-~ evista de Castellón~~
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adelantos científicos.
AÑO III Castellón SO de Diciembre 1914 NÚM. 68
~
No se devuelven los originales aunque no se inserlen
..g:....g:..La correspondencia al Direclor: Asensi, 4
~A nuestros suscri~tores
Antes de finalizar el luctuoso año de 1914, cuyas últimas horas a\ isan la pro- ximidad del siguiente, cúmplenos dirigir a lectores y lectoras de dentro y fuera de la capital un afectuoso saludo, acom- pañado del testimonio de nuestra pro- funda gratitud, por el favor que sin me- recerlo han venido dispensándonos, .desde el primer día que lanzamos a la publicidad la REVISTA DE CASTELLÓN, mejor acogida en general de lo que se prome- tían las esperanzas más lisonjeras.
No ha sido la culpa nuestra, si acaso no hemos estado siempre a la altura que el deber nos imponía; la voluntad era grande y decidida, los medios de reali- zarla poco en consonancia con estas energías; hubiéramos querido concentrar como en un foco todos los haces lumino- sos e~parcidospor la región, y aunque mucho conseguimos, nuestras aspiracio- nes en este punto no ~e han visto com- 'pletamente satisfecha,.; y de aquí que no 'hayamos podido dar en ocasiones a nuestro empe¡,JO el interés y amenJ va- 'riedad que tanto deleita ~n el terreno del arte, la el udición y la literatura; y
·que unas firmas se hayan repetido con pertinaz insistencia, mientras otras no
·menos calificadas, o han cru:t2do las pá- .ginas de la REnsTA como rápidos meteo- ros, o con excesiva modestia han rehu-
·sado la publicidad que les ofrecíamos,
por la honra que de aceptarla hubiéra- mos en ello recabado.
Además, las ilustraciones, que son la parte más interesante y gravosa a la par de una publicación artística, si hasta aquí las pudimos obtener con algún es- fuerzo dentro del presupuesto que les teníamos asignarlo, hoy nos es difícil alcanzarlas, aun con mayores sacrificios pecuniarios; y este contratiempo nos obliga, mal de nuestro grado, a suspen- der la REVISTA, prefiriendo tal partido a verla languidecer y decaer en la parte gráfica y literaria, y no sostenerla con el decoro que nos habíamos propuesto, para corresponder a las simpatías del público selecto que no ha cesado un ins- tante de alentarnos en la árdua empresa, a quien advertimos que la suspensión es temporal y no definitiva; es una retirada estratégica para mejorar las posiciones, acumular é/1 ellas valiosos elementos, y recomenzar después la pelea en pró de los ideales que alientan en nuestro áni- mo con la fuerza de entusiasmos juveni.
les y desinteresadas y nobles convic- CIOnes.
Hemos procurado unir en nuestras páginas 10 instructivo COI) lo agradable, 10 serio con lo jocoso; las letras C3.st<- llanas con la~ regionales; en
la
críti- ca de autores y artistas, hemos sido be- névolos sin adulación, para que é~tano les hinchase de vanidad, ni el desmedi- do rigor les cortase las nacientes aJas;nos hemos negado a polémicas violen- tas que en vez de ilustrar siembran ren-
HE\'IS'rA UIU CASTELLÓN
cores o enemistades entre los conten- diente!', y hasta en las caricaturas, en que con tanta facilidad se desliza ellá- piz del artista o la pluma del escritor, abrigamos la seguridad de que nadie se haya por ellas ofendido, y que muchos las recortarán a gusto, como rasgos más o menos felices de ingenio improvisa- dos a su costa, pero sin:el menor detri- mento de la reputación; y estos son los títulos que alegamos al despedirnos del público, en descargolde las inadverten- cias, descuidos y errores en que habre- mos seguramente incurrido como todos los mortales.
Dando, pues, repetidas gracias a cuan- tos nos honraron con su colaboración, a la prensa local que nos ha colmado de
Crónica rimada
Ya que en el afio pasado burlóse el «Gordo> de mí llevándose al extranjero su becerro de orp vil, sin dejar para el cronista siquiera un maravedí, a pesa r del sacri ficio
de un ... creal» que por él perdí, este afta no me la ha dado
con queso ni perejil,
1
. que de aviso me ha servido el engaño que sufrí, pues el real sacrificado por que me hiciera feliz, lo gasté en bicarbonato con el benéfico fin de ayudar la digestión, yeso que ni la perdiz, el pollo, el faisán, ni el pavo me dan nunca un qué sentir, como a cierto amigo mío, que lo es más de Savarín, que sentándose a la mesa se encuentra tan bien allí, que embebido en lo que come, no lo acierta a digerir.
AMAD Ea DE GOULA.
inmerecidos elogios, ya los suscriptores de la provincia y demás capitales, nos despedimos con gran sentimiento, hasta que circunstancias más favorables nos permitan reanudar el trabajo que por ahora suspendemos. Sólo nos resta co- municar un dato importantísimo.' La
REvrsTA DE CASTELLÓN ha vivido con vida propia, ha satisfecho religiosamente sus atenciones ineludibles, y aún le queda un pequeño remanente, al que se propo- ne dar generoso empleo, en armonía con su altruismo humanitario.
GERMÁN SALINAS, JOAQUÍN BARBERÁ, ENRr- QUE PERALES, JUAN CAlmó, RAMÓN HUGUE~, JUAN BTA. VALLS, ENRIQUE DÁVALOS, JAIMI!:
BELLV¡!:R HUGUET, LUIS DEL ARCO y MAxr- MIANO ALLOZA.
PilSCDilS de Nnvidild
(CONCLU'>IÓN)
1I
Mas aún cuando insensiblemente iban marcando en el hogar y en la vía pública los preparativos para las Pascuas, con el acopio de las vituallas de obligado consu- mo y el creciente aumento de los puestos de venta en plazas y mercados, la típica, la característica nota que indicaba la proximi- dad de las Navidade8, la daba el hacina-
miento extraordinario de vendedores y
compradores, el lunes anteinmediato a la Natividad del Señor.
Sabido es que en Castellón perdura to- davía la antigua costumbre de un día de mercado semanal. Este día es el lune8.
Siendo reducido el espacio que ofrece la Plaza Vieja, sitio diario del mercado de abastos, trasládase todos los lunes del año
a'la Plaza .N ueva, llamada del Rey D Jai- me. Pues bien; esta plaza espaciosa resulta
3
siempre exigua para mercado de abastos,
~n el expresado día. Así que, atestada de puestos de venta y henchida de comprado- res, rebasa su ámbito la copiosa yvariada mercancía, e inunda las plazas, a\'enidas y
·calles más próximas.
