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EL RESPETO_Oscar Echeverry

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EL RESPETO

CLAVE EN LA SOLUCIÓN

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EL RESPETO

CLAVE EN LA SOLUCIÓN

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Título: El Respeto: Clave en la solución Autor: Oscar Echeverri, MD, EMPSP, ScD Primera edición: Julio de 2012

ISBN:

© Oscar Echeverri

Impresión: Taller Creativo. Calle 43 Nº 9-98 ofc. 603 Bogotá D.C.

NOTA: El autor agradece a la Fundación Antonio Restrepo Barco por el apoyo recibido para la publicación de este libro.

Mientras escribía los capítulos de este libro me preguntaba repetidamente si mi conducta ha sido siempre tan respetuosa como para soportar el juicio de “predicar y practicar”. Sin aires de superioridad puedo decir que aunque trato en lo posible de ser respetuoso, casi siempre lo soy, pues invariablemente me fijo en el otro antes de actuar.

Dedico este libro a mi esposa Norma, a mis hijos Viviana, Oscar Gabriel y Camilo Andrés, así como a mis nietos, Daniel, Martín y Gabriel Noah, a quienes he amado y respetado casi siempre y de quienes he recibido amor y respeto siempre.

Este libro o parte de él puede ser reproducido con la autorización escrita de su autor.

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EL RESPETO

CLAVE EN LA SOLUCIÓN

PRÓLOGO………. 12

INTRODUCCIÓN………. 16

CAPÍTULO I

DE QUÉ ESTAMOS HABLANDO……… 23

o La noción de respeto o Respeto a sí mismo o Autoestima

CAPÍTULO II

EL RESPETO EN LA VIDA COTIDIANA…… 40

o El Respeto en la vida cotidiana

o ¿Se debe respetar más a unos que a otros? o La invisibilización del otro

CAPÍTULO III

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o El Respeto y la Convivencia o El Respeto y la Tolerancia o El Respeto y la Confianza

CAPÍTULO IV

EL RESPETO DE LAS INSTITUCIONES A LOS CIUDADANOS…….….………….…… 76 CAPÍTULO V

EL RESPETO, EL CAPITAL SOCIAL

Y EL DESARROLLO ECONÓMICO………. 89 CAPÍTULO VI

EL RESPETO EN LA SOCIEDAD

OCCIDENTAL……… 99

o El respeto en el pensamiento filosófico Occidental

o El respeto y la libertad

o Nuevas prácticas de respeto en el viejo mundo o La Cortesía y los Buenos Modales o Qué pasó en el Nuevo Mundo

o El respeto en la Declaración Universal de los Derechos Humanos

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o La Civilidad

CAPÍTULO VII

LA DECADENCIA DEL RESPETO………..141

o Incivilidad o Matoneo Escolar

o La invisibilización del otro

CAPÍTULO VIII

LA CULTURA DEL IRRESPETO…………..159

o La Cultura del irrespeto

o La cultura del irrespeto y la violencia

CAPÍTULO IX

LA CULTURA DEL RESPETO……….191

o Qué hacer

o Qué están haciendo los Gobiernos o Lecciones

o La cultura del Respeto o Cierre

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ANEXOS

ANEXO 1……… 214

o Campaña sobre El Saludo

o Diez puntos para crear respeto y cortesía en el lugar de trabajo

o 10 claves para la civilidad o Ideas para promover el respeto

ANEXO 2……….………….………... 229

o El Punto de Inflexión

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PROLOGO

Es para mí un honor el haber sido escogido para prologar el libro “El Respeto”: Clave en la Solución” de Oscar Echeverri Cardona y quisiera iniciarlo con una frase de un gran patriota mexicano: “Entre los hombres, así como entre las Naciones, el Respeto al Derecho Ajeno es la Paz” palabras pronunciadas por Don Benito Juárez hace ya mucho tiempo, pero siempre vigentes. Conozco desde mis tiempos en la Universidad a Oscar Echeverri Cardona de quien puedo decir que es un ciudadano ejemplar, enamorado de analizar y encontrar soluciones para los problemas sociales y con una pasión desbordada por los temas del Respeto entre las personas y a los demás y de la Cultura Ciudadana como elementos de cambio y solución a los problemas del diario vivir y de la Convivencia en sociedad.

De su escrito se puede inferir que los seres humanos deben ser respetados porque son un fin en sí mismos y por ser un fin en sí mismos poseen un valor intrínseco y absoluto, que Immanuel Kant uno de los filósofos que

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mayor influencia ha ejercido sobre este concepto, llamo “DIGNIDAD”.

Sostiene que respeto significa valorar a los demás, acatar su autoridad y considerar su dignidad. Que el respeto se acoge siempre a la verdad y no tolera bajo ninguna circunstancia la mentira y repudia la calumnia y el engaño. Que el respeto comienza en la persona misma y que su estado original está basado en el reconocimiento del propio ser como una entidad única, una fuerza vital interior, un alma.

Que los conflictos se inician cuando falta el reconocimiento de la propia naturaleza original y la del otro, creándose la ausencia de auto respeto. El desafío es desarrollar el valor del respeto en el propio ser y darle una expresión práctica en la vida diaria. Por lo tanto es necesaria la confianza en uno mismo para tratar las circunstancias con seguridad de manera optimista, esperanzadora. Tratar los acontecimientos difíciles, (aquellos en que parece que todos los apoyos se han desvanecido), siendo fieles a la confianza interna del propio ser.

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Amplía el concepto de que el respeto es la base fundamental para una convivencia sana y pacífica entre los miembros de una sociedad y que para practicarlo es preciso tener una clara noción de los derechos fundamentales de cada persona entre los que se destaca en primer lugar el derecho a la vida, el derecho a la libertad, de disponer de sus pertenencias o proteger su intimidad. Que el respeto abarca todas las esferas de la vida empezando por el que nos debemos a nosotros mismos y a todos nuestros semejantes, hasta el que debemos al medio ambiente, a los seres vivos y a la naturaleza en general, sin olvidar el respeto a las leyes, a las normas sociales, a la memoria de nuestros antepasados y al lugar donde nacimos.

Nos recuerda en su obra la noción del respeto, el respeto a sí mismo, la autoestima, el respeto en la vida cotidiana, el respeto de las instituciones hacia los ciudadanos, el capital social y el desarrollo económico, la decadencia del respeto, (incivilidad, el matoneo escolar) la cultura del irrespeto y la cultura del respeto, donde plantea soluciones y medidas que pueden ayudar

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a conseguir la convivencia y la tolerancia en las sociedades. Que el respeto es aceptar y comprender tal y como son todos los demás, su forma de pensar aunque no sea igual a la nuestra, porque son las bases en la cual se sustenta la ética y la moral.

Finalmente quiero expresar que este valioso trabajo de Oscar Echeverri, minucioso y profundo nos recuerda conceptos que parecen obvios y que todos damos por conocidos pero que no practicamos, olvidando que lo grande de la vida está presente en cada uno de nosotros, por lo que todo ser humano tiene el derecho a la alegría de vivir con respeto y dignidad.

Marco Antonio Cruz Director Ejecutivo

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EL RESPETO: CLAVE EN LA SOLUCIÓN

“De pan se alimenta el cuerpo, de respeto, el alma”.1 INTRODUCCIÓN

El respeto es la clave para que las relaciones humanas sean armónicas y la vida sea más noble. Crea un ambiente de confianza en el que las transacciones humanas, económicas sociales y políticas ocurren con eficacia y calidad. En cambio, el irrespeto degrada tanto o más que la pobreza, pues lesiona la dignidad de las personas, humillándolas o avergonzándolas hasta el punto de inducirlas a cometer graves delitos, mientras que si a los pobres se les respeta, pueden vivir dignamente a pesar de la injusticia que los hace pobres.

