paisajísticas.

- La diferenciación de las unidades es más evidente en el sentido Norte-Sur, como resultado del basculamiento del territorio, lo cual se manifiesta en una hilera genética que va desde el paisaje de los farallones, el carso desnudo y los pantanos. En esta dirección se acrecientan los fenómenos del hidromorfismo. La diferenciación Oeste-Este manifestada por la existencia de la hilera carso desnudo-carso semiestabilizado está condicionada por factores de tipo genético-evolutivos.

- La integridad funcional de las relaciones entre los elementos naturales, condicionado por el predominio de un mismo ciclo energético sustancial, debido a la presencia del carso como mecanismo de interacción y por la existencia poco manifestada de corrientes y flujos de energía y sustancia en un medio altamente homogéneo.

- Un débil grado de antropogenización, con un predominio de paisajes muy poco modificados con puntos focales de la actividad antrópica.

A pesar de la homogeneidad ecopaisajística, en el territorio se han logrado determinar las siguientes unidades de paisajes:

I- Llanura baja, plana, abrasivo-denudativa, sobre rocas carbonatadas arrecifales y biocalcarenitas, con carso desnudo y parcialmente cubierto, con suelos esqueléticos de rendzina roja y negra en parches y vegetación de bosque semideciduo notófilo, siempreverde notófilo y siempreverde micrófilo.

II- Llanura muy baja, plana, acumulativa, biogénica, sobre depósitos turbocenagosos, con bosque de mangles.

III- Llanura litoral baja, abrasivo-acumulativa, sobre calizas arrecifales, biodetríticas y coralinas, biocalcarenitas y depósitos arenosos carbonatados, con complejo de vegetación de costa arenosa, matorral xeromorfo costero y subcostero y complejo de vegetación de costa arenosa con sabal. IV- Llanura muy baja, plana, sobre depósitos palustres, con vegetación de bosque de mangles, bosque

de ciénaga, sabanas con palmas y helechos y herbazal de ciénaga.

V- Llanura baja, plana, abrasivo-acumulativa sobre depósitos terrígenos aluviales-marinos, con suelos ferralíticos rojos medianamente profundos, poco profundos y rendzina roja con vegetación de matorrales secundarios y elementos decíduos.

Se reconocen como hábitats de interés los siguientes:

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Forman parte de la Zona de Conservación del Parque y poseen los bosques más conservados del territorio. La biodiversidad está representada por la presencia de la mayoría de las especies endémicas existentes en Guanahacabibes y aislada de los impactos humanos por el período indicado (más de 40 años), siendo fiel exponente de las formas mejor conservadas en cuanto a la vegetación dominante en toda el área del Parque.

• Humedal interior (Bosques de Ciénaga, Manglares interiores, Herbazales de Ciénaga, Lagunas interiores) y Bosque Semideciduo asociado, del Sector Cabo San Antonio.

Este sector forma parte de la Zona de Conservación del Parque en su porción terrestre, y en ella se encuentran representadas las formaciones más recientes, donde existen las únicas áreas con Suelos de Rendzinas Negras de la península. Es un área que, según el Proyecto de Ordenación Forestal, clasifica a sus bosques en la categoría de Bosques Protectores de la Flora y la Fauna. Es un Sector ecogeográficamente muy inestable conformado por un abanico de barras arrecifales fósiles separadas por pantanos interiores, donde la neotectónica ha planteado un basculamiento diferenciado del resto de la península con dirección SW–NE. Este sector acoge a una rica biodiversidad, resaltando especies endémicas de Cuba, es refugio de importantes representantes de la fauna y se considera, además, un corredor migratorio de aves y mariposas.

• Arrecifes de coral.

Se presenta un arrecife costero cuyo perfil característico en su mayoría es de una terraza única que culmina en un escarpe profundo de estructura variada. El mismo abarca todo el sector marino del Parque Nacional Guanahacabibes.