Los abastecedores acuden desde el alto Maestrazgo: Morella, el Forcall, Catí; pue- blos de Aragón como C'lntavieja, Alcaili~,
Iglesuela, Cuenca del Palancia; Segorbe, Viver, Montanejos, Montán; La Plana y ve- ga del Mijares: Nules, Burriana, Villarreal, Almazora; Cuencas del Cenia, del Ebro y costa Norte; Vinaro7., U11decona, Amposta, Alcalá, Tortosa; de la Sierra de Engarce- rán: como Espadilla, Cortes de Arenoso ...
ytantos pueblos como tributan a la capital de la Plana, y cuyos regalados productos tieuen segura y remuneradora salida, en los mercados de Diciembre.
Yes de ver; desde la aromática y fina, :amarillenta y roja manzana de Ortells, que compete en sabor y aventaja en perfume a la camuesa de Arllg.".)n; las peras de agua del Ebro; las mandarinas e imperiales na- Tanjas de Villarreal, Almazara y Burriana;
las avellanas, nueces y castaflas de Cata- lu·ña y Aragón,ol'ejones de Calanda, que-
SOR de las Alquerías de Burriana, de Cas- tellón o de Almazora; ovej11Oa mantecosa de las masías de Morellay el Forcall; higos secos de Vall de U xó; pellejos del rico acei- -te de la Sierra de Espadán; jamones de Lu- cena yde M9rella; ciruelas, pasas y bello- tas, uva de cuelgil, dátiles ycuantas frutas de invierno pueda ambicionar el más exi- gente, y,en .proporciones enormes; bien en montones, en serones, en talegas o en ba- rriles o grandes canastas, que son vaciadas en breves horas.
El espectáculo que ofrece la gran plaza es atrayente. El ir y venir de compradores cargados de expuertas, canastas, talegas
cajas y capa7.os, es animada danza, no
REVISTA DE CASTELLO~
exenta de encontronazos y voces en de-
manda de vía libre. Las aves de corral, los pavos, pollos, gallinas, patoR vivos y las piezas de caza, conejos, perdices, becasinas, tordos, faisanes y cuanto la gula pueda demandar al más exigente, figura en api- nadas puestos de venta. El vientre da Cas- tellón ha de dar buena cuenta de tan sao brosas vituallas.
Con el mercado del expresado lunes co- mienzan los preliminares indispensables de la gran Pascua.
La chiquillería se derrama por las calles y plazas todas del pueblo, y con carracas, matracas, pitos, zambombas y aun latas y . tambores y cornetas, aturden el espacio
desde el amanecer a la hora de dormir.
y comienza una fase típica, que debe
perdurar todavía en las costumbres de Cas- tellón; yque da una inusitada animación a sus calles. Es a saber, el ajetreo que deter- mina el ir y venir de los servidores de ca·
sas ricas o medio-pudientes, con sendas bateas o elegante(cestas de mimbre, reple- tas de llromálicas pastas ylipicas golosinas de Navidad, que los parientes, deudos y amigos íntimos se dedican a guisa de agui- naldo o felicitación de Pascua; o el tributo que los arrendadores y aperadores del cam- po rinden a los sellares propietarios, de los predios que cultivan.
No faltan tampoco la fineza del ~liente
agradecido al médico que curó sus enfer- medades, o al abogadu que le ganó un asunto litigioso; o la familia del alumno o escolar que agradece al m'le~tro, su interés por el adelanto del educando.
Dominaban en tales presentes u oblie- quios o aguinaldos, las variadas pa<:tas de elaboración casera. Llamábase pá
tí
y re·dúcense a rosquillas de azúcar yaguar·
diente, pr'im,es y benitetes, o sean tm-tas azucctradas, almendTCtdos, bí:;cochadas y pCtsteles rellenos de conlltura de batatade
REVISTA DE CAS'l'ELLÓN
Málaga o deponcil; de cuyas pastas, vénse repletos los hornos todos de la capital; pues se elaboran, durante los ocho dlas que pre- ceden a las Navidades. miles de docenas.
y es de ver, los grandes tableros o taulells, que se acumulan en los hornos y se entre- cruzan en las calles, saturando el ambiente de cierto aroma a masa caliente azucarada, aceitosa, hojaldrada, que excita a IORgolo- sos ydespierta cierto afán por comenzar las fiestas populares, que suelen ser unos festejos a lo Súcula; unos banquetes y cenas a que incita la alegría ambiente y el fria, estimulante como ninguno y gran desper- tadur del apetito.
Juntamente con la iguala o anualidad
concertada con el médico y el cirujano que asistian a mi familia, conduela una sirvien- te de mi casa el presente o agu'inaldo que mi padre les ofrecia, Eran aquéllos D. Joa- quín Segarra, que vivla en las Cuatro ~s
quinas de la calle de Colón, y D. V. Masip,
en la calle Mayor. ~ra mucha costumbre
incluir un cuarterón de arroba de bollos de chocolate superior, tortas en crecido nú- mero y una batea de .pasteles de confitura de batata (el moniato no se conocla toda- vía) o de poncil, rollels de aguardiente y uno o dos capones.
También le tocaba el turno de obsequios de igual índole a mi maestro de primeras letras, el nunca bien encomiado pedagogo, al que debemos los primeros rudimentos de todas las cosas, al que nos educó el senti- miento, la voluntad y la inteligencia, don Vicente L1orens, al que debe la masa de Castellón mucha) muchlsima de su cultura, y a cuya memoria me compla7.'}o en ofre- cer estas líneas, pobre tributo de mi eterno agradecimiento.
F. CANTO.
Diciembre, 1914.
CARICATURA
Notable castellonero Dotar de fama y talent Que si viu Ilunt de son poble, En éll pensa constanment.
...
UN DECRETO DE 1797
En el día de esta remembranza, 31 de' Diciembre de 1797, hace ciento diez y siete ai1os, el obispo de Tortosa, don' Antonio Salinas, que durante su larga gobernación diocesana residió en Cas- tellón, expidió un decreto mandando a los médicos de esta ciudad, entonces vi- lla, que no ordenasen por la noche la administración del viático .a los enfer- mos, a no ser en algún apuradísimo y apremiante caso.
La causa de la publicación del citado decreto la refiere un documento de la época de la siguiente manera:
"En la noche del día 30 de Diciembre de 1797, llegaron un hombre y dos mu-
jer~sa la torre de la iglesia Mayor, lla- maron al campanero y le dijeron que tocase a viático de medio pontifical para la casa de Juan I-Iernández, llamado por
REnS'l'A DE CAS'l'ELr. N
apodo el Matutero, suponiendo que en -su casa, sita en el barrio llamado el Ra- valet del Calvario, había un enfermo. En efecto, se tocaron las campanas y salió Su Divina Majestad Sacramentado con la decencia y aparato correspondiente, y llegando a la casa del reierido Her- nández, la encontraron cerrada, sin que- -en ella hubiese enfermo alguno, ni que por su parte se hubiese llamado para tal viático, ni por todo aquel barrio; y visto esto por el vicario, que era el doctor D. Marcelino Benet, voh'ió al Señor a la iglesia con el mismo acompaúamiento./J .