Después de vivir un tercio de mi vida en el exterior, regresé a Colombia y percibí que el telón de fondo de la vida en mi país seguía siendo la acentuada

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desigualdad económica, la inequidad y la exclusión en medio de inmensos recursos naturales, mineros, marítimos, paisajes multicolores mezclados con el verde esmeralda de la naturaleza, y una población relativamente alegre, a pesar de las dificultades sociales y económicas en que vive más de la mitad de ella. En mis observaciones sobre la ciudad donde vivo sobresalieron dos hechos: el desorden en la ciudad y las altas tasas de homicidio y de lesiones personales. Después de analizar por varios años estos hechos y otros relacionados con la civilidad en la Comisión de Convivencia Ciudadana de Cali, llegué a la conclusión de que estos hechos tenían una fuente común: la falta de respeto en la vida cotidiana de los ciudadanos2.

2

La Comisión de Convivencia Ciudadana, de la cual fui miembro co-fundador y su primer Gerente, es una organización formada por ciudadanos interesados en mejorar las condiciones de convivencia armónica en la ciudad. Ciudadano significa en este documento la persona, independientemente de su edad, género, lugar de residencia, o estrato social, quien tiene derechos y deberes por el hecho de vivir en comunidad.

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Dicho análisis es el punto departida del contenido de estas páginas.

Mucho del desorden en la ciudad es causado por esa falta de respeto entre las personas y a las reglas de juego para vivir en comunidad (tradiciones, normas, leyes). Esa misma falta de respeto entre las personas explica porqué la convivencia fue y sigue siendo conflictiva, agresiva y violenta, contribuyendo por lo menos con la mitad de los homicidios y con más de dos terceras partes de las lesiones personales. Además, ha sido y sigue siendo preocupante la falta de respeto a los ciudadanos por parte de instituciones de gobierno y de algunas organizaciones privadas.

La pregunta que surge inmediatamente es: ¿qué tanto del desorden en la ciudad y de la falta de respeto en la vida cotidiana es consecuencia de la injusticia social representada en la egoísta y arrogante desigualdad económica y social, en la inequidad y la exclusión que padece tanta gente en la ciudad y en el país? ¿Qué tanto del irrespeto de las instituciones por el ciudadano se

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debe a la asimetría enorme de poder entre quienes lo ejercen desde los cargos públicos - no siempre alcanzados de manera limpia - y el ciudadano que los elije; o entre quienes ejercen poder con la riqueza que ostentan frente al ciudadano que trabaja para ellos?

La respuesta cuantitativa a estos interrogantes sobrepasa el propósito de éste ensayo. Por ahora, sólo podría indicar que cuando la dignidad humana es lesionada por manifestaciones diversas de irrespeto surgidas del egoísmo, la arrogancia, la injusticia social y el abuso de poder, la calidad de vida se deteriora y la convivencia se torna conflictiva y violenta. Sin embargo, una sociedad tendrá mayor posibilidad de reducir la injusticia social y la asimetría de poder en la medida que el respeto entre las personas y el respeto a los demás sean valores cada vez más practicados. La innegable recompensa moral y social de la práctica del respeto se traduce en mejor calidad de vida y bienestar para todos.

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Tampoco se pretende aquí abarcar exhaustivamente disquisiciones filosóficas que existen en textos y producciones intelectuales diversas sobre el respeto. Solamente se abordarán los aspectos más relevantes relacionados con el respeto entre las personas y con el respeto a los demás como comportamientos esenciales para aumentar la calidad de la vida cotidiana en la familia, en un grupo, en un barrio, en una ciudad, y de manera agregada en un país. También se analizará porqué el respeto es la condición necesaria para generar confianza (no puedo confiar en quien no me respeta), y ésta a su vez, la condición necesaria para que las transacciones interpersonales y las institucionales sean eficientes y efectivas3,4. Dicho de otra manera, el respeto entre las personas y el respeto a los demás genera confianza en la sociedad, y la confianza es condición necesaria para generar capital social, el cual

3 North, D.: Institutions, institutional change and economic

performance. Cambridge: Cambridge University Press; 1990.

4

Putnam, R..: Making Democracy work. Civil traditions in

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a su vez, es condición necesaria para el desarrollo, la calidad de vida y el bienestar de la sociedad5,6,7.

No escapan a este ensayo las profundas consecuencias del irrespeto en la sociedad, particularmente en asuntos sociopolíticos de enorme importancia actual como el racismo, el aborto, la privacidad, el sexismo, la pornografía, el cuidado médico, la diversidad cultural, el terrorismo, etc. Sin embargo, sólo se tratarán selectivamente algunos casos actuales de irrespeto que sobresalen por su trascendencia nacional.

Una reflexión preliminar: El descuido en la definición de conceptos puede causar interpretaciones erradas y en ocasiones provocar ideas confusas y comportamientos equivocados en la vida cotidiana; o simplemente puede conducir a relegar al olvido el asunto que se analiza. Por eso, no hay que considerar la precisión en las

5 Putnam, R.: Bowling alone: New York: Simon and Schuster paperbacks. 2000

6 Fukuyama, F: Trust. New York: Free Press.1996 7

Sennet, R: Respect in a World of inequality. New York: W.W. Norton & Company. 2003.

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definiciones como un simple ejercicio semántico ni mucho menos como una demostración pedante de erudición. La claridad conceptual garantiza la pertinencia y el razonamiento objetivo del asunto que se propone analizar.

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CAPÍTULO I

DE QUÉ ESTAMOS HABLANDO

La noción de respeto

La noción de respeto es enormemente compleja. El respeto es tratado de múltiples maneras en el pensamiento filosófico, sociológico, político y psicológico: como una virtud moral, un principio, un valor, un deber, un privilegio, un comportamiento, una actitud, un sentimiento, o un atributo. En filosofía y en política, la noción de respeto entre las personas supone que todas merecen ser respetadas por el hecho de ser seres humanos, independientemente de sus méritos, su etnia, su género, su condición social, económica o política. Para Kant, la dignidad del ser humano está por encima de todo precio y por tanto no admite nada equivalente. Un detalle clave sobre la noción de respeto, es que según su raíz latina “respicere”, significa “volver a mirar”, “mirar otra vez”, es decir, para respetar hay que mirar dos veces antes de actuar.

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Esta segunda mirada me permite actuar de manera consciente para que lo que haga o a diga no ofenda a las personas.Cuando Jean Paul Sartre dijo que “la mirada del otro nos hace conscientes de nosotros mismos” estaba planteando el origen mismo de la noción de respeto. Según Sartre, sólo somos conscientes de nosotros mismos en la medida en que el otro nos percibe, nos respeta, nos estima o nos detesta.

Hay una amplia deliberación sobre la existencia de varias formas de respeto de acuerdo con las características o atributos de las personas. Algunos eruditos hablan de tres tipos de respeto: por admiración o reverencia; por temor o miedo; o por acatamiento a las normas. Otros hablan de dos: Respeto perceptivo que es el respeto debido a todas las personas por el solo hecho de ser seres humanos, es decir es el respeto debido por la dignidad humana. Su fundamento es moral y es afectivamente neutro. El otro es el respeto

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cualidades de una persona8. Cuando decimos “esa persona merece mi respeto”, se trata de respeto valorativo, y es facultativo de mi conducta demostrarle ese respeto. Por ejemplo, se tiene respeto valorativo por el Presidente del país -respeto institucional-, por quien recibe un premio Nóbel –respeto admirativo -, por quien intimida o amenaza -respeto defensivo-, por quien ejerce poder o autoridad – respeto obediente- etc. Las manifestaciones de ese respeto “especial” valorativo están basadas en la asimetría de poder entre el sujeto y el objeto de respeto y conducen a una noción polimorfa, jerárquica y a veces ambigua de respeto, pues se puede confundir con admiración, reverencia, temor, ofuscación o asombro.