Este sector marino constituye una ampliación de los límites iniciales propuestos a la Reserva de Biosfera para su declaración en 1987. Actualmente, por encontrarse formando parte del Parque Nacional Guanahacabibes y por representar un eslabón importante para la conservación en todo el territorio, se ha incluido dentro de la misma y a este sector se le considera como hábitat de particular interés. Es considerado por muchos autores como uno de los ecosistemas de arrecifes coralinos mejor conservados del país y de los más diversos del Caribe. Estos fondos de espectacular belleza ofrecen oportunidades inigualables para el buceo contemplativo y el snorkeling y funcionan, además, como bancos genéticos de importantes especies desde el punto de vista de su estética y valor económico. Hoy toda la extensión de este sector marino se encuentra protegida al amparo legal de una Resolución del Ministerio de la Industria Pesquera que complementa lo dispuesto en el Decreto-Ley 164 de 1996 Sobre las Regulaciones para las Actividades Pesqueras en Cuba, que prohíbe la realización de actividades de pesca comercial y submarina dentro del área.

• Rasgos naturales significativos:

Primer farallón: Acantilado rocoso ubicado en la costa Sur. Se distingue por albergar varias especies endémicas exclusivas de la flora y servir de sitio de refugio a iguanas y jutías. Por su alto valor escénico posee potencialidades para el uso como mirador natural. En general posee alto grado de conservación, aunque se encuentra fragmentado por el vial litoral que lo atraviesa. Su uso actual es como sitio para el monitoreo de fauna.

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Segundo farallón: Acantilado rocoso ubicado en la costa Sur. Alberga varias especies endémicas exclusivas de la flora y sirve de sitio de refugio a iguanas y jutías. Por su alto valor escénico posee potencialidades para el uso como mirador natural. En general posee alto grado de conservación, aunque se encuentra fragmentado por el vial litoral que lo atraviesa. Su uso actual es como sitio para el monitoreo de fauna.

Cueva Las Perlas: Caverna ubicada en la zona de uso público del Parque. Se caracteriza por sus amplias galerías interiores iluminadas por luz natural, gran diversidad de estructuras pétreas y evidencias de la vida de los aborígenes. El interior de la cueva presenta una amplia diversidad biológica con interesantes especies de reptiles y anfibios. Posee un alto grado de conservación. Su uso actual es como atractivo natural incluido en un sendero ecoturístico.

Cueva El Francés: Caverna ubicada en la zona de amortiguamiento del Parque. Se caracteriza por sus estructuras pétreas y evidencias de pictografías aborígenes. El interior de la cueva presenta una amplia diversidad biológica con interesantes especies de reptiles y anfibios. Posee un alto grado de conservación. No tiene uso actual definido.

Poza Redonda: Impresionante caverna sumergida casi al borde del mar en la zona de uso público cerca del poblado de La Bajada. Está conectada con el mar por un estrecho túnel, lo que facilita la presencia de especies de la fauna marina en su interior, los cuales pueden ser observados desde la superficie. Posee un alto grado de conservación. Constituye un atractivo natural incluido en un sendero ecoturístico en explotación.

Playa Las Canas: Playa de fina arena bordeada de una espesa franja de canas que se ubica en la zona de conservación de Cabo Corrientes. Su uso actual es como sitio para el monitoreo de la anidación de tortugas marinas. Posee un alto grado de conservación. No tiene uso actual definido.

Playa La Barca: Playa de fina arena bordeada de una espesa franja de guano de costa que se ubica en la zona de uso público de la franja litoral. Su uso actual es como sitio para el monitoreo de la anidación de tortugas marinas y como atractivo del recorrido litoral al Cabo de San Antonio. Posee un alto grado de conservación.

Playa Caleta del Piojo: Pequeña playa en forma de herradura y fina arena bordeada de vegetación de uva caleta en la zona de conservación Cabo San Antonio. Su uso actual es como sitio para el monitoreo de la anidación de tortugas marinas y como atractivo del recorrido litoral al Cabo de San Antonio. Posee un alto grado de conservación.

Playa Caleta Larga: Pequeña playa bordeada de vegetación de uva caleta en la zona de conservación Cabo San Antonio. Su uso actual es como sitio para el monitoreo de la anidación de tortugas marinas y como atractivo del recorrido litoral al Cabo de San Antonio. Posee un alto grado de conservación.

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En general los valores del área protegida muestran un alto grado de conservación. Las mayores afectaciones se relacionan con los daños sufridos por la franja de vegetación litoral que fue severamente dañada por los huracanes Iván y Wilma.

h. ) Valores histórico-culturales.