Este hecho demuestra a los detractores -de los avances modernos, que en aque~
llos tiempos algunos'se permitían atrevi- mientos y escarnios sin correspondencia con los respetos y tolerancias que hoy se tienen a todas las confesiones.
ENIUQUE PERALES.
Epigramas
CLXI
A un mal encarado pillo, De este modo increpa el juez:
-No me contestes, ¡pardiez!
Con la mano en el bolsillo.
y el golfo, muerto de miedo, Replica con mansedumbre:
-Seúor, es una costumbre Que ya remediar no puedo.
CLXII
Bien que ya entrad ita en aúos y en achaques, Primitiva Siempre está a la defensiva
Temiendo en su honor mil daúos;
y alza a menudo el rastrillo, Que al f<?so sirve de puente, Sin haber ningún \'aliente, Que la ataque en su castillo.
CLXIlI
Eres, Bias, muy ocurrente;
Pero si a roso y belloso Te nos picas de gracioso, Darás en impertinente:
Que es la cháchara burlona, Como en el huevo la sal;
Poca no le sienta nlal, y mucha lo desazona.
CLXIV Con miradas insinuantes, Decía Paca a Modesto:
-En seguida que me acuesto, Sueño en joyas y brillantes.
y él, por evitar un cisma, Con tal requiebro la ataja:
-Es que tú eres una alhaja, y sueñas contigo misma.
CLXV
Por más que el clavo remache Nunca ha podido aprender Rufino que el verbo haber Se escribe con be y con ache;
y verá la villa entera
Como ese diamante en bruto, Hace muy pronto y con fruto, Por las letras su carrera.
CLXVI Es Paca mucha mujer;
Tuvo partidos muy buenos, y ni rubios ni morenos La forzaron a querer;
Siempre firme y siempre tiesa, Nadie le importaba un pito, y hoy que le sobra apetito
aclie le pone la mesa.
CLXVIl
Bruno, que entre los \'alientes Es la flor de la canela,
Por no se qué mujerzuela, Enseñó a Paco los dientes.
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REVISTA DEl CAS'I'l!JIA.(>N
y cU3ndo ya los cuchillos Blar,día el encono ciego, Tomó las de Villadiego, Por no enseñar los colmillos.
CLXVIII Al pie mismo del altar, La inocente Primitiva, Llorando a lágrima viva, El si de esposa fué a dar;
y aun lloraban m:is de veras En íntima consonancia, Sus amigas de la infancia, Que se quedaban solteras.
CLXIX Al cobrar una perdiz.
El bravo Espantaleón, Suelta una detonación Que hizo blanco en su nariz;
y maldiciendo su ingrata Suerte, gritó compungido:
-¡Cómo ha de ser, me ha salido El tiro por la culata!
CLXX
Dos partidos han propuesto A Elia, sus padres tacaños:
El uno entradito en años El otro joven apuesto;
y con la !pano de esposa, Colma al viejo de ventura.
¡Jesús, y qué criatura Tan tierna y tan cand,orosa!
. GERMÁN SALINAS.
(NOVELA CORTA) (Conclu~ión)
III
¡Cuántas veces cree uno acercarse a la solución de un conflicto moral, a la definitiva terminación de un largo lu- char, y realmente lo que hace es abis-
G marse en más hondos conflictos y em- peñarse en más cruentas luchas! ¡Cuán- tas veces ocurre al caminante por los.
vericuetos de la vida, encontrar a la traspuesta del monte árido y escarpado otro monte aun más dificil de salvar, cuando pensaba hallar la placidez det oasis en la llanura fértil! Así ocurrió a Luis, el 'personaje 'de nue!"tra fábula~
Creyó resolver sus cavilaciones y deva- neos, cuando precisamente iba a aumen- tarlos. Luis. al encontrar en el pueblo de sus padres el cariño de una mujer,.
pensó un momento que si no había po- dido realizar sus aspiraciones de luci- miento y grandeza en la capital, encon- traría, siquiera en el rincón donde nació,.
con el cariño de sus progenitores, el' amor de una mujer y esa dulce felicidad de la familia, de la que son causas prin- cipales la paz de la pequeña población y el bienestar de una modesta holgura~
¡Pobre iluso! ¡CUán equivocado an- daba!
Desde las primeras entrevistas que·
tuvo con Clara, después de los aconte- cimientos que dejamos relatados, bien pronto hubo de ver el nuevo conflicto que se le ofrecía. Si Clara le amaba, era precisamente porque aquel amor podía representar la consecución de u nos idea- les que ella habia tenido que destrozal- en su imagitaación, hu~illaday vergon- zosa. Aquellos amores significarían, pen- saba Clara, la resurrección de su per- sona en la sociedad,' en el mundo donde real y efectivamente se vive yse figura ..
Nunca pudo pensar avenirse a ser la esposa de un simple Luis Treviño, pues.
este era el apellido de nuestro héroe,.
hijo de labriegosy con un obscuro título de abogadillo por toda alcurnia. El· di- nero, el dinero, para quedar ella en el pueblo, no significaba nada; y así meditó
.alguna vez que en tales condiciones no podía haber pacto posible.
Además, el duque de Montalto no conJ sentiría que su hija, la legitima heredera del título 5in mancilla de sus antepasa- dos, se casara con un obscuro muchacho -de condición plebeya.
Otra cosa sería unir al talento san-
·cionado por todos, al hombre elevado
pOI sus propios méritos, al jurisconsulto notable, al político eminente, con la no- bleza antigua que su hija como i,nvalo- rabIe herencia llevaba.
A todo esto, Clara, maestra en el disi- mulo, procuraba sin apartarse en abso- luto del pensamiento y opiniones de Luis, apoderarse de su voluntad; halaga- ba su orgullo y hasta en ocasiones pare- da compartir sus propias ideas. Alababa y aplaudía las resoluciones del pobre infeliz, cuando no tenían gran relación {;on el asunto esencial de sus miras, para ir en cambio deslizando de manera velada sus proyectos y los de su padre, el duque.
-Cuanta seria nuestra ventura-de- cía Clara-si tú Luis, pudieras llegar
·con tu gran talento a escalar el elevado sitio que mereces.
-Me considero vencido, Clara, por tu amor, y porque carezco de fuerzas y de aptitudes. Y además, ninguno de esos ideales tuyos puede realizarse aquí en este pueblo en donde después de mucho ,batallar, he fijado yo los mí os. Supo_
'1liendo que pudiera triunfar,.era necesa·
·r ia, antes, la lucha, y para ponerme en condiciones de luchar era indispensable ,partir de aquí, de tu lado por de pronto, y dejar solos para siempre a mis padres.
IQué disgusto tan grande les propor-
·cionaríamos!...
-Pero acaso el disgusto de los po-
·bres, respondía ella, se tornara en satis-
REVIST'\. DE CASTljlLLÓN
facción y alegría al verte vencer dificul- tades y triunfar lleno dé glo·ria. Muchas veces sucede que los padres, llevados del excesivo amor que sienten por sus hijos, son un estorbo en la realizaciónd~
sus proyectos...