Como la dignidad de ser persona no se aumenta con acciones virtuosas ni se pierde o disminuye con acciones equivocadas, toda persona siempre merece

8

Darwall S. L. Two Kinds of Respect. Ethics. 1977 oct. 3; 88 (1): 6-49.

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respeto independientemente de sus virtudes o vicios, sus cualidades o defectos. Cuando decimos que una persona merece más o menos respeto es porque estamos valorando en ella una cualidad o atributo (positivo o negativo) y por tanto lo que estamos manifestando es un sentimiento positivo de admiración o reverencia, o un sentimiento negativo de menosprecio, temor, o miedo. Es decir es un respeto valorativo y no el respeto

único igual que debemos hacia los demás por el hecho

de tener la dignidad de ser personas9. A todas las personas se les debe respeto perceptivo y de manera discrecional pueden recibir respeto valorativo.El único respeto que se gana es el respeto valorativo y sólo se le debe a algunas personas y no a todas como ocurre con el respeto perceptivo.

9

Un análisis exhaustivo sobre el respeto y las posibles taxonomías desde el punto de vista de varios enfoques filosóficos y políticos se encuentra en: Stanford Encyclopedia of Philosophy.

Respect. First published, 2003; substantive revision, 2010. Ver

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La conclusión es que la literatura filosófica, sociológica y política sobre el respeto está llena de taxonomías que confunden y hacen difícil reconocer que el respeto entre las personas debe ser un comportamiento único igual si se quiere preservar la dignidad entre ellas y supone imparcialidad y ausencia de arbitrariedad.

Algo muy importante es distinguir el respeto entre las personas del respeto a los demás. En el primer caso, se trata del respeto que debe ocurrir entre personas físicamente presentes o identificadas y comunicadas por medios audiovisuales. El respeto a los demás es aquel que debemos a las personas cuando actuamos aún sin que estén presentes o no tengan comunicación directa con quien actúa. Usualmente, la falta de respeto a los demás ocurre cuando no se piensa en los demás antes de actuar, se invisibiliza a los demás en el momento de actuar, corriendo el riesgo de lesionar su dignidad aún de manera involuntaria. La invisibilización del otro es un hecho frecuente en la sociedad ligado al individualismo creciente, como veremos más adelante.

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También tenemos respeto por cosas, como el respeto por la naturaleza y sus componentes. A pesar de su innegable importancia, aquí no se considerarán estas modalidades de respeto, pues sólo se tratará del respeto entre las personas, y el respeto a los demás. Sin embargo, es muy probable que al respetar a los demás estoy respetando el medio ambiente y viceversa. Por ejemplo, no hago ruido excesivo en mi casa y así respeto el descanso y la tranquilidad de mis vecinos; no arrojo basura a la calle y de paso estoy respetando el espacio público de los demás; siembro árboles y así respeto el planeta de todos. En estos casos estoy respetando el ambiente pensando o no en los demás.

El respeto se siente o se demuestra. Podemos actuar respetuosamente aún sin demostrar que lo sentimos, como generalmente ocurre con el respeto a los demás; pero cuando se siente respeto seguramente se traduce en un acto de respeto espontáneo, como usualmente ocurre entre las personas que se respetan, es decir cuando hay respeto mutuo. Para ser respetuoso hay que

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tener la disposición de actuar correctamente; cuando respeto por obligación, como ocurre cuando respeto a quien me irrespeta (por ejemplo cuando alguien me roba), estoy demostrando respeto por la dignidad de la persona, pero su irrespeto –robarme- inhibe la confianza que podría tener en ella. Igualmente, puedo respetar a una persona por ser muy competente (instruida, profesional, famosa, etc.), pero si no es respetuosa no puedo confiar en ella. Es claro que es

imposible confiar en quien no respeta. ¿Y qué pasa

cuando se rompe la relación de respeto mutuo? Hay uno que irrespeta al otro, lo cual no quiere decir que el irrespetado responda con igual moneda. El irrespetado pierde la confianza en el otro, pero no su respeto por él. Por eso, la única manera de recuperar la confianza del irrespetado es expresarle de nuevo respeto. Algo difícil de aceptar, pero cierto, es que es más valioso actuar con respeto sin sentirlo que expresar el respeto que se siente.

Para algunos, el temor es una muestra de respeto. Sin embargo, la diferencia es enorme: el temor cohíbe,

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mientras que el respeto genera empatía; el temor es nocivo en quien lo siente y destruye la confianza hacia quien teme, mientras que el respeto genera confianza en quien lo recibe. El temor nace del peligro percibido ante la incertidumbre y la inseguridad; el respeto nace del reconocimiento de la dignidad del otro. Ante el temor necesitamos un ángel de la guarda, ante el respeto no!

Una persona cortés usualmente es respetuosa; pero no todo acto de cortesía es un acto de respeto. La cortesía puede disfrazar actitudes de desprecio o arrogancia hacia la otra persona, evitando un acto de irrespeto mediante un acto hipócrita. La persona tratada cortésmente puede intuir qué tan real y legítima es la cortesía a través del lenguaje usado, la consistencia en las palabras o el lenguaje corporal; si descubre ilegitimidad en el acto cortés, automáticamente pierde la confianza en quien lo hizo y puede sentirse ofendida.

El respeto tiene la dinámica de un boomerang: casi siempre que se envía, se devuelve! Por eso la gente dice

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que el respeto se gana, es decir, primero hay que ser respetuoso con el otro para ganarnos su respeto.

En resumen, el respeto que aquí se analizará es el que está íntimamente ligado al valor de la dignidad de las personas, a la actitud consciente de pensar en el otro antes de actuar, al convencimiento de que quien respeta induce a ser respetado. Por tanto, su conducta debe estar siempre condicionada a pensar en los demás antes de actuar, reconociendo la dignidad de los demás. El asunto no es tratar a todos por igual sino tratar a todos con respeto.

o Respeto a sí mismo

Al igual que la noción de respeto entre las personas y el respeto a los demás, el respeto a sí mismo es complejo y quizás sujeto a mayor ambigüedad. La principal ambigüedad es si dicho concepto es objetivo o subjetivo. Una definición plausible es que cada persona debe tener conciencia de su dignidad y del valor de sí mismo. Usualmente se confunde con amor propio,

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honor personal, confianza en sí mismo, cuidado de sí mismo, autoestima. Lo opuesto al respeto a sí mismo es menos difícil de identificar: servilismo, desvergüenza, arrogancia, y cinismo, entre otros. En el respeto a sí mismo, el sujeto es el mismo objeto. Como sujeto tiene pensamientos, valores, deseos, obligaciones y acciones que condicionan su conducta respetuosa frente a sí mismo (objeto).

Al analizar el origen de la desigualdad, Rousseau elabora dos conceptos cercanos al respeto a sí mismo: “amour de soi” y “amour propre”. El primero se refiere al sano interés por el bienestar propio, cercano al respeto a sí mismo; y el segundo es la demanda narcisista del tributo que se nos debe por el estatus que tenemos. Esta demanda de estima y deferencia conduce a crear diferencias de rango y linaje y es fuente de agresión y animadversión en las relaciones personales, generando desigualdad en la sociedad. Una expresión común es “me hirió el amor propio” indicando que la persona sintió que se le ofendió en su propia estima o que no se le reconoció su estatus.