• Sitios arqueológicos:

En el área del Parque Nacional han sido documentados hasta la fecha 42 yacimientos arqueológicos de diferente antigüedad y filiación cultural, predominando los vinculados a antiguas comunidades aborígenes pre-agroalfareras con tradiciones mesolíticos (Mapa 11).

Su ubicación en el extremo occidental de Cuba y las Antillas le confiere a la Península excepcional valor como principio o fin de rutas migratorias antiguas, terrestres y marítimas; por lo que es considerada como polígono por excelencia para la investigación, sobre todo de algunas incógnitas referentes al mesolítico antillano.

Entre los yacimientos ubicados en el Parque Nacional y en su zona de amortiguamiento, resultan de particular interés el residuario de la etapa colonial ubicado junto al Faro Roncali; el de Cueva del Francés, por las pictografías aborígenes que presenta el sitio; el de Cueva de los Musulmanes, por contener algunos artefactos paleolíticos; y los de Cueva Bolondrón y Caleta del Resguardo, por presentar algunas evidencias aborígenes agroalfareras, aunque todos son igualmente importantes como testigos que informan sobre los modos de vida antiguos en Guanahacabibes.

Un número considerable de los sitios documentados consisten en montículos residuales de alturas entre 0.6 m y 2.0 m y diámetros de entre 20 y 50 m, considerados como de primera magnitud. La mayoría, sin embargo, están clasificados como sitios de 2da y de 3ra magnitud. En todos los casos la filiación cultural provisional atribuida a estos residuarios corresponde al nivel de desarrollo mesolítico, lo que equivale a decir a la etapa preagroalfarera media o tardía o a la fase Siboney. En cinco de estos contextos mesolíticos han aparecido algunas evidencias correspondientes al nivel neolítico de Cuba, tales como escasos fragmentos de cazuelas y burenes de barro cocido y algunas hachas petaloides. Algunas herramientas de sílex de especiales características tecnotipológicas y otros indicios revelan la presencia de pequeños grupos aborígenes muy antiguos, probablemente cazadores paleolíticos, en algunos otros sitios de la península.

Los sitios de primera magnitud no se encuentran agrupados, sino separados entre sí por una distancia promedio de 8 km. Argumentos de etnografía comparada concurren a afirmar la existencia en estos sitios de campamentos base de comunidades de pescadores-recolectores mesolíticos, en cuyos territorios circundantes, que pueden ser considerados como sus áreas de influencias económica, quedan los sitios de magnitudes menores como huellas de componentes de pequeños grupos que como objetivos económicos concretos, se desprendían periódicamente de la base. Estudios posteriores realizados permiten sostener con aceptable grado de confiabilidad la tesis referente al sistema de asentamientos practicados por los pescadores-recolectores mesolíticos en Guanahacabibes.

Partiendo de lo señalado por la evidencia arqueológica, se calcula hoy entre 100 y 200 miembros de todas las edades para los grupos aborígenes que acampaban en estas bases. Calculando la posibilidad de que otros sitios de primera magnitud pudieran encontrarse en sectores de la península hoy casi

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inaccesibles y que no han sido hallados, se pudiera pensar en una población aborigen máxima posible para la península del alrededor de los 4 000 habitantes.

Por supuesto, esta es una consideración más bien teórica puesto que nada prueba que todos los sitios encontrados hayan llegado a estar poblados simultáneamente. Por el contrario, el hecho de que en los estudios realizados no se haya encontrado indicios de agotamiento, desde el punto de vista económico, de recursos tan sensibles al impacto humano como los moluscos terrestres y marinos litorales, hace pensar que lo que se practicó por el aborigen en la península fue una verdadera "rotación de territorios", con regreso a los lugares anteriormente ocupados después de un tiempo prudencial, durante el cual la naturaleza se restituyó de los estragos causados por el hombre.

Los sitios arqueológicos ubicados en las áreas del Parque se encuentran debidamente ubicados, identificados y documentados. En general, dado a que se localizan en sitios protegidos, su nivel de conservación es alto. Algunos, como el residuario aborigen de primera magnitud de Playa Resguardo, sufrieron leves alteraciones por efecto de las penetraciones del mar generadas por los huracanes.