No hubo durante las primeras serna:"
nas de este asedio, memorable por lo que a los fastos de este relato h:lce re- ferencia, 'ni vencedores ni vencidos. Y como primera consecuencia de esta ba- talla de perspicaces razones, vergonzan~
tes escusas, finas argucias y atormenta:"
doras insinuaciones, no hubo más que un estado de desazón espiritual que se apoderó de ambos combatientes: esa nu- becilla que cruza a manera de venda purpúrea en algunos días de primavera, el disco inflamado del sol naciente.
Pero la batalla prosiguió. <;:lara tomó la ofensiva de manera obstinada y Lui.s fué defendiéndose cada vez con meno- res bríos. Repetía los argumentos, re- producía las razones, debilitábase su voluntad, entorpecíase su pensamiento y cada disparo de Clara dejaba en él más al descubierto su loca vanidad de otros tiempos, sus ilusos propósitos de estudiante removedor del mundo en la tertulia del café, pero desconocedor de la lucha verdadera y qel trabajo intenso y penoso.
¡Cuántas veces en el calor de aquella contienda estuvieron a pique de desasir- se los lazos que mantenían unidos ~l
hijo único con los dos viejecitos, sus padres cariliosos y bonachones!
A medida que los días pasaban la lu- cha entre los novios iba siendo más viva; las insinuaciones de Clara convir- tiéronse en crudas alusiones, lo que no fué mas que una indicación, pasó a la categoría de mandato y exigencia; y co- mo el amo'!', ciego siempre y a más de
8
ciego, tonto en este caso, ibJ. prendien- do en el pecho de Luis, éste abrumóse en un mar de dudas y confusiones. Su espíritu tomaba trazas de Clavileño, en determinados momentos, y hendía los vientos y cruzaba los mares y se agita- ba y revolvía por todo el espacio, acari- ciando los sueños más hermosos, tocan- do los ideales más encantadores, subyu- gado por las pal.:lbras hechiceras de su amada. Pero otras veces, considerando la realidad que palpitaba a su rededor, fijándose en las venerables figuras de los padres, caía despedazado desde la enhiesta cllmb"e de la ilusión al abismo insondable de la cruenta duda.
y entre unas y otras alternativas, pa- rece que nuestro héroe iba reconocién- dose. En algún instante de calma y lu- cidez notábase pequeño, insignificante;
esclavizado de una parte por el amor a una mUJer, que acaso no era correspon- didó>, y de otra por su propio orgullo y desmedida ambición. Y allí en el anti- guo sillón de cuero claveteadu, apoya- dos los codos subr~la antigua mesa de nogal, le vemos ahora, como le encon- tramos al.comienzo de este relato, inmó- vil y pensativo sin haber adelantado un solo paso en la solución del arduo pro- blema con que le atenazaba su concien- cIa.
IV
Una noche Luis Trevitlo, retiróse a su casa después de tener con su novia una entrevista que duró varias horas. Y de ésta salió el plan medio ultimado, porque a nuestro protagonista no le que- daban fuerzas para oponerse a él. Em- prendería en breve el viaje a la capttal populosa, decidido a conquistarla; allí estaba todo dispuesto y el triunfo no se haría de esperar. Entonces vulvería al pueblo donde le esperaría Clara; dispone
drían todo lo concerniente a la boda y luego de casados regresarían a la capi- tal en donde instalarían un nido de oro, espléndido, magnífico, como correspon- día a tan egregios cónyuges. Era cues- tión de meses.
y sin acordarse de sus pa-1res, fasci- nado por las pérfidas palabras de Clara.
Luis procuró conciliar el sueño aquella noche, cosa que no consiguió hasta las primeras horas de la madrugada. Una vez dormido s()ñó, soñó largamente~
Luis encontróse de súbito trasladado a la urbe inmensa donde iban a de~envol
verse sus proyectos. Aún no había rea- lizado ninguno; era muy pronto, pero- llevaba a término las gestiones para presentarse al público; intentaba dar una conferencia en un conocido Centro lite- rariu. Surgían para ello algunas dificul- tades, mas esperaba vencer·las con ayu- da de los amigos. Recibió entonces la primera carta de Clara, toda pasión y gratitud y casi al propio tiempo la visita de los amigos anunciándole que tendría que esperar antes de ver realizado su debut literario.
¡Había tantos conferenciantes antes de él!... Esta ligera contrariedad producíale fuerte sacudida en el ánimo, tal vez por.
ser la primera; y mal avenido con aque- lla situación espectante corrió por otros caminos en busca de sus ideales. Escri- bió artículos, escribió locamente muchos de ellos sobre literatura, arte, política socio!ogía ... Su actividad se multiplicó y su pensamiento. quedó condensado yex- primido en aquel fajo de cuartillas. In- tentó darlas a la publicidad; era otro medio de darse a conucer, y aquí otras dificultades saliéronle al paso. Por todas partes, en revistas'y diarios, había exce- so de originales, y como no era firma conocida tuvo que resignarse con pro-
lunda pena a esperar nuevamente. En la confusión de aquella horrorosa pesadi- lla, los meses pasaban veloces y pasaban t3mbién los al1os; las cartas de Clara eran cada vez más frías, llegando a la- mentarse en ellas de la ccnducta de los padres de Luis, que la ha~ían culpable de cuanto les ocurría. Por fin, en una de las misivas clejó ver la aristocrata, la posibilidad de un rompimiento si las
COSClS no cambiaban de rumbo. Cayó so- bre Luis esta noticia, como losa de 'plo- mo que le anonadó. Su desesperación fué ir mensa. Buscó un alivio a tantos sufrimientos en la amistad de sus anti- guos ca maradas; pero su carácter había- se modificado y los amigos no le trata- ban ni le distinguían como en otros tiempo:,. No reían ya sus chistes que perdieron toda expontaneidad, ni alaba- ban sus ocurrencias, ni calificaban de admirables sus propósitos. A fuerza de preguntas que Luis constantemente les dirigía y de favores y servicios que les pedía, llegaron a mostrarle cierto desvío que no tardó a notar nuestro héroe en su desesperado suel1o. No tuvo fuerzas para soportar tantas contrariedades y al fin una enfermedad grave le postró, y el completo agotamiénto de sus medios económicos, le redujo a la más espanto- sa indigencia.
Una congoja de angustia escapó del pecho de aquel iluso a quien los sue- ños habían le mostrado por capricho-
~() sarcasmo, ún pedazo de realidad. Si la vida es sueflo, como dijo el clásico, los sueños tomaron una vez desquite para mostrarse con la misma verdad de la vida.
Calenturiento, nervioso, horrorizado fué recobrándose Luis y saliendo de su larga pesadilla cuando las primeras ho- ras de la maflana habían transcurrido; y
H.EVISTA DE CASTELLÓ~
a medida que iba despertando y dándo- se cuenta de cuanto le había pasado, iba también apoderándose de él un miedo jamás experimentado.