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De acuerdo con Kant, así como tenemos el deber moral de respetar a los demás como personas, también

tenemos el mismo deber de respetarnos a sí mismos por el hecho de tener la dignidad del ser humano10. La dignidad humana está por encima de todo precio y por tanto no admite nada equivalente. Para John Rawls, el respeto a sí mismo es una actitud frente a sí mismo, es la conciencia personal del valor propio y la firme convicción sobre el valor de lo que concibo como bueno. La base social del respeto a sí mismo, según Rawls, es que todos los ciudadanos tienen iguales derechos básicos bajo el principio de la diferencia (un principio de justicia distributiva). Las instituciones sociales, especialmente la justicia, deben fortalecer el respeto a sí mismo en los ciudadanos11.

10

Kant E. Fundamentación de la metafísica de las costumbres (1785). www.philosophia.cl / Escuela de Filosofía Universidad

ARCIS. 11

Rawls J. Justice as Fairness: A restatement. Mass. (USA): The Belknap Press of Harvard University Press; 2001. Pages 59-60

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La importancia del respeto a sí mismo es vital en relación con el respeto entre las personas y el respeto a los demás. La persona que traiciona sus propios valores, se vende, es servil o arrogante, no se respeta a sí mismo y difícilmente respeta a los demás.

o Autoestima

La autoestima es la percepción (positiva o negativa) que tengo de mí mismo. Es la apreciación del tipo de persona que soy. El respeto a sí mismo depende en cierta medida del grado de autoestima. Por eso algunos consideran la autoestima como sinónimo del respeto a sí mismo. Esta percepción y apreciación valorativa es predominantemente subconsciente, aunque podemos reflexionar de manera consciente sobre nosotros mismos para saber “cuánto valemos”. Los elementos para ese juicio que hacemos de nosotros mismos han sido formados desde niños, mediante la interacción con los padres en un juego de valores narcisistas cuyo equilibro permite evaluaciones realistas de nuestras

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fortalezas y debilidades. Un desequilibrio en esos valores narcisistas hace que tengamos una percepción rebajada o sobrevalorada de lo que valemos como personas 12.

Nathaniel Branden, quien ha escrito extensamente sobre este concepto, dice que desde el punto de vista objetivo, la autoestima es la calificación ecuánime de identidad, competencia y valía que tenemos de nosotros mismos. El resultado de esta calificación no es constante, pues varía en el tiempo con la influencia de factores internos (percepciones de la realidad, creencias, actitudes, conductas) y factores externos (grado de equidad y respeto en la sociedad, mensajes verbales y no verbales recibidos de padres, maestros, amigos, colegas de trabajo, etc.). Branden complica el concepto de autoestima al señalar que incluye dos componentes: la autoeficacia, que significa tener confianza en sí mismo y persistencia para enfrentar eficazmente las vicisitudes de la vida; y el respeto a sí

12

Howells, JG. (Editor). Advances in family Psychiatry. New York: International Universities Press; 1979. Pages 133-134.

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mismo, que significa (para Branden) la convicción

sobre el valor de uno mismo, sin caer en la ilusión de ser perfecto, ni en comparaciones utilitaristas que colindan con el narcisismo. Agregando los dos componentes, Branden define la autoestima como “la disposición de percibirse uno mismo como competente para enfrentar los desafíos básicos de la vida y a la vez merecer la felicidad” 13

.

La autoestima determina de manera importante el comportamiento cotidiano y cómo nos presentamos ante los demás en la vida diaria. Una autoestima alta puede determinar el buen desempeño y el éxito en los emprendimientos que enfrentamos, mientras que una autoestima baja conduce en gran medida a la desesperanza, la depresión y al fracaso. Una autoestima alta derivada de un narcisismo acentuado puede llevarnos a exigir un trato más allá de lo que nuestra dignidad merece, mientras que una autoestima baja puede devaluar la dignidad de la persona haciéndola

13

Branden N. The six pillars of self esteem. New York: Bantam Books. 1994

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vulnerable a faltas de respeto a sí mismo y a los demás, incluyendo el trato inequitativo por la sociedad.

La autoestima también se sube o se baja adquiriendo o perdiendo atributos no esenciales al carácter: estar bien vestido, no poder adquirir lo que deseo, cotejar las cualidades del otro con las propias y por ello sentirse superior o inferior. Por eso la autoestima se confunde con el orgullo que es la satisfacción derivada de las virtudes, logros y posesiones bien habidas. Hay una corriente de libros de autoayuda que confunden la autoestima con el narcisismo, cuando recomiendan que de manera ritual hay que quererse, mimarse, halagarse, adularse. Esto puede ser contraproducente, pues llega a viciar uno de los juicios más importantes que hacemos en la vida: el que hacemos de nosotros mismos.

Probablemente no existe una causa más determinante de baja autoestima que la envidia. Si no tenemos la capacidad y seguridad de entender y aceptar lo que somos, corremos el riesgo al compararnos con otros de sentirnos calificados indebidamente o reconocidos

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injustamente y por tanto inferiores. No sólo nos hace sentir infelices (baja autoestima) sino que creemos merecer conmiseración y lástima por nosotros mismos.

La autoestima puede ser colectiva, expresándose, cuando es alta, en un sentido de orgullo y de pertenencia a un lugar, barrio, ciudad, etc., mientras que puede ser baja, expresándose en incapacidad, falta de poder, estigmatización, desorden y alienación en la sociedad. Las comunidades pobres tienden a tener baja autoestima, algo que debe tenerse muy en cuenta en planes, programas y proyectos de mejoramiento social. Una observación anecdótica: En una conferencia reciente, el presidente de la Asociación Nacional de Industriales -ANDI-, después de enumerar las ventajas y oportunidades del Valle del Cauca, dijo que lo que faltaba para volver a ser el departamento líder del desarrollo en el país era recuperar la autoestima de la gente. Creo que su consejo es atinado, pero implica un esfuerzo enorme, pues la baja autoestima que reina actualmente entre los vallecaucanos se debe a varios factores, pero especialmente a cuatro: la degradación de

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valores por causa del narcotráfico; el aislamiento y pasividad de la élite que se ha dedicado exclusivamente a sus negocios; la conducta corrupta de gobiernos recientes; y la comparación envidiosa de Cali con Medellín, cuando otrora fue al revés. Estos factores han afectado negativamente la percepción y apreciación valorativa para saber “cuánto valemos”. Corregir estos factores es una tarea difícil y a largo plazo, pero hay que comenzarla ya.

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CAPÍTULO II

EL RESPETO EN LA VIDA COTIDIANA

En la vida cotidiana actual, el respeto es una palabra que se menciona con mucha frecuencia, sin pensar mucho en sus alcances ni consecuencias: en la conversación informal, en la prensa hablada y escrita, en la TV, en la educación, en el trabajo, y en los debates económicos sociales y políticos. Por ejemplo, se habla del respeto cuando nos referimos a problemas de convivencia relacionados con la raza, el género, la cultura, las preferencias sexuales, la privacidad, el ruido, etc. También es marcadamente recurrente hablar del respeto cuando se trata de los derechos humanos, incluyendo el derecho a la vida, al trabajo, a la salud y a la educación, a la expresión libre, al aborto, etc. Otros asuntos íntimamente ligados al respeto y que se mencionan a diario son el cumplimiento de las reglas de juego para vivir en sociedad: la tolerancia, las normas y leyes, la aplicación de justicia, el castigo, la equidad, etc.