El uso actual de los sitios arqueológicos se limita a mostrar su valor como atractivo para la interpretación en el residuario arqueológico de Cueva Las Perlas y las evidencias pictográficas encontradas en Cueva El Francés. Estos sitios tienen valor como parte de las opcionales ecoturísticas que comercializa el Parque Nacional.

En el sector marino se han identificado 17 sitios arqueológicos subacuáticos asociados naufragios ocurridos entre los siglos XVI y XX. Se han identificado y documentado 6 naufragios importantes entre los que destacan el de la Urca holandesa ocurrido en 1698 en la proximidad de El Holandés. También importante resulta el ocurrido en Los Ingleses y más recientemente el asociado al vapor Crown Prince, cuyo pecio se conserva y resulta un atractivo significativo en la zona de buceo.

Las exploraciones subacuáticas realizadas hasta el presente han identificado la posición exacta de algunos de los pecios y se han rescatado cañones, anclas, cascos, muestras de cerámica colonial y monedas de oro y plata.

1.1.2. Caracterización socioeconómica del área y su entorno a. ) Descripción de la base económica de la región.

Las principales actividades económicas de los pobladores locales del Parque son: la agropecuaria y forestal, vinculada a la Empresa Forestal Integral Guanahacabibes que opera en la Reserva, y la apícola, vinculada a una Unidad Básica de Producción Cooperativa con incidencia en toda la península. Algunos pobladores están vinculados al trabajo dentro del sector turístico en el Centro Internacional de Buceo María la Gorda, pero estos representan un porciento muy bajo dentro de la población.

Actualmente, dentro de algunas áreas terrestres se realizan actividades de mejoramiento silvícola (en la zona Norte de Cabo San Antonio) y de producción apícola, dirigidas por la Empresa Forestal Integral Guanahacabibes y por la UBPC Apícola.

La actividad turística se restringe al Centro Internacional de Buceo “María la Gorda” y a la práctica de senderismo dirigida por personal del Parque.

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En la actualidad no existe población asociada a las áreas terrestres incluidas en las Zonas de Conservación del Parque Nacional Guanahacabibes. Atendiendo a los objetivos de conservación definidos para este tipo de área protegida no hay interacción de los pobladores locales. Sólo en el sector terrestre Humedal Cabo San Antonio, dada la categoría de sus bosques, han tenido lugar mejoramientos silvícolas practicados por la Empresa Forestal Integral “Guanahacabibes”. Las Zonas de Conservación de El Veral y Cabo Corrientes han permanecido sin interacción humana por más de 40 años, al ostentar la categoría de Reservas Naturales. En estas solo se autorizan investigaciones científicas y actividades de educación ambiental. Asociados al litoral marino costero aparece la localidad La Bajada y 2 viviendas ubicadas en El Verraco y Caleta de los Piojos. Los pobladores de estos sitios usan los recursos marinos para su sustento, practicando actividades de pesca a cordel desde el litoral o en botes de remos. La comunidad de La Bajada hace uso de los recursos de la vegetación litoral (mangle y yana) para la producción de carbón vegetal. También emplean el guano de costa para la producción de objetos de la artesanía local. Se han registrado casos de pesca submarina y caza furtiva en el área.

b. ) Caracterización de los principales asentamientos humanos.

El origen de los pobladores actuales del Parque coincide con el resto del territorio cubano, siendo descendientes del mestizaje entre indios nativos que residieron por muchos años en el lugar, parte de la cultura Guanahatabey cubana, los colonizadores españoles y la posterior penetración de negros, principalmente mulatos criollos provenientes del Este de la provincia y del país.

Los asentamientos humanos en áreas del Parque resultan escasos y dispersos. El principal núcleo poblacional en el interior del área protegida es la comunidad de La Bajada que se ubica en la franja litoral del Parque, específicamente en su Zona Administrativa. En la zona de influencia del Parque Nacional se destacan otras 4 comunidades que forman parte de la Reserva de Biosfera Península de Guanahacabibes, razón por la cual hasta ellas se extienden los programas de manejo del Parque (Mapa 18).