Su voluntad débil intentaba olvidar los suel10S de aquella noche y quitarles toda suerte de importancia; pero todos los esfuerzos eran inútiles, todos-va~Jo~:
el fantasma atormentador que habia visto en sueños tornibase por instantes cosa corpóre.a y tangible; lo imaginado parecíale vivido, y !'Oin dar tiempo a ningún linaje de reflexiones, fué, ese mismo terror que suele experimentarse después de haber pasado un gran peli- gro, el que hizo presa en su ánimo has- ta enseñorearse de todo su ser. Y el miedo atroz, horrible, producido por la visión de lo que pudo acontecerle, le dejó vencido y vencido para siempre:
le transformó en otro hombre. El miedo al sufrimiento en quien nunca había su- frido de veras; el miedo al fracaso en quien había siempre vivido en aparente triunfo, pudo más que el amor a sus pa- dres y el amor al pueblo en que nació.
Ese fué el efecto de toda su educación.
V
Aquella misma maflana los dos bon- dadosos viejecitos, los padres del Luis el hijo único, el hijo mimado, vieron con el mayor asombro e inundados de ale- gría, cómo el idolatrado heredero se deshizo ante ellos en desusadas protes- tas de carilio y en firmes promesas de que jamás había de separarse de sus lados.
y luego nuestro héroe, temeroso de arrostrar las razo.nes de Clara frente a frente, escribióJe la siguiente lacónica esquela:
,,03ra estimada: Dp. ayer a hoy, soy otro hombre. Acabo de matar definiti- vamente los ideales de gloria que tú
REVISTA DE CASTr,ELÓ;'¡
hiciste revivir en mí, y acabo también de prometer a mis padres no separarme de ellos un momento. Confieso mi fla- queza de espíritu y me declaro vencido antes de intentar el triunfo. Perdona la sorpresa y el disgusto que esto'> renglo- nes te ocasionarán; pero con toda segu- ridad que no soy yo la persona a quien buscabas. Ahora tú ... haz lo que gus- tes.-Luis.·
JOSÉ BALFAGÓ SANSANO.
Onda.
1.
T U S ·O.JOS
Tus ojos, negros y hermosos, ojos divinos parecen,
que fascinan y enloquecen cuando miran cariciosos.
Ojos bellos, milagrosos, que las almas estremecen ya cuyo fuego florecen con impulsos amorosos ...
Su mirada tanto hechiza, tallas almas esclaviza, que si la mía pudiera .
.iJ
mari posa se trocara, a tus ojos ciega fuera y en su lumbre se quemara.
MAXL\IIA~OALLOZA.
- - - : = = = - - - - = - - - ; : - - : : - - - - : - - -
UNA QUINTA,INVERNAL
Indice de materias y autores
Agnt (Nicolás).-Kúm. 45, La verdad de la vida, poesía.
Aliates.-Núm. 45, En plono invierno, poesía;
núm. 46, Cantaros Baturros; núm. 47, Avicul- tura, poesía; núm. 48, Crónica rim'ada (cam- bio de régimen); núm. 49, Crónicas rimadas (en la feria); núm. 50, Crónicas rimadas (notas de cuaresma): núm. 51, Crónicas rimadas (las monas).
Almarche Vázqnoz (Francisc'»).-Núm. 61, La crónica de Castellón do la Plana; núm. 65,una crónica valenciana de Benifazá; núm. G6, na crónica valenciana de Benifazá, (conclusión).
Alloza (:Maximiano;.-Núm. 52, Disc/t?·s; núm. 54, Poe11let de les {I01'S, poesía; núm. 5G, Triptico, poosíaj núm. GO, Cálidos aromas, núm. 64, El árboly el arroyo, poesíaj núm. G5, Nocturno, poesía; núm.66. El milagro de tu boc\: poesía;
11
núm. l7, ::Uadrigal, poesía; núm. 68, 'rus ojos,
po'esín. ,
Antón Cortés (F.).- Núm. 47, Valencia, poesía;
núm. 40, La fiesta típica, poesía; niull. 50, Alma espaílola, poesía; nlÍ.m. 53, La novia del solda- do, poesía; núm. 56, Malagueña, poesía; núme.
ro 58, Epigrama; núm. 59, Veraniega, poesía;
núm. 61, Rosas y espinas, poeeía.
Aparici (V.)-Núm. 47, Sobl'e idiomas.
Arco (Angel del).-Núm. 47, A las Hijas de la Caridad, poesía.; núm. 50, Un dL'll.lUa en la huer- ta; núm. 52, Un drama en la huerta; núm. 53, Un drama en la huerta, (conclusión).
Arco (Luis del).-Núm. 45, A dos manos, poesía;
La prensa periódica en España durante la Gue- rra de la Independencia (1808-1814); núm. 46, Las grandes figuras dol episcopado español, (El Dr. D. A.López Peláez); núm. 47, La pren- sa periódica, etc.; núm. 50, La prensa periódica, etc.; núm. 62, La prensa periódica, etc.; núme- ro 63, La prensa periódica, etc.; núm. 64, La prensa periódica, etc.; núm. 65, La prensa pe- riódica, etc.; núm. 66, La prensa periódica, et-
cétH8; llllm. 67, La prensa periódica, etc.
Balfagó Sansa no (José'.-Núm.67, Voncido, (no- veja corta); núm. 68, Vencido, (conclusión).
Bellver Huguet (Jaimej.-Núm. 51,Una e..ccursi6.
Blanco (Demetrio).-Núu. 52, A Castel1ón, poe- sía.
Benages (Emiliano).-Núm. 46, La familia, poe- sía; núm. 52, Parabién, poesía; núm. 54, :Me- nalco y~Típtiro, poesía; núm. 57, Funerales, poesía.
Bibliografía.-Números 47,52,53,55,57,58,60, 64,65.
C. S. C. -Núm. 58, Los sRntos óleos, (cuento po- pular); núm. 66, El Milagro de la Virgen, (cuento popular).
Cantó (Francisco).-Núm. 45, Ra.psodias ~Iusi
cales; núm. 47,Reco/·tsel' Algcl';núm. 49.• Re·
member> do la Magdalena; núm. 51, .EI Nos- tro Siñor en l' Hort.; núm. 55, En el año 1860;
núm. 56,Anal' de Borrase..,,; núm. 57, Anal' de Borrasca,(conclusión); núm 58,~cronatas de aficionados en Castellón; núm. 59,Les festes de San Roch en el p'inm' de la ItW'/'; núm. 6P, Les . aiguaderes: núm, 6l,Els jochs de l' infantesa:
nnm. 62,Els jochs de l' infall.tfsa, (conclusión);
núm. 63, El dia de San Llnch; núm. 64, Dos nevadas célebros, núm. 6j,Dos novadas céle.
bres, (conclusión); núm. 67, Pascnas de Navi- dad; núm. 6S, Pascnas do ~avidad, (conclu- eión).
RmVIS'l'A DE C.asTmLLóN
Camarlench (Daniel).-Núm. 50, Carta-Puebla de Nules.