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Esto significa que la necesidad del respeto en la sociedad actual ha crecido exponencialmente indicando claramente que su práctica se ha perdido o, peor aún, ha perdido su valor. Su significado y su práctica distan de ser adecuados por la variedad de interpretaciones y atribuciones que se le dan, y por las precarias formas de fomentarlo. Por ejemplo, en el pensamiento filosófico, sociológico, y psicológico el respeto se trata de múltiples maneras: como una virtud moral, un principio, un valor, un deber, un privilegio, un comportamiento, una actitud, un sentimiento, o un tributo. Esta complejidad del concepto se acentúa al hablar de diversos tipos de respeto y de grados de respeto. De otra parte, las prácticas de respeto en la sociedad han ido relegándose a un plano secundario y muchas veces se sustituyen por conductas individualistas, que al ignorar la presencia del “otro” conducen en último término a faltas de respeto.

En la vida cotidiana, el respeto es un valor que condiciona la calidad de la interacción con los demás.

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Como valor, el respeto supone el reconocimiento de la dignidad de todo ser humano. La dignidad humana es un concepto filosófico extraordinariamente complejo basado en el hecho de que todos nacemos iguales en autonomía y derechos y son precisamente estas dos condiciones las que reivindican que se debe respetar por igual a todo ser humano. De acuerdo con Kant, en el dominio de los fines, todo tiene un precio; en cambio, la dignidad se halla por encima de todo precio y, por tanto no admite nada equivalente14. Se puede decir entonces que la única expresión del valor de la dignidad es el respeto que suscita.

Como comportamiento, el respeto es el trato digno que se debe dar al otro y a los demás. Respetar es actuar sinceramente de manera cordial y amigable con quien interactuamos hasta suscitar su confianza. Esta manera de actuar evita en lo posible que indigne, incomode, ofenda, altere, irrite, disguste, desagrade, disturbe, o contraríe a la persona o a los demás.

14

Kant I. Fundamentación de la Metafísica de las Costumbres. 1785. www.philosophia.cl

(39)

El respeto a los demás es una condición necesaria para que las personas puedan satisfacer las necesidades emocionales derivadas de la condición humana. William Ury dice que “Los seres humanos tienen un conjunto de necesidades emocionales -de amor y reconocimiento, de pertenencia e identidad- con el propósito de darle significado a la vida. Si todas estas necesidades se pudieran resumir en una palabra, esa sería RESPETO”15.

El respeto puede ser un comportamiento o un sentimiento. Podemos sentir respecto por alguien y sentirnos respetados por alguien. Ese sentimiento puede ser unilateral cuando respetamos a una persona sin que esta se entere, pero es más frecuente que las personas sepan que se respetan mutuamente o no se respetan. Es difícil que una persona respete a otra y esta no la respete, pues la indignación o la humillación que

15

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produce el irrespeto conducen al irrespeto mutuo. En esta situación, cuando hay asimetría de poder, si el irrespetado es el de más poder, tratará de usar su ventaja para resarcir el irrespeto, mientras que el débil tendría que usar la agresión para compensar la desventaja. El respeto es en principio un acto voluntario, que puede convertirse en hábito y llegar a ser espontáneo. El sentimiento de respeto es más fácil de expresar que el acto voluntario, pues siempre que sentimos respeto, el comportamiento respetuoso fluirá naturalmente. Por eso es más valioso cuando respetamos aún sin tener el sentimiento de respeto por el otro o por los demás. En el plano consciente, el desdén, que significa la indiferencia despreciativa por el otro; la humillación, en el sentido de degradar la dignidad del otro; y la insolencia como expresión de arrogancia, descaro y grosería, son las manifestaciones más concretas de la falta de respeto entre las personas y la fuente más frecuente de conflictos entre ellas y en la sociedad en general. Entender estas condiciones es clave para saber que cuando ellas existen, se necesita

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un esfuerzo consciente a largo plazo para cambiar en la gente la conducta irrespetuosa.

La falta voluntaria de respeto es en esencia injusta, pues tiene la intención de profanar la dignidad del otro, y por eso puede causar malestar, dolor, rabia o agresión en quien la sufre. Este acto voluntario de irrespeto es la causa mayor de los problemas que conducen a una convivencia conflictiva, agresiva y violenta.

Por contraste, la falta involuntaria de respeto puede tener como respuesta la tolerancia. Pero no debe

interpretarse ésta como aceptación del irrespeto sino

como una conducta que nos exige aguantar con desazón el acto irrespetuoso, manifestando respetuosamente desacuerdo cuando sea necesario. De lo contrario, la tolerancia cae en el encubrimiento o la alcahuetería. La tolerancia bien usada puede ser un instrumento eficaz para corregir el irrespeto.

En la vida cotidiana, el respeto tiene importantes aplicaciones prácticas: La primera y más importante es

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la de generar confianza, pues es imposible confiar en alguien que no respeta. Es el vehículo esencial para crear nuevas relaciones perdurables, mantener las ya existentes y reconstruir algunas que se deterioraron. El respeto es la condición primordial para iniciar diálogos sobre conflictos cotidianos y hasta conflictos de Estado.

o Se debe respetar más a unos que a otros?

De acuerdo con muchos filósofos, las personas tienen el derecho a ser respetadas por igual. Algunos dicen que al respetar por igual a todas las personas se irrespeta los méritos y linajes que hacen “diferentes” a algunas personas y, por tanto, estas merecen mayor respeto debido a una supuesta dignidad superior. Además, hay otras personas que por conductas incorrectas pierden supuestamente su dignidad o parte de ella y merecen menos respeto.

La dignidad del ser humano no se aumenta con determinados logros, por ejemplo, con llegar a ser

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presidente o ser un gran virtuoso musical, ni tampoco disminuye con actos punibles, como el homicidio. Una cosa es admirar a un gran violinista y otra es respetarlo. Así mismo, una cosa es repudiar o sentir repulsión por un homicida y otra irrespetarlo, es decir no tratarlo con la dignidad que merece por ser humano. El respeto no se opone a hacer justicia; por el contrario, es propio de la justicia. Puesto que todos los seres humanos por el solo hecho de nacer adquirimos dignidad, ser respetado es un derecho natural adquirido al nacer y por tanto, todas las personas tenemos derecho a ser respetadas por igual, simplemente por que somos seres humanos.

Como la dignidad nos hace iguales, las sociedades democráticas establecen la igualdad de derechos para todas las personas debido a la igualdad en dignidad de todos los ciudadanos. Esta es la base de los derechos humanos en sus múltiples declaraciones.

¿Hay faltas de respeto más graves que otras? Toda falta de respeto produce indignación y daño (emocional y/o

(44)

físico)16; las faltas voluntarias son más graves que las involuntarias, pues no hay atenuantes para faltar de manera voluntaria a la dignidad de las personas, independientemente de las consecuencias físicas o emocionales del daño que producen.

La dignidad del ser humano genera obligaciones morales en todas las personas: a) tratar con respeto a los demás y no tratar a nadie como inferior, significa no quitarle dignidad a las personas; b) tratar a las personas como fines y no como simples medios para lograr fines; c) no ultrajar ni burlarse de ninguna persona; d) evitar el trato discriminatorio con las personas; y e) tolerar las tradiciones y las culturas diferentes a las nuestras. El respeto a las personas y a los demás forman el tejido social en el que nadie se considera superior a los demás, es decir son el substrato para que la democracia y la igualdad ocurran.