En las áreas del Parque existen bajas densidades de habitantes por hectáreas, a lo que se une una infraestructura técnica y equipamiento de servicios deficientes. En su organización administrativa, el área constituye una circunscripción electoral integrada al Consejo Popular “Guanahacabibes”.

La arquitectura mayoritaria en el interior del Parque se ajusta a la típica del campesinado cubano, con viviendas de madera y techos de guano. En la comunidad de la Bajada las casas están construidas con paredes de mampostería y techadas con fibras de asbesto cemento.

La Bajada: Comunidad que ha sido severamente afectada por los huracanes Iván (2004) y Wilma

(2005). Las viviendas sufrieron serias afectaciones en su estructura. Las condiciones de vida son desfavorables. Las fuentes de empleo no son muy variadas, limitándose a ofertas para los hombres en la EFI Guanahacabibes, en el Parque y algunos en las instalaciones turísticas.

Esta comunidad tiene un total de 95 habitantes, de los cuales 11 son menores de 16 años, 17 están en el rango de 16 a 25 años, 31 tienen edades entre 26 y 40 años, 23 entre 41 y 55 años y 13 tienen más de 55 años. La composición por sexos es de 44 hombres y 51 mujeres.

Las actividades económicas principales a las que se vinculan los pobladores de la comunidad son la actividad forestal, el trabajo como obreros en las obras de vialidad, así como en el Parque Nacional y en el sector turístico.

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La comunidad no dispone de servicio eléctrico continuo, limitándose al suministro de durante algunas horas en la noche a partir del funcionamiento de un grupo electrógeno. El abasto de agua se realiza mediante cisternas desde el acueducto local.

La comunidad dispone de Consultorio Médico, Sala de TV, escuela rural y tienda mixta que funcionan con total normalidad. No dispone de sistemas de disposición de los residuales líquidos y sólidos. El combustible básico empleado es el carbón vegetal, para lo cual hacen uso de leña que extraen de la vegetación litoral.

La comunidad realiza actividades de pesca de subsistencia en la zona definida para tal fin y emplea los recursos de la vegetación litoral (guano de costa y yana) para actividades artesanales y como combustible doméstico.

La limitada disponibilidad de alimentos en la comunidad genera presiones sobre los recursos del área, manifestándose en algunas incidencias de pesca y caza furtivas.

El Valle: Comunidad pequeña ubicada en la zona de influencia del Parque. Las condiciones de vida son

relativamente normales. Las fuentes de empleo no son muy variadas, limitándose a ofertas para los hombres en la EFI Guanahacabibes y algunos en las instalaciones turísticas.

Esta comunidad tiene un total de 216 habitantes, de los cuales 18 son menores de 16 años, 41 están en el rango de 16 a 25 años, 66 tienen edades entre 26 y 40 años, 69 entre 41 y 55 años y 22 tienen más de 55 años. La composición por sexos es de 112 hombres y 104 mujeres.

Las actividades económicas principales a las que se vinculan los pobladores de la comunidad son la actividad forestal y apícola, el trabajo como obreros en las obras de vialidad y en menor medida en el sector turístico.

La comunidad dispone de servicio eléctrico de la red nacional. El abasto de agua se realiza a partir de bombas rústicas ubicadas en pozos en los patios de las viviendas.

La comunidad dispone de Sala de TV, escuela rural y tienda mixta que funcionan con total normalidad. No se dispone de sistemas de disposición de los residuales líquidos y sólidos. Como combustible se emplea parcialmente el carbón vegetal, para lo cual hacen uso de leña que extraen de los bosques antropizados próximos a la comunidad.

La comunidad realiza actividades de pesca de subsistencia en la zona definida para tal fin y emplea los recursos de la vegetación litoral.

La limitada disponibilidad de alimentos en la comunidad genera presiones sobre los recursos del área, manifestándose en algunas incidencias de pesca y caza furtivas.

El Vallecito: Comunidad pequeña ubicada en la zona de influencia del Parque. Las condiciones de vida

son relativamente normales. Las fuentes de empleo no son muy variadas, limitándose a ofertas para los hombres en la EFI Guanahacabibes y algunos en las instalaciones turísticas.

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