Carbó (Juan).-Núm. 49, La fiesta de la 1Iagda- lena; núm. 64. Alrodedor de la gue1'l'a.
Carreras (Rical'do).-Núm. 49, La huella en el alma.
Castelló y 'l'árrega (José¡.-Núm. 49, Fiestas.
Contijoch (Salvador).-Núm. 48, Intima, poesía, COlI!pasillo.-Núm.52, Teatralerías.
Corresponden cia.-Números 45,46,47,50, 51.
Cotrina (Jos6).-Núm. 50, Vida y muerte; nÚ1le- ro 55, El espectáculo cinematográfico; núm. 56.
El espectáculo cinematográfico (continuación) núm, 57, El espectáculo cinematográfico (con- clusión); núm. 61, El teniente PaJau.
Clomaros Miralles (José).-Núm. 58, Cmcíferas y gigantes japonosas; núm. 59, Cmcíferas y gigantes japonesas.
Cruzado (Jnan Bautista).-NúlD. 55, Mi ortogra- fía, poesía; núm. 58, En defensa de la clase, poesía.
ChilJida ~Ieliá (Julio).-Núm. 56, Porvenir de Vinaroz.
Dávalos Segarra (Enrique).-Núm. 5:}, Crónica, quincenal; núm. 5~,Sueno de Mayo.
Dulié (Carlos).-Núm. 51,El reloj de oro (conti- nuación); núm. 46, El reloj de oro (conclu- sión).
Escoín Balaguor (F.)-Núm. 53, Hojeando un libro.
Falcó Barberá (Jos6).-Núm., 63, A tlor de vida.
Fita (Fidel).-Núm. 51, Sobre epigrafía castcllo.
nense; núm. 52, Sooro epigrafia castellonense.
Pollotln.-~úms.45, 47,48,55,56,' 57,.jR, 59, GO, 61, 62,64, 65,66, 67 y 68.
Fombnena (José).-Núm. 48, Hadioactividad; nú- mero 53, Padres y maestros.
Forastero (Juan),-Núm. 45, Crónicas rimadas (Delicias dcl pedal); núm. 50, Los festejos de la
Magdalena. .
Gacel (Lean<Íro).-r úm. 47, El ruiseliol' y el buho, fábula; núm. 50, La rana y el ratón, fá- bula; núm. 51, El fallo del j nmento, poesia.
G-acetilla.-Núms. 47, .18,5],54-, 55, 56,57, 58 60,61,62, 6iY 65.
Galán ,l1arco (F.)-Núm. 67, El portero y el en- cendedor.
G"arcía Collado(Francisco).-~úm.53, La Oenie- tay sus alrodedores.
Gasset (Rafael).-Núm. 49, Para la REVISTA.
Gea (Vicente).-Núm. JO, Lo tra,licional.
Goula (Amadeo de).-Núm. 68, Crónica rimada.
HE\'lSTA VI')C,\>;·n:l.l.ó;\
Guinot(~alvador).-Núm.4), La Historia y 01 sentimiento popular.
Huguet Sogarrll. (Cayetano) -Kllm.53, Ln tur- ba del cuaJro <le Caslellól'; núm. 51, A¡rovo- chamiento de la turba de! Prado de Castellón.
HUgllot (Gaotá).-Núm. 40, Lo I)ne pot ¡ler Caste- UÓa fídel pl'csent . iglc.
Huguol Segarra (R.)-Núm.4~,Nuestra portada;
núm.41, Sobreel valor' do una tl'!ldicién: nú- mC'ro 51, Cuentos maravillosos; núm. 5t, La Sinfónica ('eMadri,l en Castollón; núm. 56.
MI! Bi. n (bibliografía); núm.6:2,El fuego ,lo la guorra; núm. 64, La feria do Todos Sant)~.
L. U.-Xúm. 55, Notas musicales.
La Cast'l(~¡lvador).-Kú'Tl. 65,Tu estrolla.
Lidia.- 'úm. 54, A mi amiga P. C. de'M.
M.S. M. -1\úrn. 55,¡Papá!
Medén (YICC'ula).-Núm. 66, La hormana do la Caridad, poesla; núm. 67, .-\ una flor, poesía.
Manou (Ptscual,l.-1\úm.50,1I1iravet y Albalad.
Mont-ía (Luis de).-Núm.50,Matinal, poesía.
Morlacren (E\·a).-Xúm. 46, Las exagC'r<1ciones del>t moda.
Pasatiompos.-Números47, 50,5~,53, 51, 56, 57, 58,50, 60, 6 \, 6:2, 63 Y 6-l-.
Pascual (Manuol'.-Núm. 49, Lo fiesta de hoy.
Pascual Masip (José).-N úm. 57, Di vagando.
Podrola Gallisá (Manuel).-Kúm. 48, Loco in- tento! ...
Peiinrrubia (Manuel de).-Núm. 46, Qué alegres se van los quintos, poesla.
Perales (Enrique).-Núm.48,Síntesis histórica;
núm. 49, La procesión de la «Gayata.; mimo- ro66, D. Juan A. Balbas.
Péroz (Elisa) -K 1m. 55, RecuOI:dos de Toledo' núm.56,Hecuerdos de Toledo (conclusión).
Peris CManuel).-Núm. 46, Miravet, 1j núm. 48 Miravet,II: núm. 51, lIimvet, III; núm. 53 Sobre vías romanas en la provincia de Caste- Ilón: núm.54,Sobre vías romanas on la pro- vincia do Castellún.
Pitarch (Amadoo).-Kúm. 6:2,Sant·ilica/·le.~ festes.
poesía; núm. 6J, C1'it deal1yomnra, poesía.
Redacción.-Núm 52, Discursos, etc.; Adhesio- Des; núm.56, Hamiro M. Castelló y rl'árrega:
núm. 56,Las fiestas do Jnlioj núm.56,Líricos;
y elegíacos latinos; núm. 58, D. Francisco Do- ménech; núm.66, 'Una obra benéfica; núm.68.
A nuestros suscriptores; núm.68,'Un decreto de 1797.
]{e,est Corzo (Luis).-Núm. 46, Pedro Pomar, núm. 40, Notas sobre un libro; núm, 52, r.!n l/oelllaralenciá:núm. 58, 'Cna nota sobre el hu-
tnanismo en :-101'ella; núm.;)0. Lna Ilota sobre el humanismo en Morolla (conclusión); númo- ro60, Climent, nota., sobro una biografia; nú.
mero6'2, Gil Polo.
Hibés (EnriquE'). -Núm. 52, A Maximiano Alloza, poesía; núm.63, iPobre Milord!. ..
Ribés (Fl'ancisco).-Núm. 49, A una cnquerolla, poesía; núm. 54-, jEn guur,lial, poesía.
Río Lucas del ,-Nárn. 51, Cantares baturros;
núm.5'2,Cantares balurrosj núm. 53, Canlares baturros.