16“No hay nada más doloroso que el insulto a la dignidad humana,

y nada más humillante que el servilismo. La dignidad humana y la libertad son derechos de nacimiento. Defendámoslas o muramos con dignidad” (Cicerón 106-43 A.C.)

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o La invisibilización del otro

La sociedad occidental actual considera la libertad individual como la base de la cultura emprendedora capitalista. Esta libertad individual da enorme primacía al derecho de las personas de concebir diferentes alternativas de vida, definir lo que quieren y discernir cuales reglas están dispuestas a aceptar. En esa libertad se basa el individualismo como filosofía moral y política. Ayn Rand, una escritora fecunda en la defensa del individualismo, dice que cada persona persigue su propia felicidad, que no es más que el interés propio, y por tanto no será esclavo ni amo de nadie. Y así como nadie debe sacrificarse por los demás, tampoco debe esperar que alguien se sacrifique por otros(as)17. Este individualismo bordea los límites del egoísmo - algo

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que para Rand es una virtud- al elevar el interés por sí mismo por encima de los demás18.

La fuerza del individualismo en el mundo capitalista ha cambiado en algunos ciudadanos su comportamiento frente a los demás en la vida cotidiana. La gente está cada vez más metida en hacer lo que le hace la vida más fácil, sin importarle el costo para los demás. Llegan al extremo de verse sólo a ellos mismos en un arrebato narcisista que apenas les permite verse su propio ombligo. Este comportamiento es peculiar y exageradamente frecuente en la actualidad, configurando, en mi opinión, el síndrome de

invisibilización del otro, que se manifiesta al actuar

ignorando que existe “el otro” -consciente o inconscientemente-; no tiene en cuenta las consecuencias de su actuación en los demás y casi siempre comete faltas de respeto que son fuente de serios conflictos. Además del individualismo, son parte de la etiología de este síndrome la desfachatez, el

18

Rand A: The virtue of selfishness. A new concept of egoism. New York: A Signet Book; 1964

(47)

egoísmo y el escaso o nulo altruismo. Quien actúa por su propia conveniencia ignorando la de los demás actúa egoístamente y cae frecuentemente en el irrespeto a los demás. No hay que olvidar que la raíz latina de la palabra RESPETO es “respicere”, que significa “volver a mirar”, “mirar otra vez”, es decir, para respetar hay que mirar dos veces antes de actuar, inclusive cuando no hay nadie presente!.

En el caso de Cali (y en otras partes de Colombia), este

síndrome de invisibilización del otro lo presenta un tipo

de ciudadano que tiende a actuar sin pensar en los

demás y de esta manera los invisibiliza: a los vecinos en

sus casas, a los ciudadanos en la calle, en el cine, en las reuniones, en el estadio, en el supermercado, en el centro comercial, etc. De paso comete actos de irrespeto, aún sin querer, pues no ve a los demás. El ruido excesivo del vecino (invisibiliza a los que viven cerca) es causa de graves problemas de convivencia, a tal punto que se ha convertido en la fuente de conflictos

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más frecuente en los conjuntos residenciales en Cali19; en la calle, ese ciudadano estaciona su vehículo donde más le conviene, ignorando al peatón y el flujo vehicular, produciendo riesgos para él mismo y los demás y trastornos en el tráfico; en el cine, come, habla y usa el celular como si estuviera solo; en una conferencia conversa con el de al lado y responde el celular sin pensar que entorpece la comunicación entre el expositor y la audiencia; en el estadio vocifera y grita palabras soeces contra el equipo contrario, como si todos los asistentes fueran de su equipo; en el supermercado se “olvida” de hacer la fila; en el centro comercial se para a conversar con sus conocidos en el centro de la vía peatonal bloqueando la circulación de los demás; etc.. El problema de invisibilización del otro ha llegado a preocupar hasta los profesionales médicos; uno de ellos dice que se puede ser un clínico brillante, pero si no tomamos conciencia de las personas que

19 Rincón MT, Maldonado MC, Echeverry ML. “Seguridad y

Convivencia en Multifamiliares: Una mirada al encerramiento residencial”. Cali: Editorial Universidad del Valle; Octubre 2009.

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están detrás de los pacientes, estamos destinados a equivocarnos20.

La costumbre de no pensar en los demás antes de actuar, o síndrome de invisibilización del

otro es un hecho creciente y preocupante, pues

contribuye fuertemente a deteriorar la convivencia y la calidad de vida, particularmente en el espacio público. Un jerarca eclesiástico católico de Colombia comentó en una entrevista que “nadie piensa en los demás, porque el individualismo y el egoísmo se entronizaron como valores… porqué? El narcotráfico como chivo expiatorio? Yo soy yo y lo demás no me importa”.

Este síndrome ya tiene visos de epidemia con una dinámica de comportamiento que pasó del “después de usted” a “yo también”, a “yo primero” y finalmente a “los demás me

20

Young M. Physician Professionalism: The crucial core

(50)

importan un c...”. Un contraste dramático lo ofreció la gente del Japón ante la devastadora tragedia del tsunami en abril de 2011. Ante el caos en la vida cotidiana, los japoneses iban a hacer sus compras a las tiendas y supermercados, y previendo la necesidad de otros, restringían sus compras a lo más necesario para que los productos pudieran alcanzar para los demás…. Siempre piensan en los demás antes de actuar!

Cuando Stuart Mills dijo que “uno no debe hacer de sí mismo una molestia para otra gente” (On liberty-1859) estaba pensando que el respeto a los demás es una obligación que además de ser consciente, debería volverse automática en el comportamiento cotidiano. Si así ocurriera, la invisibilización del otro sería poco probable. En Colombia, el irrespetuoso piensa diferente; su frase favorita es “¡yo soy así y al que le guste bien y al que no, de malas!”

(51)

CAPÍTULO III

ACLARACIONES

Es frecuente escuchar conversaciones, leer periódicos o libros donde se habla de respeto, convivencia, tolerancia, y confianza con un confuso significado conceptual. Esto puede conducir a interpretaciones erróneas en lo que se quiere decir o expresar, y más grave aún en lo que se quiere hacer para mejorar las relaciones entre los ciudadanos. Por tanto es conveniente hacer claridad sobre las semejanzas y diferencias entre estos conceptos.

o El respeto y la convivencia

Es frecuente que el respeto se confunda con la convivencia. El hecho de nacer nos impone la obligación de convivir con los demás. Por eso la convivencia no es más que vivir con el otro(s). Pero la

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respeto que nos debemos mutuamente. Cuando la convivencia está fundada en el respeto, adquiere una

calidad particular: puede ser tranquila, amable, justa,

armónica, y/o solidaria. Cuando no está fundada en el respeto puede ser desorganizada, antisocial, conflictiva, y/o violenta. La convivencia ciudadana puede ser justa y armónica cuando los ciudadanos se respetan mutuamente, o puede ser desorganizada, antisocial, conflictiva y violenta cuando el respeto entre las personas es precario y cuando los ciudadanos no tienen respeto por los demás, ni por las reglas de juego establecidas en la sociedad. Consecuentemente, siempre que se hable de convivencia es necesario darle el apellido que le confiere la práctica de respeto o su ausencia: convivencia justa o convivencia conflictiva, convivencia armónica o convivencia violenta, etc.