H.oig Bataller (F.)-Xúm. 5:), Versos de álbum, peesía; núm. 53. El pudor do una coqueta, poe- sía; núm. 55. El angel caído, poesía¡ núm. 59,
¡Jlúsica, IDúsica~
Huig Bataller
eL'.) -
NÚID.4 "Hecuerdos del Car- naval.Safón Durán (.\gucitiu).-Núm. 57, Cabe el lago azul, poosía: núm.50,La playa, poesía; número 60, El ml1ndo del amor, poesíaj núm. 61, La locura. de la guorra, pOflsíaj núm.63, A Nativi- dad Domínguoz, poesía; núm. 6J, El olorno misterio, poesía; nÚ'TL 65,Las madres y la guorl'a, poesía; núm. 67, La Belleza, poesía.
t:alinas (Ger·mán).-Núm. ,n, Epigramas, I al X; nltm. 48, Epigramas, XI al XX; núm. 49, A l'ILula Magdalena, poesía.; núm. 51, Epigra- mas, XXI al XXXj núm. 52, Carta a Maximia- no Alloza; núm. 52, Epigramas, XXXI al XXXX; núm. 53, Epigramas, XXXXI al L¡
núm. 54,Epigramas, LI al LX¡ núm. 55,Epi- gramas; núm.56,Epigramas, LXI al LXX; nú- mero58,Epigramas, LXXI alLXXX; núme- ro 59,Epigramas, LXX,-XI al XC; núm. 60, Epigramas, XCI al C; núm. 61, Epigramas, CI al CX; núm. 62, Epigramas, CXI al CXX nám. 63, Epigramas, CXXI al CXXX; número 63, Elegía de rrribulo, traducción; núm. 64, Epigramas, CXXXI al CXXX:)\:¡ núm. 65, Epigmmas, CX:XXXI al CL; núm. 67, Epigra- mas, CXl al CLX; núm.68, Epigramas, CLXr al CLXX.
Súnchez Gozalvo (Ang~l'.-Xúm.5J, Bacallal en l'hÓl·ta: núm. 57, Lcs cstellallcs bncseltles: nú- moro6i, En San JaulIIl'.
Sarthou Carreres (Carlos .-Kúm. 45, Ternelj núm.53,La ciudad do Albarracín; núm. 54,La ciudad de Alcañir..
Salol' ¡Elisoo\-Núm.49,Los «Yepes •.
Suspiros.-Núm. 49, La corrida de la Magdalena.
Teixedo (Joan B,j-J: úm. 51, A la sequía del Pla, poesía.
TelJer.-Kúm. 55, Cuentos.
13
'1'en Turóu (J.)-Núm. 57, 'Madrigal, poesía 'l'orres Boix (J.)--Núm. 56, 1837.
'l'ho-ui-kho.-- Júm . 48, Crónica rimada, actu'1- lidades.
'1'ravf'r (Benito).-Núm. 4.5, Apuntes históricos.
1'1·01ll1Jis.- úm. 6J, A un caixiste, poesía.
Valls (Juan B.).-Núm. 49, DéGÍmes maelalenel'es, poesía; núm. 59,Lo L'crancig en lo pinet!' elcl Gl'mt, poesía; núm. 60, Del conflicto europeo, (Crónica rimada); núm. 62, Al sáy nl plá, poe- sía; núm. 63,Al sá y al plá, poesla.
Vicrnte (Octavio).-I-úm. 47, Fiestas en Bu- rriana.
V. (J.).-l úm. 50, El Coso blanco.
íNDICE DE GRABADOS
Núm. 45.-Cartuja de Valldecristo. (Fachada de la Iglesia). Terue!: Escuelas Municipales, Los Arcos y~entañas nevadas.
Núm. 46.-EI puerto del Grao. Miravet: Casti- llo y Acueducto. no de casa (autocaricatu- ralo Excmo. e Ilmo. Dr. D. Antolln López Peláez. Arzobispo de Tarragona. Escudo epis- copal del Dr. López Peláez.
Núm. 47.-Manolita Ruiz (artista de varietés).
Apunte cómico. Interior de la Arciprestal de Castellón. Aspecto de un pueblo de la Sierra.
Apunte cómico.
Núm.4S.-Segadors castellonenchs (cuadro de Castell). Miravet: Sufera. La jura de la ban- dera. Del pasado carnaval: dos apuntes.
N ún. 49. - Viata de la ermita y torreón de la Magdalena. Oficinas y talleres de las obras del puerto en lesSen·etes. Gayata del Regimiento de Tetuán.Lo somnit deW~l'omel'O, por BaidaI.
Gayata del Excmo. Ayuntamiento, por V. Cas- tell. Ermita de San Roque de Canet. Gayetta de la Cámara Agrícola. La :hfagdalena Pllniten- te. Cuadro de Carbó. Retratos de Belmonte, Quinito, etc.
Núm.50.-D. José de Lila. Nido de cigüeñas.
Pierrettes (carrozas del Coso Blanco).Gayata del gremio de San Isidro.
Núm. 51. -Recuerdo del ausente. Una excltl·s'ió.
Apunte cómico. Miravet. Canal dels Nassos y Cueva de la Ferrería. Aliates, caricatura de Baida!.
Núm. 52.-Maximiallo Alloza (retrato). Caricatu- ra, por BaidaI. Epigrafia castellonense: dos grabados. Teatralerías: retratos de varios ar- tistas.
_ úm. 53.-Retrato de 1111 niiio. Hestos de uu
l~IDVISTA DE CASTELLÓN
puente romano. Vista parcial de Albarracín.
[nterior de la catedral.
.:\fíuu.54.-Retrato de D. Viceute Cautos. Alca- iiiz: La Colegiata, Entrada de San Francisco, Extramuros y la Lonja. Estribo de un puente romano. Sueüo de :Mayo por BaidaJ.
Xúm.55.-Balneario de Nuestra Señora de la Avellá. Retrato del ex ministro D. Rafael Gasset. D. Arcadio Porcar, (retrato). Carica- tura por Baida!.
Xúm. 56.-Ramiro M. Castelló y '1'árrega. Vina- roz: vista parcial del puerto, torre ca.upanario y fachada de la iglesia parroquia!. Retratos de los diestros Copao, Cortijano y Puentes.
Núm. 57. -La Bienvenida, artista de varietéee.
De borrasca. Paisaje del Prado. Villa Fidela.
Les estenalles bntsentes: varias il,:!straciones.
Grupo de exploradores de Vinaroz.
Xúm. 59.-D. Francisco Doménech. Costas de Benicasim. Puerta de San Miguel, en 1Iorella.
El peñén de San Antonio, Maestrazgo. Vista de Lucona. Monsieur Pierre.
Xúm. 59.-Tipos del paía, apunte de Castel!.
Peñíscola, vista parcial del castillo. Una ex- cursión a Peñagolosa. Romería al Desierto do las Palmas. The Luque.
Núm. 60.-Playa de Cadaqués. San Juan de Pe- ñagolos3, dibnjo de Caste!I. Cumbre de Peña- golosa. Lanzarote, Canarias. La Cueva Santa, dibujo de Castell. .