Convivir es inherente a la existencia. Pero convivir

armónicamente o con justicia requiere necesariamente la práctica del respeto entre las

personas y el respeto a los demás. No hay otra forma de logar esa convivencia armónica y justa indispensable

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para lograr el mayor bienestar de la gente en la vida cotidiana.

o El respeto y la tolerancia

También se confunde el respeto con la tolerancia, una conducta compleja de discernir. Una definición de diccionario dice que tolerancia es el respeto a las ideas, creencias o prácticas de los demás cuando son diferentes o contrarias a las propias21. Muchos filósofos piensan de manera distinta sobre la tolerancia22,23,24,25,26 ,27. Bernard Williams dice que la

21 Diccionario de la Real Academia Española de la Lengua (RAE). 2009

22

Locke J. A Letter Concerning Toleration. 1689. (Tully Ed.). Indianapolis: Hackett; 1983

23 Scanlon TM. The difficulty of Tolerance. Cambridge: Cambridge University Press;2003

24

Heyd, David (editor).Toleration: An Exclusive Virtue. Princeton: Princeton University Press; 1996

25 McKinnon C. Toleration. A critical Introduction. New York: Routledge; 2006

26

Forst R. “Toleration, Justice and Reason”- In McKinnon C and Castiglione D (eds.). The Culture of Toleration in Diverse

Societies, Manchester: Manchester University Press; 2003b. pages

71-85 27

Horton J. “Toleration as a Virtue”. Iin D. Heyd (ed.), Toleration. Princeton: Princeton University Press; 1996. Pages 28-43.

(54)

tolerancia es la “virtud imposible” porque requiere de cierta disonancia cognitiva: “La dificultad con la tolerancia es que parece ser a la vez necesaria e imposible” 28

, pues tolerar implica que “aceptemos” la gente y sus prácticas a pesar de que las desaprobemos firmemente. Aquí hay una ambigüedad a menos que

aceptar sea sinónimo de soportar, y no lo es. Un

aforismo de Nietzsche dice:”Usted tiene su manera. Yo tengo mi manera. La manera adecuada, la manera correcta y la única manera, no existen”. Por eso, tolerar puede ser una contradicción cuando veo intolerancia en mis contrarios pero no en mis propias posiciones. Cuando hay indiferencia hacia algo no puede existir tolerancia ni intolerancia hacia ese algo. La tolerancia es esencialmente un acto voluntario, pues si ocurre por presión u obligación, se convierte en mortificación o sometimiento. Esto no es tolerancia ni es tolerable. Además, el problema fundamental con la tolerancia es la paradoja que suscita al fijar sus límites frente a lo

28 Williams B. "Toleration: An Impossible Virtue?". In:

Toleration: An Exclusive Virtue. (David Heyd, Ed.). Princeton:

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intolerable o al intolerante, pues puede terminar ahí donde comienza: ¿Cuándo se vuelve indiferencia? ¿Cuándo se vuelve alcahuetería? ¿Cuándo se vuelve intransigencia? Lo que sí es claro, es que todo acto de tolerancia requiere respetar a quien se tolera o a lo que se tolera, a pesar de inducir a la vez irritación y disgusto en quien tolera. La frase "Señor, dame serenidad para aceptar lo que no puedo cambiar" no es un mensaje de tolerancia sino de resignación y se corre el riesgo de ser condescendiente con la injusticia. Sin embargo, la mayoría de los conflictos en la vida cotidiana no son trascendentales y es mejor elegir ser tolerante para tratar de vivir en paz.

La tolerancia viene de la raíz latina “tolus” que quiere decir carga, en el sentido de cargar, soportar, aguantar. Por eso, a mi modo de ver, la tolerancia en el plano individual se caracteriza no por aceptar, sino por

consentir con desagrado, es decir, soportar o aguantar

comportamientos que son inaceptables por injustos, incorrectos o impropios; pero surge la duda de si es tolerancia o es resignación cuando hay que aguantar

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para evitar el riesgo de causar conflicto o agresión, o porque es menos traumático o más conveniente que protestar explícitamente. La tolerancia no es aceptación; es aguantar, pasar por alto sintiendo desazón y desconfianza por quien actúa irrespetuosamente. Quien tolera no desiste de sus principios y valores, y puede expresar su desazón de manera gestual o verbal pero siempre respetuosa. Sin embargo, la tolerancia no es una virtud; puede ser un valor cuando está apoyada en normas claramente establecidas. Un ejemplo de tolerancia individual es consentir con desagrado que una persona exhiba tatuajes vulgares.

Cuando exijo respeto ¿puedo ser intolerante? ¿Cuando soy intolerante soy irrespetuoso? ¿Cuando soy tolerante soy respetuoso? Puede haber tolerancia respetuosa y tolerancia irrespetuosa? Puede haber intolerancia respetuosa e intolerancia irrespetuosa? Veamos:

En la oficina, el jefe (hombre muy religioso) ve que su secretaria viste de manera atractiva. Como jefe, le dice

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que no acepta esa forma de vestir y que debe cambiarla (intolerancia irrespetuosa). Pero en otra ocasión, le dice que ella puede vestirse como quiera pero que no le parece adecuado como se viste para trabajar en la oficina (tolerancia irrespetuosa).

Dos mujeres tienen igual cargo y tienen una edad similar. Una de ellas se viste de manera atractiva, lo que incomoda a su compañera, pero ésta no le dice nada ni cambia su actitud frente a ella (tolerancia respetuosa). En otra ocasión decide expresarle que aunque no está de acuerdo con su modo de vestir le respeta sus gustos (intolerancia respetuosa).

Este juego de intolerancias está condicionado por la simetría o asimetría de poder entre el sujeto y el objeto de la tolerancia. Cuando yo (sujeto) reconozco a mi oponente (objeto) como igual y acordamos criterios de legitimidad sobre el asunto que enfrentamos, pueden suceder dos posiciones: El asunto cumple con criterios de legitimidad y es la posición de mi oponente frente a la mía, que es diferente. Si yo la aguanto con desazón

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sin expresar mi desacuerdo, estoy siendo tolerante respetuoso. Cuando NO soporto su posición siendo legítima, pero no se lo expreso, estoy siendo un intolerante respetuoso. Ahora, si el oponente (objeto) es mi subordinado, sólo existe mi criterio de legitimidad sobre el asunto que nos confronta. Si mi subordinado tiene una posición que la considero legítima, y aunque no la comparto se la aguanto, y así se lo expreso, estoy siendo tolerante irrespetuoso. Si NO soporto su posición diciéndole que no la considero legítima y así se lo expreso, estoy siendo intolerante irrespetuoso29. En resumen, la prueba de fuego para el tolerante es tolerar al intolerante!

En el plano colectivo, la tolerancia es otra cosa. Es la forma de respetar la visión del mundo, las convicciones

29

Van Quaquebeke N. Henrich D. Eckloff T. “It’s not tolerance

I’m asking for, it’s respect!”. A conceptual framework to differentiate between tolerance, acceptance and (two types of) respect. Gruppendynamik und Organisationsberatung. Volume 38,

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políticas o religiosas de los demás, aún cuando exista total incompatibilidad con las mías, pues es la única manera de mantener abierta la posibilidad de encontrar la verdad. Ese respeto que me impongo es la restricción básica que todos los ciudadanos debemos practicar para evitar caer en la intolerancia y la violación de los derechos de los demás. Por eso, el respeto por la diversidad es un ejercicio de tolerancia y de ciudadanía. Un ejemplo de tolerancia colectiva es que estando en desacuerdo con los que afirman que los musulmanes son los únicos que van al cielo, no expreso críticas a esta afirmación.