Núm. 61.-Dortzal, artista de varietées. En San Jaume. Desierto de las Palmas: ruinas del convento primitivo, ruinas de la portería, un antro. Portada de Visi6ns y cants de/tn .past01·, dibujo de Baida!.
úm.62.- u bueu guardián. Alamedas de Harc.
La lluvia en las montañas, por CastelI. La co- mida de las aves. Cruz de Jérica.
Núm. 63.-Grato recuerdo. Un molino en la sierra. Torreón de la Edad Media. Puente so- bre el río Limio. Puente de Arroyo Hondo.
Una calle de Haro. Vista general de Alicante.
),Túm. l4.-La entrevista. Interior de la cueva de Cerdaña. Caricatura, por Baida!' Vista ge- neral de Covadonga. Apunte artístico.
Núm. 65.-Vicentita Zanón. Calvario de Alcalá.
El arrauque de la diligencia, apun tes de Castell l\lÍ.m.6G.-Salud Ruiz. Santuario dAla Balmo.
Portada de la iglosia ele Adzaneta.
Xúm. G7.-Margarita Xirgu, trágica ospaliola.
Chalet de las inmediaciones de Castellóu. AIi- oante, calle de Alfonso el Sabio.
).¡lÍm. 6'.-Felicidades en01 afio lluevo.
1·1
;.~~~:.:
...
<.:::~:~~jS:::::::::::::::::::::::::::::: :::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::: ~;~lJt:i::>...:::}
~ >
...y acortándoles las riendas a los brutos con edores, cambian ellos sus ofrendas en alas de sus amore~.
: :
¡
Al dorso de este cliché¡
¡ leemo~:
l/Sport de invierno"¡
¡
y no sabemos por qué,¡
: ¿pues el amor no es eterno?
<....
::::::;... <::::~:';ife :::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::',:::::..:::::.,..::::::::::::::::::::::::::::::::: ~\~~~).'.':>"""~'::::~
32MARINAENTRJiJBAsl'mORSJUANB.VALLS2IJ Murguista1.0-Perquenielbombo,latrompa. 2."-Nilacorneta,nielbaix, ll.o-Nienlesnostresveusdeánchel.. 4·o -Hampogutferiascallar. Coro-yasís'acaba.laliando. queavostésclshamdonat, sihumeroix,l'autorde:1Jana po.'lsacLoraunap:¡lrnlÍ. Al1inali~arelúlLimocc,uplet,HoquoydemásgeuLo felicitanefusivamentealDirector,animandolaoscena mientrascaelentamente01 TELÓN SOTA:eulapúginu31,dondedice: <El!seJesqnill,íalpnntylessobes debeleerse: •El!~()Josglbiil'í,ylos~cbes
losqueentraron,eldinero. Pero,señores,elhado hatiempoparamíadverso continúaconlassuyas, transtornandomeelcerebro: Yonotengounapeseta deesedineroqueesvuestro ycomounmaestrodeescuela, señores,dehambrememuero. ycomolorecaudado, oseavuestrodinero, selohallevadlilmastarde ensufugaeltaquillero, pormasquedárosloquiera, imposiblemisdeseos... Anonadadocaeconlosbrawscru;r,auossobrelamesa, ocultandolacaraentreellos. Movimientodeimpacienciaenelpúblico. Hoque(conmovido)·-DonSenón,nosesofoque; prontoveraarreglatesto.(Dirigién uosealagente:Yayasequetotsvosotros tenéisuncorasónbueno yquenoSOISnacapases d'h~serlemalatersero. ¿Esasina?Puesvosdigo, queporventesincosentimos, nooshareisricosnipobres conellosunoteniéndolos.
30:MARINAI!lNTRBBASTIDORSJUA~B.VALLS;:1 Porlotanto,vossoplico nos'anrecordeismásd'ello ydequeisd'atormentar ensudesgrasiaalmaestro. Unouelpueblo.-HaditRoch,be;decristians esperdonar.Perdonemlo. EntraunaparejadeGuardiascivilestrayendopresoal taquillero: Unguardia-QueDiósguardeaustésseñores... (LagentesecolocaatUllado). ¿Arguienconoceaesteprójimo?.. ElDirectorlevantalacabeza,yalreconocereneldete- llidoaltaquillero,exclamaemocionado: Director-¡Ese...ese...esel...taquillero!... ¡Lacausademissofocos! ¡Gracias,Diosmío,milgraci3.sL.. ¡Porfinsaldrédeestepotro!... (Cojoaltaquilleroydicezarandeándole:) -IYeldinero...eldinero...el...? Otroguardia-Aquí10traemosnosotros. EstesacaunabolsaysolaentregaalDirector. Director,poniéndolasobrelamesa: -Ahora~íquecobrareis... todos...todos...todos... Laalegrialeembargalavo¡\ynopuededecirotraco- sa.-Losguardiashacenmutisllevándosealtaquillero. Entt'anlosmurguistas,quoalverenelsemblantede todoslaalegría,'participandelamismaybajandoalpros- ceniocantan: Murguista1.0-Esestemon,sil'estudien,
~[ul'¡;llista2.0-UnlIibredefarses,gran, 3.0 -Enelqu'esveu,queunsenatres -I.°-Mosestemsempreengal'lánd. 1.0-Yaquellsqu'etbailenelsnanos 2.o -Dientqll'etvólentantycuánt, 3:°_Cuanteslaocasióetresulten 4.0 -Comelsdurossevillans. Coro~Tenellrahóestosmurguistes; somtotstandestarifats, quemaspaguemd'apariúnsios sensbuscarlavcritnt. Murguista,1.0-Hamsablltd'unpobrecoixo, 2.0 __quenotenintquemenchar, 3.°-fürtáunaporsiódesebes .J."-papodermatarlafam. 1.0_yalpillarlounodeIsguardes 2.0 _depolicíarural... 3.0 _EIIseles{juitláalpuntylessebes 4.o -grillarenenlochusgat. Coro-Tenenrahóestosmurguistes: mentresquetranrluilsyuf'ans moltsliadres...do91t~¡¡teblanco vanperahipasechant. ~Iurguista1."-Veigde!>d'asíunaparella 2.°-Denoviosatortolats, 3.o -Quedehuenserdursd'orella 4.°-P'elcasquedematrosfan.
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EN CASTELLóN - LOS MARTES -
EN BARCELONA - LOS SÁBA DOS - NO'l'A.-El vapor atraca junto al muelle.
Consignatarios en CASTE:"LÓN
Domenech y Cert sra
Plaza de laPaz, 3
. Vapor Torreblanca
J\RCELOXA.=Con:-igníH3rios Línea de Vapores Tintaré, Pasaje Comercio,2.Agentes: Doménech Ccrt S,A Pasco COIÓD , '1 AGE~TESEN CA5TELLÓN DE LA COMPAÑíA TRA5ATLANTICA