En comunidades donde existe una distancia social evidente y es percibida como discriminación, ella puede generar resentimiento y hostilidad mutua entre los miembros “distantes” y desembocar en conflictos latentes o abiertos. En este caso, la tolerancia sólo sirve como mediadora para ventilar posibles alternativas de reducción de la brecha social. Si existe un conflicto violento crónico, practicar la tolerancia ayuda a los grupos a aguantar el dolor de la agresión sufrida para

(60)

poder resolver las diferencias y llegar a una solución del conflicto. Para algunos, tolerar en estas condiciones es un ejercicio imposible, pues es tolerar la intolerancia.

Una sociedad sólo puede ser tolerante si ocurren simultáneamente dos escenarios: Cuando las normas en que se basa no favorecen formas éticas o culturales específicas y son aceptadas mayoritariamente. Y cuando los ciudadanos, en el marco de esas normas, se

respetan mutuamente a pesar de las diferencias en sus

creencias éticas y prácticas culturales y en su concepción de la buena vida. La Declaración de los Principios Morales sobre la Tolerancia adoptada por la UNESCO en 1995 establece que la tolerancia es un requerimiento moral, político y legal para los individuos, grupos y Estados30,31. La tolerancia jamás ocurre si hay indiferencia, pues no se trata de tener la

30

UNESCO. The Declaration of Moral Principles on Tolerance.

Adopted and signed in Paris by UNESCO’s 185 member states on

Nov. 16, 1995.

31 UNESCO. "A Global Quest for Tolerance" [article on-line] (UNESCO, 1995). Available at

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capacidad de vivir y dejar que los demás vivan supeditando o socavando mis principios o mi dignidad. En fin, la tolerancia sólo ocurre cuando la dignidad humana y las libertades civiles se respetan a pesar de estar en desacuerdo con el otro.

o El respeto y la confianza

Es posible respetar a alguien en quien no confiamos, pero es imposible confiar en alguien que no nos respeta. Sólo podemos confiar en quien nos respeta. Esta disyuntiva indica claramente que la confianza es una

consecuencia del respeto. Tal aseveración tiene

enormes implicaciones sociales, económicas y políticas. Pero antes de confirmar estas implicaciones, es necesario tener claro a qué llamamos confianza.

Al igual que el respeto, la confianza es un concepto multifacético. Para Fukuyama, confianza es la

expectación - es decir, tener la esperanza - de un

comportamiento consistentemente honesto y cooperativo, basado en normas compartidas por los

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miembros de una comunidad. Rousseau et al., definen la confianza como “un estado psicológico que incluye

la intención de aceptar vulnerabilidad basada en

expectativas positivas sobre las intenciones o conducta de otro”32

. Por su parte, Lewicki et al. la definen como “la creencia y disposición del individuo para actuar con base en las palabras, acciones y decisiones del otro”33

. Ninguna de estas definiciones es suficientemente abarcadora de lo que experimentamos cuando sentimos confianza. Además, la confianza entre las personas – confianza mutua- es distinta de la confianza que sentimos por los demás –confianza social, y de la que sentimos por las instituciones – confianza institucional.

Esa persona “me cae bien”. Es una expresión inicial de

empatía por alguien que apenas conocemos. Esta

primera expresión de confianza resulta de la conexión

32

Rousseau D M. Sitkin S B. Burt R S. Camerer C. "Not so Different After All: A Cross-Discipline View of Trust". Academy

of Management Review.1998; 23: 393-404.

33 Lewicki R J. McAllister D J. & Bies R J. Trust and distrust: New relationships and realities. Academy of Management Review. 1998; 23: 438-458

(63)

inicial que conduce al entendimiento entre dos

personas. Ambos sienten que uno entiende que el otro

entiende de manera espontánea y sincera. Esto sólo

puede ocurrir cuando uno escucha al otro – una expresión clara de respeto mutuo. Simular que entiendo al otro es una falta evidente de respeto: no sólo es un acto hipócrita que daña la confiabilidad de quien lo hace, sino que al descubrirse, inhibe toda posibilidad de confiar en él o ella. La cultura dominante en el mundo de los negocios tiende a inducir esta simulación nefasta: aparentar que se escuchó al empleado a al cliente sin siquiera entender sus puntos de vista –legítimos o no- es una forma de evadir los problemas y quedar como “un príncipe”. Esta es la posición de algunos jefes o empresarios cuando tratan los problemas laborales con sus empleados, sin escucharlos. Los oyen pero no escuchan, pues lo importante es conseguir lo que se proponen por encima de todo: aumentar las ganancias!

La interdependencia que caracteriza la relación de confianza la hace frágil. Cuando hablamos de confianza

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personal que puede ser fuerte, normal, o débil. El prerrequisito para poder confiar en una persona es que no hayamos percibido una conducta irrespetuosa de su parte con nosotros o con los demás. Entre dos personas que se respetan, el sentimiento de confianza seguramente crecerá normal y será fuerte con el paso del tiempo; pero si al mismo tiempo una de ellas no respeta a los demás, la confianza mutua no progresa y se debilitará.

Adicionalmente, ciertos rasgos del carácter como la

integridad, la benevolencia y la idoneidad contribuyen

a profundizar la confianza en el otro. La consistencia en los actos, el cumplimiento de las reglas de juego y la credibilidad en la comunicación reflejan la integridad de la persona, mientras que la buena voluntad y afecto hacia el otro caracterizan su benevolencia; así mismo, la capacidad de actuar correctamente indica su idoneidad. Cumplido el prerrequisito del respeto, la

confiabilidad de la persona depende entonces de su

integridad, benevolencia e idoneidad. Por ejemplo, casi siempre, cuando vamos al médico por primera vez, lo

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primero que hacemos antes de consultar es tener una referencia de su prestigio y capacidad profesional; en el momento de la consulta evaluamos automáticamente si su trato es respetuoso y luego valoramos su idoneidad. Pero si sabemos de antemano que a pesar de su gran fama y reputación profesional es irrespetuoso con sus pacientes, muy probablemente no depositaríamos nuestra confianza en él para tratarnos.

Tener confianza en el otro, y más aún, tener confianza en los demás, es una experiencia que conlleva riesgos al fluctuar, de un lado, entre la espontaneidad, la credulidad y la ingenuidad; y del otro, entre la inseguridad, la duda y la sospecha. Cómo lograr ese punto medio, es decir la confianza inteligente, como la llama Stephen Covey? En su penetrante análisis sobre la confianza, Covey expresa que esa confianza inteligente depende de dos factores: la propensión a confiar y la capacidad de analizar34. La propensión a confiar es una tendencia a considerar que vale la pena

34

Covey S. “The Speed of trust. The one thing that changes

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confiar en la gente. Esta predisposición se debe al tipo de personalidad benevolente forjada desde la infancia, las experiencias de respeto y confianza de otros en uno, y viceversa. La capacidad de analizar permite llegar a conclusiones objetivas y decisiones sensatas así como a soluciones razonables. Esta capacidad depende en gran medida de la capacidad intelectual, los valores adquiridos, y las experiencias sobre la confianza de los demás hacia uno y viceversa. Si mi tendencia es a confiar con poco análisis, corro el riesgo de caer en la ingenuidad; si tiendo a confiar poco con un alto grado de análisis, desemboco en la sospecha y la duda; si tiendo a no confiar y hago poco análisis, termino indeciso y aislado; finalmente, si tengo la propensión a confiar y al mismo tiempo a analizar, logro practicar una confianza inteligente con menor riesgo de errar. La tendencia a confiar y el análisis objetivo funcionan siempre y cuando exista el respeto como prerrequisito para confiar.

La falta de confianza, o desconfianza, ocurre cuando se conjugan tres ingredientes principales: la sospecha, la

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